viernes, 24 de mayo de 2019

UN HOMBRE FIEL Relato sentimental a tres voces

Título original: L’homme fidèle
Francia 2018 75 min.
Dirección Louis Garrel Guión Louis Garrel y Jean-Claude Carrière Fotografía Irina Lubtchansky Intérpretes Louis Garrel, Laetitia Casta, Lily-Rose Melody Depp, Joseph Engel, Diane Courseille, Vladislav Galard, Bakary Sangaré, Kiara Carrière, Dali Benssalah Estreno en el Festival de Toronto 9 septiembre 2018; en Francia 26 diciembre 2018; en España 17 mayo 2019

En su segundo trabajo como director de largometrajes, Louis Garrel, a quien conocimos como actor de la mano de Bertolucci en Soñadores, parece tomar definitivamente las riendas del cine de su reconocido padre, Philippe Garrel, tomándole prestado incluso el prestigioso guionista Jean-Claude Carrière, autor junto a Garrel padre de las últimas películas de éste. Retoma además estilo y tramas que bien pueden recordar a la Nouvelle vague, con todo lo que de falta de originalidad conlleva. A pesar de ello no se puede negar que el joven actor y director va adquiriendo una personalidad propia, anclada en los tríos, como ya pudimos apreciar en Los dos amigos, y las relaciones sentimentales y románticas tratadas con cierta singularidad, incluida esa mezcla de drama y comedia que convierten sus películas en híbrido, y es que empezar con una ruptura y un entierro no parece precisamente lo más cómico.
 
Pero también es cierto que no logra esa profundidad de miras que este tipo de cuestiones requieren para ser relevantes. A pesar del premio en San Sebastián, el guión de Garrel y Carriére se queda muy en la superficie y por momentos llega a resultar tan anodino que cae en el desinterés. Narrada a tres bandas, nuestro protagonista va de una mujer a la otra con la habilidad que le indican ellas, y gracias también a la manipulación de un cuarto personaje, un niño de gesto imperturbable e inteligencia muy particular. Naturalmente el conjunto no resultaría atractivo si no lo fueran físicamente sus protagonistas, pero si además lo fueran también algo más intelectualmente, ganaría en puntos, a pesar de que la hermosa Laetitia Casta se adjudica un improbable puesto de trabajo en las altas esferas de la política francesa.
 
Se agradece la inmodestia de su protagonista y realizador, que no duda en sacar provecho de su evidente encanto físico para convertirlo en objetivo de los apetitos sexuales y sentimentales de sus dos compañeras de reparto, una de ellas la debutante hija de Vanessa Paradis y Johnny Depp; y sobre todo su breve duración, algo que también parece venirle de casta. En la música, a falta de Jarre, Delerue, Lai o Legrand, se agradece disfrutar del todavía activo Philippe Sarde, que aunque no aparece acreditado ilustra con su maestría y sensibilidad los devaneos románticos de este Antoine Doinel del siglo XXI que poco difiere de su referente de hace cincuenta años. Hay algún tema musical que incluso plagia al que compuso para Piratas de Polanski.

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