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lunes, 25 de marzo de 2024

COLLEGIUM 1704 BRINDA UN MESÍAS PARA EL DELEITE

XLI Festival de Música Antigua de Sevilla 2024. Gran Selección del Teatro de la Maestranza. Collegium 1704 y Collegium Vocale 1704. Václav Luks, dirección. Deborah Cachet, soprano. Avery Amereau, alto. Krystian Adam, tenor. Luigi Di Donato, bajo. Programa: Messiah (El Mesías) HWV 56, de Haendel, oratorio con libreto de Charles Jennens. 
Teatro de la Maestranza, domingo 24 de marzo de 2024


El componente religioso que todos y todas quienes hemos sido educados en el Cristianismo mantenemos en nuestro acervo cultural, por mucho tiempo que haya pasado desde que descubriéramos nuestro ateísmo, potencia la emoción que puedan expedir ciertas obras de arte, de las que El Mesías de Haendel ocupa un lugar preferente. Es como esas películas religiosas, especialmente las inspiradas en el Nuevo Testamento, que consiguen al cabo de décadas seguir emocionándonos como si fuésemos los creyentes más acérrimos. Pero lo cierto es que, consideraciones espirituales aparte, si hubiera que seleccionar un grupo de obras musicales imperecederas, dignas de ser salvadas ante un eventual cataclismo, este oratorio con el que el compositor recuperó la confianza en sí mismo, debería encontrarse entre ellas. Tal es el grado de inspiración que le informa, tratándose encima de un autor al que ésta raramente le falló. Su consideración de clásico popular no debería jamás empañar este reconocimiento del que Václav Luks, el director y fundador del conjunto Collegium 1704 nos brindó ayer por la mañana una versión de extrema exquisitez y magnificencia.

Después de muchos años disfrutando de la pieza en vísperas de la Navidad, ya era hora de emplazarla a estas fechas en las que la Cristiandad celebra la pasión y resurrección de Cristo. Más de la mitad de la obra está dedicada a estos episodios, por lo que arrancar así las fiestas resulta para el melómano tan emocionante como para cualquier aficionado o aficionada las procesiones que lamentablemente un año más parecen malograrse por el caprichoso estado atmosférico. Sólo así, por ese acervo artístico y cultural que acarreamos, se entiende que gente atea y agnóstica se emocione con una y otra disciplina. Pero es que además, escuchada así el grado de emoción se dispara, tal es el nivel ofrecido por la escueta orquesta y el numéricamente limitado coro, que encorsetados en un escenario especialmente concentrado para la ocasión, posiblemente a petición del mismo conjunto, sonaron con toda la suntuosidad que la partitura demanda, llegando sin duda a cada rincón del agradecido auditorio con idéntica nitidez y proyección.

Avery Amereau

Luks cuidó al máximo cada detalle, giro e inflexión para estremecernos con su lectura impoluta de la partitura, ofrecida íntegra. Para ello contó con un conjunto extremadamente disciplinado, optando por una estética huidiza de habituales asperezas propias de lenguajes supuestamente informados, y más centrada en ese carácter espiritual que indaga en la belleza intrínseca de la partitura, pero sin imposturas ni faltas evidentes de sinceridad. Todo lo contrario, la de Luks fue una lectura humilde y sencilla, contagiada a un conjunto instrumental y vocal que respondió con toda la excelencia imaginable para lograr el deleite generalizado de un público entusiasmado. Cuerda aterciopelada y magníficamente contrastada, maderas responsables, un continuo en perfecta armonía y unas trompetas entonadas y refulgentes, lograron el milagro instrumental que las voces armonizadas del coro acompañaron hasta redondear una interpretación sensacional, brillando en los jubilosos And He shall purify o For unto us a Child is born. Entre los pasajes más recogidos e íntimos, la orquesta brilló especialmente en una Sinfonía pastoral de la primera parte plena de lirismo y emotividad.

Un cuarteto de lujo

Pero nada de esto hubiera funcionado tan a la perfección sin la loable intervención de los solistas, cuatro esmeradas voces de impoluto fraseo y trasparente dicción. El primero en aparecer y convencer fue el tenor polaco Krystian Adam, de timbre sedoso y potente proyección, rutilante ya desde Comfort ye my people. Igualmente sensacional resultó la contralto estadounidense Avery Amereau, de voz profunda y gruesa, quizás algo corta en los acordes más graves, pero hipnótica en su forma de modular y entonar, especialmente evidente en el sobrecogedor He was despised de la segunda parte. Rutilante también la preciosa voz de la soprano Deborah Cachet, capaz de transmitir fragilidad y entusiasmo a la vez en arias como Rejoice greatly. Y no menos ejemplar fue la intervención del bajo barítono italiano Luigi Di Donato, que logró brillar en su particular diálogo con el trompetista Hans Martin-Rux en The trumpet shall sound casi al final de la pieza, que culminó con un Amen de dinámicas pronunciadas y acentos marcados hasta el éxtasis.

Deborah Cachet

Lástima que no se ofrecieran los textos en inglés y traducidos en las pantallas que el Maestranza posee para estos menesteres. Ofrecerlos en las páginas web tanto del Femás como del Maestranza, al tratarse de un concierto enmarcado tanto en el Festival de Música Antigua como en el ciclo Gran Selección del teatro, se revela insuficiente e inapropiado, pues no vamos a estar consultando el móvil continuamente, molestando a los demás y manejando un dispositivo del que hemos sido avisados debemos prescindir durante el concierto, que naturalmente exige toda nuestra atención para cumplir su objetivo de experiencia total.

Fotos: Lolo Vasco

martes, 19 de marzo de 2024

FeMÀS AFRONTA SU RECTA FINAL CON ÉXITO

La tercera y última semana del Festival de Música Antigua aglutina citas muy atractivas hasta culminar con un Mesías de auténtico lujo

Yago Mahúgo

Todavía estremecidos por el auténtico delirio emocional disfrutado con conciertos como los de animAeterna y su particular Réquiem de Mozart, o la voz cálida y sensual de Ángeles Núñez junto a Constantinople, Proyecto Ocnos y la música de Alberto carretero sonando en el Alcázar, afrontamos la última semana de esta cuadragésima primera edición del Femás con compromiso e ilusión. El miércoles 20, el virtuoso clavecinista madrileño Yago Mahúgo asumirá la dirección del ensemble Ímpetus en la Iglesia San Luis de los Franceses para ofrecer un monográfico de Jean-Philippe Rameau. Aunque el grueso de su producción no sean precisamente obras para clave, sí es cierto que llegó a publicar hasta tres libros dedicados al instrumento, además de otras piezas en combinación con el violín o la viola, e incluso algunos arreglos de extractos de Las indias galantes. Pero es sin duda la colección Pièces de clavecín en concerts de 1741, donde más se aprecia la esencia del clave como protagonista, siendo la cuerda, en este caso el violín de Pablo Gutiérrez y la viola da gamba de Marina Cabello, un elocuente añadido.

El prestigioso conjunto italiano Il Giardino Armonico regresa a Sevilla con su fundador, el reputado flautista y director operístico Giovanni Antonini al frente. Junto a ellos, será el violonchelista y compositor Giovanni Sollima el protagonista de un concierto el jueves en el Espacio Turina en el que se interpretarán obras de Natale Sarri, Leonardo Leo, Telemann y Vivaldi, además de un pasacalle del propio Sollima y la popular Música nocturna de las calles de Madrid de Boccherini. Los dos giovannis alternarán las partes solistas, Antonini con exhibición incluida del sintomático chalumeau (salmoé en castellano), una suerte de combinación de clarinete y flauta.

Il Giardino Armonico

Al día siguiente será la participación obligada de la Orquesta Barroca de Sevilla la que convoque al melómano sevillano al Turina. Ocho de los doce conciertos que integran L’estro armonico de Vivaldi, sonarán bajo la dirección de Enrico Onofri, uno de los colaboradores más frecuentes del conjunto hispalense. También muy vinculada a la orquesta, la violinista balear Lina Tur Bonet será una de las solistas junto a algunos de los maestros de la formación, Mercedes Ruiz y Valentín Sánchez entre ellas, que atenderán a esta inspiración armónica que tanta divulgación tuvo en su tiempo gracias a su publicación en Amsterdam, alternando uno, dos o varios de sus instrumentos y rebosando sin duda calidez, vitalidad y expresividad.

Una edición coronada con El Mesías de Haendel

El sábado 23 tendremos una original cita en San Luis al mediodía, con la formación de flautas Phaedrus, que debe su nombre al texto de Platón en el que Sócrates afirma que el arte de la retórica fluye de la locura, la interpretación divina y sobre todo, del amor. Este conjunto que recrea el sonido de las flautas traveseras renacentistas, con repertorio fundamentalmente de la polifonía occidental del siglo XVI y principios del XVII, propone un recorrido por el instrumento en la Corte de los primeros Tudor, con Enrique VIII como insólito autor y poseedor de una extensa colección de éste y otros instrumentos. Músicas de Jean Rochefort, Diego Ortiz, Antoine de Févin o John Lloyd completan las piezas extraídas de los manuscritos del monarca inglés y el cancionero de Ana Bolena. Para la ocasión se cuenta además con la voz y el laúd de Emma-Lisa Roux.

Artefactum tampoco faltará a su cita con el festival, con un emplazamiento temporal y espacial de lujo, el mismo Sábado de Pasión en el Espacio Turina, uno de los bastiones fundamentales de la música en nuestra ciudad. El conjunto sevillano se adelantará a la celebración este mismo año de sus treinta años de historia con un concierto en el que repasará la música del medievo en torno a la Cuaresma, con piezas del Laudario de Cortona, el Códice de las Huelgas, las Cantigas de Alfonso X El sabio y los Carmina Burana, territorios todos muy explorados por el conjunto a su particular manera. Alberto Barea, César Carazo, Carmen Hidalgo, José Manuel Vaquero, Ignacio Gil y Álvaro Garrido volverán sin duda a hacer las delicias de su incondicional público.

Collegium 1704

Muchas veces nos hemos preguntado por qué en Sevilla El Mesías siempre se ha interpretado en vísperas de Navidad, cuando el grueso de su partitura se centra en la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Prueba de ello es su frecuente utilización en películas que abordan esta llamada Historia más grande jamás contada. Los responsables del Femás nos brindarán ahora la oportunidad de escucharla en Semana Santa, el mismo Domingo de Ramos a las once de la mañana en el Maestranza, con tiempo suficiente para ver salir la Borriquita. El prestigioso conjunto checo Collegium 1704 y su correspondiente coro, bajo la dirección de su fundador, el clavecinista Václav Luks, serán los encargados de ofrecernos este inmortal oratorio haendeliano, contando para ello con las acreditadas voces de la soprano belga Deborah Cachet, el alto Avery Amereau, aclamado Cherubino en Las bodas de Fígaro de Mozart, el tenor polaco Krystian Adam y el bajo especializado en Haendel y Rossini Luigi di Donato. Habrá culminado así la que podemos considerar una edición con mucho lustre de nuestro veterano Festival de Música Antigua.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía