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lunes, 30 de marzo de 2015

CLAUSURA DE FEMÁS 2015: EL QUINTO EVANGELISTA SEGÚN HERREWEGUE

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Collegium Vocale Gent. Thomas Hobbs, evangelista. Tobias Berndt, Jesús. Grace Davidson, arias de soprano. Damien Guillon, arias de contratenor. Zachary Wilder, arias de tenor. Peter Kooij, Pilatos y arias de bajo. Philippe Herreweghe, director. Programa: La Pasión según San Juan, de Johann Sebastian Bach. Teatro de la Maestranza, sábado 28 de marzo de 2015

Philippe Herreweghe
Uno de los dos grandes oratorios de Bach alrededor de la Pasión de Cristo que han sobrevivido volvió a cerrar el Festival de Música Antigua de Sevilla, como ya lo hiciera hace seis años, entonces de la mano de nuestra Orquesta Barroca y el prestigioso Coro Arsys Bourgogne a las órdenes de Pierre Cao. La responsabilidad en esta ocasión corrió a cargo de Philippe Herreweghe y su orquesta y coro del Collegium Vocale Gent, de cuyos itinerantes integrantes surgen también las voces solistas.
Grace Davidson

Resulta difícil asumir en la actualidad que esta excelsa música, al igual que su hermana, la más extrovertida y rimbombante Pasión según San Mateo, fuera despreciada tras la muerte de su autor, que sólo sería reconocido entonces por su música instrumental, especialmente la escrita para órgano y teclado. Afortunadamente desde la recuperación de Mendelssohn de la más famosa de las dos pasiones, el interés por la música vocal de Bach fue creciendo hasta llegar a nuestros días, convertida ya en imprescindible, objeto de estudio, disfrute y análisis para encontrar la vena más plausible y acertada con la que enfrentarse a su interpretación. Tarea nada fácil por cuanto estamos hablando de música litúrgica, concebida para ilustrar la misa del Viernes Santo, con todo lo que de solemnidad pero también de propaganda conlleva. Pero no hay que olvidarse del temperamento artístico de su autor, su énfasis dramático, especialmente evidente cuando se trata de un episodio tan trágico como el del apresamiento, enjuiciamiento y posterior calvario del Mesías. Resulta por lo tanto una muy difícil tarea encontrar el punto intermedio y necesario entre esa imagen piadosa y misericordiosa del pasaje, como si en términos cinematográficos estuviésemos hablando de la imagen de Jesús vista por William Wyler en Ben-Hur, y esa otra mucho más terrible, casi terrorífica, de un hombre sometido a tortura e injusticia extremas, así como a sus dudas y miedos, tal como la representaba por ejemplo Mel Gibson en su tremenda La pasión de Cristo. Se trata por lo tanto de encontrar el equilibrio entre los aspectos meramente litúrgicos, que habrían de ser representados a través de la belleza y la delicadeza, y los más dramáticos, donde sería imprescindible una mayor dosis de agresividad e incisividad en los matices, no en vano el grueso de la tragedia reside en el encuentro y desencuentro entre Jesús y Pilatos. Herreweghe se decanta por lo primero, amparándose fundamentalmente en el destino de la pieza y por lo tanto en su interpretación con criterios reconstructivistas. El temperamento de Bach y su fuerza dramática nos lleva a muchos y muchas a preferir la segunda vertiente, con la consiguiente decepción frente al espectáculo ofrecido por el ya mítico director belga y su no menos legendario conjunto musical.

Zachary Wilder
Nada que reprochar por supuesto a su acabado técnico y su impoluta belleza sonora, asentada en una enorme precisión, justo equilibrio y portentosas prestaciones en cada instrumentista. Lo mismo cabe decir del coro, dieciséis voces agrupadas en cuatro por cada registro, espléndidas y perfectamente coordinadas, aunque a la hora de calificar a los solistas los elogios no sean absolutos. Estupendo el evangelista, el tenor inglés Thomas Hobbes, manteniendo una línea de canto homogénea sin descuidar el énfasis dramático de su cometido narrativo. También el barítono alemán Tobias Berndt convenció con un Jesús colmado de dignidad y seguridad, mientras el veterano bajo holandés Peter Kooij estuvo menos acertado dramáticamente pero mantuvo una línea de canto clara y ajustada. Muy bien, delicada y de timbre muy sedoso, la soprano Grace Davidson, y algo apurado pero con timbre y expresividad satisfactorios el tenor americano Zachary Wilder. Por su parte, el contratenor francés Damien Guillon tuvo que esperar a su segunda aria, Es ist vollbracht! (¡Todo está consumado!), para convencer de que la suya es una voz seductora y firme, pues su intervención al final de la primera parte resultó endeble y bastante imprecisa. En definitiva podemos afirmar que se trató de un magnífico broche final para esta edición del Femás, con una interpretación de La pasión según San Juan hermosa, amable y elegante, no por ello flácida ni endeble, pero casi nunca dramática, salvo en el Coro inicial, Herr, unser Herrscher, que llegó a despistarnos un poco. En la parte vocal, espléndidos coros y turbas, y simplemente aceptable tirando a satisfactoria la intervención de los solistas. En el apartado organizativo, se echaron en falta los imprescindibles subtítulos, con el fin de seguir una trama que condiciona de manera fundamental la interpretación de todos los agentes artísticos implicados.

viernes, 27 de marzo de 2015

EUSKAL BARROKENSEMBLE Y ROCÍO MÁRQUEZ: UNA INFRUCTUOSA BÚSQUEDA DE RAÍCES

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Euskal Barrokensemble. Rocío Márquez, voz. Miren Zeberio, violín. David Chupete, percusión. Pablo Martín Caminero, violone. Enrike Solinís, guitarra y dirección. Programa: El amor brujo 1715. Sala Joaquín Turina, jueves 26 de marzo de 2015

Rocío Márquez
Siempre hemos aplaudido la saludable iniciativa del Femás de ofrecer propuestas eclécticas que se salgan del planteamiento original del certamen, pero de ahí a ofrecer tantas como lo ha hecho la presente edición podríamos tildarlo ya de abuso. Wild Chain nos ofrecieron unos carmina burana heavy, Accademia del Piacere se fusionó con la danza contemporánea, Enrico Pieranunzi y Vicente Parrilla mezclaron barroco y jazz, Eric Hoeprich interpretó la 41 de Mozart con clarinete, y aún hubo más, demasiado. En esta corriente de experimentación y creatividad debemos también situar esta propuesta de Enrike Solinís y el conjunto que lidera.

No deja de resultar curioso que sea precisamente una formación vasca la que se encargue de bucear entre las posibles fuentes musicales del nacionalismo español, acompañando a una cantaora de éxito como Rocío Márquez en la arriesgada empresa, que se presentaba a priori muy inquietante. El resultado sin embargo fue tan forzado como falto de inspiración y rigor, a lo que añadimos una interpretación desequilibrada que desembocó a nuestro juicio en momentos previsibles y otros incluso mortecinos. Por separado Enrike Solinís exprimió las posibilidades de la guitarra barroca al máximo, extrayéndoles sonoridades eminentemente españolas, muy próximas a sus ídolos de juventud, Amigo o de Lucía; Márquez exhibió una voz rica en matices y modulaciones, alejada de los parámetros del flamenco clásico y discreta en temperamento, brillando especialmente en unos pianissimi estremecedores. Y Miren Zeberio destacó en versatilidad y profunda musicalidad en sus solos al violín. Pero el bajo de Caminero fue esquemático y ramplón en sus recreaciones jazzísticas, y la percusión de Chupete demasiado sutil para un programa que demandaba más visceralidad.

Caminero, Solinís y Chupete a la izquierda
El ejercicio de casar danzas y registros barrocos con pasajes de El amor brujo de Falla y el Concierto de Aranjuez de Rodrigo nos convenció poco en un programa difícil de seguir por el desorden al que se le sometió, marca de la casa según un agradecido Solinís. La música fluyó en ocasiones forzada, con una Danza del fuego húngara o una Canción del fuego fatuo a ritmo de chacona entre lo más conseguido, dentro de un conjunto que aunque a nosotros nos pareció desangelado, contó con el aplauso casi unánime de un público encantado.

Publicado en El Correo de Andalucía el 28 marzo 2015

lunes, 16 de marzo de 2015

FEMÁS 2015: HIPPOCAMPUS, DOSCIENTOS AÑOS EN PANTALLA PARTIDA

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Hippocampus. Alberto Martínez Molina, dirección. Rachel Elliott, soprano. Jesús M. García Aréjula, barítono. Programa: Entre Gigantes (Bach y Cabezón: Arias y fugas, tientos y glosados). Sala Joaquín Turina, domingo 15 de marzo de 2015

Cuando era adolescente se estrenó una endeble pero entrañable película musical protagonizada por Olivia Newton John y Gene Kelly titulada Xanadú. En uno de sus muy kitsch números musicales, el veterano bailarín y el galán de la cinta fabulaban sobre cómo debía ser el espectáculo de inauguración de la discoteca que daba título al film. Una big band de los años 40 se alternaba así con una banda rock de los 80, fusionándose al final. Salvando naturalmente las enormes distancias, esto fue lo que se me antojó con una de las propuestas más refinadas y exquisitas del presente festival, con la que Alberto Martínez Molina volvió a deleitarnos tras hacerlo el año pasado junto al violinista Hiro Kurosaki, esta vez acompañado de su grupo Hippocampus.

Doscientos años separan a Antonio de Cabezón, músico de la corte de Felipe II, y el inimitable Johann Sebastian Bach. El órgano, la polifonía y el contrapunto les unía; el viaje de dos años del español por tierras centroeuropeas pudo dejar su huella e influir en el alemán. Así lo quiso poner de relieve el conjunto, con una estructura de concierto quizás un poco rígida pero muy efectiva para el propósito perseguido, y desde luego henchida de un encanto y un buen gusto envidiables. Tientos y canciones glosadas del primero se fueron dando la mano con arias y fugas del segundo, a través de una orquesta dividida en dos a cada lado del escenario, como si de una pantalla dividida de esas que tanto gustaban a Brian de Palma se tratara. Barrocos a la izquierda, renacentistas a la derecha, cada uno aprovechó su momento exhibiendo enorme musicalidad y delicadeza, destacando entre los primeros la cuerda grave y el oboe de Xavier Blanch, encargado de potenciar el color de las arias escogidas de Bach, y de los segundos las vihuelas y el sonido sedoso de Laura Puerto al arpa de dos órdenes. Clave y órgano ocuparon el centro y se encargaron de suavizar las transiciones y dar homogeneidad al conjunto.

En la parte vocal, los roles se intercambiaron e incluso interactuaron, con la voz pequeña pero muy en estilo, dulce y bien modulada de Rachel Elliott, enriquecida con la más hercúlea, flexible y segura de García Aréjula. La apoteosis final, esa fusión con la que terminaba Dancin’ de Xanadú, llegó de la mano de la propina, el duelo final de la Cantata no. 53 de Bach, a la que se unieron los instrumentos renacentistas porque, en palabras de un agradecido y elocuente Martínez Molina, ellos pueden.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 15 de marzo de 2015

FEMÁS 2015: À L'ESPAGNOLE, TODO BELLO EN EL CABARET DEL SOL

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Accademia del Piacere: Fahmi Alqhai, viola de gamba y dirección. Mariví Blasco, soprano. Rodney Prada, Rami Alqhai y Johanna Rose, violas de gamba. Enrique Solinís, guitarra barroca y laúd. Javier Núñez, clave. Pedro Estevan, percusión. Compañía Antonio Ruz: Antonio Ruz, coreografía y dirección. Melania Olcina, Lucía Bernardo y Tamako Akiyama, bailarinas. Jordi Vilaseca, Manuel Martín e Indalecio Seura, bailarines. Daniela Presta, vestuario. Olga García, iluminación. Programa: À l'Espagnole. Fantasía escénica (obras de Guédron, Boesset, Briceño, Campra, Lully, Couperin, Marin Marais y Telemann). Teatro Alameda, sábado 14 de marzo de 2015


Retrato de familia: músicos y bailarines juntos
Cada vez son más las propuestas que transgreden lo que habría de ser el espíritu serio y riguroso de un festival especializado en música antigua; esta edición de hecho han sido varias. Pero cuando una tiene la calidad de la que nos ocupa no hay más remedio que rendirse a sus encantos y aplaudirla sin prejuicios ni resentimientos. Es evidente que detrás de este espectáculo que combina música y danza de manera magistral, existe un trabajo y un esfuerzo descomunales, tanto por parte de los selectos integrantes de Accademia del Piacere, con Fahmi Alqhai, director a su vez del festival, al frente, como de los bailarines de la Compañía del cordobés Antonio Ruz, que ya colaboró hace dos ediciones junto a Vocalconsort Berlin con intenciones más humildes.

Un momento del ensayo, con Tamako Akiyama y Jordi Vilaseca en primer
plano, y los hermanos violagambistas Alqhai al fondo
Todos bellos y bellas, intérpretes musicales y de danza arrancaron componiendo un retrato de grupo muy en estilo barroco, negro en la vestimenta y austeridad en la puesta en escena, y declamando nombres y conceptos en francés y castellano paradigmáticos de dos culturas que se influyen y alimentan recíprocamente, especialmente en aquella era de esplendor. Sentadas las bases de un programa en torno a la longeva corte de Luis XIV, el Rey Sol, donde sin embargo primaba el color y la exuberancia, surgen dos partes bien diferenciadas. La primera alegre, sensual y desenvuelta, y la segunda tenebrista y sobria, ya sin la colaboración de una Mariví Blasco en estado de gracia, que protagonizó la primera mitad exhibiendo una voz poderosa, aterciopelada y con autoridad, que se fue relajando hasta alcanzar mimbres puramente folk de enorme belleza en Ay amor loco (Luis de Braceño) y Sé que me muero amor (de El burgués gentilhombre de Lully), mientras se dejaba seducir por la danza y se prestaba a incómodos cuadros acrobáticos. Todo ello conducido por el joven Indalecio Seura, maestro de ceremonias de un cabaret barroco por el que se deslizaron las poderosas y hermosísimas coreografías de Ruz, dejando a un lado los movimientos espasmódicos para centrarse más en la armonía y el erotismo de los cuerpos, solos o coordinados.

No menos belleza y seducción extrajeron Alqhai, Solinís, Núñez, Estevan o Rose de sus instrumentos, combinando fuerza y delicadeza a través de un sonido envolvente y sensual, con la célebre Marcha Turca de Lully como visagra entre las dos partes aludidas, y solos de Alqhai a la viola de gamba en torno a un imprescindible Marin Marais de inmenso lirismo y capacidad de evocación. Folías y sarabandas, sin olvidar la Europa Galante de Campra y L'Espagnole de Couperin, servidas con enorme sentido de la belleza y la responsabilidad en un proyecto dominado por un elegante sentido de la ensoñación que merece ahora un largo recorrido y encandilar así a otros públicos, como hizo con el que agotó las localidades de la única función programada en este festival.

sábado, 14 de marzo de 2015

FEMÁS 2015: ERIC HOEPRICH Y LA TEMPESTAD, MOZART DE CÁMARA CON PLANTEAMIENTO SINFÓNICO

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. La Tempestad. Silvia Márquez, dirección. Eric Hoeprich, clarinete. Programa: Obertura de Don Giovanni, Quinteto para clarinete y Sinfonía No. 41 "Júpiter" de Mozart. Sala Joaquín Turina, viernes 13 de marzo de 2015

Hoeprich con un clarinete di bassetto
Mozart dedicó sus dos sublimes piezas para clarinete, el Quinteto y el Concierto, al virtuoso Anton Stadler, para quien concibió largas melodías de estilo arioso. Precisamente uno de los conjuntos fundados por el clarinetista y lutier norteamericano Eric Hoeprich es el Trío Stadler, integrado por clarinetes tenores di bassetto, que tras mucho tiempo en desuso hoy disfrutan de una nueva vida gracias a la interpretación revisionista, y con uno de los cuales acudió a esta cita ineludible con el público del Femás. Considerado una autoridad en la interpretación históricamente informada, su colaboración con La Tempestad ofrecía además el aliciente de incluir otras obras mozartianas de corte sinfónico reducidas a arreglos camerísticos y ofrecidas con un planteamiento de concierto de abono sinfónico, introducido por una obertura, seguido de obra con solista y concluido en su segunda parte con una sinfonía.

De Hoeprich obtuvimos lo esperable, un control absoluto del instrumento, de la respiración y de la ornamentación, sin excesos ni aspavientos, con la sencillez y la facilidad que sólo logran los grandes. Mantuvo un tono conmovedor y una indiscutible musicalidad a lo largo de todos los registros del instrumento, arropado en el Quinteto por una cuerda alegre y despreocupada pero sin el empaste necesario; incluso acusó desequilibrio en los pasajes dialogados con un primer violín, Cibrán Sierra, demasiado temperamental y volcado en mantener en todo momento un lirismo exacerbado. En la propina el siempre agradecido andante del Concierto para clarinete sonó lírico y ensoñador.

La Tempestad
No cabe duda de que Márquez dirigió al conjunto, pero su gesto era más de control que de dirección, lo que hizo innecesaria su colocación de espaldas al público, incidiendo en un fortepiano prácticamente inaudible. Atravesado frente al conjunto, como es habitual, hubiera cumplido mejor su cometido. El arreglo de Joseph Küffner de la Obertura de Don Giovanni sonó endeble en la introducción y briosa en el desarrollo, mientras la adaptación de la propia Márquez y Antonio Clares de la Sinfonía nº 41, incluida en el trabajo Mozart infrecuente del grupo, al estilo de las reducciones que Johan Peter Salomon realizó de las sinfonías de Londres de Haydn también grabadas por ellos, fue todo un acierto, captando todos los matices y estados de ánimo de la pieza, sin prescindir de su expresividad y musculatura gracias a un excelente trabajo de la cuerda grave. Para suplir los timbales contamos con las molestas patadas en el suelo del inquieto Sierra. Las maderas por el contrario quedaron reducidas a la flauta de Guillermo Peñalver, curiosamente un instrumento que Mozart apreciaba poco pero que obtuvo del músico de la Barroca un resultado exquisito y absolutamente adecuado.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 15 marzo 2015

martes, 10 de marzo de 2015

FEMÁS 2015: CARLOS MENA Y LA BARROCA, DESDE ALEMANIA CON FUEGO ABRASADOR

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Orquesta Barroca de Sevilla. Carlos Mena, contratenor. Andoni Mercero, concertino. Programa: Eros versus Heracles (fragmentos de Amarilii vezzosa, Concierto grosso “Alexander's Feast”, y Aria de Tolomeo de Häendel; Concierto para dos violines BWV 1043, y fragmentos de Hercules auf dem Scheidewege, de Bach). Sala Joaquín Turina, lunes 9 de marzo de 2015

Carlos Mena
El fuerte temperamento alemán quedó patente en la traducción que de Häendel y Bach hizo la Barroca en su primera aportación al festival de este año. También hubo furia y mucha compenetración entre los violines solistas, Andoni Mercero y Alexis Aguado, y un gran alarde de interpretación y expresividad por parte del contratenor Carlos Mena.

Hacía tiempo que no disfrutábamos del alavés junto a nuestra orquesta; la ocasión vino a demostrar que la espera valió la pena. Bordó su papel del pastor Daliso en los fragmentos escogidos de la cantata Amarilli vezzosa de Häendel, un encuentro amoroso dominado por el desengaño, que ya ponía en evidencia hace más de trescientos años la inutilidad de la violencia para conservar el amor como una posesión. Aunque a veces llegó a mudar su tesitura con el cambio de registro, Mena mantuvo en todo momento una línea de canto clara y bien proyectada, ornamentada con buen gusto y sin excentricidades, sin por ello fracasar a la hora de transmitir el carácter violento e impetuoso del personaje. Con mayor aflicción se enfrentó a Stille amare, clímax de la ópera Tolomeo en el que destacó su intensidad emocional. Del drama musical Hércules en la encrucijada de Bach, sorprendió Treues Echo por el virtuosismo de Josep Domènech al oboe y la ternura de Mena, y sobre todo por el efecto eco producido desde las bambalinas por Jacobo Díaz al oboe y el violista José Manuel Navarro ¡al canto!

Mercero y Aguado provocaron chispas con su vibrante diálogo en el Concerto Grosso de Häendel, único que sobrevive de los cuatro conciertos que incluyó en su oda musical Alexander's Feast, si bien el auténtico festín nos lo dimos el público escuchándoles y viéndoles literalmente saltar en el escenario. Igual de enérgico resultó el famoso Concierto para dos violines de Bach, una obra maestra a la que hicieron justicia el delirante dúo y el fogoso cuerpo constituido por el resto de la orquesta, excepcionales en el ejercicio de la fuga y el contrapunto.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 9 de marzo de 2015

FEMÁS 2015: FELIZ REENCUENTRO CON DELIA AGÚNDEZ EN EL ALCÁZAR

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Delia Agúndez & Cinco Siglos: Músicas para la cámara de Isabel de Castilla (Romances y villancicos glosados de los Reyes Católicos). Salón de Tapices del Real Alcázar, domingo 8 de marzo de 2015

Cinco Siglos junto a Delia Agúndez celebrando la Festividad de
Santa Justa y Rufina en Huete (Cuenca) el verano pasado
Ahora que la televisión ha puesto tan de moda a esa singular y discutible figura que fue Isabel la Católica, y aprovechando le publicación del último trabajo discográfico del Grupo Cinco Siglos apenas hace unos meses, nos hemos acercado de su mano y de la incomparable voz de Delia Agúndez a la época que vivió la reina bajo un prisma generoso en dulzura e intimidad. Antonio Torralba y Cinco Siglos se desquitaron así de la mala experiencia sufrida aquí el año pasado, cuando actuaron en la Muestra de Música Antigua de la Universidad bajo las deficientes condiciones acústicas de la Iglesia de la Anunciación. Y Delia Agúndez volvió prácticamente al mismo escenario en el que nos encandiló el verano pasado, los jardines de este palacio, cuando junto a Raúl Mallavibarrena interpretaron un repertorio barroco sin complejos, aligerado con un toque de piano jazzístico.

Siempre delicados y henchidos de un estilo refinado y elegante, los músicos, en esta ocasión comandados por el vihuelista Miguel Hidalgo, mantuvieron en todo momento un tono melancólico, lo que nos hizo viajar en el tiempo a los espacios más íntimos de la corte, resultando más difícil imaginarlos como entretenimiento para banquetes y sobremesa, como apunta la obra del músico y dramaturgo pre-renacentista Juan del Encina, que protagonizó gran parte del programa. Aunque su música alcanza un gran nivel lírico, especialmente en sus villancicos, las mayores dosis de lirismo llegaron de la mano de autores anónimos, comenzando por un Por mayo era por mayo que la soprano cacereña introdujo en nuestros oídos dejándonos literalmente boquiabiertos. El suave acompañamiento del conjunto, con una utilización del rabel bajo por parte de Daniel Sáez fascinante y atmosférico, hizo el resto para llevarnos prácticamente al éxtasis, sin ánimo de querer parecer cursi en la forma de describirlo.

Por ahí devino el resto de la velada, puede que manteniendo en exceso un estilo sobrio y atemperado, con glosas muy calculadas y refinadas, así como un empleo sutil y elegante de la percusión por parte de Antonio Sáez; pero en cualquier caso satisfaciendo las expectativas del melómano más exigente. La voz de Agúndez es dulce y carece por completo de cualquier atisbo de vibrato; controlada, elegantemente modulada y de agilidades contadas y precisas para no desbarrar ni salirse de estilo, la suya fue una interpretación ejemplar y sobresaliente, unida a un gran desparpajo a la hora de actuar o incluso de dirigirse al público, en un día tan especial para las mujeres trabajadoras. A ella, si sigue así, no le va a faltar el trabajo.

domingo, 8 de marzo de 2015

FEMÁS 2015: HÍBRIDOS COLONIALES Y GOLIARDOS ELECTRIZANTES

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Marta Almajano & Ernesto Mayhuire: La canción y la música para guitarra en el primer romanticismo español e iberoamericano. Espacio Santa Clara.
Wild Chain: Rota fortunae. Teatro Alameda
Sábado 7 de marzo de 2015

Ernesto Mayhuire y Marta Almajano en el Festival de Úbeda
La del sábado fue una jornada particular; por un lado se apostó por la música romántica que se hacía en Perú en pleno siglo XIX siguiendo patrones europeos, y por otro la propuesta más radical y osada de esta edición, maridar el canto original de los Carmina Burana con el heavy metal de Cadena Perpetua, rebautizados como Wild Chain.

No se recuerda una convocatoria del Femás con menos seguidores que la de la soprano aragonesa Marta Almajano y el guitarrista peruano Ernesto Mayhuire. Apenas una veintena de personas acudieron a la cita, posiblemente por la intempestiva hora a la que fue programada. Lástima, porque se trataba de una ocasión única para degustar la interesante y a ratos hermosa música del compositor de la preciosa ciudad de Arequipa Pedro Ximénez Abril y Tirado. Canciones lindando con el belcantismo que por esa misma época se cultivaba en Europa, junto a melodiosos y muy evocadores minuetos y valses, compusieron un programa en el que Almajano exhibió una voz ligeramente avibratada, una línea de canto demasiado homogénea y poca soltura para la expresividad interpretativa, a pesar de una generosa proyección y unos poderosos agudos de esos que perforan el tímpano. Más raciales pero igualmente sosas resultaron las seguidillas de Fernando Sor, mientras Mayhuire subrayó la delicadeza de las composiciones, alcanzando niveles notables de interpretación incluso en los técnicamente complejos valses.

Wild Chain: Juan Pipió, Johnny Sobrino, Pepe Mejías, Rafael Pipió y FJ Kubero
El aspecto roquero de Fami Alqhai hacía presagiar desde hace mucho una combinación tan especial, y vistos los resultados brillante, como la experimentada entre los Carmina Burana medievales y el rock duro heavy metal. Mucho tuvo que ver el conjunto Artefactum en la operación, con José Manuel Vaquero y su inseparable zanfoña tocando a duelo con la gaita de Juan Jiménez y las guitarras eléctricas de Wild Chain, trasunto de Cadena Perpetua, uno de los grupos más carismáticos del sonido metálica de nuestra comunidad y todo el panorama nacional. Y es que mucho se celebra y añora la movida madrileña, despreciando el hecho de que mucho antes, aquí en Sevilla, hubo una movida tanto o más especial que aquélla, nacida cuando el franquismo daba sus últimos coletazos, al hilo de la modernidad que nos reportaban las bases americanas instaladas en los alrededores. Silvio, Triana o Alameda nacieron entonces, y años después lo harían, con tan ilustres precedentes, conjuntos como éste que nos ocupa.

Con Fj Kubero como cantante y maestro de ceremonias, el espectáculo, muy trabajado y calculado, logró encender a sus incondicionales y también a quienes acudimos motivados por la curiosidad (y la profesionalidad). Cañero a tope, pero bañado por el buen gusto, algunos números se adaptaron a un adecuado inglés y mudaron sus melodías, mientras otros, como el conocido In taberna quando sumus, mantuvieron su perfil enriquecido con el añadido metálico. Estupendas también las voces femeninas, la puesta en escena, la iluminación y el sonido ensordecedor. Pura adrenalina, mucha energía y aplauso unánime. En los Grammy hubieran puesto a todo el público a bailar, como hicieron los AC/DC; pero esto es Sevilla y aquí tenemos muchos complejos.

sábado, 7 de marzo de 2015

FEMÁS 2015 ARRANCA DESDE EL SUR DE ITALIA CON PINO DE VITTORIO Y LABORATORIO '600

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Pino de Vittorio & Laboratorio '600 (Ilaria Fantin, archilaúd; Katerina Ghannudi, arpa barroca; Franco Pavan, tiorba, guitarra battente y dirección musical). Programa: Il canto del Sud (Sicilia y las dos Calabrias entre los siglos XVI y XVII). Sala Joaquín Turina, viernes 6 de marzo de 2015

A lo largo de estos treinta y dos años de la cita sevillana con la música historicista pocas ocasiones nos han acercado al folclore ancestral de otros países de nuestro entorno. La comparecencia de Pino de Vittorio y el grupo especializado con el que ha grabado su último trabajo discográfico, Laboratorio '600, en el que se recoge parte del repertorio interpretado en este concierto, ha venido a paliar en cierto grado esta carencia.

Con la voz apreciablemente deteriorada desde que le escucháramos en su primer disco, Le tarantelle del Gargano, centrado en su Puglia natal, de Vittorio hizo sin embargo gala de su capacidad para transmitir combinando su doble faceta de actor y músico. La pérdida de tersura y flexibilidad de su voz no impidió por lo tanto conectar con un público entusiasmado, por más que la magia tardara en arrancar hasta que la brillante Tu rinnina, un canto tradicional de Sicilia, sentara ya las bases de la propuesta, sus ritmos sincopados y obsesivos, sus cadencias repetitivas y ese particular toque del tenor para exhibir temperamento, así como para exprimir el lamento que encierran muchas de estas melodías del pasado sureño de Italia que también es nuestro. Un viaje por todo el pie de la bota, desde Puglia a Sicilia pasando por Calabria, con escalas fascinantes en una Canzone araba de reminiscencias bizantinas tan propias de esa tierra de nadie y a la vez de todos, que el toque delicado y seguro de Franco Pavan y su conjunto aprovecharon al máximo. Antes lograron fascinar con una pieza repleta de elocuentes disonancias, la Siciliana per E conservada en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán.

De Vittorio, Pavan, Ghannudi y Fantin
Otro momento para la memoria fue Occhi turchini, canto tradicional de Calabria con raspeado de guitarra que debió influir en Morricone a la hora de componer algunas de sus bandas sonoras para el spaguetti western. La ternura con la que de Vittorio entonó un par de nanas o ninnananne, contrastó con la energía y la vitalidad desplegadas en las tarantellas seleccionadas para la ocasión. Prometía ser un concierto monótono y monocorde, y sin embargo resultó ameno y muy ilustrativo. El dominio español de la época quedó evidente en las propinas, mientras si no hubiera sido por esa voz carrasposa de Pino de Vittorio y su elevado grado de afectación en algunos números, el espectáculo podría haber resultado redondo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 8 de marzo de 2015