Guion y dirección Damian McCarthy Fotografía Colm Hogan Música Joseph Bishara Intérpretes Adam Scott, David Wilmot, Peter Coonan, Florence Ordesh, Will O’Connell, Michael Patric, Brendan Conroy, Austin Amelio, Ezra Carlisle, Mallory Adams Estreno en Irlanda y Estados Unidos 1 mayo 2026; en España 15 mayo 2026
El director irlandés Damian McCarthy aspira a convertirse en la nueva sensación, y de paso salvador, del cine de terror, primero con Oddity hace un par de años y ahora con esta enrevesada y difícil de definir y entender película. En principio parece seguir los pasos de Stephen King, con personaje literato y hotel encantado en la mejor tradición de El resplandor, pero con más humildad.
La sucesión de hechos, mezclando crímenes inhumanos con tradición folk de espíritus y brujas, también parece seguir esa senda. Pero McCarthy prefiere el enigma y la aglomeración de una simbología tan difícil de captar que casi merece pasarse por alto y quedarse con la sustancia. De este modo, el director nos conduce a la esencia del mal, a través de mezquindades y traumas en principio insuperables, y de este modo convencernos de que hasta la mayor de las miserias humanas tiene posibilidad de curarse, aunque sea mediante una terapia de choque como la que propone su propio guion. Lástima que su título arroje poca luz sobre el complejo asunto que propone, ya que traducido como pamplina o patraña, sus acepciones más habituales, nada coincide con este batiburrillo de lugares comunes en el género que, con habilidad y talento, su artífice convierte en algo nuevo y diferente.
Con todo, a pesar de acumular motivos para poder considerarse una obra digna, con cierta categoría, un final precipitado, malogrado por una socorrida estrategia mal planteada, hace que el producto acabe decepcionando, sin contar la escasa correlación que encontramos entre las experiencias sufridas por su protagonista y su decisión a la hora de poner fin a una novela de aventuras que se le resiste.

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