Dirección Fernando González Molina Guion Alberto Marini Fotografía Pau Castejón Música Audrey Ismaël Intérpretes Enric Auquer, Diana Gómez, Mónica López, Xavi Sáez, Pablo Derqui, Israel Elejalde, José Pérez Ocaña, David Vert, Joan Amargós, Joan Pedrola, Mima Riera, Faouzia Chati Estreno 4 septiembre 2026
Acaban de cumplirse nueve años desde los atentados de Las Ramblas en Barcelona en los que murieron dieciséis personas, ampliadas con una más cuando el terrorista ejecutor de la masacre huía de la ciudad, y otra en Cambrils antes de que varios terroristas cómplices murieran abatidos por la policía. Unos trágicos episodios que la película de González Molina analiza con exactitud quirúrgica, aunque siempre desde un solo punto de vista, el de los cuerpos de seguridad de la Generalitat encargados del caso, bajo el mando y responsabilidad del célebre Josep Lluís Trapero, director de los Mossos d’Esquadra, miméticamente recreado por Pablo Derqui, y los agentes que intervinieron en la investigación inmediata a los hechos, especialmente los interpretados por Enric Auquer en Barcelona, este año muy próximo a la Ciudad Condal gracias también a su excelente trabajo en la serie de televisión Ravalear, y Mónica López en Ripoll, localidad de donde procedían algunos de los terroristas implicados. Un cuarto personaje, encargada de la imagen externa y relaciones con la prensa del cuerpo policial, interpretada por Diana Gómez, completan el cuarteto dramático sobre el que se asienta la milimétrica trama de una cinta, por otro lado, coral en la presentación y desarrollo de sus personajes y peripecias sentimentales.
Curtido en melodramas románticos, Tres metros sobre el cielo, Palmeras en la nieve, y thrillers literarios, la Trilogía del Baztán, no hay que olvidar que González Molina debutó con una serie policiaca, Los hombres de Paco, que a buen seguro le habrá venido muy bien a la hora de articular este thriller realista de suspense puesto en pie por Alberto Marini, guionista nacido en Italia pero forjado en nuestro país en títulos como Mientras duermes, El desconocido y El 47. Molina, además, presentó hace poco otro interesante film, su particular revisión del clásico de Jaime de Armiñán Mi querida señorita.
Una buena puesta en escena y una equilibrada dosificación de las fichas del tablero, así como un eficaz montaje que dota de ritmo y precisión a la crónica, completan un trabajo si no del todo apasionado, sí al menos respetuoso y emocionante, en el que caben señalar dos aspectos fundamentales, cómo ni siquiera a través de una educación en respeto y diversidad se logra atajar radicalismos como el fundamentalismo religioso que tanto gangrena nuestra sociedad. Y por otro lado, cómo la apropiación partidista y oportunista que las fuerzas gubernamentales y del orden hacen para ganar popularidad malogra el aspecto meramente sentimental de una tragedia de estas proporciones, cuando en el tablero lo que prima es la pérdida de vidas humanas y el dolor más atroz imaginable.

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