miércoles, 14 de octubre de 2026

EL PRECIO DE LA RED Lastrada por exceso de datos y palabrería

Título original: The Social Reckoning
USA 2026 112 min.
Dirección
Aaron Sorkin Guion Aaron Sorkin y Jeff Horwitz Fotografía Jeff Cronenweth Música Alexandre Desplat Intérpretes Mickey Madison, Jeremy Allen White, Jeremy Strong, Wunmi Mosaku, Betty Gilpin, Billy Magnussen, Bill Burr Estreno en Estados Unidos y España 9 octubre 2026


Concebida como continuación o complemento de La red social, la nueva película de Aaron Sorkin (Molly’s Game, El juicio de los 7 de Chicago, Ser los Ricardo), retoma su propio guion para la celebrada película de David Fincher, para en esta ocasión indagar sobre los aspectos nocivos de la mayor plataforma digital de redes sociales del mundo, especialmente entre los jóvenes. Parte de la investigación que un apócrifo como Jeff Horwitz, periodista del Wall Street Journal y 
co autor también del guion, realizó en colaboración con una ingeniera decepcionada con su trabajo en Facebook, para desentrañar las miserias de la monstruosa empresa concebida por el genio de la informática Mark Zuckenberg. El siempre efectivo Jeremy Allen White, que encarnó hace poco a Bruce Springsteen en el biopic Deliver Me from Nowhere, y la joven Mickey Madison, ganadora del Oscar por un papel diametralmente opuesto a éste en Anora, dan vida a estos dos personajes, mientras el inquietante Jeremy Strong, el abogado Roy Cohn en The Apprentice: La historia de Trump, compone un ambiguo pero siniestro Zuckenberg ya desde su primera aparición en pantalla.

Lástima que el guion se pierda frecuentemente en tecnicismos ininteligibles y una diarrea verbal que hace no ya difícil seguir la complicada trama, sino abstraerse de ella y despreciar sus más que estimulantes premisas. Queda, por lo tanto, conformarse con su estructura y la idea base que la sustenta, una denuncia atrevida y valiente al poder de la red para propagar bulos, sustentar sistemas y favorecer la violencia, como queda constatado en su papel decisivo en el ataque al Capitolio del final de la primera legislatura trumpista. Su título traducido al castellano pierde el doble sentido que tiene en inglés, no sólo el valor o el precio de la red, sino también un ajuste de cuentas con ella.

El suculento prólogo hacía esperar más de una película que acaba resultando anodina y fallida, a pesar de que su conexión con el resto de la narración se hace esperar en exceso. Todo acaba, sin embargo, diluyéndose, incluida la música del a menudo brillante Alexandre Desplat, en un conjunto que no llega a alzar el vuelo, al que le falta la chispa necesaria para emocionar e irritar en su justa medida, alcanzando así sus legítimos y loables objetivos.

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