lunes, 2 de noviembre de 2026

HOPE Mastodóntica aventura con monstruos

Título original: Hopeu
Corea del Sur 2026 160 min.
Guion y dirección
Na Hong-jin Fotografía Hong Kyung-pyo Música Michael Abels Intérpretes Hwang Jung-min, Jo In-sung, Hoyeon, Taylor Russell, Michael Fassbender, Alicia Vikander, Cameron Britton, Eum Moon-suk, Lee Sang-hee, Im Hyun Shik Estreno en el Festival de Cannes 17 mayo 2026; en Corea del Sur 15 julio 2026; en España 30 octubre 2026

La gran sensación del momento en cine de fantasía y acción, proviene de Corea del Sur, país con cierta tradición en el género y los medios suficientes para llevarlo a cabo con acierto y dignidad, lo que en este caso ha derivado incluso en competir en Cannes por la Palma de Oro, algo inusual en este tipo de cintas. Su desconocido entre nosotros autor propone una adrenalítica aventura de supervivencia en un pequeño pueblo, el Hope del título, al ser atacado por unos seres descomunales, capaces de arrollar con todo lo que se les pone por delante. Hay una justificación para tal comportamiento de destrucción, sin embargo son muchos los detalles que se escatiman al público, lo que no resta efectividad al conjunto y, sin embargo, abre la posibilidad a nuevas entregas que nos aclaren algunas de las cuestiones que quedan en el aire, así como una resolución más clara y contundente de la trama.

Mucho se ha alabado que, a pesar de su larga duración, la película resulte entretenida y sus más de dos horas y media pasen rápidas. Sin embargo, somos de la opinión de que dicha duración no pasa desapercibida, alternando sus increíbles y mastodónticas secuencias de acción, con otras de clara vocación aliviadora que no hacen sino dilatar un argumento más bien simple y sin demasiados giros que hagan progresar más la escueta propuesta. Cabe, no obstante, rendirse ante la magnificencia de su puesta en escena, con una extraordinaria dirección artística destinada a describir el paisaje devastado y caótico en el que se desarrolla la acción, y su frenético ritmo y montaje, deslizado en un puñado de memorables secuencias aderezadas con la muy oportuna banda sonora de Michael Abels.

Estar ambientada en cierto momento entre finales de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado, entronca con un género y una preocupación por lo desconocido e inexplicable muy de moda entonces, con títulos como Encuentros en la tercera fase como pistoletazo de salida. No falta, por supuesto, el habitual e inteligente sentido del humor de este tipo de producciones asiáticas, y un puñado de excéntricos personajes a los que hay que añadir la aportación occidental, presta a ser identificada no sin cierta dificultad. Sus espectaculares efectos visuales dan, sin embargo, la sensación de poder mejorarse. Su combinación de predators y avatares está más lograda y perfeccionada hoy en el cine de Hollywood, donde por el contrario escasea la imaginación y la fantasía de la que esta película sí puede hacer gala, siempre con ese referente del cine de monstruos que el cine japonés y asiático en general ha cultivado con tanto éxito y acierto.

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