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lunes, 16 de junio de 2025

TODO SALDRÁ BIEN Voluntad traicionada

Título original: Cong jin yihou
Hong Kong-China 2024 93 min.
Guion y dirección Ray Yeung Fotografía Leung Ming-Kai Música Veronica Lee Intérpretes Patra Au, Lin-Lin Li, Tai-Bo, So-Ying Hui, Chung-Hang Leung, Fish Liew, Lai-Ha Li, Priscilla Leung Siu Wai Estreno en el Festival de Berlín 16 febrero 2024; en Hong Kong 1 mayo 2024; en España 12 junio 2025

Probablemente Ray Yeung sea el director hongkonés más concienciado con los problemas derivados de la homosexualidad en su entorno. Ha abordado el tema desde el prisma de la juventud, en la película británica Cut Sleeve Boys y en la estadounidense Front Cover. Ya de regreso a su país, con su tercera película, Suk Suk, fijó su atención en la edad madura, a través de la historia de dos hombres de edad avanzada y familias asentadas, que descubren el amor homosexual con todos los prejuicios y obstáculos que supone para sus respectivos hogares. 
La familia vuelve a ser el eje sobre el que transita ahora la historia de una pareja de lesbianas que tras convivir durante más de cuarenta años, al fallecer una de las dos genera un conflicto de intereses económicos con la familia de la fallecida, hasta entonces tan afín a la pareja.

Yeung nos cuenta esta historia con tan buen gusto como sensibilidad, con ritmo pausado pero nunca aburrido, con la delicadeza de mostrar cada una de las motivaciones que conducen a los distintos comportamientos de los integrantes de este núcleo familiar. Sólo queda al final denunciar la voluntad que se traiciona aprovechando las condiciones legales, así como avisar de la importancia de legalizar cada situación, especialmente cuando las leyes nos dan las herramientas para hacerlo, evitando malos entendidos y afianzando situaciones que al fin y al cabo son justas y equilibradas.

No obstante, cuando la buena voluntad y la generosidad se imponen, cabe congratularse y mantener la confianza en las relaciones humanas, sin estridencias ni salidas de tono. Una sabia manera de respetar la memoria del ser querido, por encima de supercherías religiosas, argumentos de clase y degradación sentimental. La cadencia, la elegancia y las elocuentes miradas de los protagonistas en esta emotiva película, le proporcionan la categoría que merece. El Teddy del Festival de Berlín de 2024 es uno de los varios reconocimientos logrados por la emotiva cinta.

miércoles, 15 de febrero de 2023

JOYLAND Tierra de infelicidad

Paquistán-USA 2022 126 min.
Dirección
Saim Sadiq Guion Saim Sadiq y Maggie Briggs Fotografía Joe Saade Música Abdullah Siddiqui Intérpretes Ali Junejo, Rasti Farooq, Alina Khan, Sarwat Gilani, Salmaan Peerzada, Sameer Sohail, Sanbia Saeed, Ramiz Law Estreno en el Festival de Cannes 23 mayo 2022; en España 10 febrero 2023

En su primer largometraje como director, el paquistaní Saim Sadiq y todo el equipo técnico y artístico que le rodea hacen un trabajo fundamentalmente valiente pero a la vez no reñido con calidad artística. Se trata de la enésima denuncia de falta de libertad y presión gubernamental y religiosa en países del entorno musulmán, traducido en enormes desigualdades, falta de oportunidades, sobre todo para la mujer, y una represión sexual que solo conduce a la frustración y la infelicidad más absoluta. 
Pero lejos de plantearlo con la austeridad casi de documental con la que se suelen tratar estos temas, Sadiq opta por un preciosismo estético que redunda en sus connotaciones trágicas y románticas.

A partir de una historia de seducción y atracción queer, Sadiq va tejiendo una serie de relaciones familiares en cuyo entorno se sufre un fuerte patriarcado que censura y castra cualquier tipo de reivindicación erótica y sexual, hasta provocar dolorosas decisiones de las que no escapan ni siquiera quienes pretenden ejercer una mayor apertura de miras y una libertad insospechada en este tipo de ambientes opresivos. Faltan todas esas libertades de las que gozamos en una parte del mundo, olvidando a menudo lo mucho que costaron lograrlas y las ilusiones e incluso las vidas que se quedaron en el camino, y quienes hicieron posible legislando y gobernando que hoy estas cuestiones tan sangrantes en buena parte del planeta, aquí sean afortunadamente triviales.

El título de la película hace referencia a un parque de atracciones, un refugio para evadirse de estas frustraciones y represiones, como lo es también el salón de bailes que denominan eróticos, al que acuden solo hombres y legitiman el travestismo y la transexualidad de quienes actúan para ellos. En contraposición, esta tierra de infelicidad y falta de estímulos en el que se desarrolla este drama veladamente sensual y definitivamente triste y trágico. Se alzó con el premio del jurado en la sección Un certain regard del Festival de Cannes, siendo la primera vez que un film paquistaní fue programado en en el certamen más importante del mundo.

lunes, 25 de julio de 2022

LUNANA: UN YAK EN LA ESCUELA Música desde el Himalaya

Título original: Lunana: A Yak in the Classroom
Bután 2019 110 min.
Guion y dirección
Pawo Choyning Dorji Fotografía Jigme Tenzing Música Yi Chen Chiang y Duu-Chih Tu Intérpretes Sherab Dorji, Ugyen Norbu Lhendup, Kelden Lhamo Gurung, Kunzang Wangdi, Pem Zam, Tandin Sonam, Tsheri Zom Estreno en Bután febrero 2020; en España 22 julio 2022

Hay películas que narran la persecución de un sueño, otras muestran cómo el destino nos puede deparar una sorpresa y descubrir que quizás nuestro lugar era otro al que teníamos en mente. Esta sencilla y hermosa película pertenece al segundo grupo. Una nominación al Oscar a la mejor película internacional en la última edición de los premios ha obrado el milagro e impulsado el estreno de una cinta proveniente de un país tan exótico como Bután en nuestras pantallas. Pero ni el tema que toca ni el ambiente en el que lo hace son ajenos a nuestra memoria y cultura. De nuevo el Shangri-La emerge como paradigma de la felicidad y el equilibrio espiritual, aunque no exactamente como esa tierra del maná que planteaba el clásico de Frank Capra hace ya casi un siglo.

Una aldea remota en el Himalaya es ahora el escenario en el que la magia y la espiritualidad abrirán los ojos de un joven urbanita convencido de que su felicidad está donde el sistema y su aparato mediático se empeñan en destacar. La gente amable, exquisita y educada con la que se ve obligado a convivir, tan ajena a cualquier tipo de prepotencia, le demostrará que existen otros mundos donde la esperanza, la convivencia y la armonía resultan más tangibles. Curiosamente el debutante director y guionista hace hincapié en la altitud a la que se encuentra cada localización de la película, desde lo más alto en esta pequeña y entrañable localidad, lo más cerca del cielo, hasta lo más bajo y alejado del paraíso, ubicado junto a la Ópera de Sydney, donde los sueños quizás no sean como los pintamos. Mientras tanto nuestro protagonista realiza un viaje físico, y extenuante, así como espiritual y sentimental que le enseñará de la vida tanto como él sea capaz de enseñar a los niños de la escuela del título, ávidos de saber y de conocimiento como fin para lograr la estabilidad y la supervivencia de un ecosistema llamado a ser engullido por las grandezas del mundo supuestamente civilizado. El yak del título representa a la naturaleza de la que es imposible desconectar si se quiere alcanzar ese nivel de equilibrio y sabiduría que nos lleve a la consecución de esa felicidad.

La música funciona en todo este entramado como eje alrededor del cual gravitan los sueños perseguidos y los encontrados por el joven y desorientado protagonista. El sonido de la música sirve aquí también para conectar con el presente y el pasado, y ejercer como impulsora de emociones y sentimientos, sin apenas necesidad de un público que la reconozca. Su combinación con el imponente paisaje y su espléndida iluminación obra la maravilla, convirtiendo esta en una película de viajes y descubrimiento, quizás más convencional de lo deseable pero indiscutiblemente amable en sus nobles planteamientos y eficaces resultados.

lunes, 4 de abril de 2022

ANDALESGAI (y 2)

POTATO DREAMS OF AMERICA Ejes enfrentados

USA 2021 96 min.
Guion y dirección
Wes Hurley Fotografía Vincent Pierce Música Catherine Grealish y Joshua Kohl Intérpretes Tyler Bocock, Marya Sea Kaminski, Hersh Powers, Sera Barbieri, Dan Laurin, Lea DeLaria, Jonathan Bennett, Sophia Mitri Schloss, Lauren Tewes Estreno limitado en Estados Unidos 14 enero 2022

No deja de tener su gracia esta negra crónica en clave de comedia un poco surrealista, que narra las vicisitudes de un niño ruso en la recién extinguida Unión Soviética, y su dificultad para afrontar en un ambiente abiertamente hostil su presunta homosexualidad. Algo grotesca y a la vez desenfadada, la trama se va deslizando por un universo mitad onírico mitad realista, en el que los personajes y las situaciones son caricaturas y arquetipos de la represión soviética perpetuada en la actual Rusia, donde la miseria se camufla con las ansias de poder y una política fuertemente militarizada con la que se pretende mantener cierta hegemonía en el plano internacional.

Lo llamativo es que la suerte del joven protagonista no cambia demasiado cuando emigra junto a su madre a Estados Unidos a través del procedimiento del matrimonio con un ciudadano norteamericano, adalid del machismo y la violencia cultivada en el país, donde el extremismo religioso y el puritanismo invade gran parte del ecosistema personal. Claro que al final la balanza se inclina hacia el país de las oportunidades, mientras en el camino asistimos a un espectáculo visual más que notable, sobre todo teniendo en cuenta la limitación evidente de recursos

El film ofrece también una serie de ejercicios nostálgicos que incluyen citas expresas al film gay de culto The Living End (Vivir hasta el fin) de Gregg Araki, o el cameo de Lauren Tewes, la relaciones públicas de Vacaciones en el mar, haciendo de vecina curiosa, cuyo nombre, Nina Ivanovna, es un guiño al personaje de Greta Garbo en Ninotchka. El director, Wes Hurley, ya contó la historia de este personaje al que llaman Potato en dos cortometrajes. Estrenada en circuitos LGTBI, ganó en el Festival de Madrid el premio del público.

MONEYBOYS Corazón marcado

Austria-Francia-Taiwán-Bélgica 2021 118 min.
Guion y dirección
C.B. Yi Fotografía Jean-Louis Vialard Intérpretes Kai Ko, Yufan Bai, J.C. Lin, Qiheng Sun, Chloe Maayan Estreno en el Festival de Cannes 12 julio 2021; en Francia 16 marzo 2022; en España previsto el 10 junio 2022


No es habitual que el cine nos hable de homosexualidad en China. Desde Asia, solo Filipinas y Taiwán parecen hacerse eco del colectivo, y precisamente este último participa en esta holgada producción que cuenta también con capital europeo, de ahí quizás que se note un acabado formal impecable y preciosista, mientras en su narrativa y puesta en escena apenas se atisba el carácter novel de su director.

En dos horas algo largas, se cuenta la historia de un chapero de lujo al que un acontecimiento del pasado le ha marcado emocionalmente hasta el punto de mostrarle inerte y con actitud taciturna ante cualquier eventualidad o posibilidad de amistad o romance que se le presenta. El rechazo de la familia y la persecución policial son temas que se tratan tangencialmente en este estilizado drama sobre el sacrificio, el amor y la dependencia que se pudo ver en la sección Un certain regard de Cannes y obtuvo el premio del Jurado a la mejor película en el LesGaiCineMad (Festival de cine gay y lésbico de Madrid).

lunes, 28 de junio de 2021

SUK SUK Una poética reflexión sobre el amor homosexual maduro

Hong-Kong 2019 91 min.
Guion y dirección
Ray Yeung Fotografía Leung Ming-Kai Música Veronica Lee Intérpretes Tai Bo, Ben Yuen, Patra Au, Lo Chin Yip, Kong To, Lam Yiu-Sing, Hiu Yee Wong, Lau Ting Kwan, Chu Wai-Keung Estreno en el Festival de Berlín 26 febrero 2020; en Hong Kong 12 mayo 2020; en España (solo Madrid) 25 junio 2021


Ya es difícil hacer visible cualquier tipo de relación que no esté admitida de forma oficial o convencional, sobre todo en países donde la homofobia sigue muy vigente y sus ordenamientos hacen poco o nada por evitarlo. Aún más si cabe lo es plasmar un romance entre personas de edad muy avanzada, como es el caso de esta emotiva, tierna y sensible película condenada a circuitos especializados en temática gay. 
Después de recorrer varios de estos certámenes, incluido Andalesgai en Sevilla, se ha estrenado solo en la capital de España esta cinta que merece ser disfrutada por toda clase de gente, y desde luego llegar a quienes más tienen que aprender.

Ray Yeung nos ofrece una mirada desprovista de cualquier tipo de juicio ni dictamen a dos hombres maduros y con familias respectivas a los que un encuentro fortuito en un parque les abre las puertas de la ilusión y la esperanza para enmendar una existencia vivida si no erróneamente sí con resignación y mucha represión. Más activista uno que el otro, la cinta introduce también un tema muy interesante, el de la retirada de nuestros mayores con una condición sexual diversa a residencias donde no tengan que seguir ocultando su condición y viviendo una mentira con pretexto de brindar a los demás el respeto que ellos no obtienen de la sociedad. En este contexto, y siempre con el entorno dormido, mirando hacia otro lado para que el estado de las cosas se mantenga y no moleste, Yeung somete a sus dos protagonistas a una envolvente y conmovedora historia de amor y complicidad en el que la contención, las caricias, las miradas y la tristeza solo mitigada por puntuales momentos de felicidad, agarran al espectador y lo sumergen en una experiencia llena de vida, delicadeza y emoción.

Aunque pueda parecer lo contrario, siempre queda alguna esperanza, no importa si este caso adopta forma de creencia religiosa, de que habrá una oportunidad en otra vida y otro lugar para vivir sinceramente, sin hacerse daño ni hacérselo a los demás. ¿Pero no sería mejor zanjar del todo la cuestión para no tener que esperar a nuevas vidas ni oportunidades, sin regresión, sin marchas atrás, con comprensión y humanidad? Estos dos hombres sentados junto al río mirando al infinito bien valen una reflexión y una emoción; ver esta poética película no tiene precio.

lunes, 8 de marzo de 2021

MINARI Condenados a la desesperanza

USA 2020 115 min.
Guion y dirección
Lee Isaac Chung Fotografía Lachlan Milne Música Emile Mosseri Intérpretes Steven Yeun, Yeri Han, Alan S. Kim, Yoon Yuh-jung, Noel Cho, Will Patton, Scott Haze, Eric Starkey, Esther Moon Estreno en el Festival de Sundance 26 enero 2020; en Estados Unidos 12 febrero 2021; en España previsto 12 marzo 2021


Todo el mundo parece haberse rendido a los supuestos encantos de esta película americana con sabor coreano. Aunque es el cuarto largometraje de su director y tercero bajo bandera norteamericana (el primero lo produjo Ruanda), no conocíamos nada previo suyo hasta que ha llegado esta cinta galardonada en Sundance con los premios a la mejor película y el del público, además de coronarse hace unos días con el Globo de Otro a la mejor película de habla no inglesa y perfilarse como firme candidata a arañar unas cuantas nominaciones en los próximos Oscar.

Cuenta la historia de una joven familia coreana perdida en la América de la era Reagan, que se muda de California donde realizan trabajos rutinarios a la América profunda de la gente sencilla y un poco grillada (entre lo mejor de la cinta, ver al veterano Will Patton cargando la cruz cada domingo como si formara parte de una procesión de Semana Santa sevillana), con el fin de trabajar la tierra y de paso el sueño americano. Todo ello contado prácticamente desde el punto de vista del niño protagonista, un chiquillo de siete años de mirada cándida y profunda y el encanto suficiente para atrapar el corazón de los espectadores y espectadoras, que de eso se trata. Y aunque su presencia no es permanente, como sí ocurría con el joven protagonista de la argentina Un lugar en ninguna parte, asistimos al desmoronamiento de los padres, con la figura femenina como siempre representando la parte pragmática de la relación, castradora de sueños y neutralizadora de emociones merced al cuidado de la familia, aunque ésta pase incluso por una escandalosa falta de escolarización. Sus reacciones son a menudo incomprensibles, especialmente al final, mientras el padre se muestra más ilusionado, soñador y emprendedor, y la abuela materna el elemento mágico de la función, la que da sentido a ese enigmático Minari del título que parece hacer referencia a hundir raíces y adaptarse a la situación presentada.

Los episodios se van sucediendo así de forma previsible hasta llegar incluso a castigar al humilde, al pobre, al desheredado, que es otra de las constantes en este tipo de producciones que nos venden como sensibles y poéticas y no son sino la repetición de clichés tan molestos como recurrentes. El niño, la abuela y esa vía crucis (la del viejo y desaliñado jornalero, no la de la familia de aquel país una vez castigado por el ejército norteamericano), son apenas los atractivos de esta película, por otro lado tan celebrada por muchos.

lunes, 13 de enero de 2020

THE FAREWELL Crónica del desarraigo

USA-China 2019 100 min.
Guion y dirección Lulu Wang Fotografía Anna Franquesa Solano Música Alex Weston Intérpretes Awkwafina, Tzi Ma, Shuzhen Zhou, Jim Liu, Diana Lin, Yongbo Jiang, Xiang Li, Han Chen, Hong Lu, Aoi Mizuhara Estreno en el Festival de Sundance 25 enero 2019; en Estados Unidos 9 agosto 2019; en España 8 noviembre 2019

Como persona de origen chino afincada en Estados Unidos, la joven directora Lulu Wang ha tejido con ésta su primera película importante, después de la tragicomedia romántica Posthumous, un par de cortometrajes y un documental, una crónica del desarraigo y la confusión cultural en un mundo globalizado en el que millones de personas en todo el planeta se ven obligadas a emigrar y renunciar parcialmente a sus raíces y tradiciones. En este contexto Wang construye una moderna fábula alrededor de una mentira piadosa, como reza al principio en los créditos, y una familia que se sienta frecuentemente alrededor de la mesa para disfrutar de suculentas comidas y no menos atractivas conversaciones.

La estrella emergente Awkwafina, flamante ganadora del Globo de Oro a la mejor actriz de comedia, descubierta en 2018 con Crazy Rich Asians y Ocean’s 8, y tan ecléctica que lo mismo protagoniza esta película que la española Paradise Hills o la aventurera Jumani: Siguiente nivel, da vida a una joven china norteamericana que viaja a su país de origen con el pretexto de asistir a la boda de uno de sus primos, aunque en realidad subyace otra verdad muy distinta que pone en choque las costumbres de su país con las del que le ha adoptado. La trama sirve para reunir a un buen grupo de desarraigados que hacen las delicias de una abuela, absoluta mater familias, controladora y dominadora, incluso algo impertinente por mucho que se le quiera dibujar como ser humano entrañable. Un grupo de personas que recuperan tras muchos años el contacto con sus costumbres y tradiciones y que de la mano sutil y delicada de su realizadora protagonizan una suerte de comedia amable teñida de tristeza y melancolía, pero sin estridencias ni mal gusto, apostando siempre por una sonrisa frente la vida y la adversidad.

Lástima que el conjunto se quede en mera anécdota, con momentos cumbres como el discurso del tío en la boda, pero sin auténtica capacidad para generar mayor emoción que la que simplemente emana de su leve línea argumental. Al espíritu amable de la empresa contribuye la desenfadada banda sonora de Alex Weston, a base de temas originales y adaptados entonados prácticamente a capela.

lunes, 17 de junio de 2019

LARGO VIAJE HACIA LA NOCHE Hipnótica pero sin drama ni sustancia

Título original: Di qiu zui hou de ye wan
China-Francia 2018 138 min.
Guion y dirección Bi Gan Fotografía David Chizallet y Hung-i Yao Música Giong Lim y Point Hsu Intérpretes Tang Wei, Sylvia Chang, Meng Li, Huang Jue, Chen Yongzhong, Lee Hong-Chi, Luo Feiyang Estreno en el Festival de Cannes 15 mayo 2018; en China 31 diciembre 2018; en España 14 junio 2019

Hay una tendencia entre cierta crítica cinematográfica a considerar cualquier propuesta que se salga radicalmente de los postulados convencionalmente aceptados, como una revolución de la imagen y la dramaturgia y, en cierto sentido, un progreso en el lenguaje cinematográfico. Esto ocurre especialmente cuando no acertamos a comprender todo lo que nos cuenta y nos dejamos seducir por fórmulas y soluciones estéticas que se salen de lo común.
 
Con solo dos películas el realizador chino Bi Gan redunda en esta cinta con título de drama de Eugene O’Neill en ambientar su historia en la ciudad de Kaili, después de Kaili Blues, y hacer del plano secuencia una seña de identidad (había uno en aquella producción que duraba cuarenta minutos, y otro aquí que añade veinte más y está rodado en 3D). Como si de un delirio de David Lynch se tratara, Gan consigue enganchar al espectador en una suerte de sesión hipnótica, aunque no se acierte a comprender los vaivenes de su protagonista, que regresa a su fantasmagórica y náufraga ciudad para encontrar la mujer que una vez amó, o quizás ni exista, o simplemente se conforme con los recuerdos.
 
Ayudado por una fotografía colorista y un estilismo que recuerda a Wong Kar-wai y contribuye a hacer elegante lo que de otra manera hubiera sido nauseabundo, el joven director chino se gana la complacencia de especialistas, boquiabiertos tras su pase por Un certain regard en Cannes del año pasado, mientras el resto nos quedamos perplejos ante la proeza de haber aguantado su propuesta casi sin parpadear pero sin entender, y lo que es peor, sin interesarnos nada. Por cierto, lo del 3D debe ser una broma, pues todos sabemos que este tipo de cintas se exhiben sólo en salas minoritarias no equipadas con esos sistemas tan sofisticados y modernos.