miércoles, 8 de noviembre de 2017

SEFF 2017, 6ª JORNADA

A FÁBRICA DE NADA

Portugal 2017 177 min.
Dirección Pedro Pinho Guión Tiago Hespanha, Luisa Homem, Leonor Noivo, Pedro Pinho y Jorge Silva Melo Fotografía Vasco Viana Intérpretes Carla Gavâo, Dinis Gomes, Américo Silva, José Smith Vargas, Njamy Sebastiâo, Joaquim Bichana Martins, Danièle Incalcaterra Estreno en el Festival de Cannes 25 mayo 2017; en Portugal 21 septiembre 2017

Resulta paradójico que este tipo de films cuyo mensaje debería llegar a todo el mundo, se realicen a menudo de forma tan poco atractiva que acaben siendo consumidos sólo por quienes ya están suficientemente concienciados con el tema en cuestión. Se trata de denunciar la actual crisis económica provocada para acabar con las clases medias y extremar la distancia entere los más ricos y los infinitamente pobres. Para ello Pedro Pinho, en el que es su cuarto film como director, se fija en una fábrica cuya falta de demanda de producto conduce a una reestructuración de personal y salarios. Pero igual que existen responsables de recursos humanos encargados de llevar a cabo estos recortes, por qué no pasa lo mismo con los directores de montaje de las películas para que no acaben durando tanto como ésta. Hasta tres horas necesita Pinho y su equipo para contarnos las vicisitudes de un grupo de trabajadores, escueto por cierto a tenor del tipo de envergadura del trabajo que se realiza en la fábrica. Protestas, rebeldías, estampas cotidianas y un sinfín de lugares comunes en una película al estilo Ken Loach pero sin la precisión de éste. Abusa del diálogo, alargándolo como las situaciones que retrata con el fin de alcanzar la tediosa duración, mientras parezca que al país vecino hubiera descubierto a Marx justo ahora, con mucha reflexión social y filosófica a cuestas que acaba siendo agotadora hasta la náusea. Ni el ridículo número musical que sorprende a un metraje que avanza sin linealidad, consigue librarnos del hastío generalizado.

Crítica de Pepe Serrano publicada en El Correo de Andalucía

UN SOL INTERIOR (Un beau soleil intérieur)

Francia-Bélgica 2017 94 min.
Dirección Claire Denis Guión Christine Angot y Claire Denis, según el libro de Roland Barthes Fotografía Agnès Godard Música Stuart Staples Intérpretes Juliette Binoche, Xavier Beauvois, Nicolas Duvauchelle, Alex Descas, Josiane Balasko, Bruno Podalydès, Paul Blain, Gérard Depardieu, Valeria Bruni Tedeschi Estreno en el Festival de Cannes 18 mayo 2017; en Francia 27 septiembre 2017

Que Juliette Binoche es una señora estupenda ya lo sabemos sin necesidad de que un guión tedioso y repetitivo nos lo recuerde a base de hombres que caen rendidos a sus encantos. Que la situación rompe la tónica general de que no se escriban papeles para mujeres maduras interesantes, lo justifica la presencia arrolladora de la actriz y su indiscutible belleza, lo que le resta importancia a la operación y le quita el privilegio de resultar audaz. Lo que no es de recibo es que una directora, Claire Denis (Una mujer en África, Los canallas) y una guionista se fijen en un libro como el de Roland Barthes para echarse tierra encima, con una mujer que a pesar de ser una gran artista y llevar una vida perfectamente independiente, busca denostadamente la felicidad a través del amor, y sólo a través de él. Con exceso de diálogo, de palabrería barata, y a ritmo de jazz elegante, que ya se sabe que da a todo un sabor más sofisticado, la Binoche se enfrenta a todos sus partenaires con confianza y seguridad bastante, erigiéndose en el único atractivo de un film que apenas logra interesar y se pierde entre manuales baratos de vida sentimental moderna. Si además el personaje se muestra voluble y con destellos esporádicos de histeria, el despropósito se dispara. Quizás Denis ignore que son pocos los films sensuales que han logrado avanzar a ritmo de jazz sincero y elegante en la historia del cine, la nunca suficientemente reconocida Choose Me (Elígeme) de Alan Rudolph a la cabeza de ellos.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 10 de noviembre de 2017

WINTER BROTHERS (VinterbrØde)

Dinamarca 2017 100 min.
Guión y dirección Hlynur Palmason Fotografía Maria von Hausswolff Música Toke Brorson Odin Intérpretes Elliott Crossett Hove, Simon Sears, Michael Brostrup, Anders Hove, Lars Mikkelsen, Victoria Carmen Sonne, Peter Plaugborg, Stefan Mølhott Estreno en el Festival de Locarno 3 agosto 2017; en Dinamarca 7 diciembre 2017

El cine no sólo progresa porque avance la tecnología, los efectos visuales sean cada vez más sofisticados o se muestren sin pudor escenas de sexo hace años impensables. Como cualquier otro arte, lo hace porque alguien decide contar historias de manera diferente, utilizando recursos dramáticos innovadores o experimentando con la imagen y el sonido sin que ello suponga por fuerza el uso de medios técnicos innovadores. Se trata de lenguajes que provocan rechazo precisamente por su carácter diferente, por la falta de costumbre, como lo hace la música contemporánea que utiliza por efectos disonantes a menudo desagradables para oídos no curtidos, pero que con el tiempo se van asentando en nuestro sentido de la percepción ya sin molestar. Lo que hace el joven director islandés Hlynur Palmason en esta película es precisamente eso; el tiempo dirá si fue realmente innovador y tuvo la fuerza suficiente para abrir nuevos caminos narrativos. Afirmarlo ahora sería muy atrevido, pero no cabe duda de que esta historia mínima sobre dos hermanos que viven y trabajan en las condiciones más duras que les provee una mina-cantera en una zona tan fría y árida como la que se muestra en pantalla, echa mano de un lenguaje narrativo distinto, incluso estridente, como la música electroacústica que le acompaña. Y sin embargo nos acerca a su manera al día a día de dos jóvenes sin mucho horizonte, atrapados en sus chanchullos particulares, videos educativos diversos y una sola mujer a la que cortejar. Cine en cierto modo experimental, puede que incluso algo radical, imprescindible en la programación de un festival.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 10 de noviembre de 2017

JUST CHARLIE

Reino Unido 2017 97 min.
Dirección Rebekah Fortune Guión Peter Machen Fotografía Karl Clarke Música Yann McCullough y Darryl O’Donovan Intérpretes Scot Williams, Ewan Mitchell, Karen Bryson, Patricia Potter, Joshua Pascoe, Jeff Alexander, John Draycott, Andrea Green Estreno en el Festival de Edimburgo 23 junio 2017

Charlie es un nombre que sirve igual para hombre que para mujer; recuerden en La sombra de la duda la sobrina y tío interpretados por Teresa Wright y Joseph Cotten. Algo así de ambiguo le ocurre al personaje protagonista de esta cinta. Dosis de cine amable y bien hecho, destinado a un público mayoritario, y envuelto por lo tanto en estructura y estilo narrativo perfectamente identificable. Un tema muy delicado, el de la transexualidad adolescente en un mundo en principio tan cerrado como el del fútbol, tratado con mucho tacto y sin cargar las tintas. Las situaciones y los personajes pueden pecar de estereotipos, pero el conjunto resulta satisfactorio en su combinación de racionalidad, sentimiento y emoción. La realizadora británica Rebekah Fortune lleva a cabo un hermoso trabajo de contención para contarnos la historia de un joven futbolista y estudiante que un día decide dejar de engañarse y tomar las riendas de su futuro. La reacción de su entorno, el difícil proceso de adaptación y la ternura dispuesta en su tratamiento, convierten este film en un trabajo necesario e importante, a la vez que entretenido y emotivo. Bien interpretado, muy bien contado y realizado con sentido del ritmo y del drama, sin estridencias y mucha delicadeza.

Crítica de Pepe Serrano publicada en El Correo de Andalucía el 6 de noviembre de 2017

EL SACRIFICIO DE UN CIERVO SAGRADO (The Killing of a Sacred Deer)

Reino Unido-Irlanda-USA 2017 109 min.
Dirección Yorgo Lanthimos Guión Yorgo Lanthimos y Efthymis Filippou Fotografía Thimios Bakatakis Intérpretes Colin Farrell, Nicole Kidman, Barry Keoghan, Raffey Cassidy, Sunny Sulfic, Alicia Silvberstone, Bill Camp, Denise Dal Vera, Jerry Pope Estreno en el Festival de Cannes 27 mayo 2017; en Reino Unido 3 noviembre 2017

En un film también protagonizado por Nicole Kidman que se titula Reencarnación, una mujer recibe insistentemente la incómoda visita de un niño cuyas afirmaciones acaban por volverla literalmente loca. Algo así le ocurre a Colin Farrell en el nuevo film del director de Canino y Langosta. No es casualidad que comience con el Stabat Mater de Schubert y termine con La Pasión según San Juan de Bach; música religiosa para enmarcar esta película que también lo es, donde conceptos como culpa, sacrificio, redención, misericordia, estigmas y profecías se combinan con personajes pecadores y diabólicos. Lanthimos rueda en una Columbus fantasmagórica, de espacios asépticos y amplios, para lo que no duda en utilizar frecuentemente el gran angular, este ejercicio de intriga y misterio tan envolvente como fascinante, con un muy contenido reparto recitando sus diálogos con perfecta pronunciación, y las dosis perfectas de morbo y perturbación, cierto aire Kubrick incluido (El resplandor y Eyes Wide Shut, otra con Kidman, sobrevuelan su atmósfera, con la ayuda inestimable de la música de Ligeti) y un retorcido sentido del humor, todo lo cual hace que el director griego logre una de las cintas más aterradoras de los últimos años, fría y sin embargo apasionante. A destacar la escalofriante interpretación del joven Barry Keoghan, así como la elegancia formal que domina en todo el conjunto, consiguiendo entre todos estos ingredientes una obra cuanto menos inquietante de principio a fin.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 10 de noviembre de 2017

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