Las dos piezas escogidas están hermanadas
por su amplio sentido de trascendencia y ese toque crepuscular que le
proporciona un romanticismo tardío en el caso de Mahler, recuperado en el de
Strauss. Pero sobre todo por esa idea de
la muerte como liberación frente a un mundo en ruinas que tanto decepciona
y nos preocupa, y que dota a ambas partituras de un componente poético de máximo nivel.
De nuevo la ROSS fue capaz de convocar un numeroso público que
prácticamente llenó la generosa capacidad del Maestranza, pudiéndose además
distinguir en él rostros muy conocidos de la cultura hispalense. Un sensacional
éxito que vino acompañado además de un
comportamiento ejemplar de tan apretado aforo, lográndose junto a una
interpretación estimulante que pasaremos a desgranar, otra velada inolvidable.
Educada para
Strauss
Adelantábamos a propósito del Concierto de Año Nuevo del pasado fin de
semana, que Chen Reiss podría
demostrar en esta ocasión lo bien dotada que está para abordar a Richard Strauss,
y casi podríamos aseverar que así es a colación de su manera de defender las Vier
Letzte Lieder. Colofón a toda
una vida componiendo canciones, la mayoría para su esposa, Strauss despliega en
esta milagrosa página toda la
suntuosidad de la que puede ser capaz una orquesta, y así lo entendió Lucas
Macías, que logró adaptarse al volumen de la soprano sin sacrificar acentos ni
voluptuosidad.
Por su parte, la soprano israelí evidenció una voz de insuficiente volumen ya desde el
inicio de Früling (Primavera), pero un gusto exquisito para modular y regodearse en las sinuosas líneas melódicas
de la pieza, algo que repetiría en September, desglosando las sentidas
palabras de Herman Hesse con una expresividad
melancólica y muy depurada, mientras un apacible tema a la trompa dio
distinción a este segundo Lied.
El violín de Alexa Farré volvió
a brillar en el amplio solo de Beim
Schlafengehen (Al ir a dormir), lográndose junto a la calidez y la
luminosidad de la voz, un pasaje de
inusitada belleza que se reprodujo también en el sintomático Im Abendrot (Al caer el sol), prodigio
de lirismo y delicadeza frente al ocaso de la vida, que Reiss y Macías
reprodujeron con un gran despliegue de
expresividad nostálgica y luminosidad, ascendiendo y descendiendo por los
largos fraseos y dando un impresionante sentido a los textos.
Un esfuerzo
titánico
Levantar la compleja estructura de
la Sinfonía nº 5 de Mahler es
tarea ardua y delicada. Apenas unos días después del Concierto de Año Nuevo,
que no por distendido y popular merece menos atención, Macías y la ROSS
lograron esta proeza gracias a un
esfuerzo titánico y espectacular. Ampliamente reforzada como en las Cuatro últimas canciones, la orquesta
respondió con enorme disciplina, plegándose a una muy estudiada y reflexionada lectura del director, que como antes,
dirigió toda la partitura de memoria.
La rica textura y la diversidad
temática de la sinfonía encontraron en la muy matizada interpretación de la
ROSS el perfecto reflejo para transmitir al y la oyente ese cúmulo de sensaciones que abundan en la
partitura. No fue la marcha fúnebre inicial, con arranque sensacional de la
trompeta solista, un motivo para una extrema tristeza, sino más bien la antesala de un viaje trascendental que nos
lleva de la oscuridad a la luz que ya se adivina en el segundo movimiento,
o segunda parte del primero, donde el dolor llegó a parecer desesperante merced
a fuertes contrastes y subidas de
tensión.
Los tempi fueron rápidos, o al
menos no tan lánguidos como los
entienden otros, alcanzándose en el scherzo
central una atmósfera más irónica que desenfadada, por momentos con atisbos de desesperación y un trabajo
excelente de la trompa. El arpa brilló en el desarrollo, fluido y suave pero no exento también de considerables contrastes,
del adagietto, frente a la furia
controlada que protagonizó un allegro
giocoso final con intervenciones brillantes del oboe, la trompa y el
clarinete, interpelándose antes de que toda
la orquesta estallase en una triunfal coda en la que la ironía y cierto
tono caricaturesco dominaron frente a una hipotética alegría de vivir.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía


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