Dirección Salvador Calvo Guion Alejandro Hernández Fotografía Ángel Iguácel Música Roque Baños Intérpretes Carlos Cuevas, Miguel Bernardeau, Miguel Ángel Silvestre, Candela González, Stéphanie Magnin, José Manuel Poga, David Marcé, Nüll García, Ana Gracia, Carles Francino, Paloma Boyd Estreno 6 febrero 2026
Desde que dejó su exitosa carrera en televisión para dedicarse casi por entero al cine, Salvador Calvo parece haberse obsesionado con la supervivencia. Pero frente a la adversidad involuntaria que representaba la guerra en 1898. Los últimos de Filipinas, la hambruna africana en Adú o la fuerza de los elementos y el ataque de bandidos en Valle de sombras, en La fiera la supervivencia es voluntaria y va de la mano paradójicamente de la pasión por vivir. Centrada en la historia real de cuatro apasionados de los deportes extremos que descubrieron el poder adrenalítico que conllevaba el vuelo libre o salto de proximity, gracias a unos trajes aerodinámicos que permiten volar como un pájaro y aterrizar con un paracaídas, esta película ofrece gran espectáculo, una experiencia casi inmersiva, una comunión mística con la naturaleza y una carga emocional centrada fundamentalmente en el factor humano. Porque es ahí, en la definición de los personajes y la dirección de los actores y actrices donde reside el mayor poder emocional de una película que insufla pasión por la vida y a la vez miedo y respeto por el riesgo a perderla.
Carlos Cuevas como Carlos Suárez, Miguel Bernardeau como Armando del Rey, Miguel Ángel Silvestre como Darío Barrio, José Manuel Poga como Manolo Chana y el añadido de David Marcé como Álvaro Bultó, personifican a la perfección ese perfil de adicción al peligro, con ese componente emocional de vivir al máximo el que podría ser el último momento de sus vidas. Para Cuevas supone el espaldarazo definitivo que llevaba tanto tiempo esperando desde que lo descubriéramos en Merlí, mientras el resto cumple con buena nota su cometido, incluidas las dos protagonistas femeninas, que no quedan reducidas al cliché de parejas sufrientes, sino que comparten junto a sus compañeros esa pasión por el riesgo y la supervivencia que les hacen partícipes de más de una de sus peripecias.
Personajes todos y todas fuertes y contundentes que complementan un visionado que consigue aunar espectáculo y tensión, con escenas magníficamente rodadas que consiguen que por tercera semana consecutiva nos congraciemos con un cine español sin complejos que sea capaz de llevar a tan buen puerto géneros tan del gusto del público mayoritario, tras Ídolos, centrada en las competiciones de motos, y Aída o vuelta, pura comedia desternillante. Un ritmo trepidante en las escenas de acción, potenciado por la enérgica banda sonora de Roque Baños y un montaje acertado que no recurre a la cámara espasmódica ni la extrema brevedad secuencial, complementan el satisfactorio resultado final.

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