Es una pena que no pudiéramos disfrutar de las cuatro canciones seleccionadas de Fanny Mendelssohn, sobre todo
porque son menos accesibles en la versión orquestal arreglada por Tal-Haim
Samson. Era la única opción posible para justificar
el título de la propuesta inicial, Fanny
y Felix, relegando una vez más a la pianista y compositora a un papel
absolutamente secundario frente a la popularidad de su hermano, a pesar de los
esfuerzos que en los últimos años hemos experimentado de cara a reivindicar su talento como autora.
Tampoco pudimos escuchar otra pieza raramente programada, la escena
dramática Infelice! Già dal mio sguardo,
uno de los ejemplos más representativos del tímido acercamiento de Felix Mendelssohn a la ópera italiana, fruto
de uno de los imprescindibles encargos de la Real Sociedad Filarmónica de
Londres. Así las cosas, nos quedamos con la archiconocida y sobre programada
obertura Las Hébridas, y la menos
frecuentada, y más interesante de lo
reconocido, Sinfonía nº 2 del
compositor de El sueño de una noche de
verano.
Una saludable colaboración
Empezó pausada y paladeada la
famosa obertura mendelssohniana, con planos sonoros muy identificables y una
transparencia estructural y sonora apabullante. Luego comenzó a atisbar ciertas caídas de tensión que
distrajeron nuestra atención, si bien Lucas
Macías logró momentos de gran intensidad dramática y figuración paisajística,
tan elocuentes como evocadores.
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| Jone Martínez |
El reclamo principal de este concierto, la Sinfonía nº 2, también
conocida como Canto de alabanza,
logró elevarse por encima de la media con una
muy expresiva y matizada interpretación de la ROSS, previo refuerzo de
efectivos y con la colaboración inestimable del Coro de la Orquesta Ciudad de Granada. Una iniciativa muy
saludable, necesaria, entre orquestas de
nuestra comunidad, que debería repetirse con mayor frecuencia.
A todos se unieron las voces del tenor croata Filip Filipoviç, la soprano cordobesa Auxiliadora Toledano y la soprano vasca Jone Martínez, que gracias a que interpretó la obra hace
exactamente un año en la Semana de Música Religiosa de Cuenca, junto a la
Sinfónica de Navarra y el tenor sevillano Juan Sancho, pudo hacerse cargo de la participación de Chen Reiss, contando para
ello con el agradecimiento lógico y sincero de la orquesta y la organización.
El resultado fue una interpretación
sobria y solemne, precisa y responsable, de una página a menudo despreciada
incluso en los catálogos más informados, a pesar de contar con una notable inspiración melódica y una
estructura insólita y original. El allegro
inicial sonó agitado y vertiginoso, mientras el allegretto se salvó con más
ternura y apaciguamiento de lo habitual, a lo que siguió un adagio más delicado y dulce que propiamente místico o religioso.
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| Filip Filipoviç |
Pero salvaron con dignidad su buena reputación al frente de innumerables
conciertos de la Orquesta Ciudad de Granada, en momentos álgidos como el impresionante final Nun danket alle Gott (Demos todos gracias a
Dios). Macías y la ROSS siguieron con
respeto y disciplina todo lo acontecido, y el público reconoció todo el
esfuerzo con un cariñoso y dilatado aplauso.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía



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