viernes, 10 de abril de 2026

FRATERNIDAD ANDALUZA EN LA ROSS, A FALTA DE LA CARNAL

Sinfónico 10. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Jone Martínez y Auxiliadora Toledano, sopranos. Filip Filipoviç, tenor. Coro de la Orquesta Ciudad de Granada, dirigido por Héctor Eliel Márquez. Lucas Macías, dirección. Programa: Obertura Las Hébridas o La gruta de Fingal Op. 26, y Sinfonía nº 2 en si bemol mayor Op. 52 “Lobgesang”, de Mendelssohn. Teatro de la Maestranza, jueves 9 de abril de 2026


El décimo programa del abono sinfónico de esta temporada debía ser el más largo, con casi cuarenta minutos de primera parte y setenta de la segunda, separados por una pausa de más de veinte. La repentina indisposición de la soprano israelí Chen Reiss, obligó a suprimir parte del repertorio hasta dejarlo en apenas hora y media que discurrió sin pausa gracias al enorme desequilibrio entre las dos piezas que sobrevivieron del programa.

Es una pena que no pudiéramos disfrutar de las cuatro canciones seleccionadas de Fanny Mendelssohn, sobre todo porque son menos accesibles en la versión orquestal arreglada por Tal-Haim Samson. Era la única opción posible para justificar el título de la propuesta inicial, Fanny y Felix, relegando una vez más a la pianista y compositora a un papel absolutamente secundario frente a la popularidad de su hermano, a pesar de los esfuerzos que en los últimos años hemos experimentado de cara a reivindicar su talento como autora.

Tampoco pudimos escuchar otra pieza raramente programada, la escena dramática Infelice! Già dal mio sguardo, uno de los ejemplos más representativos del tímido acercamiento de Felix Mendelssohn a la ópera italiana, fruto de uno de los imprescindibles encargos de la Real Sociedad Filarmónica de Londres. Así las cosas, nos quedamos con la archiconocida y sobre programada obertura Las Hébridas, y la menos frecuentada, y más interesante de lo reconocido, Sinfonía nº 2 del compositor de El sueño de una noche de verano.

Una saludable colaboración

Empezó pausada y paladeada la famosa obertura mendelssohniana, con planos sonoros muy identificables y una transparencia estructural y sonora apabullante. Luego comenzó a atisbar ciertas caídas de tensión que distrajeron nuestra atención, si bien Lucas Macías logró momentos de gran intensidad dramática y figuración paisajística, tan elocuentes como evocadores.

Jone Martínez

En sus manos la pieza logró alzarse tras esos titubeos de arranque, acabando por resultar tan descriptiva como atmosférica, con la medida justa para lograr reflejar la grandeza y el fragor del mar. Quizás la organización de la plantilla, con violines y violas enfrentadas y los chelos al fondo, malogró el protagonismo de la cuerda grave. Por otro lado, Macías salvó con habilidad los notables crescendi que salpican la página.

El reclamo principal de este concierto, la Sinfonía nº 2, también conocida como Canto de alabanza, logró elevarse por encima de la media con una muy expresiva y matizada interpretación de la ROSS, previo refuerzo de efectivos y con la colaboración inestimable del Coro de la Orquesta Ciudad de Granada. Una iniciativa muy saludable, necesaria, entre orquestas de nuestra comunidad, que debería repetirse con mayor frecuencia.

A todos se unieron las voces del tenor croata Filip Filipoviç, la soprano cordobesa Auxiliadora Toledano y la soprano vasca Jone Martínez, que gracias a que interpretó la obra hace exactamente un año en la Semana de Música Religiosa de Cuenca, junto a la Sinfónica de Navarra y el tenor sevillano Juan Sancho, pudo hacerse cargo de la participación de Chen Reiss, contando para ello con el agradecimiento lógico y sincero de la orquesta y la organización.

El resultado fue una interpretación sobria y solemne, precisa y responsable, de una página a menudo despreciada incluso en los catálogos más informados, a pesar de contar con una notable inspiración melódica y una estructura insólita y original. El allegro inicial sonó agitado y vertiginoso, mientras el allegretto se salvó con más ternura y apaciguamiento de lo habitual, a lo que siguió un adagio más delicado y dulce que propiamente místico o religioso.

Filip Filipoviç

Tras estos primeros veinte minutos concentrados en los tres primeros movimientos, el cuarto, en forma de cantata religiosa (Todo lo que respira alaba al Señor), supera los cincuenta, dividiéndose en nueve números que alternaron las voces cálidas y bien proyectadas de Martínez y Filipoviç, sensacional en el conmovedor Stricke des Todes hatten uns unfangen (Las cuerdas de la muerte nos habían abrazado). Muy bien el dúo entre las dos sopranos, con voz más pequeña pero hermosa de Toledano, y exuberantes las intervenciones del coro granadino, a veces algo estridente en la zona más aguda y en ocasiones puntuales manifestándose algo endeble.

Pero salvaron con dignidad su buena reputación al frente de innumerables conciertos de la Orquesta Ciudad de Granada, en momentos álgidos como el impresionante final Nun danket alle Gott (Demos todos gracias a Dios). Macías y la ROSS siguieron con respeto y disciplina todo lo acontecido, y el público reconoció todo el esfuerzo con un cariñoso y dilatado aplauso.

Fotos: Marina Casanova
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

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