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lunes, 4 de noviembre de 2024

JURADO Nº 2 Una cuestión de dignidad

Título original: Juror #2
USA 2024 117 min.
Dirección
Clint Eastwood Guion Jonathan A. Abrams Fotografía Yves Bélanger Música Mark Mancina Intérpretes Nicholas Hoult, Toni Collette, J.K. Simmons, Kiefer Sutherland, Chris Messina, Zoey Deutch, Cedric Yarbrough, Gabriel Basso, Leslie Bibb, Adrienne C. Moore, Drew Scheid, Hedy Nasser, Amy Aquino, Chikako Fukuyama, Francesca Eastwood Estreno en España 31 octubre 2024; en Estados Unidos 1 noviembre 2024

Cada nueva película de Clint Eastwood es un regalo para quienes amamos el cine clásico, de hechuras tradicionales y narrativa clara y precisa. Parece que ésta sea la forma elegida por el veterano director para seguir en contacto con los y las más jóvenes, con un pie en la tierra, realista y consecuente con lo que le rodea. De hecho, en Jurado nº 2 dirige el guion de un novel, Jonathan A. Abrams, que sobre el papel podría parecer poco creíble o demasiado confiado a la casualidad, pero que en las manos expertas de Eastwood se convierte en un apasionante thriller cargado de tensión e intriga, sin menospreciar un libreto en el que abundan buenos diálogos y una más que certera caracterización de personajes.

Como si de una revisión del clásico de Lumet Doce hombres sin piedad se tratara, también aquí su protagonista, un Nicholas Hoult tan alto y elegante como Henry Fonda, se apoya en la duda razonable para convencer al resto de sus compañeros y compañeras de la necesidad de no dejarse llevar por las prisas o las conveniencias y reflexionar sobre la oportunidad o no de condenar un reo a cadena perpetua. Juega aquí un factor tan delicado y tan de actualidad como la violencia doméstica, si bien Eastwood parece más interesado en poner en solfa el sistema judicial norteamericano, y quién sabe si del resto del mundo. Destaca en este sentido el personaje de Toni Collette, una fiscal con ambiciones a quien el sentido de la dignidad le llevará a ser sincera consigo misma y la comunidad, todo un ejemplo de ética y moralidad de esos que abundan en el cine del director de Million Dollar Baby. No tiene escapatoria el protagonista, que se decanta por una tercera vía para resolver su problema y el de la persona a la que están juzgando, ambos quizás víctimas de un sistema más ensimismado en la ley escrita, la jurisprudencia y el derecho consuetudinario que en el sentido común en su acepción más estricta.

Todo esto lo conjuga el incombustible Eastwood con su habitual maestría, con la humildad necesaria para no caer en el adoctrinamiento ni la sentencia fácil, y con la habilidad que le proporcionan tantos años delante y detrás de las cámaras. Todo lo cual hace que en su estilo nada falte ni sobre, el trabajo de protagonistas y secundarios, y vaya si aquí los hay, sea preciso y contundente, y todo lo demás contribuya desde la sobriedad y la depuración a lograr otro film ejemplar de un director que ya no necesita demostrar nada, sólo seguir en la profesión como mero vehículo para sentirse vivo y hacérnoslo sentir a nosotros y nosotras.

martes, 28 de septiembre de 2021

CRY MACHO El refugio del lobo solitario

USA 2021 104 min.
Dirección
Clint Eastwood Guion N. Richard Nash y Nick Schenk, según la novela del primero Fotografía Ben Davis Música Mark Mancina Intérpretes Clint Eastwood, Eduardo Minett, Natalia Traven, Dwight Yoakam, Fernanda Urrejola, Horacio García Rojas, Marco Rodríguez Estreno en Estados Unidos 17 septiembre 2021; en España 24 septiembre 2021

En cierto modo la última película de Eastwood es un regreso al pasado, a esos mismos años setenta en los que se ambienta y en los que dirigía película tras película sin haber recibido todavía los elogios críticos que hoy han encumbrado su carrera y le han generado cierta responsabilidad para hablarnos siempre de temas trascendentes. Acompañado de un adolescente y de un gallo de pelea como si de aquel orangután de Duro de pelar se tratara, un lobo solitario tiempo atrás estrella del rodeo, a quien el actor y director en eterna retirada presta un físico con al menos veinte años más de lo que el personaje demanda, se reconcilia con la vida y encuentra el refugio perfecto para pasar el resto de una vida, allí donde tantas cosas han pasado pero ahora todo parece estar muy tranquilo.

Aparte de ser esa crónica sobre amistad y aprendizaje entre un joven y un viejo que anuncia, Cry Macho es sobre todo la del viaje interior de un viejo campeón, un hombre duro destinado con su mirada tierna y condescendiente a reconvertirse en un amable y reposado cachorro centrado en el amor y la generosidad. Cry Macho es además un homenaje a esa tierra tan ligada a Texas que es la frontera mexicana, sus gentes sencillas y amables en una época no tan agitada como la actual, en la que reinaba una mayor dosis de inocencia. Y es también una lección sobre paternidad responsable, así como en cierto sentido un retroceso a los orígenes de una leyenda del cine, que empezó también en tierras de habla hispana, travestidas del salvaje oeste americano como Nuevo México lo es ahora del país vecino, donde el exótico poncho es sustituido por una chaqueta mexicana bordada con figuras de vivos colores, y los perversos maleantes de la trilogía de Leone son ahora torpes mercenarios rendidos a los encantos de un nonagenario.

¿Qué importa si Mike Milo debiera tener veinte años menos, justificar así las fotografías de un pasado triunfante que no parecen esos principios del siglo XX para que salgan las cuentas, y sobre todo justificar ese amor otoñal que le una a una hermosa mujer latina de pasado doloroso y presente relajado? Como curiosidad, en la banda sonora de un recuperado Mark Mancina (Speed, Twister) se utiliza como leit motiv unos acordes ya presentes en la música que Eastwood compuso con ayuda de Lennie Niehaus para Space Cowboys, y que a su vez tanto recuerda al estribillo de aquel All of You que cantaron a dúo Julio Iglesias y Diana Ross en la década de los ochenta.  Cry Macho es un Eastwood tan sentimental como consciente de que el paso del tiempo nos devora a todas las personas, y que solo la pérdida de los seres queridos y no de lo material nos marca para siempre, pero también podemos superarlo.

viernes, 3 de enero de 2020

RICHARD JEWELL Un rostro de héroe entre la multitud

USA 2019 131 min.
Dirección Clint Eastwood Guion Billy Ray, según el artículo de Marie Brenner Fotografía Yves Bélanger Música Arturo Sandoval Intérpretes Paul Walter Hauser, Sam Rockwell, Kathy Bates, Jon Hamm, Olivia Wilde, Nina Arianda, Ian Gomez, David Shae Estreno en Estados Unidos 13 diciembre 2019; en España 1 enero 2020

Una de las más interesantes fuentes para construir una película son los artículos periodísticos. En uno escrito por Marie Brenner, investigadora del Vanity Fair entre otras publicaciones, se basa este guion de Billy Ray, de quien nadie esperaría un trabajo tan solvente a juzgar por una filmografía que incluye la espantosa Terminator: Destino oscuro, estrenada este mismo año, Capitán Phillips, Los juegos del hambre o Plan de vuelo: Desaparecida. Sin embargo ha sabido en este libreto captar ese espíritu tan afín al universo de Clint Eastwood como es el del héroe anónimo, de cuyo cine, delante y detrás de la cámara, tanto se ha hecho eco este clásico imperecedero del moderno cine americano.

Como en Sully y 15:17 Tren a París, Eastwood fija su atención en una historia real protagonizada por uno de esos héroes improvisados, en este caso el guardia de seguridad que en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996 evitó una masacre descubriendo una mochila con explosivos y promoviendo la rápida evacuación del recinto amenazado. Y como en Sully su destino se verá enturbiado de la noche a la mañana, cuando pase de héroe a principal sospechoso del caso. Pero de todas las denuncias vertidas en este ejemplar guion, principalmente los chapuceros métodos de investigación de los servicios de seguridad del estado, con el FBI a la cabeza, es el poder de los medios de comunicación y su capacidad para encumbrar y derrumbar referentes lo que más nos ha llamado la atención en la nueva y otra vez lúcida película de un director que debería vivir cientos de años y seguir regalándonos entretenimientos tan extraordinarios como éste de por vida. De hecho hay una cinta que Elia Kazan dirigió en 1957, Un rostro en la multitud, que nos vino especialmente a la cabeza viendo este Richard Jewell. Será quizás por la energía y la personalidad que tanto el libreto como la interpretación de Olivia Wilde dotan a su personaje de mezquina periodista sensacionalista, tan acorde a la caracterización que de un personaje similar realizó Patricia Neal en el título aludido, pero la verdad es que no pudimos evitar recodar esa película, con la que Eastwood comparte también su magistral asimilación del lenguaje y la narrativa netamente americanas, lo que ha dado a esa cinematografía la supremacía de público y sensibilidad popular en el mundo.

Las brillantes interpretaciones de Paul Walter Hauser, toda una revelación a pesar de haberlo visto como secundario en películas como Infiltrados en el KKKlan y Yo, Tonya, Sam Rockwell, la aludida Olivia Wilde y, por supuesto, una inconmensurable Kathy Bates como madre todo ternura y comprensión, lo que sirve una vez más al director de Mula para trazar otra de sus radiografías de los lazos familiares, especialmente paternofiliales, redondean otro más que satisfactorio film de Clint Eastwood, nada mejor para empezar el año cinematográfico con muy buen pie.