sábado, 10 de junio de 2017

COMO LA ESPUMA Orgía de despropósitos

España 2017 93 min.
Guión y dirección Roberto Pérez Toledo Fotografía José Martín Rosete Música Alejandro Ventura Intérpretes Sara Sálamo, Nacho San Juan, Pepe Ocio, Sergio Torrico, María Cotiello, Miguel Diosdado, Daniel Muriel, Carlo D’Ursi, Jonás Berami, Raquel Quintana, Adrián Expósito, Diego Martínez, Álex Villazán, Javier Ballesteros, Elisa Matilla Estreno 9 junio 2017

Hay quien se lleva años intentando contarnos algo y no lo consigue, a pesar de lo cual sigue insistiendo. Es el caso de Roberto Pérez Toledo, que ha dirigido largometrajes en solitario (Los amigos raros, Seis puntos sobre Emma), en equipo (Al final todos mueren, Sequence) y sobre todo muchísimos cortometrajes, la mayoría de ellos de temática gay, y aún no ha encontrado ni el estilo ni el lenguaje adecuado. Lamentablemente Como la espuma no viene a paliar esas deficiencias, sino más bien todo lo contrario, a potenciarlas. Se trata de reunir a un sinfín de actores y actrices guapos y guapas en una improbable fiesta organizada por el mejor amigo de un gay deprimido con el improbable fin de alegrarle la vida. Parece que la fiesta en cuestión quiera devenir en una especie de Guateque a lo Blake Edwards, referente también de la guerra de sexos como tema para la comedia, pero ni de lejos consigue su propósito, empezando porque se trata de una orgía after a la que todo el mundo acude bañador en mano (¿en un after?, ¿toda la noche previa cargando con la prenda?) y abunda la mojigatería y el pudor. ¡Si hasta los americanos se han atrevido a combinar cine serio y porno en películas como Shortbus! ¡Qué lejos quedan los tiempos de La orgía de Francesc Bellmunt! Con todo, esto es lo de menos, peor es poner a todas estas figuras emergentes de nuestro cine a recitar diálogos imposibles, pedantes y anodinos, pretendiendo con su reparto coral analizar diversas conductas frente al amor, el sexo y la diversidad, sin tensión dramática ni gracia, con un análisis tan pueril como ridículo de las situaciones, y lo que es más alarmante dado el contexto, sin morbo alguno.

jueves, 8 de junio de 2017

DOMENICO CODISPOTI EN EL FESTIVAL DE PRIMAVERA DE JJMM: UN ESTUPENDO PRESTIDIGITADOR

XXVIII Festival de Primavera de Juventudes Musicales de Sevilla. Domenico Codispoti, piano. Programa: 4 Mazurkas Op. 30 y Sonata Op. 58 en si menor, de Chopin; Ètude-Tableau Op. 39 nº 2, Preludio Op. 23 nº 6 y Sonata nº 2 Op. 36 en si bemol menor, de Rachmaninov. Salón de los Carteles de la Real Plaza de Toros de Sevilla, miércoles 7 de junio de 2017 

No es la primera vez que Domenico Codispoti recala entre nosotros, de hecho su carrera está marcada por los premios conseguidos en nuestro país, de ahí su dominio del castellano. Ya lo hemos visto y escuchado en otros conciertos de la asociación que presidía Julio Gª Casas, así como en las Noches de los Jardines del Alcázar. Precisamente confesaba que fue su admiración y estrecha colaboración con Casas lo que le impulsó a participar en esta edición del festival primaveral, lo que quizás justificó que la mitad del programa estuviera dedicada a Chopin, tan querido y admirado por el añorado melómano, músico y letrado sevillano. También la sarabanda de Bach que le ofreció como propina estuvo en la misma línea, servida con elegancia y delectación. No se puede negar que Codispoti es un buen pianista, como ya ha demostrado en otras ocasiones, en solitario o como integrante por ejemplo del Trío Vega. Se puede asegurar incluso que es un excelente gimnasta del teclado y un sensacional prestidigitador, lo que sirve más para levantar pasiones entre el público que para provocar una sincera emoción en el oyente.

Las mazurkas chopinianas las abordó desde el respeto a su origen y estructura como danzas populares, con precisión y atención al carácter experimental de sus progresiones y armonías, pero insuficiencia en cuanto a una expresividad que exige mayor complejidad y sofisticación. La Sonata nº 3 de Chopin demanda tal combinación de técnica y poesía, sin que se denote esfuerzo aparente, que pocos artistas son capaces de ofrecer una lectura completamente satisfactoria de la página. Codispoti optó más por lo primero, para lo que está sobradamente dotado, pero sus ralentizaciones y generosos rubatos no lograron insuflar en la pieza la intensidad necesaria, quedándose en un ejercicio disciplinado y brillante en lo técnico pero poco evocador ni siquiera en su muy sutil y meditado adagio.

Sus versiones de Rachmaninov estuvieron más atinadas, contenido en el estudio con el que se inició la segunda parte, marcando su orientación figurativa y aprovechando la técnica para sumergirse en su intensa fuerza emocional. Exhibió bravura y equilibrio en el Preludio nº 6 del opus 23, y se precipitó en la Sonata nº 2 con ímpetu casi suicida, convirtiendo esta versión aligerada del original, que el autor revisó en 1931, en una vorágine de acordes, filigranas y complejas relaciones estructurales. De nuevo el virtuosismo se impuso al lirismo, aunque sin traicionar la imaginación. En general la lectura del pianista de Catanzaro tendió a una descomunal densidad, al límite a veces con la desproporción, sólo posible combinando las dos versiones de la pieza, la original de 1913 y ésta.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 7 de junio de 2017

NORMAN: EL HOMBRE QUE LO CONSEGUÍA TODO Magnífica cadena de favores

Título original: Norman: The Moderate Rise and Tragic Fall of a New York Fixer
USA-Israel 2016 118 min.
Guión y dirección Joseph Cedar Fotografía Yaron Scharf Música Jun Miyake Intérpretes Richard Gere, Lior Ashkenazi, Michael Sheen, Charlotte Gainsbourg, Dan Stevens, Steve Buscemi, Jonathan Avigdori, Yehuda Almagor, Caitlin O’Connell, Hank Azaria, Harris Yulin, Josh Charles, Isaach De Bakolé Estreno en el Festival de Toronto 12 septiembre 2016; en Israel 9 marzo 2017; en Estados Unidos 14 abril 2017; en España 2 junio 2017

Es curioso como algunos realizadores extranjeros, tras triunfar con sus productos nacionales, apenas logran repercusión cuando son absorbidos por los americanos. El director israelí Joseph Cedar logró notoriedad con Beaufort, donde contaba el día a día de un batallón militar israelí, y Pie de página, donde enfrentaba a un padre y un hijo en su interpretación y estudio del Talmud. Con ambas cintas logró colarse en las nominaciones al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Sin embargo ahora que aborda su primera película americana, aunque sin renunciar a su país en términos de coproducción, no ha conseguido mucha repercusión, lo que resulta más llamativo cuando se trata de un film magnífico, y sin duda el mejor hasta el momento de su brillante carrera. Richard Gere se apunta un tanto en su intervención en esta imaginativa e inteligente película, dando vida a un hombre de negocios cuya actividad consiste en relacionar personalidades, especialmente de la política y la banca, con el fin de conseguir objetivos para unos y otros como resultado de una particular cadena de favores propiciada por dichos contactos. La traducción literal del oficio sería arreglador. Su encuentro forzado con un político israelí de paso en Nueva York, acarreará consecuencias impredecibles que colocará a los protagonistas al precipicio de la ilegalidad y la corrupción, a lo que Cedar da una vuelta de tuerca para ofrecer una historia tan brillante en su desarrollo, con continuos giros argumentales, como en su resolución. Los ambientes sofisticados del poder en la ciudad de los rascacielos, las artimañas políticas para destruir al adversario, y los ingenios del protagonista para relacionarse con los poderosos y candidatos a serlo, son manejados brillantemente por un guión tan impecable como complejo, difícil de digerir en toda su dimensión, lo que exigiría un nuevo visionado, pero perfecto en su concepción y tratamiento, hasta un final prodigioso en el que todas las piezas del puzzle encajan perfectamente. Entre los muchos atractivos del film hay que destacar su excelente puesta en escena, con profusa utilización de efectos digitales para generar espacios en los que cohabiten personajes a miles de kilómetros de distancia, y sobre todo el sensacional trabajo actoral de su variado reparto, con especial atención a un inmenso Richard Gere y al iconográfico Lior Ashkenazi, muy conocido en su país y reconocible aquí por trabajos en películas como Caminar sobre las aguas de Eytan Fox, Big Bad Wolves, o la ya citada Pie de página del propio Cedar. Su tono entre el thriller político y la comedia, con toques grotescos y una muy estudiada utilización de la música, aunque quizás demasiado presente, ayudan a redondear un producto extremadamente satisfactorio, quizás un clásico moderno desde ya.

LA PROMESA Un folletín histórico eficaz y necesario

Título original: The Promise
USA-España 2016 133 min.
Dirección Terry George Guión Terry George y Robin Swicord Fotografía Javier Aguirresarobe Música Gabriel Yared Intérpretes Oscar Isaac, Charlotte Le Bon, Christian Bale, Daniel Giménez Cacho, Shohreh Aghdashloo, Marwan Kenzari, Angela Sarafyan, Tom Hollander, Numan Acar, Igal Naor, Milene Mayer, Tamer Hassan, Alicia Borrachero, Abel Folk, Jean Reno, James Cromwell Estreno en el Festival de Toronto 11 septiembre 2016; en Estados Unidos 21 abril 2017; en España 2 junio 2017

A la vista de este espectacular folletín cabría pensar que el guión está basado en una de esas novelas río que tanto éxito popular consiguen, y sin embargo se trata de un libreto original. Su autor, que alcanzaría el éxito con el guión de En el nombre del padre de Jim Sheridan, director para el que luego escribiría The Boxer, y se pasó después a la dirección con Some Mother’s Son (aquí oportunistamente rebautizada como En el nombre del hijo) y Hotel Rwanda, donde trató el tema del genocidio Tutsi en manos de las milicias Hutu, aborda en esta ocasión otro holocausto, el del pueblo armenio a manos de los turcos a principios de la Primera Guerra Mundial. Un dramático episodio llevado al cine en diversas ocasiones, como hizo Atom Egoyan en Ararat o los Hermanos Taviani en la fallida El destino de Nunik. Pero al contrario que estos cineastas, George renuncia al estilo personalizado, ese que vampiriza las producciones de autor reduciéndolo todo al mérito del director, para suscribir otro completamente académico, de gramática aseada y estructura narrativa clásica, logrando en el empeño un mayor didactismo y eficacia a la hora de manipular emociones y sentimientos. La desgracia del pueblo armenio, el odio visceral hacia lo diferente y hacia la diversidad ideológica y religiosa, se ilustra haciendo hincapié en los felices años de paz que anteceden a la tragedia, en los que se forja una historia de amor imposible que funciona como hilo conductor en una sucesión de episodios entre aventureros y terriblemente trágicos, algunos incluso innecesarios, que vienen a poner el acento en la injusticia humana, la barbarie y la condición depredadora del hombre, tan arraigada que es perfectamente extrapolable a la situación actual en muchos lugares del planeta, lo que hace congratularnos especialmente a quienes habiendo superado el medio siglo no hemos sufrido directamente la lepra de la guerra o la opresión. La dirección eficiente pero impersonal de George permite, al no erigirse en protagonista de la empresa, el lucimiento del equipo artístico, con interpretaciones sobresalientes de Isaac y Le Bon (El desafío), y técnico, con aportaciones de lujo como la fotografía del español Javier Aguirresarobe o la música del francés Gabriel Yared. La participación española en la producción incluye a los actores Julián Villagrán y Luis Callejo, así como el violinista Ara Malikian, mientras sin acreditar interviene también el actor serbio Rade Serbedzija. Un esfuerzo colectivo que combina vocación comercial con intención de denuncia, funciona eficazmente y da como resultado un producto recomendable.

martes, 6 de junio de 2017

NOSTÁLGICA ADMIRACIÓN EN EL ARRANQUE DEL XXVIII FESTIVAL DE PRIMAVERA DE JUVENTUDES MUSICALES

XXVIII Festival de Primavera de Juventudes Musicales de Sevilla. Juan Pérez Floristán, piano. Programa: Tres piezas de “Années de pèlegrinage”, de Liszt; Sonata nº 2, de Chopin; Cuadros de una exposición, de Mussorgsky. Salón de los Carteles de la Real Plaza de Toros de Sevilla, lunes 5 de junio de 2017

El pasado y la admiración por quienes lo poblaron fue invocado de manera sensacional en este arranque del Festival de Primavera de Juventudes Musicales de este año, primero que se celebra en ausencia de su principal artífice, Julio Gª Casas, desaparecido a finales del pasado año y nunca suficientemente llorado. El ambiente fue sin embargo festivo y colorista, precedido por un emotivo discurso de presentación del presidente de la asociación, Arnold W. Collado, y con tanta presencia de público que mucho tuvo que permanecer en pie. No era para menos, en el estrado el encargado de deleitarnos era Juan Pérez Floristán, aún joven para derrochar tanto talento y expresividad, y ya generosamente curtido en salas de concierto y festivales. En los atriles un singular programa que comenzó con la admiración por el arte y la literatura italiana profesada por Liszt, y terminó con la que Mussorgsky dispensaba a su amigo el pintor y arquitecto Viktor Hartmann. Creadores desaparecidos a los que la Marcha fúnebre de Chopin, en el ecuador del programa, parecía rendir homenaje. 

Rafael, Petrarca y Miguel Ángel ocuparon el protagonismo en el teclado de Floristán mientras desgranaba, con más ímpetu y energía de lo habitual en estas páginas, las delicadas notas que Liszt compuso en honor a estos artistas imperecederos. El pianista eligió de entre las muchas que integran los tres cuadernos de Años de peregrinaje de Liszt, tres de las más reflexivas e intimistas, impregnándoles de un sello muy personal a fuerza de crescendi exuberantes y considerables dosis de rabia contenida. Una visión muy particular que se perpetuó en la imprescindible Sonata nº 2 de Chopin, a la que dotó de inusual unidad interna a base también de pulsaciones muy dinámicas, rápidas y vibrantes. Las imprecisiones técnicas que asomaron de vez en cuando no empañaron una interpretación soberbia en color y expresividad, que encontró en la célebre Marcha fúnebre el contrapunto ideal, sombrío y austero, al carácter nervioso y diabólico, a veces terrorífico, con el que fue abordado el resto de la obra.

El intérprete en un momento de esta actuación (foto: Tomás Payés)
En la segunda parte una soberbia interpretación de Cuadros de una exposición evidenció el alto grado de madurez alcanzado por el artista frente a una pieza que le ha acompañado desde el principio de su carrera, y que como el resto del programa recreó sin partitura alguna. El carácter grotesco de los gnomos, los aires de serenata de El viejo castillo, la vivacidad de los niños en Tullerías, la acalorada conversación de los judíos o el carácter lúgubre de las catacumbas romanas, encontraron en Floristán un médium inmejorable, bizarro en los episodios más imaginativos, poético en los realistas, como ese final apoteósico en la Gran Puerta de Kiev, con el que alcanzó un estado emocional complejo, sin estridencias ni salidas de tono. Ginastera y Schubert ocuparon las inevitables propinas.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 7 de junio de 2017

sábado, 3 de junio de 2017

MÚSICA DE CINE TRANSCRITA PARA PIANO: UN PROYECTO ILUSIONANTE

Concierto de transcripciones inéditas de bandas sonoras para piano. Juan Escalera, Alejandro Coso Gómez-Tejedor, Alba Puertas Fernández, Juan Carlos Ortega, Luz Díaz Luengo, Alicia Suárez Medina y Julia Gómez Calvo, pianos. Antonio Salguero, clarinete. Programa: Casablanca, de Max Steiner; El padrino, de Nino Rota; Las cenizas de Ángela, de John Williams; Souvenirs du voyage, de Bernard Herrmann. Pabellón de Juventudes Musicales en el Parque de Mª Luisa, sábado 3 de junio de 2017

Los viandantes que paseaban el sábado por delante
del Pabellón Domecq en el Parque Mª Luisa, podían
apreciar las notas que al piano recreaban
emblemática música de cine
A las puertas de su tradicional Festival de Primavera, con un cartel envidiable, Juventudes Musicales celebró este sábado al mediodía un particular concierto académico y didáctico en el que se dieron cita diversas transcripciones de bandas sonoras de películas, servidas con ahínco y entusiasmo por varios y varias jóvenes pianistas y algunos de sus profesores. Un proyecto auspiciado por el Aula de Cultura de la Universidad Loyola Andalucía con el que se ha querido fomentar entre el alumnado la pasión por la música de cine y el complejo y delicado trabajo que propone una transcripción al teclado de música inicialmente compuesta para gran orquesta.

Los resultados fueron muy satisfactorios en lo que al trabajo de captación de partituras originales y transcripción se refiere, y dignos en cuanto a interpretación. Una breve introducción de Juan Escalera interpretando el tema de amor que compuso Federico Jusid para la oscarizada El secreto de sus ojos, dio paso a entusiastas presentaciones y lecturas de guión antes de escuchar las obras programadas, si bien nos hubiera parecido más adecuado para situar cada pieza hablar de los compositores y películas en cuestión. Merece que valoremos estas músicas al margen de su referente, como así debieron considerar Max Steiner y Charles Gerhardt al convertir en suite de concierto la partitura del primero para la mítica Casablanca, en un arreglo hoy profusamente divulgado en salas de concierto y grabaciones discográficas. En manos de dos jóvenes pianistas el trasvase de Raúl Bernal Linares sonó enérgico y preciso, aunque algo premioso. La música de Rota para las dos primeras entregas de El padrino, según adaptaciones de Julio Cañizares, encontró en Juan Carlos Ortega un emotivo estilo rapsódico en El inmigrante, que no tuvo continuidad en un algo errático famoso tema de amor. La sustitución de la pianista prevista para la primera de estas piezas, y la caída de cartel de Gladiator hace pensar quizás en incapacidades de última hora.

Por el contrario el melancólico tema de John Williams para la lacrimógena Las cenizas de Ángela de Alan Parker, encontró en las dos intérpretes escogidas, a partir de la reducción de Daniel Muñoz Morán, una interpretación muy emotiva y matizada, mientras en pantalla observábamos al propio Williams interpretando la pieza junto al chelista Yo-Yo Ma. La interpretación de mayor altura corrió a cargo del espléndido clarinetista Antonio Salguero y Juan Carlos Ortega sustituyendo, gracias a Alejandro Gómez, al cuarteto de cuerda original del quinteto Souvenirs de Voyage, una pieza de Bernard Herrmann de la aue se ofreció su primer movimiento, de estética predominantemente impresionista y extremadamente melancólica que no prescinde del habitual toque misterioso del compositor preferido de Hitchcock, y que los organizadores quisieron relacionar con algunas de las películas a las que el autor de Psicosis puso música, en un video que, como los demás, podría haberse mejorado en montaje, estilo e intención. Una vez más celebramos la implicación de la juventud en unos proyectos que destilan una generosa sensibilidad y humanidad por parte de sus aguerridos artífices.

CLASH Caos enlatado y claustrofóbico

Título original: Eshtebak
Egipto-Francia 2016 97 min.
Dirección Mohamed Diab Guión Mohamed Diab y Khaled Diab Fotografía Ahmed Gabr Música Khaled Dagher Intérpretes Nelly Karini, Hany Adel, El Sebaii Mohamed, Ahmed Abdelhamid Hefny, Mahomoud Fares, Waleed Abdel Ghany, Ahmed Dash Estreno en el Festival de Cannes (Un Certain Regard) 12 mayo 2016; en Egipto 27 julio 2016; en España 2 junio 2017

La primavera árabe separa la primera de esta segunda película de Mohamed Diab, y entre ellas el paso de la esperanza a la decepción. Si en El Cairo 678 el director fijaba su atención en el acoso sexual a las mujeres y el papel de éstas en un plano absolutamente secundario y marginado, con la mirada puesta en la cada vez más tangible seducción de occidente y sus reglas, los acontecimientos que llevaron a la destitución de Mubarak, la elección de Morsi, líder de los Hermanos Musulmanes, y su posterior derrocación por el ejército egipcio, sirve a Diab como escenario y telón de fondo de un ejercicio de estilo con intención. Desde un principio el espacio se limita a un furgón policial desde el que divisamos la hecatombe en la que el ejército y la ciudadanía han convertido las calles, ya de por sí caóticas, de El Cairo. El furgón se va poco a poco llenando de personajes, detenidos por una policía ciega y sorda que no hace concesiones ni escucha razones, acabando por encerrar juntos a partidarios de unos y otros, gente con diversa ideología y religión que construyen así un microuniverso en el que es posible ver reflejada una sociedad quebrada y desmoralizada. Pero Diab no pretende con este ejercicio de estilo emular Náufragos de Hitchcock, que deviene en pieza teatral en la que el verbo y la interactuación sientan las premisas de un guión que pretende poner en entredicho la sinrazón de la guerra y la confrontación. En esta cinta, prodigiosa a nivel técnico, se trata de ensalzar el caos, la violencia, la confusión y el desorden, sin alegatos ni discursos, manteniendo siempre el pulso y la energía dramática, sólo aliviada mediante interludios musicales, tenues y reflexivos, con los que dar cierto respiro a un espectador que acaba sucumbiendo a la misma desmoralización que se adueña de los desgraciados habitantes de una parte del mundo que quiere ver respetados los mismos derechos y libertades que disfrutamos, o eso creemos, en otras latitudes del planeta; aunque la nuestra mantiene siempre la visión equivocada y extrañada de quien se siente ajeno, y a salvo, de tanta barbarie e injusticia.