jueves, 22 de octubre de 2020

CRESCENDO La emoción de la convivencia y el trabajo juvenil en equipo

Alemania 2019 102 min.
Dirección
Dror Zahavi Guion Dror Zahavi, Johannes Rotter, Stephen Glantz y Markus Rosenmüller Fotografía Gero Steffen Música Martin Stock Intérpretes Peter Simonischek, Sabrina Amali, Daniel Donskoy, Mehdi Meskar, Eyan Pinkovich, Bibiana Beglau, Hitham Omari Estreno en Alemania 16 enero 2020; en España 16 octubre 2020 

La falta de publicidad y la desidia de los exhibidores hacen que películas como ésta pasen absolutamente desapercibidas. Encima no cuentan tampoco con el favor de la crítica, que la despacha como si se tratara de uno de esos telefilms románticos alemanes que desde hace años ocupan la programación de sobremesa de fin de semana de la televisión pública. Y es una lástima porque independientemente de sus valores puramente cinematográficos, que a nuestro juicio los tiene aunque sea de forma discreta, lanza un mensaje en mayor medida positivo no solo en el ámbito de la eterna rivalidad entre judíos y palestinos sino especialmente respecto a esa otra juventud que no protagoniza telediarios por su falta de responsabilidad sino que lucha a diario por un futuro mejor, el suyo y el de los suyos, en este caso a través de la siempre revitalizante cultura, y más exactamente la música.

Siempre nos han interesado estos proyectos en los que jóvenes de diversa condición y cultura trabajan en equipo y buscan la superación personal y colectiva para entre todos y todas crear algo tan positivo y estimulante como es la música. El guion de esta cinta no peca precisamente de originalidad, pues quien más y quien menos en esta comunidad sabe que existe un proyecto consolidado desde hace ya décadas, auspiciado por la Junta de Andalucía y dirigido por Daniel Barenboim tras el fallecimiento prematuro de su otro artífice, el intelectual Edward Said, que se llama West-Eastern Divan y que ha llevado por todo el planeta la música interpretada por una orquesta de jóvenes israelíes y palestinos, a los que se han sumado otros andaluces y andaluzas. Es fácil reconocer en el argumento de esta amable película el referente de Barenboim, en esta ocasión un alemán de pasado familiar nazi que recibe el encargo de formar una orquesta de israelíes y palestinos para potenciar la conferencia de paz de la Organización de las Naciones Unidas. Al contrario que nos han informado del East-Western Divan a lo largo de los años, aquí surgen inmediatamente desavenencias y hostilidades entre ambos bloques, que serán relajados a través de la música y el trabajo en equipo, mientras unos y otras, incluido el propio prestigioso director, exorcizarán sus traumas y dolores. Pero al igual que en el proyecto de Barenboim, surgen también historias de amor entre personas de distintos bandos, que en esta ocasión da lugar a una tragedia anunciada desde el inicio que quizás sea su punto más endeble y fuerza una resolución amarga solo salvada en el último instante por un rayo de esperanza.

Sea como sea, disfrutar de la fuerza de un grupo de jóvenes luchando por su ilusión y futuro, en unas audiciones ejemplarmente recreadas, y su progresivo camino hacia la tolerancia y el trabajo en equipo bien vale emocionarse y dejarse arrastrar por esta pequeña película, muy bien interpretada por Peter Simonischek (Toni Erdmann, Sin olvido) y el joven y esforzado elenco juvenil. Imprescindible disfrutarla en versión original para apreciar los cambios idiomáticos y los acentos y vicios desplegados en el inglés de los árabes, todo lo cual se pierde en la acomodaticia versión doblada al castellano.

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