Corea del Sur 2025 139 min.
Dirección Park Chan-wook Guion Park Chan-wook, Don McKellar, Lee Kyoung-mi y Jahye Lee, según la novela “The Ax” de Donald E. Westlake Fotografía Kim Woo-hyung Música Jo Yeong-wook Intérpretes Lee Byung-hun, Son Ye-jin, Lee Sung-min, Yeom Hye-ran, Yoo Yeon-seok, Cha Seung-won, Park Hee-soon, Yoon Ga-yi Estreno en el Festival de Venecia 29 agosto 2025; en Corea del Sur 24 septiembre 2025; en España 13 febrero 2026
Hemos insistido a lo largo de la carrera del mimado director coreano Park Chan-wook en su paralelismo con su idolatrado Alfred Hitchcock, y volvemos a hacerlo a propósito de esta nueva adaptación de la novela de Donald E. Westlake The Ax, traducible algo así como El recorte. Pero esta vez se lanza a la comedia de acción, alocada y desprejuiciada, directamente. La novela ya fue adaptada por Costa-Gavras en 2005 bajo el título de Arcadia, a nuestro juicio con mayor acierto y sentido de la mesura. Por cierto, que en la producción de esta nueva adaptación han intervenido la esposa y el hijo del director francogriego. El thriller hace de nuevo su aparición, con Lee Byung-hun prestando su físico y continuas muecas al padre de familia que cree tenerlo todo hasta que un recorte de plantilla en la empresa en la que trabaja da al traste con su presente y futuro.
Con Park Chan-wook al mando, todo el disparate que a grosso modo podría parecer su argumento, a partir del momento en el que el protagonista toma una decisión extrema y radical, sirve para generar una enorme astracanada, desmadrada y fuera de toda lógica y contención. Vuelve el director coreano, tras Stoker, su única incursión en el cine estadounidense hasta el momento, La doncella y Decision to Leave, a dejar todo el potencial dramático de su empresa en la mera superficie, en este caso ahondando en la risa provocada por sus surrealistas situaciones, más que en la tragedia que supone la pérdida del trabajo como consecuencia de recortes crueles, ambiciosos e indiscriminados.
Nada en contra de convertir en comedia material tan sensible, pero siempre que esto no suponga dejar fuera su carga dramática y social. De esta forma, sólo encontramos puro slapstick al estilo oriental, prácticamente todo lo que somos capaces de encontrar en esta película que, no obstante, mereció el Premio del público a la mejor producción internacional en Toronto y el de mejor director en Sitges, además de tres nominaciones a los Globos de Oro que no se han materializado en candidaturas al Oscar.

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