miércoles, 6 de enero de 2021

DOS MIRADAS ADVERSAS AL CAMPO ANDALUZ

Aún pendientes de estreno, estas dos películas andaluzas suman varias nominaciones en los Premios Asecan. Dos miradas al campo andaluz, una pretende ser luminosa, la otra cruel, pero ambas inciden en la dificultad de superar la mentalidad de sus gentes, en el pasado y en el presente.

AL ÓLEO

España 2019 80 min.
Dirección
Pablo Lavado Guion Andy Anderson, Christian Grajeras y Pablo Lavado Fotografía Mireya Muñoz Música José López López y Antonio Mérida Intérpretes Sarah Benavente, José Pastor, Jesús Moya, Juan Antonio Hidalgo, Chico García, Miriam Torres Misas, Pilar Jiménez Estreno en el Festival de Málaga 15 marzo 2019 

Torpe aunque bienintencionado debut en la dirección del malagueño Pablo Lavado, rodada íntegramente en la localidad de Casarabonela, en la Sierra de las Nieves, y presentada en el Festival de Málaga de 2019 sin que aun haya encontrado hueco en salas comerciales. Narra salidas del armario y experiencias de descubrimiento sexual en un ambiente rural, con los prejuicios del campo y la mentalidad presuntamente obtusa de quienes ya ni siquiera pertenecen a una generación anclada en tan arcaicas mentalidades, lo que hace difícil identificarse con su mensaje y entorno.

Está además rodada con considerable falta de ritmo, interpretaciones algo angostas y una puesta en escena demasiado doméstica y rutinaria. Se nota no obstante el cariño puesto por los y las integrantes de su equipo técnico y artístico, repitiendo esquemas sobradamente transitados en ese cine comercial en el que pretende adscribirse, como esa sucesión de canciones diseñadas para ilustrar secuencias pretendidamente cálidas y amables en las que quedan expuestos los encantos de su joven reparto. 

LA MANCHA NEGRA

España 2020 90 min.
Dirección
Enrique García Guion Enrique García e Isa Sánchez Fotografía José Antonio Crespillo Música Jesús Calderón Intérpretes Virginia de Morata, Pablo Puyol, Virginia Muñoz, Cuca Escribano, Aníbal Soto, Juanma Lara, Sebastián Haro, María Alfonsa Rosso, Noemí Ruiz, Natalia Roig, Ignacio Nacho, Joaquín Núñez 

Enrique García vuelve a contar con Virginia de Morata, galardonada con el premio a la mejor actriz en los Asecan de 2015 por 321 días en Michigan, con la que García ganó además el premio al mejor director novel, en este más elaborado y ambicioso trabajo donde nos cuenta un drama escabroso y disparatado con herencia familiar de por medio. Ambientada en los estertores del franquismo seguramente con idea de exhibir tipologías humanas y atmósferas directamente entroncadas con la represión y la maldad imperante en la época, García cuenta una truculenta historia en la que el párroco de un pueblo olivarero jienense mantiene atemorizado a todos sus habitantes en venganza hacia la familia que regentaba la empresa que daba trabajo a la mayoría de los y las aldeanas.

Aunque las interpretaciones en su mayoría son forzadas, y en demasiadas ocasiones se sufre la falta de una buena dicción, y hay una considerable falta de ritmo hasta que llega el gran guiñol final, tan disparatado como divertido, en una especia de delirium tremens que hasta se agradece tras una hora de tedio, no se puede negar que la cinta está bien rodada, cuidada su fotografía y banda sonora, con una ambientación adecuada y cierta pericia en la dosificación de su misterio. Pero nada de eso es suficiente para defender una obra que se revela decididamente malograda.

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