domingo, 31 de enero de 2021

LA CONJUNTA SIGUE EN BUENA FORMA

Concierto nº 2 de la 10ª temporada de la Orquesta Sinfónica Conjunta. Juan García Rodríguez, dirección. Programa: Sinfonía nº 5 en Si bemol mayor D.485, de Schubert; Sinfonía nº 40 en sol menor K.550, de Mozart. Auditorio ETS Ingeniería, sábado 30 de enero de 2021


Hace unos días celebrábamos no solo el trigésimo aniversario de la Sinfónica de Sevilla; con ella se inauguró también un inusitado interés por la interpretación musical en la ciudad, que con el tiempo, y con ayuda también de la Orquesta Barroca, surgida solo cuatro años después, ha cristalizado en un sinfín de saludables conjuntos y propuestas. Hoy podemos afirmar con orgullo que Sevilla tiene no solo una sino varias orquestas, y una de ellas surgió hace ahora diez años, cuando para asombro de muchos y muchas una Quinta de Beethoven vibró con dignidad y autoridad en los atriles de unos jóvenes que así convalidaban años de estudios y preparación. El esfuerzo de Juan García ha merecido y sigue mereciendo la pena, porque hoy la Sinfónica Conjunta, una orquesta que lógicamente por sus propios propósitos se renueva cada año, sigue en muy buena forma.

Para este segundo programa de la temporada, tras un primero el pasado mes de diciembre centrado exclusivamente en la percusión contemporánea, García y la Conjunta recuperaron su espíritu sinfónico y a su vez una de las obras que debieron sonar aquel 13 de marzo del año pasado, cuando a un día del confinamiento total se decidió cancelar el concierto. Nos referimos a la popularísima Sinfonía nº 40 de Mozart, para la que en esta ocasión García ha tenido el acierto de enfrentarla como un espejo con la nº 5 de Schubert, obra con la que el autor de La muerte y la doncella profesa su profunda admiración por el genio de Salzburgo, con tres décadas separando una y otra obra maestra.

Aforo muy limitado y emisión en streaming

Las severas y lógicas limitaciones impuestas por la Universidad de Sevilla obligaron a mantener un aforo de apenas noventa personas, por lo que el concierto fue emitido en directo a través del canal youtube de la orquesta, y aún se puede disfrutar ahí. Acostumbrados a una sinfónica numerosa, apenas unos cincuenta jóvenes fueron suficientes para poner en pie un programa eminentemente clásico, manteniéndose así las medidas de seguridad a rajatabla. En una época como ésta en la que tanto se les está pidiendo a los y las jóvenes, obligándoles a sacrificar parte de una época irrepetible para ellas y ellos, aun merecen más admiración de la que ya les profesamos estos aguerridos integrantes del conjunto en prácticas. Toda la delicadeza y elegancia de la nº 5 de Schubert se dejó traslucir en esta estupenda interpretación, con un marcado trabajo del director en las dinámicas, pero sin más pretensiones que lograr una versión digna y aseada de una pieza que salvó todo su variado color y timbre gracias a un trabajo también sobresaliente en contrapunto y cohesión sonora. Aun optando por ritmos lentos y pausados, se consiguió una expresividad manifiestamente clásica y una energía impregnada de gracia juvenil. Si el allegro inicial sonó jovial y enternecedor, el andante resultó equilibrado y melancólico, el minueto opresivo a la vez que brillante, y el allegro vivace final, sin llegar a ser exultante de alegría, sonó ágil y decidido, si bien se desperdició la posibilidad de marcar más y mejor los elocuentes silencios que marcan esta popular obra de Schubert.

A su lado su referente, la Sinfonía nº 40 de Mozart, resultó impecable, con todas sus repeticiones que a punto estuvieron de desafiar el horario impuesto por la pandemia. También aquí García optó por ritmos pausados, en contraposición a la costumbre actual de despacharla con prisas saltarinas. Y no por ello dejó de sonar menos clásica, de hecho imprimió a la cuerda un sonido robusto pero a la vez seco y austero tan en estilo, mientras en el apartado expresivo no escatimó en intensidad emocional y una subyugante turbulencia, siguiendo escalas ascendentes y descendentes que evidenciaron una atmósfera puntualmente furiosa, algo no al alcance de cualquier conjunto y ya tiene mérito que uno en prácticas lo consiga de manera tan decidida y resplandeciente.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

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