domingo, 19 de abril de 2026

UN POETA Esperanza para la inadaptación social

Colombia-Alemania-Suecia 2025 120 min.
Guion y dirección
Simón Mesa Soto Fotografía Juan Sarmiento G. Música Matti Bye y Trío Ramberget Intérpretes Ubeimar Ríos, Rebeca Andrade, Guillermo Cardona, Humberto Restrepo, Alisson Correa, Margarita Soto, Evelin Montoya Sánchez, William Montoya Estreno en el Festival de Cannes 19 mayo 2025; en Colombia 28 agosto 2025; en España 17 abril 2026

Con esta película colombiana se completa el estreno comercial en España, entre salas y plataformas, de los cinco títulos nominados al Goya a la mejor película iberoamericana de la pasada edición. A falta en la terna de El agente secreto de Kleber Mendonça Filho, ésta es sin duda la mejor de las cinco, por encima de La misteriosa mirada del flamenco (Chile), la inexplicable inclusión de la endeble La piel del agua (Costa Rica), la muy interesante Manas (Brasil) e incluso la tan convencional Belén (Argentina) que se llevó el gato al agua. No en vano, Un poeta inició su palmarés logrando el Premio del Jurado en la sección Un certain regard del Festival de Cannes, y el Horizontes a la mejor película iberoamericana en San Sebastián. Se trata de la mirada sincera y acertada, entre la sátira cómica y la crónica trágica y desesperada de un inadaptado social, espléndido Ubeimar Ríos como el poeta del título. El actor presta su singular y diríamos incluso grotesco físico para dar vida a este ser fracasado, alcohólico, incomprendido e inconformista personaje que acarició el éxito en su pasado joven como galardonado y reconocido poeta, y que tras entrar en crisis encuentra su destino en la ayuda que dispensa a una alumna aventajada que, sin embargo, no desea para sí el camino que le ha diseñado su mentor. Una forma también de acercarse a la hija que le repudia, lo que podríamos entender como un acto desesperado y decisivo de amor

Se trata, por lo tanto, de una suerte de búsqueda de la redención y la oportunidad perdida a través del talento ajeno, cuando las circunstancias sociales y económicas del país, que quedan así sutilmente reflejadas en un guion modélico al que su autor da la precisa estructura cinematográfica que demanda, no son propicias. Se revela así la película, segunda del joven y talentoso director, como una crónica de los males que azotan un país que quiere salir de la crisis permanente, mirarse en el espejo de esa Europa que queda tan lejos como el bienestar y la situación geográfica le propicia, pero tan cerca como la sensibilidad aprehendida le permite. Vanidades y perversidades quedan así expuestas en una galería en la que el personaje interpretado por un descomunal Ubeimar Ríos, cuyo difícil físico explota a discreción para provocar la reacción entre divertida y adversa que genera en el público, parece sentirse tan ajeno y fuera de lugar.

Alrededor surge todo un elenco de personajes que representan la avaricia, la pereza, la desgana, el rencor, el cariño y otros sentimientos que hacen de ésta una película tan tierna como desgarradora, con una fuerza tremenda que ayuda a reflexionar sobre este mezquino mundo al que tanto cuesta adaptarse, especialmente cuando no se pertence a la mediocridad imperante. Todo funciona gracias a su perfecto ensamblaje, si bien en su tercio final un giro dramático parece dar al traste con esa reconfortante generosidad y viaje hacia el reconocimiento a través de la formación y la educación que propone. Sin embargo, la habilidad y la claridad con la que su guionista y director maneja los resortes de su entretenida y constructiva trama, logra que la esperanza fluya al final con la misma naturalidad que lo ha hecho todo su entramado fabulador.

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