sábado, 18 de abril de 2026

LANDA Entre la admiración y la mirada crítica

España 2026 70 min.
Guion y dirección
Gracia Querejeta y Miguel Olid Fotografía Aitor Mendilibar Música Nerea Alberdi Documental Estreno en el Festival de Málaga 13 marzo 2026; en salas 17 abril 2026

Esta poliédrica revisión del trabajo y el talento de uno de los actores españoles más icónicos de todos los tiempos, es el resultado del empeño del sevillano Miguel Olid, ya con una generosa experiencia en el documental con trabajos como Trabajando con la muerte y Summers, el rebelde. Ahora, con el apoyo inestimable de Gracia Querejeta, traza un recorrido escueto y preciso sobre la trayectoria, fundamentalmente profesional, de Alfredo Landa, procurando no caer en el tópico de considerarlo un genio y hacer una caricatura hagiográfica del actor. De esta forma echa mano de los habituales testimonios de familiares, sus hijos Alfredo e Idoia, pero sobre todo de conocidos, allegados y críticos cinematográficos, entre la mirada complaciente de amigo de Miguel Rellán y la más dura de un Antonio Resines que no duda en mostrar su desprecio ante El crack de José Luis Garci, así como por aquel cine del franquismo que no había por dónde cogerlo y del que Landa fue todo un exponente. No en vano, Olid, antes que cineasta ha sido y sigue siendo, crítico de cine.

Olid y Querejeta desarrollan un esfuerzo documentalista considerable, analizando en la medida que su corta duración lo permite, una veintena de sus trabajos, desde los más celebrados de su etapa más comercial y cómica, como Cateto a babor o No desearás al vecino del quinto, hasta sus trabajos más celebrados en democracia, la película de Garci, El bosque animado y Los santos inocentes entre ellos. Procura, a través de intervenciones del actor en televisión y los susodichos testimonios convocados, diseñar una imagen del actor acorde a sus ideales y su temperamento, dejando claro su narcisismo lejos de cualquier humildad, su fuerte carácter y sus rencores hacia quienes no le bailaban el agua. Pero sobre todo destaca su talento como actor de mirada extremadamente expresiva, capaz de abordar cualquier trabajo, aunque su físico le condicionara a interpretar habitualmente una misma tipología de lo que se consideraba peyorativamente el españolito medio.

Puede parecer un trabajo aséptico y previsible, pero denota un esfuerzo detrás de documentación y producción que le otorga un acabado impecable en el que la radiografía humana y sentimental del homenajeado se da la mano perfectamente con su legado artístico, contando para ello con una meticulosa puesta en escena y una adecuada banda sonora para la que no se han escatimado medios. Es evidente que su destino definitivo será la televisión, pero de momento, acercarse al cine, a pesar de su rácana distribución, puede valer la pena, tanto para incondicionales como para críticos del actor, pero sobre todo para analistas de una época que no queremos que se repita. Valga como ejemplo el testimonio de Sacristán, que no duda en pasar por alto las notables dieferencias ideológicas entre él y su amigo Alfredo Landa, apostando por el respeto y el entendimiento en lugar de la crispación y el enfrentamiento que amenaza constantemente nuestra convivencia. 

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