domingo, 15 de febrero de 2026

CUMBRES BORRASCOSAS Barbie y el Marqués de Sade

Título original: Wuthering Heights
USA-Reino Unido 2026 136 min.
Guion y dirección
Emerald Fennell, según la novela de Emily Brontë Fotografía Linus Sandgren Música Anthony Willis y las canciones de Charli XCX Intérpretes Margot Robbie, Jacob Elordi, Hong Chau, Shazad Latif, Alison Oliver, Martin Clunes, Ewan Mitchell, Charlotte Mellington, Owen, Vy Nguyen Estreno en Reino Unido. Estados Unidos y España 13 febrero 2026

Al igual que Jane Eyre de su hermana Charlotte, la novela de Emily Brontë ha conocido multitud de adaptaciones al cine y la televisión. La más recordada y celebrada sigue siendo, sin duda, la que William Wyler dirigió en 1939 con Laurence Olivier y Merle Oberon como Heathcliff y Cathy, a quien Alfred Newman dedicó un tema musical antológico. Pero también merecen destacarse la producción mexicana que bajo el título de Abismos de pasión dirigió Luis Buñuel en 1954, la que en 1971 protagonizaron Timothy Dalton y Anna Calder-Marshall con música de Michel Legrand, y aunque menos convincente, la de 1992 con Juliette Binoche y Ralph Fiennes y una exquisita banda sonora de Ryuichi Sakamoto. Más recientemente, Andrea Arnold se atrevió a darle un aire más contemporáneo y decididamente sensorial a su particular versión de 2011, donde el atractivo protagonista cambió de raza. Amante de los excesos y las provocaciones, Emeral Fennell (Saltburn, Una joven prometedora) se ha conformado con cambiarle la raza a Linton y a la señorita de compañía de Cathy Earnshaw. Son los signos de los tiempos, y de eso se trata cada vez que un clásico vuelve a copar las pantallas, de acercarlo a las nuevas generaciones aunque en el camino se cometan dislates de signo variado.

Lejos quedaron los tiempos en los que una ambientación de época buscaba realismo y autenticidad. La tónica ahora consiste en intentar ser creativo y fantasioso, de forma que en esta ocasión vestuario y dirección artística resultan tan caprichosos como estridentes, mientras Margot Robbie pasea su palmito como si no se hubiese desenfundado de Barbie. A su lado, el nuevo Frankenstein, Jacob Elordi, se comporta como un auténtico monstruo, haciendo acopio de técnicas abusivas y atroces con la pobre Isabella, por supuesto con su consentimiento, que tampoco se trata de ser políticamente incorrectos. No se ha atrevido, sin embargo, la directora en desechar el carácter puramente romántico de la pareja protagonista, aunque añadiendo una dosis de sadomasoquismo que pretende enturbiar la trama, ignorando que el original y sus primeras adaptaciones fueron suficientemente turbias sin necesidad de lindezas posmodernas.

Lástima, porque su primer tercio, con los personajes siendo infantes, prometía mayor fidelidad y acierto, a pesar de un primer encuentro de la protagonista con la muerte, en una ejecución pública, que no consigue conectar con la atmósfera fúnebre que debía acompañar el resto de la función. Después, todos los personajes sin excepción, acaban siendo enfermos psicológicos, sin aprecio alguno por ninguno de ellos, como si la maldad campara a sus anchas en todas sus vertientes y no quedara resquicio para la ternura. A pesar de todo, una joven sentada a nuestro lado, después de hincharse a refresco y palomitas, se hartó de llorar. Y un último apunte, la pose de los protagonistas en el cartel publicitario es la misma que exhibieron Clark Gable y Vivien Leigh para anunciar Lo que el viento se llevó, película a la que por cierto accedió la actriz británica cuando acompañó a su entonces esposo, Laurence Olivier, a Hollywood para protagonizar Cumbres borrascosas y Rebeca.

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