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lunes, 2 de octubre de 2023

GOLPE DE SUERTE Thriller noir con aspecto de alta comedia

Título original: Coup de chance
Francia-USA 2023 96 min.
Guion y dirección
Woody Allen Fotografía Vittorio Storaro Intérpretes Lou de Laâge, Valerie Remercier, Melvil Poupaud, Niels Schneider, Elsa Zylberstein, Grégory Gadebois, Guillaume de Tonquedec, Anne Loiret, Sara Martins, Arnaud Viard, Jeanne Bournaud, Sâm Mirhosseini Estreno en el Festival de Venecia 4 septiembre de 2023; en Francia 27 septiembre 2023; en España 29 septiembre 2023

Estábamos acostumbrados a un estreno de Woody Allen al año, pero llegó la censura y el boicot presuntamente puritano americano y retrasó el estreno de su película número cuarenta y ocho, Día de lluvia en Nueva York. Cumplió con Rifkin’s Festival, pero empezó con ella un peregrinaje por otras cinematografías europeas, en esa ocasión de la mano de su amigo Jaume Roures, que continúa ahora con una brecha insólita en su filmografía de tres años, en parte debida seguramente a la pandemia, con esta película de producción e idioma francés. Recupera con ella su amor por la intriga criminal, que tan buenos resultados le dio en Delitos y faltas y Match Point. Pero aunque en las estantería del elegante apartamento parisino de la protagonista luce bien visible un pack de películas de Hitchcock, el homenaje esta vez de Allen es al legendario cineasta especializado en intrigas policiacas Claude Chabrol.

Pero que nadie se asuste, ésta, como todas sus películas, es un Woody Allen genuino, con toda su impronta y características esenciales. Lástima que en sus últimas producciones, ésta y Día de lluvia en Nueva York, haya abandonado esa clase burguesa intelectual que tan interesantes personajes le facilitaron, y se decante por otra más sofisticada, de clase alta, mucho menos proclive a diseñar personajes fascinantes. Nadie en esta película consigue llegar a ese status, salvo quizás el esposo personificado por Melvil Poupaud, con el que el director deja claro que nadie llega al triunfo económico absoluto sin antes haber pisoteado a unos cuantos por el camino, cuando no a través del crimen directamente. Ahí radica el principal interés de una cinta que, por supuesto, se ve con agrado, el que proporciona sus suntuosas localizaciones, ese París otoñal siempre hermoso e idealizado, aunque frecuente los ambientes más cursis imaginables en su paseo por una clase que apenas puede ofrecernos las satisfacciones que sí han hecho otros ambientes a lo largo de su fecunda filmografía. Aquí no hay una Scarlett Johansson tan profunda y precisa, sino un Niels Schneider que aunque pretendidamente bohemio, acaba resultando tan insufrible y pedante como el resto del elenco, incluida su muñeca protagonista, una joven que parece heredar los vicios de clase y género que tanto cuestan superar.

Allen sin duda ha cumplido y celebrado sus cincuenta películas, y mantiene el buen pulso en la escritura y en la creación de ambientes, a pesar de algunos inconvenientes de lógica o razón, que llevan a una estupenda Valerie Remercier mostrarse tan intrépida y responsable como confiada e ingenua. Pero se mantiene en un nivel de mero entretenimiento, siempre por encima de muchos otros realizadores y realizadoras empeñadas en emular sus éxitos, y que en Francia no son pocos. Coquetear con la casualidad como leit motiv tiene su precio, y el cineasta lo paga considerablemente. En el apartado musical, el mítico Cantaloop de Herbie Hancock parece cumplir esa cuota de sofisticación que exige la película, y que con otros standards del jazz más canalla parece querer rendir tributo a esa nouvelle vague que tanta atención prestó también al cine negro americano, Ascensor para el cadalso como principal referente e impulsor.

domingo, 11 de octubre de 2020

RIFKIN'S FESTIVAL Testamento cinematográfico europeo

España-USA-Italia 2020 92 min.
Guion y dirección Woody Allen Fotografía Vittorio Storaro Música Stephane Wrembel Intérpretes Wallace Shawn, Gina Gershon, Elena Anaya, Louis Garrel, Christoph Waltz, Sergi López, Richard Lind, Nathalie Poza, Douglas McGrath, Steve Guttenberg, Enrique Arce, Tammy Blanchard, Georgina Amorós Estreno en Festival de San Sebastián 18 septiembre 2020; en salas comerciales 2 octubre 2020 

Cuando Woody Allen estrena una película ya tiene otra en el horno, pero no sucede así en esta ocasión. Hay muchos motivos para pensar que éste pudiera ser su último trabajo cinematográfico, y sin embargo cuesta planteárselo siquiera dada la ilusión que en sus incondicionales provoca cada nuevo estreno suyo, y lo incombustible que sigue pareciéndonos este veterano señor de casi ochenta y cinco años. De cualquier forma hay muchos indicios en esta película que pudiera parecernos estar ante su testamento cinematográfico, sobre todo un repaso emotivo y sentimental por sus mayores referentes, que se cuida muy bien de insertar de forma que no menoscaben la ligera dramaturgia de su proyecto. Así, los icónicos personajes de Fellini al son de Ocho y medio de Nino Rota desfilan otra vez como ya lo hicieron en su otra película ambientada en el mundo del cine y los fastidiosos homenajes y festivales, Recuerdos. Francis Lai pone música a Un hombre y una mujer mientras Shawn y Anaya se encaminan a un romance imposible. Delerue ilustra las alegres correrías en bicicleta de un Garrel, una Gershon y un Shawn que se creen Jules y Jim de Truffaut. Anaya y Gershon terminan hablando en sueco mientras combinan sus rostros a la manera de Ullman y Andersen en Persona de Bergman, algo que ya hizo Allen directamente en La última noche de Boris Grushenko e indirectamente en la dramática Interiores. Richard Lind y Nathalie Poza se preguntan sobre el futuro de Shawn (el Rifkin del título) mientras éste queda marcado por la muerte de la vecina Rose Budler a la manera de Ciudadano Kane. Familiares y conocidos del protagonista no saben si superar los límites que les ha impuesto la sociedad y la coyuntura como si de los protagonistas de El ángel exterminador de Buñuel se tratara. Y la muerte vuelve a dialogar con el protagonista, aunque con el tablero de ajedrez mal colocado, al estilo de El séptimo sello.

Allen juega con éstos y otros referentes en una cinta que no ha tenido suerte entre los entendidos pero que sin duda hará las delicias de sus incondicionales, tras refugiarse en uno de los países que mejor le han tratado, España, para regocijo de Jaume Roures, que ya produjo Vicky Cristina Barcelona, Conocerás al hombre de tus sueños y la espléndida Midnight in Paris, y hace justicia a Wallace Shawn, enjuto actor incansable que casi siempre ha interpretado personajes secundarios en películas y series de televisión, como las cuatro anteriores ocasiones que estuvo a las órdenes de Allen, Melinda y Melinda, Sombras y niebla, Días de radio y el inolvidable ex marido inteligente y atractivo de Diane Keaton en Manhattan. Solo con Louis Malle recordamos haberle visto como protagonista, en Mi cena con André, interpretándose a sí mismo y recitando su propio texto, y la estupenda Vania en la calle 42 junto a una jovencísima Julianne Moore. Pero Rifkin’s Festival es sobre todo una cosa, las confesiones artísticas y sentimentales - la muerte, el amor, el sentido de la vida reaparecen en su cine - de un icono del cine que podrían haber protagonizado las páginas de un libro sobre su arte y figura, pero que él ha querido convertir en película, de la misma manera que sus memorias, A propósito de nada, contienen en más de la mitad de sus páginas el doloroso drama sufrido junto a Mia Farrow y sus probablemente injustificadas acusaciones sexuales, que bien podrían haber dado lugar a una polémica película, pero que de forma elegante y discreta ha preferido plasmar en letras.

Por el camino desprecia el rápido encumbramiento de cineastas que hacen política fácil y comercial, quizás después del fracaso que supuso su única incursión más o menos velada en la cuestión en la serie de Amazon Crisis en seis escenas. Justifica también de forma elegante su animadversión por festivales y otras ferias de las vanidades, donde tan a menudo se da cita la hipocresía y el postureo, la miseria y la mediocridad. Y reivindica ese cine de emociones y sentimientos que mejor pueden analizar la condición humana, intentar mejorar este execrable mundo que, sin embargo, tanta felicidad nos regala a veces. Y con todo encima homenajea con una luminosa y cierta saturación de color marca Storaro la maravillosa ciudad de San Sebastián y su entorno. Recupera a la fascinante Gina Gershon (Showgirls) y a Steve Guttenberg (Loca academia de policía, Cocoon, Tres hombres y un bebé, Cortocircuito)… Y todavía hay quien pide más.

lunes, 14 de octubre de 2019

DÍA DE LLUVIA EN NUEVA YORK Perdidos en la ciudad idealizada

Título original: A Rainy Day in New York
USA 2019 92 min.
Guion y dirección Woody Allen Fotografía Vittorio Storaro Intérpretes Timothée Chalamet, Elle Fanning Selena Gómez, Jude Law, Rebecca Hall, Diego Luna, Liev Schreiber, Cherry Jones, Kelly Rohrbach, Will Rogers, Annaleigh Ashford Estreno en Polonia 26 julio 2019; en España 11 octubre 2019

Partimos de celebrar el estreno por fin de esta penúltima película de Woody Allen en salas comerciales, después de haber sido secuestrada como consecuencia de una campaña de desprestigio a grandes artistas y creadores acusados de comportamientos censurables y atentatorios a la igualdad de género, algo que consideramos debe resolverse en otros ámbitos, más relacionados con la educación y la formación que con el linchamiento a menudo indiscriminado. De cualquier modo, Día de lluvia en Nueva York sigue sin fecha de estreno en el mojigato Estados Unidos, el mismo cuya principal fuente de ingresos sigue siendo la industria armamentística y donde cada año cientos de miles de personas mueren por efecto de las balas.
 
A la satisfacción que supone reencontrarnos con un cineasta de culto, un clásico viviente que nos tiene acostumbrados a estreno por año y que por las circunstancias apuntadas faltó a su cita el pasado año, se une la decepción ya anunciada de un título decididamente menor en su filmografía. Una cinta dentro de lo que cabe insustancial, cargada de clichés, que apenas aporta nada a una filmografía tan suculenta, y en la que Allen vuelve a demostrar que no se maneja bien con personajes tan jóvenes. Ya le pasó en Todo lo demás, donde Jason Biggs y Cristina Ricci se comportaban como el Allen y la Keaton de Annie Hall, sin distinción de edad ni generación. Un Timothée Chalamet demasiado curtido en cuestiones trascendentales y con una vasta cultura entre melancólica y vintage, deambula por un Nueva York soñado de gente elegante y burguesía proclive a la pedantería, como bien demuestra el personaje resabido de Selena Gómez, uno de los vértices amorosos de un triángulo que se completa con la rubia tonta de turno, una Elle Fanning siempre deslumbrada por el supuesto brillo de cineastas de presunto culto, y cuya voluntad parece destinada a desaparecer entre tanto macho de relumbrón.
 
Mucha cita intelectual para tan jóvenes intérpretes, eclipsada por una banda sonora en la que la acumulación de títulos e intérpretes del repertorio habitual distraen al melómano del vitaminado guion. El resultado es una variedad de casualidades para tejer una historia poco creíble, un sinfín de personajes, muchos de los cuales no aportan nada a la narración, en un Nueva York luminoso a pesar de la lluvia, donde Cherry Jones se luce con un sermón de madre con pasado intenso y el adorado realizador pierde el rumbo entre peripecias y momentos románticos, más preocupado por el efecto melancólico y nostálgico de la obra que por dotarla de un sentido práctico digno de la admiración que tantos profesamos a su cine. Con todo, lo peor es que gran parte de su reparto decidiera prescindir de sus emolumentos para destinarlos a la lucha contra el abuso sexual, como signo de protesta y humillación a un veterano cuyo proceso fue archivado hace muchos años por falta de pruebas y credibilidad.