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martes, 23 de julio de 2024

UN DESCUBRIMIENTO DE VERANO: LA BANDA JUNGLE


No he podido resistirme a escribir algunas palabras sobre un grupo de música pop que acabo de descubrir hace unos días, a pesar de que llevan diez años en activo desde que publicaron su primer álbum, de título genérico como el propio grupo, Jungle. Cultivan un género que me ha fascinado desde que era muy joven, la música de baile, mezcla de funky, soul, rhythm & blues y disco. Jungle hace música tecno dance de carácter muy original y atractivo, con influencias claras de grupos y nombres tan significativos como Quincy Jones, Bee Gees, Chic (precisamente Nile Rodgers tiene una aparición muy especial en el videoclip Smile) o Soul II Soul. Pero Jungle entra fundamentalmente por los ojos, gracias al cuidado y el esmero que han puesto en sus video-clips, auténticas sesiones coreográficas orquestadas en una sola y espectacular toma.

Formado en origen por Tom McFarland y Josh Lloyd Watson, amigos dese la infancia, y completado a raíz del tercer álbum, Loving in Stereo, por la vocalista y multi instrumentista Lydia Kitto, Jungle ofrece video-clips de extrema calidad con los que exhiben su vocación de colectivo artístico en el que destacan profesionales de la danza de primer orden, movimientos de cámara de suprema elegancia y coreografías espectaculares y divertidas que combinan danza contemporánea con bailes de salón y de conjunto. Pero sobre todo recuperan el placer de ver con claridad y nitidez lo que hay en pantalla, dejando a un lado la moda impuesta desde tiempos de Moulin Rouge de montajes frenéticos y sobre ritmados que impiden disfrutar del trabajo coreográfico que hay detrás de cada escena. En este sentido parecen remontarse al cine musical clásico, imagen frontal con grandes grupos coreográficos siguiendo con precisión el ritmo y sazonados con movimientos de cámara estudiados al límite, sofisticados y extremadamente elegantes, que permiten la entrada y salida precisa y natural de danzantes. Todo ello junto a una puesta en escena imponente en la que destaca el vestuario, generalmente reminiscente del espíritu urbano con un toque hippy que le informa.


Todo esto está al servicio de una música sensacional, que pasa del tecno más evidente con toques rap del primer álbum, al ramillete de grandes éxitos que representa la colección presentada en su último trabajo, Volcano, que cuenta con una excelente película de cincuenta minutos que ofrece el video-clip de cada una de las catorce canciones que lo integran sin solución de continuidad, y con McFarland y Watson ejerciendo, siempre de espaldas, de maestros de ceremonias frente a una mesa de grabación de corte eminentemente vintage. Una colección de video-clips que no tiene desperdicio, con el protagonismo de Mette Linturi y Will West, la coreografía de Shay Latukolan y la fotografía de Natasha Duursma bajo la dirección de J. Lloyd y Charlie di Placido, así como la presencia de un cuerpo de baile multicultural, joven, enérgico y apasionado, muchos y muchas de las cuales también participaron en los video-clips que con carácter más selectivo promovieron sus anteriores álbumes, que se completan con For Ever y el entrañable single Good Times, tan alegre como distendido, todo un homenaje al funky soul de conjuntos como los Jackson Five.

A pesar de sus diez años de andadura y de que gozan también en España de cierta popularidad, colándose en listas de éxitos y programándose conciertos como los que en breve se celebrarán en Madrid e Ibiza, no teníamos constancia de su presencia hasta que navegando por You Tube nos topamos con sus fascinantes videos y puestas en escena, y desde entonces nos hemos enamorado de ellos y ellas. Su mayor éxito hasta la fecha es Back on 74, tema con el que se han promocionado en los Brit y en Times Square, todo disponible también en la plataforma de internet aludida. Casio, Heavy California, I've Been in Love, Dominoes o Don't Play son otras de las sorprendentes canciones que enganchan y pueden acabar convirtiéndose en una obsesión.

jueves, 13 de julio de 2023

DISCO NOSTALGIA CON NILE RODGERS & CHIC

Icónica Fest 2023. Nile Rodgers & Chic: Russell Graham y Richard Hilton, teclados; Bill Hollomann, trompeta; Dan Moretti, saxo; Ralph Rolle, batería; Jerry Barnes, bajo; Nile Rodgers, guitarra; Kimberly Davis y Audrey Martells, voces. Plaza de España, miércoles 12 de julio de 2023


No resultaba difícil imaginar a una gran parte del público que ayer abarrotaba la acotada Plaza de España del Icónica Fest, con casi cincuenta años menos frecuentando las salas, discotecas o boites que había en Sevilla a finales de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado. Petrarca en Los Remedios, Don Felipe frente al Parque María Luisa, El Coto en el Hotel Los Lebreros o El Embrujo en el Aljarafe, por citar algunos de estos templos antes de que fueran sustituidos por otros como Groucho en el Arenal o La Recua en las inmediaciones de Tablada, donde también sonaban muchas de las canciones que la varita mágica y el trabajo incansable de Nile Rodgers convirtieron en éxito en las voces más aclamadas del momento. Todas y cada una de las reseñadas en el artículo que le dedicamos en la edición de ayer sonaron en este icónico concierto al que también se sumaron nuevas generaciones por haberse criado con sus padres escuchando estas canciones imperecederas o por no encontrar referentes en ese reguetón que no acaba de extinguirse. Todavía hoy el público que se adentra en el 87 de la Alameda, sea cual sea su edad, conoce bien las canciones que allí se pinchan. Hubo una época en la que bailar era desahogarse, soltar adrenalina y dejarse de tanto paso aprendido y mecánico, y Nile Rodgers y su grupo Chic en continua mutación vinieron para recordárnoslo.


El concierto siguió los mismos derroteros que su artífice viene experimentando desde hace años, un recorrido exhaustivo de canciones que hicieron época en manos de aquel Chic original del que sólo queda Rodgers, y aquellas otras que a lo largo de estos últimos cincuenta años han ido llenando pistas de baile y listas de éxitos en las voces más relevantes de cada momento. Un medley de grandes éxitos de la banda, Le freak, Everybody Dance, Dance Dance Dance y I Want Your Love en versiones reducidas, antes de abordar ese escalofriante recorrido por los grandes de la música a los que Rodgers ha prestado su talento y creatividad, como Diana Ross (I’m Coming Out, Upside Down), Madonna (ella era la jefa cuando grabaron su álbum estrella, Like a Virgin, pero él lo es ahora al frente de su renovada banda y no podía faltar el tema que él consideraba debía titular el disco y salir primero como single, Material Girl), David Bowie con la voz del teclista Russell Graham en Modern Love y la del batería Ralph Rollé, auténtico entertainer de lujo, en Let’s Dance, por supuesto Sister Sledge, proyección natural del propio Chic en esos últimos setenta, con He’s the Greatest Dancer y cómo no We Are Family convulsionándonos, y Thinking of You sirviendo, como viene haciendo Nile Rodgers desde hace mucho, para recordar emocionadamente a Bernard Edwards, el otro alma del grupo original y coescritor junto a Rodgers de todos sus éxitos, que falleció en 1996 justo el día después de dar un concierto en Japón.

Casi dos horas de baile desenfrenado

Spacer de la francesa Sheila & B. Devotion, Notorious de Duran Duran, y por supuesto Daft Punk y ese Get Lucky que nos descubrió a un Nile Rodgers completamente renovado hace una década, así como Beyoncé y el reciente Cuff It con el que el productor ha logrado su sexto Grammy, coronaron un concierto en el que la pericia de la banda fusionó sus originales Soup for One con el Lady de Modjo al que inspiró, así como el imprescindible Good Times con ese pionero del hip hop que fue Rapper’s Delight de Sugarhill Gang. Y en todo momento disfrutamos de una banda en plena forma, como demostró el fascinante My Feet Keep Dancing, todos y todas excelentes en sus cometidos, a pesar de que el emplazamiento y quizás un defectuoso diseño de sonido hizo que éste no fuera todo lo nítido que merecía, sonando saturado, con exceso de graves y algo distorsionado, al menos en esas primeras filas que nos permitieron conectar generosamente con el conjunto, nada de lo cual fue obstáculo para hacernos mover el esqueleto de principio a fin y entusiasmar a un público entregado y entusiasmado.


Es casi un milagro que Rodgers a sus setenta años siga exhibiendo tanta energía y pasión, que sus riffs de guitarra sigan siendo tan icónicos e inconfundibles, sobre todo después de que hace una década se le diagnosticara un cáncer por el que los médicos no daban ninguna esperanza, y que a él le sirvió para reconvertirse, escribir más que nunca, colaborar con más artistas que nunca y dar más conciertos que nunca. El resultado, una curación del cien por cien y seguir en la cresta de la ola, ahora con esta nueva formación que le acompaña desde hace algunos años, en la que brillan Bill Hollomann a la trompeta y Dan Moretti al saxofón, la mayoría de las veces ejerciendo como fondo y continuo, sin desaprovechar sus momentos de lucimiento, como el segundo en Lost in Music de las Sledge. Mención especial para los teclados, resueltos por Graham y el veterano Richard Hilton, así como la batería de esa suerte de maestro de ceremonias que es Ralph Rolle (Tony Thompson, otro de los miembros fundadores, falleció hace veinte años), y el bajo de Jerry Barnes, tan depurado y contundente como lo fue Edwards en su momento. And last but not least, dos voces de lujo, el soul profundo y apasionado de Kimberly Davis y la calidez academicista de Audrey Martells, añadiendo además con su presencia y vestimenta afro esa dosis de glamour y sensualidad que siempre ha ido asociada a Chic y todo lo que Nile Rodgers ha ido iluminando con su brillo y talento. Una versión extendida de Le freak sirvió como propina para poner fin a una fiesta que hoy habrá obligado a sus invitados a usar la lavadora.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía