viernes, 22 de mayo de 2026

TRIO WANDERER, INGENIEROS DEL SONIDO

Trio Wanderer. Jean-Marc Phillips-Varjabédian, violín. Raphaël Pidoux, violonchelo. Vincent Coq, piano. Programa: Trío con piano en sol menor Op. 3, de Chausson; Tristia S.723, de Liszt; Trío con piano nº 1 en re menor Op. 49, de Mendelssohn. Espacio Turina, jueves 21 de mayo de 2026


La fama y el prestigio de los franceses Trio Wanderer les preceden prácticamente desde que siendo estudiantes del Conservatorio de París lo crearon en 1987. Ayer debutaron en Sevilla, y aunque la respuesta del público no fue todo lo generosa que debía, apenas llenando la mitad de la sala, quienes asistieron pudieron comprobar la excelencia de su música y las exquisitas formas de su interpretación. El Espacio Turina se acerca así al final de otra gloriosa temporada, encadenando figuras de prestigio como la del barítono inglés Simon Keenlyside el pasado fin de semana, y ahora este célebre e imprescindible trío.

Con la formación intacta desde que en 1995 Jean-Marc Phillips-Varjabédian sustituyera a Guillaume Sutre, el conjunto cuyo nombre se inspira inequívocamente en la famosa fantasía schubertiana, inició su esperada andadura sevillana con una pieza que les acompaña prácticamente desde sus inicios, y que tienen debidamente registrada en el sello K617, el Trío en sol menor Op. 3 de Chausson. La admiración del compositor por Wagner y su influencia de César Franck se advirtió ampliamente en una interpretación cargada de furia y agitación.

Con excepción de su famoso Poema, su catálogo, jalonado de piezas de enorme interés, no suele programarse, por lo que la ocasión revistió un doble interés. El hecho de que Chausson transcribiera los cuartetos de Beethoven a temprana edad, le hizo descubrir un mundo de sueños e ilusión que supo trasladar al pentagrama, y los intérpretes hacérnoslo llegar. Ya en su introducción (Pas trop lent) pudimos atisbar el músculo de Raphaël Pidoux al violonchelo, seguido en el Animé del protagonismo elegíaco del violín y la agitación controlada de Vincent Coq al piano.

El teclado se mostró vigoroso y locuaz en el scherzo, siempre bajo esa compenetración perfecta que permite la consolidación de estilo y la colaboración cultivada durante tantos años. En el adagio (Assez lent) el tono se hizo sombrío y la armonía ambigua, derivando en pura poesía en manos de tan consumados maestros. Así, hasta llegar a la intensidad de ritmo y espíritu del scherzo final (Animé), puro frenesí y aceleración, tan abrumadora como decibélica.

Tristia es la adaptación, sumamente inventiva como se puede apreciar ya desde la misma introducción, de la sexta pieza del primer libro, dedicado a Suiza, de la colección para piano Años de peregrinaje. Se trata en concreto de La Vallée d’Obermann, y surge de la iniciativa de Edward Lassen, alumno de Liszt, que hizo el primer arreglo, seguido de los propios ajustes del autor de la Rapsodia húngara. De las tres versiones, ésta, la tercera, es la más divulgada. El Wanderer tradujo la atmósfera atormentada y melancólica del original con texturas ricas y densas, lográndose en conjunto una sensación de zozobra aún mayor de la que contiene la obra para solo piano.


Un Mendelssohn descomunal

Pero fue quizás en la sensacional interpretación del Trio nº 1 en re menor Op. 49 de Mendelssohn, donde nos hicimos eco de la habilidad de cada uno de los integrantes del trío para lograr un sonido tan impecable, con gradaciones acústicas tan depuradas e intencionadas que parecían fruto del trabajo de un maestro de la tecnología, un ingeniero de sonido tan atento y aplicado como para mejorar aún más el sonido natural de los instrumentos y sus concertistas.

Tras los pertinentes retoques de la parte pianística para adaptarse a las nuevas corrientes inauguradas por Chopin y Liszt, este trío acabó considerándose una obra maestra en la línea de los de Beethoven o Schubert. El Wanderer ofreció de él una lectura sobrenatural, apasionada y hasta cierto punto desmelenada, siempre bajo el control que permite la sabiduría y la experiencia, como ya pudimos atisbar en el allegro inicial. El virtuosismo del piano, la carnosidad del violonchelo y el fraseo impecable del violín, lograron una interpretación de un lirismo inusitado.

El andante, traducido en toda una romanza sin palabras, resultó tan amable como distendido, sin despreciar ese toque patético que caracteriza su parte central. La habitual atmósfera inquieta y ensoñadora de Mendelssohn asomó sin prejuicios en un scherzo de dimensiones casi sinfónicas, con el piano cabalgando alegremente y a discreción. Acabó tan brillante y apasionado como el resto, exhibiendo esa grandeza y musculatura que los persiguió durante toda la interpretación de tan excelsa, melódica y lírica partitura.

Fotos: Luis Ollero
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 21 de mayo de 2026

HOKUM La herencia de Stephen King

Irlanda-Emiratos Árabes-USA 2026 101 min.
Guion y dirección
Damian McCarthy Fotografía Colm Hogan Música Joseph Bishara Intérpretes Adam Scott, David Wilmot, Peter Coonan, Florence Ordesh, Will O’Connell, Michael Patric, Brendan Conroy, Austin Amelio, Ezra Carlisle, Mallory Adams Estreno en Irlanda y Estados Unidos 1 mayo 2026; en España 15 mayo 2026

El director irlandés Damian McCarthy aspira a convertirse en la nueva sensación, y de paso salvador, del cine de terror, primero con Oddity hace un par de años y ahora con esta enrevesada y difícil de definir y entender película. En principio parece seguir los pasos de Stephen King, con personaje literato y hotel encantado en la mejor tradición de El resplandor, pero con más humildad.

La sucesión de hechos, mezclando crímenes inhumanos con tradición folk de espíritus y brujas, también parece seguir esa senda. Pero McCarthy prefiere el enigma y la aglomeración de una simbología tan difícil de captar que casi merece pasarse por alto y quedarse con la sustancia. De este modo, el director nos conduce a la esencia del mal, a través de mezquindades y traumas en principio insuperables, y de este modo convencernos de que hasta la mayor de las miserias humanas tiene posibilidad de curarse, aunque sea mediante una terapia de choque como la que propone su propio guion. Lástima que su título arroje poca luz sobre el complejo asunto que propone, ya que traducido como pamplina o patraña, sus acepciones más habituales, nada coincide con este batiburrillo de lugares comunes en el género que, con habilidad y talento, su artífice convierte en algo nuevo y diferente.

Con todo, a pesar de acumular motivos para poder considerarse una obra digna, con cierta categoría, un final precipitado, malogrado por una socorrida estrategia mal planteada, hace que el producto acabe decepcionando, sin contar la escasa correlación que encontramos entre las experiencias sufridas por su protagonista y su decisión a la hora de poner fin a una novela de aventuras que se le resiste.

miércoles, 20 de mayo de 2026

RESONANCIA CON ÍMPETU JUVENIL

Alternativas de cámara, en colaboración con Juventudes Musicales de Sevilla. Resonancia, quinteto con piano: Sergey Maiboroda y Joan Andreu Bella, violines. Salomé Osca, viola. Lourdes Kleykens, violonchelo. Álvaro Mur, piano. Programa: Quinteto para piano y cuerdas en sol menor Op. 57, de Shostakóvich; Quinteto para piano y cuerdas en mi bemol mayor Op. 44, de Schumann. Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, martes 19 de mayo de 2026


A poco de dar comienzo su tradicional Festival de Primavera, Juventudes Musicales de Sevilla puso ayer tarde broche de oro a su programación en colaboración con el Teatro de la Maestranza, a través del ciclo Alternativas de cámara. Y lo hizo con muy buena nota, echando mano de un conjunto de raíces fundamentalmente levantinas, integrado por cinco estupendos solistas con una envidiable trayectoria a sus espaldas, a pesar de su evidente juventud. El pianista ceutí Álvaro Mur ya dio buenas muestras de su calidad técnica y artística en otro concierto auspiciado por la entidad sevillana hace exactamente cinco años, en plena pandemia, con la Sinfónica acompañándole en la sala principal del Maestranza.

En los atriles, dos monumentos indiscutibles de la música de cámara, separados por un siglo pero conectados por un lenguaje inequívocamente romántico, con las particularidades lógicas del paso del tiempo, evidentes en la página de Shostakóvich. Dos partituras henchidas de fuego y pasión, ideales para poner en práctica el ímpetu juvenil del conjunto, que extrajo de sus fuerzas y altas capacidades todo un arsenal de recursos tanto para complacer a un público generalista como a los paladares más exquisitos y exigentes.

El carácter crispado de Shostakóvich

El Quinteto Op. 57 de Shostakóvich, estrenado por el propio autor junto al Cuarteto Beethoven, el mismo que divulgó su amplio catálogo de cuartetos, mantiene en todo momento un regusto neoclásico y una visible admiración por la gramática bachiana. Mur arrancó con fuerza y decisión, empleándose ya a fondo con el extremo agudo del teclado, del que a menudo extrajo acordes deliberadamente estridentes, sin duda afines a la desesperada expresividad del autor, pero carentes de ese punto de discreción y sutileza con las que éste conducía su atronadora exasperación con cierto disimulo.

Ejemplares fueron las prestaciones de Sergey Maiboroda y Joan Andreu Bella a los violines, mientras Salomé Osca a la viola y Lourdes Kleykens al violonchelo, ejemplificaron a la perfección la alternancia de voces y sucesivos relevos que caracterizan el preludio. Kleykens llevó a cabo un trabajo carnoso y profundamente melodioso, mientras Osca impregnó de lirismo la página. Hubiéramos deseado una atmósfera más fantasmagórica al inicio de la inquietante fuga, no obstante se lograra entre todos y todas una concentración contrapuntística de intensa carga emocional.

Tras un agitado y ovacionado scherzo central, si acaso un pelín carente de ironía y mordacidad, la compenetración entre el piano y la cuerda continuó funcionando en el intermezzo, algo por debajo sin embargo de esa tensión y sensación de soledad que apunta. Sus continuos y extremos cambios de registro se hicieron más patentes en el juguetón final, una intensa y ardua alternancia de sonrisas y lágrimas que los intérpretes llevaron a buen puerto, aunque sin la crispación que demanda tan compleja y comprometida página.


La intensidad emocional de Schumann

La segunda propuesta de la tarde nos llevó a los orígenes del género, con el primer quinteto con piano considerado indiscutible obra maestra, el que compuso Schumann en un momento feliz de su vida, consagrado a su pasión por la música y su amor incondicional por su esposa Clara, a quien dedicó esta pieza en la que el piano tiene tanto protagonismo, con resortes casi concertantes. Esto implica que sólo un solista competente puede acercarse a ella con garantías de éxito, y Mur demostró que lo es, manteniéndose firme y entusiasta en su prácticamente ininterrumpida intervención.

La vitalidad del allegro inicial quedó manifiesta en la calidez y la intensidad emocional con la que el quinteto lo abordó, reflejando sus continuos cambios de ánimo de manera tan arrebatada como llena de ternura. El conjunto resolvió con brillantez su contenida marcha fúnebre, ahondando en su carácter trágico salpicado de puntuales y gozosos estallidos de esperanza, y manteniendo en todo momento una muy saludable homogeneidad de timbre.

También entre lo lírico y lo fogoso prosiguió el scherzo, hasta llegar a un allegro ma non troppo final síntesis de la gramática schumanniana que los cinco intérpretes entendieron a la perfección, logrando una sintonía y una uniformidad sólo al alcance de los conjuntos más maduros y experimentados.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 19 de mayo de 2026

MOVIDA CELESTIAL Hombre rico, hombre pobre y ángel conciliador

Título original: Good Fortune
USA 2025 98 min.
Guion y dirección
Aziz Ansani Fotografía Adam Newport-Berra Música Carter Burwell Intérpretes Aziz Ansani, Seth Rogen, Keanu Reeves, Keke Palmer, Sandra Oh, Erik Estrada Loaiza, Leo Gonzalez Estreno en el Festival de Toronto 6 septiembre 2025; en Estados Unidos 17 octubre 2025; en España 15 mayo 2026

Comediante, monologuista y creador de varias series en televisión y plataformas digitales, el estadounidense de origen indio Aziz Ansani debuta en la dirección de largometrajes mirando al cine clásico norteamericano, con peajes obligados en Frank Capra y Preston Sturges y una tradición que se remonta a Charles Dickens. Porque su primera comedia cinematográfica bebe del clásico intercambio de personalidades que apuntaba el escritor británico en Príncipe y mendigo, y que se pudo apreciar también en multitud de ocasiones en otros títulos señeros del cine hollywoodiense, como Entre pillos anda el juego de John Landis.

Pero es también un homenaje al Capra de ¡Qué bello es vivir! y al Sturges de Los viajes de Sullivan, proponiendo ese atractivo intercambio de fortunas provocado por la torpe intervención de un bienintencionado Clarence (ángel de la guarda), que Keanu Reeves interpreta con total solvencia y desinhibición, dando así un giro radical de registro tras sus icónicos personajes de John Wick y Neo. Le acompañan en la amable y complaciente aventura, no exenta de ironía y un punto de mala leche, el propio Ansani como perdedor cuyo notable esfuerzo laboral no causa rédito, y Seth Rogen como descarado ricachón cuya fortuna ha sido adquirida gracias a la ley del mínimo esfuerzo y ese talento supremo que sólo algunas personas tienen para oler el éxito.

Con estas premisas y ese toque sobrenatural que nos remonta al clásico de Capra, Ansani teje un cuento moral moderno, ágil, hábil y equilibrado, en el que destaca la vorágine del capitalismo, la necesidad de trabajar la solidaridad y la empatía, y sobre todo de valorar otros aspectos vitales que no consistan únicamente en la cosecha de fortuna material. Además, se permite algunas pautas sobre justicia social, sindicalismo laboral y lucha de clases, todo ello envuelto en un tono amale y distendido al que no es ajena la agradable y variopinta música de Carter Burwell, cuyos acordes parecen sentirse tan a gusto con la misión encomendada.

lunes, 18 de mayo de 2026

JUGADA MAESTRA Cuando al castigo lo llaman mujer

Título original: How to Make a Killing
Reino Unido-Francia 2026 105 min.
Guion y dirección
John Patton Ford, según el guion de Robert Hamer y John Dighton para “Kind Hearts and Coronets”, basado en la novela de Roy Horniman “Israel Rank” Fotografía Todd Banhazi Música Emile Mosseri Intérpretes Glen Powell, Margaret Qualley, Jessica Henwick, Ed Harris, Zach Woods, Topher Grace, Raff Law, Bill Camp, Nell Williams, Sean C. Michael Estreno en Estados Unidos 20 febrero 2026; en España 15 mayo 2026


El quinteto de la muerte
y Ocho sentencias de muerte son dos de los títulos más afamados de la productora británica Ealing en su época de esplendor, segunda mitad de los cuarenta y primera de los cincuenta del pasado siglo. De la primera, Ladykillers, los hermanos Coen hicieron un remake que no pasó la prueba de una calidad digna, y ahora es la productora A24, parapetándose en la categoría acuñada a lo largo de los últimos años, la que se atreve a poner al día la segunda, inspirada en una novela que dio lugar a una extravagante comedia negra que marcó en cierto modo el estilo de la productora británica. En ella, Alec Guinness interpretaba los ocho personajes a través de los cuales el protagonista, Dennis Price, se vengaba de su acaudalada familia y, de paso, se aseguraba una suntuosa herencia patrimonial y un noble linaje.

Han pasado setenta y siete años y no precisamente en balde. Lo que entonces valía y daba forma a una sátira sobre el poder y la decadencia de la aristocracia, echando mano de convenciones sólo creíbles en manos de los artesanos con el talento necesario, quiere ser ahora una crítica al capitalismo feroz. Le falta maldad y abusa del convencionalismo, de manera que muchos de sus episodios apenas se justifican, interpelando al conformismo del público.

Lo peor es que, a pesar de calcar narrativa y situaciones, acaba sustituyendo el castigo penal por el de la femme fatal, quizás confundiendo empoderamiento de la mujer con una imagen tópica que le lleva a ser la psicópata ideal para someter a su ambiguo protagonista a una cadena perpetua y moralizante. De esta forma, el conjunto acaba resultando bastante misógino, seguramente todo lo contrario de lo que pretende. Todo carece del mordiente y el tono justo, a pesar de lo cual contiene ingredientes para dejarse ver y entretener, ya sea su atractivo reparto o su escenario en la clase alta neoyorquina.

jueves, 14 de mayo de 2026

EL BESO DE LA MUJER ARAÑA Flojo remake musical

Título original: Kiss of the Spider Woman
USA 2025 128 min.
Guion y dirección
Bill Condon, según el musical Terrence McNally basado en la novela de Manuel Puig y la película de Héctor Babenco Fotografía Tobias A. Schliessler Música John Kander y Sam Davis Intérpretes Jennifer López, Diego Luna, Tonatiuh, Bruno Bichir, Josefina Scaglione, Aline Mayagoitia, Tony Dovolani, Lucila Gandolfo Estreno en el Festival de Sundance 26 enero 2025; en Estados Unidos 10 octubre 2025; en España 15 mayo 2026


El director brasileño Héctor Babenco dio el salto al cine estadounidense con una interesante adaptación de la novela de Manuel Puig El beso de la mujer araña, que le reportó a William Hurt su único Oscar al mejor actor, por su incorporación del homosexual Luis Molina, que comparte celda en una cárcel brasileña con el preso político de izquierdas, heterosexual y homófobo, Valentín Arregui. Babenco volvería a tener notoriedad en 2000 cuando dirigió Antes que anochezca, donde Javier Bardem incorporaba a Reinaldo Arenas, poeta y novelista cubano también marcado por su homosexualidad. En 1992, siete años después de la película, Harold Prince la convirtió en musical, con libreto de Terrence McNally y canciones del famoso tándem Johm Kander y Fred Ebb, autores de los musicales Cabaret y Chicago, así como de las canciones de la película de Scorsese New York, New York
Su traslación al cine se ha confiado en una autoridad en el género, Bill Condon, responsable de la sensacional Dreamgirls y de los guiones de Chicago y El gran showman. También lo fue de la versión humana del clásico de Disney La bella y la bestia, además de realizar algunos títulos memorables como Dioses y monstruos, donde dirigió a Ian McKellen, protagonista también de otros films de Condon, como Mr. Holmes o su última película hasta la fecha, La gran mentira.

Siguiendo las pautas del musical de Broadway, Condon ha intentado imprimir de glamour y fuerza este fallido trabajo que combina la miseria y degradación humana vivida en una prisión argentina durante los estertores de la dictadura, con la sofisticación colorista y escapista del cine musical norteamericano de los años cincuenta. En sus coreografías, su música, no tan inspirada como los títulos de Kander y Ebb aludidos, su vestuario y decorados, tan deudores de los musicales de la Metro Goldwyn Mayer y de iconos como Astaire, Kelly o Cyd Charisse, se denota un homenaje explícito al género, incluida la secuencia del salón de baile de Cantando bajo la lluvia.

Pero el conjunto no funciona, no presenta la cohesión necesaria ni la tensión dramática que demanda, mientras sus protagonistas, incluida una muy ilusionada Jennifer López, se limitan a coreografías sencillas y rutinarias que hacen añorar en exceso la época homenajeada. El resultado es una floja imitación y un desperdicio dramático en el que ni siquiera sus protagonistas consiguen eclipsar a los originales, Hurt, Raúl Juliá y Sonia Braga, sin ser aquella tampoco una película extraordinaria o indiscutiblmente memorable.

miércoles, 13 de mayo de 2026

LAS OVEJAS DETECTIVES Una simpática intriga bovina

Título original: The Sheep Detectives
Reino Unido-USA 2026 109 min.
Dirección
Kyle Balda Guion Craig Mazin, según la novela de Leonie Swann Fotografía George Steel Música Christophe Beck Intérpretes Hugh Jackman, Emma Thompson, Nicholas Braun, Nicholas Galitzine, Molly Gordon, Hong Chau, Tosin Cole, Kobna Holdbrook-Smith, Conleth Hill y las voces de Julia Louis-Dreyfus, Bryan Cranston, Patrick Stewart, Regina Hall, Chris O’Dowd, Bella Ramsey, Brett Goldstein y Rhys Darby Estreno en Reino Unido y España 8 mayo 2026

Lo que pudiera en principio parecer un cruce entre la traviesa Oveja Shaun y el tierno Babe, el cerdito valiente, acaba convirtiéndose en un producto atrevido y singular en el que más bien se mezclan hábilmente las novelas policiacas al más puro estilo de Agatha Christie con las fábulas bovinas con serios problemas de identidad. El resultado en un film en principio infantiloide que atrapa pronto gracias a su encanto puramente británico, una trama ingeniosa y un tratamiento dramático y estético a la altura de lo deseable. Lo mejor es el tratamiento dispensado a los animales, que lejos del disparatado planteamiento inicial, se comportan como auténticos personajes de su especie, con la única salvedad de comunicarse mediante el lenguaje verbal humano exclusivamente entre ellas, pero sin adoptar en ningún momento comportamientos humanos como estamos acostumbrados en manos de otras factorías. 
Su hábil aportación a la investigación llevada a cabo por un policía local en una de esas encantadoras aldeas de la campiña inglesa, se limita a proporcionarle los elementos y claves necesarios para que sea él quien resuelva el misterio, lográndose la credibilidad, e incluso la complicidad, de un material en origen tan endeble y delicado.

Con Hugh Jackman y Emma Thompson como reclamos publicitarios, es en realidad el menos popular pero con una larga carrera en el cine y la televisión a sus espaldas, Nicholas Braun, quien protagoniza la función, secundado por el cada vez más célebre Nicholas Galitzine (Rojo, blanco y sangre azul, la serie de televisión Mary & George, y la próxima a estrenarse He-Man y los masters del universo). El resto, las entrañables ovejas, sobresaliendo entre las voces originales la de Julia Louise-Dreyfus (Veep, Sobran las palabrascomo la inteligente y vispada Lily, evidencian su origen infográfico en exceso, pero se agradece ese tratamiento animalista, dispensado también en el sustrato e intencionalidad de la trama.

Por otro lado, el elenco de sospechosos habituales queda algo desaprovechado, quizás porque su metraje no permite tanto detalle, teniendo en cuenta todo el material dedicado al tratamiento de estos entrañables bovinos. Pero el resultado global es satisfactorio, entretenido y todo lo amable que cabe esperar de un producto de estas características. Tan apropiado para públicos infantiles como maduros hartos de tanta violencia y malos humos, a pesar del asesinato que origina la trama.