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miércoles, 11 de octubre de 2023

JOSÉ LUIS NIETO EXHIBE PASIÓN POR FALLA

Concierto de Juventudes Musicales de Sevilla en colaboración con la Cátedra General Castaños. José Luis Nieto, piano. Programa: El sombrero de tres picos y El amor brujo, transcritos por José Luis Nieto; Fantasía Baetica. Salón de Actos “Capitanía General”, martes 10 de octubre de 2023


Hace unos años descubrimos, gracias a Juventudes Musicales de Sevilla, el pianismo arrebatado y musculoso del gaditano José Luis Nieto. Fue en el Teatro Cajasol de la calle Chicarreros, uno de los espacios habituales en los que esta institución ofrece sus conciertos. De nuevo de la mano de ellos, en colaboración con la Cátedra General Castaños, que lleva treinta y cuatro años trabajando por la investigación y divulgación de temas históricos, culturales y patrimoniales de España y los países de su entorno, recaló ayer tarde en el coqueto teatro escondido en la Plaza de España, un espacio tutelado por el ejército que sólo abre sus puertas en ocasiones muy especiales. La de ayer lo fue, coronando una jornada de celebraciones que comenzaron por la mañana en la Plaza de San Francisco y con los que se adelantan los fastos destinados al Día de la Hispanidad que se celebra mañana. El concierto de Nieto y Juventudes Musicales contó por ello con un acto protocolario a la altura de los acontecimientos, con una presentación a la altura y entrega de reconocimiento a Arnold Collado, presidente de Juventudes. En el público personalidades del ámbito castrense, socios y socias de la institución musical, y público en general que no despreció la oportunidad de acercarse a este tesoro oculto de Sevilla y dejarse seducir por la música del más internacional de nuestros compositores del novecento, el también gaditano Manuel de Falla.

Ya en aquel 2018 descubrimos a un pianista entregado, feroz en sus postulados técnicos y expresivos, y decididamente comprometido con una disciplina a la que se entrega en cuerpo y alma, también en términos puramente didácticos. Fue entonces con una Suite Iberia que hizo suya, como si nunca antes la hubiésemos escuchado, con imperfecciones y giros discutibles, pero con la fuerza de la novedad y el descubrimiento, y ahora con un monográfico dedicado al autor de El retablo de Maese Pedro. Sus dos obras más emblemáticas, la gitanería El amor brujo y el ballet El sombrero de tres picos, se adueñaron del escenario en forma de transcripciones del propio pianista, completados con la Fantasía Baetica o Bética, pieza de enorme dificultad técnica que constituye cumbre del pianismo español junto al ciclo de Albéniz aludido. La tremenda historia de acoso sexual que cuenta El sombrero de tres picos, encontró en Nieto una interpretación que no escatimó en tonos burlescos, pero que se nutrió fundamentalmente de sus aspectos más folclóricos. Su transcripción, aunque ahorrando episodios y reduciendo duración, sobre todo en el primer cuadro, estuvo a la altura, aprovechando todos los giros y resortes de la pieza para, prescindiendo de cuerdas y metales, no dejarse ningún apunte ni atisbo de expresividad en el camino. Así sonaron por ejemplo, con toda su esencia y espíritu, las seguidillas y farrucas que introdujo el compositor en su popular ballet. Son, ésta y la de El amor brujo, unas transcripciones ejemplares que siguen perfectamente la dramaturgia y cuidan cada cambio de color y ritmo con atención al detalle, agilidad y mucha flexibilidad.

Cúpula acristalada con la nueva iluminación inaugurada a principios de este mes

Nieto es un pianista quizás menos refinado de lo deseable, que martillea el teclado a discreción; pero tiene una facultad imprescindible para merecer nuestra admiración, y es que consigue atrapar al oyente, seducirlo y no abandonarlo, logrando captar toda nuestra atención, que sigamos al detalle cada acorde, cada pasaje, con un interés inusitado. Así nos paseó también por las vicisitudes de los amantes gitanos instigados por el espectro celoso, donde los pasajes más furiosos se intercalaron con los más relajados y sensibles, donde también brilló Nieto siempre de memoria, sin partitura, hasta desembocar en una Danza del fuego rutilante, furiosa pero no atropellada, muy afín al flamenco que la informa, y llegar así a un final puro frenesí. Su visión de la Fantasía Bética estuvo también plagada de acordes contundentes y acelerados, pero sin dejar atrás toda su nobleza e intensidad expresiva, como si sus efectos sonoros, de la guitarra al cante jondo, surgieran de su pureza de raza.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 27 de junio de 2019

JUVENTUDES MUSICALES AMPLÍA HORIZONTES

Concierto conmemorativo del XXX aniversario del Festival de Primavera de Juventudes Musicales de Sevilla. Orquesta de cuerdas Concerto Málaga. José Manuel Gil de Gálvez, director. Programa: Obras de Campillos, Telemann, Boccherini, Granados, Albéniz, Malats, Turina y Falla. Salón de Actos de Capitanía General, miércoles 26 de junio de 2019

Coincidiendo con el fin de curso de la Cátedra General Castaños del Ejército de Tierra, y el ciento veinte aniversario de la Gesta de Baler, más conocida como Los últimos de Filipinas, Juventudes Musicales logró que ese tesoro semioculto que tenemos en la Plaza de España, el Salón de Actos de Capitanía General, abriera sus puertas para poner el broche de oro al trigésimo Festival de Primavera. Tras las oportunas presentaciones y los discursos protocolarios, una práctica que debería extenderse a otros eventos cuyos artífices apenas ponen en valor, Concerto Málaga, orquesta integrada por once instrumentos de cuerda frotada y uno, el clave, de cuerda percutida, ofreció un concierto con obras de su catálogo, especializado en música española o inspirada en nuestra tierra.

El conjunto andaluz atesora un currículo envidiable, incluyendo giras por todo el mundo, alguna grabación con Deutsche Grammophon, y una nominación a los Grammy latinos por un disco parcialmente dedicado a Granados que tiene como director al aclamado José Serebrier, entre cuyos méritos destaca haber rescatado buena parte de la música cinematográfica de Shostakovich. Las expectativas por lo tanto eran considerables, lo que añadido a la ilusión de celebrar junto a Arnold Collado, Concha Arenal, Emilio Puch y tantos otros amigos esta efemérides, colocaba el evento en un apartado importante de nuestra agenda musical.

No cabe duda de que Collado y su equipo están haciendo una estupenda labor, expandiéndose de su sede habitual en el Parque María Luisa a otros importantes espacios de la ciudad, como el Teatro Cajasol, donde hace poco disfrutábamos de la Big Band del Conservatorio Manuel Castillo, o el mismo Maestranza, donde celebrará la próxima temporada varios conciertos, incluido uno junto a la Sinfónica de Sevilla.

Música de raíz española

Dijo el guitarrista Pepe Romero, a propósito de un concierto con este conjunto malagueño, que debía representar para España lo que I Musici fue para Italia. Y acierta porque por ahí va el estilo de Concerto Málaga. Aborda la música clásica según parámetros medianamente informados pero con criterios de interpretación algo trasnochados, lo que no deja de tener su encanto pero acaba resultando algo soso. De ahí que sus interpretaciones de Telemann, su suite u obertura Don Quijote, y Boccherini, su imprescindible Música Nocturna de Madrid, evidenciaran ese acabado formal impecable, con contrastes suavizados y colores difuminados, siempre desde una estética elegante y nada estridente, pero expresivamente desvaído y nada electrizante. Como introducción, una obertura del desconocido compositor del clasicismo Manuel Campillos estableció la tónica amable que hubo de imperar en general en todo el concierto. 

La segunda parte estuvo protagonizada por la plana mayor de los compositores españoles de principios del siglo XX, con piezas que han grabado en disco, como los Rumores de la Caleta de Albéniz, el Intermezzo de Goyescas de Granados o la plácida Serenata española de Joaquín Malats, siempre desde una óptica elegante de salón, y obras de tanto calado emocional como La oración del torero de Turina, que resultó algo inconexa y deshilachada, y las danzas más célebres de Falla, que tanto triunfan ante un público ávido de nostalgia e ilusión. Lástima que a pesar de ser un repertorio tan transitado por el conjunto, no fueran pocas las ocasiones en que la cuerda sonara desafinada y puntualmente estridente, a pesar de la excelente acústica de este tesoro de la arquitectura que es el Teatro de Capitanía y que tan pocas veces podemos disfrutar la ciudadanía. Con los bises, el Tango de Albéniz y los Recuerdos de la Alhambra de Tárrega, siempre en arreglos especiales para cuerda sola, Concerto Málaga acabó metiéndose aún más al público en el bolsillo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 14 de septiembre de 2015

CLAUSURADO EL QUINTO FESTIVAL TURINA, ¡A POR EL SEXTO!

Isa Gericke, soprano. Nicolas Dautricourt, Esther Hoppe, Kristof Baráti y Antonio Viñuales, violín. Yura Lee y Almudena Arribas, viola. Gary Hoffman, Dan Styffe e István Vardái, cello. Benedicte Palko, Aleksandar Mazdar y Beng Forsberg, piano. Programa: Cuarteto para cuerda y piano Op. 67, de Turina; 3 Canciones para voz, piano y viola, de Bridge; Fantasía de Carmen, de Milone; Quinteto para cuerda y piano “La trucha” D667, de Schubert; Canción de Marietta de “La ciudad muerta”, de Korngold.
Capitanía General, domingo 13 septiembre 2015

La bombonera de la Plaza de España
El Festival Turina volvió a tener el acierto de celebrar su clausura en el precioso y cada vez menos desconocido salón de actos de Capitanía General, una coqueta bombonera con una espectacular vidriera en el techo y motivos decorativos entre clásicos y modernistas, que Benedicte Palko consigue cada dos años que se abra al público melómano de Sevilla. Otro mérito de la directora del festival es su excepcional y delicadísimo pianismo, demostrado en cada edición, lo que nos hace preguntarnos por qué no se prodiga más como concertista en la ciudad que la acoge.

Sobre el escenario la plana mayor de los estupendos artistas reunidos en esta especie de convivencia bianual generosa en proyectos y talleres. En los atriles el Cuarteto Op. 67 de Turina, con su estilo rapsódico enriquecido por el ensoñador toque de Gary Hoffman al cello, mientras el melódico violín de Dautricourt captó la esencia y sensualidad de la pieza. Isa Gericke exhibió sensibilidad y elegancia en el fraseo con su melancólica interpretación de las canciones de Frank Bridge, elocuentemente acompañada por la viola de la joven Almudena Arribas. Otra cosa fue la Fantasía de Carmen perpetrada sin gusto ni ingenio por el compositor y violinista británico Julian Milone y que sólo sirvió para lucimiento virtuosístico de los cuatro violines convocados, muy especialmente el de Esther Hoppe.

Aleksandar Mazdar
En la segunda parte dudábamos si el Quinteto de Schubert sería La trucha o el más dramático sólo para cuerda. El programa confundía al nominar el primero pero con el número de catálogo y los movimientos del segundo; la plantilla convocada hacía confiar en que el elegido sería el célebre cuyo cuarto movimiento son variaciones sobre Die Forelle, y así fue. El resultado no pudo ser mejor, tan luminoso y desenfadado que sus tres cuartos de hora pasaron en un suspiro. Su aire de divertimento quedó tan bien captado, el ritmo perfectamente marcado por la cuerda y las aportaciones heroicas y enérgicas de Mazdar al piano, que sedujo de inmediato al público presente. Un significativo adiós con esperanza de reencuentro coronó el festival por medio del Aria de Marietta de La ciudad desnuda de Korngold, en una adaptación camerística con algunos arreglos discutibles de Bernt Forsberg, gran admirador del compositor, y que Gericke y los instrumentistas bordaron con emoción y elegancia. Clausurada la quinta edición, ¡a por la sexta!

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 15 de septiembre de 2015