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domingo, 10 de noviembre de 2024

MARCO Lo que de verdad importa

España 2024 101 min.
Dirección
Aitor Arregi y Jon Garaño Guion Aitor Arregi, Jon Garaño, José Mari Goenaga y Jorge Gil Munárriz Fotografía Javier Agirre Erauso Música Aránzazu Calleja Intérpretes Eduard Fernández, Nathalie Poza, Chani Martín, Sonia Almarcha, Fermí Reixach, Vicente Vergara, Jordi Rico, Jùlia Molins Estreno en el Festival de Venecia 30 agosto 2024; en salas 8 noviembre 2024


El estreno en 2009 del documental Ich bin Enric Marco, siguiendo las pesquisas del historiador Benito Bermejo y el escritor Javier Cercas, no pareció plasmar una imagen pluridimensional del controvertido personaje de Enric Marco Batlle, famoso impostor de principios de este siglo que estuvo al frente de la Asociación Española de Supervivientes de los Campos de Concentración Nazis, a pesar de que mintió al asegurar que fue prisionero en el de Flossenburg. Los directores de Loreak, Handia, La trinchera infinita y Balenciaga parecen encontrar en la historia los relatos que les interesan llevar a la pantalla, y en esta ocasión aciertan logrando esa visión plural que tanto el personaje como su historia demandaban. Porque aparte de ser un impostor y un egocéntrico personaje mediático, no cabe duda de que dentro de la mentira, seguramente innecesaria pero decididamente notoria, Marco logró dar visibilidad y divulgación a estos supervivientes a los que el régimen de Franco negó y marginó.

Logró que Zapatero fuera el primer presidente de la democracia española, el más decente y comprometido, en dar a estas víctimas del nazismo el reconocimiento que merecían. Los directores vascos logran dotar a Marco de esa pluridimensionalidad que los medios no lograron en un momento en el que al sensacionalismo siempre imperante sólo interesaba la carnaza y la polémica. No es que el personaje magistralmente interpretado por Eduard Fernández (atención también al excelente trabajo de maquillaje) quede impune en el libreto, pero al menos logra captar esa ambigüedad que le convierte en narcisista egocéntrico pero también en luchador por causas justas y fundamentales, aunque no fueran exactamente las suyas.

El magnífico trabajo de todos y todas sus intérpretes, la sobriedad en su puesta en escena, una escritura precisa y contenida... logran un film apasionante, digno de reflexión aunque sea como nota al pie de página de la imprescindible memoria histórica que tanto cuesta ejercitarse en este nuestro país. Puede que Arregi y Garaño hayan logrado así un trabajo importante, y seguramente el más eficiente desde aquel memorable debut en Flores (Loreak). A título exclusivamente personal me gustaría reseñar que el libro en el que Marco descubre los horrores de los campos de concentración nazi, Deportación, es el mismo en el que lo hice yo de niño. Se encontraba en la biblioteca de mi padre.

domingo, 8 de septiembre de 2024

EL 47 Cuestión de voluntad

España 2024 110 min.
Dirección
Marcel Barrena Guion Marcel Barrena y Alberto Marini Fotografía Isaac Vila Música Arnau Bataller Intérpretes Eduard Fernández, Clara Segura, Zoe Bonafonte, Salva Reina, Aimar Vega, Carlos Cuevas, David Verdaguer, Vicente Romero, Óscar de la Fuente, Betsy Túrnez, Borja Espinosa, Carme Sansa, Francesc Ferrer Estreno 6 septiembre 2024

En su breve filmografía como director, Marcel Barrena ha demostrado un especial y admirable interés por temas relacionados con la superación personal y colectiva, temas sociales y decididamente humanos que ha tratado con discreto pero certero éxito en la ficción (100 metros, Mediterráneo) y el documental (Hermano Caballo sobre un hombre que susurraba a los caballos). El 47 del título se refiere al autobús que condujo durante gran parte de su vida Manolo Vital, un extremeño que como tantos otros, entre ellos andaluces, tuvieron que huir de su hogar ante el hostigamiento fascista tras la Guerra Civil, para asentarse en Cataluña y contribuir con su esfuerzo, integración y determinación en la construcción del país que ahora rehúye de su forja para erigirse en territorio singular e independiente. 
Pero más allá de esa memoria a la que apela el rescate de esta figura y de quienes le rodearon, familiares y amistades, la película de Barrena sirve como recordatorio de que la sombra de la Historia nunca cesa, continúa y se mantiene incluso en estos tiempos de supuesto bienestar en el que inmigrantes son rechazados y marginados, jóvenes apenas tienen acceso a la vivienda frente al auge del turismo, y pueblos enteros tienen que llamar la atención de autoridades para dejar de morir víctimas de un virus provocado por mosquitos, seguramente más fácil de erradicar de lo que imaginamos.

Se trata de la desidia y de la falta de voluntad de aquellos y aquellas que olvidan cuáles son sus responsabilidades y por qué fueron puestos ahí, con todos sus privilegios y dignidades, por un pueblo que se siente tan a menudo olvidado. Alguien dentro de unas cuantas décadas encontrará también en estos episodios contemporáneos material para recordarnos nuestra vulnerabilidad, la necesidad de héroes cotidianos y la imprescindible lucha colectiva a la que nos empujan continuamente nuestros gobernantes. De eso trata esta sensible y emotiva película, que no lacrimógena, realizada sin estridencias ni malos humores, con cariño y atención al detalle, lo que se traduce en una ambientación, primero en 1958, más tarde y casi toda la película veinte años después, recreando los suburbios bautizados como Torre Baró y esa Barcelona vintage a la que los efectos digitales prestan alguna colaboración, el resto es material de archivo evidenciado en texturas diferentes.

Un ejercicio nostálgico acompañado de una soberbia interpretación de Eduard Fernández, muy bien flanqueado por Clara Segura y su hija en la ficción, Zoe Bonafonte contando la particular gesta en primer persona. También merecen destacarse los populares David Verdaguer y Carlos Cuevas, mientras capítulo aparte merecen los personajes, exagerados en el acento y la actitud, a los que dan vida Salva Reina y Vicente Romero, lamentablemente la aportación andaluza y lo peor de la función. Cabe destacar la hermosa y cálida partitura de Arnau Bataller completando el firme y entrañable acabado de un film que cuenta una historia dura con hechuras de cuento moral y reivindicativo tan vigente hoy como entonces y siempre.

domingo, 9 de octubre de 2022

LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS Ingenioso movimiento de fichas

España 2022 154 min.
Dirección
Oriol Paulo Guion Oriol Paulo, Guillem Clua y Lara Sendim, según la novela de Torcuato Luca de Tena Fotografía Bernat Bosch Música Fernando Velázquez Intérpretes Bárbara Lennie, Eduard Fernández, Loreto Mauleón, Pablo Derqui, Javier Beltrán, Samuel Soler, Federico Aguado, Lluís Soler, Adelfa Calvo, Dafnis Balduz, David Selvas, Francisco Javier Pastor, Luis Sacristán, Antonio Buíl, Alba Jubany Vilert Estreno en el Festival de San Sebastián 24 septiembre 2022; en salas 6 octubre 2022


Nunca se le perdonó al gran Hitchcock que Pánico en la escena arrancara con un falso flashback en el que Marlene Dietrich narraba un crimen en la forma en que no había sido cometido. Aquello se tildó de tramposo cuando en realidad lo único que hizo el maestro fue poner en imágenes el relato de una mujer embustera y manipuladora. En esta segunda adaptación de la exitosa novela de Torcuato Luca de Tena (la primera tuvo lugar en 1983 bajo bandera mexicana y dirección del argentino Tulio Demicheli, un melodrama tan ridículo que cuesta asimilar que el propio autor fuera el responsable de la adaptación), no hay uno sino varios relatos que puestos en escena parecen darse por válidos cuando en realidad no constituyen sino versiones y puntos de vista de una misma situación, todo ello encaminado a generar la duda y la intriga sobre lo que verdaderamente está pasando. Otra cosa es que una manipulación del orden de los acontecimientos pueda invitar a una impertinente confusión para el espectador.

Pero hasta eso podemos perdonarle a una cinta que pese a sus dos horas y media de duración, se hace corta gracias a su impecable tendencia al puro entretenimiento, ampliamente conseguido aunque por el camino se haya despreciado una mayor profundización en la alteración de la mente humana y sus consecuencias. Detrás está la mano de Oriol Paulo, un director que nunca ha disimulado su comprensión del cine como espectáculo de entretenimiento y diversión, a través del género que más le gusta y mejor entiende, el thriller. Con él dio unos primeros pasos imprecisos e indecisos en El cuerpo y Contratiempo, y una excelente maquinaria de relojería en Después de la tormenta. Habría efectivamente que leer el estupendo libro en el que se basa esta competente película para adivinar hasta qué punto sus guionistas han manipulado y desvirtuado el material original, si es que lo han hecho.

Pero de lo que no cabe duda es que todo es producto de su época, unos finales de los años setenta del pasado siglo discotequeros y de pantalones campana en los que no resulta difícil encontrar referencias a dramas de manicomio como Alguien voló sobre el nido del cuco, terror psicológico en largos y tenebrosos pasillos, turbadores gemelos y escalofriantes desdoblamientos como los de El resplandor, y hasta series policiacas de enorme éxito como Los ángeles de Charlie, donde sus hermosas heroínas no dudaban en infiltrarse donde fuera para llevar a cabo sus investigaciones. Algo así hace la carismática e inteligentísima protagonista de este juego del Cluedo, (otro fenómeno de la época), en una mansión convenientemente gótica, con varios sospechosos y algún que otro arma homicida. Con trampa o sin ella, Paulo maneja con solvencia y profesionalidad todos los ingredientes de primera categoría que se han puesto a su servicio, y con la inestimable ayuda de sus dos principales protagonistas, logra un producto de inmejorable entretenimiento, con algún atisbo de estimulante fascinación.