viernes, 14 de enero de 2022

DRIVE MY CAR Un luto largo, muy largo

Título original: Doraibu mai kâ
Japón 2021 179 min.
Dirección
Ryûsuke Hamaguchi Guion Ryûsuke Hamaguchi y Takamasa Oe, según una historia de Haruki Murakami Fotografía Hidetoshi Shinomiya Música Eiko Ishibashi Intérpretes Hidetoshi Nishijima, Tôko Miura, Reika Kirishima, Masaki Okada, Yoo-rim Park, Dae-Young Jin, Sonia Yuan, Satoko Abe, Perry Dizon, Ahn Hwitae, Hiroko Matsuda, Toshiaki Inomata, Takako Yamamura Estreno en el Festival de Cannes 11 julio 2021; en Japón 20 agosto 2021; en España 4 febrero 2022


Tras varias películas desconocidas en nuestro país y estrenar hace apenas unos meses La ruleta de la fortuna y la fantasía, la consagración definitiva de Ryûsuke Hamaguchi como gran nuevo maestro del cine japonés ha llegado con esta película, ganadora ya de más de cuarenta premios internacionales, tres en Cannes, y favorita en todas las quinielas de los próximos a otorgar. Que la mayoría de las asociaciones de la crítica de Estados Unidos la hayan considerado la mejor película de habla no inglesa del pasado año, y se haya alzado también con el Globo de Oro en esta categoría, la perfilan como segura ganadora del Oscar a la mejor película internacional.

Basada en un relato del escritor de moda en Japón, Haruki Murakami, autor también de las historias en las que se basaban las cintas Norwegian Wood (Tokio Blues) y Burning, el principal escollo de esta nueva adaptación es su desmesurado metraje, lo que teniendo en cuenta su trama y reflexión invita a pensar que se podría haber reducido considerablemente. Apenas ha sucedido nada, un mero prólogo, cuando aparecen los títulos de crédito. El problema es que esto sucede cuando la cinta lleva ya cuarenta minutos, lo que tratándose de un film convencional no deja de ser original; solo habíamos experimentado esto antes en Clímax, el nada convencional film de Gaspar Noé. Una sucesión de personajes en clave coral van apareciendo en esta reflexión sobre la muerte, el amor y la fidelidad, mientras su protagonista, un reputado actor y director teatral cuya mayor singularidad reside en trabajar con intérpretes de distintas nacionalidades, cada uno y una en su lengua materna, incluido el lenguaje de signos, va reclutando el reparto de Tío Vania para ser representado en un festival en Hiroshima.

La pérdida de los seres queridos y el sentimiento de culpabilidad unen al traumatizado protagonista con la conductora que los organizadores del evento le han asignado. Curiosamente su íntima y hermosa dramaturgia consigue atraparnos amenizando a pesar de su indiscutible carácter minimalista el desorbitado metraje, lo que acabamos por considerar su mayor mérito, aunque a nuestro juicio la emoción y la complicidad no llegue a cuajar suficientemente en esta tristísima película.

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