domingo, 30 de enero de 2022

EN UN MUELLE DE NORMANDÍA Cine social cuando más falta hace

Título original: Ouistreham
Francia 2021 106 min.
Dirección
Emmanuel Carrère Guion Emmanuel Carrère y Hélène Devynck, según la novela de Florence Aubernas Fotografía Patrick Blossier Música Matthieu Lamboley Intérpretes Juliette Binoche, Hélène Lambert, Léa Carne, Didier Pupin, Nathalie Lecornu, Patricia Prierur, Richard Vasnier, Alicia Alonso, Emily Madeleine, Evelyne Porée Estreno en el Festival de Cannes 7 julio 2021; en Francia 12 enero 2022; en España 28 enero 2022


La relación con el cine del escritor y filósofo francés Emmanuel Carrère, recientemente galardonado con el Prinesa de Asturias de las Letras, se limita a un documental, una ficción basada en su novela El bigote y el film que Philippe Loiret dirigió en 2010 sobre su novela De vidas ajenas. El resto son guiones para la televisión, a lo que ahora añade esta adaptación de una novela de la periodista Florence Aubernas sobre la precariedad laboral, el trabajo duro y sin garantías simplemente para sobrevivir, y las clases más desfavorecidas de este sistema capitalista que todos y todas hemos abrazado con total desinhibición como si no existiera otro más válido en el mundo.

Su argumento ya se encargan de reventarlo las sinopsis oficiales, que quienes nos dedicamos a esto de forma seudoprofesional acatamos sin reparos, descubriendo solo una vez vista la película que deberíamos haber ahorrado al público datos y detalles que la propia dinámica del film no desvela hasta pasada media hora de metraje. Dicho esto, la película que dirige Carrère y protagoniza una siempre espléndida Juliette Binoche, rodeada de un formidable elenco de actrices desconocidas, analiza el valor de la amistad y la camaradería en las clases más empobrecidas y desheredadas, en un entorno de drama social en el que el trabajo precario y las más abyectas condiciones laborales se dan la mano en el país vecino como en cualquier otro de nuestro entorno. En el proceso a Carrère se le cuelan de forma involuntaria algunos detalles poco convincentes, como la facilidad que supone encontrar ese tipo de trabajo que nadie parece querer ejercer, o la falta de especialización que requiere, todo un despropósito cuando de hacer un favor a las clases más desfavorecidas se trata.

En su desarrollo el director, y quizás también su novelista, va paulatinamente abandonando la tesis que parece informarle para adentrarse en otra más común, y de índole igualmente sospechosa, que es la amistad y la bondad extrema, incluida la tan consabida solidaridad, de esas clases desfavorecidas, cuando en realidad sabemos que la falta de formación, que en estos países avanzados y socialmente desarrollados es solo una cuestión del libre albedrío para la población, provoca más bien cierto incivismo. Pero quedan ahí las buenas intenciones, la facilidad con que podemos llegar a traicionar lo que más nos importa, y algunos destellos de luz aislados, que junto a la amabilidad del conjunto, la tradicional fusión de estilo entre el documental  y el drama, y la siempre estimulante presencia de Binoche, justifican con creces su visionado. De hecho logró el Premio del Público a la mejor película europea en el Festival de San Sebastián.

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