domingo, 2 de enero de 2022

LOS OJOS DE TAMMY FAYE ¡Maquíllate y reza!

Título original: The Eyes of Tammy Faye
USA 2021 126 min.
Dirección
Michael Showalter Guion Abe Sylvia Fotografía Mike Gioulakis Música Theodore Shapiro Intérpretes Jessica Chastain, Andrew Garfield, Vincent D’Onofrio, Cherry Jones, Mark Wystrach, Sam Jaeger, Fredric Lehne, Louis Cancelmi, Gabriel Olds, Chandler Head Estreno en el Festival de Toronto 12 septiembre 2021; en Estados Unidos 17 septiembre 2021; en España previsto el 25 febrero 2022

La telepredicadora americana Tammy Faye, un icono mediático de la religión llevada al extremo más friki en Estados Unidos, y competente cantante de estilo country, fue ya objeto de un par de documentales a principios de este siglo, uno de igual título que esta película, dirigido por Fenton Bailey y Randy Barbato en 2000, y otro para la televisión centrado en su lucha contra el cáncer, Tammy Faye: Death Defying, cuestón obviada en esta cinta dramática.

En una operación que nos recuerda a la que hace apenas unos años llevó a cabo Mimi Leder con la jueza del Tribunal Supremo Ruth Bader Ginsburg en Una cuestión de género, basada a su vez en el documental de Julie Cohen y Betsy West RBG, el realizador Michael Showalter, que hace algún tiempo disfrutó de cierta fama gracias a la comedia The Big Sick (La gran enfermedad del amor), dedica a tan controvertido personaje un film a mayor gloria de una formidable Jessica Chastain. En ella y las bondades con las que el guion parece querer restablecer su dignidad y memoria, recaen las mayores virtudes de un film por lo demás todo lo aseado y previsible que es habitual una cinta de estas características. Faye logró junto a su esposo, el charlatán y codicioso Jim Bakker, interpretado con bastante tendencia a la sobreactuación y el histrionismo por Andrew Garfield, erigir en los setenta y ochenta del pasado siglo el más grande imperio mediático en torno a la religión, llegando incluso a construir un parque temático dedicado a familias cristianas.

Todo un mensaje de prosperidad y comodidad al más puro estilo del sueño americano, traición y competencia incluidas, con apología absoluta del conservadurismo y las políticas de derechas, que les llevaron a la corrupción y el delito fiscal, si bien la cinta carga las tintas sobre el esposo, mientras procura reflejar en ella su visión amable y sentimental, incluso ingenua y algo naif, de la vida y su carácter abierto y generoso ante la diferencia. Showalter dirige con oficio y pulcritud, mientras Chastain, premiada en San Sebastián, nos regala una interpretación memorable y entrañable, amparada también por un maquillaje que mientras en ella hace milagros, en el resto se revela impostado y definitivamente maniqueo.

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