miércoles, 20 de marzo de 2024

EL CASO GOLDMAN Duda razonable

Título original: Le procés Goldman
Francia 2023 116 min.
Dirección
Cédric Kahn Guion Nathalie Hertzberg y Cédric Kahn Fotografía Patrick Ghiringhelli Intérpretes Arieh Worthalter, Arthur Harari, Jeremy Lewin, Christian Mazucchini, Stéphan Guérin-Tillié, Aurélien Chaussade, Nicolas Briançon, Jerzy Radzinilowicz, Chloé Lecerf, Laetitia Masson Estreno en el Festival de Cannes 17 mayo 2023; en Francia 27 septiembre 2023; en España 15 marzo 2024

Apenas conocido en nuestro país, Cédric Kahn ha compaginado desde 1991 su trabajo como director de una decena de películas con la de actor en cintas como Cold War. Tras indagar en las rencillas familiares de la mano de Catherine Deneuve en Happy Birthday o Fiesta en familia (su título original), ahora fija su atención en un caso muy mediático del país vecino en la década de los setenta del siglo pasado, y que en cierto modo guarda alguna relación con nuestro país al estar su protagonista implicado en ETA y ser al parecer objetivo del GAL. El caso que aquí se recrea, no sin cierto artificio que da al aspecto general de la obra cierto espíritu de tragedia griega, coro incluido, se refiere al segundo juico al que fue expuesto el polaco judío Pierre Goldman, de pasado muy activo en la lucha de la izquierda tanto en Europa como en Sudamérica. 
Acusado de cuatro atracos, uno con resultado de muerte, reconoció haber participado en tres, pero no en aquél en el que habían fallecido dos mujeres. La presión de la izquierda, con rostros algunos tan conocidos como el de la actriz Simone Signoret, hizo que el Tribunal de Casación anulara una primera condena de cadena perpetua y se repitiera el juicio en 1976, siete años después de ocurrir los hechos.

La cinta se centra ya desde un principio en el rechazo del protagonista a los trámites habituales de la justicia, abogados defensores incluidos, asumiendo su propia defensa, aunque sin poder prescindir de la ayuda de sus letrados y protagonizando un grotesco espectáculo centrado en acusar al sistema, especialmente el francés, de antisemita, racista y fascista. A lo largo de casi dos horas no salimos de la sala de enjuiciamiento, con un tratamiento muy discursivo de la trama, que de esta forma cae en continuas reiteraciones, perdiendo de paso la oportunidad de diseñar un perfil psicológico del personaje más fascinante y acorde a la trascendencia del caso y su carácter discretamente intelectual. El descrédito de la policía y del entramado político al que atiende cualquier sistema dentro del capitalismo generalizado, merecía también un tratamiento narrativo y filosófico más depurado e ingenioso, que desaparece en favor del trabajo meritorio de Arieh Worthalter, que con su César recién conseguido logra así el reconocimiento definitivo tras protagonizar películas como Girl de Lukas Dhont o Abrázame fuerte de Mathieu Amalric junto a Vicky Krieps.

Debía haber sido un gran fresco sobre la Europa siempre convulsa de los choques ideológicos y los fascismos emergentes, y sin embargo se queda en una mera crónica que pretende no juzgar, dejar constancia de esa misma duda razonable que centró el debate y se mantiene en nuestro particular acervo, e incluir detalles de autor por doquier, como esos primeros planos de testigos y familiares de espaldas al locuaz y omnipresente encausado. Presentada en la Quincena de Realizadores del último Festival de Cannes, ni siquiera sus ocho nominaciones al César, sólo cristalizadas en la de mejor actor ya apuntada, consiguen maquillar la que es una película interesante y atractiva pero parcialmente fallida.

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