martes, 20 de junio de 2023

ASTEROID CITY Estrellas en un agujero negro

USA 2023 104 min.
Dirección
Wes Anderson Guion Wes Anderson y Roman Coppola Fotografía Robert D. Yeoman Música Alexandre Desplat Intérpretes Jason Schwartzman, Scarlett Johansson, Tom Hanks, Jeffrey Wright, Tilda Swinton, Bryan Cranston, Edward Norton, Adrien Brody, Liev Schreiber, Hope Davis, Steve Park, Rupert Friend, Maya Hawke, Steve Carell, Matt Dillon, Hong Chau, Willem Dafoe, Margot Robbie, Tony Revolori, Jake Ryan, Jeff Goldblum, Grace Edwards, Aristou Meehan, Sophia Lillis, Ethan Josh Lee, Bob Balaban, Rita Wilson Estreno en el Festival de Cannes 23 mayo 2023; en España y Estados Unidos 16 junio 2023


A estas alturas a nadie engaña ya Wes Anderson. Tiene sus legiones de fans, que disfrutan con sus estéticas y marcianas propuestas, y quienes no lo soportan y le huyen. Y en medio estamos quienes queremos devorarlo todo, mantenernos a tono con la actualidad e incluso conservamos la esperanza de sorprendernos, sin que esto llegue a ocurrir. Anderson repite una y otra vez esquema, reúne a una cada vez más ingente cantidad de súper estrellas, que por otro lado parecen desvivirse por trabajar con él e incluso rebajar considerablemente su caché, como antaño hacían con Woody Allen, y todo su equipo baila al mismo son que marcaban sus anteriores producciones, incluida la fotografía preciosista, colorista y a menudo estática de Yeoman, la partitura cómica y distendida de Desplat y por supuesto la sofisticada dirección artística.

De poco sirve intentar descubrir en el conjunto algún mensaje constructivo o interesante, ni analizar sus propuestas desde el punto de vista intelectual; todo parece tan superficial y manifiestamente visual que no estimula realizar ningún tipo de análisis ideológico o argumental, por mucho que todo parezca girar en torno al duelo de un hombre (Jason Schwartzman, habitual del director) alrededor del cual surgen un sinfín de personajes reunidos con pretexto de un concurso de jóvenes científicos en un poblado inexistente, fruto todo de uno de esos programas televisivos de hace más de cincuenta años en los que se representaba en directo una obra de ficción teatral.

La aparición de ovnis y alienígenas (bajo la forma de Jeff Goldblum) no logra para quienes no comulgamos con Anderson elevar el interés de una propuesta que es más marciana que el bicho en cuestión. La nostalgia solo funciona a fuerza de estampas y postales, mientras disfrutar de su lujoso reparto y sus propuestas estético-pastelosas se convierte en el único aliciente y fin de un trabajo en el que la sobreabundancia de personajes hace que algunos ni siquiera sepamos qué hacen ahí, y lo peor, ni siquiera nos importe.

lunes, 19 de junio de 2023

LOS AMANTES DEL ENGAÑO Sólo frivolidad y sofisticación

Título original: Mascarade
Francia 2022 142 min.
Guion y dirección
Nicolas Bedos Fotografía Laurent Tangy Música Anne-Sophie Versnaeyen Intérpretes Pierre Niney, Marine Vacth, Isabelle Adjani, François Cluzet, Laura Morante, Emmanuelle Devos, Charles Berling, James Wilby Estreno en el Festival de Cannes 27 mayo 2022; en Francia 1 noviembre 2022; en España 16 junio 2023


Hay muchas formas de empoderar a la mujer en el cine, pero algunas resultan tan vacuas y frívolas que no convencen. Un reparto y unas localizaciones de lujo parecen ser el único reclamo posible de una intriga que se revela poco plausible y demasiado enrevesada casi desde el minuto cero. La presencia de dos protagonistas tan atractivos y seductores como Pierre Niney y la hermosa Marine Vacth, a quien descubrimos de la mano de Ozon en Joven y bonita, y su continuo ir y venir por los locales y ambientes más exclusivos de la Costa Azul, sostienen un endeble guion que presume sin embargo de ingenioso, y que el habitual actor Nicolas Bedos ha puesto en imágenes con elegancia y buen gusto, aunque con un ya preocupante pudor en las escenas de sexo muy mal avenido con la tradición gala.

Cabe disfrutar de una Isabelle Adjani en modo Gloria Swanson, que canta y cambia de peluca a discreción, y la siempre efectiva Emmanuelle Devos, pues en el apartado de actores, ellos están peor resueltos, más histriónicos y desabridos, o simplemente inexistentes, como un Charles Berling cuya participación en los hechos que se juzgan en un improbable tribunal no acaba de explicarse, o el inglés James Wilby, habitual de James Ivory (Maurice), al que hay que cazar al vuelo para saber cuál es su estado físico actual.

La extravagancia queda así en mera tontería, que se deja ver por sus atractivos ingredientes y sus bellas localizaciones, lo que milagrosamente consigue que sus casi dos horas y media de duración no se hagan interminables. Pero el resultado global da la sensación de que se tratara de un producto patrocinado por alguna marca de sofisticados perfumes, tal es el grado de frivolidad e irrelevancia que lo inunda todo, por mucho que pretenda en apariencia trazar un análisis crítico de las grandes fortunas y los negocios inmobiliarios.

viernes, 16 de junio de 2023

CRIATURAS DE DIOS El hijo pródigo

Título original: God’s Creatures
Irlanda-Reino Unido-USA 2022 94 min.
Dirección
Anna Rose Holmer y Saela Davis Guion Shane Crowley y Fodhla Cronin O’Reilly Fotografía Chaysie Irvin Música Danny Bensi y Saunder Jurriaans Intérpretes Emily Watson, Paul Mescal, Aisling Franciosi, Toni O’Rourke, Declan Conlon, Lalor Roddy, Brendan McCormack, Marion O’Dwyer Estreno en el Festival de Cannes 19 mayo 2022; en Irlanada 31 marzo 2023; en España 28 mayo 2023 (Movistar Plus+)

Las poco experimentadas realizadoras de esta cinta ponen interés y podría decirse que hasta entusiasmo en contarnos esta historia de machismo imperante en comunidades pequeñas y muy localizadas de la muy católica Irlanda, pero su empeño se queda a medio camino por una serie de razones que intentaremos exponer con claridad.

El regreso de un hijo pródigo a la pequeña comunidad de pescadores y criadores de ostras en la que residen sus padres, hermana y abuelo, se convierte con el paso de los días en una pesadilla especialmente para su madre, que se debate entre su amor incondicional al vástago y su deber como mujer y persona ante una justicia que da la espalda a las de su sexo y condición de trabajadoras, mientras se limita a exponer a las víctimas, ahuyentarlas y convertirlas en carne de chiste fácil. Todo esto está bien si no fuera por el carácter extremadamente abstracto de la narración, a lo que contribuye sobremanera la percutiva y planeadora música de Bensi y Jurriaans.

Mientras Emily Watson aporta su atractiva presencia pero abusa de expresión pasmada, mientras Paul Mescal, con su éxito por Aftersun todavía reciente, logra impregnar a su personaje de la ambigüedad suficiente que de sentido a la propuesta de estas jóvenes y comprometidas cineastas. Pero hay en el proyecto muchas buenas ideas, apoyadas sobre todo en el sentido de la tradición y el destino trágico, que no cuajan por falta de convicción y rigor en la narración y exposición de los hechos.

jueves, 15 de junio de 2023

UN BLANCO FÁCIL Una mujer en la lucha y en el calvario

Título original: La syndicaliste
Francia 2022 122 min.
Dirección
Jean-Paul Salomé Guion Fadette Drouard y Jean-Paul Salomé, según el libro de Caroline Michel-Aguirre Fotografía Julien Hirsch Música Bruno Coulais Intérpretes Isabelle Huppert, Grégory Gadebois, Pierre Deladonchamps, Yvan Attal, Marina Foïs, François-Xavier Demaison, Alexandra Maria Lara, Gilles Cohen, Aloïse Sauvage, Mara Taquin Estreno en el Festival de Venecia 2 septiembre 2022; en Francia 1 marzo 2023; en España 9 junio 2023

Lo mejor que se puede decir de esta película, otra lección magistral de interpretación de Isabelle Huppert aparte, es la claridad meridiana con la que su director expone los hechos que narra y denuncia, sin atisbo de pretenciosidad. Jean-Paul Salomé es un veterano realizador francés que se forjó una carrera con títulos eminentemente comerciales de puro entretenimiento, como Belphegur: La máscara del faraón, Arsène Lupin y Espías en la sombra, y regaló a Huppert un divertido papel en Mamá María. Su vertiente más seria y reivindicativa nos llega ahora con esta sobrecogedora historia real en la que una importante sindicalista del sector de la energía nuclear en Francia sufrió acoso por su lucha contra la fusión con el sector chino en detrimento de los puestos de trabajo pagados con dignidad y derechos en Europa.

La película de Salomé se divide en dos partes bien diferenciadas, con el caso con el que arranca como bisagra. Por un lado asistimos al trabajo apasionado y entregado de Maureen Kearney, en una crónica trasparente y emocionante sobre el trabajo hecho con sentido de la responsabilidad y la profesionalidad en cualquier sector y el afán por conseguir resultados y no decepcionarse ni a sí misma ni a nadie del entorno. En la segunda parte asistimos a un absorbente thriller en el que la víctima se pretende convertir en culpable dentro de un mecanismo perverso y manipulador en el que todos los elementos intervinientes muestran su cara más despiadada, incluida por supuesto una mediocre clase política.

Dentro de todo el conjunto subyace la enorme dificultad que siguen teniendo las mujeres para llevar a buen puerto sus postulados y retos, y cómo la violencia se ejerce sobre ellas en todos los campos, estigmatizando y procurando minar ánimos y voluntades. Se trata ni más ni menos que del mundo depredador y estresante en el que vivimos, un sistema en el que sólo impera el poder y el dinero, al que todos los países de nuestro entorno, y el nuestro también, se ven encaminados sin remedio, aniquilando derechos y progresos en favor de esa economía feroz y agresiva del sálvese quien pueda, y quien no que naufrague en nuestras costas y se convierte en un mero número que ya ni siquiera despierte nuestra compasión. El título en español sacrifica el original de La sindicalista en favor del internacional The Sitting Duck, una expresión que equivale al blanco fácil elegido aquí.

miércoles, 14 de junio de 2023

UNA TOSCA DESLUMBRANTE EN LO ESCÉNICO Y LO MUSICAL

2º reparto con Vanessa Goikoetxea, Mario Chang y Darío Solari.
Teatro de la Maestranza, martes 13 de junio de 2023


Resulta curioso que a veces, cuando tenemos la oportunidad de repetir título para hacer la crítica del segundo reparto, como es el caso, disfrutamos aún más con la propuesta escénico musical que vimos unos días antes por primera vez. Así, si antes vimos ocurrencias, anoche nos atraparon sus soluciones; donde observamos anacronismos, vislumbramos actualidad a través de conseguidas convenciones escénicas; y si antes encontramos forzados los paralelismos entre Pasolini y la ópera de Puccini, ahora sólo vimos poesía y sentimiento. Porque sólo así, con mucho sentimiento, un profundo conocimiento de los recursos y de los materiales teatrales y musicales, y un inusitado entusiasmo para conseguir convencer y comulgar con el público, se logra una función tan redonda como la que pudimos disfrutar anoche en el Maestranza. Queda claro de esta manera que no podemos fiarnos de las primeras impresiones, y eso que en este caso ya fueron buenas, pero quedaron algo eclipsadas por la polémica.

Los aberrantes, irrespetuosos e inadmisibles abucheos e insultos del estreno se tornaron esta vez en aplausos justo en la misma escena del escándalo y el desconcierto. Lástima que al coliseo volvieran las temidas toses, tan agresivas y molestas a su modo, porque el resto fue puro delirio. Conectamos aún más con la inteligente puesta en escena, con su magnífica concepción del teatro, preciso y meticuloso, traducido en gestos y matices que nos arrastraron hasta el punto de creernos todo lo que ocurría en escena, estremecernos con las emociones y los sentimientos de sus personajes e involucrarnos en sus alegrías y sus tragedias. Y lo que nos había parecido un único escenario, ante nuestros ojos se convirtieron en los tres de rigor, gracias al ingenioso artilugio en forma de jaula mutante y giratoria en la que consiste tan luminosa y hermosa escenografía. Definitivamente esto es buen teatro, una extraordinaria dirección de actores y toda una coreografía al servicio de la música en la que cada movimiento y cada gesto parecen bailar la excelsa música de Puccini, servida si cabe todavía mejor que el día del estreno, con una batuta pujante y comprometida sacando a relucir todo lo mejor de nuestra espléndida orquesta. Y de nuevo el coro, más coordinado aún, estremeciéndonos a todos y todas desde las alturas, invadiéndolo todo y haciéndonos olvidar que su lugar era el escenario. Viva el atrevimiento, la seguridad y la confianza en sí mismo que ha conseguido que la de Villalobos sea una Tosca diferente pero convincente e irrepetible y digna de pasearse por los mejores escenarios del mundo.


La Tosca del martes 13 fue bendecida por la suerte, o más bien por el mérito. El de Vanessa Goikoetxea, que ya protagonizó aquel Cosí fan tutte también de Villalobos, y que vivió ahora una de esas noches para el recuerdo, metiéndose a todo el público en el bolsillo merced a una voz preciosa, magníficamente entonada, con proyección holgada y un control absoluto de la respiración y los acentos, lo que se hizo patente en un Vissi d’arte largamente aplaudido y vitoreado. Pero además fue la actriz perfecta, tan convencida en su papel que nos metió a todos y todas en su piel. También convenció como cantante y como actor el tenor guatemalteco Mario Chang, quizás algo corto de proyección salvo cuando lanzaba sus rutilantes agudos, pero de voz aterciopelada y buen gusto canoro, especialmente al apianar y modular ateniéndose a las emociones. Es así como logró también el reconocimiento del público tras E lucevan le stelle. El dúo de los celos fue toda una delicia, lleno de encanto y candidez. Finalmente, el de Darío Solari fue un Scarpia perverso hasta la médula, si bien echamos en falta algo más de cuerpo y grosor en su voz, que a menudo se antojaba falta de unos graves contundentes. Pero en lo dramático no se le puede reprochar nada, también él colaboró en la magia, esa que nos hace salir del teatro tan conmovidos y felices. Y es que finalmente, después de varias reticencias a lo largo de la carrera del joven director de escena sevillano, tenemos que reconocer que quizás ésta haya sido una de las mejores funciones de ópera que hemos disfrutado en el Maestranza.

Fotografías: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 13 de junio de 2023

DÚO MOLINA & UCHI, PODER SEDUCTOR Y COORDINACIÓN

XXXIII Festival de Primavera de Juventudes Musicales de Sevilla. Nanako Uchi y Mario Molina, piano a cuatro manos. Programa: Sonata en Re mayor K381, de Mozart; Variaciones sobre un tema de Conde Waldstein WoO 67, de Beethoven; Fantasía en Fa menor D940, de Schubert; Petite Suite, de Debussy; La Valse, de Ravel. Salón de los Carteles de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, lunes 12 de junio de 2023


El piano volvió a convertirse en principal protagonista de esta nueva edición del Festival de Primavera de Juventudes Musicales, tras el éxito de Jaeden Izik-Dzurko el pasado lunes, y con cuatro manos sobre un mismo piano éste. Los responsables fueron el soriano Mario Molina y la japonesa Nanako Uchi, que desde que se conocieron estudiando en Róterdam no han parado de recibir encargos y dar conciertos por toda la geografía española. Es evidente que para durar tanto tiempo como pareja artística es imprescindible una conexión total, mucha compenetración y una sincronización perfecta. Uchida y Molina cuentan con todos estos ingredientes y son capaces de llevar a buen puerto un concierto tan exigente como el que ofrecieron anoche en el Salón de Carteles de la Real Maestranza de Caballería.

El repaso por algunas de las páginas dedicadas a esta especialidad comenzó con Mozart y una de sus varias sonatas, la K381, compuesta en 1772 para ser interpretada por él y su hermana Nannerl. Una pieza en tres movimientos de clara inspiración juguetona, ágil y dinámica, que los intérpretes salvaron con buena nota pero con acordes aislados abruptos y algo estridentes. Además, el andante central sonó mecánico y abigarrado, sin la fluidez y la gracia que asociamos al genial compositor. Uchi se encargó del extremo agudo del piano, y por extensión de la parte melódica, mientras Molina se afanó en extraer ritmo y cuerpo de este divertimento. Por senderos parecidos, aunque con un fondo moderadamente más pesimista y trágico, deambuló la pieza de Beethoven, Variaciones sobre un tema de Waldstein, una obra de juventud de resortes igualmente clásicos, sin mucha complicación estructural pero exigente en algunos de sus pasajes en lo que se refiere a las articulaciones y pasajes fuertemente arpegiados. Tampoco aquí la interpretación se antojó demasiado comprometida, abundando los ataques deliberadamente vehementes. Los artistas, ahora con los roles cambiados, se limitaron a cumplir de manera eficiente, con discreción, destacando el colorido de las primeras variaciones frente a un velado sentido del contraste en las últimas.


Románticos e impresionados

Más cómodo y cómoda se sintieron con el romanticismo exacerbado que emana de la Fantasía D940 de Schubert, pieza icónica de esta especialidad que acumula emociones, sentimientos y una enorme expresividad llena de encanto y seducción. La más destacada de las muchas obras que para piano a cuatro manos compuso Schubert, encontró una digitación adiestrada y comprometida, con su inquietante melodía principal recorriendo la partitura de principio a fin, si acaso con puntuales faltas de cohesión cuando de cambiar de registro se trataba, pero con un acertado porte majestuoso dominando toda una interpretación vivaz y por momentos conmovedora. Con esta magistral pieza los pianistas exhibieron una compenetración sana y sincera, con mucha sintonía y el equilibrio justo sobrevolando toda la interpretación, aunque unos silencios demasiado largos afectaran parcialmente la fluidez de las transiciones.

En el último tramo, Uchi y Molina se dejaron seducir por la atmósfera inconfundible del impresionismo francés, primero de la mano de Debussy y su Pequeña Suite, un muestrario de encantadores acordes llenos de gracia y frescura que tradujeron con sencillez y nada de narcisismo, logrando transmitir toda la magia, la galantería y la fantasía que emana de sus cuatro movimientos. Después llegó una sensacional La Valse, pura fuerza, arranques rabiosos e inflexiones drásticas sin descuidar los múltiples pasajes delicados que describen esta fascinante página que frecuentemente disfrutamos en su versión orquestal. Un torbellino de drama encubierto que Molina y Uchi defendieron con ahínco, sus manos frecuentemente entrelazadas, y visiblemente agotados antes de tocar como propina una danza de La vida breve de Falla tan idiomática como colorista.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

ELS ENCANTATS La matemática de la dependencia

España 2023 108 min.
Dirección
Elena Trapé Guion Miguel Ibáñez Monroy y Elena Trapé Fotografía Pau Castejón Música Anna Andreu Intérpretes Laia Costa, Daniel Pérez Prada, Ainara Elejalde, Pep Cruz, Aina Clotet, Dèlia Brufau, Martí Atance Estreno en el Festival de Málaga 12 marzo 2023; en España (no en Sevilla) 2 junio 2023

Con un Goya bajo el brazo recién obtenido por
Cinco lobitos con un papel muy similar, Laia Costa se pone ahora en manos de Elena Trapé, cuya escueta filmografía se resume en dos interesantes películas que exploran el lado femenino de los sentimientos y los deseos, Blog y Las distancias. En Els encantats interpreta a una madre joven recién separada que se enfrenta a la primera vez que tiene que entregar su hija pequeña al padre, que ha obtenido la custodia compartida, y el vacío y consiguiente desarraigo que en ella genera este episodio novedoso.

Todo esto lo trata Trapé con suma delicadeza, dejando que seamos nosotros y nosotras quienes descubramos las sensaciones por las que pasa su protagonista, que para hacer más llevadera la separación decide huir a la casa familiar del campo que le permita conjugarse con la naturaleza, el Pirineo catalán que la película retrata con todo el cariño que merece. A partir de ahí el análisis que de esta situación realiza el inteligente guion, premiado en Málaga, nos lleva por dos caminos. Por un lado la paternidad compartida más con criterios matemáticos que puramente biológicos, teniendo en cuenta la gran diferencia de participación entre una madre y un padre, y el vínculo tan estrecho y excepcional que se genera entre la mujer y su descendencia. Pero por otro parece que nos esté hablando a un mayor sector de público, a todos y todas, cuando nos enfrenta al espejo de lo convencional, y dentro del mismo a la necesidad de borrar una mancha con otra, de superar traumas sentimentales ocupando el hueco que dejan aunque sea de forma mecánica y antinatural. En este contexto, la joven y herida madre conocerá realidades de una generación más joven que miran con mayor despreocupación y más dosis prácticas a una vida menos dependiente y por extensión considerablemente más madura.

La película se erige así en un hermoso e inquietante análisis de nuestra propia existencia, de la vida tal como nos la hemos planteado, nuestras ataduras y servidumbres y la necesidad de desembarazarnos de ellas. Planteada ingeniosamente como un drama in crescendo, la experiencia vital de la protagonista va derivando hacia una catarsis tan lógica como previsible y necesaria, para lo que Trapé cuenta con una extraordinaria interpretación de Laia Costa. No en vano, los títulos de crédito finales van acompañados de una canción de la entrañable Guillermina Motta titulada La soledad.