Mostrando entradas con la etiqueta Renacimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Renacimiento. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de marzo de 2026

EN LA ALCOBA DEL EMPERADOR

XLIII Festival de Música Antigua de Sevilla. Carles Blanch, vihuela. Pedro Estevan, percusión. Programa: Piezas de “Intabulatura de lauto, libro cuarto” de Joan Ambrosio Dalza, “Libro de música de vihuela de mano intitulado El Maestro” de Luis de Milán, “Los seys libros del Delphin” de Luis de Narváez, “Tres libros de música en cifra para vihuela” de Alonso Mudarra, “Orphénica Lyra” de Miguel de Fuenllana, “Danserye” de Tielman Susato, e improvisaciones de Blanch y Estevan. Iglesia de Santa Clara, domingo 22 de marzo de 2026


Sólo a título testimonial, el joven catalán Carles Blanch, especializado en cuerda pulsada, y nuestro viejo amigo percusionista Pedro Estevan, celebraron en la magnífica Iglesia de Santa Clara, restaurada hace apenas tres años, la boda del emperador Carlos V con Isabel de Portugal en Sevilla hace justamente quinientos años, en marzo de 1526. Unos fastos que se recuerdan en esta época reaccionaria que estamos viviendo con el dichoso y recurrente mapping incluido, justo en los muros del Alcázar donde se celebró la unión. Y un rey, Carlos I de España, al que ahora recordamos como V de Alemania para dejar claro su dominio en el mundo de entonces.


Pero es la música lo que nos importa, y si esta efemérides nos sirve para acercarnos a la música que debió sonar en palacio, en la corte, sus salones, y por qué no, en la alcoba, dado el carácter predominantemente intimista de la propuesta, nos vale. Extraídos de diversas fuentes influyentes en la época, de Venecia a Amberes, pasando por Valencia, Valladolid y, por supuesto, Sevilla, de la mano de Alonso Mudarra y Miguel de Fuenllana, Blanch se empleó a fondo, con gran deleite y satisfacción en su rostro y expresión, para puntear, tañer y rasguear la elegante vihuela de mano, instrumento de cuerda pulsada más representativo del renacimiento español durante el siglo XVI.


Su toque limpio e impecable hizo que sonaran imprescindibles de Luis de Milán, con exquisitas pavanas de estética delicada e intimista, Luis de Narváez, con elocuentes diferencias sobre la recurrente Guárdame las vacas, Mudarra con envolventes fantasías, y Fuenllana, con gallardas y otras danzas inspiradas en otros grandes como Morales o Guerrero. Blanch demostró una fluidez extraordinaria, gran dominio técnico y una generosa gama expresiva en todo el concierto, haciendo alarde de una adecuada improvisación y ornamentación, e incluso cantando con voz dulce, muy en estilo, Paseábase el Rey Moro, Duélete de mi señora o la famosa Tres morillas me enamoran del cancionero de Palacio, que sirvió para someterla junto a otras piezas de Josquin e Isaac, a imaginativas glosas o improvisaciones.


Por su parte, Estevan desplegó toda su sabiduría, exquisitez y delicadeza a aportar fantasía con su estimulante dominio de la percusión, en panderos, sonajeros, campanas, derbake, tamboril y otros artilugios empleados en la forma más elegante y sugerente posible, potenciando el trabajo de su joven compañero o añadiendo ritmo y sensualidad a la propuesta. El joven clavecinista Guido García, ganador de la beca de la Asociación de Amistades de la Barroca de Sevilla de 2024, ambientó al magnífico órgano del templo la entrada del público, aunque pocos fueron los que se hicieron eco de tal honor. Otros, por el contrario, se encargaron de sabotear a los músicos, justo en los momentos más delicados, con toses implacables, sonido de móvil, plástico de botella de agua y continuos chirridos de suela de zapato, y estaban sentados en primera fila.

Fotos: Lolo Vasco

miércoles, 28 de febrero de 2024

ARRANCA UNA NUEVA EDICIÓN DEL FeMÀS

Algunas citas menos que en ocasiones anteriores conforman una edición número cuarenta y uno de un festival con nombres importantes y carteles atractivos

La Fonte Musica

Superadas las cuarenta ediciones, el
Festival de Música Antigua de Sevilla encara una nueva que arranca este viernes próximo y con la que los sevillanos y sevillanas tendremos oportunidad de disfrutar de algunos nombres imprescindibles de la interpretación históricamente informada, tanto de fuera del país como de artistas locales siempre tan vinculados al certamen que dirige desde hace un buen puñado de años el violagambista Fahmi Alqhai. Esto hace que la estructura y la estética de la propuesta sean muy parecidas a las de ediciones anteriores, si bien se ha reducido el número de espectáculos respecto a las que se celebraron tras los dos años condicionados por la pandemia. Y nos referimos al público local porque una vez más la presentación de la programación ha llegado tan ajustada, hace apenas un par de semanas, que poco margen ha dejado a posibles visitantes de fuera de la ciudad e incluso de fuera de España, para programar el viaje y la estancia oportuna. Ese es un detalle que se repite año tras año y no sólo respecto al FeMÀS sino también a otras importantes citas que tienen lugar en la ciudad, como el Festival de Cine Europeo. Los aficionados y aficionadas no tenemos ese problema cuando queremos desplazarnos por ejemplo a Granada en verano para disfrutar de su Festival Internacional de Música y Danza. Sabemos con mucha antelación cuáles son las propuestas que más nos interesan, no digamos ya si queremos viajar al extranjero, a Salzburgo, Edimburgo o a los Proms de Londres.

Se han reducido especialmente las citas matinales de los fines de semana, aun así las personas interesadas tendrán veintidós estupendas excusas para disfrutar de la buena música que abarca fundamentalmente del Renacimiento al último Barroco. Esta XLI edición del Festival de Música Antigua se inaugura el viernes 1 de marzo en la sede que habitualmente más citas celebra, el Espacio Turina de la calle Laraña, que prácticamente aparca durante tres semanas su impecable programación para centrarse en este evento que desde hace tanto antecede a una de nuestras fiestas más emblemáticas, la Semana Santa. Y lo hace con reminiscencias del carnaval que acaba justo cuarenta días antes de que comiencen las procesiones. Los encargados de esta inauguración son La Fonte Musica, celebrado conjunto italiano que comenzó prestando especial atención al Trecento italiano, lo que les llevó a ganar el Diapason d’Oro, y hoy abarcan un mayor rango histórico, dedicando un gran esfuerzo a la investigación de la retórica y la gramática musical para comprender y traducir con actitud experimental la creatividad y el refinamiento de la música antigua. Su fundador, el prestigioso laudista Michele Pasotti, habitual colaborador de conjuntos de referencia como Il Giardino Armonico, Les Musiciens de Louvre o la Akademie für Alte Musik de Berlín, lo dirigirá en un programa que recrea el Combattimento di Tancredi e Clorinda de Monteverdi precedido de varios madrigales que darán más sentido a su concepto teatral, estrenado hace justo cuatrocientos años, siguiendo la obra poética Jerusalén liberado que Torquato Tasso ambientó en la Primera Cruzada, y especialmente concebido para interpretarse en carnaval. Otros madrigales del propio Monteverdi y de autores contemporáneos como Salomone Rossi, Dario Castello y Biagio Marini, completarán esta primera entrega del festival.

Marta Mathéu

El mismo espacio acogerá al día siguiente, sábado, a un habitual no sólo del festival sino de la escena sevillana, y también especialista en cuerda pulsada como es Daniel Zapico, que con su tiorba ofrecerá un concierto intimista con transcripciones propias, siguiendo patrones estrictamente historicistas, de piezas del barroco francés, de Lully a Couperin, pasando por Robert de Visée, Forqueray y Michel Lambert. Un repaso a su último registro discográfico, Au Monde, que le ha valido igualmente el Diapason d’Or. Para el músico asturiano, fundador de Forma Antiqva, la profundidad de los bajos de la tiorba y su sonido envolvente crean una atmósfera mágica, la que podrán percibir quienes se acerquen ese día al Espacio Turina.

La primera cita matinal de esta edición tendrá lugar en la Casa de la Moneda el domingo siguiente, con Ministriles Hispalensis y su aportación anual al evento, en esta ocasión en forma de las músicas de ida y vuelta de los dos lados del Atlántico, una práctica muy habitual estos últimos años desde que se conmemorara el quinto centenario de la primera circunvalación del planeta. Juan del Encina, Gaspar Fernández o Tomás de Torrejón y Velasco sonarán bajo el título genérico de Allende los mares, en los sacabuches, bajón, chirimías, flautas y percusión de un conjunto que atesora valores locales como Jacobo Díaz o Álvaro Garrido. Un recorrido histórico de doscientos años, de finales del Renacimiento al primer Barroco, en el que la música europea se mezcla con sonidos y ritmos indígenas, enriqueciéndose mutuamente.

Habrá que esperar al miércoles 6 de marzo para reanudar nuestra cita con el FeMÀS. Será de la mano de Marta Mathéu Ensemble y cambiando de espacio, en esta ocasión otro de los habituales del certamen, la Iglesia desacralizada de San Luis de los Franceses. Una de la voces más rutilantes de la lírica española de los últimos años, curtida en ópera, lied y oratorio, nos traerá en In canto un recorrido por la música barroca entre el estilo antiguo de Jaime Casellas y la renovación de José Durán, alumno de Francesco Durante en Nápoles. Un programa que pretende ser un diálogo entre corrientes contrapuestas que prefiguraban el estilo galante, influidas por la arrolladora escuela napolitana. De este modo, motetes y cantadas acompañarán las Lamentaciones de Durante concebidas para el Sábado Santo.

L'Apotheóse

El primero de los cuatro conciertos que programa el FeMÀS en colaboración con el Centro Nacional de Difusión Musical, otra constante de este festival sevillano, llegará el jueves 7 con el Ensemble L’Apothéose interpretando en el Turina conciertos de Telemann. Una nueva ocasión para degustar el arte de la flautista alemana Dorothée Oberlinger como invitada, tras su estupendo concierto junto a la Barroca de Sevilla en octubre pasado, ahora con los también invitados Joseph Domenech al oboe, Eyal Streett al fagot y Kepa Arteche a la viola, todos habituales de nuestra Barroca, entre otros músicos que con esta formación han logrado sonados reconocimientos a uno y otro lado del Atlántico y que debe su nombre a L’Apothéose de Corelli de Couperin, su primer proyecto juntos. Del más prolífico compositor alemán del Barroco interpretarán seis conciertos. Una cita sin duda a tener muy en cuenta.

Un particular mapping y el regreso de un gran contratenor

El viernes 8 un imprescindible de la escena Sevilla, La Imperdible Artes Escénicas, pondrá en marcha el primero de los cuatro pases del mapping especial que han diseñado para este festival, y que se proyectará a las nueve de la noche en la Torre del Oro, bajo el emblema de Electrónica Antigua. Un espectáculo que combina instrumentos antiguos como el oud o la mandolina con otros electrónicos, mezclado todo con la video creación de José María Roca, y que se ilustrará con música de los siglos XI al XIV. Será como una especie de sesión de DJ en el que vientos digitales, cuerdas tratadas, percusiones, sintetizadores y secuenciadores sustituirán las flautas, cornetas, chirimías, vihuelas y otros instrumentos tradicionales. Sobre la fachada sur del emblemático monumento se proyectarán episodios y personajes históricos vinculados con él, sirviéndose de técnicas de proyección 3D y diversos elementos animados.

Tras esta cuota de representación escénica con la que habitualmente se anima el festival, el sábado 9 al mediodía, el conjunto hispalense A5 Vocal Ensemble presentará en San Luis su propuesta Inaudita Musica, con motetes, misas y canciones sacras del sevillano Francisco Guerrero, que junto al también sevillano Cristóbal de Morales y el abulense Tomás Luis de Victoria forman los pilares fundamentales de la música española del siglo XVI. Incansable viajero de su época, la propuesta incluirá piezas recogidas en colecciones publicadas en Sevilla, Venecia y París entre 1555 y 1597, contenido del segundo disco del grupo. En concreto, la Misa in te, Domine, speravi será el centro del programa junto a varios motetes a cinco voces, todas obras raramente escuchadas en directo y llevadas ahora al disco por primera vez, en un registro que saldrá a la venta el próximo verano. El conjunto, con nueve años de recorrido, es especialmente relevante por haber interpretado en el Turina la integral de madrigales de Monteverdi, un centenar de piezas que abarcan sus seis primeros libros y una selección del resto.

Max Emanuel Cencic

El famoso contratenor croata, residente en Austria, Max Emanuel Cencic, regresará a la ciudad tras el excelente recital que protagonizó junto a Maxim Emelyanychev e Il Pomo d’Oro en este festival hace ocho años. Será ese mismo sábado en horario nocturno en el Espacio Turina, con un programa centrado en el mítico castrato Francesco Bernardi, más conocido como Senesino. Para él compuso Haendel su primera ópera para la Royal Academy of Music, Radamisto. Tras ello compuso otros diecisiete roles para este cantante de voz prodigiosa, hasta que en 1733 le traicionó aceptando dirigir la compañía rival. En el programa se citan ocho arias pertenecientes a seis óperas distintas, entre ellas Rodelinda, reina de Lombardía, Scipione y Siroe, rey de Persia. Además, se interpretarán un Concerto grosso y las oberturas de Radamisto y Alessandro. Un todo Haendel con el que este virtuoso con más de cuarenta años de carrera lucirá su radiante voz. Desde que debutara como uno de los Niños Cantores de Viena, ha sido soprano, sopranista como Samuel Mariño, el cantante venezolano que nos visitó el pasado viernes como aperitivo a este FeMÀS, y ahora contratenor debido a los cambios fisiológicos de su registro. Acude a esta cita acompañado por el conjunto polaco {oh!} Orkiestra, comandado por la aclamada violinista Martyna Pastuszka, que abarca desde la música barroca a la contemporánea.

La semana terminará con la segunda colaboración del Centro Nacional de Difusión Musical, Musica Ficta, el conjunto liderado por Raúl Mallavibarrena del que ya hemos tenido ocasión de disfrutar tanto en ediciones anteriores del FeMÀS como en las Noches del Alcázar. El domingo 10 en San Luis interpretarán un concierto en torno a Palestrina y Tomás Luis de Victoria, cuyas carreras convergieron en la fructífera Roma, de ahí el título de un programa que incluye motetes del Libro I y IV (del Cantar de los Cantares) del primero, y motetes a cinco, seis y siete voces del Officium Hebdomae Sanctae del segundo, que fue alumno y colaborador del maestro italiano. Y así hasta el martes 12 de marzo, que el Maestranza albergará el Réquiem de Mozart según versión del siempre controvertido MusicAeterna, en una nueva semana que anticiparemos convenientemente en estas mismas páginas.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 31 de agosto de 2023

ADORNO Y TRANSICIÓN CON NÚÑEZ Y ALQHAI

XXIV Noches en los Jardines del Alcázar. Rami Alqhai, viola da gamba; Javier Núñez, clave. Programa: Danzas y melodías de la Spagna Antigua (piezas de Diego Ortiz, Gaspar Sanz, Antonio de Cabezón, Antonio Martín y Coll, Salomone Rossi, Alfonso Mudarra, Andrea Falconieri, y Bernard Storace). Miércoles 30 de agosto de 2023


Juntos o por separado, compartiendo conjunto o colaborando en pareja, son muchas las veces que hemos podido disfrutar en Sevilla del talento al clave de Javier Núñez y el más que competente trabajo de Rami Alqhai a la viola da gamba. La de anoche fue la última oportunidad hasta ahora de verlos y escucharlos juntos, y aunque el nivel no estuvo en todo momento a la altura de las expectativas, hubo razones para disfrutar del evento y mantener la buena opinión que nos merecen estos atribulados y responsables músicos que han crecido y evolucionado ante nuestros ojos y, sobre todo, oídos.

El programa con el que acudieron en cita única a esta edición de las Noches del Alcázar estuvo integrado por obras de compositores españoles e italianos ligados al último Renacimiento y el Barroco incipiente, en muchos casos justo en la transición entre uno y otro período artístico, en una época en que la relación y la influencia entre ambas penínsulas era notoria y muy enriquecedora. En los atriles un buen puñado de compositores imprescindibles, un objetivo común, lucirse en los adornos y ornamentaciones con un espíritu eminentemente virtuoso, y el trabajo serio y disciplinado de Alqhai en las adaptaciones de algunas de las piezas elegidas al instrumento que domina y que se erigió en protagonista de la velada, la viola da gamba. Con ella en solitario arrancó el recital, una selección de recercadas de Diego Ortiz, ejemplo de español que desarrolló gran parte de su carrera en Nápoles y publicó un tratado de glosas referente aún hoy para acometer el noble arte de la improvisación y la ornamentación en ambos instrumentos. Primero Alqhai en solitario, luego con el acompañamiento no siempre bien acompasado de Núñez luchando por adaptarse al fraseo emborronado de la cuerda, ambos dejaron entrever su control sobre la materia que se vería reforzado con los arreglos del violagambista sobre Marizápalos del guitarrista barroco Gaspar Sanz, con una agilidad animada y vitalista que se mantendría en la muy dancística Gagliarda Milanesa de Antonio de Cabezón, completando ese viaje de ida y vuelta entre el Renacimiento y el Barroco que inspiró el primer bloque del programa, y que culminó con los célebres Canarios en versión del tarraconense Martín y Coll, de los que Alqhai ofreció una interpretación fluida y competente.

Una envolvente sonata inspirada en otra danza, la bergamasca, de Salomone Rossi, perfecto ejemplo de esa transición aludida, abrió un segundo bloque en el que pudimos apreciar un preocupante batiburrillo en La dama le demanda de Cabezón, con la que Javier Núñez hizo todo lo posible para disimular y adaptarse a la pérdida de control momentánea de su compañero, solventada en unas Romanescas con claras influencias italianas de Alfonso Mudarra, dechado de virtuosismo y energía contagiosa. Lo mejor sin embargo se reservó para el final, con La suave melodía de Andrea Falconieri, defendida con una notoria melancolía y un impecable fraseo perfectamente acompañado al clave con impoluta técnica, y que encontró el perfecto contrapunto en frescura y agilidad con su corrente, especialidad del autor. Le siguió una pieza de Bernardo Storace, Monica, defendida por el clavecinista haciendo honor al magisterio del autor en cuestión de diferencias y variaciones. Una folías de Martín y Coll de impecable resolución culminó la exhibición antes de que los intérpretes recuperasen como propina obligada un Guárdame las vacas que antes se había caído del programa y ambos defendieron con idéntico ahínco y profusa vitalidad.

Foto: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 4 de abril de 2022

THE ORLANDO CONSORT SE RELAJA

39 Femás. Mantra: Conversaciones musicales a través del Océano Índico. The Orlando Consort: Matthew Venner, contratenor; Mark Dobell y Angus Smith, tenores; Donald Greig, barítono; Kuljit Bhamra, tabla; Jonathan Mayer, sitar; Shahid Khan, voz. Programa: Obras de Pedro Escobar, Francisco Guerrero, tradicionales y nuevas creaciones de los miembros del conjunto. Espacio Turina, domingo 3 de abril de 2022

The Orlando Consort, de izquierda a derecha Matthew Venner, Mark Dobell, Angus Smith y Donald Greig

La tenemos al lado y estamos siempre confesando lo mucho que nos gusta, pero lo cierto es que sabemos muy poco de Portugal y menos aún de su nutrida y a menudo compartida historia. De sus colonias en la India apenas conocemos nada, mucho menos de las que levantó el Reino Unido tiempo después, y de las que sin embargo estamos más alerta. Precisamente en esta propuesta de fusión se nos vino a la cabeza la banda sonora que George Fenton y Ravi Shankar compusieron para la película Ghandi seis años antes de que surgiera The Orlando Consort, y en la que la música sinfónica se mezclaba con absoluta naturalidad con el folclore indio. Resulta por lo tanto paradójico que sea precisamente un conjunto de las islas británicas el que nos acerque un poquito a esa desconocida historia, aunque sea a través de la música y de un proceso algo artificioso que no sirve sino para llevar a la práctica esa siempre atractiva técnica de la fusión. Insistimos sin embargo en la necesidad de no despojar la música de su texto, por lo que una traducción proyectada del mismo sería indispensable para completar cada una de las propuestas de este festival.

Kuljit Bhamra y Shahid Khan
La presente edición del Festival de Música Antigua de Sevilla afronta su tramo final, después de un muy nutrido fin de semana en el que el público sevillano, más proclive ahora a visitar iglesias y prepararse a respirar ambiente semana santero, ha podido degustar delicatesssen como las pasiones de Gaetano Veneziano de la mano de Antonio Florio y la Cappella Napoletana, las cantigas en versión de Hana Blazíková y Barbora Kabátkova en el Alcázar, la polifonía del grupo local A5 Vocal Ensemble, los maestros de la Capilla Real de la mano de Leo Rossi y Alejandro Casal, o una nueva cita en la calle con Ministriles Hispalensis. The Orlando Consort cerró este penúltimo fin de semana con una propuesta muy particular. Llevan más de treinta años sobre los escenarios, y de sus miembros fundadores solo quedan Angus Smith y Donald Greig, que junto a otras dos voces más jóvenes y quizás rutilantes, y un trío de música autóctona india, nos acercaron a ese hipotético mundo transoceánico en el que los religiosos del país luso pretendían cristianizar a la población nativa a través de sus cantos, a menudo adaptando al latín y a los evangelios las melodías con las que la gente del lugar estaban más familiarizadas. De ese proceso derivó una noche protagonizada fundamentalmente por el arte de la fusión y el exotismo que proporciona el sitar, la tabla y la voz profusamente ornamentada y sensualmente modulada del joven Shahid Khan.

Jonathan Mayer
En las idas pudimos apreciar el armonioso trabajo vocal del conjunto británico, en el que sobresale el timbre y la potencia del contratenor Matthew Venner, lamentando por otra parte los achaques del veterano tenor Angus Smith, y celebrando la todavía bien colocada y mejor proyectada voz del barítono Donald Greig. Y por encima de ellos la hermosa, en estilo y elegantemente fraseada del tenor Mark Dobell. Así afrontaron una página del renacentista portugués Pedro de Escobar y un motete del hispalense Francisco Guerrero, que alternaron con cantos e himnos indios hasta alcanzar en el ecuador la fusión que sirvió como puerta de entrada a una segunda parte erigida sobre la pura creatividad y que llevó a desengranar partituras de los propios miembros del conjunto, sobresaliendo la colorista percusión de Kuljit Bhamra y el relajante y exótico sonido de un sitar que Jonathan Mayer toca como si de un apéndice se tratara. La voz de Khan se unió a las del resto sin complejos, dando la pauta perfecta a la intención de un concierto en el que estuvo muy presente la sombra de Ravi Shankar, el más conocido de los músicos indios en occidente y el que más fusionó la música de ambos hemisferios con éxito y aceptación. La última pieza sirvió para constatar el punto de relajación al que llegó el otrora serio y casi hermético conjunto, con Khan invitándonos a corear y palmear, así como mimetizando sobre el escenario las famosas coreografías de Michael Jackson, moonwalk incluido.

Fotos: Aníbal González (Femás)
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 26 de marzo de 2022

STILE ANTICO DESDE EL PARAÍSO

39 Femás. The Path to Salvation. Stile Antico. Helen Ashby, Kate Ashby y Rebecca Hickey, sopranos. Emma Ashby, Cara Curran y Rose Parker, altos. Andrew Griffiths, Jonathan Hanley y Matthew Howard, tenores. James Arthur, Will Dawes y Nathan Harrison, bajos. Programa: Piezas de Henry Purcell, Thomas Weelkes, Alonso Lobo, Leonora d’Este, John Sheppard, Orlando di Lasso, Gregorio Allegri, Giaches de Wert, Tomás Luis de Victoria, John Taverner, Peter Philips, William Byrd, Giovanni Pierluigi de Palestrina y Thomas Tomkins. Espacio Turina, viernes 25 de marzo de 2022


En la recién estrenada película Adiós, señor Haffmann, a la pregunta que le hace el personaje interpretado por Daniel Auteil a su tímida anfitriona sobre si cree en Dios, esta le contesta que no, pero sí en el paraíso. Entonces, también creerá en el inferno, le responde Auteil. No hace falta creer en lo divino, ni en la Iglesia ni nada de lo que le rodea, para dejarse subyugar por la belleza de la música, y el arte en general, creada para su sustento y enaltecimiento. En Sevilla sabemos muy bien que las lágrimas pueden brotar también de ojos agnósticos ante la belleza que representan las estaciones de la Pasión plasmadas en las procesiones de Semana Santa. Y sobre esta celebración universal se centró el programa con el que el mítico conjunto vocal inglés se presentó en esta extraordinaria edición del Festival de Música Antigua de Sevilla. A ellos y ellas, hasta doce integrantes, les gusta generar programas monográficos, y lo hacen muy bien. El de anoche lo presentó con mucha educación, atención y sentido del humor el joven tenor Jonathan Hanley, y lo cerró con un mismo sentido de amabilidad la soprano Helen Ashby, una de las tres hermanas que forman parte del excelente elenco.

En este Camino de Salvación plasmado en el programa, arrancaron con un himno a cinco voces de Purcell concebido para ser cantado en la Abadía de Westminster, con el que Stile Antico, nombre que hace referencia al canto polifónico renacentista, mostró ya sus señas de identidad, centrándose en la exuberante belleza de la música al servicio del espiritual texto, para continuar con el jubiloso Hosana del Domingo de Pascua a cargo de una pieza de Thomas Weelkes, un autor habitualmente dedicado a los madrigales, que el conjunto entonó con desenfado y ánimo optimista, dejando constancia del brillo y la claridad de sus voces. Con el ursaonense Alonso Lobo se adentraron ya en un Jueves Santo idealizado con carácter piadoso, sereno y luminoso gracias a ese constante juego entre armonía y contrapunto que son capaces de aportar a su canto, y que con Leonora d’Este, noble y monja, hija de Lucreca Borgia, se convirtió en un dechado de efectos y afectos a partir del eficaz entrelazado de voces graves y agudas femeninas, con claro predominio de las segundas, en Ego sum panis vivus. Siguieron las masculinas exclusivamente en I give you a new commandment de John Sheppard, claro exponente junto a Tallis y Byrd de la floración polifónica en la Inglaterra de los Tudor, también con brillantes juegos armónicos entre las exultantes voces graves y las muy aterciopeladas agudas.

Un impactante efecto dramático

Así llegamos a la oración en el huerto según San Mateo, con el dramático motete Tristis est anima mea del influyente franco flamenco Orlando de Lassus, de tesitura ancha, líneas vocales descendentes y melodías circulares que sirvieron de magnífico preludio a un Miserere de Allegri de enorme impacto teatral, gracias a la disposición de las voces entre el escenario, cinco, un palco a modo de púlpito ocupado por Hanley, y el resto distribuido en el vestíbulo del Espacio Turina. Un juego de voces en diálogo, con claro predomino de las muy entonadas pero nunca estridentes sopranos, y un espectacular efecto místico e hipnótico con el que acabó este paseo por los Santos Oficios.


En la segunda pare, tras un nuevo prólogo de la mano de ese primer barroco representado por Purcell, con Hear My Prayer, Oh Lord también escrito para Westminster con una enorme complejidad armónica que el conjunto salvó con maestría, pasamos a celebrar el Viernes Santo ya desde la contención y la tristeza más expresiva, con O crux ave del madrigalista franco flamenco Giaches de Wert, y dos piezas de los Responsorios de tinieblas de Tomás Luis de Victoria en los que el contraste entre las voces agudas de O vos omnes y las más graves del estremecedor Tenebrae factae sunt, obraron el milagro del éxtasis gracias a las muy entregadas voces del conjunto, que durante toda su actuación jugó a variar constantemente la composición de conjuntos y la disposición de voces. La Vigilia se hizo paso con el conmovedor Dum transsset Sabbatum de John Taverner, para el tercer responsorio de maitines del Domingo de Resurrección, prodigio de voces en imitación y atmósfera rapsódica. La Pascua estuvo representada por la exuberancia y el tono jubiloso de piezas como Ecce Vicit Leo de Peter Philips, la enérgica Victimae Paschali de William Byrd, con sus ingeniosas interactuaciones entre solistas y conjunto, la antífona mariana a ocho voces Regina Caeli de Palestrina, y un jubiloso himno final a cargo de Thomas Tomkins, todo defendido con amplio sentido del color, el diálogo y la armonía, que nos llevó al paraíso ahora que tanto hace falta, en estos momentos de sinsentido y dolor en los que es más fácil sentir el infierno.

Fotos: Aníbal González (Femás)
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 5 de abril de 2021

DISCUTIBLE DESPEDIDA BAJO EL SOL

38º FeMÁS. Ottava Rima. Ministriles Hispalensis. Marco Mencoboni, dirección. Programa: Zai. Candidiores nazarei, de Cristóbal de Morales; Missa Pange lingua y Ave Maria a 6, de Josquin des Prez; Vexilla Regis, de Francisco Guerrero; Tantum ergo, de Tomás Luis de Victoria. Espacio Santa Clara, domingo 4 de abril de 2021

Que la unión de fuerzas no siempre funciona quedó demostrado en esta original propuesta con la que la trigésimo octava edición del Festival de Música Antigua echó definitivamente el cierre. Redundamos en lo de definitivo porque seguimos considerando la accidentada presentación del Argippo de Europa Galante como colofón del certamen, ocupando la fecha y lugar en que tradicionalmente se ha despedido, Maestranza y Sábado de Pasión. Ya dijimos en su momento que estos últimos cinco conciertos podíamos considerarlos como un apéndice, contándose para ello con el cuartel general del festival, el Espacio Santa Clara del Ayuntamiento de Sevilla. Y en ese contexto situamos el montaje urdido por dos competentes conjuntos sevillanos, aumentado con refuerzos instrumentales y armonizados bajo la dirección del especialista Marco Mencoboni, mirando al cielo y dejando en esta ocasión la función de organista en manos de Alejandro Casal.

Con voces e instrumentos repartidos por la galería superior del claustro de Santa Clara y los espectadores dispersos por el patio y obligados a mirar al cielo o recogerse en la reflexión, muchos bajo un sol por momentos abrasador, se dio así cumplimiento a la mitología del Domingo de Resurrección, que celebra el Cuerpo de Cristo, su ascensión a los cielos y la promesa de la vida eterna. Nada mejor para hacerlo que poner en escena, dado el alto carácter teatral de la propuesta, la Misa Pange lingua del inconmensurable Josquin des Prez, que con cuatro voces logró texturas para las que muchos necesitaban más de cinco, y con la que experimentó formas libres y fantasías de canto llano hasta entonces inéditas, exhibiendo una facilidad y un ingenio que le labró ser considerada una de sus incontestables obras maestras, ya a finales de su vida en pleno Renacimiento.

Una función diferente

Las voces de Ottava Rima y los vientos de Ministriles Hispalensis, acompañados de órgano y cuatro violas da gamba, llevaron al extremo el espíritu imitativo de la pieza, y la arroparon con obras igualmente significativas para la fecha de los tres grandes compositores españoles del momento, Francisco Guerrero, Cristóbal de Morales y Tomás Luis de Victoria, dos de ellos nacidos en Sevilla. Un montaje ambicioso en el que a buen seguro todos y todas sus responsables pusieron mucha ilusión y esfuerzo, pero que en general resultó musicalmente fallido. Falsas y erráticas entradas, pérdidas considerables de intensidad emocional, fuertes e injustificados contrastes y salidas de tono, fueron algunas de las características con las que se saldó una interpretación algo anclada en los cánones del pasado. De hecho a quienes nos hemos curtido en el cine nos pareció en muchos momentos estar escuchando los arreglos de un Delerue o incluso un Barry para películas históricas fundamentalmente de los años sesenta del siglo pasado. Prácticas algo desfasadas que no obstante podrían haber dado buenos resultados de no haber sufrido frecuentes desajustes y pérdidas de compenetración.

La Misa Pange lingua fue acertadamente precedida por el canto gregoriano en el que se basa, escenificado en procesión siempre en esa galería alta, y contó luego con momentos inspirados y alguna que otra sobrecogedora carga de tensión, unas veces gloriosa, otras majestuosa. Sin embargo en general esta sucesión de grandes oraciones litúrgicas careció en general de variedad expresiva y se ancló en una articulación algo rancia y raquítica. Faltó en general esa claridad expositiva que permitiera captar su riqueza melódica emergiendo continuamente y fundiéndose como un caleidoscopio, como faltó también esa calidez que se requiere en las voces y la sensación de recogimiento que exige la experiencia, aunque nos consta que a nivel profano ésta mereció la pena, sobre todo como espectáculo teatral y multiexperimental, concebido quizás con más espíritu lúdico que propiamente arqueológico, y dejándonos al menos la sensación de haber asistido a una función diferente. Se reconoce el esfuerzo y la intención, lo que al menos amortigua sus decepcionantes resultados estrictamente musicales, y eso a pesar del alto nivel técnico de los instrumentistas y los puntuales estallidos de júbilo y exaltación en unas voces que, no lo olvidemos, son en su mayoría aficionadas, con todo lo que eso conlleva de esfuerzo, ilusión y generoso desinterés.

Fotos: Francisco Roldán
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 28 de agosto de 2020

HEXACORDO POR UNA IBERIA HERMANADA

XXI Noches en los Jardines del Alcázar. Hexacordo: Manuel Pascual, cornetas, espineta y voz. Alberto Barea, voz, organetto, cromorno. Aníbal Soriano, laúd. Programa: Iberia resonat (obras de los cancioneros de París, Elvas, Lisboa, Belém, la Colombina, Palacio y Upsala, Cristóbal de Morales y Hernando Franco). Jueves 28 de agosto de 2020

Foto: Actidea
Nacieron hace siete años con la intención, como tantos otros grupos surgidos desde finales del pasado siglo, de recuperar y recrear la música del Renacimiento y primer Barroco con criterios e instrumentos históricamente informados. Y también como tantos otros grupos se autoalimentan de integrantes de diversas agrupaciones y conjuntos. De hecho en Hexacordo encontramos dos de los más significativos miembros del popular conjunto sevillano Artefactum, el especialista en cuerda pulsada Aníbal Soriano y el todo terreno Alberto Barea, aunque comandados, ellos y los muchos miembros que según cada propuesta integran la formación, por su fundador, Manuel Pascual, especialista en cornetas e ideólogo del que surgen la mayoría de sus propuestas. Y con un viaje de ida y vuelta por Portugal y España con paradas en el mar y la fe en tiempos de Magallanes y Elcano, se adhirieron a esta edición de las Noches en el Alcázar que con alto valor ejemplarizante está completando su ciclo en estos difíciles tiempos de pandemia protagonizados por necesarias medidas de protección y seguridad.

Soñar con un mundo sin fronteras

Quizás fuera ésta la propuesta relacionada con el V Centenario de la Circunnavegación de la Tierra, de cuantas se han desarrollado en estas XXI Noches en los Jardines del Alcázar, que mejor se adaptara al espíritu de la celebración, contando para ello con piezas rigurosamente contemporáneas de la gesta y una línea argumental perfectamente ideada para transmitir dos cuestiones fundamentales, la motivación psicológica de su principal artífice, el portugués Fernando de Magallanes, y el origen de una utopía largamente acariciada, el borrado de las líneas que representan las fronteras y constituyen un auténtico freno a una humanidad realmente igualitaria y finalmente hermanada. Para ello Hexacordo hizo acopio de los cuatro manuscritos renacentistas más importantes del país vecino, los Cancioneros de París, con más de ciento veinte cantos profanos, villancicos y cantigas, el de Elvas, con músicas y poemas del siglo XVI, el de Belém, con solo dieciocho pero muy apreciadas piezas, y el de Lisboa, que recopila música sacra y profana de los siglos XV y XVI. Algunas, como Venid a suspirar, se encuentran indistintamente en dos de ellos. Colecciones recuperadas a lo largo del pasado siglo, cuya interpretación en programas tan suculentos como éste constituye el objetivo con que culminar su proceso de rehabilitación.

El flamante organetto que, como tantos otros
instrumentos antiguos, forma parte de la
colección personal de Alberto Barea
Foto: Luis Pascual
Pascual y Hexacordo dividieron su propuesta en cuatro partes, las primera y última dedicadas a los países asociados a la gesta, la segunda al mar que la vio nacer y la tercera al proceso de evangelización con el que se sometió a gran parte del Nuevo Mundo cuyo supuesto descubrimiento abrió una brecha radical y cultural en todo lo que hasta el momento se conocía del planeta. Los amores frustrados de Magallanes, su inquietud por los océanos, el papel de la Iglesia y el regreso a España comandado por Elcano constituyeron así los pilares de un guion bien hilvanado que los integrantes del grupo supieron traducir con profesionalidad y saludables apuntes humorísticos en los agradecidos comentarios. Música preciosas, instrumentales y vocales, en instrumentos formidables, perfectas reconstrucciones de época con los que recrearon con presumible exactitud y altas dosis de sobriedad tanto las piezas de los cancioneros aludidos como otras extraídas de los de Palacio y la Colombina, ya transitados en otras propuestas de esta edición, así como el de Upsala, también conocido como del Duque de Calabria o de Venecia aunque tenga origen valenciano, así como composiciones del sevillano Cristóbal de Morales y el extremeño Hernando de Franco, que desarrolló su carrera en Guatemala y México.

Una interpretación sobria y sin sorpresas

La voz convencional y bien timbrada de Pascual se fusionó con la más cultivada, dulce y bien acentuada de Alberto Barea, auténtico protagonista de la velada con sus intervenciones vocales e instrumentales, tocando con notable precisión el cromorno y su particular sonido agaitado, y el organetto, sensacional instrumento de tecla y viento. Aníbal Soriano por supuesto añadió elegancia y atmósfera a cada pieza desde la cuerda pulsada de su laúd, y Pascual, además de ilustrar tan singular viaje, demostró por qué se le considera un especialista en la corneta negra, la más recurrida, y blanca, de sonido más dulce y aterciopelado. Tampoco se le resistió la espineta, un tipo de clavecín de cuerda pinzada, que se percute con plectros y no con martilletes. Y todo a pesar del carácter relativamente primitivo de estos instrumentos, que les hace acusar puntuales defectos de afinación y expresión. En conjunto la propuesta resultó agradable más que estimulante, todo en su sitio pero sin motivos para la algarabía. Nada que reprochar, ni por el programa ni por su línea interpretativa, aunque se echó en falta una mayor intervención de la sorpresa y una mayor dosis de excelencia.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 6 de agosto de 2020

AXABEBA BUSCA AL REY EN EL ALCÁZAR

XXI Noches en los Jardines del Alcázar. Axabeba: Ángeles Núñez, canto solista y percusiones. Ignacio Gil, vientos históricos. José Luis Pastor, guitarra renacentista y vihuela de mano. Programa: La música en tiempos de Magallanes (obras del Cancionero Musical de Palacio, Alonso Mudarra, Luys de Narváez, Diego Pisador, Miguel de Fuenllana, Cancionero Musical de la Colombina y Juan del Encina). Miércoles 5 de agosto de 2020

Foto: Actidea
Que el emérito esté en paradero desconocido es una falta de respeto al pueblo al que se supone ha de servir, no tanto por constituir un peligro a la hora de someterse a la justicia que emborrona definitiva e indignamente una trayectoria tanto tiempo celebrada incluso por afines a la República, como por su condición de mantenido del Estado, lo que por fuerza limita su vida privada y lo distingue del resto de la ciudadanía, que no ostenta los privilegios que sí tiene él simplemente por derecho hereditario, ¿o debería decir divino? De cualquier forma hoy es el tema que más interesa para intentar una vez más desviarnos de las cosas que verdaderamente importan en un mundo acosado cada vez más por las desigualdades e injusticias sociales. Hasta Axabeba hizo anoche chistes sobre nuestro Wally Royal, y es que el programa venía muy a cuento, entre viajes y cortes en un no tan lejano Renacimiento que forjó los cimientos sobre los que todavía se asienta eso que creemos es una democracia, aunque su jefe de estado fuese elegido por un dictador y no por un pueblo supuestamente soberano. Los Reyes Católicos se las ingeniaron bien para influir incluso quinientos años después, y a ellos estuvo dedicada gran parte de este programa, como ya sucediera en el concierto de la Capilla Jerónimo Carrión de la semana pasada.

Cancionero de Palacio y maestros de la vihuela

Axabeba son ya rostros conocidos de las Noches del Alcázar, y su veteranía se reconoce no solo en los registros que ya atesoran y las múltiples ocasiones en que hemos tenido ocasión de disfrutarles, sino también en un control absoluto sobre el repertorio y el instrumental que abordan y, sobre todo, en un sonido transparente y brillante, preciso y seguro como pocas veces hemos tenido ocasión de apreciar en los dispersos y amplificados parajes del palacio sevillano, testigo mudo de tantas conspiraciones para someternos. Pero esta vez el viaje no se anclaba en Isabel y Fernando, sino que proseguía con más lógica y rigor por los reinados de Carlos I y Felipe II. El punto de partida fue el Cancionero Musical de Palacio o de Barbieri en honor a su descubridor, con una Danza alta de Francisco de la Torre que Ignacio Gil defendió de maravilla a la flauta de pico renacentista, con ornamentaciones de fuerte calado expresivo y emocional, y siguiendo con un Pase al agua, ma Julieta que marcó el estilo y línea de canto, siempre dulce, cálido y ligeramente aniñado de Ángeles Núñez. Además de destacar por su concentrado tañer, apreciable en piezas como la Pavana de Alonso Mudarra, maestro de la vihuela que trabajó y vivió en Sevilla, que desgranó con expresividad poética y un buen gusto intachable, José Luis Pastor lo hizo también por sus didácticas locuciones.

La noche estuvo marcada además por aires alegres y desenfadados, ideales para recrear esa atmósfera aventurera que debió presidir la gesta de Magallanes y Elcano, y aliviar las tensiones que sin duda debieron emerger como consecuencia de los mil inconvenientes que encontraron a su paso. Así piezas como La Tricotea San Martín la vea, y su imposible trabalenguas, el jubiloso Rodrigo Martines también del Cancionero de Palacio, o la muy colorista e idiomática Niña y Viña del Cancionero de la Colombina, conservado en Sevilla, que Gil acompañó con el particular sonido jocoso de la chirimía, y Núñez con el sutil toque del pandero a la vez que tiñó su voz de un aspecto más sensual y atrevido, se alternaron con romances de tema melancólico como La mañana de San Juan de Diego Pisador o Paseavase el rey moro de Luys de Narváez, completando así un plantel irrepetible de maestros españoles de la vihuela y la guitarra renacentista, y una experiencia refrescante para el público asistente.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 17 de julio de 2019

EL CANCIONERO IBÉRICO DE CARMINA TERRARUM

20ª Edición Noches en los Jardines del Alcázar. César Carazo, canto y viola de brazo. Cristina Bayón, canto. Aníbal Soriano, cuerdas pulsadas. Programa: Los cancionaeros hispano portugueses en la época de Magallanes (obras de los Cancioneros de Elvas, Lisboa, Belem, París y Palacio, Pedro de Escobar, Luis de Milán, Pedro Guerrero, Maestro Capitán y Fray Manuel Correa). Martes 16 de julio de 2019

Foto: Actidea
¡Qué bien venden los americanos todo lo suyo y qué mal lo hacemos nosotros! El mundo lleno de hamburguesas y tan falto de buen jamón de pata negra. Mientras estos días asistimos a un aluvión de programas y reportajes sobre el alunizaje del Apolo 11, del que se cumplen cincuenta años, apenas notamos la influencia de la primera vuelta al Mundo, que cumple también este verano cinco siglos. La atención mediática dispensada al primero es infinitamente superior a la prestada a la segunda. Menos mal que a través de sus miniciclos las Noches del Alcázar nos recuerdan estas efemérides, lo que a su vez sirve para que los conjuntos y artistas invitados confeccionen cuidados programas, rara vez dejados al azar, en su mayoría tan didácticos como valiosos en el aspecto meramente musical.
 
Es lo que sucedió con el recién formado grupo Carmina Terrarum, algo así como Cánticos de la Tierra, en el que por primera vez coincidieron la cuerda pulsada, casi acariciada, de Aníbal Soriano, el canto trovadoresco y el derroche de simpatía de César Carazo, y la preciosa y mágica voz de Cristina Bayón, que nos sorprende más cada nueva comparecencia, desde aquel poco convincente Femás del 2012 a un sensacional Dido y Eneas en Jerez hace un par de años, siempre en continua evolución.
 
Compendio de cancioneros ibéricos del XVI
 
Carmina Terrarum trajeron al escenario del Alcázar canciones de los cuatro manuscritos fundamentales lusos de la época en que Magallanes emprendió bajo patronato de la corona española la búsqueda de nuevas rutas de las especias, y Elcano completó dando la vuelta al Mundo. El trío hizo gala de una generosa musicalidad desde los primeros y alegres compases de Qué es lo que veo y De la villa voy, del Cancionero de Elvas, un claro ejemplo de polifonía profana renacentista y casi únicas piezas en las que Carazo hizo sonar su viola de brazo, de sonido áspero y austero, al espiritual y emotivo canto siempre a dos tiempos, en un prístino ejercicio de armonía y contrapunto, de Falai miña amor, del compositor y vihuelista valenciano Luis de Milán, que trabajó a las órdenes de Juan III de Portugal, a quien dedicó su imprescindible manual de cuerda pulsada El Maestro.
 
Pero el punto álgido de la velada llegó pronto, con una preciosa interpretación de Acabarseam mis plazeres, del Cancionero de Lisboa, un claro ejemplo de música entre profana y religiosa, con un amplio contenido espiritual que las voces, acompañadas siempre del suave tañer de Soriano, llevaron a una dimensión mística. Obras de Pedro de Escobar, portugués que llegó a ser Maestro de Capilla en la Catedral de Sevilla, los Cancioneros de Belem, París y de Palacio, con un evocador Meis ollos van per lo mare como pieza clave, y ya en terreno barroco una canción del también portugués Fray Manuel Correa, exponente de la Escuela Polifónica Aragonesa, conformaron el resto del elaborado programa. La simpatía de Carazo en las didácticas luciones, la sensibilidad de Soriano, que encandiló con una Fantasía de Luis de Milán, y sobre todo la cálida y a la vez robusta voz de Cristina Bayón, tan en estilo, segura y bien proyectada, lograron un recital envolvente y sugerente, que la Luna se encargó de rubricar, miren por dónde, con un poético eclipse parcial.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía