jueves, 6 de septiembre de 2018

FEDERICO LECHNER VERSIONA A DEBUSSY EN EL JARDÍN

19º Edición Noches en los Jardines del Real Alcázar. Federico Lechner, piano. Programa: Arreglos e improvisaciones sobre los Preludios 1, 6 y 8 del Libro I, Arabesque nº 1, Reverie, Le petit negre, Claire de Lune y Valse Romantique de Debussy. Miércoles 5 de septiembre de 2018

La música de Debussy nunca falta en estas noches del Alcázar. Su estética y su perfume resulta ideal para estos encuentros en el jardín, sobre todo cuando la brisa fresca potencia esa inequívoca inspiración que provoca su música. Este año además se cumplen cien de su desaparición, por lo que han sido varios los conciertos que lo han recordado, el último el pasado viernes a cargo del magnífico pianista italiano afincado en Sevilla Tommaso Cogato. El broche final lo ha puesto el pianista argentino Federico Lechner con sus arreglos e improvisaciones que lo llevan al terreno del jazz, un estilo que no es ajeno al espíritu de la música del genial impresionista francés.

Lechner, que ya estuvo en otras ocasiones en estas noches estivales del Alcázar, las últimas en 2012 con su inseparable amigo Antonio Serrano a la armónica interpretando música de Gershwin, y en 2014 con el contrabajo de Pablo Martín Caminero y un programa en torno a Rayuela de Cortázar, es un magnífico pianista, un competente y apasionado intérprete capaz de extraer de cada pieza que aborda connotaciones y sabores nuevos que les añaden una especial frescura, tal como sucedió en este concierto en la recta final de esta cita veraniega, ya con sabor otoñal potenciado por las agradables temperaturas disfrutadas. Esta vez en solitario y con un brillante programa protagonista de su próximo registro discográfico, dio buenas muestras de su proverbial talento no sólo para dominar la técnica sino también para evocar la atmósfera que requiere Debussy y estimular así nuestros sentidos. Tres piezas del Libro I de preludios salpicaron la propuesta; sensual y tenso a partes iguales en Danzantes de Delfi, misterioso y sobrio en Pasos en la nieve, incluyendo unas mágicas intervenciones en la caja acústica del piano, e inocente, prestando especial atención a su calidad melódica, en La niña de los cabellos de lino.

El resto también fue puro alarde de sensibilidad y sentimiento, con un bellísimo y muy respetuoso Arabesco nº 1, obra de juventud que supuso lo más popular del programa junto al inevitable Claro de Luna, que Lechner despachó con más literalidad que el resto de las piezas, en un alarde de sutileza y expresividad. Sensacional sin paliativos resultó su particular versión de Reverie, envolvente y ensoñadora. Una interpretación fiel del ragtime El negrito, en la línea del Colliwogg’s Cakewalk de Children’s Corner, introducida por su versión deconstruida y ornamentada al más puro estilo de una jam session, nos llevó a la vertiente más académica del compositor, mientras Valse Romantique evocó su época más convencional, tardorromántica, con igual mimo, respeto y devoción, mostrando siempre una enorme sensibilidad e implicación, apreciable incluso en sus frecuentes tarareos melódicos. Como propina Lechner emuló el qanum árabe en su introducción al Atardecer en Granada, que le permitió abordar el espíritu andalusí y rubricar brillantemente un espléndido y generoso concierto en el que agilidad, sensibilidad y expresividad definieron decidida y acertadamente el talento de este singular jazzista argentino.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

CUANDO LOS ÁNGELES DUERMEN Ambiciones que perjudican un buen entretenimiento

España 2018 91 min.
Guión y dirección Gonzalo Bendala Fotografía Sergi Gallardo Música Pablo Cervantes Intérpretes Julián Villagrán, Ester Expósito, Marián Álvarez, Marisol Membrillo, Adolfo Fernández, Helena Castañeda, Christian Mulas, Ramiro Alonso, Juan Carlos Villanueva, Asia Ortega, Daniel Jumillas Estreno 7 septiembre 2018

El director sevillano Gonzalo Bendala da un salto cualitativo notable tres años después de su debut en el largometraje con Asesinos inocentes, proponiendo una cinta de género, otro thriller, en el que de nuevo unas circunstancias muy particulares ponen a prueba la integridad moral de su protagonista. Los notables problemas de guión que planteaba la anterior película quedan algo superados en esta nueva propuesta, aunque algunos comportamientos y su resolución pueden quedar sujetos a polémica por su falta de convicción. Cuando los ángeles duermen funciona como película de género, con sus protagonistas entregados a una vorágine de violencia y persecución en cierto modo deudora del clásico de William Wyler El coleccionista. En este sentido el film funciona, generando suficiente tensión e intriga que no decae en ningún momento, demostrando la capacidad adquirida por el realizador para mantener el ritmo y el suspense. Lástima que no se conforme con su vocación de mero entretenimiento, como sucede en películas americanas de corte similar, y pensamos en títulos como Carretera al infierno, y se preocupe en exceso en marcar pautas morales y analizar conductas que reflejen la corrupción en una sociedad cada vez más preocupada por valores tan bien vendidos como la familia o el dinero. En este sentido Bendala demuestra que no es ningún genio y que filosofar no se le da tan bien como adaptar a nuestro cine las formas del buen cine de suspense y acción sin más pretensiones. Los protagonistas se esfuerzan en ser creíbles y el resultado les avala, pero en su progreso dramático algunas cuestiones quedan desdibujadas, algo faltas de convicción, y hacen flaco favor al esfuerzo que despliegan nuestras fuerzas del orden cuando se trata de resolver cuestiones como las que plantea el film, entre ellas la desaparición de mujeres o la omisión de socorro. Una vez más en nuestro cine el peso del guión se nota en exceso, sepultando las posibilidades de un film que a pesar de todo cuenta con considerables alicientes técnicos y artísticos.

THE HABIT OF BEAUTY Duelo sin alma

Italia-Reino Unido 2017 89 min.
Dirección Mirko Pincelli Guión Enrico Tessarin Fotografía Fabio Cianchetti Música Peter Michaels Intérpretes Francesca Neri, Vicenzo Amato, Nico Mirallegro, Noel Clarke, Nick Moran, Kierston Wareing, Elena Cotta, Luca Lionello, Mia Benedetta Estreno en Italia 22 junio 2017; en España (sólo Madrid y Sevilla) 31 agosto 2018

A la vista del escaso recorrido que ha tenido esta película y el poco interés que suscita, uno se pregunta qué habrá motivado su estreno entre nosotros, aunque sólo sea en un par de ciudades de nuestra geografía. Parece mentira que el joven realizador italiano Mirko Pincelli se haya curtido en el documental, ante la deficiente capacidad que muestra en su debut en la ficción para observar la realidad. Una pareja vive su particular calvario tras la muerte de su hijo adolescente en un accidente de tráfico. Su duelo no impide que dejen atrás su hábitat natural para instalarse en un Londres caótico y violento, aunque ellos disfruten del habitual lujo y arte que da empaque a estas producciones pedantes, tras sus sofisticados trabajos de galerista y fotógrafo, ya separados y con vidas sentimentales también recompuestas, cada uno a su estilo. Incoherencia total a la hora de mostrar un dolor que jamás traspasa la pantalla y que parecen querer cicatrizar prestando toda su atención a un chico marginal, expresidiario y con familia absolutamente disfuncional (la madre es Kierston Wareing, que tras un imponente arranque de carrera con títulos como En un mundo libre de Ken Locah y Fish Tank de Andrea Arnold, se ha visto condenada a subproductos como éste). Todo son despropósitos, clichés y tópicos de manual en una película que antepone su tono gris y tristón a una auténtica coherencia interna, emociones sinceras y psicología convincente. Nada de eso asoma en esta pretenciosa, soporífera y sonrojante película, que además cuenta con una de las bandas sonoras más horrorosas (trompeta circense, guitarrita eléctrica y voces indias incluidas) que recordamos.

martes, 4 de septiembre de 2018

LA NOVIA DEL DESIERTO De gris a luminosa

Argentina-Chile 2017 77 min.
Dirección Cecilia Atán y Valeria Pivato Guión Cecilia Atán, Valeria Pivato y Martín Salinas Fotografía Sergio Armstrong Música Leo Sujatovich Intérpretes Paulina García, Claudio Rissi Estreno en Cannes 25 mayo 2017; en Argentina 21 septiembre 2017; en España 31 agosto 2018

Con más de dos décadas como asistentes de dirección a sus espaldas, en algunas de las películas más emblemáticas del país andino, Cecilia Atán y Valeria Pivato saltan a la dirección de manera asombrosa, metiéndose de lleno en Una cierta mirada del Festival de Cannes del año pasado, y logrando entre otros premios los de mejor película, actriz y actor en el pasado Festival de Huelva. La novia del desierto es una luminosa película en la que una mujer y un hombre con caminos muy diferentes pero ambos solitarios se encuentran en un pasaje revelador de conocimiento y aprendizaje. Para ello las debutantes realizadoras han ambientado su historia fundamentalmente en exteriores, los que brindan las sensacionales localizaciones de San Juan en Argentina. Allí, y bajo la atenta y supersticiosa mirada de la Difuntita o Santa Correa, una mujer de mediana edad se abrirá a un mundo de luz y sensaciones tras haber pasado la práctica totalidad de su vida a la sombra de aquéllos a los que sirvió y amamantó. Paulina García da vida a esta mujer gris y aparentemente ignorante, básica y sencilla, con la misma convicción con la que interpretaba a la presidenta de Chile en La cordillera de Santiago Mitre o a esa mujer que decide tomar las riendas de su vida en Gloria de Sebastián Lelio. Su mirada, sin excesos ni imposturas, revela todo un universo interior lastrado por una falta de voluntad trágica, a la vez que reflejan el descubrimiento de la atracción, la pasión y la esperanza por un futuro mejor y más personal. Por su parte, aunque lastrado por esa imposible dicción argentina, el actor Claudio Rissi incorpora a un nómada comerciante al que la vida parece haberle dado más palos que satisfacciones, pero superviviente al fin y al cabo y con la energía suficiente como para iluminar a esta mujer desorientada y desvaída, igual que lo hace ese sol que abrasa el desierto del título, así como esa Difunta Correa que parece flotar sobre el ambiente dotándolo de un aire místico. Con notable economía de medios, las directoras nos sumergen en una experiencia de vida dotada de tanta sensibilidad como significación existencial, y en apenas hora y cuarto todo queda dicho. Acompaña una brillante fotografía y una música que de ser puntual acaba resultando tan luminosa como el resto en la voz del compositor Leo Sujatovich.

lunes, 3 de septiembre de 2018

LA GAVIOTA Revisión de un clásico sobre el genio y el amor

Título original: The Seagull
USA 2018 98 min.
Dirección Michael Mayer Guión Stephen Karam, según la obra de Antón Chéjov Fotografía Matthew J. Lloyd Música Anton Sanko Intérpretes Annette Bening, Saoirse Ronan, Billy Howle, Corey Stoll, Elisabeth Moss, Mare Winningham, Brian Dennehy, Jon Tenney, Michael Zegan, Glenn Fleshler Estreno en Estados Unidos 11 mayo 2018; en España 31 agosto 2018

Michael Mayer se dio a conocer hace más de una década con Una casa en el fin del mundo, un ambicioso proyecto que tenía como protagonistas, entre otros, a Colin Farrell, Robin Wright y Jessica Lange. Luego rodaría otras películas, entre las que destaca la infantil Flicka con Alison Lohman. Podría decirse que firma ahora su película más personal, una nueva adaptación de la obra teatral de Chéjov, varias veces llevada al cine, entre otros por Sidney Lumet en 1968 y Marco Bellocchio en 1977. Ya se sabe, la imperecedera atracción por los clásicos, a los que se presupone siempre mucho que enseñar y siempre de actualidad. Pero para eso cada adaptación tiene que saber conjugar los tiempos y que nada ni nadie parezca rancio. Mayer lo consigue sólo parcialmente. Para empezar redunda en ese defecto que tienen los americanos de que todo lo europeo, clásico y dramático suene a británico. Ni atisbo de temperamento ruso entre los atormentados personajes de la película, que parecen habitar el típico caserón británico de finales del XIX y principios del XX. Bastaría para evitar esto, convenciones del idioma incluido, cambiar los nombres de los personajes. La gaviota nos habla de amores no correspondidos y de talentos no reconocidos, de creatividad, frustración y traición, en tono camerístico y un entorno acomodado y en principio amigable. Saoirse Ronan y Billy Howle vuelven a reunirse en apenas unos meses tras En la playa de Chesil, y construyen otra historia de amor imposible, mientras Annette Bening y Corey Stoll funcionan como contrapunto del éxito y experiencia que fagocitan a sus menores y hacen crecer en ellos inseguridades y sufrimiento. Alrededor una galería de personajes que apuntan lo planteado por este cuarteto infernal y lo potencian, en especial una extrema Elisabeth Moss resignada a la infelicidad conyugal. Hechas las salvedades anteriores hemos de reconocer que Mayer mueve las fichas con soltura y maneja los tiempos y los personajes con solvencia, aunque en el proceso emplee más de diez minutos de su apenas hora y media de duración en repetir al final secuencias vistas al principio, sin duda un regalo para quienes entran tarde en la sala, pero desesperante para quienes hemos asistido a la totalidad de la proyección. ¿Una licencia de estilo, quizás? Cine académico, de tesis romántica algo marchita pero con un regusto clásico que siempre se agradece, aunque Bening se exceda en más de una ocasión.

EN LAS ESTRELLAS Luna de papel con monstruos de cine

España 2018 85 min.
Guión y dirección Zoe Berriatúa Fotografía Iván Romero Música Iván Palomares Intérpretes Luis Callejo, Jorge Andreu, Macarena Gómez, Álvaro Roig, José Luis García Pérez, Magüi Mira, Kiti Manver, Ingrid García Johnson, María Morales Estreno 31 agosto 2018

Hace unos años el director Zoe Berriatúa sorprendió a unos pocos con su primer largometraje, Los héroes del mal, una crónica violenta sobre el maltrato juvenil, tema que ahora toca tangencialmente en este canto de amor al cine profesado por un director fracasado y en la indigencia al que un trauma familiar le ha empujado a la bebida. Como se ve unas premisas de guión harto frecuentes por no decir tópicas y recurrentes. Berriatúa salva sin embargo el barco al introducir un expresivo niño, no tan cargante como los impuestos por el modelo americano, que interpreta al hijo del protagonista, al que éste sumerge en un mundo de fantasía y optimismo directamente importado de nuestros recuerdos cinéfilos, esos que nacen de la ciencia ficción y de personajes tan emblemáticos como los robots o las criaturas monstruosas. En este particular viaje sembrado de tópicos, Luis Callejo nos regala una interpretación convincente y nada estridente, mientras Berriatúa se las ingenia para ofrecer vistosas ilustraciones inundadas de efectos visuales artesanales que dan al conjunto una plasticidad considerable. Se agradece también que en el proceso los personajes no resulten exagerados ni unidimensionales, y que se adorne el producto con ingredientes técnicos de primer nivel, incluyendo una esmerada fotografía y una estimulante banda sonora en la que la música original se combina satisfactoriamente con piezas de Ravel o Britten. Álex de la Iglesia produce esta Luna de papel mezclada con La vida es bella, tan original y hermosa en sus planteamientos estéticos como recurrente en lo dramático. Se queda corta en su pretendido aliento poético, y entre tanta buena intención tampoco asoma suficientemente el alma, a pesar de lo cual se disfruta como producto diferente y de vocación infantil.

YUCATÁN Un cóctel mal combinado

España 2018 130 min.
Dirección Daniel Monzón Guión Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría Fotografía Carles Gusi Música Roque Baños Intérpretes Luis Tosar, Rodrigo de la Serna, Joan Pera, Stephanie Cayo, Adrián Núñez, Alicia Fernández, Gloria Muñoz, Toni Acosta, Xavi Lite, Txell Aixendri, Álex Amaral Estreno 31 agosto 2018

Antes de su debut como director de cine, Daniel Monzón fue crítico en Fotogramas y subdirector del programa de televisión Días de cine. Su pasión por el cine y su capacidad para fagocitar géneros ha quedado patente en su exitosa filmografía, que se estrenó con una de aventuras de corte medieval, El corazón del guerrero, a la que perdonamos sus defectos por la valentía de su joven director a la hora de abordar un género tan poco habitual en el cine. Pero el primer batacazo le llegó de la mano de la comedia alocada, que ahora repite con este Yucatán de decepcionantes resultados. Se trata de El robo más grande jamás contado, con el sello de ambición y pretensión que caracteriza su cine y que continuó con su única incursión en inglés hasta el momento, el más interesante pero parcialmente fallido thriller La caja Kovak. Si su muy reconocida Celda 211 nos parece irregular desde el momento que contiene importantes baches de guión, El niño vino a corroborar que aquello que tanto criticábamos al cine americano, su fortaleza gracias a los grandes presupuestos, no se producía en el nuestro, incapaz de hacer lucir sus holgados recursos en pantalla, ni siquiera cuando provienen de Mediaset, empresa que vuelve a confiar en el ecléctico director, que repite con la comedia coral, esta vez con más ingredientes y guiños a los clásicos americanos que nunca. Un crucero de lujo, cortesía de Pullmantur y su buque Sovereign, que hace la misma ruta transatlántica que propone la película, desde Barcelona a Yucatán pasando por Casablanca, Tenerife y Recife, se convierte en escenario de varias historias de amor absolutamente inconsistentes (la del bailarín y la hija del nuevo rico es además un insulto homófobo en toda regla) al estilo Vacaciones en el mar, mezcladas con una de timadores en la línea de Las tres noches de Eva y, sobre todo El golpe, y por si fuera poco se permite emular a Cabaret con maestro de ceremonias y números musicales irrisorios que pretenden ilustrar paralelamente la trama propuesta. El guión hace aguas por todas partes, con situaciones ridículas e inverosímiles (montar de la noche a la mañana todo un tinglado en torno a la ruleta rusa en Recife, mostrar otro timo igualmente ridículo e innecesario en Casablanca, o una boda con todos los detalles en pleno buque sin apenas previo aviso...), mientras al director le falta garra y sentido del ritmo, y los personajes son arquetípicos y sin vida más allá de lo que vemos y oímos en pantalla. Monzón además parece querer moralizar en torno al dinero y las miserias que acarrea, al más puro estilo Frank Capra. Pero la falta de ética y sentimiento es notoria, y la hipocresía servida de más, habida cuenta que nos encontramos simplemente ante una máquina de hacer dinero que el ex-crítico ha querido convertir infructuosamente en sentido homenaje al cine (con tics a Titanic y Cantando bajo la lluvia también incluidos). Al final tenemos un Álex de la Iglesia fallido, que incluso él hubiera mejorado, ya que comparten hasta guionista, un Guerricaechevarría que para la ocasión se ha lucido de largo.