sábado, 21 de enero de 2023

UNA CONJUNTA ARRIESGADA Y COMPROMETIDA

3er concierto de la XII temporada de la Orquesta Sinfónica Conjunta de la Universidad de Sevilla y el Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo. Jesús Berdonces, clarinete. Juan García Rodríguez, dirección. Programa: 5 piezas para orquesta Op. 10, de Webern; Concierto para clarinete y orquesta Op. 57, de Nielsen; Malva toda y oro, de Víctor Estapé; Suite de danzas Sz. 77, de Bartók. Auditorio ETS de Ingeniería, viernes 20 de enero de 2023


Enfrentarse a un programa tan exigente como éste no está alcance de cualquiera; requiere mucha disciplina y dedicación, y un trabajo en equipo de enorme compromiso y responsabilidad. Es así como trabajan estos y estas jóvenes que integran cada año el programa académico que hace ya doce años se bautizó como Orquesta Sinfónica Conjunta. Gracias a profesores como Juan García Rodríguez o Camilo Irizo, este singular conjunto se enfrenta prácticamente cada cita a piezas de nuestro tiempo, al menos compuestas a partir de la segunda mitad del pasado siglo, lo que lo diferencia de otros conjuntos similares que tanto se prodigan afortunadamente en los últimos tiempos. El Auditorio de la Escuela Superior Técnica de Ingenieros sirvió de nuevo de escenario para que una vez más el milagro se hiciera realidad. Lástima que se mantuvieran encendidas las luces de sala prácticamente durante todo el concierto, afectando a la concentración del oyente, salvo en la pieza final, las danzas de Bartók.

Algo más de cien jóvenes se subieron a escena entre las plantillas reducidas de las tres primeras piezas, y la increíble aglomeración dedicada a Bartók, donde por supuesto coincidieron también muchos y muchas de las intérpretes que tocaron antes. Las Cinco piezas para orquesta de Webern, las más breves que compuso jamás este amante de la miniatura, exigen multitud de timbres instrumentales, incluida una vasta representación de percusión, una guitarra y una mandolina, pero prácticamente con una sola voz por instrumento y una participación exigua en la mayoría de los casos, no en vano su duración total apenas alcanza los cinco minutos. Esto hace que la plantilla resulte completa pero muy reducida, y que cada uno y una queden muy expuestos, de forma que si no se domina el instrumento a la perfección, se nota demasiado. Fue precisamente lo que ocurrió en esta lectura algo deslavazada de la obra, donde los temibles metales evidenciaron endebleces y la combinación de timbres y texturas no acabó de funcionar. El clarinetista cordobés Jesús Berdonces vino a paliar la agridulce sensación que nos dejó Webern, con un control extraordinario de la respiración y un fraseo impoluto que sirvió para dejarnos una versión impecable del concierto de Nielsen, donde todas sus cadencias, figuras retóricas y vericuetos varios quedaron perfectamente recreados en la sensacional escritura de Berdonces. García le acompañó con mucho respeto y cuidado, sin embargo la seca acústica del lugar impidió ese sonido etéreo y atmosférico que caracteriza la obra del compositor danés. Por el contrario, el duelo con el tambor resultó sobresaliente, tanto en los momentos más airados como en los más dialogados.

En la segunda parte, la Conjunta estrenó una obra escrita expresamente para ella de la mano del profesor catalán Víctor Estapé. Malva toda y oro es algo más de diez minutos de cuerda sostenida y continuos juegos armónicos, con aires misteriosos e inquietantes muy en estilo Bartók, bien articulado y orquestado con mucha intención, pero que conforme avanza se va antojando rutinario y su discurso se va agotando. Con todo, un detalle de quien es director académico del Centro Superior de la Fundación Conservatori Liceu, que eleva aún más la categoría y la presencia de esta orquesta que tan felices nos hace. Precisamente el compositor austrohúngaro fue el protagonista del final del concierto, con una plantilla de infarto (hasta ocho contrabajos) para poner en pie con una destreza y una coordinación al alcance de los más depurados y experimentados, la Suite de danzas que compuso en 1923 por encargo del ayuntamiento de Budapest para celebrar el décimo quinto aniversario de la unión de las tres ciudades a orillas del Danubio. Su estilo accesible no exento de rigor intelectual, hizo las delicias de un público embelesado con el buen hacer de tan generosa orquesta, con sus seis danzas entrelazadas dejando ver las raíces folclóricas fundamentalmente eslavas que las informan, gracias a un trabajo exquisito de compenetración, empaste y control de dinámicas, que permitió disfrutar con el carácter y el temperamento de la obra, su ritmo trepidante y su intensa luminosidad.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 20 de enero de 2023

SOUSTROT SACA A CHAIKOVSKI DEL ABISMO

5º concierto del ciclo Gran Sinfónico de la Temporada nº 33 de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Marc Soustrot, dirección. Programa: Sinfonías nº 5 en Mi menor Op. 64 y nº 4 en Fa menor Op. 36, de Chaikovski. Teatro de la Maestranza, jueves 19 de enero 2023


Aunque la hemos disfrutado en varias ocasiones desde entonces, sea en ópera, ballet o conciertos especiales navideños, hace exactamente dos meses que no regresábamos a la programación oficial de la Sinfónica, y se echaba de menos. Volvió anoche de la mano de su titular, Marc Soustrot, que tantas páginas gloriosas ha escrito al frente de la formación, desde mucho antes de encargarse de su custodia. Y lo hizo con el tantas veces transitado Chaikovski, cuya integral sinfónica han acometido prácticamente todos los directores titulares que ha tenido la orquesta desde su fundación. Si la estrategia para programar estos conciertos tan populares es llenar el teatro, ayer eso funcionó, aunque seguimos pensando que es dar la espalda a ese público cultivado a lo largo de treinta años, que demanda nuevos territorios aún sin explorar. El concierto de anoche y hoy mismo estuvo presidido en el programa de mano por el recuerdo a Peter Derheimer, timbalista de la orquesta desde su fundación, que nos dejó el pasado mes de octubre. Cuesta creer que alguien a quien tantas veces hemos visto sobre los atriles, haya dejado de existir, y con tantos años todavía por delante para disfrutar. Será cosa de ese mismo inexorable e implacable destino al que apelaba Chaikovski en sus dos sinfonías más autobiográficas.

Soustrot abrió con la segunda de estas sinfonías, invirtiendo su orden cronológico. Una nutrida representación de la orquesta, precisamente solo con timbales como percusión, se hizo cargo de ella. El maestro se decantó por dar al conjunto un aire apesadumbrado, melancólico y triste, a pesar de que en ella el autor describe un destino sujeto al cambio, a la providencia, no obstante ese sintomático acoso inicial que se repite a lo largo de la partitura y que describe tantas dudas y lamentos. Así, el scherzo inicial sonó majestuoso y lleno de vigor, para después aplacarse en el muy reconocible andante cantabile, que el solo de trompa cinceló con mucho sentido del equilibrio y el sentimiento, acompañado por una cuerda precisa y nunca sujeta al decaimiento, la misma que logró lucir en un vals animado con gracia y buen gusto. Soustrot supo al final imbuir a la partitura de esa rebeldía y desenlace triunfal que le caracteriza, con la complicidad de una orquesta impecable en todas sus familias e interrelación entre ellas, acaso con preeminencia de metales en su registro más agudo, lo que provocó un sonido a menudo demasiado metálico, pero destacando una total ausencia de deslices ni salidas de tono, siempre resplandeciente, disciplinada y majestuosa.

El destino se hace aún más patente e implacable en la fanfarria inicial de la Sinfonía nº 4. Esta fuerza inexorable que impide alcanzar la felicidad, como el propio autor la definía, y que resulta invencible y determinante para que nuestro bienestar y nuestra paz no sean absolutas, encontró sin embargo en Soustrot una estética menos angustiosa, más relajada en el sentido de no resultar inescrutable e invencible. Fue como darle la vuelta al sentido de estas dos columnas angulares del sinfonismo tardorromántico, de forma que el allegro inicial derivó en exultante desafío, grandioso y decidido, el andantino menos melancólico de lo habitual, el scherzo centrado en el virtuosismo y la impecable técnica del pizzicato, sin más pretensiones, y el final un deleite enloquecido y febril, perfecto colofón para este recorrido de un alma atormentada y afligida que busca el alivio y la redención, salir en definitiva del abismo.

Foto: Marina Casanova
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 19 de enero de 2023

MAROUAN BENABDALLAH, FILTRO DE OCCIDENTE

Piano en Turina. Marouan Benabdallah, piano. Programa: 2 miniatures algériennes, de Salim Dada; La nuit du déstin, de Dia Succari; 3 movimientos de El Male Rachamim, de Mohammed Fairouz; 3 de las 5 piezas para piano Op. 34, de Paul Ben-Haim; 2 muwashashas, de Zad Moultaka; Nocturne nº 1, de Nabil Benabdeljalil; Africa Op. 89, de Camille Saint-Saëns. Espacio Turina, miércoles 18 de enero de 2023


Aunque hubo más asistencia de la esperable, conociendo la idiosincrasia del público sevillano, el hecho de que esta ciudad atesore un patrimonio cultural tan vasto, deudor de la herencia árabe en un alto porcentaje, habría merecido un lleno casi absoluto, algo que quizás se hubiese conseguido por mediación de algunas de las instituciones que al respecto operan en la ciudad, como la Fundación Tres Culturas. Lo cierto es que el pianista marroquí Marouan Benabdallah recaló en nuestro sitio para ofrecernos un programa que lleva tiempo paseando por diversas plazas del continente europeo y en el que desgrana algunos de los más representativos compositores del medio oriente y el norte africano, cuyos bagajes y particulares biografías les han llevado a combinar su acervo popular con la sensibilidad europea u occidental.

Benabdallah confesó que apenas conocía un par de estos compositores antes de dedicarse a investigar sobre la materia, y que de los más de cien que llegó a recopilar, acabó haciendo una criba con los seis convocados en este singular programa. En un inglés claro y fácilmente entendible (suele ser así cuando lo hablan personas que no son por naturaleza angloparlantes), el pianista ilustró profusamente cada uno de los músicos convocados y sus piezas, desgranando datos y anécdotas con encanto y entusiasmo. No obstante, teniendo en cuenta el carácter didáctico de la velada, hubiese sido un detalle contar con algún o alguna intérprete en la sala para quienes no entendiesen el idioma, que en este país siguen siendo muchas personas, incluso en el ámbito intelectual.

Un programa exótico y diferente

Del argelino Salim Dada interpretó dos miniaturas, la primera de literatura muy básica y contenida, la segunda a fuerza de imitaciones de una típica danza árabe, donde el pianista ya deslizó su destreza al teclado. La noche del destino es una delicada obra del franco-sirio Dia Succari, que el intérprete acertó a comparar con el universo raveliano y le permitió expresarse con espiritualidad y mucha sensibilidad. El Male Rachamim es una oración judía en memoria de los muertos que el norteamericano de origen egipcio Mohammed Fairouz convirtió en pieza musical que dedicó a su admirado Ligeti y a las víctimas del holocausto nazi. Benabdallah escogió tres de sus cinco movimientos, pasando del misterio y la contención del primero a la pulsación percutiva del segundo y el ritmo endiablado y virtuoso del final, dejando en todo momento constancia de su claridad expositiva y pleno dominio del teclado. Todas estas obras son profusas en arabescos y figuras enroscadas y exóticas, como las tres piezas del opus 34 de Paul Ben-Haim, un compositor y director de orquesta de malograda carrera a causa también de los nazis. Su pastoral rezumó misterio, mientras la canzonetta fue un dechado de melodía y sensibilidad, y la toccata final otra ocasión para desplegar un virtuosismo musculoso y acelerado, pero siempre controlado.

La mejor pieza del programa según el propio Benabdallah, o al menos su favorita, y quizás la que atesora un mayor número de figuras y recursos aprendidos del periplo occidental de su autor, se debió al libanés Zad Moultaka, curtido en el arte de la performance y las artes plásticas, cuyas moaxajas, composiciones poéticas típicas de la España musulmana, ejemplifican a la perfección esa singular combinación de elementos puramente arábigos con los acuñados durante su aprendizaje en Francia, logrando una simbiosis no exenta de vanguardismo que el pianista tradujo en una experiencia sensorial notable. También lo fue el hermoso nocturno del marroquí Nabil Benabdeljalil, primera obra de su catálogo, con reminiscencias de Chopin pero también, siempre según el intérprete, de Granados. El final llegó a la inversa, con autor occidental embelesado con oriente. En Africa, Saint-Saëns despliega toda su pasión por la sensualidad árabe, con ecos de su bacanal para Sansón y Dalila y un ritmo frenético en el que se apoya una escritura densa y rimbombante. Benabdallah se manifestó muy orgulloso de su transcripción para piano, sobre todo al compararla con la que el propio autor esbozó en su momento. De ella sacó partido para exhibir fuerza y temperamento, siempre desde el virtuosismo y sin menospreciar su talante expresivo, que se puso de manifiesto también en las propinas, un Kara Toprak (Black Earth) de Fazil Say, que fue artista residente de la ROSS durante la era Axelrod, donde se ve claramente la influencia del jazz en el compositor turco, y el precioso adagio de Espartaco, de nuevo con una reducción para piano de la música de Khachaturian que derrocha romántica pasión.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 18 de enero de 2023

UNA HERENCIA DE MUERTE Todos y todas envejecemos

Título original: The Estate
Reino Unido 2022 91 min.
Guion y dirección
Dean Craig Fotografía Darin Moran Música Will Bates Intérpretes Toni Collette, Anna Faris, Kathleen Turner, David Duchovny, Rosemarie Dewitt, Ron Livingston, Keyla Monterroso Mejia, Danny Vinson, Gichi Gamba, Patricia French Estreno en el Festival de Londres 6 octubre 2022; en España 20 enero 2023


Todo, incluida su escasa distribución internacional hacía presagiar la mayor de las catástrofes en esta comedia perpetrada por el director británico Dean Craig, que aparca sus bodas (The Honeymoon, Amor. Boda. Azar) para centrarse en las tribulaciones de un puñado de familiares sin escrúpulos para hacerse con la suculenta herencia de una huraña tía.

La presencia de una notablemente desmejorada Kathleen Turner, antaño símbolo sexual y erótico, supone uno de los principales atractivos para atreverse con la cinta. Sin embargo cabe destacar su comicidad, no exenta de un tufo a intranscendencia que podría haberse evitado si su director y equipo se hubieran tomado más en serio la crítica social que subyace bajo su endeble superficie.

La mezquindad humana siempre reclama un análisis más concienzudo, más mala baba y una mayor dosis de ironía, pero aquí todo se relaja y se apuesta por el atractivo de su, todo hay que decirlo, ajado reparto, con Duchovny en plan caricatura, Faris en modo payasa, Collette intentando salir digna de la empresa, y la mencionada Turner haciéndonos echar de menos su belleza e imponente presencia de los ochenta. Todo lo demás es mero entretenimiento, con algún toque de mal gusto que podría haberse evitado, y un aire absolutamente prescindible inundándolo todo.

8 AÑOS Drama queer en la isla bonita

España 2021 94 min.
Guion y dirección
JD Alcázar Fotografía Miki Poveda y Luis Ángel Pérez Música Sergio Jiménez Lacima Intérpretes Carlos Mestanza, Miguel Diosdado, María Maroto, Sergio Momo, Natalie Rodríguez, Eloi Catalán, Isabel Torres Estreno 20 enero 2023

Lo que más destaca en el debut como director de largometrajes del murciano José David Martínez Alcázar, bautizado artísticamente como JD Alcázar, es su valor testimonial de la isla de La Palma justo antes de sufrir la devastación a la que la sometió el volcán Cumbre Vieja. Todos sus parajes aparecen en esta especie de ruta turística y emocional sobre dos jóvenes amantes que deciden reencontrarse en la isla tras ocho años de relación y unos meses de disolución, con el fin de retomar lo suyo.

Pero el fantasma de los celos y la dependencia hacen lastrar este particular vía crucis entre amistades, gente carismática y otra poco recomendable, fiestas y vicisitudes varias que el director amasa con mucha voluntad pero escasa fortuna. Colorista, amable pero incapaz de profundizar en sus dolores y traumas, la cinta apenas se deja ver por ese testimonio de la belleza y la luz que frecuentaba una isla hoy en vías de recuperación. No cabe duda de que sus protagonistas se toman la empresa en serio, y todo está ilustrado con un puñado de canciones que fluyen en su contexto y ofrecen un vistoso panorama del género en la isla.

En el reparto, aparte de sus guapos y guapas protagonistas, destacan la presencia de Isabel Torres (Veneno) y Sergio Momo (Sevillanas de Brooklyn), pero el tratamiento dramático se antoja definitivamente endeble y anecdótico. Se estrena después de pasar por algún que otro festival y por internet en diversos países.

martes, 17 de enero de 2023

POKER FACE Pretencioso juego de la verdad y la muerte

USA 2022 94 min.
Dirección
Russell Crowe Guion Stephen M. Coates y Russell Crowe Fotografía Aaron McLisky Música Anthony Partos y Matteo Zingales Intérpretes Russell Crowe, Liam Hemsworth, RZA, Aden Young, Steve Bastoni, Daniel MacPherson, Brooke Satchwell, Paul Tassone, Matt Noble, Benedict Hardie, Molly Grace, Elsa Pataky, Jack Thompson Estreno en Estados Unidos (internet) 16 noviembre 2022; en España 13 enero 2023

En su segunda película como director tras El maestro del agua, Russell Crowe plantea una pretenciosa mezcla de drama, acción, amistad, arte y traición en la que interpreta a un multimillonario jugador de póker que convoca a sus mejores amigos a un juego de la verdad, mientras sufre un vengativo atraco en su lujosa casa de la bahía de Sidney.

Parece que lo que más importe al actor director, por encima de su propia interpretación, sea la sala de montaje, donde complica la trama a fuerza de flashbacks, acciones paralelas y anotaciones que trastocan el rigor narrativo y descargan la poca identidad e intensidad que pueda tener su propuesta. De hecho, poco deben haber confiado en ella sus distribuidores que la han relegado directamente a televisión. Aunque su puesta en escena pueda resultar elegante, el argumento hace aguas por todas partes y su resolución demuestra ser tan torpe como la pandilla de amistades, entre quienes se encuentran un político importante y un exitoso novelista, que participan en ese juego de póker.

No parece tampoco atractiva ni como anécdota la coincidencia de los cuñados Elsa Pataky y Liam Hemsworth en pantalla. Ella interpreta a la crupier, una presencia esquiva a pesar de tener cierto protagonismo en el cartel publicitario, quizás como mero objeto ornamental de una cinta presuntuosa y decididamente fallida.

ROBERTO RÚMENOV, UN JOVEN INTROSPECTIVO

Concierto organizado por Juventudes Musicales de Sevilla. Roberto Rúmenov, piano. Programa: Suite de El pájaro de fuego para piano, de Stravinski-Agosti; Preludio y Fuga nº 18, de Bach; 1er libro de Images, de Debussy; Variaciones y fuga sobre un tema de Händel, de Brahms. Teatro Cajasol, lunes 16 de enero de 2023


Con unas sentidas y necesarias palabras de recuerdo para Luis Izquierdo y Ramón Coll, Arnold Collado, presidente de Juventudes Musicales de Sevilla, presentó anoche una entrega especial de Noveles en concierto, que tuvo como protagonista al pianista búlgaro afincado en España, Roberto Rúmenov. Izquierdo, director e impulsor de la Bética Filarmónica durante muchos años, y habitual del Miserere catedralicio de Eslava, falleció el pasado diciembre, mientras Coll, que tras una fructífera trayectoria como pianista y docente recaló en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla en calidad de catedrático, nos dejó justamente ayer mismo. Rúmenov ha estudiado y perfeccionado su técnica en nuestro país, y tras ganar varios certámenes, entre ellos del que celebra Juventudes Musicales en Albacete, recorre la geografía española con sendas giras, con una de las cuales ha aterrizado en el Teatro Cajasol, uno de los espacios emblemáticos y habituales de la institución que preside Collado.

Para la ocasión presentó un programa aparentemente muy ecléctico con el que poder exhibir tanto sus cualidades técnicas como las puramente expresivas, aunque en el fondo hubo una presencia evidente de los maestros barrocos, tanto Bach como Händel a través de Brahms y Rameau de Debussy. El recital arrancó con la transcripción para piano que realizó en 1928 el pianista Guido Agosti, alumno de Busoni, de la Danza infernal y la apoteosis final de El pájaro de fuego de Stravinski. La página le dio la posibilidad de exhibir músculo pero también misterio e introspección, con algún pasaje atropellado y alguna incómoda nota falsa de por medio, pero con un resultado global bastante satisfactorio merced a un buen entendimiento de la partitura y una estupendamente defendida paleta de colores. Con el Preludio y fuga nº 18 del primer libro de El clave bien temperado de Bach, Rúmenov pareció sentirse más cómodo con el preludio, que resolvió con fluidez y elegancia, que con una fuga bastante mecánica y rígida, de escaso relieve, si bien acertó en su cadencia rítmica y claridad melódica, además agradecimos la oportunidad de reencontrarnos con Bach al piano moderno.

Con el primer cuaderno de Images de Debussy, Rúmenov encontró su voz, delicada, introspectiva y capaz de profundizar en el pentagrama y encontrar en la música la sensibilidad justa para transmitir toda esa efusión de emociones que desprenden las notas del compositor francés. En Reflejos en el agua, el joven desplegó con maestría todos los recursos retóricos empleados por Debussy para describir el jugueteo del agua, arpegios, trémolos, glissandi perfectamente controlados, mientras en Homenaje a Rameau transmitió toda la serenidad que desprende esta elegante sarabanda. Más abstracto, el Mouvement resultó un torbellino de notas en perpetuo movimiento, que Rúmenov resolvió con sentido de la proporción y la expresividad. Interpretar las Variaciones de Brahms sobre un tema de Händel es un desafío para cualquier pianista; hacerlo sin partitura, como atacó el resto del programa, una temeridad, y retarse a sí mismo a tan temprana edad, una señal de valentía. Así hizo este artista de la pulsación, logrando adaptarse a cada espíritu, cada matiz y giro de tan extensa partitura, con momentos de lucimiento virtuoso, otros de endiablado ritmo y otros de intenso lirismo, todos resueltos con sabiduría y destreza. Dejó perfecta constancia de los diferentes estilos abordados por su autor, desde referencias barrocas a ensimismamiento romántico, y espacio también para el misterio y la tragedia, por ejemplo en los aires fúnebres de la variación número trece. Tras la exuberante fuga final, traducida con igual magisterio que el resto de la pieza, el joven nos deleitó con un Estudio número 4 del opus 39 de Rachmaninov, impetuoso y trágico, pero también henchido de lirismo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía