viernes, 14 de julio de 2023

EL EMOCIONANTE LEGADO DEL IRREPETIBLE MORRICONE

Icónica Fest 2023. Ennio Morricone: The Official Concert Celebration. Andrea Morricone, director; Antonello Maio, piano; Rocco Zifarelli, guitarra; Giovanni Civitenga, bajo; Maurizio Dei Lazzaretti, batería; Angela Nisi, soprano. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Coro Ziryab (Stefano Cucci, director). Plaza de España, jueves 13 de julio de 2023


No estábamos muy de acuerdo con que la Plaza de España se cerrara por segundo año consecutivo al turismo durante más de la mitad de las horas de la jornada, y mucho menos de que sufriera tal agresión para convertirla en escenario de espectáculos musicales y ocio gastronómico. Cabe recordar además que en este mismo espacio se celebraban en tiempos ignominiosos los Festivales de España. Pero a la vista del espectacular resultado que tiene el atrevimiento, la buena organización y el maravilloso juego de luces al que se somete su excelsa arquitectura, hemos claudicado y aplaudido esta iniciativa. Ayer, además, sirvió para fundir en un emocionante abrazo a dos grandes de la cultura y el arte en general, el nunca suficientemente llorado Ennio Morricone y el icónico arquitecto sevillano Aníbal González, adalides del progreso del hombre en la Tierra, tan lejos del espíritu reaccionario que impregna la actualidad y amenaza con enturbiar la pacífica convivencia de todos y todas nosotras.

Andrea Morricone decidió añadir Sevilla a su lista de ciudades donde ha recalado el tour oficial que Ennio Morricone dejó preparado antes de fallecer hace justo tres años. Ha sido la nuestra la única plaza española que ha tenido el privilegio de acoger este homenaje inmenso a un gran genio de la música y el cine, que entre partitura y partitura nos deleitó con sus anécdotas y lecciones, algunas extraídas del film de Giuseppe Tornatore Ennio, estrenado hace un par de temporadas. Pero es aquí donde reside el primer error de este acontecimiento, al no haberse tenido en cuenta el subtitulado en castellano para una mejor comprensión por gran parte del público. Y aunque en la gran pantalla colocada tras la orquesta y coro se podían leer los títulos de las piezas interpretadas sobreimpresas en las secuencias de las películas a las que pertenecían, algo muy de agradecer al no contarse con un programa al uso, cuando lo que veíamos en pantalla era a la propia orquesta en directo, ya no se facilitaba el título, imaginamos que por cuestiones técnicas, por lo que sólo los muy entusiastas del maestro romano podían seguir el programa tema a tema. Seguimos además denunciando que, sea por la acústica del lugar o menos probable por el equipo de amplificación, el sonido no resulta tan brillante como debiera, lo que en el caso de una orquesta sinfónica acrecienta su inconveniente, perdiéndose el relieve, los planos sonoros, matices y detalles, sonando todo como una amalgama.


Destacados estos inconvenientes, nada fue sin embargo suficiente obstáculo para disfrutar emocionados y emocionadas de este paseo nostálgico por la música de Ennio Morricone y el cine al que le puso música durante más de seis décadas. A este menester respondió su hijo Andrea con disciplina y mucha responsabilidad, sin narcisismos, dejando que la música fluyese con sencillez y emotividad, permitiendo entrever sus filias, especialmente ese Tema de Deborah de Érase una vez en América que dirigió con un sobrecogedor vuelo lírico, y en el que indiscutiblemente se inspiró para componer su Tema de Ennio que abrió la segunda parte del concierto con el mediático violonchelista Hauser grabado en imagen en perfecta sincronía con el pianista Antonello Maio. Una coordinación que también sorprendió en clips cinematográficos como los que acompañaron los títulos iniciales y finales de Los intocables de Eliot Ness con los que empezó la noche. Otro momento destacable en este sentido fue la interpretación del tema La última diligencia de Red Rock de Los odiosos ocho con la ROSS en perfecta simbiosis con las imágenes en las que podíamos ver a Morricone dirigiendo en los míticos estudios de Abbey Road.

Siempre vivo

Momentos para el recuerdo y la emoción traducida en lágrimas que fluyeron mientras sonaban acordes de las películas de Sergio Leone, la misma suite interpretada en el Lope de Vega hace treinta y cinco años y en el Maestranza una década después, ampliada con El hombre de la armónica de Hasta que llegó su hora. Suite en la que intervino majestuosamente el coro cordobés Ziryab y la soprano Angela Nisi, de voz amplia y bien proyectada, angelical en el sobrecogedor Tema de Jill, aunque sufrió un desliz en ¡Agáchate, maldito!, quedándose algo rezagada al principio. Especialmente emotivo fue el bloque dedicado a Tornatore, iniciado con La leyenda del pianista, donde abundan las disonancias jazzísticas, y continuada más tarde con el inevitable Cinema Paradiso, aplauso espontáneo incluido para el tema de amor compuesto por el propio Andrea, y Malena, su última nominación al Oscar antes de ganarlo honoríficamente y años después en competición con la película de Tarantino. Muy acertado también combinar El clan de los sicilianos con Imagina que una noche cenando, dos temas muy setenteros que, como tanta música comercial en aquella época, siguen esquemas y estructuras basadas en el barroco bachiano, si bien fue en esta última donde se acusó mayor saturación por los inconvenientes acústicos apuntados.


El bloque político al que tanta atención prestó Morricone nos descubrió a un Gillo Pontecorvo confesando que quería para Queimada la Misa Luba, adaptación de la liturgia en latín a los cantos tradicionales del Congo, pero que el maestro le convenció para sustituirla por su partitura original. Antes de ella sonaron La batalla de Argel, Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha, La clase obrera va al paraíso, la versión instrumental de Sostiene Pereira y, después como propina, el brindis de Sacco y Vanzetti que Joan Baez popularizó a principios de los setenta y el Coro Ziryab acometió con mucho entusiasmo y vehemencia. Otro tema imprescindible de la larguísima filmografía de Morricone, Chi mai, compuesto para el film Maddalena pero aprovechado ampliamente por Belmondo en sus films con Henri Verneuil, disfrutó de la excelente interpretación de la ROSS, con solistas como Morelló, Farré o Iolkicheva destacando en diversos momentos. Ya nos había avanzado Andrea Morricone en la entrevista que le hicimos la pasada semana, que su padre le había hablado muy bien de nuestra orquesta, y él mismo nos lo había hecho saber así cuando la dirigió en 1999. Y así hasta derivar en la monumental La misión, con presentación de Roland Joffé, epílogo de Jeremy Irons, y oboe, orquesta, coro y percusión haciendo las delicias del respetuoso y entregado público que rindió así tributo a quien siempre permanecerá vivo en nuestro corazón.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 13 de julio de 2023

DISCO NOSTALGIA CON NILE RODGERS & CHIC

Icónica Fest 2023. Nile Rodgers & Chic: Russell Graham y Richard Hilton, teclados; Bill Hollomann, trompeta; Dan Moretti, saxo; Ralph Rolle, batería; Jerry Barnes, bajo; Nile Rodgers, guitarra; Kimberly Davis y Audrey Martells, voces. Plaza de España, miércoles 12 de julio de 2023


No resultaba difícil imaginar a una gran parte del público que ayer abarrotaba la acotada Plaza de España del Icónica Fest, con casi cincuenta años menos frecuentando las salas, discotecas o boites que había en Sevilla a finales de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado. Petrarca en Los Remedios, Don Felipe frente al Parque María Luisa, El Coto en el Hotel Los Lebreros o El Embrujo en el Aljarafe, por citar algunos de estos templos antes de que fueran sustituidos por otros como Groucho en el Arenal o La Recua en las inmediaciones de Tablada, donde también sonaban muchas de las canciones que la varita mágica y el trabajo incansable de Nile Rodgers convirtieron en éxito en las voces más aclamadas del momento. Todas y cada una de las reseñadas en el artículo que le dedicamos en la edición de ayer sonaron en este icónico concierto al que también se sumaron nuevas generaciones por haberse criado con sus padres escuchando estas canciones imperecederas o por no encontrar referentes en ese reguetón que no acaba de extinguirse. Todavía hoy el público que se adentra en el 87 de la Alameda, sea cual sea su edad, conoce bien las canciones que allí se pinchan. Hubo una época en la que bailar era desahogarse, soltar adrenalina y dejarse de tanto paso aprendido y mecánico, y Nile Rodgers y su grupo Chic en continua mutación vinieron para recordárnoslo.


El concierto siguió los mismos derroteros que su artífice viene experimentando desde hace años, un recorrido exhaustivo de canciones que hicieron época en manos de aquel Chic original del que sólo queda Rodgers, y aquellas otras que a lo largo de estos últimos cincuenta años han ido llenando pistas de baile y listas de éxitos en las voces más relevantes de cada momento. Un medley de grandes éxitos de la banda, Le freak, Everybody Dance, Dance Dance Dance y I Want Your Love en versiones reducidas, antes de abordar ese escalofriante recorrido por los grandes de la música a los que Rodgers ha prestado su talento y creatividad, como Diana Ross (I’m Coming Out, Upside Down), Madonna (ella era la jefa cuando grabaron su álbum estrella, Like a Virgin, pero él lo es ahora al frente de su renovada banda y no podía faltar el tema que él consideraba debía titular el disco y salir primero como single, Material Girl), David Bowie con la voz del teclista Russell Graham en Modern Love y la del batería Ralph Rollé, auténtico entertainer de lujo, en Let’s Dance, por supuesto Sister Sledge, proyección natural del propio Chic en esos últimos setenta, con He’s the Greatest Dancer y cómo no We Are Family convulsionándonos, y Thinking of You sirviendo, como viene haciendo Nile Rodgers desde hace mucho, para recordar emocionadamente a Bernard Edwards, el otro alma del grupo original y coescritor junto a Rodgers de todos sus éxitos, que falleció en 1996 justo el día después de dar un concierto en Japón.

Casi dos horas de baile desenfrenado

Spacer de la francesa Sheila & B. Devotion, Notorious de Duran Duran, y por supuesto Daft Punk y ese Get Lucky que nos descubrió a un Nile Rodgers completamente renovado hace una década, así como Beyoncé y el reciente Cuff It con el que el productor ha logrado su sexto Grammy, coronaron un concierto en el que la pericia de la banda fusionó sus originales Soup for One con el Lady de Modjo al que inspiró, así como el imprescindible Good Times con ese pionero del hip hop que fue Rapper’s Delight de Sugarhill Gang. Y en todo momento disfrutamos de una banda en plena forma, como demostró el fascinante My Feet Keep Dancing, todos y todas excelentes en sus cometidos, a pesar de que el emplazamiento y quizás un defectuoso diseño de sonido hizo que éste no fuera todo lo nítido que merecía, sonando saturado, con exceso de graves y algo distorsionado, al menos en esas primeras filas que nos permitieron conectar generosamente con el conjunto, nada de lo cual fue obstáculo para hacernos mover el esqueleto de principio a fin y entusiasmar a un público entregado y entusiasmado.


Es casi un milagro que Rodgers a sus setenta años siga exhibiendo tanta energía y pasión, que sus riffs de guitarra sigan siendo tan icónicos e inconfundibles, sobre todo después de que hace una década se le diagnosticara un cáncer por el que los médicos no daban ninguna esperanza, y que a él le sirvió para reconvertirse, escribir más que nunca, colaborar con más artistas que nunca y dar más conciertos que nunca. El resultado, una curación del cien por cien y seguir en la cresta de la ola, ahora con esta nueva formación que le acompaña desde hace algunos años, en la que brillan Bill Hollomann a la trompeta y Dan Moretti al saxofón, la mayoría de las veces ejerciendo como fondo y continuo, sin desaprovechar sus momentos de lucimiento, como el segundo en Lost in Music de las Sledge. Mención especial para los teclados, resueltos por Graham y el veterano Richard Hilton, así como la batería de esa suerte de maestro de ceremonias que es Ralph Rolle (Tony Thompson, otro de los miembros fundadores, falleció hace veinte años), y el bajo de Jerry Barnes, tan depurado y contundente como lo fue Edwards en su momento. And last but not least, dos voces de lujo, el soul profundo y apasionado de Kimberly Davis y la calidez academicista de Audrey Martells, añadiendo además con su presencia y vestimenta afro esa dosis de glamour y sensualidad que siempre ha ido asociada a Chic y todo lo que Nile Rodgers ha ido iluminando con su brillo y talento. Una versión extendida de Le freak sirvió como propina para poner fin a una fiesta que hoy habrá obligado a sus invitados a usar la lavadora.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 12 de julio de 2023

VESPER La joven alquimista

Bélgica-Francia-Lituania 2022 114 min.
Dirección
Kristina Buozyte y Bruno Samper Guion Kristina Buozyte, Brian Clark y Bruno Samper Fotografía Feliksas Abrukauskas Música Dan Levy Intérpretes Raffiella Chapman, Eddie Marsan, Rosy McEwen, Richard Brake, Melanie Gaydos, Edmund Dehn Estreno en Bélgica 14 agosto 2022; en España 6 julio 2023


No se trata de la Vesper más famosa del cine, la que se apellida Lind y enamora a James Bond en Casino Royale, sino de otra que pretende colarse en las listas de películas de ciencia-ficción de culto de todos los tiempos, gracias a una serie de destacados elementos. Entre ellos, un indiscutible mensaje ecológico, una factura sorprendente a pesar de no contar con un presupuesto holgado que le habría permitido recrear algunos de los mundos y personajes que sólo son apuntados y presumidos en el acabado final, y una atmósfera que si bien no todo lo inquietante que pretende, llega a resultar al menos sugerente y subyugadora.

Con un film de cierto prestigio a sus espaldas, al menos en ambientes de cine fantástico de serie B, Vanihing Waves, que aquí se subtituló Aurora, la directora Kristina Buozyte se alía ahora con el guionista de aquella, Bruno Samper, para dirigir entre los dos esta fábula sobre una adolescente en un futuro distópico en el que las alteraciones medioambientales llevadas a cabo por el hombre han provocado mutaciones en los seres vegetales, la práctica desaparición de animales y una escasez de alimentos a nivel global provocado por cosechas que sólo germinan una vez. Todo ello recurriendo una vez más a ese retroceso medieval al que cineastas de todo el mundo, no sin acierto vistas las derivas rancias y reaccionarias de nuestros gobiernos, nos han abocado.

Como se puede apreciar hay imaginación, denuncia y creatividad en unas premisas que sin embargo naufragan por falta de rigor narrativo que hace que muchos ingredientes y personajes queden desdibujados, como ese Eddie Marsan que no se acierta a saber muy bien por qué es el malo de la función. Por otro lado acusa una lentitud parsimoniosa que no ayuda a digerir con entusiasmo una propuesta en la que la falta de medios deja a un lado detalles de guion que si no se está muy alerta, pasan desapercibidos, con la consiguiente pérdida de hilo narrativo. Sus apuntes sobre inteligencia artificial ayudan a paliar parcialmente estos inconvenientes sin por ello llegar a tratarse de una cinta suficientemente estimulante.

lunes, 10 de julio de 2023

TE ESTOY AMANDO LOCAMENTE La unión hace la fuerza

España 2023 107 min.
Dirección
Alejandro Marín Guion Carmen Garrido Vacas y Alejandro Marín Fotografía Andreu Ortoll Música Nico Casal Intérpretes Ana Wagener, Omar Banana, Alba Flores, Jesús Carroza, Lola Buzón, Álex de la Croix, Carmen Orellana, La Dani, Mari Paz Sayago, Pepa Gracia, Manuel Morón Estreno 6 julio 2023

Con su primer largometraje tras la serie de televisión Maricón perdido y el especial también para la televisión Una Navidad con Samantha Hudson, el realizador malagueño Alejandro Marín se postula como una de las grandes sorpresas del actual panorama, exhibiendo una sensibilidad y una profesionalidad extrema en esta película de recuerdo, reivindicación y educación sobre lo que nunca debería repetirse y tanto sentimos el peligro de hacerlo. Ahora más que nunca manifestaciones como ésta son imprescindibles. Somos conscientes de que al rodarla no imaginábamos que el peligro acechante de la extrema derecha, y la derecha en general que en este país no duda en pactar con el diablo sin escrúpulos ni sentimientos, sería tan latente. Se estrena sin embargo en el momento más oportuno, sólo lacrado por el hecho de que en este país está demostrado que hay más público decidido a dejarse seducir por el siempre lo mismo, conservador y manipulador de Santiago Segura, que por productos como éste, por muy entretenido y agradecido que resulte su visionado.

La película narra hechos que sin ser reales bien pueden trasladarse a biografías y experiencias de gente que vivieron en primera persona la persecución sistemática, la humillación y la maldad imperante en un país bárbaro que aún no se había curado de las heridas del franquismo, y que por lo que podemos observar todavía no lo ha hecho. La historia siempre corre el peligro de repetirse, los Hitler se convierten en Putin, y quienes hemos conquistado derechos podemos de la noche a la mañana perderlos; así están las cosas en este maldito planeta, donde un puñado importante de países todavía condena la elección libre del amor, en algunos incluso con penas de muerte. Somos muchos los que nos encontramos el campo normalizado gracias a la lucha, el dolor y el sacrificio de quienes nos precedieron, y no tuvimos especial dificultad en exhibir nuestra condición y orientación sexual, algunos incluso sellando con el matrimonio nuestra relación de amor, gracias a políticas progresistas de izquierda, que la derecha lo único que hace es aprovecharlas después, sin participar jamás en su generación. Pero ahora es peor, se amenaza con no aprovecharlas y directamente derogarlas, acabar con nuestro derecho a vivir en paz y amor, sin hacer daño a nadie y logrando así ser más felices y que lo sean quienes nos rodean, que debería ser en última instancia el único objetivo de nuestro nefasto y breve paso por un planeta al que cada vez despreciamos y vilipendiamos más, y aquí entran también las políticas anti medioambientales que propugnan los salvadores de la patria.

Te estoy amando locamente es un film de amor y de denuncia. Del amor que se respira cuando la gente se agrupa, se colectiviza y lucha por sus derechos y los del prójimo, colaborando, amándose y respetándose. Y del que siente una madre por su hijo, aún confundida y equivocada por una sociedad que le condiciona y oprime hasta el punto de hacerle pasar un calvario al hijo que tanto ama. Un amor que hace, con la habilidad del director y su extraordinario elenco interpretativo, que los episodios narrados en esta bellísima película se sucedan con naturalidad, que el progreso mental de su protagonista resulte sincero y que la narración fluya con sentido del espectáculo y del entretenimiento sin sacrificar ni un ápice su cometido principal, que es mantener intactas nuestras conciencias y hacernos pensar que no podemos dar ni un solo paso atrás y sólo nos queda seguir luchando y logrando un mundo mejor y más diverso y rico.

Para que todo esto surta efecto, Marín se ha rodeado de un equipo estupendo, empezando por unos actores y actrices a los que dirige con el mismo amor que transmite la película, destacando la siempre espléndida Ana Wagener y el no binario La Dani, auténtico descubrimiento de la película. Contribuyen a obrar el milagro una estupenda dirección artística, precisa en la ambientación sevillana, cuna importante junto a Barcelona de aquel primer orgullo, y en la caracterización de sus personajes, además de una cuidada banda sonora en la que se combinan sin chirriar temas de Las Grecas, Harold Melvin & The Blue Notes o el original de Rigoberta Bandini Yo sólo quiero amor. El resultado de todo este cúmulo de emociones es una película triste y melancólica, a la vez que vitalista y llena de energía, que ni imita nada ni a nadie ni pretende ni ambiciona nada más que entretener mientras desliza verdades inexpugnables… y no hace falta ser del colectivo para disfrutarla.

jueves, 6 de julio de 2023

SEPHARDICA MIRA A SEVILLA DESDE EL GUADALQUIVIR

XXIV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Sephardica: Sara Marina, clavicémbalo, percusión y narración; Emilio Villalba, dirección musical, cuerda pulsada, viola; Irene Saura y Patry Cruz, canto. Programa: Sevilla. La música de un reino (música sefardí y andalusí fundamentalmente de los siglos XVI y XVII). Miércoles 5 de julio de 2023


Para un enamorado irredento del Guadalquivir, concretamente de su dársena, cuyas aguas ha recorrido una y mil veces en piragua y remo, y sobre las cuales celebró el día más feliz de su vida, el de su boda, una propuesta como la que ofrecía el
proyecto Sephardica no podía pasar desapercibida. Un espectáculo que aúna música, poesía, canto, historia y narración, en el marco de esas Noches del Alcázar que son ya consustanciales al estío sevillano, cuando cumplen veinticuatro años de ininterrumpida programación veraniega. En este tiempo han surgido muchas propuestas nuevas y diferentes para amenizar el calor inherente a esta ciudad, alguna de las cuales se coló en forma de eco por el Jardín del Cenador de la Alcoba, sin por ello agredir el carácter relajado del concierto y sin que estas alternativas hayan disminuido el interés de propios y extraños por las tan consolidadas Noches del Alcázar que el equipo de Actidea hacen realidad con su esfuerzo y dedicación.

El Guadalquivir fue motivo y testigo de este recorrido por coplas, danzas y música de toda índole que capturaron la esencia de esta ciudad a lo largo de los siglos, como testamento de su pasado árabe y judío, y su proyección hacia las distintas etapas que han ido conformando su historia y su idiosincrasia. Sephardica apareció con una formación nueva, en la que la voz y la sensualidad de Ángeles Núñez ha sido sustituida por las voces cálidas pero intencionadamente menos en estilo de Patry Cruz e Irene Saura, dos devotas de la voz, a la que dedican su esfuerzo como cantantes y actrices. Pero en el corazón del conjunto permanecen sus dos artífices principales, Sara Marina, que con su voz menuda e inocente personificó ese Guadalquivir desde cuyas riberas sonaron los cantos de la época convenientemente transformados para adaptarse a las nuevas sensibilidades. Y Emilio Villalba, que con una maestría indiscutible es capaz de dominar la cuerda pulsada y la frotada haciendo gala de una colección impresionante de instrumentos de época, que poco tiene que envidiar a la que atesora Joaquín Rodero del grupo Caravasar, que tanto estuvo ligado a estas noches del Alcázar en sus primeros años de andadura.

Los poemas de Joaquín Romero Murube en torno al río y la vida alrededor, desde Triana al Arenal pasando por el puente que todo lo sabe, la velá y los barcos que de sus muelles zarparon y a ellos volvieron, sirvieron para conducir este paseo amable y distendido. En él sobresalieron las bellísimas ornamentaciones de Villalba, que ofreció unas gallardas a la sorprendente viola de teclas y una tarantela al rabel pletóricas en ritmo y virtuosismo, con el disciplinado acompañamiento a la percusión de Marina, que también hizo uso de su destreza al clavisimbalum y una nutrida representación de panderos y darbukas, así como un sorprendente adufe que tamborileó con tanta dulzura como delicadeza. La aportación de las voces, en registro grave y agudo combinados y armonizados, nos llevó por un cancionero muy identificable para quienes hemos crecido en esta tierra, siempre desde una sensibilidad modernizada con la que llegar a amplios públicos, traicionando el espíritu original lo justo y dejando claro que se trata de un legado tradicional y popular que como tal admite su transformación según la época. Así pudimos disfrutar del ritmo acentuado y jovial de No me mordas más habibi, la candidez mecida de Por qué lloras blanca niña y muy especialmente el Romance de Gerinaldo, basado en la continua repetición de estrofa con un efecto hipnótico, o el ligero toque aflamencado de la Petenera del niño turco. En el extremo más atrevido abordaron su faceta más comercial con una versión acompasada a través de una suerte de caja de ritmo, del tradicional sefardí Adio Querida, que tanto juego dio a la música popular y tan emparentada está al Addio al passato de La traviata de Verdi.

Foto: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 2 de julio de 2023

AISHA Nuestra vergüenza al descubierto

Irlanda 2022 98 min.
Guion y dirección
Frank Berry Fotografía Tom Comerford Música Daragh O’Toole Intérpretes Letitia Wright, Josh O’Connor, Lorcan Cranitch, Denis Conway, Stuart Graham, Ian Toner, Ruth McCabe, Theresa O’Connor, Rosemary Aimiyekagbon Estreno en Irlanda 18 noviembre 2023; en España 30 junio 2023


En su corta filmografía, el director irlandés Frank Berry ha demostrado una especial sensibilidad para abordar temas de interés social a través de las anécdotas de gente que sufre injusticia y marginación. Así lo hizo ver en Ballymum Lullaby, I Used to Live Here y, sobre todo, Michael Inside, cuya factura impecable y extrema sutileza y sensibilidad dramática vuelven a asomar en esta preciosa y tristísima película que deja entrever nuestras más alarmantes vergüenzas como habitantes del considerado mundo civilizado. Acaso creemos que echamos mano de nuestra bonhomía y generosa voluntad cuando legislamos sobre derechos humanos, levantamos campañas a favor de los más favorecidos y generamos políticas de acogida, olvidando que el planeta es lo que es y cómo es por la huella indeleble que han dejado nuestras ansias de poder a través de un bestial colonialismo.

Aisha es una joven nigeriana que tras sufrir la injusticia y el dolor en su país, y las penosas condiciones que todos y todas conocemos para alcanzar nuestras costas del bienestar, ha de sobrevivir a otro calvario particular, el que generan con sus políticas obstructivas los países de acogida, donde minuciosos procedimientos parecen encaminarse más a la deportación y el régimen carcelario que un funcionariado insensible se encarga de vigilar. Con un ritmo narrativo lento pero no aburrido, una dirección sutil y elegante que permite que lo narrado no se convierta en un mero panfleto ideológico, sino en toda una declaración de emociones y una llamada juiciosa a la salvaguarda de los derechos más fundamentales que nos permitan hablar de verdadera igualdad, la película de Frank Berry se beneficia además de unas excelentes interpretaciones.

La joven Letitita Wright (Wakanda Forever), con su mirada profunda y melancólica, y el otrora prometedor Josh O’Connor (Tierra de Dios), dan así expresión a la mujer perdida entre una feroz burocracia y un tratamiento desdeñoso, y la única persona que merced a sus sentimientos románticos, está dispuesta a proveer de humanidad y motivación su existencia. Entre los dos se cruzan unas autoridades que poco favor hacen a las declaraciones de libertades y derechos humanos que tanto enarbolan nuestras naciones, aunque anden más preocupadas por que se cumplan en quienes gozamos de mayores privilegios por derecho propio.

HOURIA (LIBERTAD) ¿Zapatillas de baile opresoras?

Título original: Houria
Argelia-Francia 2022 98 min.
Guion y dirección
Mounia Meddour Fotografía Léo Lefèvre Música Maxence Dussere y Yasmine Meddour Intérpretes Lyna Khoudri, Rachida Brakni, Nadia Kaci, Hilda Amira Douaouda, Meriem Medjkane, Zarah Manel Doumandji, Sarah Hamdi, Marwan Fares Estreno en el Festival de Málaga y en Francia 15 marzo 2023; en España 30 junio 2023

La directora Mounia Meddour y la actriz Lyna Khoudri vuelven a colaborar para un producto de similar corte e intención que el anterior, Papicha, sueños de libertad, pero de resultados bastante más ambiguos y discutibles, además de encorsetados. La película cuenta el periplo trágico de una joven que para sufragar los gastos de su preparación en baile clásico y comprarle algún capricho a su madre y profesora, apuesta en unas muy desagradables peleas de carneros mostradas insistente e innecesariamente al principio de la película, no recomendable para personas sensibles y animalistas.

Lo que sigue es una nueva metáfora de la libertad de la mujer en países poco proclives a reconocérsela, sustituyendo las telas de Papicha por las zapatillas y la voz muda de Houria. Pero lo cierto es que muestra una rutina femenina en la que cuesta ver esa opresión patriarcal que parece denunciarse, donde terapias de grupo, instalaciones deportivas y conjuntos de baile no combinan bien con las ansias de alguna de ellas por emigrar a algún país, en concreto España, donde poder ejercer su libertad y conseguir la felicidad. No cabe duda de que Argelia no es, ni siquiera tras la primavera árabe, el lugar idóneo para que las mujeres puedan ejercer sus derechos de igualdad, pero nada de esto se ve en una cinta donde se respira más libertad de la que cupiera pensar en unas circunstancias de creciente extremismo islámico.

Con sus bailes, de Chaikovski a Beyoncé pasando por el contemporáneo, y su luminosa fotografía, apenas se atisba el dolor y la tragedia de su joven protagonista, ante la desidia y el desinterés policial y político por hacer justicia frente a quienes un día fueron terroristas y hoy se les privilegia haciendo la vista gorda por razones de convivencia, aunque no precisamente con las mujeres. Con estas premisas e ingredientes, el producto acaba convirtiéndose en algo banal y carente de interés.