lunes, 29 de mayo de 2017

LA BOHÉME DE LIVERMORE EN EL MAESTRANZA: CUADROS DE UNA EXPOSICIÓN LÍRICA

La bohéme, de Giacomo Puccini. Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica. Pedro Halffter, dirección musical. Davide Livermore, dirección escénica, escenografía e iluminación. Emilio López, reposición de la puesta en escena. Antonio Castro, reposición de la iluminación. Davide Livermore y Palau de las Arts, vestuario. D-Wok, audiovisual. Iñigo Sampil, director del coro. Intérpretes: José Bros, Anita Hartig, Juan Jesús Rodríguez, María José Moreno, Fernando Radó, David Lagares, Alberto Arrabal, Francisco Castellano. Niños y niñas de la Escolanía de Los Palacios. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza. Producción del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia. Teatro de la Maestranza, domingo 28 de mayo de 2017

Que La Bohéme sea una de las cuatro óperas más representadas en el mundo justifica que nuestro teatro de la lírica la haya programado unas cuantas veces, la última hace ya casi siete años, en una producción del Covent Garden que protagonizó la siempre icónica Ainhoa Arteta. La versión que ahora nos ha llegado viene de más cerca, de Valencia, y tuvo su puesta de largo hace cinco de la mano de nada más y nada menos que Riccardo Chailly, cosechando tal éxito y reconocimiento que se ha convertido en una de las puntas de lanza del coliseo del Turia, con una reposición tres años después, coincidiendo con la designación de su director artístico como intendente del Palau, y aliviando las limitaciones de una infame época de crisis que se cebó de forma miserable en la siempre denostada cultura. Las alegrías y desventuras de un grupo de jóvenes que malviven en el París de mediados del siglo XIX con lo que buenamente pueden sacar de sus trabajos artísticos, ha inspirado no sólo una partitura imperecedera e irrepetible, un trabajo de sorprendente vitalidad y extraordinaria sensibilidad que aún hoy es capaz de emocionar al público como lo hizo en sus primeras representaciones a finales del mencionado siglo, sino también musicales (Rent) y películas (Hechizo de luna, donde el Vals de Musetta se convertía en tema principal arreglado por Dick Hyman). Un vehículo ideal para iniciarse con garantía en el mundo de la lírica, y un paso adelante en el arte operístico, a nivel musical y dramático.

La de Livermore es una puesta en escena absolutamente fiel al concepto original, pero en el que la tecnología adopta un papel predominante para ilustrar con sensacionales proyecciones audiovisuales ese mundo parisino bohemio e impresionista que respiraba el fin de siècle. Céezanne, Renoir, Monet y otros reconocibles pintores participan en una exposición a través de impactantes audiovisuales móviles que funcionan como reflejo del lienzo-tablet en el que trabaja el pintor Marcello, a la vez que espejo del alma de los desdichados protagonistas y sus efímeras existencias. Un espectáculo notable al que sin embargo hay que ponerle un pero, y es que tal cantidad de información llega a abrumar y, lo que es peor, distraer la atención de lo que realmente importa, la música. Algo parecido ocurre a ese segundo acto que desde tiempos de Zeffirelli suele edificarse abarrotado de figurantes y cantantes. Algún detalle parece extraído directamente del cine, como ese Quando m’en vo que Musetta canta sobre una plataforma móvil mientras a sus espaldas la figuración actúa a cámara lenta, una solución parecida a la del célebre número musical Stepping Out With My Baby que Fred Astaire cantaba en Desfile de pascua, pero al revés. Detalles sin duda valiosos y muy trabajados, pero que distraen nuestra atención.

"Aprés le faute" de Jean Béraud, el precioso y desconsolado cuadro que
inspira el dramático final de este montaje operístico
Después de haberse pasado años dirigiendo la plana mayor de los títulos puccinianos, Pedro Halffter por fin ha convencido a todos, incluido incrédulos y reticentes, con una dirección de extrema sensibilidad, arropando, envolviendo a los personajes, potenciando sus estados de ánimo, embelleciendo cada acorde y cada melodía con un lirismo exacerbado y un indiscutible buen gusto a la hora de emocionar, aumentar volúmenes, manejar dinámicas y alcanzar el paroxismo sentimental pero no sentimentaloide en una función que ha encontrado en su batuta y la excepcional respuesta de una orquesta disciplinada y entregada, su mejor baza. En lo vocal los resultados fueron sin embargo menos satisfactorios. En el lado bueno la pareja Marcello y Musetta, dos talentos andaluces ya bien conocidos del público maestrante; Juan Jesús Rodríguez repitiendo el papel que se le encomendó en 2010 con aplomo y convicción, dominio técnico y generosa expresividad, y María José Moreno, a quien habitualmente hemos visto en cometidos zarzueleros, bordando una Musetta enérgica y ágil, con voz quizás pequeña pero mucho arrojo y seguridad, además de convincente sensualidad y presencia física. David Lagares continúa su estrecha colaboración con el teatro haciendo un buen trabajo tanto a nivel canoro como escénico, de la misma manera que Fernando Radó conmovió con una Vecchia zimarra rutilante y plena de emotividad. Por su parte José Bros, que añadió Rodolfo a su repertorio hace sólo cinco años, demostró que quizás no sea éste un papel adecuado a su registro ligero, con una tendencia a la tirantez y la estridencia, así como a perder el control y cambiar de color, que arruinó la bellísima Che gelida manina. Su intervención mejoró sin embargo en los actos posteriores, lo que permite esperar que salve estas dificultades en las próximas cinco funciones. Anita Hartig sí es una Mimi convincente, aunque anda un poco justa de voz y de emoción, lo que propició que fuera la batuta de Halffter y no su canto la que acuñara mayor capacidad para conmover en la magistral Mi chiamano Mimi. El coro estuvo como siempre a un excelente nivel, mientras los niños y niñas de la Escolanía ya nos tienen acostumbrados a su férrea disciplina y tierna presencia. Un espectáculo por lo tanto de estimable y digno nivel.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 30 de mayo de 2017

domingo, 28 de mayo de 2017

LAS CONFESIONES Un cocido insípido con buenos ingredientes

Título original: Le confessioni
Italia-Francia 2016 100 min.
Guión y dirección Roberto Andó Fotografía Maurizio Calvesi Música Nicola Piovani Intérpretes Toni Servillo, Connie Nielsen, Daniel Auteuil, Pierfrancesco Favino, Marie-Josée Croze, Moritz Bleibtreu, Lambert Wilson, Johan Heldenberg, Togo Igawa, Richard Sammel, Aleksei Guskov, Stéphane Freiss, Julian Ovenden, John Keogh, Andy de la Tour, Giulia Andó, Ernesto D’Argenio Estreno en Italia 21 abril 2016; en España 26 mayo 2017

Atraídos por una a priori suculenta trama en la que se mezcla intriga criminal y política social y económica, bañado todo con un aire místico, la nueva película del director de ¡Viva la libertad! consigue convocar a un público sediento de nuevas sensaciones y un poco de desahogo ante las injusticias cotidianas, para finalmente caer en una tremenda decepción y ninguna otra sensación más que la de confusión, hastío y, finalmente, olvido. Una reunión de los ministros de economía del G8 en un hotel balneario de la costa alemana sirve de escenario para lo que en principio se antoja como una intriga a lo Agatha Christie, con un Poirot en forma de Toni Servillo (La gran belleza), fraile como Sean Connery era nun Sherlock Holmes de la Edad Media en El nombre de la rosa. Incluso el lujoso reparto internacional huele a función de la atribulada escritora británica. Pero resulta ser una falsa alarma cuando conversación tras conversación en clave, o lo que es lo mismo, que no hay quien siga las sesudas y lapidarias frases generadas por el realizador para ser vomitadas por su elenco, se provoca hastío, apatía y falta absoluta de interés y atención en el grave universo que nos quiere denunciar, que no es otro que el de las confabulaciones internacionales para mal gobernarnos, someternos a una pobreza cada vez más progresiva y maquillarlo todo de presunta democracia. Podría haber dado lugar a un film apasionante con estos ingredientes de primera categoría, a los que habría que sumar una excelente banda sonora de Nicola Piovani (La vida es bella) y una elegantísima puesta en escena. La sensación final es que ni un ángel, aunque sea caído y condenado a un infierno travestido, es capaz de frenar la lujuriosa ambición de los poderes que nos controlan, aunque el mensaje lo recogemos con bastante desgana.

WILSON Conservadurismo con apariencia de antisistema

USA 2017 94 min.
Dirección Craig Johnson Guión Daniel Clowes, según su propia novela gráfica Fotografía Frederick Elmes Música Jon Brion Intérpretes Woody Harrelson, Laura Dern, Isabella Amara, Judy Greer, Cheryl Hines, Brett Gelman, Mary Lynn Rajskub, Toussaint Morrison, Margo Martindale, Lauren Weedman, Bill McCallum Estreno en el Festival de Sundance 22 enero 2017; en Estados Unidos 24 marzo 2017; en España 26 mayo 2017

Un ejemplo más de ese cine independiente americano que se cree progresista y acaba soltando mensajes perversamente conservadores. En esta ocasión se trata de la adaptación de un cómic – ahora cuando se les quiere dotar de una especial relevancia o trascendencia se le llama novela gráfica – sobre un misántropo rebelde e impertinente, rodada con pericia y cierta competencia por un realizador al que únicamente preceden dos mediocres comedias sin apenas repercusión. Woddy Harrelson se mete en la piel de uno de esos personajes que tanto adoraba Jack Nicholson, que empieza atacando todos los convencionalismos y ataduras que conforman nuestra rutina diaria, sometida a los planteamientos de unas fuentes de poder que únicamente persiguen el control de nuestra voluntad. Naturalmente una serie de acontecimientos, resumidos en una improbable recuperación de su antigua familia, le irán inconscientemente sumiendo a él y a la confiada platea en unos postulados tan obvios como rancios, en los que la familia, la compañía se erige en única posibilidad de felicidad en la tierra. Un mensaje por lo tanto muy retrógrado que poco favor hace a millones de personas que en el mundo están sometidas a marginación por no plegarse precisamente a esas mismas convenciones que la cinta empieza atacando y en un tercio final tonto y simplón termina por aceptar y hasta defender. El reparto cumple con oficio, con un esforzado pero no forzado Harrelson y una como siempre espléndida Laura Dern dándole improbable réplica. El entretenimiento está asegurado y el tono se mantiene amable, pero si no se está advertido puede acabar irritando.

sábado, 27 de mayo de 2017

EL MAESTRO JUAN RODRÍGUEZ ROMERO, LA CONJUNTA Y COROS LOCALES: EL AMOR QUE TODO LO PUEDE

VI temporada, concierto III de la Orquesta Sinfónica Conjunta Universidad de Sevilla-CSM Manuel Castillo. Rosa de Alba, soprano. Mª Ángeles Ocaña, contralto. Vicente Bujalance, tenor. Javier Cuevas, bajo. Coro Manuel de Falla, Coro de Cámara Manuel Castillo, Coro Ateneo de Sevilla, Escolanía Regina Coeli de Dos Hermanas. Juan Rodríguez Romero, director. Programa: Concierto para piano de Juan Rodríguez Romero; Missa in Angustiis (Misa Nelson), de Haydn. Auditorio de la ETS de Ingeniería, viernes 26 de mayo de 2017

Juan Rodríguez Romero
El maestro y catedrático Juan Rodríguez Romero, pilar fundamental de la vida musical de nuestra ciudad en las últimas cinco décadas, disfrutó el pasado viernes de un emotivo y emocionante homenaje por parte de compañeros y alumnado, convirtiéndose en batuta y autor del último programa de temporada de la Conjunta. Mientras la dirigiera Juan García, sobrino del homenajeado, cabía la posibilidad de no calibrar de quién era más el mérito de conseguir que una orquesta en prácticas sonara tan satisfactoriamente, si de los y las jóvenes integrantes o del propio director, que siempre le ha insuflado fuerza, brillo y energía. Una vez la batuta cambia de manos y comprobamos que esas cualidades siguen intactas, comprendemos que el esfuerzo de esta joven plantilla ha dado sus frutos de forma casi milagrosa.

Con el veterano director y compositor visiblemente emocionado, bromista y juvenil, su primera satisfacción fue dirigir su propio Concierto para piano de 1974, una obra ecléctica e irregular que coquetea con las formas musicales del siglo XX en un primer movimiento disperso pero con hallazgos interesantes. Apuesta por una atmósfera siniestra e intrigante en su molto lento central, y se arroja en brazos del post romanticismo en el impactante movimiento final, atendiendo siempre a formas y modelos clásicos. Óscar Martín cumplió su parte ofreciendo en sus intervenciones un manifiesto y admirable arrojo y empuje, con puntual y expresiva agresividad y un tono generalmente rapsódico, mientras cuerda y percusión acertaron hasta ofrecer el mejor de los tributos a su autor.

La también catedrática Rosa de Alba
Una página tan intensa y compleja como la Misa Nelson de Haydn, su obra más grandiosa con perdón de La Creación, y cumbre de su composición litúrgica, abordada por una orquesta de estudiantes y un coro aficionado de más de cien voces, hacía presagiar el desastre. Sin embargo ofrecieron una versión plenamente disfrutable sin que por ello tengamos que obviar imprecisiones y algún dislate. Emociona comprobar que cuando las cosas se hacen con amor y entusiasmo, tienden a salir bien. Tanta gente apasionada de la música obró el milagro y Rodríguez Romero deslumbró haciendo alarde de alegría y elegancia clásica, una vibrante y tormentosa ejecución de las cuerdas, magníficos redobles de timbal y penetrantes toques de trompeta. Salvo en Et resurrexit, donde hizo aparición la previsible confusión, el coro respondió en el resto de forma encomiable, con texturas palpables y matizadas, y sin estridencias. Entre los solistas fue la soprano Rosa de Alba quien con talento y responsabilidad logró los mejores resultados, a pesar de la extrema complejidad de su parte, con agudos refulgentes y holgada capacidad para modular. Menos seguro y muy avibratado sonó Javier Cuevas en el Miserere nobis, mientras en números de conjunto como el Benedictus, el cuarteto exhibió respeto y armonía. El carácter emotivo de la noche se perpetuó con la promoción por el homenajeado de su Sanlúcar natal y el canto del cumpleaños feliz a su hija de sólo nueve años. Da gusto comprobar hasta dónde ha llegado la afición sevillana por la música, que el amor hace imparable.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 26 de mayo de 2017

PIRATAS DEL MAR CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR Un feliz reencuentro

Título original: Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales
USA 2017 129 min.
Dirección Joachim Rønning y Espen Sandberg Guión Jeff Nathanson, según los personajes creados por Ted Elliott, Terry Rossio, Stuart Beattie y Jay Wolpert Fotografía Paul Cameron Música Geoff Zanelli Intérpretes Johnny Depp, Javier Bardem, Geoffrey Rush, Brenton Thwaites, Kaya Scodelario, Kevin McNally, David Wenham, Stephen Graham, Adam Brown, Golshifteh Farahani, Orlando Bloom, Keira Knightley, Paul McCartney, Anthony de la Torre Estreno en España 25 mayo 2017; en Estados Unidos 26 mayo 2017

A nadie escapa que lo que Disney pretende alargando la saga que arrancó en uno de sus parques temáticos, sea lo mismo que pretende revisando sus clásicos ahora en imagen real y digital, generar nuevos dividendos e inflar las arcas de sus insaciables ejecutivos. En ese sentido podemos decir que esta quinta parte de las aventuras de Jack Sparrow en aguas caribeñas infectadas de zombis nauseabundos y fantasmas barroquísimos, no aporta nada nuevo, como tampoco lo hacía la anterior ni ninguna de las que siguieron a la sólo parcialmente novedosa primera parte. Pero las cosas se pueden hacer bien o mal, y nos congratulamos al comprobar que al menos en esta saga se se están haciendo bien, digamos con profesionalidad. Para ello se ha contado con una pareja de realizadores noruegos que debutaron precisamente en el cine americano con Bandidas, protagonizada por Penélope Cruz y Salma Hayek hace una década, para luego centrarse en el cine de su país con cintas como Kon-Tiki. Cine espectacular y de aventuras que les ha servido para dar fuerza y brillo a una película de la que no esperábamos nada salvo disfrutar de Bardem en otro registro, bajo kilos de maquillaje e intervenido por multitud de efectos digitales, bajando incluso el nivel de su excelente inglés para parecer más español aún. La sorpresa es que no sea él lo único que merece en una cinta que propone situaciones altamente espectaculares, un ritmo frenético y una agilidad narrativa que hace que sus dos horas largas de duración no cansen. Magnífico diseño de producción, un Johnny Depp algo más comedido y por lo tanto menos cómico, reencuentros que podrán resultar conmovedores para los fans de la saga, y algún cameo difícil de identificar (atención a Paul McCartney), completan una función en lo que lo de menos es su escuálida historia. Sirve además para afianzar la carrera de sus dos nuevas incorporaciones, los jóvenes y guapos Brenton Thwaites (La señal, The Giver, Dioses de Egipto) y Kaya Scodelario (Cumbres borrascosas, El corredor del laberinto) y disfrutar de un impecable acabado formal, en imágenes y sonidoY no se pierdan el nombre del actor que da vida al joven Sparrow, cuyo asombroso parecido potencian los efectos digitales: ¡Anthony de la Torre!

jueves, 25 de mayo de 2017

LA BARROCA CIERRA TEMPORADA CON UNA RAREZA EXUBERANTE, ACI, GALATEA Y POLIFEMO, DE HANDEL

Temporada 2016/2017 de la Orquesta Barroca de Sevilla. Andreas Spering, director. Berit Solset, soprano. Gabriel Díaz, alto. Luigi di Donato, bajo. Programa: Aci, Galatea e Polifemo, se Handel. Teatro Lope de Vega, miércoles 24 de mayo de 2017

Andreas Spering
Circula un video en el que Ruth Rosique interpreta a Acis, el pastor siciliano que se enamora de la ninfa Galatea, provocando así los celos del malvado cíclope Polifemo. Se trata de una versión escenificada por Davide Livermore, que justamente prepara su Bohéme valenciana para los próximos días en el Maestranza, en el que canto y danza conviven en reflejos simétricos, que nos hace preguntarnos por qué la excelente soprano gaditana, tan vinculada a nuestro círculo musical en colaboraciones generalmente anecdóticas, no ha sido considerada para ese papel en la primera interpretación que de la obra de Handel se realiza en nuestra ciudad. Es más, ¿por qué no la hemos visto en papeles de enjundia en nuestras temporadas líricas? Afortunadamente no pasa lo mismo con Gabriel Díaz, estupendo contratenor de Pilas que ya está cosechando notables triunfos en escenarios de todo el Mundo, y que en esta ocasión da vida a Galatea, papel concebido para castrato soprano pero que actualmente se encomienda a contraltos o mezzosopranos dada la tesitura de una voz a la que se le exige un timbre más agudo del que suele acompañar a un contratenor. De ahí que las intervenciones de Díaz, a cuya sedosa y bien proyectada voz, así como buen gusto en las ornamentaciones, nada hay que objetarle, no lograsen el nivel de convicción que el personaje demanda, aunque él salvara con notable las múltiples dificultades que esconde el rol.


Gabriel Díaz
Aci, Galatea e Polifemo es una cantata dramática o serenata que Handel compuso en 1708, durante su etapa italiana, probablemente por encargo de la Duquesa de Sanseverino para engalanar los fastos nupciales de su sobrina en Nápoles. De esa trama basada en los textos del poeta griego Teócrito surgiría diez años después la ópera, ya en inglés, Acis y Galatea, también del autor de El Mesías. El esfuerzo de la Barroca para poner en pie este drama lírico en concierto, contando para ello con la batuta del prestigioso Andreas Spering, de quien ya disfrutamos su Cazador furtivo de Weber hace seis años junto a la ROSS, no se vio rematado por una serie de circunstancias secundarias, como por ejemplo no ofrecer subtítulos que ayudasen a seguir la trama, o situar a los cantantes detrás de la orquesta, práctica últimamente muy extendida, si bien estimamos habrá sido una decisión obligada por las estrecheces del escenario y las particularidades acústicas del Teatro Lope de Vega.


Luigi de Donato
Ya desde la Obertura quedó patente que Spering optaría por tempi rápidos y extremadamente ágiles, como de hecho corroboró el dúo Sorge il dí con el que arranca la función, en detrimento del mayor lirismo y amabilidad que caracterizan páginas como ésta cuando se abordan con tiempos más pausados, aunque ello no nos privara de momentos sublimes en las voces de Galatea y Aci, a los que la orquesta se plegó con dulzura y hasta compasión. La estética refulgente y agresiva de Spering, más exuberante que elegante, pero con mucha energía dramática y un agitado virtuosismo, le vino muy bien a un conjunto que sobresale en estas lides, si bien no podemos pasar por alto que la cuerda aguda sonó a veces estridente, o que las maderas acompañaron torpes e imprecisas en el dificilísimo Fra l’ombre de Polifemo, que Luigi de Donato salvó con holgura, manteniendo su difícil equilibrio y exhibiendo una especial agilidad vocal de amplio rango y registro exigente, lo que provocó naturalmente la ovación del público. El bajo italiano ya arrancó en perfecto estilo, con furia y ferocidad, en Sibiliar l’angui; quizás un poco más de temperamento y carácter grotesco habría redondeado su participación. Por su parte Díaz se lució en arias como la conmovedora Benché tuoni, haciendo gala de una especial calidez, facilidad para articular y brillar en agilidades. Más pequeña resultó la voz de la soprano noruega Berit Solset, que ya tuvimos ocasión de escuchar hace apenas tres meses en este mismo escenario con The King's Consort, pero echó mano de una considerable vena dramática en arias como Qui l’augel da pianta in pianta, y sobre todo la casi susurrada Verso giá l’alma. Todo al servicio de una merecida divulgación de una pieza que merece ser disfrutada con recursos tan dignos como los que ofrecen la Barroca y sus acompañantes.

miércoles, 24 de mayo de 2017

PRESENTACIÓN DEL CD GYPSY INSPIRATION: GITANERÍAS ROMÁNTICAS A CARGO DE VICENT MORELLÓ Y TOMMASO COGATO

Gypsy Inspiration Presentación del disco homónimo por Vicent Morelló, flauta y Tommaso Cogato, piano. Programa: Obras de Emile Pessard, Paul Dukas, Fritz Kreisler, Pablo de Sarasate, Christopher Caliendo, Wilhelm Popp, Moreno Torroba y Béla Bartók. Espacio Turina, martes 23 de mayo de 2017

Con varios meses ya en el mercado, Vicent Morelló presentó el martes en el Espacio Turina su grabación en Super Audio CD Gypsy Inspiration, bajo el sello de Eudora y con distribución internacional de Naxos. Después de haberlo presentado en Navacerrada y Madrid, el flautista de la ROSS ofreció un concierto en compañía de Tommaso Cogato, que sustituyó así a Daniel del Pino, que es quien firma el registro junto a Morelló y que no pudo asistir por motivos de agenda. Se trata de una recopilación de piezas inspiradas directa o indirectamente en la música popular gitana que imperó en Europa a lo largo fundamentalmente del siglo XIX. Una rica sucesión de bellas melodías e imaginativas ornamentaciones que los dos competentes músicos pusieron en pie con evidente riqueza cromática y considerable buen gusto.

A pesar del éxito que orquestas gitanas cosecharon interpretando czardas y verbunkos en aquella época, pocas se preservaron escritas, y sus autores permanecieron anónimos, lo que provocó no pocos problemas a la hora de una posible edición que permitiera su interpretación al alcance de cualquier interesado. Quizás por eso proliferaron los arreglos, adaptaciones o composiciones originales inspiradas en estas piezas del acervo popular, de la mano de famosos como Liszt o Brahms. La selección propuesta por Morelló y Del Pino en el disco, parte del cual sirvió para ilustrar este concierto-presentación, nos llevó de Émile Pessard, maestro de Ibert o Ravel y autor de diversas operetas y misas, a Bartók y sus recopilaciones de cantos y danzas húngaras y rumanas. Las amables y sencillas melodías de Pessard (Andalouse), el mítico violinista Fritz Kreisler (La gitana) o la hermosa Canción gitana rusa del flautista Wilhelm Popp, encontraron en las maneras virtuosas y delicadas de Morelló el instrumento perfecto, mientras Cogato, el gran descubrimiento del pasado año en nuestra ciudad, acompañó elegante al piano, siempre atento a cada matiz y detalle.

Más comprometido expresivamente resultó el conmovedor Pequeño gitano del norteamericano Christopher Caliendo, autor de bandas sonoras de películas de serie B, títulos del cine mudo recuperados o clásicos restaurados como Mayor Dundee, compuesto como homenaje a un pequeño gitano testigo y víctima del genocidio nazi de su pueblo, que Morelló despachó con enorme sensibilidad. También la Dedicatoria de Moreno Torroba se saldó con una interpretación rica en expresividad y sensualidad, mientras la adaptación a flauta de los Aires gitanos de Sarasate sirvió para la habitual y triunfante exhibición de virtuosismo, dada la versatilidad y flexibilidad de Morelló para frasear y articular a discreción. De la misma manera que Alla gitana de Dukas logró eclipsar a la voz humana para la que fue concebida, y que las Danzas húngaras y rumanas seleccionadas por ese gran valedor del folclore del este de Europa que fue Béla Bartók, sirvieron para extraer de los músicos una musculosa y brillante interpretación a partir de su adaptación para flauta y piano por parte de Paul Arma.