viernes, 1 de febrero de 2013

EL DELICADO PASO DEL TIEMPO EN EL CICLO DE MÚSICA ANTIGUA DEL CICUS

MAUS 2013
Ciclo de Música Antigua de la Universidad de Sevilla. Urueña Trío Poesía medieval femenina: De las trobairizes al Códice de las Huelgas. Un Cavalier di Spagna El canto del caballero: Música del siglo XVI para tecla, arpa, vihuela y flauta. Quito Gato y Luciana Elizondo El jardín de las Hespérides: El arte de la variación en España. Siglos XVI y XVII. Auditorio y sala alternativa del CICUS, 30 y 31 de enero y 1 de febrero de 2013

En Sevilla la música no triunfa si no es gratis o en el Maestranza o se programa en el FeMÁS; por eso esta iniciativa de la extensión cultural de la Universidad y Arcadiantigua corre el peligro de desaparecer, tan apropiado como es para una institución académica su carácter didáctico y divulgativo, más cuando como en esta edición se hace un repaso cronológico por la música esencialmente española desde el Medievo al Barroco pasando por el Renacimiento. 

Luis Delgado
Los veteranos Luis Delgado y Cesar Carazo nos introdujeron en composiciones de mujeres de los siglos XI a XIV: trobairizes occitanas como Beatriz de Día, poetisas andalusíes como Yusuf al-Berberiyya, autoras sefardíes y religiosas como la imprescindible Hildegard von Bingen, o manuscritos conventuales del Códice de las Huelgas. Un repertorio que el polifacético e inquieto Luis Delgado documentó con profusa retórica pero que en la práctica sonó tan descafeinado y convencional que desdibujó las particularidades y diferencias de estilos. El canto delicado de Carazo pero insuficiente en agilidades y cambios de registro unido a la falta de creatividad en la percusión e instrumentación, con Delgado en la zanfoña y el laúd, Carazo en la viola de brazo y Jaime Muñoz en gaitas y flautas, dieron como resultado un concierto esencialmente monótono.

Tampoco resultó apasionante la propuesta del grupo de Fernando Paz, Un Cavalier di Spagna. Recercadas, pavanas, diferencias y fantasías de autores del Renacimiento español tan imprescindibles como Diego Ortiz, Antonio de Cabezón o Alonso de Mudarra, que demandaban un tratamiento más flexible que el rígido y muy apagado con el que atacaron Paz en las flautas, Laura Puerto al arpa y órgano, y Ramiro Morales a la vihuela. Lo mejor recayó en los dúos entre arpa y guitarra, a pesar de una pulsación no siempre precisa de Puerto y un tañido poco entusiasta de Morales. Se hubiese agradecido un poco de ilustración como guía para seguir un repertorio tan extenso interpretado casi sin pausa.

Luciana Elizondo
La música se hizo por fin viva en la tercera velada, con Quito Gato y Luciana Elizondo en otra estancia del CICUS más recogida y con mejor acústica que el auditorio, y un programa en torno a la glosa del primer Barroco en el que salpicado de versos de Góngora, Lope de Vega y Quevedo pudimos escuchar folías, jácaras, fandangos y otras piezas de compositores como Diego Hernández de Huete o Santiago de Murzia. La voz cálida, bellísima y tan en estilo de Elizondo, incluido un Baxel de Gabriel Bataille que ya hubiese querido para sí Polanski en la banda sonora de Piratas, acentuó su encantador frotado de viola de gamba en perfecta comunión con la cuerda pulsada de Gato. Música interpretada con cariño, creatividad, entusiasmo y energía que desembocó en unos Canarios de Gaspar Sanz ideales para ser bailados por gauchos, y una canción tradicional argentina como propina que Luciana entonó en otro estilo más apropiado pero con igual belleza y singularidad.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el martes 5 de febrero de 2013

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