sábado, 24 de enero de 2026

CATÁSTROFE Y DINOSAURIOS EN LAS BUENAS MANOS DE LA ROSS

Feeling ROSS. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Anthony Gabriele, dirección. Programa: Jurassic Park in Concert. Auditorio de FIBES, viernes 23 de enero de 2026

Foto: Marina Casanova

Enmarcado dentro del ciclo Feeling ROSS que tan acertadamente ha instaurado el director gerente de la orquesta, Jordi Tort, para atraer nuevos públicos y crear afición, FIBES acogió por segundo año consecutivo la proyección de un clásico moderno del cine, palomitero todo hay que decirlo, para acompañar en vivo su banda sonora. Esta vez se trató de Parque Jurásico, nada más y nada menos que del compositor vivo más querido y admirado del mundo, no sólo en el campo cinematográfico sino en cualquier otro musical que se precie.

Velocirraptores, braquiosaurios, tiranosaurios y otras criaturas prehistóricas estuvieron acompañadas en sus ataques y carreras por una orquesta que brilló por su precisión, su perfecta sincronía con la imagen y un sonido depurado que en nada hizo añorar la banda sonora tan apreciada y tantas veces editada de la película, desde la original de 1993 a la más completa, remasterizada y extendida de 2016. El responsable de que todo funcionara a la perfección fue Anthony Gabriele, que ya en febrero de 2020 nos deleitó con una interpretación sincronizada en directo del oscarizado musical de Vincente Minnelli Un americano en París.

Esta fue, sin embargo, la primera vez que este especialista en la materia se puso al frente de la ROSS, una orquesta por otro lado curtida en el género, gracias a los excelentes conciertos de música de cine que celebró en los años más fructíferos de los Encuentros Internacionales, así como las diversas ocasiones en las que ha acompañado clásicos del cine mudo. Ésta ha sido, sin embargo la segunda vez que interpreta en directo y sincronizado un título legendario del cine moderno, tras el estupendo bautismo del año pasado con la primera entrega de El señor de los anillos.

Allí la música sonaba con mayor frecuencia que en Parque Jurásico, lo que permitió esta vez a los y las integrantes de la numerosa plantilla descansar con cierta frecuencia. De las algo más de hora y cuarto de música que John Williams concibió y grabó para una película que dura poco más de dos horas, quizás en pantalla suene música sólo la mitad. Se da la circunstancia de que fue la primera vez que Spielberg no pudo asistir a las sesiones de grabación, por encontrarse en Polonia iniciando el rodaje de La lista de Schindler.

Foto: Marina Casanova

El sueño de Spielberg

Tras el triunfante estreno de la película, Spielberg confesó que siempre le habían fascinado los dinosaurios, y que uno de sus ídolos de juventud era Ray Harryhausen, artesano de los efectos visuales que revivió criaturas de la prehistoria gracias a la técnica del stop-motion, con títulos como Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra, precisamente homenajeado como slogan en la sala principal del parque del megalómano John Hammond, interpretado por otro director de cine, Richard Attemborough.

Las técnicas digitales experimentadas por John Cameron en Abyss y Terminator 2, y perfeccionadas por Robert Zemeckis en La muerte os sienta tan bien, y la novela de Michael Crichton, ofrecieron a Spielberg la excusa perfecta para revivir a lo grande estas criaturas extinguidas, y junto a la animatrónica ofrecer el espectáculo definitivo en la materia, todavía hoy, más de treinta años después, fresco e impactante.

Por su parte, el idolatrado Williams firmó junto a Spielberg y Lucas algunos de sus títulos más celebrados, desde Tiburón, de la que el director confesó inspirarse para realizar su película de dinosaurios, a Hook pasando por las trilogías de La guerra de las galaxias e Indiana Jones o las obras maestras Encuentros en la tercera fase y E.T. El año en que obtuvo su quinto Oscar, por La lista de Schindler, no estuvo sin embargo nominado por Parque Jurásico, a pesar de la popularidad de la banda sonora y de que Williams ha sido el compositor que más veces ha logrado una doble nominación en una misma edición de los premios de la Academia.

Inspiración bajo una batuta especializada

La popularidad creciente de los principales leit motivs de la película, el asociado a los majestuosos e inofensivos dinosaurios herbívoros y el que acompaña las aventuras en la isla, ha resistido perfectamente el tiempo, logrando ser reconocible por las generaciones posteriores a la irrupción del fenómeno. La Sinfónica se adaptó como un guante al sonido genuinamente a la americana del compositor, que por cierto firma unas entrañables notas incluidas en el programa de mano. Un sonido compacto que se tornó emocionante no sólo en los majestuosos acordes que acompañan el viaje a la isla, uno de los fragmentos musicales más inspirados de la partitura, aunque en esta ocasión prescindiera del coro que lo acompaña, sino también en los más desafiantes que tanto contribuyen a provocar el terror que abunda en la cinta.


También abunda la ternura en la partitura, por aquello del descubrimiento del sentimiento paternal por parte del protagonista, el doctor Grant, interpretado por Sam Neill, mientras seguimos opinando que resulta aún más terrorífica su continuación, titulada El mundo perdido en homenaje a Arthur Conan Doyle, y así supo reflejarlo también el compositor en su banda sonora. Otros temas, como el que acompaña a la expedición de los científicos y los niños por las instalaciones del parque, exigen mayor flexibilidad por parte de la orquesta, incorporando electrónica y percusión en un estilo que ya experimentó Williams en su tema de los conspiradores para JFK. A todo ello se adaptó la Sinfónica con una disciplina y profesionalidad digna de todos los elogios.

Fue, en definitiva, una ocasión extraordinaria para recuperar un título mítico, que abrió nuevas posibilidades a la técnica digital y virtual en el cine, a la vez que ofreció un espectáculo de primera categoría para públicos de todas las exigencias, y que aún mantiene su frescura y originalidad. Todo ello gracias en buena parte a una excelente banda sonora, perfectamente recreada en el estudio de grabación erigido para la ocasión en el escenario de un auditorio FIBES a rebosar para dejarse seducir por tan estimulante espectáculo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

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