Reino Unido-USA 2026 109 min.
Dirección Nia DaCosta Guion Alex Garland Fotografía Sean Bobbitt Música Hildur Gudnadóttir Intérpretes Ralph Fiennes, Emma Laird, Alfie Williams, Jack O’Connell, Chi-Lewis-Parry, Robert Rhodes, Maura Bird, Ghazi Al Ruffai Estreno en Reino Unido 14 enero 2026; en Estados Unidos y España 16 enero 2026
Dirección Nia DaCosta Guion Alex Garland Fotografía Sean Bobbitt Música Hildur Gudnadóttir Intérpretes Ralph Fiennes, Emma Laird, Alfie Williams, Jack O’Connell, Chi-Lewis-Parry, Robert Rhodes, Maura Bird, Ghazi Al Ruffai Estreno en Reino Unido 14 enero 2026; en Estados Unidos y España 16 enero 2026
El final de la tercera entrega de esta saga cinematográfica, con la que Danny Boyle retomó las labores de dirección, tras una segunda entrega, 28 semanas después, dirigida por Juan Carlos Fresnadillo, dejaba entrever que habría continuación, tras la aparición en el tramo final del personaje interpretado por Ralph Fiennes. Sólo ahora sabremos que le encanta Duran Duran y que puede erigirse en alter ego del mismísimo Anticristo, subvirtiendo las normas y dogmas de la Iglesia clásica. Esta nueva entrega ya no oculta en absoluto su voluntad de continuidad, por lo demás ya anunciada como 28 años después 3ª parte, que tendrá de nuevo a las riendas de la función al director de Trainspotting y Slumdog Millionaire.
Nauseabunda, cruel y despiadada, además de completamente superficial en su afán por convertir a los humanos en depredadores aún más peligrosos que los propios infectados, son adjetivos que desde nuestro punto de vista se adaptan perfectamente al espectáculo de sangre, vísceras y violencia extrema al que nos somete su directora, Nia DaCosta, que logró convencer hace años con su versión de Candyman, después se pasó al cómic sin mucha fortuna con The Marvels, y hace unos meses estrenó en plataformas digitales un trabajo diametralmente distinto, su particular adaptación de Hedda Gabler, según la obra de Ibsen, con Tessa Thompson como protagonista, que ya protagonizó su ópera prima, Little Woods (Crossing the Line).
Puede que la edad nos delate, y estar a punto de cumplir los sesenta no sea lo más idóneo para entender este nuevo orden social y cultural, que hace las delicias de un público joven capaz de valorar positivamente un producto por su extremado contenido gore, acostumbrado a un nuevo siglo en el que todos los horrores imaginables se han ido dando cita hasta colocarnos al borde del abismo. O quizás sea justamente como consecuencia de esta nueva contracultura basada en la violencia extrema, la que provoque una población tan insensible al espantoso panorama actual, del que tanto partido saca Alex Garland, guionista de todos los títulos de la saga menos el de Fresnadillo, y director de las exitosas Ex-Machina y Civil War. Lo cierto es que esta horrorosa película comienza con un niño matando en defensa propia a un adolescente, y ya ahí tendríamos que haber abandonado la sala, si no fuera por nuestro afán de reseñar casi todo lo que se estrena.

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