lunes, 20 de febrero de 2023

EL ARTE DE BRAD MEHLDAU, MÁXIMA CALIDAD

Cita en Maestranza. Brad Mehldau Trio: Brad Mehldau, piano; Larry Grenadier, contrabajo; Jeff Ballard, batería. Teatro de la Maestranza, domingo 19 de febrero de 2023


Si no me equivoco, hacía más de una década que Brad Mehldau no pisaba nuestra ciudad. Fue en noviembre de 2011 en el Teatro Central, y ahora ha vuelto más estrella que nunca a nuestro principal escenario musical, calentito con las simultáneas representaciones de la ópera Jenufa. Amante del jazz desde pequeño, y cultivado junto a artistas de la talla de los saxofonistas Christopher Holliday, Joshua Redman, Wayne Shorter y Perico Sambeat, o el bajista Charlie Haden, fue a menudo comparado en sus inicios con Bill Evans, pero hoy podemos constatar que su única semejanza con el mítico intérprete es haberse convertido en una referencia ineludible del jazz contemporáneo, con un estilo absolutamente personal e intransferible y una formación clásica unida a una ecléctica 
inquietud que le ha llevado incluso a colaborar con la soprano Renée Fleming y la mezzo Anne Sofie von Otter.

Solo viendo el escenario al entrar en el Teatro de la Maestranza, ya podíamos adivinar que no nos iba a ofrecer un concierto basado en sus últimos trabajos, Finding Gabriel y sobre todo Jacob’s Ladder, donde el pianista juguetea con las vanguardias más variadas y experimenta con los sonidos más controvertidos, técnica mediante. Es lógico, venía acompañado de sus dos inseparables compañeros, con los que forma el más consagrado trío de jazz que han conocido las últimas décadas, y con el que ha grabado cinco volúmenes titulados El arte del trío entre 1997 y 2001, aunque con el catalán Jorge Rossy a la batería en lugar del actual Jeff Ballard. Así que no cabía pensar en otro repertorio que el que pudiera encajar con el más acústico y clásico posible. La muestra comenzó con una sucesión de ritmos y estilos, desde la evocación del blues a través del tema original de arranque, hasta el ¾ en el también original C minor Waltz, pasando por el soul psicodélico de la mano del grupo rock de los noventa Alice in Chains, y el swing de legendario Charlie Parker. La estructura también clásica, partiendo de la melodía para sumergirse en continuas variaciones y transgresiones, dando la oportunidad a sus virtuosos colegas de ofrecer su máxima calidad al contrabajo, con un Larry Grenadier de dedos tan ágiles como las extremidades del correcaminos, y a la batería, con Jeff Ballard haciendo gala de una interminable capacidad para la invención en la ornamentación y los recursos del instrumento, con las baquetas en más de una ocasión saltando de sus manos al suelo.


Luego llegó una sección central más relajada, casi balsámica, con Mehldau acariciando las teclas del piano y logrando acordes tan melancólicos como evocadores en piezas como el clásico de Jerome Kern All the Things You Are, solo esbozado en un principio, identificable únicamente por su armonía, con acordes absolutamente camuflados como si de jazz abstracto se tratara, para finalmente dejar constancia de sus famosos acordes. Más respetuoso con la melodía se mostró en el precioso Si tu vois ma mère de Sidney Bechet que sirvió a Woody Allen para el arranque de Midnight in Paris, y que funcionó para que Mehldau hiciera una demostración de buen gusto y elegancia en sus cadencias finales, tan emotivas como nostálgicas, capaces de transportarnos a cada uno y cada una a los lugares más insospechados, como por ejemplo a una barra de bar donde confesar algún que otro fracaso sentimental al barman de turno, como hiciera Dee Wallace a Brian Dennehy en la maravillosa 10, la mujer perfecta de Blake Edwards, al son del piano discursivo de Henry Mancini. Luego regresaron los acordes más alegres con Ballard luciendo fuerza y energía, a veces rabia, y una rapidísima versión de In the Still of the Night de Cole Porter, una oportunidad más para que Grenadier agitara al máximo sus controlados dedos, así como que Mehldau consiguiera electrizarnos sin golpear las teclas, simplemente posándose sobre ellas como si fuera una mariposa. No podía faltar para terminar algo de sus admirados Beatles, y el tema más recurrente en su repertorio es And I Love Her, ideal para salir del Maestranza como si nos hubiésemos sumergido en una nube, y sin haber desenganchado en ningún momento durante las casi dos generosas horas de este magistral concierto.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

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