martes, 8 de septiembre de 2026

BLACK BOX: VUELO 298 Una mirada inquietante a las catástrofes aéreas

Título original: Black Box
USA 2026 85 min.
Fotografía y dirección
Steven Quale Guion Stephen Susco Música Raffertie Intérpretes Tom Brittney, Holly Leena White, Molly Belle Wright, Boadicea Ricketts, Betsy English, Dana Whyte O’Hara, Kaja Chan, Asa Ali, Ceallach Spellman, Georgina Leonidas, Hanneke Talbot, Danny Mac, Weronika Rosati, Anton Trendafilov, Vaughn Johseph, Giorgi S. Georgiev Estreno en Estados Unidos (Internet) 7 julio 2026; en España 4 septiembre 2026


Este verano un avión cayó sobre un mar infestado de tiburones en Deep Water, y otro, éste, se ha enfrentado a una serie de fenómenos inexplicables. En ambas estaba la niña Molly Belle Wright, a ver si ha tenido algo que ver en tan luctuosos incidentes. Nueve años después de dirigir su última película, una producción francesa titulada Renegados y protagonizada por J.K. Simmons, Steven Quale, que antes había dirigido Destino final 5 y En el ojo de la tormenta, puro cine de evasión, ofrece esta entretenida e imaginativa mezcla de géneros, a la que conviene acercarse a ella libre de información y prejuicios.

Tanto la sinopsis oficial como algunas de las críticas que rondan por ahí, revientan algunos de los giros más originales e interesantes de una cinta que, sin ellos, pierde gran parte de su atractivo. Del guion se encarga Stephen Susco, que adaptó El grito y su secuela junto a su creador, Takashi Shimizu. Un reparto coral de rostros desconocidos, se encarga de aportar el habitual factor humano en este tipo de producciones, en una película cuya intriga consiste en averiguar qué está pasando en un vuelo comercial enfrentado a grandes misterios.

Hecha con aplomo e interés, unos efectos visuales apañados y la ayuda inestimable de un nutrido equipo búlgaro, ya que está rodada en Sofía, se trata de un film simpático que acuña todas las constantes del cine de catástrofes aéreas, añadiendo un halo de fantasía televisiva y un inquietante toque final, todo a partir de un cortometraje de 2012 dirigido por un tal Clark Baker, Vessel. Sencillamente, para ver sin más exigencia que pasar un rato entretenido, intrigante y moderadamente inquietante.

ÚLTIMA ESCALA DE LA ORQUESTA DE BAYREUTH EN LA PENÍNSULA

Foto: Luis Pascual

La frustración acumulada tras la suspensión del concierto extraordinario de la Orquesta del Festival de Bayreuth el pasado miércoles en Sevilla, debido a un apagón de luz en el Teatro de la Maestranza que aún se encuentra bajo investigación, y los lazos sentimentales que nos unen a la ciudad del Turia,  permitió que retomáramos tan excepcional concierto en su parada en el Palau de la Música de València el domingo 6 de septiembre. Se trató del último concierto de la prestigiosa formación en la península, dentro de una insólita gira que rubrica la enorme sintonía que el director granadino Pablo Heras-Casado ha logrado mantener con un conjunto que, sin embargo, muda de piel en un considerable porcentaje cada nueva temporada del festival wagneriano.

Aunque la crítica hasta ahora se había volcado en elogios y parabienes, hubo también opiniones discrepantes, una de las últimas proveniente de su paso por el Teatro Real de Madrid. Y claro, tales opiniones hacen también hincapié en la nuestra propia y nos ayudan a comprender algunos detalles que quizás habíamos pasado por alto. Claro que con sólo cuarenta minutos despachados en Sevilla, sin que Klaus Florian Vogt hubiera afrontado aún su papel de Sigfrido, y ni siquiera haber aparecido en escena la soprano británica Catherine Foster, una de las grandes apuestas de la velada, nuestra impresión se quedaba bastante huérfana de referentes.

Foster y Vogt saludan al final de la primera parte

En Sevilla nos habíamos quedado en los murmullos del bosque, defendidos como el resto, con atención al detalle, formas cristalinas y seductoras y un sonido limpio que, sin embargo, algo palideció en el Palau comparado con la magia que desprende la acústica del Maestranza. Después, la esperada aparición de Foster, primero sola encarando la preciosa melodía del Idilio de Sigfrido con la que arranca el final entonado por Brunilda, Eterna fui, y que da paso al despertar y saludo con Sigfrido. Un dúo de amor que no logró levantar la emoción esperada, con la voz de Foster ligeramente avibratada, tremolante, imprecisa y desconfiada, nada que ver con la inmejorable impresión que dejó hace más de una década cuando interpretó el mismo papel en Sevilla, de la mano de Halffter y La Fura del Baus.

Toda la segunda parte estuvo dedicada, como se sabe, a El ocaso de los dioses, cuarto y último de los títulos que conforman El anillo. Aquí lució la orquesta en todo su esplendor, dada la abundancia de partitura estrictamente orquestal frente a la intervención vocal. Piezas mil veces escuchadas, animadas por batutas de toda índole y condición, como el Amanecer y viaje de Sigfrido por el Rin (Tagesgraven und Siegfrieds Rheinfart) del prólogo, y la estremecedora Marcha fúnebre (Trauermarsch) del acto tercero, encontraron en Heras-Casado y la muy disciplinada y experta orquesta una interpretación robusta y espectacular, evidenciando una vez más la enorme sintonía entre batuta y conjunto. Sin embargo, no nos asaltó ese estremecimiento que habíamos alcanzado con sólo escuchar el arranque del concierto, esa majestuosa Entrada en el Walhalla, en el Maestranza.

Vogt hizo todo lo que pudo en la Muerte de Sigfrido, ¡Brunilda, Santa esposa!, aunque no pudimos apreciar ese tono, autoridad y prestancia de auténtico helden tenor. Se quedó corto en proyección y en expresión, a la vez que mantuvo ese timbre discretamente metálico que no nos llegó a convencer tampoco como Sigmundo. Por su parte, Foster encaró valientemente toda la escena final, la inmolación de Brunilda, ¡Ponedme allí unos maderos!, con menos ímpetu del deseable, sin arrojo ni suficiente tono trágico, aunque mantuvo una línea de canto homogénea, salvando satisfactoriamente cada una de sus temibles inflexiones, y por supuesto se hizo oir en todo momento, a pesar de la a menudo decibélica intervención de Heras-Casado.

Brownlee, Foster y Vogt

En definitiva, los generosísimos vivas y aplausos se nos antojaron exagerados, si bien la ocasión podía merecerlos sólo por el gesto de haber recalado en nuestros teatros desde aquel profundo foso que tienen reservado en el teatro wagneriano. También aquí fue Nicholas Brownlee el más vitoreado. Por otro lado, la selección buscaba lograr resumir en apenas dos horas las dieciséis que dura la tetralogía completa, algo absolutamente imposible y, de hecho, malogrado. De esta manera, puestos a seleccionar auténticos highlights de la saga, se echaron en falta arias como Winterstürme de La valquiria, o momentos tan sublimes, llenos de sentimiento y corazón, como Selige Ode de Sigfrido. Al menos, la muy recurrente Cabalgata de las valquirias, en su versión de concierto, sólo instrumental, se interpretó como esperada propina, para regocijo absoluto de todos y todas las presentes.

A pesar de todo, nos damos por satisfechos al haber recuperado esta cita histórica e irrepetible, a la vez que lamentamos sobremanera el entuerto que ha supuesto para los responsables de nuestro teatro de la ópera, auténticos decepcionados de una gesta que llevaban tanto tiempo anunciando y preparando. Vaya para ellos y ellas nuestra simpatía y más sincera ovación, en la seguridad de que la excelente temporada que han preparado nos hará olvidar esta desgraciada experiencia. 

lunes, 7 de septiembre de 2026

CRONOS Las fichas del tablero

España 2026 118 min.
Dirección
Fernando González Molina Guion Alberto Marini Fotografía Pau Castejón Música Audrey Ismaël Intérpretes Enric Auquer, Diana Gómez, Mónica López, Xavi Sáez, Pablo Derqui, Israel Elejalde, José Pérez Ocaña, David Vert, Joan Amargós, Joan Pedrola, Mima Riera, Faouzia Chati Estreno 4 septiembre 2026

Acaban de cumplirse nueve años desde los atentados de Las Ramblas en Barcelona en los que murieron dieciséis personas, ampliadas con una más cuando el terrorista ejecutor de la masacre huía de la ciudad, y otra en Cambrils antes de que varios terroristas cómplices murieran abatidos por la policía. Unos trágicos episodios que la película de González Molina analiza con exactitud quirúrgica, aunque siempre desde un solo punto de vista, el de los cuerpos de seguridad de la Generalitat encargados del caso, bajo el mando y responsabilidad del célebre Josep Lluís Trapero, director de los Mossos d’Esquadra, miméticamente recreado por Pablo Derqui, y los agentes que intervinieron en la investigación inmediata a los hechos, especialmente los interpretados por Enric Auquer en Barcelona, este año muy próximo a la Ciudad Condal gracias también a su excelente trabajo en la serie de televisión Ravalear, y Mónica López en Ripoll, localidad de donde procedían algunos de los terroristas implicados. Un cuarto personaje, encargada de la imagen externa y relaciones con la prensa del cuerpo policial, interpretada por Diana Gómez, completan el cuarteto dramático sobre el que se asienta la milimétrica trama de una cinta, por otro lado, coral en la presentación y desarrollo de sus personajes y peripecias sentimentales.

Curtido en melodramas románticos, Tres metros sobre el cielo, Palmeras en la nieve, y thrillers literarios, la Trilogía del Baztán, no hay que olvidar que González Molina debutó con una serie policiaca, Los hombres de Paco, que a buen seguro le habrá venido muy bien a la hora de articular este thriller realista de suspense puesto en pie por Alberto Marini, guionista nacido en Italia pero forjado en nuestro país en títulos como Mientras duermes, El desconocido y El 47. Molina, además, presentó hace poco otro interesante film, su particular revisión del clásico de Jaime de Armiñán Mi querida señorita.

Una buena puesta en escena y una equilibrada dosificación de las fichas del tablero, así como un eficaz montaje que dota de ritmo y precisión a la crónica, completan un trabajo si no del todo apasionado, sí al menos respetuoso y emocionante, en el que caben señalar dos aspectos fundamentales, cómo ni siquiera a través de una educación en respeto y diversidad se logra atajar radicalismos como el fundamentalismo religioso que tanto gangrena nuestra sociedad. Y por otro lado, cómo la apropiación partidista y oportunista que las fuerzas gubernamentales y del orden hacen para ganar popularidad malogra el aspecto meramente sentimental de una tragedia de estas proporciones, cuando en el tablero lo que prima es la pérdida de vidas humanas y el dolor más atroz imaginable.

domingo, 6 de septiembre de 2026

JIM QUEEN Una atrevida fantasía animada

Francia 2026 85 min.
Dirección
Marco Nguyen y Nicolas Athane Guion Simon Balteaux, Brice Chevillard, Nicolas Athane y Marco Nguyen Música Kirosen Voces (en versión original) Alex Ramirès, Jérémy Gillet, Philippe Katerine, Shirley Souagnon, François Sagat, Harald Marlot, Elisabeth Wiener, Alexandre Brik Estreno en el Festival de Cannes 17 mayo 2026; en Francia 17 junio 2026; en España 4 septiembre 2026

Claro ejemplo de cine de animación exclusivamente para adultos, esta producción francesa agota todos los estereotipos de la comunidad gay con tanta gracia y frescura que resulta casi imposible no rendirse a sus encantos. Llega en un momento lamentablemente muy delicado para la prolongación de derechos y libertades cuya consecución ha provocado tanto dolor y sufrimiento. El mapa mundial, a expensas de ese mamarracho integral que ocupa de forma harto discutible la Casa Blanca cual emperador romano de la peor calaña, se está tiñendo de colores represores y reaccionarios, y la comunidad lésbica y homosexual debería ir tomando nota antes de que sea demasiado tarde y volvemos al Pleistoceno. Ya lo decía otra política lamentable, Giorgia Meloni, en sus proclamas electoralistas, abajo el lobby (¿) LGTBIQ+.

Nguyen y Athanel, en su primer largometraje, circunscrito además al formato de animación tradicional o en dos dimensiones, denuncian esta situación sin dejar de lado en ningún momento el carácter lúdico y tremendamente divertido de su propuesta. Convertir la población homosexual en heterosexual, justo cuando no sólo hemos aceptado nuestra condición, sino que la disfrutamos tan plenamente que desearíamos reencarnarnos de nuevo en lo que somos, es la principal amenaza que una sustancia maliciosamente vertida en el ambiente, aterroriza a una comunidad tan antigua y científicamente probada como el ser humano en sí mismo. Por medio, arremeter contra las principales filias de algunos de los diferentes grupos que engloban la comunidad, como el culto al cuerpo, y más concretamente al músculo, el fetichismo o el cuero, se convierte en razón para lograr tanto chiste como mordaz sátira, fácil de digerir y de entender.

El trazo preciso y muy expresivo de los caracteres, la singularidad de la voces, incluida la del popular actor porno gay galo François Sagat, y la acertada recreación de ambientes y situaciones, logran un film disfrutable, que no escandaliza ni en sus propuestas más presuntamente vulgares e incluso escatológicas. Seguramente será más adecuada para un público familiarizado con sus ingredientes que para el generalista, pero convendría comprobar si éste también lo disfrutaría, porque a nosotros nos ha parecido muy divertida.

jueves, 3 de septiembre de 2026

LOS MURMULLOS DIERON PASO AL SILENCIO

Heras-Casado, la Orquesta de Bayreuth y (de espaldas) Nicholas Brownlee, en Barcelona

El río Guadalquivir fue ayer testigo de dos desafortunados incidentes, el incendio por la mañana del nuevo hotel de lujo en obras en las instalaciones del antiguo Altadis, y el apagón que sufrió el Teatro de la Maestranza por la tarde, en pleno concierto de la Orquesta del Festival de Bayreuth bajo la dirección de Pablo Heras-Casado. Para el granadino éste era el único de los cinco conciertos programados en la península que se celebraba en su tierra. Una cita que ya partía gafada por ser la única que no había agotado el papel ni de lejos, algo para lo que ni el alto precio de las entradas ni la todavía peregrinación playera debería haber sido una excusa, sobre todo teniendo en cuenta que entre tantos millones de andaluces y andaluzas, llenar un aforo de mil ochocientas personas no debería resultar un problema, especialmente teniendo en cuenta lo extraordinario del acontecimiento.

La Orquesta del Festival de Bayreuth nunca sale de casa. Está formada por músicos seleccionados cada temporada de entre los y las más destacadas de las formaciones fundamentalmente alemanas, sólo para hacer frente a las representaciones de las óperas wagnerianas que desde hace ciento cincuenta años se programan a lo largo del verano en el teatro especialmente diseñado para la ocasión por el genio alemán. Sólo recordamos una ocasión en la que la orquesta salió del profundo foso que ocupa en dicho coliseo, y fue de la mano de Andris Nelsons en 2021, para airearse de la pandemia.

El maestro letón la llevó a su tierra, para participar con dos conciertos, también a principios de septiembre, justo antes de disolverse la formación para regresar cada uno y una a sus atriles habituales, en el Jurmala Music Festival que se celebra en Riga. Que Heras-Casado haya sido capaz de traer la orquesta a España deja claro su poder de seducción y la confianza que en él habrá depositado la directora artística del Festival de Bayreuth, Katharina Wagner, bisnieta del compositor.

Fue precisamente con Nelsons con quien sufrimos la vergüenza de un teatro a medio llenar, también en 2021, con la Gewandhausorchester de Leipzig. Temíamos repetir esa sensación con Heras-Casado al frente de esta singular y espléndida formación, pero nunca hubiéramos imaginado que un apagón acabaría por frustrar definitivamente la experiencia. Hasta entonces todo iba sobre ruedas. A algunos se nos había puesto la carne de gallina y los pelos de punta ante tanta magnificencia. La cuerda surgiendo de la nada, sigilosamente, dando entrada a unos portentosos metales, antes de que el yunque marcara la entrada de los Dioses en el Walhala, dio nada más empezar el concierto buena muestra de por dónde irían los tiros.

Una dirección inteligente

Un entregadísimo Heras-Casado, pendiente de cada matiz y detalle, con gestos precisos y contundentes, fue marcando la pauta, logrando que cada miembro se adaptara perfectamente a sus exigencias, y logrando en conjunto un sonido majestuoso y brillante, potenciado por la excelente acústica del teatro, seguramente irrepetible en otros de los escenarios previstos en esta propuesta nacida para celebrar el cuarenta aniversario del Festival de Peralada, extendiéndose al setenta y cinco del de Santander, y coincidiendo con el treinta y cinco de nuestro querido teatro de la ópera.

La batuta basculó entre la potencia y la delicadeza, con tanta discreción como control y dominio de los recursos. Entre lo más conmovedor de la noche, esas modulaciones elegantísimas y discretas de la cuerda, arremolinándose, relevándose y creando una atmósfera entre irreal y absolutamente mágica, queremos pensar que un logro añadido del director español con mayor proyección internacional del momento. Su idilio con la orquesta se inició hace tres años, un período en el que ha dirigido Parsifal en la versión de Jay Schreib, y que se proyecta ahora con una tetralogía completa que estrenará dentro de dos años.

Curiosamente, pudimos disfrutar de Heras-Casado en Sevilla en dos ocasiones de la mano de la Fundación Barenboim-Saïd, la misma que nos trajo hace un par de años a Oksana Lyniv, la única mujer que ha dirigido esta orquesta hasta el momento, y de cuyo Holandés errante tuvimos el privilegio de ser testigos en el mismo Bayreuth en 2022.

Voces en estado de gracia

Nicholas Brownlee reivindicó, con una voz rotunda y autoritaria, el poder de Wotan, su conmovedora y frustrante renuncia ante las puertas del Walhala del anillo y todo lo que comporta, tras la maldición de Alberich, la usurpación de Fafner y los lamentos de las hijas del Rin. Impresionante en su manera de modular la voz, alcanzar agudos extremos y mantener una línea de canto vivaz y contundente, lo que fue agradecido con aplausos generosos, aún más tras la despedida de Wotan  a Brunilda (Hasta siempre, audaz y maravillosa hija), defendida por el bajo-barítono estadounidense con mayor contundencia y una expresividad dramática realmente conmovedora. No en vano se trata de una de las voces más prometedoras de la actual cantera de voces del festival.

Antes, hizo aparición el veterano Klaus Florian Vogt dando vida a Sigmund, al final del primer acto de La Valquiria, entonando su particular plegaria a su padre, Wotan (Una espada me prometió el padre), haciendo acopio de recursos dramáticos, evidenciando una voz metálica, bien colocada y capaz de articular cada gesto y matiz al que se somete su papel. Dicen que mejora considerablemente cuando interpreta a Sigfrido, pero no llegamos a apreciarlo debido al lamentable apagón.

Nos quedamos literalmente con las ganas de disfrutar de Catherine Foster, como ya hicimos en 2012 de la mano de Pedro Halftter y La Fura del Baus, cuando interpretó a la valquiria Brunilda en el tercero de los títulos del Anillo. Justo cuando la orquesta interpretaba el popular Waldweben (Murmullos del bosque), con sus sonidos onomatopéyicos asomando disciplinados y elocuentes, siempre bajo la atenta dirección de Heras-Casado, se hizo la oscuridad. Primero pensamos que podía tratarse de un golpe de efecto, antes de que hicieran su aparición Sigfrido y Brunilda, pero pronto entendimos que ante esa oscuridad absoluta ninguna orquesta podría continuar tocando.

De hecho, siguieron haciéndolo durante unos segundos, pero enseguida se hizo el silencio y una esperada reconducción que, tras cuarenta minutos de incertidumbre, no llegó. Fuera esperaban policía local y protección civil para asegurar un desalojo seguro y eficaz, mientras un equipo de técnicos electricistas aguardaba para recuperar la luz perdida en un coliseo que nunca antes había vivido algo igual. Una experiencia sin duda, pero lamentable en todos los sentidos. La de Bayreuth recaló en el sur de Europa, de forma extraordinaria e irrepetible, y perdimos la ocasión de disfrutarlo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 2 de septiembre de 2026

UNA NOCHE AL AÑO Una denuncia divertida pero maquillada

Título original: One Night Only
USA 2026 102 min.
Dirección
Will Gluck Guion Travis Braun y Will Gluck, según la novela del primero Fotografía Yaron Orbach Música Este Haim y Christopher Stracey Intérpretes Monica Barnaro, Callum Turner, Haya Hawke, King Princess, Molly Ringwald, LeVar Burton, Mateo Ray, Pete Davidson, Bobby Cannavale, Julia Fox, Andrew Burnap, Michelle Hurd, Este Haim, Charlie Gillespie, Ella Loudon Estreno en Estados Unidos 7 agosto 2026; en España 26 agosto 2026

Aunque ha abordado otros géneros, como el infantil en Peter Rabbit, el musical en una desastrosa revisión de Annie, o la comedia adolescente en Rumores y mentiras, a mayor gloria de una estupenda Emma Stone pre coqueteos con Lanthimos, Will Gluck parece haberse especializado en la comedia romántica. Con derecho a roce tuvo un discreto éxito, pero triunfó definitivamente con Cualquiera menos tú, a la que se atreve ahora a hacer un guiño a través de la imagen de su protagonista, Glen Powell. En Una noche al año adapta una novela de Travis Braun, responsable también de co-escribir el guion, en la que partiendo de la misma premisa que The Purge, el gobierno estadounidense ha prohibido el sexo prematrimonial salvo esa noche al año del título, dándole así la vuelta a la violenta y sangrienta saga. Pero lo que parece dar pie a una serie de críticas y sarcasmos frente a la actual política neo fascista estadounidense, con nostalgia de Obama incluida, acaba como lo hacen todas las autocríticas del poderoso y beligerante país, dando paso a lo reaccionario y lo puritano, tanto como la escasez de carne que muestra una cinta que versa sobre el sexo, traseros masculinos aparte.

Sin embargo, su ritmo y su frescura hacen que sus casi dos horas pasen tan entretenidas como moderadamente divertidas. El amplio elenco de personajes tiene mucho que ver en ello, especialmente sus protagonistas absolutos, típica pareja que entre encuentros y desencuentros están condenados a juntarse. Imposible no caer rendido a la belleza y el carisma de Monica Barbaro, que fue Joan Baez en el biopic de Bob Dylan que interpretó Timothée Chalamet, y que en esta comedia luce uno de esos trajes que pueden convertirse en icónicos con el paso del tiempo. Tampoco se queda corto el británico Callum Turner, relegado hasta ahora a secundarios y sólo más visible en la serie de televisión Los amos del aire. Ser el marido de Dua Lipa y firme candidato a dar vida al próximo James Bond seguramente le granjeará una mayor popularidad. De momento no le va mal como galán romántico en esta simpática película, en la que también cabe destacar la presencia de los veteranos Molly Ringwald, musa del cine adolescente de los ochenta, y LeVar Burton, inolvidable Kunta Kinte, mientras otros, como Andrew Burnap y Ella Loudon aportan atractivo y comedia.

La cinta recupera, también con acierto, la tradición de la screwball comedy de antaño, con Turner y Barbaro viviendo episodios y peripecias muy al estilo de Grant y Hepburn. Por si fuera poco, para redondear la función Gluck da cierto toque musical a su película, haciendo cantar a algunos de sus intérpretes, Monica Barnaro al frente, pero también Charlie Gillespie y King Princess, y dejando que la responsable máxima de la música, Este Haim, tenga su particular cameo como portera de un club exclusivo. Por todo ello, se trata de un film disfrutable, menos crítico de lo deseable, que se deja embaucar por lo que en esta desdichada actualidad se considera políticamente correcto, dejando posibles distopías al alcance de la más amarga verosimilitud, por disparatadas que parezcan.

domingo, 30 de agosto de 2026

LA CONSTELACIÓN DEL PERRO Entre le aventura y la supervivencia

Título original: The Dog Stars
USA-Reino Unido 2026 118 min.
Dirección
Ridley Scott Guion Mark L. Smith y Christopher Wilkinson, según la novela de Peter Heller Fotografía Erik Messerschmidt Música Harry Gregson-Williams Intérpretes Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce, Allison Janney, Benedict Wong, Sam Spruell, Ewen Bremner, James Craze, Sai Bennett Esrtreno en España 26 agosto 2026; en Estados Unidos 28 agosto 2026

De la docena de libros que ha escrito Peter Heller, ésta es su primera adaptación cinematográfica. Se trata también de la que más fama y rédito le ha proporcionado, cuando ya sobrepasaba los cincuenta años, y tras una vida protagonizada en parte por su amor a la aventura, algo que se deja ver en la narrativa de este drama postapocalíptico. Para Ridley Scott se trata de su película número treinta, en una filmografía fecunda, con sus más y sus menos, pero repleta de éxitos y con una marca indeleble que da cierto prestigio a todo aquello que toca, por mucho que algunos se empeñen en demostrar lo contrario. Y para la ocasión, el director de Blade Runner y Gladiator se ha puesto en modo tranquilo y sosegado, a pesar de contar con algunas secuencias de violencia y acción considerables, tras los ambiciosos y dispares proyectos que supusieron Napoleón y Gladiator II, sus dos últimas películas. 
Uno de los jóvenes actores de moda, Jacob Elordi (Frankenstein, Cumbres borrascosas) protagoniza una historia de supervivencia que entronca con una tradición muy estadounidense, ya cultivada en diversas ocasiones, las más relevantes a partir de Soy leyenda de Richard Matheson, varias veces adaptada al cine, entre las que destacan El último hombre vivo (The Omega Man) con Charlton Heston y la homónima protagonizada por Will Smith.

En un tono más elegíaco, con sensacionales paisajes desde los altos vuelos experimentados por el protagonista y su pequeño aeroplano, el entorno se nos antoja sin embargo bastante anacrónico, desde el momento en el que propone tribus exageradamente asalvajadas (los segadores), el principal problema para la supervivencia de Elordi y los personajes que encuentra en su viaje, cuando en realidad la epidemia apocalíptica apenas ha sucedido unos años antes. Podemos lamentar también esa constante en el cine estadounidense que hace que los malos sean pésimos tiradores, frente a la precisión del bueno pistola o ametralladora en mano. Pero el tono, la facilidad para pasar del relax y la contemplación a la tensión y la acción, denotan la maestría de Scott para rodar y dosificar los elementos de forma que alcancen su cometido.

Entre los episodios experimentados por el joven protagonista, destaca uno más bien desquiciado al que acompaña en modo ambiental y de forma inequívocamente intencionada el muy recurrente tema musical Charmaine, en versión directamente extraída de la banda sonora de Alguien voló sobre el nido del cuco. Quizás el segmento más esperpéntico y fuera de lugar de toda la propuesta, pero que tiene su gracia, a la vez que entraña uno de los momentos más siniestros de esta entretenida aventura en la que, sin embargo, se rozan aspectos tan inquietantes como la bondad humana frente al egoísmo imperante, la compañía y la colaboración frente a la soledad, o el regreso a la felicidad más primitiva, aunque de forma bastante superficial.

viernes, 28 de agosto de 2026

EL SER QUERIDO Un trauma desenfocado

España-Francia 2026 135 min.
Dirección
Rodrigo Sorogoyen Guion Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen Fotografía Álex de Pablo Música Olivier Arson Intérpretes Javier Bardem, Victoria Luengo, Raúl Arévalo, Marina Foïs, Raúl Prieto, Pepa Gracia, Melina Matthews, Nuria Prims, Pablo Gómez-Pando, Malena Villa, Mourad Ouani, Miguel Garcés, Laura Birn Estreno en el Festival de Cannes y en Francia 16 mayo 2026; en España 26 agosto 2026

Decía Isabel Peña, en el coloquio posterior al estreno de la película en un centenar de salas a lo largo y ancho de la geografía española, que esta vez ella y Sorogoyen habían preferido echar mano de emociones y sentimientos universales en lugar de contar con el asesoramiento experto preceptivo para articular sus celebrados thrillers. Pues bien, la pareja artística funciona mejor cuando cuentan con dicho asesoramiento que cuando se dejan guiar por sus propios impulsos. Ni Madre ni esta cinta estrenada en la sección oficial de Cannes, están a la altura de Stockholm, Que Dios nos perdone, El reino o As bestas, que conforman junto a la estupenda serie televisiva Antidisturbios, el grueso de su filmografía juntos. Sorogoyen juega ahora a una doble banda, mostrar los entresijos, dificultades y tensiones de un rodaje particularmente complicado, y al mismo tiempo transmitir el dolor que sufre una hija abandonada por su padre cuando aún era muy joven, y cuyo reencuentro no va a resultar fácil, mientras él hace lo que puede por recuperar el tiempo y, sobre todo, el afecto perdido.

Una dilatada secuencia de introducción sirve para mostrar el frágil paso de la cortesía al reproche, tras tantos años de ausencia y abandono. A partir de ahí, se dan cita las pautas habituales en este tipo de relaciones interrumpidas, con Javier Bardem capaz de exhibir frustración y conciencia de irresponsabilidad, y a la vez un carácter hierático y controvertido, evidente especialmente en otra secuencia pilar del desarrollo argumental. Mientras, Vicky Luengo realiza un trabajo dramático competente y adecuado, a pesar de no ser capaz de exhibir toda la rabia y el dolor que las circunstancias exigen. El duelo que se entabla entre ambos se alarga en demasía, con episodios que poco o nada añaden a la trama, un signo de ambición que se refleja también en una caprichosa mezcla de formatos y texturas que no alcanzan a potenciar el drama, así como apenas logran hacerlo el innumerable reparto de secundarios y secundarias, más allá de una Marina Foïs que repite con Sorogoyen tras As bestas, y que cuenta con una aportación algo más sustanciosa que el resto de la comparsa.

En un segundísimo plano queda el rodaje dentro de la película, una cinta aparentemente al estilo de David Lean, en la que acontecimientos históricos, el Sáhara ocupado por la Segunda República española, se combinan con la mirada romántica y sentimental de una joven de clase acomodada. Un guion más pulido habría encontrado el nexo de unión entre esa ficción y la realidad traumática que pretende erigirse en leit motiv de la cinta, en la línea de lo que hace casi cincuenta años hizo Karel Reisz con La mujer del teniente francés. Nos encontramos, por lo tanto, con una cinta más bien pretenciosa, con alguna secuencia memorable y otra gran interpretación de un Bardem también en buena forma física, pero a la que le falta algo más de alma y coherencia para lograr su cometido, que no es sino transmitir esa desazón vivida por tantos y tantas hijas inocentes que han pagado a menudo con un trauma irreparable el abandono egoísta e irresponsable de sus padres.

martes, 25 de agosto de 2026

A FUEGO Trampolín para nuevos talentos

España 2026 97 min.
Dirección
Estel Díaz Guion Estel Díaz, Nuria Dunjó y Javier Ruescas Fotografía Beatriz Sastre Música Awwz Intérpretes Zoe Bonafonte, Marc Soler, Ruslana, Omar Banana, Miquel Melero, Cris Blanco, Ujin Moreno, Ton Vieira Estreno 21 agosto 2026

El cine español se prodiga poco en música y baile, así que cuando alguna película trata el tema, como hicieron El cover o Las niñas de cristal, hay que celebrarlo, sobre todo si se pone empeño y oficio en la empresa. Después de un prometedor corto (Ford Escort) y un par de trabajos televisivos, incluido el biopic sobre la reina Victoria Eugenia (Ena), la directora Estel Díaz debuta en el largometraje con buenas maneras en este trampolín para jóvenes talentos de la danza y la interpretación, que si bien adolece de una línea dramática consistente y suficientemente convincente, echa toda la carne al asador cuando se trata de retratar nuevas tribus urbanas que encuentran en el baile y la celebración de sus cuerpos y expresiones su modus vivendi.

Acierta además a la hora de reunir jóvenes de alta condición social con otros de clase trabajadora, demostrando cómo a ciertas edades los prejuicios sociales quedan mucho más desdibujados que una vez maduramos y nos enfrentamos a un mundo económico y social fuertemente influido por ellos. En este contexto, y a pesar de tratar a nivel dramático un tema muy delicado y espinoso, de candente actualidad, que afecta a los jóvenes cuando más vulnerables psicológicamente son, a la hora de mostrar esas sesiones de baile y competición al más puro estilo de la célebre serie Pose, la cinta se vuelve más enérgica y atractiva. La mezcla de danza clásica y nuevos bailes al son de la música tecno y latina, con una banda sonora en la que sobresale más de un interesante tema, se convierte en otro factor brillante, tan bien coreografiado como resuelto por un elenco de rabiosa juventud que convierte la experiencia en un escenario para demostrar sus habilidades y atractivos físicos.

Entre ellos y ellas, destacan Zoe Bonafonte, hija de Eduard Fernández en El 47 y con la última de Daniel Monzón, Ruega por nosotros, a punto de estrenarse, Marc Soler, reciente amante de Aina Clotet en Viva, donde también exhibía sus dotes bailarinas, la triunfita Ruslana en su acertado debut como actriz, y el protagonista de Te estoy amando locamente, Omar Banana. Su frescura, su buen hacer y la habilidad de la directora para convertir el material dancístico y musical en todo un espectáculo, superan el frágil y en cierto modo ingenuo material dramático, dando al conjunto su más poderosa razón para considerarse un producto válido y atractivo. Lástima que entre tanto blockbuster estadounidense contando siempre lo mismo, este tipo de cine, español y diferente a la vez que apasionado y entretenido, apenas encuentre eco en nuestra bochornosa exhibición.

jueves, 20 de agosto de 2026

EL FINAL DE OAK STREET Secretos y mentiras en el parque jurásico

Título original: The End of Oak Street
USA 2026 99 min.
Guion y dirección
David Robert Mitchell Fotografía Mike Gioulakis Música Michael Giacchino Intérpretes Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella, Christian Convery, Jordan Alexa Davis, P.J. Byrne, Emily Kuroda, Hudson Meek, Anne Gee Byrd Estreno en Estados Unidos y España 14 agosto 2026

Tras las muy pretenciosas It Follows y Lo que esconde Silver Lake, a David Robert Mitchell parecen habérsele bajado los humos con tan sólo ponerse a las órdenes de J.J. Abrams y su insistencia en recrear el espíritu del blockbuster ochentero. Abrams vive y trabaja empeñado en recuperar ese glorioso pasado protagonizado por guerras estelares, conquistas del espacio y universos spielberianos. Ahí están Súper 8, la tercera trilogía de Star Wars, los últimos episodios cinematográficos de Star Trek y los dinosaurios de Mundo Jurásico para atestiguarlo, además de diversas series televisivas también basadas en aquel cine ochentero que tanto parece añorar. Una serie de indicios nos transportan a 1982 en esta película familiar que insiste en resolver problemas conyugales, y sus consecuencias para los más jóvenes, en cuyo paso a la madurez Mitchell parece tan obsesionado desde su primera película, El mito de la adolescencia, a fuerza de fenómenos paranormales, como de hecho es el teletransporte de todo un barrio periférico a una época prehistórica plagada de feroces dinosaurios.

Pero hay un detalle que se les escapa al director y al productor, y es que ni en Poltergeist, ni en E.T., ni en Los Goonies, Gremlins ni otros claros referentes de esta película, abundaban las armas como lo hacen en este nuevo producto de esta tan violenta era contaminada por la cada vez más belicista cultura estadounidense. Eso y la simplicidad con la que se despacha un argumento tan delirante como disparatado, que parte de una idea más o menos brillante, pero se queda desafortunadamente ahí, sin un desarrollo coherente y con un desconcertante final que deshace cualquier golpe de efecto truculento que nos haya podido dejar boquiabiertos en el transcurso de su, afortunadamente, moderado metraje. Una aventura que, por supuesto, cuenta con todos los recursos técnicos al alcance de tan poderosa industria, y logra mantener cierta tensión y un ritmo adecuadamente trepidante.

La protección denostada a la familia nuclear vuelve a se el pretexto dramático de una empresa que en realidad sólo busca el entretenimiento fácil y bien manufacturado. Mientras tanto, cada secreto y mentira familiar apuntada en su libreto, pasa a tan segundo plano frente a la esmerada puesta en escena, incluidos elaborados encuadres y divertidas persecuciones, que poco o nada importa la supuesta lección recibida por su atribulada heroína, una espléndida Anne Hathaway que con ésta suma cuatro estelares estrenos este año. Y para que todo encaje, se cuenta en su banda sonora con Michael Giacchino, un especialista en recuperar el sonido de aquella década que tanta afición a la música de cine generó en todo el mundo.

martes, 18 de agosto de 2026

EL ÚLTIMO MONO Para pasar el rato

España 2026 85 min.
Dirección
Joaquín Mazón Guion Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano Fotografía Carlos Cebrián Música Marina Alcantud Intérpretes Juan Dávila, Susana Abaitua, Óscar Lasarte, Conchi Espejo, Sergio Jiménez, Yani Collado, Xavi Francés Estreno 7 agosto 2026

No se le puede exigir a ningún guionista que dé siempre en la diana. La pareja formada por Yolanda García Serrano y Joaquín Oristrell ha triunfado en muchas ocasiones, la mayoría a las órdenes de Manuel Gómez Pereira, con quien han colaborado desde sus inicios con Todos los hombres sois iguales hasta la reciente y muy lograda La cena. Sin Yolanda, recordamos con especial cariño aquella Sin vergüenza que escribió y dirigió Oristrell con la malograda Verónica Forqué como protagonista. Ahora, de la mano del director de las que nos tememos son películas tan infames como Cuerpo de élite, De perdidos a Río, La familia Benetón y El casoplón, pero también de la estimable La vida padre, con Enric Auquer y Karra Elejalde, el tándem ofrece una entretenida y medianamente divertida comedia con el feminismo como telón de fondo. Pero es ahí donde fracasa la empresa, porque el tema daba para un guion con mayor enjundia e incisividad de la que son capaces de insuflarle sus responsables.

Empezando por el cambio de género que tanta polémica ha generado, y siguiendo por el estereotipo de las feminazis, a pesar de conocer bien la intención e ideología de sus creadores, a veces parecen no tomar partido concreto sobre tan espinosos y controvertidos temas, dejándolos sólo como excusas para articular una comedia romántica del todo previsible y hasta forzada, y que sin embargo logra entretener sin resultar demasiado chirriante. A ello se prestan el nuevo galán cónico del cine español, Juan Dávila, que de policía pasó a ser monologuista y showman, después interpretar papeles secundarios en un sinfín de películas, y este año saltar a la fama con Castigo divino y ahora esta película. No se puede negar que tiene vis cómica y muy poca vergüenza, como atestigua una de las escenas más divertidas de la película, a sólo un paso de resultar sonrojante y ridícula, y sin embargo tan bien defendida por el actor novel, que nunca logrará el Goya en ese apartado.

Le acompaña la siempre eficaz y atractiva Susana Abaitua, acostumbrados a verla en papeles dramáticos y comprometidos como la reciente Un fantasma en la batalla, y les secundan con gracia y talento Óscar Lasarte y Conchi Espejo. Las localizaciones en Valencia y alrededores ayudan a digerir el conjunto, aunque siempre da la sensación con la capital levantina de que se aprovecha poco, a no ser que se convierta en escenario de aventuras galácticas, como ocurre en Andor. En definitiva, se trata de un trabajo para pasar el rato y no dejar de ir al cine aunque nos encontremos en período estival.

viernes, 14 de agosto de 2026

CUENTA ATRÁS Thriller combinado y ligeramente entretenido

Título original: Fuze
Reino Unido 2025 98 min.
Dirección
David Mackenzie Guion Ben Hopkins Fotografía Giles Nuttgens Música Tony Doogan Intérpretes Aaron Taylor-Johnson, Theo James, Sam Worthington, Gugu Mbatha-Raw, Saffron Hocking, Honor Swinton Byrne, Elham Ehsas, Luke Mably Estreno en el Festival de Toronto 5 septiembre 2025; en Reino Unido 3 abril 2026; en España 14 agosto 2026


El director británico David Mackenzie saltó a la fama en 2016 con el western thriller Comanchería, protagonizado por Jeff Bridges y Chris Pine. Antes dirigió a Ewan McGregor en Young Adam y a Jack O’Connell en Convicto. Después volvió a contar con Pine en El rey proscrito, protagonizado también por Aaron Taylor Johnson, uno de los protagonistas de esta nueva aventura en clave de thriller con dos vertientes distintas que se superponen de forma no tan ingeniosa como cabría esperar.

En este contexto, el actor británico interpreta a un militar especialista en desactivación de bombas que debe evitar que estalle una bomba encontrada por azar en pleno corazón de Londres. El desalojo de la vecindad y los pasos de la desactivación, se superponen con otras circunstancias que generan una vorágine de tensión malograda por un montaje más interesado en el ritmo y la velocidad que en generar verdadera tensión dramática. Una sucesión de típicos giros de guion van, sin embargo, mejorando la intriga y el interés, a pesar de que el grado de sofisticación y complejidad de maniobra de cada nuevo episodio, hacen que el conjunto resulte algo indigesto.

A pesar de todo, la falta de cualquier ambición que no sea la del mero y liviano entretenimiento, hace que el producto se disfrute sin dificultad alguna, lo que se ajusta también a un buen diseño de producción y un atractivo reparto al que hay que añadir a Theo James (Divergente), Sam Worthington (Avatar) y Gugu Mbatha-Raw (Belle).

miércoles, 12 de agosto de 2026

THE HISTORY OF SOUND Secuelas emocionales y pasión compartida

USA-Reino Unido-Suecia-Italia 2025 127 min.
Dirección
Oliver Hermanus Guion Ben Shattuck Fotografía Alexander Dynan Música Oliver Coates Intérpretes Paul Mescal, Josh O’Connor, Molly Price, Raphael Sbarge, Chris Cooper, Tom Nelis, Alessandro Bedetti, Emma Canning Estreno en el Festival de Cannes 21 mayo 2025; en Estados Unidos 12 septiembre 2025; en España (SkyShowtime) 12 agosto 2026


Después de varios largometrajes en su país de origen, el director sudafricano Oliver Hermanus obtuvo cierto reconocimiento con la película Living, ya bajo bandera británica y con un laureado Bill Nighy como protagonista. Una miniserie con intrigas palaciegas en tiempos de Jacobo I, Mary & George, protagonizada por Julianne Moore y el reciente Master del Universo, Nicholas Galitzine, precedió a esta delicada y entrañable película que cuenta los entresijos de Lionel y David, dos apasionados de la música folk que deciden hacer un viaje recopilando canciones populares durante los primeros años del pasado siglo.

Con Paul Mescal y Josh O’Connor como protagonistas, cuesta entender por qué en España se ha relegado su estreno en salas, previsto para el pasado mes de febrero, para destinarla finalmente al streaming y la venta o alquiler. Los dos icónicos actores se enfrentan así a una historia que celebra la pasión por la música, recupera cantos de antaño y reseña el amor homosexual en una época en la que evidenciarlo estaba fuera de toda posibilidad, y sólo cabía disimularla con una vida convencional, por muchos que fueran los daños colaterales. Se trata por lo tanto de la unión a través de compartir una pasión, cultivarla y divulgarla, y de las secuelas emocionales que puede dejarnos un breve espacio de tiempo de nuestras vidas.

El sincero y emotivo guion del debutante Ben Shattuck encuentra en manos de Hermanus una cadencia elegante y sosegada, que junto a una fotografía de tonos melancólicos y unas localizaciones rurales de alto contenido poético, nos recuerda a otra memorable cinta relegada a las plataformas digitales, Sueños de trenes. Sus protagonistas se entregan a fondo, logrando una relación cargada de sentimiento y pesadumbre, a la que la delicada banda sonora de Oliver Coates, a la que se adhiere el suculento recopilatorio de canciones folk de la época, pone un inmejorable broche de oro.

martes, 11 de agosto de 2026

HEARTSTOPPER PARA SIEMPRE Endeble final para una serie imprescindible

Título original: Heartstopper Forever
Reino Unido 2026 114 min.
Dirección
Wash Westmoreland Guion Alice Oseman, según su novela gráfica Fotografía James Rhodes Música Adiescar Chase Intérpretes Kit Connor, Joe Locke, William Gao, Yasmin Finney, Corinna Brown, Kizzy Edgell, Tobie Donovan, Jenny Walser, Rhea Norwood, Jack Barton, Anna Maxwell Martin, Eddie Marsan, Derek Jacobi, Richard Clifford Estreno en Netflix 17 julio 2026


Con precedente en un par de novelas cortas que escribió en 2017 bajo el título de Nick y Charlie, Alice Oseman inició con tan sólo veintitrés años su novela gráfica Heartstopper, que conoció hasta seis volúmenes antes de adaptarse a la televisión, con ella misma como guionista, en 2022. Tres temporadas protagonizadas por esta entrañable pareja de adolescentes gais confluyen ahora en un largometraje concebido directamente para la misma plataforma digital que lanzó con éxito la serie. Un trabajo que viene a ser algo así como el epílogo a un culebrón romántico que ha inspirado a nuevas generaciones de jóvenes todavía cohibidos por la homofobia reinante, y que ahora se convierte en más necesaria aún debido a la invasión reaccionaria que nos acucia. De hecho, uno de los momentos más inspirados de esta, por otro lado, algo insípida película, lo protagoniza Elle, el personaje trans de la historia, cuando manifiesta su temor porque la ola política reaccionaria acabe con los derechos adquiridos tras tantos años de lucha y reivindicación. 
En cuanto al resto, Kit Connor y Joe Locke, ya más creciditos, continúan su relación, ahora tensionada por sus respectivas responsabilidades escolares y extraescolares, mientras mirar al horizonte y desconfiar de esa regla no escrita de que los primeros amores rara vez se extienden a perpetuidad, se convierte en leit motiv de esta despedida que parece definitiva.

Todos los méritos de una serie absolutamente necesaria, que tanto ha ayudado a nuevas generaciones y tanto ha hecho por normalizar una situación inevitable e irrenunciable, se perpetúan quizás de forma reiterativa y superficial en este largometraje dirigido por Wash Westmoreland, realizador junto a Richard Glatzer de Quinceañera, La última aventura de Robin Hood, con Kevin Kline y Susan Sarandon, y Siempre Alice, con Julianne Moore, y que ya en solitario presentó cintas como Colette, con Keira Knightley, y La música del terremoto, con Alicia Vikander. No se esmera demasiado en dar continuidad al excelente trabajo desplegado por Euros Lyn y Andy Newbery durante las tres temporadas de la serie, aunque no renuncia a momentos tiernos que provocan una sincera, fresca y natural reacción emocional, gracias en gran parte a la pareja protagonista y a un elenco, que, salvo contadas excepciones, como la de Olivia Coleman, ahora reemplazada por Anna Maxwell Martin, repite en su integridad.

Especial mención merece la tierna participación de Derek Jacobi y Richard Clifford como ejemplo de ese amor eterno, profundo y crepuscular por el que la cinta parece abogar contra toda corriente. No obstante, el conjunto adolece de consistencia, resulta reiterativo y no parece conseguir un rumbo adecuado, no al menos cuando la serie precedente tanto hizo por la inclusión de la diversidad en edades tan tempranas, algo así como la serie Algo más que rivales hizo en el encorsetado mundo del deporte.

viernes, 7 de agosto de 2026

Estreno en salas de EL AMOR QUE PERMANECE

Reseña de la película, estrenada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2025. Estreno en salas 7 agosto 2026

EN MAR ABIERTO Entretenido híbrido entre Aeropuerto y Tiburón

Título original: Deep Water
USA-España-Nueva Zelanda-China 2026 110 min.
Dirección
Renny Harlin Guion Shayne Armstrong, S.P. Krause, Peter Bridges, Damien Power, John Kim, Dan Luo y Jianye Sun Fotografía DJ Stipsen Música Fernando Velázquez Intérpretes Aaron Eckhart, Ben Kingsley, Angus Sampson, Lucy Barrett, Richard Crouchley, Molly Belle Wright, Wenhan Li, Rosie Simei Zhao, Nashi, Lakota Johnson, Mark Hadlow, Rarmian Newton, Madeleine West, Rob Kipa-Williams, Kelly Gale, Ryan Brown, Kate Fitzpatrick, Elijah Tamati Estreno en Estados Unidos 1 mayo 2026; en España 7 agosto 2026 En casa V.O. (jueves 6)

Llama la atención cómo se ensañan los medios locales con esta eficaz y entretenida película, cuando se nota el enorme esfuerzo de producción española, rodaje en Canarias y equipo potente de efectos visuales incluidos. Suele ser una constante echar por tierra lo nuestro y ensalzar lo de fuera, sobre todo cuando se trata de cine de evasión sin más pretensiones. Es cierto que una nómina de siete guionistas, cuatro principales y otros tres encargados de adaptar los diálogos al chino, le viene grande a un libreto bastante básico, cuya única habilidad es combinar todas las constantes del cine de catástrofes clásico que conoció su mejor época en la década de los setenta. A esto hay que añadir algunos avisos fundamentales de la seguridad aeronáutica y del civismo en general. Encontramos en esta nueva película del veterano Renny Harlin reminiscencias de Aeropuerto (una bomba en el avión, esta vez en forma de artilugio tecnológico), Aeropuerto 77 (avión perdido en el océano), La aventura del Poseidón (largas travesías submarinas y complicados recorridos reversos), así como de Tiburón, en su día catalogado también como cine de catástrofes. 
Un híbrido que Harlin resuelve con pericia y sentido de la tensión dramática.

El director finlandés conoció buenos tiempos al principio de su carrera, cuando dirigió la cuarta entrega de Pesadilla en Elm Street, la segunda de La jungla de cristal y la trepidante Máximo riesgo a mayor gloria de Sylvester Stallone. Fracasó estrepitosamente cuando dirigió a su entonces esposa, Geena Davis, en una de corsarios, La isla de las cabezas cortadas, y se atrevió por primera vez con los tiburones en Deep Blue Sea. Pasaron entonces varios años entregado a productos irrelevantes, tanto que muchos creyeron que había desaparecido del panorama cinematográfico, hasta que la trilogía Strangers, de la que queda por estrenar el capítulo final, lo devolvió a una línea más visible, a pesar de la escasa entidad del producto. En esta producción multinacional se dan todos los tópicos y constantes del género, destacando un accidente rodado con todos los detalles posibles y un resultado técnico sobresaliente, algo sorprendente teniendo en cuenta lo acostumbrados que estamos a estas alturas a este tipo de efectismos. Sólo falta para asemejarse a aquel cine setentero un reparto de estrellas crepusculares, porque personajes y peripecias particulares no le faltan, incluida la inevitable niña repelente.

En el apartado musical, resulta irónico que Fernando Velázquez, traicionado por J.A. Bayona en La sociedad de las nieves, en favor de Michael Giacchino, consiga quitarse la espinita al menos un poquito, poniendo música a este otro espectacular accidente aéreo, en muchos aspectos parecido al de la película del director de Lo imposible. Por otro lado, imaginen que siendo la orquesta elegida para interpretar la música de Velázquez la de Extremadura, cuando su formación habitual era la del País Vasco, aunque ya ha dirigido este conjunto en otras bandas sonoras como La contadora de películas, así como en diversas giras cinematográficas, el resultado de esta gestión fuera mérito de David Sánchez.

lunes, 3 de agosto de 2026

MOTHER MARY Duelo a muerte bajo el escenario

Reino Unido-USA 2026 98 min.
Guion y dirección
David Lowery Fotografía Andrew Droz Palermo y Rina Yang Música Daniel Hart y las canciones de Charli XCX, FKA twigs y Jack Antonoff Intérpretes Anne Hathaway, Michaela Coel, Hunter Schafer, Sian Clifford, Atheena Frizzell, FKA twigs, Jessica Brown Findlay, Kaia Gerber, Alba Baptista Estreno en Reino Unido y Estados Unidos 24 abril 2026; en España 31 julio 2026

David Lowery es un director inclasificable
. Ha cultivado el horror y la animación en cortometrajes, el drama infantil en St. Nick, el thriller romántico en En un lugar sin ley, se puso a las órdenes de Disney para regalarnos Pete y el dragón, una de las mejores nuevas adaptaciones de un clásico de la factoría, nos sorprendió fuertemente con su mirada al mundo de los fantasmas con sábana en toda regla en A Ghost Story, dirigió a Redford en uno de sus últimos trabajos, el interesante The Old Man and the Gun, se atrevió con la fantasía medieval en El caballero verde, y volvió a recrear clásicos de la literatura infantil con Peter Pan & Wendy. Tres años después de esta incursión en el cuento de Barrie, se enfrenta de la mano de la siempre inquietante A24 a un género considerablemente nuevo, que mezcla el musical con el terror espiritual, enfrentando a una súper diva pop con quien otrora fuera su diseñadora de vestuario y, todo parece reflejarlo así, su amante.

Con ésta, la físicamente excéntrica Michaela Coel vuelve a protagonizar un duelo interpretativo, como comentamos hace apenas un par de entradas a propósito del último film de Steven Soderbergh, The Christophers, entonces junto a Ian McKellen. Ahora le sirve de antagonista una imparable Anne Hathaway, que este año ha encadenado hasta cuatro títulos, El diablo viste de Prada 2, La Odisea, éste y la próxima a estrenarse El final de Oak Street, con posibilidades de que antes de que termine el año estrene una quinta, Verity. Ambas están estupendas en esta auténtica bajada al infierno, en el que los fantasmas presentes y pasados se convierten en bisagra de una relación malsana y maldita, mientras un exceso de verborrea podría haberse recortado en favor a una mayor duración de los muy trabajados números musicales, con Hathaway cantando y bailando personalmente las canciones escritas por la cantautora británica Charlotte Emma Aitchison, más conocida como Charli XCX, que también se encargó de las canciones que ilustraban anacrónicamente la última Cumbres borrascosas.

Resulta divertido que el álbum con las canciones se haya publicado bajo el título de Mother Mary Greatest Hits, mientras la partitura original corre a cargo de un inspirado Daniel Hart que ha sabido cogerle el tono a esta fantasía sinfónico gótica con una banda sonora adecuadamente grandilocuente. Una sensacional dirección artística y un magnífico vestuario, confeccionado en parte en nuestro país, incluyendo unas aureolas que harían palidecer las peinetas de Martirio, completan el espectáculo, en el que tampoco falta un discreto toque gore acompañando las experiencias paranormales de las protagonistas, una entregada a la humillación y la otra al rencor y la venganza.

LA ÚLTIMA RONDA EN VENECIA Colegas entre copas

Título original: Le città di pianura
Italia-Alemania 2025 98 min.
Dirección
Francesco Sossai Guion Adriano Candiago y Francesco Sossai Fotografía Massimiliano Kuvellier Música Krano Intérpretes Sergio Romano, Pierpaolo Capovilla, Filippo Scotti, Roberto Citran, Andrea Pennacchi, Denis Fasolo, Lea Di Leo, Gianni Da Re Estreno en el Festival de Cannes 21 mayo 2025; en Italia 2 octubre 2025; en España 31 julio 2026


Con su primer largometraje, bajo bandera alemana, el italiano Francesco Sossai obtuvo un holgado reconocimiento, ahora corroborado con su segundo trabajo de gran formato, presentado en el Festival de Cannes y anticipado también en el de Sevilla. Nada más y nada menos que ocho David di Donatello (los Oscar italianos) ha conseguido esta película de título original traducible como Las ciudades de la llanura, entre ellos los más relevantes, guion, actor protagonista, al algo histriónico Sergio Romano, dirección y película. Rodada en analógico, lo que da al conjunto un aspecto ochentero estilo Eloy de la Iglesia, esta suerte de comedia dramática nos invita a pasear por Venecia y sus alrededores, Treviso y otras ciudades del entorno, en compañía de dos colegas algo desfasados, entregados en cuerpo y alma a la juerga y el alcohol, de forma que podríamos considerar la cinta como una road movie entre copas, en clara contradicción con uno de los aspectos que parece criticar denostadamente su complejo libreto, la influencia estadounidense en la actual iconografía itálica.

Parece que Sossai pretenda que adoptemos la identidad del joven estudiante captado para la excursión, un poco retraído y romántico, para empatizar con la historia y su ambiente, aunque la operación acaba saldándose de forma irregular según la sensibilidad de cada espectador o espectadora. El resultado, por lo tanto, se antoja algo resbaladizo, sin que lleguemos a sintonizar con este par de colegas puretas, vividores sin horizonte ni escrúpulos, al que de forma bastante discutible, se amolda el joven responsable al que da vida Filippo Scotti.

Sólo en el tramo final comprendemos que quizás se trate de una comedia crepuscular, con la muerte como último eslabón de una vida a la que quizás debiéramos entregarnos de forma más despreocupada y rebelde de lo que en general lo hacemos, siempre temerosos del porvenir. Este acercamiento a la muerte se hace explícito cuando los tres personajes visitan la Tumba de Brion, un mausoleo de finales de los sesenta, encargo del empresario Giuseppe Brion a Carlo Scarpa, desde el que se puede divisar esa llanura a la que hace mención expresa el título original de la película.

domingo, 2 de agosto de 2026

SPIDER-MAN: BRAND NEW DAY Del multiverso al control de la mente

USA 2026 144 min.
Dirección
Destin Cretton Guion Chris McKenna, Erik Sommers y Justin Kuritzkes, según el cómic de Steve Dikto y Stan Lee Fotografía Brett Pawlak Música Michael Giacchino Intérpretes Tom Holland, Zendaya, Sadie Sink, Jon Bernthal, Jacob Batalen, Tramell Tillman, Mark Ruffalo, Lisa Colón-Zayas, Florence Pugh, Michael Mando, Marisa Tomei y la voz (en versión original) de Naomi Watts Estreno en España 29 julio 2026; en Estados Unidos 31 julio 2026

Así, sin traducir, se ha estrenado la cuarta y última entrega hasta el momento de la saga del hombre araña protagonizada por el todavía joven (30 años bien disimulados) Tom Holland. Puede resultar difícil traducir brand, que significa marca comercial, pero no tanto si se echa mano del vocabulario inglés compuesto, que permitiría traducir finalmente el título como Un nuevo día, sin el enfático brand que vendría a decir algo así como Un día recién nacido. Traducciones aparte, nos encontramos ante un nuevo episodio de las aventuras, no exentas del habitual componente dramático de la marca Marvel, que parte del final de No Way Home (qué manía de no traducir los títulos), donde los tres spider-men cinematográficos coincidían en un multiverso amenazado, que sólo un conjuro del Doctor Strange podía salvarlos, sacrificando la identidad humana del súper héroe. Eso provoca que Peter Parker vuelva a ser un desconocido entre la población, lo que se hace especialmente doloroso cuando son sus seres queridos quienes ignoran su propia existencia. En esta tesitura se encuentra un súper héroe dedicado en cuerpo y alma a lidiar con los criminales que acechan una ciudad, Nueva York, de la que sorprende aún queden edificios en pie, lo que a su vez nos hace preguntarnos si los súper héroes más que afrontar y resolver ataques, no los atraen o provocan.

A partir de aquí, el director Denis Cretton, en su segunda incursión en el universo Marvel, tras Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos, después de despuntar con Cuestión de justicia, un intenso thriller protagonizado por el abogado activista de derechos civiles Bryan Stevenson, en la piel de Michael B. Jordan, aborda ahora un trabajo en el que dos son las cuestiones que hacen esta entrega especial, como otras hicieron que sus predecesoras también lo fueran, logrando que junto a Los vengadores, ésta sea la serie más compleja y compacta de cuantas pueblan Marvel, el titán del cómic y el cine. Por un lado, tenemos una nueva fuerza amenazadora tan inquietante en la teoría como espectacular en su resolución formal, haciendo que sean las masas colectivas, aborregadas en clara alusión a políticas y redes sociales intervencionistas, las que personifiquen este mal involuntario, provocando que sus secuencias de acción sean tan atractivas como creativas, incluido un arranque vertiginoso. Por otro lado, Brand New Day se compromete también con esta actual situación política mundial, revertiendo en cierto modo los roles de víctimas y villanos, en un proceso tan ingenioso como ligeramente intelectual. Sin embargo, otras cuestiones ensombrecen el perfecto acabado formal del film, como por ejemplo su excesivo metraje, que hace que algunas situaciones se alarguen innecesariamente, afectando al ritmo y la gracia del producto. Por otro lado, la complejidad de los diálogos técnicos, contrasta con la ingenuidad infantiloide de los meramente sentimentales.

Holland vuelve a brillar como el saltarín personaje, luce destreza física y cuerpo, a la vez que se desprende discretamente de la sosería que exhibe en títulos tan recientes como La Odisea, donde también coincide con Zendaya y Jon Bernthal. Coincide, además, con dos compañeros de fatigas, la Viuda Negra que encarna Florence Pugh y el Hulk al que da vida un visiblemente avejentado Mark Ruffalo. Unos efectos visuales apabullantes, capaces aún hoy de sorprender y maravillar, todo un mérito con todo lo que llevamos visto, y la habitual destreza de Michael Giacchino para ilustrar con acción, emoción y sentimiento, las andanzas del héroe, completan un film largo, a veces aburrido, pero en conjunto más cerca de lo brillante que de lo contrario.

jueves, 30 de julio de 2026

LOS CHRISTOPHER Arte dialéctico

Título original: The Christophers
Reino Unido 2025 100 min.
Fotografía y dirección
Steven Soderbergh Guion Ed Salomon Música David Holmes Intérpretes Ian McKellen, Michaela Coel, James Corden, Jessica Gunning, Tilly Botsford Estreno en el Festival de Toronto 7 septiembre 2025; en Reino Unido 15 mayo 2026; sin fecha de estreno en España


A veces cuesta comprender la ausencia en nuestra cartelera, incluidas plataformas digitales, de ciertos títulos. El incombustible y prolífico director estadounidense Steven Soderbergh dirigió esta pequeña pero gran película, diríamos de cámara, justo después de la inquietante Presence y la glamurosa y también interesante Black Bag, aquí llamada Confidencial. Para ello contó con Ed Solomon una vez más en el guion, tras haber colaborado con el autor de Traffic y Ocean’s Eleven en series como Círculo cerrado o Mosaic, o en películas como Sin movimientos bruscos. El coguionista de las dos primeras entregas de Ahora me ves y la primera Men in Black, fija ahora su atención en el escrupuloso y arrogante mundo del arte al máximo nivel, enfrentando a un orgulloso y anciano pintor con una falsificadora que ve la oportunidad de vengarse intelectualmente gracias a un interesado y miserable encargo del hijo y la hija del primero.

Unos personajes a los que ponen rostro y pasión un sensacional Ian McKellen y la enigmática Michaela Coel, a quien hemos visto en personajes episódicos en Star Wars El último Jedi y Black Panther Wakanda Forever. La actriz posee un físico tan felinamente llamativo, que parecería haber sido más bien generada por inteligencia artificial, lo que potencia su atractiva y enigmática presencia en un film duelo que no puede evitarnos pensar en otros productos británicos en la estela de La huella de Mankiewicz, otro norteamericano que logró captar el espíritu netamente inglés, como también hace Soderbergh. Pero ni una dirección firme, ni la solidez del guion ni las excepcionales interpretaciones parecen haber sido suficientes para captar la atención en los festivales y escasos países en los que se ha exhibido, a pesar de su notable excelencia.

La frecuente superchería que rodea al arte, más cuando se ha labrado una dignidad y una fama de la que resulta ya difícil desprenderse, se convierte en arma arrojadiza en esta entretenida y particular cinta que logra encandilar a pesar de apostar todo su armamento a la palabra, una borrachera dialéctica a la que se presta fundamentalmente McKellen, tan fluida como a menudo trabada, hasta el punto de no venirle mal algún otro visionado para llegar a entender toda su riqueza intelectual. James Corden y Jessica Gunning acompañan con talento y gracia a los dos protagonistas, dotando de carnalidad y psicología unos papeles que en otras manos apenas habrían sobrepasado el tópico.