jueves, 29 de octubre de 2026

ARRIBA TUTTO Buenas intenciones con olor a rancio

España-Italia 2026 102 min.
Dirección
José Mota Guion José Mota, Fernando Erre, Marta González de Vega y Claro García Fotografía Kiko de la Rica Música Alicia Morote Intérpretes José Mota, Karra Elejalde, Pablo Cabello, Olivia Molina, Diego Anido, Mila Borrás, Luciano Scarpa, Eugenio Barona, Aimar Vega, Rubén Faura Estreno en el Festival de San Sebastián 22 septiembre 2026; en salas 22 octubre 2022

Aunque más conocido por su faceta de humorista televisivo, José Mota no sólo ha coqueteado con el cine, ya desde sus comienzos con Cruz y Raya, sino que ha participado en un sinfín de películas, llegando incluso a protagonizar algunas de ellas. La chispa de la vida de Álex de la Iglesia y Abracadabra de Pablo Berger se cuentan entre sus trabajos más reconocidos. Ahora da el salto a la dirección, llevando a la pantalla un guion escrito por él junto a otros, como la habitual colaboradora de las comedias blancas de Santiago Segura, Marta González de Vega, que se reserva un pequeño papel en la cinta. No puede evitar dejarse llevar por la emoción y el sentimiento, mezclando en su ópera prima cuestiones que nos reportan a películas como La vida es bella o Cinema Paradiso, no en vano se trata de una coproducción con Italia.

Su bienintencionada película echa mano de algunas buenas ideas, como el encuentro entre el hombre y el niño que fue, que le da cierto aire fantástico, o el uso de ese italiano inventado que da, entre otras cosas, pie al momento más divertido de la cinta. Pero por el camino, Mota se muestra excesivamente sensiblero, diríamos hasta ñoño, y no encuentra el equilibrio justo entre drama y comedia que parece exigir su empresa, lo que se traslada también a una definición muy poco estimulante de su propio personaje, con el que resulta difícil empatizar y cuyos giros emocionales resultan faltos de sinceridad y naturalidad.

Así, gran parte de la película resulta demasiado impostada, mientras el conjunto expide un tufillo a rancio que no le beneficia nada. Las buenas intenciones están ahí, pero no funcionan. Combatir el fascismo y la guerra, que hoy está tan de actualidad y tanto nos preocupa, no se consigue con el humor si no se tiene el talento y el genio suficientes de un Wilder, un Lubitsch, un Chaplin o incluso un Saura, que no fue muy propicio para la comedia y sin embargo convenció con ¡Ay, Carmela!. Una fotografía preciosista, una puesta en escena esmerada y una música engolada y enfática no consiguen remontar un resultado que se queda muy lejos de sus intenciones, por buenas que éstas sean.

martes, 27 de octubre de 2026

WILDWOOD: EL BOSQUE SALVAJE Prodigio estético de inapropiado contenido

Título original: Wildwood
USA-Reino Unido-Canadá 2026 132 min.
Dirección
Travis Knight Guion Chris Butler, según la novela de Colin Meloy y Carson Ellis Fotografía Caleb Deschanel (animación) Música Dario Marianelli Voces (en versión original) Peyton Elizabeth Lee, Jacob Tremblay, Carey Mulligan, Mahershala Ali, Awkwafina, Angela Bassett, Richard E. Grant, Tom Waits, Len Cariou, Jake Johnson, Charlie Day Estreno en España, Reino Unido y Estados Unidos 23 octubre 2026


Celebrada ya como la gran película de animación del año, Wildwood es desde luego un prodigio técnico que no deja indiferente y sorprende con cada plano minuciosamente concebido. Pero también es un cuento que recupera el estilo y la temática de los antiguos cuentos infantiles, repletos de personajes malignos, mucha violencia y aspectos que hoy consideramos completamente inapropiados para los y las más jóvenes. Basada en una serie de libros concebidos por el matrimonio formado por el cantante y escritor Colin Meloy y la ilustradora Carson Ellis, cuenta entre sus personajes con la ya antipática hasta la náusea bruja cruel, en este caso una suerte de reina despechada por haber perdido a su hijo, que busca en el de otros la forma de recuperar el suyo.

A partir de ahí, una joven atraviesa el bosque que siempre ha sabido estaba maldito y prohibido, y surgen personajes de todo tipo, sobre todo de carácter fabulador, animales a veces hipertrofiados que hablan y se comportan como humanos. Como se puede observar, nada nuevo en el horizonte, empeorado por el hecho de que su tercio final contiene algunas de las secuencias más violentas jamás vistas en una película animada, que aunque se venda como producto para adultos, no impedirá que muchos padres y madres acudan a verla con sus hijos e hijas.

Por supuesto que desde el punto de vista técnico y artesanal, la película es sensacional. La minuciosa técnica del stop motion sirve en esta ocasión para mostrar asombrosas texturas de muñecos de plástico, mientras otras técnicas de animación contribuyen al perfecto acabado de ambientes y atmósferas. El responsable de ponerlo todo en orden es Travis Knight, que hace unos años ya convenció a muchos con Kubo y las dos cuerdas mágicas, y este mismo año se enfrentó con éxito y humor a He-Man y los Masters del universo. Detrás de todo está la productora Laika Entertainment, responsable, entre otras, de la también celebrada Los mundos de Coraline, que tenía intenciones y objetivos mucho más apropiados. El grupo del propio Colin Meloy, The Decemberists, se encarga de acompañar los hermosos títulos de crédito finales.

CLAYFACE Un cómic de terror, diferente y entretenido

USA-Reino Unido 2026 108 min.
Dirección
James Watkins Guion Mike Flanagan y Hossein Amini, según el cómic de DC Comics Fotografía Rob Hardy Música Volker Bertelmann Intérpretes Tom Rhys Harries, Naomi Ackie, David Dencik, Max Minghella, Eddie Marsan, Joana Ribeiro, Joshua James, Will Coban, Adam Silver Estreno en España 22 octubre 2026; en Estados Unidos y Reino Unido 23 octubre 2026

Clayface, o si se prefiere Cara de arcilla, es uno de los villanos que acompañan a las tiras de Batman, y como todos y todas ellas, tiene un pasado turbulento y traumático que le ha llevado a comportarse de manera hostil. Pero en el caso de este singular personaje, su historia resulta más digerible, divertida y original. Pasamos así del glamour y la sofisticación de Hollywood, aquí Coast City, al más amenazante, oscuro y misterioso ambiente de Gotham City, y del estrellato y una nominación al Oscar incluida, al desprecio, el abandono y el más cruel anonimato como consecuencia de un espeluznante ajuste de cuentas. Desfigurado, nuestro antihéroe encontrará en la experimentación médica una arriesgada salida de la desgracia, asumiendo posibles efectos adversos. A partir de ahí nos enfrentamos a un personaje muy interesante, una especie de metáfora sobre lo que consiste ser actor, interpretar y meterse en el cuerpo de cientos, miles de personajes, aunque en esta ocasión actúe como arma para la más terrible, aparte de terrorífica, venganza.

No escatima la cinta en secuencias de carácter gore, desagradables e incluso directamente asquerosas, dentro de un conjunto que no abusa de metraje, como otros trabajos semejantes, y acaba resultando sumamente entretenido. Su director, James Watkins, coqueteó con el terror en La mujer de negro y No hables con extraños, mientras hizo lo propio con el cine de gánsteres, que aquí también tiene su protagonismo, en la serie McMafia. Por su parte, la pareja de guionistas formada por Hossein Maini y Mike Flanagan, atesora grandes trabajos, de adaptación de todo tipo de grandes autores y géneros, el primero, como director de películas tan logradas como La vida de Chuck, el segundo. Juntos consiguen un guion modélico, ajustado y divertido, que entretiene de principio a fin y cuenta con una dirección artística tan modélica como sus sorprendentes efectos visuales.

En el apartado interpretativo, el hasta ahora semi desconocido Tom Rhys Harries logra un trabajo sobresaliente en el que consigue aunar el atractivo del joven aspirante a estrella con su atormentada personalidad, labrada con un pasado poco agraciado y un presente malogrado por la desventura, desdoblándose así en una especie de Doctor Jeckyll y Mister Hyde, mientras cuenta con una joven doctora Frankenstein como aliada, aunque asentada sobre el pilar de la humildad, la reflexión y la mesura, a la que da vida Naomi Ackie. Volker Bertelmann se une a la amplia camarilla de compositores que han ilustrado el mundo del cómic, con una banda sonora intrigante, sólida y oscura, como corresponde a esta inquietante empresa que no pierde además la ocasión para definir una vez más un mundo tan hipócrita y deshumanizado como el de la fábrica de los sueños cinematográficos.

LEONES EN INVIERNO Violento padre coraje

España 2026 117 min.
Dirección
Albert Pintó Guion Juma Fodde, según la novela de Carlos Augusto Casas Fotografía David Acereto Música Frank Montasell y Lucas Peire Intérpretes Luis Zahera, Roberto Álamo, José Manuel Poga, Inma Cuesta, Luis Callejo, Ana Wagener, Jordi Mollá, María Romanillos, Irene Escolar, Antonio Durán, Franky Martín, Nicolás Furtado, Amaia Aberasturi Estreno 22 octubre 2026

Albert Pintó
se ha curtido básicamente en thriller y cine de acción, colaborando en las series La casa de papel y Berlín, y dirigiendo películas de terror como Malasaña 32 y pura acción presuntamente adrenalítica como Tierra de nadie. Su mejor trabajo para nosotros es Nowhere, un film que hizo para Netflix en el que Anna Castillo vivía una situación límite a bordo de un contenedor a la deriva en el océano. Leones en invierno mezcla todo tipo de clichés y personajes tópicos en una trama desquiciada y hasta cierto punto descerebrada, responsabilidad no sólo de los cineastas, director y guionista, sino del autor de la novela en que se basa, Carlos Augusto Casas, que ya vio como otra obra suya, Ya no quedan junglas, era llevada al cine hace unos años, con Ron Perlman, Megan Montaner y Karra Elejalde entre los protagonistas.

Un terrible accidente nocturno en plena Gran Vía madrileña deriva en una venganza atroz y disparatada por parte de un padre coraje sin ningún tipo de moral ni principios. Lo que podría haber sido una interesante radiografía del perfil del policía más salvaje y brutal, como los que a menudo cargan contra manifestaciones legítimas, se convierte en un esperpento que llega a provocar vergüenza ajena y que toma el exceso como su particular declaración de intenciones. Mafias, policías corruptos, skin heads, yonquis y una trama en la que no faltan las socorridas casualidades, tejen un producto en definitiva impresentable.

Protagonizado fundamentalmente por hombres duros, como el policía coleguita que no duda en meterse en mil complicaciones, al que da vida Roberto Álamo, la mujer queda relegada a personaje decorativo, eso sí, más racional y reflexivo. Por cierto, sólo transcurrida media hora se conoce un dato fundamental, un importante giro de guion que la sinopsis autorizada por la productora revienta nada más arrancar. Entre tráilers y argumentos publicados, están logrando que ir al cine pierda el encanto de la sorpresa y el descubrimiento.

sábado, 24 de octubre de 2026

AMOR Y ODIO, MUY MARCADOS EN ROMEO Y JULIETA

Roméo et Juliette. Ópera de Charles Gounod. Libreto de Jules Barbier y Michel Carré, según la obra de William Shakespeare. Sasha Yankevych, dirección musical. Luca De Fusco, dirección escénica. Marta Crisolini Malatesta, escenografía y vestuario. Gigi Saccomandi, iluminación. Alessandro Papa, video. Alessandra Panzavolta, coreografía y asistente de dirección escénica. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Coro Teatro de la Maestranza (Íñigo Sampil, dirección). Con Nina Minasyan, Pavol Breslik, Riccardo Fassi, Zoltan Nagy, Anna-Doris Capitelli, Mario Bahg, Maxim Lislin, Elena Maximova, Pablo Puértolas, Andrés Merino, Julien Van Mellaerts y Valery Guilmanov. Producción del Teatro dell’Opera de Roma. Teatro de la Maestranza, viernes 23 de octubre de 2026


No podemos negar que el espectáculo disfrutado ayer en el Maestranza, y que se repite los días 27 y 31 de este mes, es notable. Pero tampoco que ofrece algunas líneas discutibles, sobre todo en lo que afecta a su puesta en escena, producto de la Ópera de Roma y el trabajo del veterano Luca De Fusco. Hacía veinte años que este título de Charles Gounod no se representaba en Sevilla, y vuelve ahora con más acierto que en aquella ocasión, cuando una oscurísima dirección artística y unas voces poco convincentes, enturbiaron el extraordinario trabajo a la dirección musical de Michel Plasson, toda una referencia en el repertorio galo y en este autor en particular, así como la encomiable aportación del coro, entonces de la Asociación de Amigos del Maestranza.

Un acertado elenco y el depurado trabajo de coro y orquesta, consiguieron anoche un mejor resultado, marcado una vez más por la particular impronta del director de escena, que ha decidido que nada mejor en los tiempos que corren que ambientar este drama de amor y odio en la Italia de Mussolini, con unos amantes de Verona coloridos en rostro y vestuario, frente a unos secundarios y unos figurantes maquillados como muertos vivientes, o si alguien lo prefiere, vampiros o criaturas de la noche. Odio y amor, muy marcados en esta producción que confía en la video-creación su poder de sugestión.

Un único escenario, moldeado por la luz, y un filtro abusivo

Esta producción romana se presentó con un solo decorado físico, potenciando la tendencia actual a minimizar los recursos y sacar el máximo provecho al presupuesto. Pero sobre él, un frontal de grandes ventanales arqueados, se van sucediendo una serie de proyecciones que modifican su aspecto y lo hacen propicio para cada escena y ambiente. Además, también se confía a la proyección el subrayado de unas emociones y unos sentimientos que, francamente, no lo necesitan, están ya en la música, el texto y la forma de abordarlo por sus responsables.


Pero es en el uso excesivo de la pantalla filtro, por delante de la escena, ideal para proyectar imágenes en vuelo, ya sean las estrellas y la luna de la escena del balcón, o la cruz de la boda, lo que más llegó a irritarnos. Menos mal que no afecta a la proyección de las voces, pero sí a la nitidez de la imagen y el matiz de sus protagonistas. Y en esta ocasión hubo cierto abuso de este, por otro lado, tan trillado recurso. De hecho, todo el segundo acto, en el que el balcón de Julieta asemejaba un patíbulo o cadalso, para marcar todavía más el fatal destino de los amantes, estuvo presidido por el dichoso filtro.

Una buena dirección artística debe adaptarse como un guante a la música a la que sirve. La de De Fusco lo hizo en buena medida, pero falló en momentos como el baile del primer acto, donde la jubilosa y suntuosa composición musical no encontró eco en la intencionada coreografía mortecina de los figurantes. Estuvieron acompañados además por una participación de esgrimistas de pésima coreografía, algo que el ballet que acompañó a la marcha nupcial del cuarto acto, redimió de manera considerable.


Una rutilante pareja protagonista

Nada antológico sería un Romeo y Julieta sin una pareja protagonista que fuera capaz de estar a la altura de sus exigencias canoras e interpretativas. La armenia Nina Minasyan y el eslovaco Pavol Breslik exhibieron virtuosismo y compenetración en todo momento, logrando que el conjunto se elevara por encima de una media ya de por sí bastante satisfactoria. Aunque atesora una carrera todavía breve, la soprano demostró cualidades de sobra a la hora de encarar tan complejo personaje. Cantó su célebre vals Je veux vivre con brío y soltura, a pesar de que atisbamos algún pequeño defecto en el control de la respiración. El resto estuvo sobrada, puro dechado de virtuosismo, con el tono justo de dramatismo y una portentosa capacidad trágica, luciéndose especialmente en Amour ranime mon courage del cuarto acto. No hubo inflexión, agilidad ni portentoso agudo que se le resistiera. Se notó que se tomó la empresa con toda la seriedad que exige.

También brilló Breslik, que ya a comienzos de su carrera, hace veinte años, vaticinó una voz poderosa y una enorme esperanza para el arte lírico, corroborándolo ahora con trabajos tan impecables como el que ofreció anoche en el Maestranza. Una voz de precioso timbre, bien esmaltado, al servicio de una técnica portentosa y un buen gusto encomiable. Defendió sus dos grandes arias, Ange adorable y la famosa cavatina Lève-toi, soleil, con ahínco y sabiduría, provocando el entusiasmo del público. Juntos, ofrecieron unos dúos de gran calidad, especialmente en la escena del lecho, rodeados de cortinas y pañuelos blancos blandiendo al aire. Mucha compenetración, una actuación convincente, y un canto seguro y con el toque temperamental justo, lograron el éxito.


Sensacional Riccardo Fassi como Frère Laurent, bajo de voz profunda que no desfalleció en ningún momento, componiendo un personaje sólido y con mucho relieve. Maravillosa también Anna-Doris Capitelli como Stéphano, paje de Romeo, rotunda y diamantina en su aria de provocación, que suscitó una sincera ovación del público. Más justos estuvieron Maxim Lissin como Mercutio y un apurado por continuos roces, seguramente corregibles en próximas funciones, Mario Bahg como Tybalt. Mención especial merece Zoltan Nagy como padre de Julieta, preciso y rotundo tanto a nivel canoro como dramático, mientras Elena Maximova y Andrés Merino cumplieron con ahínco y competencia sus breves cometidos. De anecdótica podemos tildar la aportación del veterano bajo ruso Valery Guilmanov, que acusó las inclemencias del tiempo en su voz temblorosa, como Duque de Verona, ataviado como Il Duce.

Una dirección encomiable

No nos hizo añorar al imprescindible Plasson la batuta del joven ucraniano Sasha Yankevych, contundente en sus arranques, apasionado en los momentos álgidos de tan romántica partitura, siempre preciso y atento a las voces, completando un trabajo extraordinario al que la ROSS supo plegarse en todo momento, protagonizando momentos de gran relieve y emoción.

Igualmente pudimos disfrutar de otro trabajo impecable del Coro del Maestranza, tan disciplinado y responsable como nos tiene acostumbrados, y que en una ópera como ésta, que tantas oportunidades le da, tiene especial mérito.

Fotos: Guillermo Mendo (Teatro de la Maestranza)
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 23 de octubre de 2026

BLUE HERON Los pliegues de una fragilidad mental

Canadá-Hungría 2025 90 min.
Guion y dirección
Sophy Romvari Fotografía Maya Bankovic Intérpretes Iringó Réti, Ádám Tompa, Edik Beddoes, Amy Zimmer, Eylul Guven, Liam Serg, Preston Drabble Estreno en el Festival de Locarno 8 agosto 2025; en Hungría 11 junio 2026; en España 23 octubre 2026

Aunque la directora canadiense de origen húngaro, Sophy Romvari, describe su primer largometraje de ficción como un análisis de lo imperfecta que puede llegar a ser la memoria, lo cierto es que este trabajo de tintes autobiográficos demuestra que su autora tiene unos recuerdos de su infancia más bien infalibles, vertidos fundamentalmente en la brecha emocional que su hermano mayor, con trastorno psicológico, debió originar en la, por otro lado, aparentemente idílica vida familiar.

Estrenada en el Festival de Locarno el año pasado, donde se alzó con el premio a la mejor ópera prima, y tras pasar por una multitud de festivales, entre los que destacan el de Toronto, donde logró el premio al mejor descubrimiento canadiense, y el de San Sebastián, donde obtuvo una mención especial del jurado, esta Garza azul, como se traduciría su título original, trata con delicadeza un tema tan espinoso, invitándonos primero a infiltrarnos en un verano familiar en Vancouver a finales del siglo pasado, para después avisarnos de esa presencia turbadora que la más joven de la familia, una suerte de alter ego de la directora, observa con tanta curiosidad como respeto, ternura y condescendencia.

Tras un periplo que podríamos considerar justificadamente moroso, jalonado de secuencias que demuestran la fuerza y el empeño de unos padres por sacar adelante a esta involuntaria oveja negra, la película se pliega sobre sí misma, y sobre los tiempos, para ofrecer a través de un recurso estrictamente cinematográfico, la conclusión psicológica y sentimental que en la joven ha causado esa infancia marcada por la enfermedad mental que sufrió y sufre el mayor de sus hermanos. Todo un ejercicio de liberación para la propia cineasta, sustentada en una atención primorosa al paisaje y el encuadre, y las notables interpretaciones de todos y cada uno de las integrantes de tan preocupada familia. No importa si al final no logró ninguno de los siete premios de la academia canadiense a los que optaba; eso no le quita el mérito de tratarse de uno de los filmes más estimulantes del entrañable país norteamericano del año pasado.

lunes, 19 de octubre de 2026

EL MAL HIJO Deliberadamente sórdida

España 2026 106 min.
Dirección
Jaime Lorente Guion Jaime Lorente y Salvador S. Molina Fotografía Elías M. Félix Música Luismi Glez Bedmar Intérpretes Miguel Ángel Puro, Susi Sánchez, Hugo Arbúes, Óscar de la Fuente, Abel de la Fuente Estreno en el Festival de San Sebastián 18 septiembre 2026; en salas 16 octubre 2026

Salto a la dirección de Jaime Lorente, a quien hemos visto en series de éxito como La casa de papel, en papeles de duro como el de 42 segundos, otros más extravagantes como en Disco, Ibiza, Locomía, o thrillers con estilo como el de Reversión. Ahora rescata un género antaño muy querido por los cineastas españoles, y que quizás con los nuevos aires de desesperanza y rencor que se avecinan, encaje bien. A nosotros, desde luego, no nos convencen estos dramas de carácter veladamente social en los que reina la crudeza, la falta de objetivos y la caída constante en la miseria y la desesperación.

No hay nada en el debut como director de Lorente que invite a la esperanza, que nos desahogue entre tanto maleante y gente de poca o ninguna moral. Ni siquiera su joven protagonista, Hugo Arbúes, puede huir del estereotipo de persona desgraciada y sin horizonte, dentro de ese tipo tan recurrente que combina cultura de la calle con modales moderadamente exquisitos, incluso en el habla. Quiere quizás demostrar, especialmente a través del personaje de la abuela y su presunta habilidad para presagiar la fatalidad, que ésta se transmite inevitablemente de generación a generación.

Lo peor, sin embargo, es la escasa habilidad del novel director para contar la historia de manera mínimamente coherente, echando mano constantemente de la elipsis y ahorrando deliberadamente información sobre los personajes, sus motivaciones y sus actividades. Mucho queda a la imaginación o la interpretación intelectual del público, hastiado quizás de tanta acumulación de clichés sobre personajes malvados y sin esperanza, con secuencias que parecen desordenadas y una relación abuela-nieto que no acaba de aprovechar toda su ternura y amabilidad. Esta falta deliberada de información no hace sino perder paulatinamente el interés. Una canción original del Niño de Elche pone punto final a este crudo y áspero dislate.

WHALEFALL Terror en el estómago

USA 2026 105 min.
Dirección
Brian Duffield Guion Brian Duffield y Daniel Kraus, según la novela del segundo Fotografía Aaron Morton Música Joseph Trapanese Intérpretes Austin Abrams, Josh Brolin, Elisabeth Shue, John Ortiz, Jane Levy, Emily Rudd Estreno en Estados Unidos y España 16 octubre 2026

Más cerca de Pinocho, por aquello de que su protagonista es engullido por una ballena cuando sale a buscar a su padre en el océano, que de Jonás y la ballena, por la falta absoluta de imaginario religioso que tiene esta película, es sin embargo Moby Dick, la gran novela americana con la que Kraus parece querer identificarse, la que marque un mayor parecido con esta lucha existencial del hombre y la Naturaleza. Brian Duffield no se ha caracterizado hasta el momento ni por haber dirigido grandes películas (Espontánea en 2020, Nadie te salvará en 2023) ni haber escrito geniales guiones (La venganza de Jane, De amor y monstruos, Underwater), pero quizás ha conseguido con esta original y sorprendente película su mejor trabajo hasta la fecha. 
Por muy inverosímil que parezca la aventura a la que se arroja literalmente su protagonista, al parecer ha habido más de un caso en el que una persona ha sido tragada por una ballena y después expulsada. Aunque más que una ballena, la fiera Goliat a la que se enfrenta este particular David parece ser un cachalote, si bien su título original encaja en la historia, toda vez que en inglés se denomina genéricamente Whale (ballena) a toda la familia de los cetáceos.

Tras la pesadilla de supervivencia a la que se sometió en la reciente Resident Evil, Austin Abrams se ha convertido en el actor de moda para sufrir experiencias límite. Su magnífico trabajo encaja a la perfección en este drama radicalmente terrorífico que se desarrolla a partes iguales en el interior de un cachalote, y con cierta intención de alivio, en los flashbacks que ilustran la tortuosa relación con su padre, un Josh Brolin en perfecta forma física y actoral. De hecho, parece que esos flashbacks sirvan a un doble propósito, proporcionar al aterrorizado protagonista las herramientas para sobrevivir a tan extremista experiencia, y a la vez generar un paralelismo entre la relación del protagonista con el cetáceo y con su propio padre. La presencia de Elisabeth Shue como madre del protagonista, añade atractivo a la propuesta.

Mención especial merecen, naturalmente, los esmerados efectos especiales y la acertada dirección artística, imágenes muy realistas y documentadas, sumamente alejadas de la fantasía con la que este tipo de aventuras se ilustraban en la literatura del diecinueve y el cine del veinte, baste recordar Viaje fantástico recreando el interior del cuerpo humano. Y no podemos olvidar su acertado ritmo y el alcance que su propuesta tiene para generar auténtica tensión, asfixiante suspense y demoledor terror, todo lo cual provoca un interés mayor que la media en este tipo de producciones. Aparte, constituye un acertado documento de cara a concienciar sobre el respeto a la Naturaleza, y exhibir a la vez la dureza y la crudeza que le caracteriza, ejemplificada en gigantescos pulpos y agresivas orcas. Veterano ya en el mundo de las bandas sonoras, Joseph Trapanese firma con éste su mejor trabajo hasta la fecha, combinando a la perfección trepidante música de acción e intimistas acordes afines al drama materializado.

LA INVITACIÓN Versión mejorada del original español

Título original: The Invite
USA 2026 108 min.
Dirección
Olivia Wilde Guion Rashida Jones y Will McCormack, según la obra “Los vecinos de arriba” de Cesc Gay Fotografía Adam Newport-Berra Música Devontè Hynes Intérpretes Seth Rogen, Olivia Wilde, Penélope Cruz, Edward Norton Estreno en el Festival de Sundance 24 enero 2026; en Estados Unidos 10 julio 2026; en España 16 octubre 2026

Sentimental
ha convertido a Cesc Gay en el autor cinematográfico español más adaptado internacionalmente, junto a Javier Fesser y sus Campeones. Pueden contarse versiones llegadas de Alemania, Francia, Holanda y esta estadounidense a cargo de una actriz con mucha inquietud, Olivia Wilde. Aparte de las numerosas ocasiones en las que ha intervenido en pantalla, generalmente como secundaria, Wilde ha dirigido la muy acertada comedia adolescente Súper empollonas y el más artificioso thriller No te preocupes querida, a mayor gloria de Florence Pugh y Harry Styles. Algo más de lo que lo hizo a nosotros le ha debido interesar a Wilde la obra del catalán Los vecinos de arriba, luego convertida en la película aludida. Lo cierto es que ha sabido aprovechar su potencial para generar un film estimable, menos vodevilesco y decididamente más serio que su referente.

A la actriz/directora le interesa menos explorar el comportamiento sexualmente reprimido de sus protagonistas, para someterlos al espejo que les proporcionan sus más desinhibidos vecinos, de cara a analizar su vida conyugal, su convivencia y los lazos que después de muchos años de matrimonio apenas les unen. En el camino, por supuesto, provoca situaciones más o menos divertidas, apoyándose tanto en la imagen como en el texto, muy bien desarrollado, siempre desde un prisma distinto al original, por Rashida Jones y Will McCormack.

El apartado de las interpretaciones acaba por dar lustre al film, siempre desde una vocación humilde, sin grandes pretensiones, lo que también se agradece. Quizás sea Wilde quien más se sobrepase en su actuación, mientras Rogen demuestra una vez más que es un actor para tomarlo en serio más de lo habitual, y Cruz borda su personaje, dándole dimensión y comicidad, patente incluso en ese doble uso del castellano y el inglés, sólo perceptible en su versión original. También Norton se luce, encajando a la perfección en su personaje de maduro interesante y sexualmente atractivo. Claro que la empresa no acaba de suscitar excesivo entusiasmo, pero se deja ver con amabilidad y cierto interés, acertando en algunos de sus postulados y, a nuestro juicio, mejorando el muy celebrado texto original en el que se basa.

sábado, 17 de octubre de 2026

LUMINOSA INAUGURACIÓN DE TEMPORADA DE LA OBS

Concierto I de la Temporada 2026/2027 de la Orquesta Barroca de Sevilla. Rafael Ruibérriz de Torres, flauta travesera; Fumiko Morie, violín; Alberto Grazzi, fagot; Mercedes Ruiz, violonchelo; Ventura Rico, contrabajo; Alejandro Casal, clave y órgano; Pedro Castro, oboe, flauta de pico y dirección. Programa: Concerti da Camera de Antonio Vivaldi (Conciertos en Do mayor RV 88, Re mayor RV 84, Re mayor RV 90, Re mayor RV 92, Sol mayor RV 107 y Fa mayor RV 98). Espacio Turina, viernes 16 de octubre de 2026


Hace poco más de una semana, el pasado martes día 6, se presentó la nueva programación de la Orquesta Barroca de Sevilla. Lo hizo en el Espacio Turina, donde la formación ostenta el título de orquesta residente, y que en los últimos años, con Fernando Rodríguez Campomanes y un equipo responsable y comprometido al frente, se ha ido consolidando como uno de los referentes absolutos de la música seria no sólo en nuestra ciudad, sino en toda la comunidad autónoma, con una programación cuidada y exquisita que no deja de sorprendernos y estimularnos.

Ayer tuvo lugar el concierto inaugural de la orquesta, con tan buen juicio que lo hizo en forma camerística, resaltando las cualidades de algunos y algunas de sus integrantes más relucientes, con la complicidad del portugués Pedro Castro, que tantas veces junto a este conjunto sevillano y otros de diversa índole, nos ha seducido y deleitado. Castro se hizo cargo de la dirección, desde la humildad y la discreción, de un singular concierto integrado por seis de los veintitrés conciertos de cámara de Antonio Vivaldi, todo un dechado de creatividad y desenfadada alegría, de lo que el conjunto supo hacerse eco con una fluidez, una sensibilidad y una gracia absolutas.


Fue quizás Rafael Ruibérriz de Torres quien más oportunidades de lucimiento tuvo en esta ocasión. Recién desembarcado de otra importante inauguración, la de la tercera edición de la Ruta Turina, una iniciativa transversal que este año celebró su puesta de largo en el recién recuperado Lope de Vega, Ruibérriz protagonizó gran parte de concierto, casi en todo momento dialogando con el resto de los intervinientes, pero con una voz claramente dominante frente al conjunto. Hizo gala una vez más de una fluidez y un control de la respiración encomiables, a pesar de que en un par de ocasiones sufrió algún desliz que se le fue de las manos pero no empañó una interpretación magistral y llena de musicalidad de los conciertos programados.

Junto a él, fue la violinista de la Barroca, Fumiko Morie, quien disfrutó por fin de un protagonismo a la altura de su talento y sus habilidades. La felicidad y el entusiasmo que esta espléndida solista insufla ya desde su expresividad facial, se contagió también a la música, plena de gozo y alegría, si bien el sonido acusó puntualmente asperezas y alguna salida de tono, pero no cabe duda de que atesora una fluidez y una agilidad encomiables. También el prestigioso fagotista Alberto Grazzi demostró presencia y habilidad, además de un rotundo control del fiato, mientras Castro se desenvolvió con soltura y aparente facilidad en sus intervenciones tanto al oboe como a la flauta de pico.


Los y las siete músicos convocados lograron hacer respirar con generosidad la efervescente música de Vivaldi, identificable en todo momento gracias a movimientos tan elegantes y pausados como los lentos de los conciertos RV 88 y RV 84, y con especial hincapié en el melódico largo del 107. La alternancia entre instrumentos solistas y el elocuente diálogo entre los mismos se hizo especialmente relevante y enfático en el RV 98, Tempesta di mare, que fue el más reconocible junto al RV 90, Il gardellino, por sus más divulgadas versiones para orquesta reforzada, y que en el caso del segundo brindó a Ruibérriz la ocasión de mostrarse distendido y hasta cierto punto divertido amulando los sonidos del jilguero aludido.


Como no cabía esperar menos, el continuo formado por Mercedes Ruiz al violonchelo, Ventura Rico al contrabajo y Alejando Casal a los teclados, estuvo a la altura, si bien en los dos primeros conciertos nos pareció más endeble de lo habitual la aportación de Ruiz, felizmente recuperada en el resto del programa, con ese particular cuerpo del que es capaz de dotar al conjunto. Un, por lo tanto, feliz reencuentro con una orquesta que tantos buenos momentos nos ha regalado, y que a buen seguro seguirá haciéndolo en esta temporada recién estrenada.

Este mismo concierto lo repetirán este fin de semana en Aranjuez y Barcelona, y el próximo martes en Palma de Mallorca, mientras nosotros disfrutaremos de una nueva cita el 20 de noviembre, de nuevo con Vivaldi y sus imperecederas Cuatro estaciones, y Stefano Barneschi liderando la formación desde su responsabilidad como violín solista.


Especial mención merecen las espléndidas fotografías facilitadas por el operador oficial, Luis Ollero, de las que sólo ofrecemos una mínima muestra, pero que en conjunto son susceptibles de protagonizar una exposición de gran calidad y relevancia, como lo son todas las que nos ofrece cada vez que es el responsable gráfico de la función.

miércoles, 14 de octubre de 2026

SOMBRA NÓMADA Rebelde saharaui

España- Francia-USA 2025 82 min.
Guion y dirección
Eimi Imanishi Fotografía Frida Marzouk Música Clara Aguilar Intérpretes Nadhira Mohamed, Suleiman Filali, Omar Salem, Eddami Elabed, Check Mehdi, Khadija Najem Allal, Guizlane Lkoucha Estreno en el Festival de Toronto 8 septiembre 2025; en España 2 octubre 2026

Japonesa-estadounidense, cabe preguntarse qué genera en Eimi Imanishi este particular interés por la causa saharaui, que le llevó hace una década a dirigir el cortometraje Batallion to My Beat y ahora este debut en el largometraje, con producción fundamentalmente española, estrenado en el Festival de Toronto del año pasado, y que tras un sinfín de pases en todo tipo de festivales cinematográficos, recibe su bautismo comercial en nuestro país, si bien sólo en algunas ciudades, con escalas puntuales de carácter especial en otras, como Sevilla. Una vez más, pases a los que acuden quienes ya están familiarizados y concienciados con un problema de carácter social y político, algo habitual en este tipo de producciones que deberían ser de obligado visionado entre jóvenes y adultos de toda condición, en lugar de acabar relegados a salas y pases tan limitados que exigen una planificación esmerada por parte de quienes acuden a verlos.

En este caso, Imanishi fija su atención en una joven que ha conocido durante toda una década lo que es vivir en libertad, buscando su propio destino, en una democracia consolidada, aún en peligro de dejar de serlo, como España. Detenida y deportada, la protagonista deberá convivir de nuevo con unas formas de vida encorsetadas que poco o nada tienen ya que ver con sus ansias de libertad y ambición. Nada, sin embargo, que no ocurriera en ninguna otra parte del mundo donde los derechos humanos y libertades fundamentales no acaban de convertirse en realidad, lo que hace que este viaje al Sáhara ocupado apenas difiera del que pudiera realizarse incluso al país invasor, Marruecos, donde las diferencias con occidente son ampliamente visibles, a pesar del esfuerzo oficial por convencernos de lo contrario. De este modo, más que enfrentarnos a la causa saharaui, apenas esbozada en una penosa e insignificante revuelta rodada y planificada con tanta torpeza que deja ver con claridad sus limitados recursos, sólo alcanzamos a seguir a esta joven deportada por paisajes familiares y traumas del pasado, incluido un ex novio acechado por una inexplicable sombra, dado el contexto.

A la vez, asistimos a un toma de identificación con costumbres ancestrales tan arraigadas como puntualmente simpáticas, siempre dentro de un ambiente que exhala represión y falta de oportunidades que, repetimos, son consustanciales a estos países, libres o no de una colonización mal acabada y una ocupación bendecida por los todopoderosos Estados Unidos. Hubiésemos preferido que el conjunto expidiera un aroma más divulgativo y educacional, sin quedarse en este tipo de producciones rutinarias que hacen de la escasez de medios, su particular mérito e idiosincrasia. La paulatina falta de esperanza y libertad a la que va sometiéndose la apurada protagonista, recibe su particular toque poético a bordo de una barcaza de pescadores.

EL PRECIO DE LA RED Lastrada por exceso de datos y palabrería

Título original: The Social Reckoning
USA 2026 112 min.
Dirección
Aaron Sorkin Guion Aaron Sorkin y Jeff Horwitz Fotografía Jeff Cronenweth Música Alexandre Desplat Intérpretes Mickey Madison, Jeremy Allen White, Jeremy Strong, Wunmi Mosaku, Betty Gilpin, Billy Magnussen, Bill Burr Estreno en Estados Unidos y España 9 octubre 2026


Concebida como continuación o complemento de La red social, la nueva película de Aaron Sorkin (Molly’s Game, El juicio de los 7 de Chicago, Ser los Ricardo), retoma su propio guion para la celebrada película de David Fincher, para en esta ocasión indagar sobre los aspectos nocivos de la mayor plataforma digital de redes sociales del mundo, especialmente entre los jóvenes. Parte de la investigación que un apócrifo como Jeff Horwitz, periodista del Wall Street Journal y 
co autor también del guion, realizó en colaboración con una ingeniera decepcionada con su trabajo en Facebook, para desentrañar las miserias de la monstruosa empresa concebida por el genio de la informática Mark Zuckenberg. El siempre efectivo Jeremy Allen White, que encarnó hace poco a Bruce Springsteen en el biopic Deliver Me from Nowhere, y la joven Mickey Madison, ganadora del Oscar por un papel diametralmente opuesto a éste en Anora, dan vida a estos dos personajes, mientras el inquietante Jeremy Strong, el abogado Roy Cohn en The Apprentice: La historia de Trump, compone un ambiguo pero siniestro Zuckenberg ya desde su primera aparición en pantalla.

Lástima que el guion se pierda frecuentemente en tecnicismos ininteligibles y una diarrea verbal que hace no ya difícil seguir la complicada trama, sino abstraerse de ella y despreciar sus más que estimulantes premisas. Queda, por lo tanto, conformarse con su estructura y la idea base que la sustenta, una denuncia atrevida y valiente al poder de la red para propagar bulos, sustentar sistemas y favorecer la violencia, como queda constatado en su papel decisivo en el ataque al Capitolio del final de la primera legislatura trumpista. Su título traducido al castellano pierde el doble sentido que tiene en inglés, no sólo el valor o el precio de la red, sino también un ajuste de cuentas con ella.

El suculento prólogo hacía esperar más de una película que acaba resultando anodina y fallida, a pesar de que su conexión con el resto de la narración se hace esperar en exceso. Todo acaba, sin embargo, diluyéndose, incluida la música del a menudo brillante Alexandre Desplat, en un conjunto que no llega a alzar el vuelo, al que le falta la chispa necesaria para emocionar e irritar en su justa medida, alcanzando así sus legítimos y loables objetivos.

NAZA La ventana insensible

Reino Unido-USA 2026 80 min.
Guion y dirección
Yuval Abraham y Rachel Szor Fotografía Rachel Szor Documental Estreno en el Festival de Venecia 10 septiembre 2026; en España 9 octubre 2026

Ovacionada en Venecia y récord de taquilla en su género desde su estreno en Italia el pasado mes de septiembre, Naza es el nuevo documental del oscarizado Yuval Abraham, que hace dos años sorprendió junto al activista palestino Basel Adra con su documental No Other Land. Israelí descreído y crítico con la política de destrucción que está llevando a cabo su país en Cisjordania, Abraham se asocia ahora con la directora de fotografía de éste y su anterior trabajo, Rachel Szor, para ofrecer una austera y sórdida operación de desarme emocional, que ha encontrado su antítesis con otro documental de idéntico título y aspecto visual, destinado desde las fuerzas condescendientes con el país a ensalzar la labor de sus fuerzas armadas. Por cierto, el título hace referencia a la expresión con la que en hebreo se denomina al daño colateral que suponen las víctimas civiles de la supuesta contienda.

Abraham va entrevistando sistemáticamente y siempre de noche, a militares y diverso personal estratégico, bajo el prisma aparente del arrepentimiento y la asunción de responsabilidad, que van confesando crímenes de guerra y sádicas formas de aniquilación. Como si de una hitchockiana ventana indiscreta se tratara, mientras las entrevistas se van desarrollando de noche y a cierta altura, la cámara se va deslizando por ventanas de cómodos y suntuosos apartamentos de Tel-Aviv en los que se puede atisbar la vida cálida y tranquila de quienes aún conectando con la contienda permanentemente a través de la televisión, repiten rutinas de relajado descanso nocturno, dando la espalda al sufrimiento y el horror sistemático que se desarrolla a tan sólo sesenta kilómetros de distancia. Una operación que parece derivar del propio productor, Jonathan Glazer, que coqueteó con una idea similar en su aplaudida La zona de interés, y que a pesar de poder considerarse inquietante, pronto se muestra un tanto artificiosa.

Los testimonios, sin embargo, caen frecuentemente en pequeños disparates que hacen mella en su presunta seriedad, mientras el experimento va antojándose repetitivo, a pesar de la brevedad del trabajo. Algunos pasajes documentales fechados a principios del siglo XX, una escalofriante definición de lo que el propio Netanyahu consideraba terrorismo hace cuarenta años, y que coincide con lo que él mismo practica en la actualidad, y un desgarrador pasaje final que hace hincapié en el horror inmenso que a estas alturas todos y todas conocemos, se erigen en los momentos más sorprendentes y conmovedores de un conjunto quizás lastrado por su propia auto condescendencia.

martes, 6 de octubre de 2026

LA ROSS Y JUVENTUDES MUSICALES NOS LEVANTAN EL ÁNIMO

Concierto de Juventudes Musicales y la Asociación de Fagotistas y Oboístas de España. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Javier Sanz Pascual, fagot. Irene Arriaza, violín. Julia Cruz, dirección. Programa: Obertura de Oberón J.306, y Concierto para fagot en Fa mayor J.127 Op. 75, de Carl Maria von Weber; Obertura de una ópera cómica inacabada Op. 140, y Concierto para violín nº 3 en Si menor Op. 61, de Saint-Saëns. Teatro de la Maestranza, lunes 5 de octubre de 2026


Hace diez años que nos dejó Julio García Casas, fundador y presidente de Juventudes Musicales de Sevilla desde 1954. A él se dedicó este concierto que contó con dos nuevos y jóvenes solistas, y una directora así mismo plena de juventud al frente de una orquesta entregada para que nada pudiera deslucir la ilusión de tocar en un espacio tan emblemático como el Teatro de la Maestranza. Una emotiva semblanza del histórico fundador por parte del actual presidente del movimiento, Arnold W. Collado, presidió el programa de mano diseñado para la ocasión.

En los atriles, un precioso programa integrado quizás no por obras rotundamente maestras, pero sí suficientemente atractivas y poco divulgadas como para generar interés e incluso entusiasmo en un público completamente entregado al aplauso y los vítores de tan jóvenes talentos. Mucha juventud también en la sala, señal quizás de que se siguen haciendo las cosas bien, promulgando la asistencia de los y las estudiantes de los conservatorios a los conciertos, o puede que sólo se tratara de compañeros, compañeras y familiares de los protagonistas.

Del romanticismo incipiente al más crepuscular

Los autores elegidos para la ocasión fueron Carl Maria von Weber y Camille Saint-Saëns, setenta años de diferencia entre la obra más antigua del primero y la más moderna del segundo, claros exponentes del romanticismo en sus vertientes extremas, aún tímido en el caso del compositor alemán, más integrado en el del francés.

Una orquesta reducida, cumpliendo las demandas no ya de las partituras, que quizás demandaban una mayor presencia de la cuerda, al menos en el caso de Saint-Saëns, sino del espacio ofrecido para la ocasión, no fue óbice para extraer brillo de cada pieza, gracias al mimo y el detalle con el que la joven directora Julia Cruz trazó cada línea melódica, cada inflexión y cambio de registro, y un depurado trabajo de dinámicas, con todo lo cual logró una acertada acentuación de las piezas no concertantes de cada autor.

Así, con Oberon nos dejamos seducir por al mágico mundo de los elfos, arrancando con un adagio sostenuto imponente y a la vez sosegado, que se encadena con un allegro chispeante e irresistible, alternándose con tiernos y amorosos pasajes de radiante lirismo, siempre bajo la mirada atenta de una directora preocupada por evitar todo tipo de estridencias y salidas de tono.


La Obertura para una ópera cómica inacabada, obra de estricta juventud de Saint-Saëns, se mantuvo ligera en manos de Cruz, acertando en sus elocuentes diálogos y un acelerado presto final, predominando en todo momento un carácter alegre y desenfadado.

Triunfo de Javier Sanz e Irene Arriaza

Uno de los principales alicientes de estos conciertos auspiciados por Juventudes Musicales, reside en la aportación de savia nueva al panorama musical de la ciudad, leit motiv en todo caso del modus operandi de la asociación. Sin embargo, el primero de los solistas no fue invitado suyo, sino de la Asociación de Fagotistas y Oboístas de España, de cuya mano recibió el año pasado el primer premio de su concurso anual.


Se trata de Javier Sanz Pascual, que nos brindó un Concierto para fagot de von Weber que fue pura delicia, por su musicalidad, su gracia y ese toque cómico que fue capaz de darle, especialmente en el movimiento final. Orquesta y solista retuvieron a la perfección el estilo deliberadamente clásico de la pieza, seguramente por tratarse de uno de los muchos encargos que recibió de solistas de la época, aún no familiarizados con el romanticismo y proclives al estilo mozartiano aún imperante.

Hubo también en la impecable interpretación de Sanz y el ropaje orquestal un efecto teatral destacado, sobre todo en el adagio, dechado de lirismo operístico, brillantemente defendido por un solista que en ningún momento atisbó dificultad alguna de respiración. En el tercer movimiento destacó el ánimo travieso del solista, ampliamente secundado por una batuta siempre atenta a no eclipsarle. La vertiginosa sucesión de escalas y arpegios que inunda el final fue defendida con enorme virtuosismo.

Sensacional también la aportación de la joven sevillana Irene Arriaza, al frente de la que quizás fuera la obra más distinguida del programa, el Concierto para violín nº 3 de Saint-Saëns. Melodioso y con abundantes recursos para exhibirse, Arriaza manifestó un sonido robusto y carnoso, de inspiración bohemia, que mudó a otro más lírico y ligeramente refinado en el delicioso movimiento lento.

Acusó en todo momento, salvo alguna excepción sin importancia, una pureza de emisión encomiable, encargándose con soltura y responsabilidad de todas las ricas líneas melódicas, y apreciándose siempre tanto en ella como en la dirección, un trabajo cálido y elegante. Ambos solistas interpretaron sin partituras, evidenciando una preparación exhaustiva y llena de ilusión. Arriaza ofreció como propina un Liebesleid, de las Antiguas danzas vienesas de Kreisler, henchido de melancolía, transcrita para una cuerda así mismo consecuente con tal atmósfera.

Fotos: José Ignacio Caballero
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 5 de octubre de 2026

NARCISO La pálida luz de la disidencia

Paraguay-Alemania-Uruguay-España-Brasil-Portugal-Francia 2026 100 min.
Guion y dirección
Marcelo Martinessi, según la novela de Guido Rodríguez Alcalá Fotografía Luis Amargo Arteaga Música Zeltia Montes Intérpretes Diro Romero, Manuel Cuenca, Margarita Irún, Nahuel Pérez Biscart, Mona Martínez, Arturo Fleitas, Aníbal Ortiz, Natalia Cálcena Estreno en el Festival de Berlín 17 febrero 2026; en Paraguay 9 abril 2026; en España 2 octubre 2026


Con su primer largometraje, Las herederas, el director paraguayo Marcelo Martinessi logró un reconocimiento unánime de la crítica y una proyección internacional casi sin parangón en su país. Premio Especial del Jurado y premio a la mejor actriz en Berlín, además de obtener, entre otros, el Platino a la mejor ópera prima hace ocho años, nos hablaba en clave tan delicada como rotundamente sutil, sobre los prejuicios imperantes en una sociedad tan conservadora como la de su país, consecuencia inmediata de la dictadura de Alfredo Stroessner a la que estuvo sometida durante casi treinta y cinco años. En todo este tiempo, Martinessi se ha dedicado a indagar sobre la historia de Bernardo Aranda, un locutor de radio y bailarín que pretendió regalar un poco de luz y de color a un país que poco a poco se iba marchitando con las fuerzas de la represión y la intolerancia. En él se basó la novela de Guido Rodríguez Alcalá que ha servido de base para la película, una vez sometida a las variaciones necesarias para dar una entidad propia y diferente al producto. 
Martinessi convierte en Narciso el atractivo físico de Diro Romero, mostrándonos así un personaje seductor que, a través de su particular pasión por el rock ’n’ roll de los cincuenta, procura, sin una intención directa, traer algo de aire fresco a un pueblo que languidecía bajo el prisma de una visión grisácea y decididamente folclórica a la que tanto se prestaba Radio Capital, protagonista a través de sus particulares artífices, del aguijón que malogra el futuro y la esperanza que proporciona el joven con su pálida luz, llamada a extinguirse bajo el severo yugo del autoritarismo.

Ni la coproducción entre varios países iberoamericanos y europeos, ha logrado financiar con holgura una película que busca en el talento y el ingenio la fórmula para darle al conjunto la ambientación y la atmósfera que requiere. Ambientación a finales de los cincuenta, atmósfera de cine negro, con un crimen en el horizonte y los clásicos peones que pueden dar con la clave para resolverlo. Pero a Martinessi lo que más le interesa es plasmar el miedo y la oscuridad del régimen, en este caso el stronismo que sometió al país, como otros regímenes latinamericanos de la era anti soviética articulada por Estados Unidos, así como demostrar cómo el aparato resitió tan eficazmente a esas agresiones de alegría, luz y libertad que supusieron episodios como el de Bernardo/Narciso, y que confluyeron en mayor represión y dolor. Recurrir hasta en cuatro ocasiones a la emisión de Drácula de Bram Stoker en la radio, recreada en directo ante un público aterrado, con voces y efectos de sonido que parecen directamente sacados de ultratumba, potencia esa sensación de miedo e incomprensión ante la oscuridad, a lo que contribuye una fotografía abundante en claroscuros, sólo perceptible si las condiciones de proyección le hacen justicia.

En el resto del reparto destaca Manuel Cuenca, perfecto representante del vampirismo que se establece en un régimen autoritario, que sin perder sus privilegios, no duda en adoptar comportamientos hipócritas que ayuden a satisfacer sus deseos más profundos. Por otro lado, el actor hispano francés Nahuel Pérez Biscayart afronta con acierto su papel de agregado cultural de la embajada de Estados Unidos, otro vampiro que hace y deshace, buscando el placer prohibido a la vez que potencia el hipotético carácter imprescindible de la ayuda norteamericana que procure un dominio preciso de la situación. Además de Mona Martínez dando vida a la casera y amante ocasional del protagonista, la compositora Zeltia Montes completa la aportación española, echando mano una vez más de su querida cuerda, ideal para aumentar esa atmósfera desgarradora y desconcertante que logra transmitir la película.

domingo, 4 de octubre de 2026

DIGGER Grandilocuente pero eficiente farsa política

USA 2026 128 min.
Dirección
Alejandro González Iñárritu Guion Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelairs, Nicolás Giacobone, Sabina Berman y Jez Butterworth Fotografía Emmanuel Lubezki Música Cosmo Sheldrake Intérpretes Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Jesse Plemons, Michael Stuhlbarg, Sophie Wilde, Robert John Burke, Emma D’Arcy, Danny Kirrane, Burn Gorman, Mercedes Hernández Estreno en Estados Unidos y España 2 octubre 2026

Posiblemente Alejandro González Iñárritu y Yorgos Lanthimus representen una línea parecida de trabajo en el Hollywood actual, además de representar la rutinaria tendencia del cine estadounidense de vanagloriar talentos venidos de fuera, sea Europa en el caso del primero, o Latinoamérica en la del segundo. Ambos tienen tendencia también a hablarnos de cuestiones trascendentales haciendo uso de un lenguaje diferente y a menudo socarrón, más irritante en el caso del griego que en el del mexicano, al menos más asequible y hasta cierto punto convencional. Cierto tono grandilocuente impera en ambos casos, que en el de Iñárritu se ha traducido en películas de gran calado como Amores perros, El renacido o la muy celebrada, a nuestro juicio desmedidamente, Birdman, otras más discutidas, como Babel o Biutiful, y otras incomprendidas e injustamente despreciadas como Bardo. Con Digger ofrece un esperpéntico espectáculo, presumiblemente divertido, aunque muchos de sus gags no encuentren el eco deseado, en el que se mezclan todos los grandes temores actuales de una humanidad cada vez más próxima al ocaso.

Cruise va en busca, una vez más, del trabajo de prestigio que le aleje del héroe de acción con cuyo milagroso físico e indiscutible agilidad ha cultivado. Una forma de recuperar la faceta que ya exhibió en películas como Nacido el 4 de julio, Algunos hombres buenos, Magnolia o Eyes Wide Shut, y que ahora que la edad apremia necesita más que nunca si desea seguir en la cumbre. Y no lo hace nada mal, incluso si en algún momento resulta histriónico, el tratamiento del film lo justifica sobradamente. Interpreta a un magnate del petróleo tan importante o más que el propio presidente de Estados Unidos, cuya ambición desmedida ha provocado el mayor desastre imaginable en un planeta ya de por sí marchito. Un acertado argumentario, labrado fundamentalmente en una memorable secuencia asamblearia en la que Cruise echa mano de todos sus recursos interpretativos para clavar un exhaustivo monólogo, se convertirá en la mejor defensa de su personaje, y a la vez, reconocimiento de responsabilidad. Otro acertado monólogo de Jesse Plemons más adelante, se encarga de potenciar las virtudes de una película que acaba dando más de lo que se espera, especialmente por la cantidad de veces que hemos soportado su insufrible tráiler al son del clásico de Talking Heads Burning Down the House, ausente en el montaje final de la película, y que tanto nos hacía temer que se asemejara al famoso ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú de Kubrick, algo que finalmente queda en un segundo plano aunque la influencia sea clara y visible.

Iñárritu tiene su propio lenguaje, que a buen seguro no convencerá a muchos, pero atesora el suficiente talento para llevar a buen puerto un trabajo que nos habla de todos los males actuales de la humanidad, incluidas pandemias, desastres naturales provocados por el cambio climático, a su vez provocado por la ambición desmedida del hombre, la acentuación de la brecha entre pobres y ricos, las oligarquías, o la inmigración mal gestionada. Deja como última esperanza el papel de la cultura para paliar tanto horror y sufrimiento, aunque sea en el ámbito de una sociedad distópica, y redunda en la facilidad que tienen algunos para apasionarse con un animal doméstico, a la vez que despreciar al semejante, si bien lo mismo hasta tiene razón. Cabe destacar una imaginativa y creativa puesta en escena, mérito de una dirección artística impecable, indispensable para convencer con un trabajo tan singular y atrevido como éste.