lunes, 16 de mayo de 2022

CUARTETOS CON PERSPECTIVA

Rasgando el silencio: Ciclo de mujeres compositoras. El cuarteto de cuerda (De la Italia de 1769 a la Alemania de 1840). Alexa Farré y Mariarosaria D’Aprile, violines; Francesco Tosco, viola; Israel Fausto, violonchelo. Programa: Cuartetos en Sol menor y en S bemol mayor, de Maddalena Laura Lombardi-Sirmen; Cuarteto Op. 14 en Sol menor, de Emilie Mayer; Cuarteto en M bemol mayor, de Fanny Hensel-Mendelssohn. Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, lunes 16 de mayo de 2022

Alexa Farré
Reservándose en esta ocasión la función de mera introductora e ilustradora de los perfiles de las mujeres compositoras convocadas para la ocasión, la pianista Carmen Martínez-Pierret pasó el testigo a cuatro excelentes profesionales para dar voz y forma a tres mujeres que en su vida dedicaron un considerable esfuerzo a la siempre estimulante creación de cuartetos de cuerda, entre otras muchas piezas generalmente de pequeño formato por aquello de que su música generalmente quedaba marginada al ámbito doméstico. Quizás sea esta la única perspectiva de género posible achacable al programa elegido, por cuanto desde el punto de vista estrictamente musical, de estilo y organización, se trata de piezas poco diferenciables de las que componían sus contemporáneos masculinos con mayor éxito y reconocimiento. Es este y no otro el emblema y el propósito de este ciclo que tendrá su continuación las dos próximas temporadas del Maestranza, tras las cuatro citas concentradas en la presente.

Dos instrumentistas de la ROSS, Alexa Farré y Francesco Tosco, otra cuyo nombre está habitualmente asociado a esta formación y la que integra la Barroca de Sevilla, Mariarosaria D’Aprile, y un cuarto que además de ser catedrático en el conservatorio es la otra cara de la organización de este ciclo, Israel Fausto, hicieron posible que la música de tres compositoras del período que abarca desde el Clasicismo al principio del Romanticismo, llegara a nuestros oídos en las mejores condiciones posibles, gracias al esfuerzo de compenetración y el sin duda arduo trabajo realizado para que sin tratarse de una formación fija, su entrega diera como resultado un trabajo de articulación y coordinación a la altura de los conjuntos más especializados. Dos trabajos realmente intrascendentes de la compositora italiana Maddalena Laura Lombardi-Sirmen, perteneciente al primer período, sirvieron como preludio a las otras compositoras programadas, de mayor peso dramático y musical. No parece que el Cuarteto en Sol menor de Lombardi-Sirmen revistiese especial dificultad para los intérpretes, sin más interés que su escucha en un ambiente distendido, quizás un salón de té. Algo más de enjundia reviste el Cuarteto en Si bemol mayor, que los cuatro músicos despacharon con idéntica profesionalidad que el resto del más comprometido programa.

Francesco Tosco
Más reconocimiento sin duda merece la compositora y escultora alemana Emile Mayer, autora además de numerosa música de cámara, de ocho sinfonías que quizás convendría recuperar. Su Cuarteto Op. 14 reviste una solidez y una dificultad no al alcance de cualquiera, que se manifiesta en cuatro movimientos que ponen prueba la versatilidad, el virtuosismo y la compenetración de sus intérpretes, con especial protagonismo de un primer violín que Farré defendió con fuerza y mucha garra, más meritorio teniendo en cuenta lo mucho que estos días debió estar comprometida con el Pierrot Lunaire que ofreció junto a Ruth Rosique y algunos de sus compañeros de orquesta el pasado fin de semana. El de Fanny Mendelssohn encierra un espíritu más lóbrego, con altas dosis de melancolía y pesar que el cuarteto defendió con trasparencia y de nuevo ejemplar sentido del diálogo y la colaboración. Solo un agitado y enérgico movimiento final permite a sus integrantes lucir su agilidad, aunque siempre dentro de una atmósfera de tristeza e inquietud que los artistas supieron comunicar a la perfección.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

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