martes, 27 de diciembre de 2022

WHITNEY HOUSTON: I WANNA DANCE WITH SOMEBODY Una voz que emociona

Título original: I Wanna Dance with Somebody
USA-Reino Unido 2022 146 min.
Dirección
Kasi Lemmons Guion Anthony McCarten Fotografía Barry Ackroyd Música Chanda Dancy Intérpretes Naomi Ackie, Stanley Tucci, Tamara Tunie, Nafessa Williams, Ashton Sanders, Clarke Peters, Daniel Washington, Bailee Lopes, Bria Danielle Singleton Estreno en España 21 diciembre 2022; en Estados Unidos 23 diciembre 2022

Hace apenas cuatro años un documental se atrevió a desvelar algunos de los secretos y traumas más íntimos de la que muchos consideramos la mejor voz soul femenina de las últimas décadas. Ahora ya no hace falta hacerlo, y podemos entrar sin ningún tipo de tapujos y con toda la naturalidad del mundo en esa vida íntima de Whitney Houston de tal manera que ni ella misma si resucitase, ni nadie de su familia, se ruborizaría al verlo. Es un logro de la sociedad que nos llena de orgullo y de satisfacción, y provoca que productos como este no tengan que basarse en el escándalo y el morbo para seducir, basta hacerlo fijando toda o casi toda su atención en el enorme talento de la homenajeada.

Existen varios responsables para que esta no sea en absoluto una película desdeñable. En primer lugar está su guionista, Anthony McCarten, especializado en biografías (Stephen Hawking en La teoría del todo, Winston Churchill en El instante más oscuro, Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody y los dos últimos pontífices, Benedicto y Francisco, en Los dos papas), que ha urdido hábil e inteligentemente su trama en torno a los éxitos más fulgurantes de la cantante, permitiendo que sus temas suenen de forma generosa y entablando una ingeniosa relación entre los distintos estados de ánimo de la diva y su música. En especial merecen destacarse su actuación en los Premios de la Música Americana de 2004, cuando entonó sin solución de continuidad los difíciles I Loves You Porgy, And I Am Telling You I’m Not Going (de Dreamgirls) y I Have Nothing, y cuando presentó su último álbum de estudio en el show de Oprah Winfrey al son de la significativa I Didn’t Know My Own Strength, tras superar graves crisis sentimentales y adicciones a las drogas y el alcohol. En segundo lugar merece destacarse el trabajo de Naomi Ackie, gracias al cual y al cuidado estilismo de la película, ha conseguido parecerse a la bellísima cantante a pesar de no atesorar tanta hermosura.

Merece destacarse una vez más el espléndido y comedido trabajo de Stanley Tucci, esta vez incorporando al productor y fundador de Arista Records, Clive Davis. Y finalmente cabe congratular también a su realizadora, Kasi Lemmons, a quien hemos visto como protagonista de la primera versión de Candyman, y ha dirigido interesantes películas como Eve’s Bayou o Harriet, por haber sabido impregnar al conjunto de la energía y el dinamismo que requiere. Pero sobre todo brilla el rendido y sentido homenaje a una voz única y una presencia magnética, y esto lo consigue de forma tan sensacional como respetuosa.

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