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jueves, 21 de enero de 2016

STRAIGHT OUTTA COMPTON La vida en el gueto a ritmo de rap

USA 2015 147 min.
Dirección F. Gary Gray Guión Andrea Berloff y Jonathan Herman Fotografía Matthew Labatique Música Joseph Trapanese Intérpretes Keith Stanfield, Aldis Hodge, Jason Mitchell, Paul Giamatti, Alexandra Shipp, Keith Powers, Orlando Brown, Corey Hawkins, O’Shea Jackson jr. Estreno en Estados Unidos 14 agosto 2015; en España 13 noviembre 2015

La polémica que ha suscitado esta película ante la inminente entrega anual de los Premios Oscar, al haber sido nominada sólo en el apartado de mejor guión original cuando la comunidad afroamericana tenía prevista cubrir con ella las expectativas en unos premios que tradicionalmente los ningunea – otras candidaturas fallidas han sido las de Will Smith en Concussion e Idris Elba en Beasts of No Nation – nos ha servido de pretexto para recuperarla de entre lo estrenado a finales del pasado año. Veinte años ha necesitado F. Gary Gray para conseguir ser reconocido como un buen director, y lo hace precisamente volviendo a sus orígenes, cuando en 1995 realizó Friday o Todo en un viernes, protagonizada por Ice Cube, músico al que curiosamente biografía en esta Straight Outta Compton a la que situarse entre las diez mejores películas del año para el American Film Institute y el National Board of Review no le han servido para catapultar a su director y solvente reparto a la cumbre de los codiciados premios de la Academia. Por cierto, alguna imagen de Friday se ha colado en los títulos de crédito finales de la película, entre otras muchas secuencias reales de los protagonistas de este biopic, que no son sino los raperos Arabian Prince, DJ Yella, Dr. Dre, eazy-E, MC Ren y el propio Ice Cube, integrantes del grupo N.W.A., precursores de la música protesta que a finales de los ochenta se atrevió a poetizar las tremendas injusticias que sufrían los habitantes de los guetos de las grandes ciudades norteamericanas. En este caso concreto se trata del problemático barrio a las afueras de Los Angeles, el Compton del título, que sobrevive a fuerza de las mafias que contratan el tráfico de estupefacientes, lo que para la justicia blanca convierte a toda la población en sospechosa y objeto de todo tipo de ultraje y denigración, algo que lamentablemente continúa sucediendo allí y en otras zonas marginales de unos Estados Unidos en los que los continuos brotes de racismo hacen que el problema siga arrastrándose desde tiempos de Lincoln. Gray, que en todo este tiempo ha tenido que dirigir productos de encargo, la mayoría de acción, como Un ciudadano ejemplar, The Italian Job, Be Cool, Negociador o Diablo, y ahora rueda Fast and Furious 8, regresa a un tema que le preocupa, conoce bien y cultivó en sus primeros títulos, el ya referido y Hasta el final, un melodrama protagonizado por Jada Pinkett y Queen Latifah. La biografía de este grupo pionero del hip hop sirve al director afroamericano para radiografiar el creciente racismo en su país, y en el empeño se ayuda de un elenco excepcional del que ciertamente podría haber salido algún digno representante en los premios, así como de una banda sonora potente y una muy depurada fotografía, a pesar de que un montaje frenético y una dramaturgia dispersa malogra parte de sus posibilidades como instrumento de denuncia y protesta. Por otro lado resulta un producto demasiado dirigido a sus interesados, de forma que difícilmente logrará enganchar con un público no familiarizado no ya con el tema sino con la cultura musical y urbana que refleja. Algunos personajes están tan bien definidos como otros reciben un tratamiento simplemente circunstancial. Por todo ello se trata de un film que se antoja largo y pesado y que apenas arroja luz sobre la situación ni la carrera emprendida por el conjunto y cada uno por separado, al menos de cara a quien no se haya iniciado. Quizás sea la grandeza con la que está tratado el tema y un acabado formal de evidente empaque lo que la haya convertido rápidamente en objeto de culto tanto para la gran cantidad de público que la ha visto en Estados Unidos como para la crítica que ha caído rendida a sus pies.

jueves, 31 de diciembre de 2015

PALMERAS EN LA NIEVE Y Corín Tellado este año se ha acabado

España 2015 163 min.
Dirección Fernando González Molina Guión Sergio G. Sánchez, según la novela de Luz Gabás Fotografía Xavi Giménez Música Lucas Vidal Intérpretes Mario Casas, Adriana Ugarte, Macarena García, Alain Hernández, Berta Vázquez, Emilio Gutiérrez Caba, Celso Bugallo, Laila Costa, Petra Martínez, Fernando Cayo, Daniel Grau, Luis Callejo, Djedje Apali, Emilio Buale Estreno 25 diciembre 2015

El cine español cierra el año a lo grande, con una superproducción que adapta el éxito de ventas escrito por Luz Gabás. Desconocemos el original, pero si incurre en los mismos errores y convenciones en los que lo hace esta adaptación cinematográfica, nos sorprende enormemente su triunfo. Justifica su éxito tratarse de un culebrón romántico ambientado en un escenario tan exótico como la Guinea Ecuatorial que fue colonia española, desde mediados de los cincuenta a su declaración de independencia a principios de los setenta; pero no tanto si la narración es tan dispersa e irregular como nos lo muestra el film de González Molina (Fuga de cerebros, Tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti). Incurre además en numerosas situaciones que sonrojan de puro ridículo, mientras sus protagonistas exhiben poco más que unos físicos envidiables; Casas apenas esboza un par de registros interpretativos, mientras Ugarte no se cree su papel y sólo alcanza a poner una permanente cara de misericordia. Mejor el trabajo de la casi debutante Berta Vázquez, sobre quien recae gran parte de la supuesta emotividad de la película. Ella y el galán español protagonizan una hermosa historia de amor que naufraga por falta de ímpetu y convicción en un realizador que sólo parece preocupado por que el holgado presupuesto luzca en pantalla. Así, son las localizaciones en Canarias y Colombia, y la esforzada ambientación de época lo que más sobresalen en este conjunto fallido y estrepitoso, narrado a golpes, sin sentido ni coherencia. La fotografía de Xavi Giménez, cuya dilatada experiencia incluye películas como Ágora y El libertador, y la música del internacional Lucas Vidal están a la altura de lo que entendemos por una superproducción, pero falla notablemente el carácter intimista y sentimental de la función así como se echa en falta un análisis más serio y pormenorizado de la apasionante situación geográfica e histórica que le sirve de fondo, tan desconocida para muchos de los que hemos nacido en este país.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

MACBETH Pretenciosa propuesta estética carente de alma

Reino Unido 2015 113 min.
Dirección Justin Kurzel Guión Todd Louise, Jacob Koskoff y Michael Lesslie, según la obra de William Shakespeare Fotografía Adam Arkapaw Música Jed Kurzel Intérpretes Michael Fassbender, Marion Cotillard, David Thewlis, Elizabeth Debicki, Jack Reynor, Sean Harris, Paddy Considine, Julian Seager, David Hayman Estreno en el Festival de Cannes 23 mayo 2015; en Reino Unido 2 octubre 2015; en España 25 diciembre 2015

La profecía dictada por tres brujas en la Escocia medieval que el noble guerrero Macbeth se empeña en hacer realidad a fuerza de sangre y fuego ha conocido varias e ilustres adaptaciones a lo largo de la historia del cine; desde Orson Welles a Roman Polanski pasando por Akira Kurosawa y su Trono de sangre, todos han puesto su granito de arena para ilustrar la rabia de este paradigma de la ambición y la tiranía sin límites. Como todo Shakespeare, poner al día su alma y contenido puede servir a las nuevas generaciones para someter a análisis y juicio las grandes virtudes y defectos del ser humano. Seguir sin embargo un esquema que en la práctica se nos antoja muy similar al ejecutado en nuestro país por Paula Ortiz en La novia, poniendo el énfasis sobre todo en los aspectos estéticos y procurando respetar al máximo el texto poético original, no nos parece la técnica más adecuada para llevar a buen puerto dicha puesta al día. La película del australiano Justin Kurzel, sin ser del todo desdeñable, aporta poco a sus ilustres predecesores. El realizador, que ahora prepara con la misma pareja protagonista la adaptación del célebre videojuego Assassin's Creed, se queda anclado en las formas más que en el contenido, con una ciertamente trabajada puesta en escena, atmosférica e insalubre, donde Escocia es esa eterna tierra plagada de mugre y niebla, fría e irrespirable, con secuencias de guerra parcialmente logradas (demasiada cámara lenta) e intrigas veladas por esa obsesión por el texto que obliga a una fijación excesiva de la atención y que nos hace extrañarnos ante la necesidad de un nutrido equipo de hasta tres guionistas. Fassbender es un excelente actor y logra, a pesar de las limitaciones que le impone un trabajo tan preocupado en sus valores estéticos, transmitir las dudas y metamorfosis de alguien que experimenta la ambición desmedida tan de cerca como lo hace él. Pero es Marion Cotillard quien logra una Lady Macbeth más convincente, mantis religiosa que deviene en sufridora testigo de los crueles desvaríos de su esposo, y que en su monólogo exhibe una capacidad extraordinaria para conmover en un inglés de perfecta dicción clásica. Fotografía y localizaciones están a la altura de la propuesta estética, pero el conjunto deriva en un estéril intento de inquietar a través de una tragedia que sin las manos de un genio o un buen y humilde artesano acaba resultando un auténtico ladrillo. Prueba de ello es su paso por certámenes como el de Cannes o el de Sitges sin arañar ningún premio.

lunes, 28 de diciembre de 2015

EL DESAFÍO Experiencia adrenalítica y homenaje al trabajo en equipo

Título original: The Walk
USA 2015 124 min.
Dirección Robert Zemeckis Guión Christopher Browne y Robert Zemeckis, según el libro “To Reach the Clouds” de Philippe Petit Fotografía Dariusz Wolski Música Alan Silvestri Intérpretes Joseph Gordon-Levitt, Ben Kinglsey, Charlotte Le Bon, James Badge Dale, César Domboy, Clement Sibony, Benedict Samuel, Vittorio Rossi, Ben Schwartz, Steve Valentine, Mark Camacho Estreno en Estados Unidos 9 octubre 2015; en España 25 diciembre 2015

Después de haber estado viendo el tráiler durante un año, por fin llega a las pantallas esta espectacular cinta. La tragedia de las Torres Gemelas sacó a la luz varios años después una proeza sin precedentes protagonizada por el funambulista francés Philipe Petit que dio lugar a un documental de James Marsh, luego director de La teoría del todo, galardonado con el Oscar en la edición de 2008, Man on Wire. De su estreno en nuestro país en abril de 2009 escribimos las siguientes palabras:

“Recibida con gran expectación, fundamentalmente por haber sido galardonada con el último Oscar al mejor documental, la película de James Marsh se erige como todo un homenaje a las Torres Gemelas de Nueva York, a partir de un acontecimiento injustamente olvidado, como fue la exhibición de equilibrismo que en 1974 realizó el funambulista francés Philippe Petit, lanzando un cable entre las dos torres, desde lo más alto, y cruzándolo hasta ocho veces seguidas. El film se ha realizado utilizando diversos recursos, como imágenes tomadas por los propios protagonistas durante la preparación y ejecución de la proeza, imágenes de archivo documental, reconstrucciones dramáticas y las muy retóricas intervenciones de sus personajes, sin las cuales el metraje no hubiera alcanzado una duración estándar. Su línea argumental se basa en los antecedentes, los preparativos (a modo de golpe criminal, para procurar dotarlo de interés y tensión dramática) y la consecución del dificilísimo objetivo. Alcanza su máximo interés en el tramo final, cuando la emoción del reto consumado y la recompensa del esfuerzo extremo cobran realidad, mientras tampoco están exentas de interés las proezas que constituyen su antecedente. Menos logrado está el nudo en el que se nos explican los preparativos a modo de cinta de suspense criminal, consiguiendo tan sólo algunos momentos brillantes aislados, dejando el resto en un nivel de interés reducido. Merece la pena verse como recordatorio de un evento que saltó a la primera página de las más prestigiosas publicaciones, para rápidamente caer en el olvido popular. Ahora cobra especial relevancia como anécdota antropológica de lo que fue una edificación colosal reducida a la nada, mientras el artífice de tan arriesgada y temeraria aventura aún puede contárnosla.”

Reflexión en gran parte extrapolable a este film dirigido por Robert Zemeckis, cuyo cine se caracteriza por llevar a la pantalla historias de dificilísima resolución plástica y compleja estructura dramática, por eso no es de extrañar que se haya fijado en esta increíble historia. Sus películas han revolucionado la tecnología, con títulos punteros como Regreso al futuro, ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, La muerte os sienta tan bien, Forrest Gump y Polar Express. La reconstrucción de la hazaña realizada por Petit en 1974 no es la única y valiosísima aportación que Zemeckis hace al documental de Marsh, además de aumentar considerablemente la dosis de emoción y corregir esas caídas de tensión e interés que tenía el galardonado trabajo, que por otro lado sigue el mismo esquema argumental de este film, no en vano ambos trabajos se basan en el mismo libro de memorias del equilibrista, magistral y esforzadamente interpretado por Joseph Gordon Levitt. Zemeckis presta especial atención al trabajo en equipo, la inspiración y la colaboración sin las cuales el objetivo del genio no sería posible. Este análisis refleja en sí lo que desde siempre ha sido la consigna del cine americano, distinto del europeo basado en el autor y su singularidad. Las películas de Walsh, Hawks, Cukor o Spielberg, por poner sólo algunos ejemplos, no serían iguales sin el equipo que las hacen posibles, y ese es el valiosísimo homenaje que subyace en esta hermosa y angustiosa película que Zemeckis dirige con cariño y sentido del detalle y la espectacularidad. Entre sus colaboradores habituales destaca el compositor Alan Silvestri, que firma con ésta su mejor banda sonora en una década y decimoquinta colaboración con el director. Contada como un precioso cuento de ilusión y afán de superación, con una primera parte en la que la protagonista es esa París reinventada por el cine a través de la estética visual de Jeunet y Caro (Amelie) y un posterior nudo destinado a narrar la preparación del golpe, siguiendo la misma pauta que el libro y el documental, como si de un asalto a un banco se tratara, para confluir en un final lleno de magia y no exento de insufrible angustia gracias a unos efectos visuales excelentes y una planificación extraordinaria que te sumerge directamente en la increíble hazaña del protagonista, con un uso por fin del sistema 3D impecable y majestuoso, imprescindible por una vez para disfrutar al máximo de esta experiencia adrenalítica e irrespirable.

martes, 22 de diciembre de 2015

SUFRAGISTAS La eterna lucha por conseguir lo que es justo y natural

Título original: Suffragette
Reino Unido 2015 106 min.
Dirección Sarah Gavon Guión Abi Morgan Fotografía Eduard Grau Música Alexandre Desplat Intérpretes Carey Mulligan, Helena Bonham-Carter, Anne-Marie Duff, Brendan Gleeson, Ben Whishaw, Romola Garai, Meryl Streep, Samuel West, Geoff Bell, Natalie Press Estreno en Reino Unido 12 octubre 2015; en España 18 diciembre 2015

Hay películas que independientemente de su calidad cinematográfica cuentan historias que merecen ser conocidas y sólo por eso ya vale la pena acercarse a ellas. Si además están bien hechas e impecablemente narradas, como es el caso, estimulan la curiosidad para conocer los detalles de aquellos episodios históricos que le sirven de base, ampliando nuestro conocimiento, haciéndonos reflexionar y abriendo nuestra sensibilidad y capacidad de indignación. Todo eso ocurre en este trabajo de Sarah Gavon, cuyo anterior trabajo, Bick Lane, también tocaba temas fundamentales en la liberación de la mujer, como es el de los matrimonios concertados indios. Con la mirada puesta en el movimiento sufragista que lideró Emmeline Pankhurst durante el primer cuarto del siglo XX para lograr el derecho al voto de la mujer en el Reino Unido, la guionista Abi Morgan (La dama de hierro, Shame) fija su atención en una joven trabajadora a la que el azar convierte en comprometida y sacrificada sufragista más allá de lo que de manera más o menos anecdótica hemos visto hasta ahora en la pantalla grande (la Sra. Banks de Mary Poppins) o la pequeña (Rose Buck en Arriba y abajo, interpretada precisamente por una de las creadoras de la serie, Jean Marsh). El XX ha sido sin lugar a dudas un siglo de grandes y revolucionarios cambios, tanto a nivel tecnológico como económico y social, pero detrás de cada revolución hay gente de ideas progresistas y avanzadas a las que debemos el bienestar del que hoy gozamos, que se han atrevido a rebelarse y luchar contra el conservadurismo reinante ahora y siempre, el eterno miedo al cambio y a lo desconocido. Parece mentira que la suerte de la mujer aún hoy siga dependiendo del hombre, que sea éste quien disponga de su voluntad y capacidad de decisión, de su cuerpo o de las reglas que han de definir el lenguaje que usamos al hablar y escribir. Y encima a los hombres tenemos que añadir ese elevado porcentaje de mujeres inmovilistas, incapaces de luchar por ellas mismas y sus semejantes, tan convencidas de que lo que hay es lo que conviene. Todo eso tiene su reflejo en esta emocionante e imprescindible película, tamizada por la licencia narrativa que obliga a fijar la atención en un personaje específico, seguir sus andaduras e involucrarse en su suerte. El peso de esta responsabilidad recae en Carey Mulligan, espléndida en su caracterización como joven madre de familia y mujer trabajadora que descubre un nuevo horizonte y, cómo no, posibilidades de aventura y excitación frente a una vida tan marcada y sin esperanza. Y aunque en el proceso tenga que renunciar a lo más querido, su lucha está por encima. Le arropan un grupo de mujeres excelentes, con ese saber hacer británico, que lidera la comprometida Helena Bonham Carter y corona Meryl Streep en una breve intervención como la Sra. Pankhurst. Las líneas básicas de la lucha están presentes, potenciadas por la intensa partitura de Alexandre Desplat, que imprime suspense y emoción a las imágenes fotografiadas por el catalán Eduard Grau (Enterrado, Un hombre soltero) con precisión y respeto para sacar el mejor partido a la espléndida y costosa ambientación. De esta forma asistimos, entre otros acontecimientos, al trágico día en las carreras del Derby de Epsom, cuando la activista Emily Wilding Davison tomó una decisión definitiva para el éxito de la campaña que involucró al jinete Herbet Jones y el caballo Anmer del rey Jorge V. Por cierto, que Jones hizo una emotiva entrega foral en el funeral de Pankhurst en 1928 en homenaje a la líder y a la Sra. Davison. Acontecimientos necesarios y trascendentales que asumidos con talento y pasión dan lugar a películas necesarias como ésta. Parece mentira que el ser humano sea tan inconsciente de su paso efímero por esta vida que debería ser un paraíso y sin embargo se ha empeñado en convertir en un infierno.

lunes, 21 de diciembre de 2015

STAR WARS: EL DESPERTAR DE LA FUERZA De nuevo en casa

Título original: Star Wars Episode VII: The Force Awakens
USA 2015 135 min.
Dirección J.J. Abrams Guión J.J. Abrams, Lawrence Kasdan y Michael Arndt, según los personajes creados por George Lucas Fotografía Daniel Mindel Música John Williams Intérpretes Daisy Ridley, John Boyega, Harrison Ford, Carrie Fisher, Oscar Isaac, Adam Driver, Domhnall Gleeson, Max Von Sydow, Gwnedoline Christie, Lupita Nyong’o, Andy Serkis, Anthony Daniels, Mark Hamill, Peter Mayhew, Kenny Baker, Warwick Davis, Simon Pegg Estreno en Estados Unidos y España 18 diciembre 2015

Abrumados por el despliegue mediático al que hemos sido sometidos y sometidas durante las últimas semanas, poca gente puede resistirse a descubrir lo que hay detrás de esta anunciado octava maravilla del Mundo, seamos o no frikis de la saga que George Lucas inauguró hace casi cuarenta años. Rodadas en desorden cronológico, los seguidores de las aventuras de Luke Sywalker, la Princesa Leia y Han Solo, en permanente lucha contra el Imperio galáctico liderado por el inefable Darth Vader, se sintieron profundamente decepcionados por las películas estrenadas a principios del nuevo siglo y que ilustraban los precedentes de los celebérrimos personajes. Las nuevas tecnologías, utilizadas sin mesura ni compasión por el director de American Graffiti, ahogaron un producto cuyo guión se antojaba infantil y hasta ingenuo. El acabado así se asemejaba más a una serie de cintas de animación al más puro estilo Disney, curiosamente la productora que finalmente se ha hecho con los derechos de producción del resto de la serie ante la incapacidad de la Fox para continuar la saga, lo que nos priva del famoso logotipo aderezado con la fanfarria de Alfred Newman que precedía el mítico Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana. Pero Lucas y su hortera saga preludio añadía información y generaba un argumento que justificaba muchos de los acontecimientos que ocurrirían en la siguiente, la más mítica y adorada por todos y todas. Es precisamente lo que no hace este tan celebrado nuevo título, que no aporta prácticamente nada al argumento general y funciona sólo como tránsito para relevar a nuestro querido trío protagonista y al malvado de la función para dar los papeles a otros, con traspaso generacional y hasta de género, y volver a batallar y luchar sempiternamente por los mismos valores y objetivos que se apuntaban en las películas de finales de los setenta y principios de los ochenta. El testigo por lo tanto lo toman ahora Rey, una chatarrera llamada a ser la nueva Mesías, Finn, un soldado imperial arrepentido cuya crisis existencial se erige en única novedad argumental de la película, Poe, un rebelde bohemio y aventurero al estilo de Solo, y el malvado Kylo Ren; y pocas novedades más. Sin duda ingenioso y lleno de talento, el director de Perdidos y regenerador de Misión Imposible y Star Trek, J. J. Abrams, recupera el espíritu de la saga original sin renunciar a los magníficos efectos digitales de los que hoy dispone el cine más sofisticado y retribuido. Esos efectos hoy no son tan evidentes como a principios de siglo y consiguen que todo parezca más natural, lo que le acerca a las tres primeras películas antes de que Lucas las corrigiera y aumentara con estúpidas e innecesarias escenografías y zoologías. De ahí que no logremos localizar a Lupita Nyong’o bajo la piel de Maz Kanata (tan parecida a Yoda) y que el Líder Supremo Snoke de Andy Serkis se parezca tanto a su personaje más emblemático, el Gollum de El señor de los anillos; la técnica del Motion Capture ha mejorado muchísimo y Lucas y Abrams lo aprovechan al máximo. Volver a la cabina del Halcón Milenario y casi parecer que estamos dentro gracias a unos muy logrados efectos tridimensionales, son sensaciones y emociones impagables que nos depara el nuevo juguete carísimo del magnate de Hollywood, pero nada resulta nuevo ni diferente en este producto que recrea escenarios muy familiares, la mayor parte de ellos objeto de la imaginación de un señor que en los años setenta rompió moldes y costuras. Hay evidente sentido épico en esta cinta, lo que nos devuelve seguramente a la emoción experimentada por quienes vieron por primera vez en pantalla gigantesca y rodeados de público películas como Lo que el viento se llevó, Ben Hur o Los diez mandamientos, pero repetimos, no hay nada nuevo ni novedoso en esta película que brilla por el contrario por su carácter nostálgico, su sentido del ritmo y la energía y la ingeniosa dosificación de elementos técnicos y dramáticos, aunque sus tramas e intrigas familiares resulten tan ligeras y predecibles que no aporten apenas morbo al asunto ni perturben el buen rollo característico de la marca Disney. Y eso que violencia y apocalipsis hay más que nunca, pero eso es un peaje que hay que pagar para correr con los tiempos y agradar a las nuevas generaciones de palomiteros empedernidos a las que seduce la taquilla. Entre las curiosidades destacar a Daniel Craig perdido entre los extras batalladores o el compositor habitual de Abrams, Michael Giacchino, haciendo de soldado enmascarado del Imperio. Por cierto, el músico tiene más probabilidades de heredar la partitura del octogenario John Williams que Gustavo Dudamel o William Ross, que dirigen parte de la música compuesta por el habitual de Spielberg para esta entrega, pero que debido a su salud quizás no llegue a completar la saga. Al fin y al cabo Giacchino ya heredó recientemente Parque Jurásico y su estilo es capaz de mimetizar el sinfonismo exacerbado del ilustre maestro, aunque no llegue a su altura en talento e inspiración. En definitiva, el episodio séptimo de Star Wars (Guerras galácticas es más apropiado que el título con el que se bautizó la cinta que estrenó en Sevilla el Cine Alameda) es emocionante y brillante, pero hubiera sido superlativo si además hubiese arriesgado contando algo nuevo y diferente que haga avanzar una historia que con estos resultados se ha quedado anquilosada y a la espera de seguir repitiendo esquemas dramáticos y estéticos.

domingo, 20 de diciembre de 2015

45 AÑOS El humo acaricia los ojos

Título original: 45 Years
Reino Unido 2015 93 min.
Guión y dirección Andrew Haigh, según un relato de David Constantine Fotografía Lol Crawley Intérpretes Charlotte Rampling, Tom Courtenay, Geraldine James, Dolly Wells, David Sibley Estreno en el Festival de Berlín 6 febrero 2015; en Reino Unido 28 agosto 2015; en España 18 diciembre 2015

Las personas mayores están de enhorabuena en el cine; ante la escasez de papeles para gente de edad avanzada, la cartelera ofrece hoy dos estimulantes títulos protagonizados por ellos y sus anhelos e inquietudes, la amable y aparentemente intrascendente Un paseo por el bosque y este emotivo y delicado 45 años que nos regala un realizador muy a tener en cuenta a partir de ya, Andrew Haigh. El cine de este padre de familia se caracteriza por indagar en las relaciones íntimas entre personas, primero gays, con la premiada Weekend y la sensacional serie de televisión Looking, y ahora ancianas. Charlotte Rampling y Tom Courtenay dan vida a un matrimonio anclado en ese antiguo concepto del amor que obliga a seguir juntos tantos y tantos años porque sencillamente es en eso en lo que han aprendido consiste la vida. Hay amor y hay respeto, pero también negación de aspectos y episodios que irremediablemente empañan la ilusión de la media naranja en la que nos han enseñado consiste la vida y el amor. En la maravillosa Dublineses de John Huston, al final de la película Donal McCann se conmovía ante el relato desesperado de su esposa, Anjelica Huston, que confesaba un trágico suceso de su juventud que le marcó para toda la vida. Una reflexión final del confiado esposo revelaba hasta qué punto nadie conoce a nadie, ni a tu pareja, y siempre hay rescoldos de la vida que nos pertenecen sólo a nosotros, por no decir que es matemáticamente imposible que nadie comparta la totalidad de la vida de otro semejante, salvo en ocasiones tan trágicas como poco deseables. Este conmovedor y catárquico final de Dublineses se recrea de alguna manera en esta delicada película cuando una pareja de antiguos rebeldes e intelectuales contestatarios reconvertidos en burgueses de temperamento templado, se preparan para celebrar sus cuarenta y cinco años de casados junto a sus numerosas amistades y familiares, aún más ajenos a los acontecimientos que verdaderamente han marcado sus vidas y sentimientos. El desmoronamiento moral y sentimental que va sufriendo una extraordinaria Charlotte Rampling, que ha sabido envejecer con tanta naturalidad y dignidad que se ha convertido en una hermosísima mujer mayor, se convierte en eje de esta película que acaricia tanto a sus personajes como lo hace al espectador, tratado con mucho respeto y consideración para que paulatinamente haga suyas las emociones sufridas por este matrimonio tan aparentemente estable como amargamente ilusionado en una felicidad que no lo es tanto y que está plagada de decepciones e inseguridades. Por su parte Tom Courtenay, actor surgido con la Nueva Ola de los sesenta que protagonizaron directores como Tony Richardson o John Schlesinger y que dio salto a la fama internacional con Doctor Zhivago para luego caer en el olvido y ser recuperado en títulos como La sombra del actor de Peter Yates y El cuarteto de Dustin Hoffman, compone un personaje también rico en matices e inseguridades, que revela en el discurso final y posterior baile con su esposa esa frustración que acompaña a la existencia de quien se pregunta cómo hubiera sido una vida paralela basada en otras decisiones y acontecimientos. Ese baile final, por cierto, es al son de Smoke Gets in Your Eyes, el clásico de Jerome Kern que Irene Dunne cantara en Roberta e inmortalizaran The Platters tres décadas después, y que revela en su letra la ceguera que impera en nuestros sentimientos para no sentirnos sobrepasados por la cruda realidad del amor, algo que sólo se cura con una educación sentimental diferente y alejada de esa cultura judeocristiana que lo inunda irremediablemente todo. Rampling y Courtenay fueron premiados en Berlín por este trabajo, mientras ella además ha sido reconocida en la Seminci, los Premios del Cine Europeo y la Crítica de Los Angeles.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

UN PASEO POR EL BOSQUE Una caminata amable y crepuscular

Título original: A Walk in the Woods
USA 2015 98 min.
Dirección Ken Kwapis Guión Michael Arndt y Bill Holderman, según el libro de Bill Bryson Fotografía John Bailey Música Nathan Larson Intérpretes Robert Redford, Nick Nolte, Emma Thompson, Mary Steenburgen, Kristen Schaal, Nick Offerman, R. Keith Harris, Susan McPhail Estreno en el Festival de Sundance 23 enero 2015; en Estados Unidos 2 septiembre 2015; en España 11 diciembre 2015

Detrás de la cámara de esta amable película se encuentra el realizador de dos comedias románticas, la esperpéntica Hasta que el cura nos separe y la coral Qué le pasa a los hombres, reciclado después en cineasta de inquietudes ecológicas con películas como Una aventura extraordinaria, en la que Drew Barrymore intenta salvar unas ballenas blancas, y ésta que nos ocupa, sin sobrepasar nunca el nivel de un buen artesano y sin más pretensiones. Ahí radica el mérito de esta singular película, porque aunque son muchos los grandes nombres que se dan cita para montarla, lo cierto es que no hay grandilocuencia ni megalomanía por ninguna parte en esta agradable crónica de viaje en el que la vejez y la experiencia en la vida tienen mucho que decir. Michael Arendt, uno de los guionistas de moda (Pequeña Miss Sunshine, Toy Story, El despertar de la fuerza) la firma con seudónimo, Rick Kerb (cuando escribe ciencia ficción, como Los juegos del hambre: En llamas u Oblivion, excepto en la muy gratificante última entrega de La guerra de las galaxias, firma con otro seudónimo, Michael DeBruyn). Le acompaña en el guión Bill Holderman, que debuta en este menester después de haber producido varias de las películas dirigidas por Redford, como Leones por corderos, La conspiración y Pacto de silencio. Otro veterano, John Bailey, se encarga de la fotografía, fundamental para recrear los magníficos paisajes naturales en los que se desarrolla la trama, con títulos a sus espaldas como Gente corriente, también de Redford, Reencuentro, Silverado y El turista accidental, las tres de Lawrence Kasdan, otro nombre ligado indefectiblemente a la saga de las galaxias. Y qué decir del reparto, viejas pero artísticamente muy en forma glorias que personifican la vertiente más conservadora, cuidada y responsable, Redford, y la más abandonada y despreocupada, Nolte, del hombre anciano y experimentado, junto a los cuales dos magníficas veteranas como Thompson y Steenburgen y otros intérpretes invitados les dan réplica para que en la función los dos protagonistas no acaparen todos los fotogramas y no lleguen a hacerse cansinos. Se trata de poner en imágenes el libro de viajes escrito por Bill Bryson, a quien en el film da vida el protagonista de Brubaker y Los tres días del Cóndor, que detalla las peripecias corridas junto a un antagonista conocido de su juventud por gran parte de los casi cuatro mil kilómetros que recorren la ruta de los Apalaches, algo así como una aventura de senderismo que en España podríamos equiparar a la del Camino de Santiago. El tono no abandona nunca la amabilidad y se mantiene siempre ligero y sereno, con divertidos golpes de humor, mientras se desaprovechan multitud de oportunidades para profundizar más en esta aventura vital cuando ya no hay marcha atrás y las posibilidades para embarcarse en cualquier tipo de nueva experiencia se pintan escasas. Pero se agradece el buen gusto, los extraordinarios paisajes, el buen hacer de unos intérpretes de probada solvencia y carisma, y sobre todo que no se juzgue a los personajes y su comportamiento. Hace un tiempo se estrenó otra con viaje y encuentro con la naturaleza de por medio, Salvaje, en la que Reese Witherspoon intentaba así redimirse de un pasado que muchos consideran turbio por los excesos del sexo y las drogas; aquí afortunadamente no hay nada de eso, sólo un mensaje vitalista de amor a la vida y al prójimo. La ilustración musical, con las canciones de Lord Huron a la cabeza, ayuda también al disfrute de esta humilde y encantadora cinta.

martes, 15 de diciembre de 2015

LA NOVIA Mirada de mujer perdida en la tragedia

España-Turquía-Alemania 2015 93 min.
Dirección Paula Ortiz Guión Paula Ortiz y Javier García Arredondo, según la obra “Bodas de sangre” de Federico García Lorca Fotografía Migue Amodeo Música Shigeru Umebeyashi Intérpretes Inma Cuesta, Asier Etxeandía, Álex García, Luisa Gavasa, Carlos Álvarez Novoa, Ana Fernández, Consuelo Trujillo, Leticia Dolera, María Alfonsa Rosso, Manuela Vellés, Mariana Cordero Estreno en el Festival de San Sebastián 23 septiembre 2015; en salas comerciales 11 diciembre 2015

Aparatosa por excesivamente esteticista producción que pretende ser la adaptación definitiva de una de las más significativas obras teatrales de Federico García Lorca, Bodas de sangre, ya llevada al cine en anteriores ocasiones por cinematografías tan exóticas como la argentina o la marroquí, además de una no menos exótica adaptación musical, a partir del ballet de Antonio Gades, realizada por Carlos Saura. La realizadora de De tu ventana a la mía parece buscar en el clásico lorquiano un vehículo para lanzar una mirada eminentemente femenina, y por extensión feminista, al personaje central con el que bautiza su película. Así es como se llama el personaje en la obra (sólo Leonardo, el visceral y animal antagonista del novio, tiene nombre propio) y así parece la directora querer que sea la mirada sobre esta esperpéntica y anticuada tragedia en la que los andaluces volvemos a aparecer como seres primitivos movidos por instintos primigenios y rotundamente temperamentales. Porque ni siquiera trasladando la ambientación a una época más moderna, aunque no demasiado, logra Ortiz desembarazarnos de esa imagen endiablada que nos convierte en seres de poca fiabilidad y mucho peligro. Sólo faltan las sábanas blancas, quizás con el traje de novia ya le baste, para igualarse a otras producciones, sea en teatro (los montajes del CAT) o cine (Yerma de Pilar Távora, tan vapuleada como curiosamente elogiada ésta), porque en lo que se refiere a esa mirada femenina sobre el universo de hombres que dominan la voluntad y la propia existencia de las mujeres naufraga por falta de concisión e iniciativa. El personaje incorporado por Inma Cuesta quiere ser fuerte y decidido, pero lo cierto es que mantiene su voluntad cosida a los hombres, el que le da estabilidad y el que le calienta, y sólo de ahí surge el conflicto y el supuesto trío pasional que no lo es tanto. Las rencillas familiares, las viudas negras que la tierra las hace trágicas y temperamentales, y la comparsa destinada poco más que a servir de testigos mudos, se dan cita en este trabajo que se pierde en su vocación esteticista, y en el que cámaras lentas y bailes imposibles redundan en un producto artificioso y falto de emoción. Los versos de Lorca se mantienen, aunque tan susurrados y viciados que parece que los intérpretes se afanen en hacerlos ininteligibles; no faltan tampoco sus canciones, como La tarara o Los cuatro muleros, para que todo sea muy lorquiano. Pero la verdadera poesía, esa que emana de la fuerza de las imágenes y la sugerencia de los símbolos, no surge ni tan siquiera en unos exteriores tan rebuscados como la Capadocia turca o Los Monegros aragoneses. Visualmente es hermosa, también gusta la música de Shigeru Umebayashi, colaborador de Wong Kar-wai y Zhang Yimou, pero el conjunto carece de emoción, un objetivo concreto y personajes bien definidos, por lo que en general, y habida cuenta la lluvia de nominaciones a los Goyas que ha recibido, decepciona. Lo cierto es que curiosamente su paso por San Sebastián y Sevilla no suscitó mucho entusiasmo.

ESTRENO DE "EL CUENTO DE LOS CUENTOS" EN SALAS COMERCIALES

Reseña de la película tras su paso por el Festival de Cine Europeo de Sevilla
Estreno en salas comerciales 11 diciembre 2015

martes, 8 de diciembre de 2015

EL PUENTE DE LOS ESPÍAS Aroma clásico con suntuosa puesta en escena

Título original: Bridge of Spies
USA 2015 135 min.
Dirección Steven Spielberg Guión Matt Charman, Ethan y Joel Coen Fotografía Janusz Kaminski Música Thomas Newman Intérpretes Tom Hanks, Mark Rylance, Amy Ryan, Scott Shepherd, Sebastian Koch, Austin Stowell, Will Rogers, Dakin Matthews, Billy Magnussen, Eve Hewson, Peter McRobbie, Domenick Lombardozzi, Michael Gaston, Nadja Bobyleva Estreno en Estados Unidos 16 octubre 2015; en España 4 noviembre 2015

Spielberg no hace películas sencillas, las hace grandes. Gustarán más o menos, ésta seguramente no será un éxito de taquilla, pero las hace grandes. El público le demanda cine espectáculo y a él le gusta contar sus historias con gran despliegue de medios. Por eso se rodea de los mejores profesionales, los cineastas más curtidos y competentes y consigue resultados tan gratificantes como éste, en el que ambientación, fotografía, música o interpretación van de la mano, se complementan y se ponen a las órdenes de uno de los más grandes para acabar haciendo gran cine. Un tal Richard Roeper, crítico del Chicago Sun-Times, define la película como una adaptación de John Le Carré dirigida por Frank Capra, y atina a la perfección porque se trata efectivamente de un film de espionaje en época de la Guerra Fría en el que un personaje se enfrenta a todos los sistemas, el americano, el ruso y el alemán del este, para hacer prevalecer la justicia, la verdad y los valores supremos del ser humano, pasando por encima de quien haga falta y arriesgándolo todo en la empresa, incluso a su familia. El guión lo firman Matt Charman, responsable de otra cinta de intriga bélica estrenada este año, Suite francesa, y los hermanos Coen, a quienes se les nota la mano especialmente en los toques de humor presididos por la ironía. Un arranque espectacular en un Nueva York de principios de los sesenta recreado con una precisión extraordinaria y con un magistral manejo del montaje y la fotografía, nos llevan a una primera parte en la que el realizador define a su protagonista con la misma precisión, un agente de seguros que tiene bien aprendida la estrategia del buen profesional, basada en el riesgo y la probabilidad. Su férrea confianza en los valores esenciales del hombre y sus derechos queda también magníficamente plasmada, de forma que a partir de ahí sus pasos hacia la verdadera justicia y la salvación de vidas humanas, resultarán tan creíbles como admirables. De una película de juicios pasaremos a otra de espionaje, con vocación de clásico, fijando su mirada en los grandes títulos del género y recuperando ese estilo añorado que caracteriza los filmes sobre el tema que dirigieran Alfred Hitchcock, Carol Reed o Fritz Lang entre otros. Todo hasta ahora emocionante y gloriosamente cinéfilo; hasta que la emoción empieza a decaer y surgen los arquetipos, como ese Berlín siempre frío y oscuro frente a una América luminosa y alegre, o esos rusos habitualmente siniestros y embaucadores, aunque en este sentido también los agentes americanos, especialmente CIA y FBI, reflejan manipulación y falta de escrúpulos. Todo para derivar en un final con considerables dosis de tensión en el que emerge de nuevo el gran cine que supuso su impresionante arranque. Spielberg es un clásico y su cine rezuma tal aroma; para eso cuenta con un equipo de incondicionales entre los que destacan Michael Kahn en el montaje, colaborador suyo desde siempre, y Janusz Kaminski en la fotografía, a su lado desde La lista de Schindler. Lástima que Thomas Newman haya tenido que sustituir a última hora a otro de sus incondicionales, un octogenario John Williams intervenido de urgencia cuando debía encargarse de la partitura; ya afortunadamente recuperado. En el que debiera haber sido su vigésimo séptimo trabajo juntos, Williams ha cedido el relevo, esperemos que provisionalmente, a Newman, que sin renunciar a su propio e inconfundible estilo se permite también homenajear al más admirado de los compositores de cine en más de un pasaje. En el apartado interpretativo nada más que felicitar a Tom Hanks, gran actor donde los haya y responsable también en gran parte de esa magnífica definición a la que se somete su personaje. A su lado, Amy Ryan pone el perfecto contrapunto de cordura y apoyo, con una caracterización que enmarca perfectamente el estilo de bienestar americano. La sorpresa viene de Mark Rylance, veterano del teatro que aquí compone un espía ruso multidimensional y humanamente irreprochable, sonando ya como firme candidato a acumular premios; el de la Crítica de Nueva York ya lo ha conseguido. En el camino Spielberg realiza una sutil crónica del absurdo de la guerra, fría o caliente, del antagonismo entre pueblos y países, de la sinrazón y el ridículo de vivir esta vida y en este mundo como si fuéramos a ser eternos.

lunes, 7 de diciembre de 2015

EN EL CORAZÓN DEL MAR Épico y estremecedor duelo entre David y Goliat

Título original: In the Heart of the Sea
USA 2015 121 min.
Dirección Ron Howard Guión Charles Leavitt, Rick Jaffa y Amanda Silver, según la novela “In the Heart of the Sea: The Tragedy of the Whaleship Essex” de Nathaniel Philbrick Fotografía Anthony Dod Mantle Música Roque Baños Intérpretes Chris Hemsworth, Benjamin Walker, Cillian Murphy, Tom Holland, Ben Whishaw, Brendan Gleeson, Michelle Fairley, Charlotte Riley, Joseph Mawle, Jordi Mollá, Andrew Crayford, Jamie Sives, Donald Sumpter, Paul Anderson, Frank Dillane Estreno en España 4 diciembre 2015; en Estados Unidos 11 diciembre 2015

Tras ese paso en falso que fue ¡Qué dilema!, Ron Howard ha compuesto dos de las mejores películas de su irregular pero exitosa filmografía, Rush y ahora este intenso, hermoso y épico drama sobre la tragedia que sufrió el ballenero Essex a finales del siglo XVIII y que inspiró el clásico de la literatura Moby Dick de Herman Melville. Realizada con sobriedad y lúcido sentido de la espectacularidad, la trama enfrenta de nuevo a David y Goliat para convertirse en tragedia cuando en la gesta particular se sacrifica la vida de un buen número de vidas humanas. En la película podemos ver reflejadas algunas de las más grandes historias naúticas de la literatura y el cine, especialmente las más dramáticas, desde Rebelión a bordo a Robinson Crusoe, pasando por Tiburón, Master and Commander, La vida de Pi y Naúfrago, sin olvidar por supuesto el Moby Dick de John Huston basado en el libro que le sirve de base e inspiración. Porque gracias al inteligente guión de Charles Leavitt (Diamante de sangre) y el matrimonio Amanda Silver y Rick Jaffa (Jurassic World, El origen del planeta de los simios y El amanecer del planeta de los simios), En el corazón del mar se convierte cine de aventuras pero con un evidente componente trágico y apocalíptico, como una denuncia ecológica en la que la bestia cuenta con el respeto y hasta cierto punto la admiración y el respeto de su cazador. Howard exhibe un dominio total de la narrativa dramática y visual, con escenas portentosas en las que los efectos visuales se integran como un guante en la fotografía, y con una música, el trabajo más ambicioso de Roque Baños hasta la fecha, que ilustra el conjunto con mucha dignidad y solemnidad. De todo este ejercicio, en el que también brillan las interpretaciones, sobre todo de un Chris Hemsworth que demuestra que no es sólo un físico, se extrae un poderoso ejercicio de emoción y nostalgia con el que el director de Cocoon y Apolo 13 se apunta otro buen tanto y recupera el espíritu de los grandes clásicos, modernizado con una puesta en escena portentosa y un mensaje de humanidad y conjugación con la naturaleza que le da una inmarchitable modernidad al conjunto.

TECHO Y COMIDA Crónica de los derechos pisoteados

España 2015 90 min.
Guión y dirección Juan Miguel del Castillo Fotografía Manuel Montero y Rodrigo Rezende Música Miguel Carabante y Daniel Quiñones Intérpretes Natalia de Molina, Jaime López, Mariana Cordero, Mercedes Hoyos, Gaspar Campuzano, Montse Torrent, Natalia Roig, Manuel Tallafé Estreno en el Festival de Cine Español de Málaga 23 abril 2015; en salas comerciales 4 diciembre 2015

La crisis que ha asolado a una buena parte de la sociedad española apenas ha encontrado eco en una cinematografía como la nuestra, si no como telón de fondo para comedias insustanciales; afortunadamente con un título como éste el desaire se ve algo compensado. Se trata de plasmar con la mayor sinceridad posible y sin recurrir a tremendismos pero sin traicionar el sentimiento y la emoción, los estragos que en una humilde madre soltera y su hijo de corta edad hacen una situación incomprensible para ella, injusta para todos e imperdonable para quienes se supone velan por nuestro bienestar. Viene a coincidir el estreno de esta película, seis meses después de verse en el Festival de Málaga, con unas elecciones generales en las que el partido en el poder vende sus triunfos frente a la supuesta superación de la crisis, cuando ni ésta lo ha hecho si pensamos en la altísima tasa de desempleo que aún afronta el país, ni es ético apelar a la amnesia popular cuando tantos recortes en gasto público y derechos se han producido, algunos de manera irreversible. Ambientada en Jerez de la Frontera en uno de los peores años de esta pesadilla, 2012, la película relata el particular vía crucis de una joven, magníficamente interpretada por la linarense Natalia de Molina asumiendo incluso el difícil acento de la ciudad gaditana, a la que se le resiste el trabajo y todas las ayudas se le han terminado, lo que le impide pagar el alquiler y mantener convenientemente a su hijo. En su debut en el largometraje, el joven director jerezano Juan Miguel del Castillo parece corroborar su interés por la maternidad coraje, después del cortometraje Rosario en el que Asunción Balaguer interpreta a la madre de un toxicómano. Las penurias que con dignidad y valentía ha de asumir esta joven a la que parecen cerrársele todas las puertas, encuentran inteligentemente algunas vías de esperanza, como esa vecina todo generosidad y cariño o el pequeño hijo, inmenso también Jaime López, con quien mantiene una relación tierna y respetuosa. Aparte de eso quedan magistralmente expuestas, con sentido de la dosificación, el ritmo narrativo y la intensidad dramática, las graves injusticias a las que los poderes políticos y económicos han sometido al pueblo, manteniendo siempre un perfecto equilibrio con el chantaje y la irritación emocional. En manos de este realizador brillan incluso especialmente actrices generalmente competentes pero aquí excelentes, como Mariana Cordero y Mercedes Hoyos. Un título, en definitiva, que viene a paliar el desprecio mostrado ante esta tragedia por nuestra industria, que sólo se muestra beligerante cuando no debe, en los actos lúdicos y presuntamente glamurosos como entregas de premios, y que ha ensuciado también, aunque sea a título particular, la confianza del público con actos aberrantes de corrupción. En lo formal no se puede evitar pensar en el cine de Ken Loach o los hermanos Dardenne, por mucho que la cinta de Castillo tenga su propia impronta y personalidad. Premiada en Málaga con los premios del público y de la crítica andaluza (Asecan) así como la Biznaga de Plata a la mejor actriz, una extraordinaria Natalia de Molina, cuya naturalidad, elegancia y discreción se ve acrecentada con este papel en el que da vida con total convicción a una humilde y desgraciada chica de barrio, espejo de tantas y tantas personas, muchas de ellas tan invisibles.

ESTRENO DE "LANGOSTA" EN SALAS COMERCIALES

Reseña de la película tras su paso por el Festival de Cine Europeo de Sevilla
Estreno en salas comerciales 4 diciembre 2015

miércoles, 2 de diciembre de 2015

NADIE QUIERE LA NOCHE Aprendiendo a sobrevivir

Título internacional: Nobody Wants the Night
España-Francia-Bulgaria 2015 118 min.
Dirección Isabel Coixet Guión Miguel Barros Fotografía Jean-Claude Larrieu Música Lucas Vidal Intérpretes Juliette Binoche, Rinko Kikuchi, Gabriel Byrne, Matt Salinger, Velizar Blinev, Ciro Miró, Reed Brody Estreno en el Festival de Berlín 5 febrero 2015; en españa 27 noviembre 2015

Hay que remontarse a 1998 (A los que aman) para encontrar la única incursión de Coixet en el cine de época antes de ésta, un nuevo eslabón en una filmografía irregular y variopinta en la que ha alternado frecuentemente el documental con la ficción. Con apenas unos meses de diferencia con su anterior film, Aprendiendo a conducir, Nadie quiere la noche se estrena como uno de sus títulos más ambiciosos, entroncando con ese cine de marcado carácter internacional que también ha cultivado en películas como Elegy o Mi otro yo. La odisea de Josephine Peary, una rica y autoritaria neoyorquina, en busca de su marido, Robert Peary, aventurero y explorador de quien se dice fue la primera persona en llegar al Polo Norte, en 1909, le sirve a la directora catalana para trazar un retrato de mujer fuerte y comprometida a la vez que terca y miserable, que irá domando su soberbia y prepotencia al enfrentarse a la todopoderosa naturaleza en condiciones tan hermosas como adversas. En esta cruzada le acompañará primero otro explorador occidental, desencantado y envejecido, Gabriel Byrne (Sospechosos habituales), ya sin fuerzas para hacer frente a tormentas y avalanchas, y después una esquimal, Rinko Kikuchi (Babel, Mapa de los sonidos de Tokio, también de Coixet), superviviente nata, afín al entorno y optimista irredenta. Con ella la protagonista aprenderá a respetar y ser más tolerante, a sufrir las inclemencias del tiempo y las circunstancias y sobreponerse a sus propias debilidades. La ayuda de una excelente fotografía y una magnífica Juliette Binoche moldeando en su personaje todos estos matices, son perfectos aliados para conseguir un film al menos estimable. Lástima que el ritmo no sea siempre el adecuado, que la realizadora se empeñe en alejarse tanto del temperamento de sus personajes hasta convertir el producto en algo frío y muy calculado, y que el desenlace resulte insatisfactorio a todos los niveles posibles.

PAULINA Inteligente reflexión sobre la voluntad política reprimida

Título original: La patota
Argentina-Brasil-Francia 2015 103 min.
Dirección Santiago Mitre Guión Mariano Linás y Santiago Mitre, según la historia de Eduardo Borrás para la película de 1960 Fotografía Gustavo Biazzi Música Nicolás Varchausky Intérpretes Dolores Fonzi, Óscar Martínez, Esteban Lamothe, Cristian Salguero, Verónica Llinás, Laura López Moyano Estreno en el Festival de Cannes 15 mayo 2015; en Argentina 18 junio 2015; en España 27 noviembre 2015

Estos días asistimos impávidos y estupefactos a cómo los jefes de las naciones más poderosas del mundo desprecian el ingenio y la inteligencia para adoptar medidas de lo más básicas, primitivas y perentorias para luchar contra uno de los mayores problemas que tiene la humanidad en este siglo, el terrorismo islámico. Recurren a una legalidad que nos quieren convencer es irrefutable e insobornable, como si los cuerpos legales fueran la nueva Biblia a acatar sin reserva alguna, para adoptar la sempiterna consigna del ojo por ojo, la violencia atajada con violencia, que no genera sino más violencia. Se trata, como siempre, de no renunciar a privilegios y derechos adquiridos, aunque éstos pasen por la venta de armas y la compra de petróleo que asegure nuestro bienestar social. Un estilo de vida al que se ha adherido nuestra enferma sociedad, a costa de quien sea y con la lucha de clases y la desigualdad como premisas irrefutables. Santiago Mitre ha cimentado su predilección por el cine político, tras una ópera prima de temperamento romántico (El amor, Primera parte), con películas como El estudiante, un inteligente análisis del arribismo político desde las bases universitarias, y el documental Los posibles, ilustración de una coreografía sobre la marginación social de la juventud. Con Paulina confirma esa tendencia a partir de una adelantada película que Daniel Tinayre dirigió en 1960 y que sería conveniente recuperar para ver hasta qué punto Mitre ha aprovechado su trama para hacer un lúcido y muy inteligente discurso político. Una primera secuencia plano de casi diez minutos sienta las bases de la película; en ella la protagonista, una inmensa Dolores Fonzi (Truman) argumenta a un padre juez y aburguesado después de una juventud militando la izquierda más utópica, cómo ella prefiere marginar un futuro prometedor para alistarse en la docencia comprometida y el trabajo social en una zona desfavorecida de Argentina colindando con Paraguay. En otra secuencia la ya docente aclara en su taller de política que su proyecto no trata de políticos sino de orden social y económico. Y en otra entrega a sus alumnos una serie de papelitos conteniendo cada uno un artículo de la Declaración Universal de Derechos Humanos, eso papelitos, para que cada uno y una reflexione sobre el que le ha tocado. Estas tres poderosas y concisas secuencias son fundamentales para entender lo que subyace tras el discurso de Mitre en esta absorbente e inquietante película. Una patota, título original de la película que se refiere a una pandilla de maleantes, desencadenará una crisis sobre cuya resolución la joven profesora deberá tomar una serie de decisiones paulatinamente reprimidas por el orden establecido, que es el que precisamente ella quiere cambiar. La original estructura narrativa que utiliza Mitre, a través de la cual nos va revelando datos progresivamente, en un orden desordenado pero muy significativo, y la estupenda dosificación de los elementos que integran el discurso, desde los personajes a los paisajes, consiguen atrapar a un espectador para el que la función no acaba con el último de los créditos, sino mucho después, conforme reflexiona, debate y discute sobre lo que constituye sin duda una muy saludable provocación y un profundo análisis sobre la educación como herramienta para modificar el mundo, las pasiones y las leyes. Gran Premio en la Semana Internacional de la Crítica y Premio Fipresci en Cannes; multipremiada en la sección Nuevos Horizontes del Festival de San Sebastián y reciente Premio Fénix del Cine Iberoamericano a la mejor actriz.

lunes, 30 de noviembre de 2015

THE DIARY OF A TEENAGE GIRL Disfrutar de la adolescencia

USA 2015 102 min.
Guión y dirección Marielle Heller, según la novela de Phoebe Gloeckner Fotografía Brandon Trost Música Nate Heller Intérpretes Bel Powley, Alexander Skarsgard, Kristen Wiig, Christopher Meloni, Margarita Levieva, Madeleine Waters, Abby Wait, Quinn Nagle, Austin Lyon Estreno en el Festival de Sundance 24 enero 2015; en el de Berlín 7 febrero 2015; en Estados Unidos 28 agosto 2015; en España 27 noviembre 2015

En su primera película como directora, la joven y habitualmente actriz Marielle Heller adapta un libro de la viñetista Phoebe Glockner que es algo así como un manual sobre el despertar a la sexualidad sin sutilezas ni ñoñerías, sino todo lo contrario, acentuando la luminosidad de una época mágica para cualquiera adolescente que decida abrirse sin miedos ni prejuicios al disfrute de la juventud en todas sus acepciones. Glockner creció en el ambiente cosmopolita del San Francisco de los setenta, donde practicar sexo y consumir droga no tenía tantas connotaciones negativas como ahora. Allí tuvo la oportunidad de codearse con los más vanguardistas artistas del cómic del momento, gracias al novio de su madre, Bob Armstrong, detalle obviado en esta divertida comedia. Él trabajaba con Robert Crumb, el creador de Félix el Gato, a su vez esposo de Aline Kominsky, que junto a Diane Noomin y sus Twisted Sisters se convirtieron en inspiración y objeto de admiración de la jovencita, entonces adolescente, Glockner. Una sorprendente y carismática Bel Powley se convierte en alter ego de la dibujante, y junto a una fascinante fauna de gente divertida y dispuesta a experimentar, entre los que destacan un contenido Alexander Skarsgard y una estupenda Kristen Wiig en las antípodas de La boda de mi mejor amiga, pueblan esta original y fresca comedia, sensación indie del año, premiada en Sundance por su fotografía y en Gijón por su dirección artística, premio compartido con La calle de la amargura de Arturo Ripstein. Precisamente su puesta en escena, combinando a menudo imagen real e ilustraciones de cómic, es una de sus bazas fuertes, en un conjunto tan saludable como estrepitoso, pero sin histerias ni descalabros, sino manteniendo siempre ese tono jovial y desenfadado que vierte un gramo de esperanza sobre la tan depauperada situación de la comedia americana; prueba evidente de que se puede llegar a ser atrevido sin ser obsceno. Ha sido premiada también en Berlín y Edimburgo, y acumula varias nominaciones a los premios Gotham e Independent Spirit.

LA CALLE DE LA AMARGURA Mujeres en el infierno

México 2015 99 min.
Dirección Arturo Ripstein Guión Paz Alicia Garciadiego Fotografía Alejandro Cantú Intérpretes Patricia Reyes Espíndola, Nora Velázquez, Silvia Pasquel, Arcella Ramírez, Alejandro Suárez, Emoé de la Parra, Greta Cervantes, Alberto Estrella, Eligio Meléndez Estreno en el Festival de Toronto 15 septiembre 2015

En su decimocuarto largometraje con su marido, la escritora Paz Alicia Garciadiego escarba de nuevo en la miseria más profunda y desarmante de su país, como ya hiciera en títulos como Así es la vida o La perdición de los hombres. El objetivo esta vez es un suburbio regentado por prostitutas y luchadores de ring, fotografiados en un oscuro y opresor blanco y negro que acentúa el carácter intemporal y nauseabundo de la propuesta, hasta el punto de parecer una película de los cincuenta salvo por contados detalles tecnológicos. De hecho la tan repetida influencia del cine de Buñuel especialmente en este título debe circunscribirse a Los olvidados, cinta de 1950 cuyos referentes humanos y de denuncia social son más que evidentes en esta cinta. La última película del rey del melodrama mejicano, con películas como Principio y fin y Profundo carmesí para corroborarlo, es una bajada a un infierno poblado por mujeres desdichadas, maltratadas por la vida y por los hombres y condenadas a un futuro sin esperanza ni alivio. Pero son mujeres que de esa falta de consuelo han sacado fuerzas para enfrentarse a los hombres que las humillan y abusan de ellas, dominándolos si hace falta en un ejercicio de progresiva falta de piedad, aunque al final la gramática de Ripstein los redima como refugio de su insatisfacción y artífices de su condena. Una mirada por lo tanto misógina o quizás sea que Garciadiego prefiere así denunciar la carga social y cultural que han arrastrado estas mujeres que son retratadas con generoso sentido de lo grotesco, como se advierte en el constante reflejo en el espejo de la fealdad de sus cuerpos y acciones. Premiada en Gijón con los premios al mejor director y la mejor dirección artística.

domingo, 29 de noviembre de 2015

THE ASSASSIN Soporífero ejercicio de estilo y estética

Título original: Nie yin niang
Taiwán-China 2015 105 min.
Dirección Hou Hsiao-Hsien Guión Hou Hsiao-Hsien, Chu Tien-Wen, Hsieh Hai-Meng y Acheng Zhong, según un relato de Pei Xing Fotografía Mark Lee Música Giong Lim Intérpretes Shu Qi, Chang Chen, Satoshi Tsumabuki, Ethan Ruan, Nikki Gsieh, Ni Dahong, Zhang Shijun, Michael Chang, Jiang Wen Estreno en el Festival de Cannes 21 mayo 2015; en China 27 agosto 2015; en Taiwán 28 agosto 2015; en España 27 noviembre 2015

Prueba evidente de que Occidente no ha sido capaz de absorber la cultura oriental de la misma forma que éstos sí han sucumbido a la colonización cultural del oeste, son películas o productos artísticos como éste, un trabajo absolutamente indigerible y dificilísmo de comprender. Es más, si no fuera porque se asiste habiéndose leído la sinopsis previamente, sería prácticamente imposible entender qué es lo que nos quiere contar el prestigioso director de El maestro de marionetas y Millennium Mambo. O eso o es que uno es un irredento zoquete. A nadie escapa que la historia de esta asesina especialista en artes marciales pertenece a una filosofía y una manera de entender la vida y el mundo muy arraigada a la cultura china, donde la realidad y la irrealidad, los fantasmas y las presencias sobrenaturales son tan tangibles como las físicas; las diferencias de clase en el Medievo son también una constante a la que no es ajena esta cultura y donde la tiranía ejerce una presión sobre el pueblo tan grande que a éste no le queda margen para pensar y reflexionar, lo que abandona a las manos de los más poderosos las intrigas, traiciones y misterios que acaban protagonizando la política dominante. El problema es que la cadencia, el ritmo, la narrativa es tan parsimoniosa y exige tanta dedicación y paciencia al espectador que la película acaba siendo sumamente aburrida. Celebrar sus valores estéticos, sin lugar a dudas toda una gozada para los sentidos, queda un poco pobre como justificación para tan pedante y soporífero ejercicio de estilo. Su hermosísima fotografía, maravillosos colores y perfectos encuadres, se conjugan con una utilización del sonido ambiente embriagadora, pero todo al servicio de un espectáculo lento e ininteligible. Más sorprende sin embargo que el Festival de Cannes se fijara en su música y la premiara, prácticamente inexistente y con un tema final de chocante inspiración celta; también allí logró el premio al mejor director.

MISTRESS AMERICA La histeria como referente

USA 2015 84 min.
Dirección Noah Baumbach Guión Noah Baumbach y Greta Gerwig Fotografía Sam Levy Música Dean Wareham y Britta Phillips Intérpretes Greta Gerwig, Lola Kirke, Matthew Shear, Jasmine Cephas-Jones, Heather Lind, Michael Chermus, Cindy Cheung, Kathryn Erbe, Dean Wareham Estreno en el Festival de Sundance 24 enero 2015 y en Estados Unidos 14 agosto 2015; en España 20 noviembre 2015

Atraídos por la presencia de Greta Gerwig, cada vez menos enigmática de lo que al principio nos parecía, y aunque descreídos por la paulatina decepción que nos provoca el cine de Noah Baumbach, cuyo último trabajo, Mientras seamos jóvenes, nos pareció directamente un horror, constatamos una vez más el escaso fuelle que hoy día tiene la comedia americana. Mejor dirigida cuando son otros los que lo hacen, como Whit Stillman en Damiselas en apuros, Barry Levinson en La sombra del actor o Woody Allen en A Roma con amor, Greta Gerwig se desmadra cuando se pone en manos de Baumbach, con el que ésta supone su tercera colaboración (Greenberg, Frances Ha) y la segunda en la que ella aporta su granito de arena en el guión. Lástima, porque lo que sobre el papel se las prometía felices, con una joven desubicada de su entorno que descubre nuevos horizontes cuando conoce a su futura hermanastra, se queda en pura exasperación cuando lo vemos plasmado en pantalla. Las desavenencias que irán surgiendo entre las dos protagonistas se resuelven del lado de la histeria y el descontrol, especialmente cuando se trata del desmadrado perfil de la Gerwig, que interpreta a la supuestamente sofisticada hermanastra en cuestión. Por todo ello la función acaba haciéndose insufrible, un peldaño más en la cada vez más anodina a la vez que pretenciosa filmografía del director de Una historia de Brooklyn y guionista de un par de títulos de otro insufrible y sobrevalorado, Wes Anderson.