Dirección Alex Thompson y Kelly O’Sullivan Guion Kelly O’Sullivan Fotografía Luke Dyra Música Quinn Tsan Intérpretes Keith Kupferer, Katherine Mallen-Kupferer, Tara Mallen, Dolly De Leon, Hanna Dworkin, Dexter Zollicoffer, H.B. Ward, Tommy Rivera-Vega, Alma Washington, Matthew C. Yee Estreno en el Festival de Sundance 18 enero 2024; en Estados Unidos 14 junio 2024; en España 28 marzo 2025
Pantalla Sonora
Un cajón de sastre en la red dedicado al cine y la música... fundamentalmente
miércoles, 2 de abril de 2025
GHOSTLIGHT Terapia familiar de choque
Dirección Alex Thompson y Kelly O’Sullivan Guion Kelly O’Sullivan Fotografía Luke Dyra Música Quinn Tsan Intérpretes Keith Kupferer, Katherine Mallen-Kupferer, Tara Mallen, Dolly De Leon, Hanna Dworkin, Dexter Zollicoffer, H.B. Ward, Tommy Rivera-Vega, Alma Washington, Matthew C. Yee Estreno en el Festival de Sundance 18 enero 2024; en Estados Unidos 14 junio 2024; en España 28 marzo 2025
martes, 1 de abril de 2025
NOCHE MÁGICA DE PERIANES Y LA FILARMONÍA
Si
hace una semana se agotó el papel para Martha Argerich, que como era previsible
acabó cancelando, por qué la Filarmonía
apenas logró medio aforo, cuando tanto una como la otra están al mismo
nivel de popularidad. Podríamos entender que Gustavo Dudamel o Lang Lang
pulverizaran la taquilla y la orquesta inglesa no, dado el nivel extremo de
popularidad que disfrutan el director venezolano y el pianista chino, y a pesar
de la excelencia de esta incomparable
orquesta, avalada durante décadas por las más insignes e históricas batutas.
Lo
cierto es que, sin llegar a la vergüenza de Andris Nelsons, muchas fueron las
vacantes en un concierto memorable y una
visita de lujo, algo que esperemos no frene a la actual dirección del
teatro para seguir programando citas como ésta. Que fuera lunes, que marzo esté
saturado de importantes citas musicales, que el precio de la entrada fuera algo
elevado… quién sabe por qué la melomanía
sevillana volvió a mostrarse tan raquítica.
Perianes
en casa
Residente
desde hace ya un buen número de años en Sevilla, Javier Perianes, el elegido por la orquesta para protagonizar esta
mini gira española que continuará en Zaragoza y Madrid, parecía sentirse en
casa, cómodo y relajado, así como
llevando las riendas de la primera parte del concierto, con un egipcio de Saint-Saëns que en sus manos
y las de la orquesta lució imponente y
majestuoso, pero sobre todo mágico.
Esta
página de inspiración arabizante,
estilizada y exótica pero sin grandes pretensiones, encontró en Perianes el
intérprete ideal, que empleó astucia e
inteligencia para dotar a la partitura de la efervescencia y la ligereza
que demanda sin por ello reprimir fuerza y vitalidad. El director finlandés Santtu-Matias Rouvali, actual titular de la
orquesta, siguió con mimo y delectación las pautas del pianista, logrando una simbiosis perfecta con él.
Perianes
resolvió el primer movimiento con transparencia
y mucha delicadeza, con un desarrollo muy elaborado y sincopado plagado de
contrastes puntualmente dramáticos. De la misma forma, su rapsódico andante encontró en la formación y el
pianista unos intérpretes ideales, aprovechando el andaluz para destacar los
arabescos y demás elementos
orientalizantes que tanto entroncan con nuestra propia cultura.
Así
hasta derivar en un virtuosismo
exacerbado en el movimiento final, con episodios efervescentes y excitantes
acompañados de una orquesta siempre afín, haciendo gala de una gramática fina y sutil. Dos propinas
alargaron la brevedad del encuentro, una Danza
del fuego enérgica y apabullante, y la íntima delicadeza con la que el
pianista abordó el precioso Nocturno Op.
54 nº 4 de Grieg.
Auténtica
magia musical
También
breve, la segunda parte estuvo protagonizada por la tercera y más larga de las
suites que preparó Stravinski a partir del primero de sus ballets para
Dhiagilev, El pájaro de fuego. Nos
preguntamos por qué no se interpreta más
a menudo el ballet completo, sólo quince minutos más largo que esta suite.
La
juventud de gran parte de la plantilla nos hace pensar en lo durísimas que
deben ser las pruebas de acceso para mantener a lo largo de los tiempos la
excelencia que marca a una de las tres
orquestas fundamentales de Londres, centro neurálgico de la interpretación
orquestal a nivel mundial. En este sentido, cabe destacar el sensacional trabajo del oboe y el fagot
en esta página de riquísimas texturas y extraordinaria orquestación.
Especialmente subyugante fue la delicadeza con la que llegaron a sonar
trombones y maderas.
Los
voluptuosos arabescos y las abundantes
figuras ornamentales encontraron en la Filarmonía el medio ideal para
lograr esa atmósfera mágica que pide la partitura, como nunca la habíamos
disfrutado en tantas otras ocasiones. Una excelencia que también se manifestó
en los pasajes más poderosos y
estruendosos, sin perder la claridad ni la trasparencia en ningún momento.
La majestuosidad de la trompa y el glorioso
resplandor del solemne final, fruto de una inusitada inventiva orquestal,
lograron en la batuta de Rouvali y el magisterio de la orquesta, cotas
inimitables de perfección.
Circus Polka, una deconstrucción de la Marcha
militar de Schubert, sirvió como colorista
propina. La pieza fue un encargo del Circo Ringling a Stravinski,
curiosamente adaptada para banda y órgano por David Raksin, el autor de la
famosa banda sonora de Laura, que
visitó Sevilla en aquel lejano año de inauguración del Maestranza. Y para
terminar y alcanzar las dos horas
estándares de función, una enérgica y contrastada Danza húngara nº 1 de Brahms.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía
lunes, 31 de marzo de 2025
LOS PATÉTICOS CASTRATI DE MANUEL RUIZ
En los últimos años
hemos apreciado la querencia del contratenor vasco, padrino ausente de la
función, por los espectáculos atrevidos
y diferentes, como demostró en aquella Soledad
del héroe que protagonizó en el Maestranza hace tres años. Con algo
parecido ha decidido apoyar al joven cordobés, que sobre el escenario va alternando
canto con gestos escénicos,
frecuentemente patéticos, que van del continuo cambio de vestuario sobre
las mismas tablas a discretos movimientos coreográficos diseñados por el
también cordobés Antonio Ruz,
responsable de la dirección escénica de este comedidamente ambicioso proyecto.
Drag castrato
La habilidad de Ruiz para moverse por el escenario vistiendo ropajes a
menudo incómodos, alternar el canto con los cambios de vestuario y los
movimientos escénicos, se vio recompensada generosamente mientras por su voz
fueron pasando algunos conocidos pasajes
de óperas y oratorios de Haendel, Vivaldi y Alesssandro Scarlatti, con
estaciones desatacadas en un dulce y emotivo Vedró col mio diletto de Giustino,
un refulgente Empio, dirò, tu sei de Giulio Cesare, y ese final obligado con Lascia la spina del oratorio El triunfo del tiempo y el desengaño,
antes de convertirse en la famosa aria Lascia
ch’io pianga de Rinaldo.
Y entre tanta
exhibición de agilidad y canto, se
coló una deliciosa Passacaglia de
Girolamo Kapsberger, defendida por Soriano a la tiorba con la delicadeza y responsabilidad que le caracteriza. Quedó
por lo tanto pendiente calibrar la potencia y proyección del joven cordobés,
quizás en otra ocasión. De timbre y
gesto anda bien dotado, aunque quizás falte un punto de mayor expresividad,
que también podrá ir limando. Pero en
general, promete.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía
domingo, 30 de marzo de 2025
LA ORQUESTA DE BORMUJOS ENTRA EN FEMÁS POR LA PUERTA GRANDE
Después de unos días
colmados de música de Manuel
García en su propia tierra, tras la presentación de I tre gobbi en la sala del Maestranza
que lleva su nombre, y la selección que de coplas suyas hizo Ismael Jordi en su
triunfal recital del pasado fin de semana, en ambos casos con la colaboración
al piano y la restauración de Rubén Fernández Aguirre, por fin escuchamos su música a toda orquesta, con su ópera
de un solo personaje El poeta calculista.
Una comedia lírica que se estrenó en Madrid
en 1805, y que poco después cosecharía un gran éxito en París, donde el autor
pasó sus años más fructíferos e icónicos. Su reivindicación por un conjunto, la
Orquesta de Cámara de Bormujos, cuyo mayor empeño desde que se fundó en 2016 ha
sido recuperar páginas del Clasicismo poco
transitadas, ha constituido la primera aportación al Femás de esta joven
formación del Aljarafe, que esperemos que no sea la última; el éxito logrado le avala.
Un trabajo hecho
con cariño y esfuerzo
Gran parte de la
responsabilidad de este éxito es de su director, el profesor Álvarez Calero,
que pone todo su cariño y entusiasmo
en cada una de las propuestas que, temporada tras temporada, presenta ya sea en
el Salón de Actos del CEU de Bormujos o en este mismo Espacio Turina que ya ha confiado en varias ocasiones en la
oportunidad de programarlas.
En El poeta calculista un aprendiz de libretista imagina lo que haría
con el legado de obras sin publicar que heredara de un rico hacendado al que
prestara servicios. Cómo iría poco a poco sacando
rédito del arsenal de libretos, desde tonadillas a boleros, pasando por
coplas, escenas operísticas y comedias líricas que irían poco a poco engrosando
su patrimonio hasta alcanzar la gloria y
la riqueza que ansiaba.
Joven y apuesto
tenor almeriense
Un solo personaje al que dio vida de forma impecable el joven tenor
almeriense Juan de Dios Mateos, que no cosecharía como personaje la riqueza
anhelada, pero sí como intérprete el
aprecio y la simpatía de todos y todas quienes tuvimos el privilegio de
acompañarle en una mañana triunfal de domingo.
Álvarez Calero supo impregnar de fuerza y color una
obertura en la que se vislumbraba ya el milagroso cosmopolitismo de quien aún
no había salido de las fronteras españolas y ya parecía conocer todas las nuevas corrientes que se cocían en la
Europa más elitista. Una pieza de corte rossiniano y gramática distendida
en la que no fue difícil vislumbrar una claridad melódica y una estructura
orquestal tan férrea como flexible, con episodios
sensacionales en las maderas, algo menos en los metales, y quizás un punto
por debajo en la cuerda, que en los pasajes más agudos ofrecía cierta tendencia
a la estridencia, siempre dentro de unos
parámetros más que aceptables.
El tenor aprobó con creces en fluidez, potencia,
proyección, coloratura y agilidades, demostrando por qué se maneja tan bien
en el bel canto. Pero sobre todo
destacó su enorme simpatía, y esa
actuación que no sabemos si autóctona o dirigida, logró una comicidad y una
gracia inusitada, de la que fueron partícipes algunos integrantes de la
orquesta, especialmente el concertino Nazar
Yasnytskyy y sobre todo el propio Álvarez Calero, que se prestó a algunas
chanzas pactadas con el carismático
protagonista.
Así, piezas tan
populares como Yo que soy contrabandista,
repetida como propina, la agotadora aria
grande o el sorprendente dúo en el que tiene que alternar voces impostadas de bajo y soprano, se
intercalaron con interludios orquestales en los que la formación evidenció el
mismo cariño y buen gusto que en los pasajes acompañantes, siempre en sintonía y perfecta concertación con
la voz de Mateos.
La fecunda comicidad de
la propuesta, la naturalidad con la que todos sus artífices acometieron la
empresa, y la felicidad que
transmitieron al público, lograron una agradabilísima sorpresa en forma de
concierto que tardaremos en olvidar. Si para este ingenuo poeta calculista soñar es gratis, para nosotros disfrutar de un espectáculo así no tiene
precio.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía
EL CAFÉ ZÍNGARO DE IL SUONAR PARLANTE
Para ello ha contado
con su viejo amigo Vittorio Ghielmi,
con quien colaboró en el primer registro de Il Suonar Parlante, protagonizado por un ensemble de violas da gamba, el multi laureado y vanguardista Full of Colour. El resultado ha sido la recreación de uno de sus discos más
icónicos, Gypsy Baroque, que
salió al mercado en 2018 y constituye toda una fiesta de sonido y color,
dominada por una fantasía y una
imaginación desbordantes.
Se trata de imaginar
cómo debieron ser aquellas serenatas y otras manifestaciones musicales de los
zíngaros que habitaban Bohemia y el este europeo en épocas del Barroco, insertando todo tipo de influencias y
poniéndolo todo a dialogar con nuestra actual sensibilidad, de forma que hasta el jazz se viera reflejado en el
resultado final.
Grandes
virtuosos
Entre los músicos
convocados, destacó Stanislav Paluch
al violín folk, artífice además de un buen puñado de los arreglos incluidos en
el programa, e incluso autor de alguna que otra partitura. También lo hicieron Marcel Comendant, toda una autoridad
del címbalo, y la voz susurrante y
maleable de Graciela Gibelli, soprano argentina que fue también fundadora
junto a Ghielmi de Il Suonar Parlante.
En este sentido, cabe
destacar la labor desplegada por Margherita
Naldini al contrabajo, cuya intervención dotó en cada momento de relieve y
cuerpo al trabajo de sus compañeros. Shalev
Ad El al clave y Jana Semeradova
a las flautas, destacaron también en sus intrincadas intervenciones, mientras Alessandro Tampieri se manifestó de
forma impecable recreando las complejas articulaciones y continuos arabescos de
sus partes solistas.
Un programa
alegre y desenfadado
Toda una eclosión
musical que partía de piezas no escritas
ni por lo tanto salvadas, aunque sí recreadas en un buen porcentaje por
quienes tuvieron ocasión de escucharlas. Por eso no fue de extrañar que, entre
tanta música popular, se injertaran otras de Telemann, Vivaldi o el propio
Mozart, privilegiados testigos del arte de
estos singulares gitanos, a la manera en la que éstos pudieran haberlas
interpretado.
El trío formado con el
cimbalista y el violinista folk, un auténtico
lujo lleno de fuerza y vitalidad, se vio acompañado de la voz de Gibelli,
algo mate, sin demasiada fuerza y escasa expresividad, con excepciones como la
nana de los recurrentes gitanos Lóvari. En su única aria de soprano, Solo per voi tra mille e mille, de Telemann,
acusó un legato insuficiente y un tono apagado.
sábado, 29 de marzo de 2025
POR TODO LO ALTO Afinidades fraterno-musicales
Francia 2024 103 min.
Dirección Emmanuel Courcol Guion Emmanuel Courcol e Irène Muscari Fotografía Maxence Lemonnier Música Michel Petrossian Intérpretes Benjamin Lavernhe, Pierre Lottin, Sarah Suco, Nathalie Desrumaux, Stèphanie Cliquennois, Ludmila Mikael Estreno en el Festival de Cannes 19 mayo 2024; en Francia 27 noviembre 2024; en España 28 marzo 2025
viernes, 28 de marzo de 2025
UNA FUNCIÓN MUY VERBENERA
Y
nos vino a la memoria, en tan sintomática fecha, tantos espacios cerrados y aquellos otros que corren el peligro de
hacerlo, empezando por el Teatro San Fernando de la calle Tetuán, o los de
Sierpes, Imperial y Lloréns, a los que declarar bienes de interés cultural no
parece hacerles mucho favor, sin hablar del Coliseo, que aunque no fue
exactamente teatro, hechuras no le faltaban. Ayer mismo tuvo lugar una concentración frente al Lope de Vega
para exigir su inmediata reapertura.
El
dramaturgo, actor y poeta Álvaro Tato
diseña y articula este prólogo, que a la postre se convierte en lo mejor de
esta producción del señero título zarzuelero, cuando todavía recordamos con
enorme satisfacción el extraordinario
sabor de boca que nos dejó hace casi veinte años la anterior producción,
también de la Zarzuela, que pudimos ver cuando el Maestranza la programó por
última vez, entonces con una dirección escénica de Sergio Renán muy deudora del
cine de los años treinta.
Una
primera parte con aspecto de musical
El prólogo se ambienta en 1929, cuando director y compañía preparan con la
histeria habitual la última función
de un teatro que se especializó en eso que llamaron el teatro por horas, y cuya
famosa cuarta de Apolo se reservaba
al título más llamativo. Y entonces todo recuerda a la atmósfera que se ha
seguido respirando en series de televisión tan populares como Aquí no hay quien viva o La que se avecina, y que a nosotros nos
parecen tan deleznables por cuanto retratan una sociedad donde reina el mal humor, la falta de respeto y la mala
educación, como si fueran recursos humorísticos.
Con
este pretexto, se hace un documentado repaso a la historia del Apolo antes de
que se reabriese en la Plaza Progreso, hoy Tirso de Molina, donde se
representan musicales como el que
plantea este prólogo, con números de zarzuelas y revistas poco conocidas que sirven para poner en escena coreografías nunca del todo rematadas, siempre en
el límite de lo correcto, sin llegar a
la excelencia, aunque en lo estrictamente musical funcionaron
satisfactoriamente desde el foso y sobre el escenario, destacando el Chotis de la garsón de Jacinto Guerrero,
el Tango del cinematógrafo de
Serrano, y el duelo de valses de Chueca y Valverde.
Una exhibición
de malos modos
Unos
decorados costumbristas y realistas,
de esos que el público aplaude a rabiar, abren paso a una Verbena de la paloma cuyo primer cuadro deja ya en entredicho la
oportunidad de esta nueva producción a raíz del ciento setenta y cinco aniversario del nacimiento del autor. La
combinación entre el dúo de Don Hilarión y Don Sebastián, los chascarrillos del
tabernero y sus amigos y la afligida canción de Julián, no funciona. Falta
dinamismo y emoción, antes de que en el coro
entonando las famosas seguidillas atisbemos en primera línea a Marta
García-Morales y Paula Ramírez, integrantes de la Compañía Sevillana de
Zarzuela, que con pocos medios tan bien sabe quitarle el polvo a estos
títulos decimonónicos.
En
este contexto, hay que destacar una buena iluminación, un correcto vestuario y
una vistosa escenografía, especialmente en el número de la soleá, muy bien cantado por Sara Salado y bailado por la coreógrafa Cristina Arias. Por su
parte, la directora jienense Lucía Marín,
mantuvo el control de la orquesta, salvo en momentos puntuales en los que llegó
a eclipsar las voces, si bien se mostró más preocupada por sacar brillo que por cuidar los matices de la partitura y su
excelente orquestación.
Entre
esas voces eclipsadas, nos sorprendió la de Manuel de Diego, inaudible en La
verbena y sin embargo tan potente en el prólogo, donde daba vida a un
fotógrafo. De igual manera, pero a la inversa, nos pasó con Ana San Martín, que dio la sensación de
no saber cantar en el prólogo y sin embargo se defendió muy bien en su breve cometido como Casta.
No
cabe duda de que Nuria Castejón, más
habitual como coreógrafa que como directora de escena, se ha tomado con
seriedad su cometido en esta producción que se estrenó en Madrid la primavera del año pasado, y debía haberse
representado en Les Arts de Valencia en noviembre si no hubiese sido cancelada
por la tragedia de la Dana; pero los
resultados no le avalan a nuestro juicio. Que sus hermanos Rafa y Jesús le
acompañen en la empresa, el primero como tabernero (director en el prólogo) y
el segundo como voz en la radio, nos parece un gesto tan oportuno como entrañable.