miércoles, 2 de abril de 2025

GHOSTLIGHT Terapia familiar de choque

USA 2024 110 min.
Dirección
Alex Thompson y Kelly O’Sullivan Guion Kelly O’Sullivan Fotografía Luke Dyra Música Quinn Tsan Intérpretes Keith Kupferer, Katherine Mallen-Kupferer, Tara Mallen, Dolly De Leon, Hanna Dworkin, Dexter Zollicoffer, H.B. Ward, Tommy Rivera-Vega, Alma Washington, Matthew C. Yee Estreno en el Festival de Sundance 18 enero 2024; en Estados Unidos 14 junio 2024; en España 28 marzo 2025

Nada más comenzar, bajo los acordes de Oh, What a Beautiful Mornin’ del musical de Richard Rodgers Oklahoma! – luego también sonarán Out of My Dreams, y una de las protagonistas entonará en un karaoke I Can’t Say No -, esta sencilla y amable película nos pone en antecedentes. Se trata del poder sanador del arte respecto a las más duras heridas que nos puede dejar la vida. Una familia en la ficción, interpretada por otra en la vida real, sufre un particular duelo del que apenas vamos conociendo detalles a lo largo del metraje, que afecta de distinto modo a cada uno y una de sus tres integrantes, especialmente de forma introvertida en el padre, y todo lo contrario, con graves problemas de adaptación y un comportamiento agresivo, en la hija.

El también matrimonio formado por Alex Thompson y Kelly O’Sullivan resuelven con pericia, atención al matiz y el detalle, y sin caer en lo lacrimógeno, esta comedia agridulce donde ese arte redentor y la integración en una determinada comunidad, procuran obrar el milagro. Para ella, que escribió el guion de Saint Frances, la primera película de él, es su debut en la dirección, y vuelve a erigirse en autora del delicado y sensible libreto. La aportación de Dolly de Leon, a quien descubrimos en El triángulo de la tristeza, y la paulatina identificación entre el drama personal de esta familia obrera y el Romeo y Julieta de Shakespeare que irá sanando sus heridas, colaboran a la eficacia de esta pequeña y a la vez gran película que nos hace recuperar la confianza en una cinematografía que antes era generosa en dramas y comedias sentimentales.

Aquí no sale ningún arma, que ya es mérito tratándose de una película estadounidense, y sus protagonistas trabajan sus personajes desde el mimo y la contención. Se logra, por otro lado, que el papel redentor del bardo inmortal, recientemente reflejado también en la película Las vidas de Sing Sing, no caiga en la caricatura, y todo funcione dentro de un tono medido, amable y lleno de ternura pero sin compasión. El único reproche que podemos hacerle, desde el humor, es que la hija, de diecisiete años considere que Romeo y Julieta de Baz Luhrmann sea un clásico, obviando los de Cukor y Zeffierelli, que sí que lo son.

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