martes, 18 de octubre de 2022

GIRASOLES SILVESTRES Anna y los hombres

España-Francia 2022 107 min.
Dirección
Jaime Rosales Guion Jaime Rosales y Bárbara Díez Fotografía Hélène Louvart Intérpretes Anna Castillo, Oriol Pla, Quim Ávila, Lluís Marqués, Manolo Solo, Carolina Yuste Estreno en el Festival de San Sebastián 17 septiembre 2022; en salas 14 octubre 2022

Dejando aparte aquel cine experimental con el que germinaron sus primeros títulos (Las horas del día, La soledad y, en menor medida, Tiro en la cabeza), a Jaime Rosales le sienta mejor el cine sencillo y natural cultivado en Hermosa juventud, que el más impostado y sofisticado con el que nos sorprendió en Petra. Afortunadamente Girasoles silvestres se encuentra cerca de aquella película sobre una joven pareja sobrepasada por las vicisitudes, incluso podría decirse que es su película más amable y condescendiente, a pesar de tocar un tema tan espinoso como la masculinidad rancia y reaccionaria que desgraciadamente perdura, a veces incluso con más virulencia, en nuestra enferma sociedad.

Es el encanto a raudales que emana con total naturalidad de Anna Castillo, y la presencia entrañable de quienes interpretan a sus pequeñas hija e hijo, lo que se manifiesta en mayor medida en esta película a la que no le falta ni ese rayo de esperanza que da coherencia al conjunto. Cuenta la pequeña historia de una jovencísima madre en busca de la felicidad a través de la familia y de un hombre con el que compartir sus días y sus ansias de vivir. Se trata de un personaje responsable que en su periplo se topa con el maltrato, la irresponsabilidad y la inmadurez, obstáculos que deberá ir salvando con inteligencia y buen tiento.

Rosales aprovecha además para definir sin excesos ni maniqueos una Cataluña dispar y enfrentada, la poblada de inmigrantes con acento andaluz, una clase obrera a la que pertenece la protagonista, y la aburguesada que habla catalán y habita en barrios más elegantes. No hay profundidad en este somero análisis apuntado, como tampoco la hay en todos los temas que toca, pero se agradece en su voluntad de tejer un trabajo sensible y emotivo, con ese rayo luminoso que parece flotar en todo momento sobre el ambiente, y que una rica banda sonora, done destacan Triana y Pavarotti, hace aún más brillar.

lunes, 17 de octubre de 2022

CERDITA La denuncia como excusa

España-Francia 2022 99 min.
Guion y dirección
Carlota Pereda Fotografía Rita Noriega Música Olivier Arson Intérpretes Laura Galán, Carmen Machi, Pilar Castro, Richard Holmes, Irene Ferreiro, Camille Aguilar, Claudia Salas, José Pastor, Julián Valcárcel, Chema del Barco, Fernando Delgado-Hierro, Amets Otxoa, Stéphanie Magnin Estreno en el Festival de Sundance 25 enero 2022; en salas 14 octubre 2022

Después del éxito y el Goya obtenido con Cerdita, el segundo de sus tres cortometrajes, Carlota Pereda debuta en el largometraje en solitario (antes había dirigido junto a otros colegas la producción argentina La cola del diablo) con esta secuela del corto que tanto reconocimiento le reportó. Igual que ocurriera hace unos años con la película Madre de Rodrigo Sorogoyen, el primer cuarto de hora del film reproduce el corto original, a partir de lo cual inventa un desarrollo y un desenlace añadido que no disimula su querencia por el género trash de terror, sangre y mutilaciones directamente importado de la cultura norteamericana. Tenemos por lo tanto un producto hiper violento que pretende denunciar el bullying procurándole a su protagonista una suerte de venganza a manos de un ángel redentor, o más bien un Prometeo en clave Frankenstein que parece funcionar a partir de las heridas sufridas en sus propias carnes.

Entre relecturas de éxitos del género como Carrie, ¿Quién puede matar a un niño? o La matanza de Texas, Pereda acierta al desarrollar su intenso drama de tal forma que provoca tanta o más animadversión la conducta indecente y miserable de las acosadoras que la del asesino en serie que desata la tragedia. En medio surgen una serie de crímenes, algunos injustificados, y una intención de dar un perfil de España profunda al ambiente que no llega a convencer, poblado por urbanitas moldeados al estilo de los repartos americanos, con la sola excepción de los padres de la protagonista, una Laura Galán que se emplea a fondo para dar vida a esta chica acosada y retraída cuyo destino dará un vuelco con la llegada de un extraño visitante al lugar.

Pereda cuida los detalles y logra un trabajo solvente, acaso demasiado violento con el fin de satisfacer la presente demanda, algo enfermiza debido a los cánones a los que se la ha acostumbrado. Brillan decisiones técnicas como esa pantalla estrecha que potencia la sensación de agobio o la música del siempre experimental Olivier Arson (otra coincidencia con Sorogoyen), que para la ocasión ha elaborado la banda sonora a partir de sonidos grabados durante el rodaje. Con todo, Cerdita se debate entre la denuncia y el respeto a la diferencia, y el cine gore y de terror cada vez más violento y nauseabundo importado de América y que tanto está contribuyendo a forjar una sociedad enferma. Lamentablemente apreciamos que la balanza se ha inclinado por lo segundo.

viernes, 14 de octubre de 2022

EN LOS MÁRGENES Día de aprendizaje

España-Bélgica 2022 105 min.
Dirección
Juan Diego Botto Guion Juan Diego Botto y Olga Rodríguez Fotografía Arnau Valls Colomer Música Eduardo Cruz Intérpretes Penélope Cruz, Luis Tosar, Adelfa Calvo, Christian Checa, Aixa Villagrán, Juan Diego Botto, Font García, Nur Levi, Somaya Taoufiki, Ame Aneiros, María Isabel Díaz Estreno en el Festival de Venecia 5 septiembre 2022; en salas 7 octubre 2022


Ya es hermoso que Penélope Cruz y Juan Diego Botto se prometieran hace años realizar un proyecto conjunto, y que éste haya cristalizado con el debut como director del celebrado actor, cineasta y dramaturgo. Pero que el proyecto sea tan generoso y solidario, fruto del compromiso del actor y el matrimonio Cruz Bardem que tantas críticas ha soportado en este país donde el mayor delito imaginable es hacer esperar al rey cincuenta segundos, lo hace todavía más hermoso y, sobre todo, necesario. Porque desde nuestra posición privilegiada, donde casi todos esos placeres del capitalismo que llamamos sociedad del consumo y el bienestar, están prácticamente colmados, enfrentarnos a la realidad que viven tantas miles de personas a diario en barrios que no nos cogen tan lejos, resulta siempre incómodo e inconveniente.

Puede que sin mucha sutileza pero sí con mucho coraje, Botto nos invita a reflexionar sobre las leyes, los poderes, la hipocresía y la desigualdad que lleva a tantas criaturas a verse de repente en la calle porque así lo han resuelto bancos y prestamistas usureros, que aprovechan cualquier golpe de mala suerte para arrojar a seres humanos a la inmundicia y la miseria más severa. En cierto modo apenas hemos evolucionado desde aquellos romanos que recaudaban impuestos para mejorar las condiciones de vida de los patricios en detrimento del pueblo llano y cada vez más empobrecido, y con las fuerzas del orden siempre en contra de los y las más desgraciadas. Pero no hay voluntad de resolver estas situaciones a todas luces injustas, se prefiere el parche para paliar el dolor y el desangramiento, a la revolución, la creatividad y el ingenio para lograr una sociedad más justa, equitativa y libre. Todo esto se refleja perfectamente en el film de Botto que produce Cruz, centrado en los desahucios, poniendo de relieve la escasa capacidad de maniobra que tienen gobiernos, instituciones y organizaciones humanitarias, a pesar del enorme esfuerzo que a menudo despliegan estas últimas, frente a los verdaderos poderes fácticos, las fuerzas gestadas durante siglos para ejercer el control y que tanto hoy se han potenciado con la irrupción indiscriminada de la tecnología.

Al margen de su valor divulgativo y de visibilización, la película de Botto tiene también sus méritos estrictamente cinematográficos, empezando por la definición de sus personajes, lejos de la perfección, poniendo de relieve sus debilidades y defectos, empezando por un Luis Tosar que no sabe gestionar su vida y responsabilidades privadas con su afán solidario y sus funciones como gestor y defensor de los más oprimidos. Pero es en el personaje de su hijastro, interpretado por el joven Christian Checa, a quien vimos en la interesante Las consecuencias, con la que en plena erupción volcánica pudimos disfrutar del inquietante paisaje de La Palma previo al cataclismo, donde la película pone a nuestro juicio su acento. Involuntariamente vivirá una jornada que nunca olvidará, le abrirá nuevos horizontes y una visión más realista de la marginación y la injusticia en la que sobreviven millones de personas. Una jornada de aprendizaje que bien vale perderse una excursión y un posible romance, y que sirve para poner de relieve que la solución de este desdichado planeta pasa inevitablemente por la educación, base de todo sea en materia de sostenibilidad, de reparto equitativo de recursos y riqueza, y de humanización en general.

Merece destacar también el mérito de Penélope Cruz, capaz de convencer en un personaje tan radicalmente opuesto a lo que nos ha acostumbrado, tantos años después de aquella No te muevas y después de tanta capa de glamour y sofisticación. La naturalidad con la que el film pasa frecuentemente de una a otra historia cruzada, el ritmo que imprime a la narración y su capacidad para emocionar, son otras aptitudes del novel realizador, independientemente de que en algún momento podamos admitir que subraya demasiado el discurso. Películas así son necesarias, más si están tan bien hechas y hay detrás tanto amor, generosidad y responsabilidad. Si más personas de las que estamos sumergidas en el bienestar nos comprometiéramos un poco más, quizás ese utópico deseo de cambiar el mundo podría llegar a materializarse.

lunes, 10 de octubre de 2022

FALL No apta para quienes sufran vértigo

USA 2022 107 min.
Dirección
Scott Mann Guion Jonathan Frank y Scott Mann Fotografía MacGregor Música Tim Despic Intérpretes Grace Caroline Currey, Virginia Gardner, Jeffrey Dean Morgan, Mason Gooding, Jasper Cole Estreno en Estados Unidos 12 agosto 2022; en España 7 octubre 2022

El director británico afincado en Los Angeles, Scott Mann, se inscribe ahora en el cine de aventuras al límite y fuerte descarga de adrenalina con esta película sobre dos mujeres jóvenes que deciden escalar una altísima y abandonada torre de comunicaciones en pleno desierto, con las consabidas complicaciones ideadas para hacernos pasar el peor de los ratos posibles, y lo consigue aunque solo sea parcialmente. Y es que nos hemos acostumbrado a tanto hiperrealismo gracias a los recursos técnicos a veces milagrosos con los que cuenta hoy el medio, que ya no resulta fácil involucrarnos tanto en las peripecias y tragedias ajenas.

Después de dirigir a Robert Carlyle y Ving Rhames en El gran torneo, a Robert de Niro en El golpe del siglo y a Pierce Brosnan en La última jugada, Mann se adentra en este tipo de aventuras de la mano de los productores de la película de corte similar A 47 metros, James Harris y Mark Lane, cambiando las profundidades del mar por las alturas, 600 metros a pie de suelo. Pero por muy buenos que sean los efectos especiales y la sensación que pueda provocar de caída al vacío y peligro constante, descuida muchos aspectos fundamentales que le restan credibilidad, y por extensión empatía con las heroínas. Así, el viento sopla menos de lo que debería, a veces ni sopla o sopla en una misma secuencia, y la torre no debería suponer mayor riesgo para quienes están acostumbradas a escalar paredes de montaña prácticamente verticales, al más puro estilo Ethan Hunt (cita literal). Eso y una trama sentimental cargada de moralina y sin mucho interés, hacen que la cinta naufrague parcialmente, si bien no podemos olvidar que se trata de pura serie B destinada al consumo rápido y el olvido exprés, muy por debajo de los resultados que Jaume Colet-Serra logró con Blake Lively en Infierno azul, donde tenía que sobrevivir en una plataforma tan pequeña como la de estas dos protagonistas, en aquel caso una tabla de surf, ellas en el pequeño tope de esta infernal torre, por cierto diseñada para ser subida por escalera de mano y con una bombilla funcionando en lo más alto que exige un mantenimiento intermitente que hace improbable ese estado lamentable que provoca el desastre para las pobres aguerridas.

La protagonista ha cambiado su apellido Fulton con el que la hemos visto en otras producciones por el que ahora reza en la ficha técnica. Entre los méritos técnicos cabe destacar a MacGregor, seudónimo del madrileño Miguel de Olaso, como director de fotografía curtido en publicidad y videos musicales, que aborda ahora su primer trabajo cinematográfico relativamente importante, y aporta gran parte de su espectacularidad a la cinta. Por su parte, el compositor Tim Despic se limita a imitar el estilo de Hans Zimmer de hace ya algunas décadas.

domingo, 9 de octubre de 2022

DE LA SALLE Y POPPEN COMPLETAN UN CICLO MEMORABLE

3er concierto del ciclo Gran Sinfónico de la Temporada nº 33 de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Lise de la Salle, piano; Christoph Poppen, dirección. Programa: Conciertos para piano nº 4 en Sol mayor Op. 58 y nº 5 en Mi bemol mayor “Emperador” Op. 73, de Beethoven. Teatro de la Maestranza, sábado 8 de octubre de 2022

Imagen de la primera jornada

Con esta segunda entrega de la integral de los conciertos para piano de Beethoven nos ha quedado definitivamente claro el talento y el mérito de Lise de la Salle como pianista comprometida y entregada, y de Christoph Poppen como buen entendedor de la literatura beethoveniana y magnífico gestor de la fuerza que es capaz de exhibir nuestra orquesta cuando se encuentra en las mejores condiciones posibles. Reunir en una misma velada los dos conciertos que constituyen cima del sinfonismo pianístico, y que para tantos y tantas han sido desde la infancia referentes de belleza absoluta y gozo universal, es ya de por sí una inmensa alegría. Hacerlo además en tan buenas condiciones, un deleite para todos los sentidos.

Ofrecer así, de seguido, los cinco conciertos de Beethoven ha servido además para dibujar esa línea progresiva que va del clasicismo de los dos primeros al pletórico y robusto romanticismo de los dos últimos, con el testigo inquebrantable del tercero ejerciendo de bisagra. De la Salle y Poppen fueron capaces de delinear con tal pulcritud y perseverancia ese proceso de desarrollo, que lograron llevar este ejercicio a sus últimas consecuencias y sumar a su excelente interpretación un carácter didáctico de insuperable valor y belleza. La sinceridad y la naturalidad se impusieron de nuevo en el trabajo de la pianista, que sin partitura logró recrearse libremente y sin apenas sujeción formal en los exuberantes acordes del allegro moderato del Concierto nº 4. Con ella todo pareció fácil y sencillo, a pesar de la enorme complejidad de la página; nada improvisado y sin embargo tan vitalista que pareciera fluir libremente. Así hasta desembocar con maestría en unas cadencias vertiginosas y monumentales. En el andante con moto Poppen arropó con elegancia y apropiado sentido dramático a la delicada pianista, mientras ella se deslizó por el teclado aprovechando sus elocuentes silencios y aires misteriosos con austera gravedad. El rondó vivace se resolvió como el resto, con vehemencia y una integración entre orquesta y solista verdaderamente asombrosa, pero sin que ella perdiera en ningún momento su rol aparte y dominante. De esta forma todo acabó siendo intenso y desgarrador, alternando con total clarividencia violencia y dulzura a partes iguales.

El allegro inicial del Emperador resultó para Lise de la Salle el vehículo perfecto para deslumbrar con sus agilidades y su dominio técnico, desarrollando sus vertiginosos acordes y aparentes improvisaciones con una vitalidad extrema. La orquesta respondió con una auténtica explosión heroica y fogosa, mientras ella supo defender su carácter jubiloso con ahínco y apasionamiento. La ausencia de partitura pasó factura, aunque no cara, al hermosísimo adagio central, una de las páginas más inspiradas a nivel melódico del autor, al menos a nuestro juicio. Aquí se adelantó un poco al arranque, se perdieron algunos acordes y surgieron otros de la nada, aunque apenas influyó en el acabado formal y expresivo, henchido de sincera emoción. El allegro final fue vitalista y brillante a todos los efectos, con orquesta y solista fundidos en la pasión, el ritmo y el triunfo, como el que cosecharon todos los intervinientes en este reto superado, en esta memorable recreación de los conciertos para piano de Beethoven, ofrecidos de corrido, sin pausa pero sin fatiga. Merece destacarse que para lograr esta magia y esta emoción resulta imprescindible el magnífico comportamiento observado por el público en al menos las dos de la cuatro exhaustivas jornadas a las que nosotros asistimos.

Foto: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

EL VASCO No basta solo buenas intenciones

España-Argentina 2022 100 min.
Dirección
Jabi Elortegi Guion Arantxa Cuesta y Xabi Zabaleta Fotografía Jon Sangroniz Música Fernando Velázquez Intérpretes Joseba Usabiaga, Inés Efron, Eduardo Blanco, Itziar Aizpuru, Laura Oliva, Itziar Ituño, Analía Juan, Hernán Sevilla Estreno 7 octubre 2022

Con cierta vocación de comedia amable para sentirse bien, en la línea de ese cine británico que tan buenos réditos lleva dando desde hace ya un buen puñado de años, poblado de gente de buen corazón y espíritu solidario, la película de Jabi Elortegi, de cuyo currículo apenas nos llama la atención haber dirigido a Anne Igartiburu en una desconocida película de 2009 titulada Felicidad perfecta, se mueve entre el tedio y el camino a ninguna parte.

Los resultados son por lo tanto muy poco estimulantes y decididamente fallidos. No podía ser de otra manera cuando se confía su supuesto romanticismo a un pánfilo y una pazguata, se busca apoyo secundario en un actor como Eduardo Blanco para dar vida a un personaje de manual, sin credibilidad ni carisma, y solo se salva del cóctel la veterana Itziar Aizpuru como abuelita, intentando dar algo de cordura a esta comedia de malograda tesis e ínfimos recursos, donde cierto canto a la patria a la inversa acaba por no encontrar su destino.

Se trata de poner en evidencia el excesivo patriotismo vasco cuando un joven huye de su tierra por falta de oportunidades y fracasos sentimentales, para dar con sus huesos en una Argentina profunda donde el sentimiento vasco de familiares y colaterales es aun más exacerbado. Como premisa y punto de arranque vale, pero su desarrollo evidencia la falta de ideas de sus responsables, unas continuas caídas de ritmo e interés y un tedio general de esos que nos llevan a preguntarnos por qué no abandonamos la sala antes. Y es una pena, porque prometía.

LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS Ingenioso movimiento de fichas

España 2022 154 min.
Dirección
Oriol Paulo Guion Oriol Paulo, Guillem Clua y Lara Sendim, según la novela de Torcuato Luca de Tena Fotografía Bernat Bosch Música Fernando Velázquez Intérpretes Bárbara Lennie, Eduard Fernández, Loreto Mauleón, Pablo Derqui, Javier Beltrán, Samuel Soler, Federico Aguado, Lluís Soler, Adelfa Calvo, Dafnis Balduz, David Selvas, Francisco Javier Pastor, Luis Sacristán, Antonio Buíl, Alba Jubany Vilert Estreno en el Festival de San Sebastián 24 septiembre 2022; en salas 6 octubre 2022


Nunca se le perdonó al gran Hitchcock que Pánico en la escena arrancara con un falso flashback en el que Marlene Dietrich narraba un crimen en la forma en que no había sido cometido. Aquello se tildó de tramposo cuando en realidad lo único que hizo el maestro fue poner en imágenes el relato de una mujer embustera y manipuladora. En esta segunda adaptación de la exitosa novela de Torcuato Luca de Tena (la primera tuvo lugar en 1983 bajo bandera mexicana y dirección del argentino Tulio Demicheli, un melodrama tan ridículo que cuesta asimilar que el propio autor fuera el responsable de la adaptación), no hay uno sino varios relatos que puestos en escena parecen darse por válidos cuando en realidad no constituyen sino versiones y puntos de vista de una misma situación, todo ello encaminado a generar la duda y la intriga sobre lo que verdaderamente está pasando. Otra cosa es que una manipulación del orden de los acontecimientos pueda invitar a una impertinente confusión para el espectador.

Pero hasta eso podemos perdonarle a una cinta que pese a sus dos horas y media de duración, se hace corta gracias a su impecable tendencia al puro entretenimiento, ampliamente conseguido aunque por el camino se haya despreciado una mayor profundización en la alteración de la mente humana y sus consecuencias. Detrás está la mano de Oriol Paulo, un director que nunca ha disimulado su comprensión del cine como espectáculo de entretenimiento y diversión, a través del género que más le gusta y mejor entiende, el thriller. Con él dio unos primeros pasos imprecisos e indecisos en El cuerpo y Contratiempo, y una excelente maquinaria de relojería en Después de la tormenta. Habría efectivamente que leer el estupendo libro en el que se basa esta competente película para adivinar hasta qué punto sus guionistas han manipulado y desvirtuado el material original, si es que lo han hecho.

Pero de lo que no cabe duda es que todo es producto de su época, unos finales de los años setenta del pasado siglo discotequeros y de pantalones campana en los que no resulta difícil encontrar referencias a dramas de manicomio como Alguien voló sobre el nido del cuco, terror psicológico en largos y tenebrosos pasillos, turbadores gemelos y escalofriantes desdoblamientos como los de El resplandor, y hasta series policiacas de enorme éxito como Los ángeles de Charlie, donde sus hermosas heroínas no dudaban en infiltrarse donde fuera para llevar a cabo sus investigaciones. Algo así hace la carismática e inteligentísima protagonista de este juego del Cluedo, (otro fenómeno de la época), en una mansión convenientemente gótica, con varios sospechosos y algún que otro arma homicida. Con trampa o sin ella, Paulo maneja con solvencia y profesionalidad todos los ingredientes de primera categoría que se han puesto a su servicio, y con la inestimable ayuda de sus dos principales protagonistas, logra un producto de inmejorable entretenimiento, con algún atisbo de estimulante fascinación.