Italia-España 2025 120 min.
Dirección Isabel Coixet Guion Enrico Audemino e Isabel Coixet Fotografía Guido Michelotti Música Alfonso de Vilallonga Intérpretes Alba Rohrwacher, Elio Germano, Francesco Carril, Sofia D’Elia, Sarita Choudhury, Galatea Bellugi, Silvia D’Amico, Nieves Soria Estreno en el Festival de Toronto 8 septiembre 2025; en Italia 9 octubre 2025; en España 6 febrero 2026
Isabel Coixet es quizás la directora española que más veces ha dirigido en lengua extranjera, ya sea en producciones de aquí (Cosas que nunca te dije, Mi vida sin mí, La vida secreta de las palabras, La librería) o de fuera de nuestras fronteras (Aprendiendo a conducir, Mi otro yo, Elegy). Ahora le toca el turno a Italia, donde la película fue gratamente acogida en octubre pasado, cosechando según parece un gran éxito entre el público. Se trata de la adaptación de una novela también de éxito, que retrata la doble desgracia que sufre una profesora de gimnasia de instituto. Desgracias que tienen que ver con el amor y la muerte, y cuyo dolor la delicada y certera interpretación de Alba Rohrwacher consigue transmitir con toda su extensión y consecuencias emocionales.
Ambientada en una Roma alejada del tópico monumental, actriz y la realizadora nos hacen vivir las experiencias sentimentales y emocionales del personaje con mucha sensibilidad y sentido de la mesura, un buen gusto elogiable y una capacidad absoluta para dosificar elementos, de forma que el todo sea perfectamente digerible y hasta disfrutable, dentro siempre de la considerable tristeza que inunda la función. Pero hay espacio también para la esperanza y la ilusión, fácilmente identificables con una excelente galería de personajes secundarios que arropan y dan sentido a la vida, especialmente a la de un personaje cuya toma de conciencia y sentido de la realidad se hacen patentes de forma progresiva y sin cargar nunca las tintas.
La buena música de Villalonga y los clásicos que la complementan, así como una esmerada puesta en escena fotografiada con deleite y buena iluminación, colaboran en hacer de éste un viaje existencial cargado de emoción y sensibilidad. Los tres adioses del título español e internacional, sustituyen a los tres cuencos del original italiano, donde la buena cocina italiana se da la mano con esas despedidas a las que misteriosamente alude la propuesta.

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