domingo, 12 de abril de 2026

EL CUARTETO (GERHARD) COMO CALEIDOSCOPIO DE EMOCIONES

Quartett Gerhard. Lluís Catán y Judit Bardolet, violines. Miquel Jordá, viola. Jesús Miralles, violonchelo. Programa: Ich hab mein Sach Gott heimgestellt BWV 708, de Bach; Mesto Burletta del Cuarteto nº 6 Sz. 114, de Bartók; Adagio molto del Cuarteto nº 3 en La mayor Op. 41 nº 3, de Schumann; Erlkönig D. 328, de Schubert; Con moto, vivo, andante del Cuarteto nº 1 “Sonata a Kreutzer”, de Janacék; Adagio appassionato de la Suite Lírica, de Berg; Allegretto furioso del Cuarteto nº 10 en La bemol mayor Op. 118, de Shostakóvich; Andante con moto del Cuarteto nº 14 en re menor D. 810 “Das Tod und das Mädchen”, de Schubert; Grave Allegro del Cuarteto nº 16 en fa mayor Op. 135, de Beethoven; Andante cantabile del Cuarteto nº 1 en Re mayor Op. 11, de Chaikovski. Espacio Turina, sábado 11 de abril de 2026


Avalados por el prestigio que atesoran, el joven Quartet Gerhard se presentó ayer en el Espacio Turina con un programa audaz y atrevido, con todos los riesgos que ello conlleva. Se trató de recorrer en apenas una hora y sin solución de continuidad, encadenados, una serie de movimientos de muy diversa procedencia y estilo, siempre con el cuarteto de cuerdas como música de cámara por antonomasia. El experimento se presentó bajo el título El elogio de la locura, más en el sentido que dio al término Erasmo de Róterdam, en referencia a los distintos estados de ánimo del ser humano, que en el de pérdida de la razón estrictamente.

Acostumbrados al excelente trabajo que el cuarteto despliega cuando de expresar emociones se trata, aunque a veces eso no vaya siempre acompañado de una técnica impecable, y teniendo en cuenta la cantidad de veces que ya habrán abordado el programa en otras plazas, sorprendió que la intención no acabara de dar los frutos esperados, que la emoción no llegara a calar en toda su extensión, quedándose todo en un frívolo y extravagante muestrario de intenciones.

Hay que tener en cuenta además que quien debe llevar las riendas de un cuarteto de cuerdas, el primer violín, no estuvo en esta ocasión especialmente inspirado. Lluís Catán exhibió un sonido heterogéneo, a veces incluso estridente y áspero, aunque eso no le impidiera exhibir virtuosismo de manera puntual. Por su parte, Jesús Miralles al violonchelo no logró imprimir al instrumento toda la fuerza y la presencia que requiere para dar cuerpo y volumen al conjunto. Así, con estos extremos poco lucidos, la impresión final que nos llevamos fue sorprendentemente decepcionante.

Un recorrido aleatorio por la historia del cuarteto de cuerda

La propuesta arrancó con unos acordes distorsionados del segundo movimiento de La muerte y la doncella de Schubert, para inmediatamente desplegar el coral Ich hab mein Sach Gott heimgestellt de Bach, en insólita transcripción para cuatro cuerdas, que se adaptaron bien al órgano a cuatro voces al que va originalmente destinado. A éste se encadenó el Mesto Burletta del Cuarteto nº 6 de Bartók, con el que los músicos se hicieron eco de una atmósfera cargada de tensión y obsesión, así como de una marcada tristeza, aunque esperábamos mayor énfasis en su gramática descarnada y abatida.

Cambio total de registro para abordar el adagio molto del Cuarteto nº 3 de Schumann, más calmado y amable, siguiendo la perfección formal clásica pero sin lograr hacer justicia a una de las páginas más sublimes y ensoñadoras del género. Faltó mayor nobleza y lirismo. Más agitado y aristado, la transcripción del lied Erlkönig de Schubert se benefició también de las cuatro voces convocadas, cada una de las cuales pareció abordar los distintos personajes que interactúan en la sola voz del cantante. De la Sonata a Kreutzer de Janácek interpretaron su tercer movimiento, un alegato contra la violencia machista ¡hace un siglo!, que describe la crisis provocada como un atizador de pasiones, pero que así, sacado de contexto, apenas alcanzó a plasmar otro abrupto cambio de estilo y registro.


De ahí a la Suite Lírica de Berg apenas se atisbó transición emocional, manifestando toda la desolación e intensidad dramática del adagio appassionato con una exhibición acertada del complejo entramado de los cuatro instrumentos. Otra transición de propia cosecha que no supimos identificar, más allá de parecernos la transcripción de algún tema pop, precedió a la amargura del allegretto furioso, piedra angular del Cuarteto nº 10 de Shostakóvich, del que los integrantes del Gerhard exprimieron toda su carga violenta y texturas casi sinfónicas, con un buen trabajo de Miquel Jordá a la viola.

En el tramo final reapareció La muerte y la doncella, pieza tan querida para el cine, siempre asociada al feminicidio en películas como la de Polanski, que toma el título del cuarteto y el poema en el que se basa, o Delitos y faltas de Woody Allen. A nuestro juicio, faltó una mayor dosis de tensión y tristeza en el desarrollo de este andante del Cuarteto nº 14 de Schubert, quedándose en una mera muestra de su belleza melódica, y recorriendo sus cinco variaciones con acierto desigual, desde la falta de músculo en los pizzicati del violonchelo, a las grotescas repeticiones de la tercera o un perfecto maridaje entre los violines de Catán y Judit Bardolet.

Siendo Beethoven el auténtico espíritu e inspiración formal del cuarteto tal como hoy lo conocemos, hubiéramos preferido que fuese él quien pusiera el punto y final a este catálogo, como estaba previsto. Sin embargo, ocupó el penúltimo puesto, y una vez más no se alcanzó a hacerle plena justicia, despachándolo con más oficio que verdadera inspiración. De nuevo, fuera de contexto, se perdió el concepto global de tan magistral pieza, algo que afortunadamente no sucedió con la pieza final, el andante cantabile del Cuarteto nº 1 de Chaikovski, cuya frescura melódica e ingenua seducción quedó bien plasmada por el Gerhard, pero se antojó un broche final flojo y deshinchado. Al final, ni nos convenció la parte técnica, ni mucho menos la intención expresiva y conceptual. Nada de esto fue óbice sin embargo para seguir confiando en la destreza y el magisterio de estos cuatro jóvenes intérpretes.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

INCONTROLABLE La educación como método de cura

Título original: I Swear
Reino Unido 2025 120 min.
Guion y dirección
Kirk Jones Fotografía James Blann Música Stephen Rennicks Intérpretes Robert Aramayo, Maxine Peake, Shirley Henderson, Scott Ellis Watson, Peter Mullan, Steven Cree, Francesco Piacentini-Smith Estreno en el Festival de Toronto 7 septiembre 2025; en Reino Unido 10 octubre 2025; en España 10 abril 2026

Kirk Jones
tiene una dilatada pero muy dispersa filmografía, de modo que en treinta años apenas ha dirigido seis películas, desde la muy divertida y sorprendente Despertando a Ned a tocar fondo con Mi gran boda griega 2, pasando por la estupenda La niñera mágica (Nanny McPhee) o la menos estimulante Todos están bien, remake estadounidense de la cinta homónima de Giuseppe Tornatore. Ahora vuelve a brillar su mejor faceta, escribiendo y dirigiendo con tan buen oficio como sensibilidad esta emotiva película sobre John Davidson, diagnosticado con una enfermedad rara conocida como síndrome de Tourette. Su título original es bien preciso y específico, haciendo alusión a la acepción del verbo Swear como insultar, en lugar del más habitual jurar. Y es que ese es el principal inconveniente de dicho síndrome, un exceso de sinceridad que lleva a quien lo sufre a insultar sin piedad ni atención a las consecuencias. Además, exhibe espasmos de la más diversa índole, lo que le hace difícil desarrollar determinadas tareas.

Conocemos a Davidson desde su adolescencia, cuando se perfilaba un prometedor futuro ante sus ojos, como estudiante y como portero de fútbol, todo truncado con la aparición espontánea y repentina de la inconveniente enfermedad. Un estupendo joven, Scott Ellis Watson, se encarga del personaje antes de que Robert Aramayo, rostro familiar por haberlo visto infinidad de veces como secundario, pero seguramente recordado por su participación en Juego de tronos, coja el testigo y se haga dueño de la función, acaparando incluso los Bafta correspondientes a mejor actor y mejor estrella emergente en la última edición, además de recibir de refilón también el de mejor cásting. Al margen de esta extraordinaria interpretación, está la de quienes le rodean, incluidos los veteranos Peter Mullan y Maxine Peake, que añaden dimensión sentimental al asunto, así como Shirley Henderson, que aunque más popular para los y las seguidoras de Harry Potter, algunos siempre la recordaremos por Wonderland de Michael Winterbottom. Peake y Henderson representan respectivamente a la familia natural, incapaz de entender y asimilar la diferencia, y la de adopción, generoso y bondadoso colchón sobre el que superar la adversidad.

Pero sobre todo la cinta brilla por apostar por la educación en empatía y solidaridad como mejor antídoto ante una enfermedad cuya cura está en el aire y exige una inversión que está lejos de lograrse tanto en el Reino Unido como en otros países del entorno. Ese es el verdadero acierto de esta imprescindible película, hacer hincapié en nuestra responsabilidad para que nadie se siente diferente, y todos y todas gocen de ese concepto tan universal pero poco puesto en práctica como es la igualdad. Algo que pasa por ser conscientes de que todos tenemos algún tipo de incapacidad, una carencia de habilidades que nos impide realizar todo lo que quisiéramos. Algo que necesita una divulgación adecuada y suficiente, la que por ejemplo da esta estremecedora y a la par entretenidísima película, dentro de un género que nadie maneja mejor que los ingleses.

sábado, 11 de abril de 2026

A UNA ISLA DE TI Previsible comedia con fondo turístico

España 2026 102 min.
Dirección
Alexis Morante Guion Fernando Pérez, Alexis Morante y Paula López Cuervo Fotografía Carlos García de Dios Música Lucas Vidal Intérpretes Freddie Dennis, Jaime Zatarain, Julia Martínez, Toni Acosta, Carlos González, Alba Goya, Leticia Etala, Aïda Ballmann, Horacio Colomé Estreno en el Festival de Málaga 10 marzo 2026; en salas 10 abril 2026

Nacido en Algeciras, Alexis Morante dirigió un documental sobre Camarón y se curtió realizando documentales y video clips para David Bisbal, Bunbury y Héroes del Silencio. En 2022 dio el salto al largometraje con El universo de Óliver, un fallido ejercicio nostálgico de trasplantar la atmósfera del cine juvenil estadounidense y ochentero a nuestra idiosincrasia. Después vino la más lograda ¿Es el enemigo? La película de Gila, que contó con más aprecio de la crítica que del público. Y ahora nos ofrece este viaje turístico a Gran Canaria y Fuerteventura a través de una previsible y condescendiente comedia romántica gay con apenas otros atractivos que los paisajes y la gastronomía de las islas.

Un catálogo de situaciones arquetípicas, enredos incluidos y el siempre socorrido artilugio cómico de puertas que se abren y cierran, se añade a un reparto de personajes aún más tópicos. Un joven inglés, el impersonal y desconocido Freddie Dennis, despechado por las infidelidades de su prometido, la joven canaria que conoció en Londres, una Julia Martínez incómoda en un papel decididamente ñoño, en las antípodas de su inquietante papel en Subsuelo, y el padre de éste, un Jaime Zatarain que resuelve su capacidad de seducción a fuerza de sonrisas y guiños forzados, mientras espera su oportunidad para convertirse en nuevo galán del cine español, conforman el trío protagonista.

A ellos y ella se unen la omnipresente Toni Acosta con sus tretas habituales, Carlos González perpetuando los gestos que ya había ensayado en series como Maricón perdido, y un puñado de personajes prescindibles, algunos y algunas extraídas de la farándula canaria. Se deja ver sin molestar, sobre todo gracias a sus hermosas localizaciones, pero no aporta nada, ni siquiera a nivel meramente lúdico o festivo.

LA BUENA HIJA Una difícil decisión de futuro

España-USA-Bélgica 2025 101 min.
Dirección
Júlia de Paz Solvas Guion Júlia de Paz Solvas y Nuria Dunjó Fotografía Sandra Roca Música Natasha Pirard Intérpretes Kiara Arancibia, Janet Novás, Julián Villagrán, Petra Martínez, Anna Cerveró, Tamara Casellas Estreno en el Festival de Málaga 12 marzo 2026; en salas 10 abril 2026

Sorprende que esta dura e irrespirable película no lograra ningún reconocimiento en el recién celebrado Festival de Málaga. La joven cineasta Júlia de Paz Solves realizó en 2021 Ama, un interesante largometraje sobre la maternidad en solitario cuando apenas se tienen medios para mantenerse, a cuya protagonista, Tamara Casellas, siempre con niña o niño en brazos, hace un guiño en este nuevo trabajo. Ese mismo año realizó el cortometraje Harta, del que La buena hija es ahora su versión alargada y enriquecida. Entre tanto ha colaborado con Alauda Ruiz de Azúa en la creación de la magnífica serie Querer, y ha dirigido junto a Clara Roquet la serie Las largas sombras
No cabe duda de que pertenece, tanto por nacimiento como por círculo de amistades, a la nueva generación de cineastas españolas que tanto están haciendo por visibilizar los problemas que acucian a la mujer, especialmente en relación al machismo imperante.

Una difícil separación conyugal, manchada por una supuesta violencia machista de la que la cinta nunca se hace eco explícito, se erige en telón de fondo de la difícil situación anímica y psicológica que atraviesa su protagonista, una adolescente con problemas de afectividad e identidad frente a la compleja relación de sus padres, aparentemente distanciados por una orden de alejamiento. Su comportamiento en el ámbito educativo, junto a sus amigas y los primeros y tímidos escarceos sexuales, y frente al entorno familiar, es tratado con tanto acierto como delicadeza, mientras cierta sensación de desasosiego se va adueñando no sólo de la joven protagonista, una excelente Kiara Arancibia, sino del público, al que se hace difícil digerir el sufrimiento existencial de la adolescente, por muy discreta y delicadamente que éste sea tratado.

Todo acaba así convirtiéndose en una sucesiópn, bien estructurada y sometida a una ardua reflexión, de sensaciones e impresiones que acaban dejando tan mal cuerpo como dolor e incomprensión sufre su vulnerable protagonista, víctima del terror más nauseabundo y a la postre racional imaginable. Con esta cinta, la realizadora catalana se confirma como una de las voces más elocuentes y convincentes del actual panorama social español, una autoridad en temas de igualdad y educación, que tanta falta nos hace. A la vez, somete a su protagonista a una dura pregunta que no sabe contestar, ¿y tú qué es lo que quieres?

viernes, 10 de abril de 2026

ESTRENO EN EL REAL DE "LA NOVIA VENDIDA"

Vista la expectación generada por el estreno el próximo 14 de abril de la ópera checa por antonomasia, La novia vendida de Smetana, en el Teatro Real de Madrid, donde únicamente parece existir la Cultura según nuestros medios generalistas, recordamos la estupenda impresión que nos generó este título cuando la vimos en el Teatro Nacional de Praga hace casi tres años. Quizás sirva de referencia para quienes tengan la suerte de verla ahora, en un montaje ciertamente prometedor, en la capital.

ATRAPANDO A UN MONSTRUO Otro horrendo cuento infantil

Título original: Dust Bunny
USA 2025 106 min.
Guion y dirección
Bryan Fuller Fotografía Nicole Hirsch Whitaker Música Isabella Summers Intérpretes Mads Miklkelsen, Sophie Sloan, Sigourney Weaver, Sheila Atim, David Dastmalchian, Rebecca Henderson, Line Kruse, Caspar Phillipson Estreno en el Festival de Toronto 9 septiembre 2025; en Estados Unidos 12 diciembre 2025; en España 10 abril 2026

No vamos a negarle talento y creatividad a Bryan Fuller, creador de series icónicas como Short Treks o Discovery, ambas a partir del universo trekkie, o Hannibal, basada en el personaje de El silencio de los corderos. Pero no cabe duda de que este supuesto cuento infantil contemporáneo con el que debuta en el largometraje cinematográfico, constituye todo un despropósito en la línea de lo que nos tiene acostumbrados y acostumbradas el cine estadounidense de las últimas décadas. Así, a un imaginario fantástico y extremadamente creativo, se une la habitual violencia sin la que no parece avanzar prácticamente ninguna historia generada en el país norteamericano.

Una niña imagina un monstruoso conejo a partir de una pelusa - el conejito de polvo del título original -, pero son otros los peligros que le acechan a ella y a su desaparecida familia, por lo que el monstruo acabará convirtiéndose en su protector, con la ayuda inestimable de un misterioso vecino experto en artes marciales, que también resulta tener una violenta profesión y a quien da vida un algo despistado Mads Mikkelsen, auspiciado por una suerte de diabólica madame interpretada con cierto histrionismo por Sigourney Weaver. Por cierto, no falta el guiño a Alien.

Unos efectos visuales y una dirección artística sorprendentes, lo que convierte prácticamente al film en uno animado pero con incursiones humanas, no nos parecen motivo suficiente para celebrar una película en la que la violencia vuelve a tomar las riendas del asunto, esta vez además con niña protagonista, testigo de todo tipo de barbaridades, y pretendiendo en su conjunto erigirse en moderno cuento de hadas. Eso sí, el monstruo, gracias a un diseño acertadamente infantiloide, acaba resultando simpático, y la banda sonora de Isabella Summers, inspirada y magníficamente orquestada, quizás junto al diseño artístico, lo mejor de la cinta.

FRATERNIDAD ANDALUZA EN LA ROSS, A FALTA DE LA CARNAL

Sinfónico 10. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Jone Martínez y Auxiliadora Toledano, sopranos. Filip Filipoviç, tenor. Coro de la Orquesta Ciudad de Granada, dirigido por Héctor Eliel Márquez. Lucas Macías, dirección. Programa: Obertura Las Hébridas o La gruta de Fingal Op. 26, y Sinfonía nº 2 en si bemol mayor Op. 52 “Lobgesang”, de Mendelssohn. Teatro de la Maestranza, jueves 9 de abril de 2026


El décimo programa del abono sinfónico de esta temporada debía ser el más largo, con casi cuarenta minutos de primera parte y setenta de la segunda, separados por una pausa de más de veinte. La repentina indisposición de la soprano israelí Chen Reiss, obligó a suprimir parte del repertorio hasta dejarlo en apenas hora y media que discurrió sin pausa gracias al enorme desequilibrio entre las dos piezas que sobrevivieron del programa.

Es una pena que no pudiéramos disfrutar de las cuatro canciones seleccionadas de Fanny Mendelssohn, sobre todo porque son menos accesibles en la versión orquestal arreglada por Tal-Haim Samson. Era la única opción posible para justificar el título de la propuesta inicial, Fanny y Felix, relegando una vez más a la pianista y compositora a un papel absolutamente secundario frente a la popularidad de su hermano, a pesar de los esfuerzos que en los últimos años hemos experimentado de cara a reivindicar su talento como autora.

Tampoco pudimos escuchar otra pieza raramente programada, la escena dramática Infelice! Già dal mio sguardo, uno de los ejemplos más representativos del tímido acercamiento de Felix Mendelssohn a la ópera italiana, fruto de uno de los imprescindibles encargos de la Real Sociedad Filarmónica de Londres. Así las cosas, nos quedamos con la archiconocida y sobre programada obertura Las Hébridas, y la menos frecuentada, y más interesante de lo reconocido, Sinfonía nº 2 del compositor de El sueño de una noche de verano.

Una saludable colaboración

Empezó pausada y paladeada la famosa obertura mendelssohniana, con planos sonoros muy identificables y una transparencia estructural y sonora apabullante. Luego comenzó a atisbar ciertas caídas de tensión que distrajeron nuestra atención, si bien Lucas Macías logró momentos de gran intensidad dramática y figuración paisajística, tan elocuentes como evocadores.

Jone Martínez

En sus manos la pieza logró alzarse tras esos titubeos de arranque, acabando por resultar tan descriptiva como atmosférica, con la medida justa para lograr reflejar la grandeza y el fragor del mar. Quizás la organización de la plantilla, con violines y violas enfrentadas y los chelos al fondo, malogró el protagonismo de la cuerda grave. Por otro lado, Macías salvó con habilidad los notables crescendi que salpican la página.

El reclamo principal de este concierto, la Sinfonía nº 2, también conocida como Canto de alabanza, logró elevarse por encima de la media con una muy expresiva y matizada interpretación de la ROSS, previo refuerzo de efectivos y con la colaboración inestimable del Coro de la Orquesta Ciudad de Granada. Una iniciativa muy saludable, necesaria, entre orquestas de nuestra comunidad, que debería repetirse con mayor frecuencia.

A todos se unieron las voces del tenor croata Filip Filipoviç, la soprano cordobesa Auxiliadora Toledano y la soprano vasca Jone Martínez, que gracias a que interpretó la obra hace exactamente un año en la Semana de Música Religiosa de Cuenca, junto a la Sinfónica de Navarra y el tenor sevillano Juan Sancho, pudo hacerse cargo de la participación de Chen Reiss, contando para ello con el agradecimiento lógico y sincero de la orquesta y la organización.

El resultado fue una interpretación sobria y solemne, precisa y responsable, de una página a menudo despreciada incluso en los catálogos más informados, a pesar de contar con una notable inspiración melódica y una estructura insólita y original. El allegro inicial sonó agitado y vertiginoso, mientras el allegretto se salvó con más ternura y apaciguamiento de lo habitual, a lo que siguió un adagio más delicado y dulce que propiamente místico o religioso.

Filip Filipoviç

Tras estos primeros veinte minutos concentrados en los tres primeros movimientos, el cuarto, en forma de cantata religiosa (Todo lo que respira alaba al Señor), supera los cincuenta, dividiéndose en nueve números que alternaron las voces cálidas y bien proyectadas de Martínez y Filipoviç, sensacional en el conmovedor Stricke des Todes hatten uns unfangen (Las cuerdas de la muerte nos habían abrazado). Muy bien el dúo entre las dos sopranos, con voz más pequeña pero hermosa de Toledano, y exuberantes las intervenciones del coro granadino, a veces algo estridente en la zona más aguda y en ocasiones puntuales manifestándose algo endeble.

Pero salvaron con dignidad su buena reputación al frente de innumerables conciertos de la Orquesta Ciudad de Granada, en momentos álgidos como el impresionante final Nun danket alle Gott (Demos todos gracias a Dios). Macías y la ROSS siguieron con respeto y disciplina todo lo acontecido, y el público reconoció todo el esfuerzo con un cariñoso y dilatado aplauso.

Fotos: Marina Casanova
Artículo publicado en El Correo de Andalucía