viernes, 24 de abril de 2026

MICHAEL Un biopic aseado, aderezado con ritmo y energía

USA 2026 127 min.
Dirección
Antoine Fuqua Guion John Logan Fotografía Dion Beebe Música Lior Rosner Intérpretes Jaafar Jackson, Colman Domingo, Nia Long, KeiLyn Durrel Jones, Juliano Valdi, Miles Teller, Larenz Tate, Kendrick Sampson, Laura Harrier, Jayden Harville, Jaylen Lyndon Hunter, Judah Edwards, Nathaniel Logan McIntyre, Amaya Mendoza Estreno en España 22 abril 2026; en Estados Unidos 24 abril 2026

Quizás quienes conozcan en profundidad la biografía extra oficial de Michael Jackson, encuentren en esta película centrada en sus primeros años como artista infantil y su posterior ascenso al estrellato más absoluto tras la publicación del icónico álbum Thriller, falsedades y ocultaciones. El resto, conscientes sólo de sus barrabasadas posteriores, sus excentricidades y sus supuestos abusos sexuales a niños y niñas, no encontramos en esta primera mitad de su corta vida nada que censurar. En cuanto al abuso del que fue víctima por parte de su padre, si lo fue de carácter sexual, sí que se ha ignorado. Pero si, por el contrario, lo fue en cuanto a explotación, control y malos tratos, ha quedado perfectamente reflejado en el primoroso guion del prestigioso John Logan, que habrá hecho malabares para contentar a la familia, artífice del producto, y mostrar un personaje amante de niños y animales, filántropo, excéntrico en su justa medida, y sometido en muchos sentidos.

Logan creó la serie Penny Dreadful, algunos de cuyos episodios fueron dirigidos por J.A. Bayona y Paco Cabezas, participó en los guiones de Skyfall, Spectre y Gladiator, y fue autor absoluto de los de El aviador y La invención de Hugo, ambas de Scorsese. No cabía esperar de él un mal trabajo, y desde luego no lo es. Por su parte, Antoine Fuqua no puede considerarse un gran director, pero sí eficiente, que encontró sus mejores trabajos en Training Day y The Equalizer, y desde luego es capaz de insuflar el suficiente ritmo y energía a un producto como éste como para resultar eficiente, y desde luego lo es, sobre todo para fans e incondicionales. Quienes hemos vivido esa evolución desde sus inicios en The Jackson 5, aunque fuera a través de hermanas y padres, después The Jacksons, y en solitario desde Off the Wall, con ese puro y singular sonido Quincy Jones, también tenemos motivos para salir del cine satisfechos. No buscábamos morbo ni desmitificación, sino espectáculo, una historia sólida como la que proporciona esa difícil relación paterno filial, y buena música.

Todo eso, además de unas emocionantes recreaciones de sesiones de grabación, conciertos masivos y realizaciones de video-clips legendarios, está en esta película de la que se ha desentendido por motivos personales Janet Jackson, cuyo personaje no aparece en la película. Sí lo hacen otros fundamentales como Berry Gordy, magnate de Motown, un majestuoso Quincy Jones y Walter Yetnikoff, presidente de CBS, que sirve a Mike Myers para otra de sus divertidas intervenciones, esta vez evidenciando el racismo de la MTV, al menos en sus inicios. Por otro lado, tenemos una estupenda interpretación del propio sobrino de Michael, Jaafar, hijo de Jermaine, parecido absoluto incluido, no como la pobre Whitney Houston, a quien Naomi Ackie no se le parecía en nada en su particular biopic. No hacía falta pedirle más, y quienes disfrutamos en su día del arte del irrepetible cantante, lo hacemos también ahora recordando una época y un fenómeno, aunque no fuéramos precisamente fans ni incondicionales del rey del pop.

EL SONIDO DE LA CAÍDA Evolución de género con su entorno

Título original: In die Sonne schauen
Alemania 2025 149 min.
Dirección
Mascha Schlinski Guion Mascha Schlinski y Louise Peter Fotografía Fabian Gamper Música Michael Fiedler y Eike Hosenfeld Intérpretes Hanna Heckt, Lena Urzendowsky, Susanne Wuest, Luise Heyer, Laeni Geiseler, Lea Drinda, Florian Geisselman, Gode Benedix, Bärbel Schwarz, Lucas Prisor, Konstantin Lindhorst, Martin Rother, Filip Schnack Estreno en el Festival de Cannes 14 mayo 2025; en Alemania 28 agosto 2025; en España 24 abril 2026

Partimos de la base de sentirnos
incapaces de apreciar las bondades de una película larga y tediosa que abarca un siglo de insulsas experiencias en una misma casa, una granja en el este de Alemania. Allí, cuatro niñas en el primer cuarto del siglo XX, plena Segunda Guerra Mundial, años setenta y la actualidad, viven su particular forma de afrontar la relación del entorno con su género, a veces adoptando una visión subjetiva, otras veces abandonándola, y siempre alternando historias o lo que lo parecen, de manera aparentemente desordenada y algo caótica, no siempre fácil de relacionar, como no lo son los parentescos que en ocasiones parecen existir entre las jóvenes. Todo se abandona a una supuesta poética de la feminidad, en lo que es el segundo largometraje de la directora alemana Mascha Schlinski, ocho años después de su debut.

Cabe apreciar su esmerada puesta en escena, la candidez de algunas de sus protagonistas, y la casuística que acompaña a cada una según su generación, siendo en este sentido la más interesante la historia que sucede en los setenta, con la represión sexual todavía latente y el papel conformista de una mujer por liberar y consolidar su confianza. Una inusitada crueldad domina el primer segmento, mientras el ambientado en los años cuarenta apenas logra definir su entidad, hasta finalmente sugerir en época actual una tenue liberación y la construcción de lazos sentimentales antaño estigmatizados.

Todo ello dentro de una tónica lánguida y misteriosa, que exige una extrema concentración por parte del público, y desde luego mucha paciencia. Con todo, se hizo con el Premio del Jurado en Cannes y el de mejor dirección, exaequo con Joachim Trier por Valor sentimental, en los Premios del Cine Europeo.

martes, 21 de abril de 2026

MI QUERIDA SEÑORITA Oportuna revisión de un clásico

España 2026 112 min.
Dirección
Fernando González Molina Guion Alana S. Portero Fotografía Carlos Rigo Música Álex de Lucas y Zahara Intérpretes Elisabeth Martínez, Anna Castillo, Paco León, Manu Ríos, Lola Rodríguez, Nagore Aranburu, Eneko Sagardoy, María Galiana, Delphine Bianco Estreno en el Festival de Málaga 8 marzo 2026; en salas (limitado) 17 abril 2026; en Netflix 1 mayo 2026

La combinación de la dramaturgia clásica y comercial de Fernando González Molina (Trilogía del Baztán, Palmeras en la nieve) y la mirada atrevida y decididamente abierta de los Javis, productores de la película, da como resultado esta preciosa película cuyo hilo argumental parte del clásico de Jaime de Armiñán y el guion de José Luis Borau para convertirse paulatinamente en una película independiente y completamente diferente. Entre todos los artífices de la empresa logran que este argumento, en principio cogido con alfileres, funcione incluso en la transición de milenio, época ya no tan pretérita ni asida al franquismo como los setenta originales. El escenario sigue siendo una ciudad de provincias, en este caso Pamplona, y el punto de partida vuelve a encadenar a una mujer a una vida gris de catequismo y nula vida sexual. Todo u
n sistema de protección auspiciado por una familia temerosa de que su realidad se interponga en su felicidad.

No se trata sino de intersexualidad, una condición física que no debería constituir un estigma para desarrollarse en libertad y plenitud de derechos y placeres. Puede ser cierto que el guion de Alana Portero resulte muy explicativo y subrayado, pero también que está muy bien escrito y apela con éxito a la emoción y la ternura más extrema. Algo a lo que no son ajenas las excelentes interpretaciones de prácticamente la totalidad del numeroso elenco. Galiana como abuela, León como singular sacerdote, Castillo como detonante del deseo sexual, están literalmente para comérselos. Pero su debutante protagonista, Elisabeth Martínez,  directamente enamora, llena la pantalla con cada intervención, prácticamente todo el metraje, tal es su omnipresencia.

Lástima que este tipo de trabajos sigan siendo necesarios, especialmente ahora que vivimos tanta regresión. Pero si además el mensaje viene revestido de calidad cinematográfica, con momentos de gran calado estético y emocional, una narrativa fluida y extrema ternura y sensibilidad, merece más que la pena. Esta celebración de la diversidad, de la identidad y de la búsqueda legítima de la felicidad, conoce una distribución limitada en salas antes de desembarcar definitivamente en Netflix, su destino original. Como curiosidad, una fotografía de José Luis López Vázquez, protagonista de la versión de 1972, se desliza de la caja de recuerdos de Galiana, mientras a mitad de los títulos de crédito finales, otra intervención estelar nos sorprende.

lunes, 20 de abril de 2026

LA MUJER MÁS RICA DEL MUNDO Rasputín y la Zarina

Título original: La femme la plus riche du monde
Francia-Bélgica 2025 121 min.
Dirección
Thierry Klifa Guion Cédric Anger, Jacques Fieschi y Thierry Klifa Fotografía Hichame Alaouié Música Alex Baeupain Intérpretes Isabelle Huppert, Laurent Lafitte, Marina Foïs, Raphaël Personnaz, André Marcon, Matthieu Demy, Micha Lescot, Joseph Olivennes, Paul Beaurepaire Estreno en el Festival de Cannes 18 mayo 2025; en Francia 29 octubre 2025; en España 17 abril 2026


Reconstrucción fidelísima pero desapasionada del caso Bettencourt, que agitó la opinión pública francesa durante los primeros años del presente siglo. La así denominada mujer más rica del mundo, Liliane Bettencourt, titular de una de las empresas cosméticas más cotizadas, L’Oreal, se vio involucrada al final de sus días en una trama de corrupción que afectó incluso a la campaña electoral de Sarkozy. Quien tiró de la manta, su mayordomo a través de grabaciones domésticas, pretendía desenmascarar a un fotógrafo de moda que se convirtió de la noche a la mañana en compañero inseparable de la acaudalada mujer. Homosexual, arribista, experto en diseño y decoración, logró embaucar a la señora como lo han hecho y lo siguen haciendo innumerables hombres de su condición con el fin de granjearse favores y donaciones de mujeres caprichosas y en ciertos aspectos vulnerables.

Todos los personajes que en la vida real protagonizaron este asunto, tienen su alter ego en esta película que camufla sus identidades de forma así bastante inútil. La hija despechada, el marido político, el nieto reconvertido en tutor… además de los ya referidos, se convierten así en protagonistas de un vodevil que no encuentra el tono justo. Una narrativa bastante discursiva y reiterativa, así como un desenlace bastante abrupto y acelerado, lastran la que podría haber sido una película si no apasionante, al menos sí inquietante.

Thierry Klifa, acostumbrado a lidiar con divas galas, como Fanny Ardant en Les rois de la piste, Nathalie Baye en Une vie à t’attendre, y sobre todo Catherine Deneuve, a quien ha dirigido en tres ocasiones, Secretos cantados, Les yeux de la mère y Tout nos sépare, hace lo que puede con Isabelle Huppert. Pero quizás poco motivada, la actriz se limita a poner el automático y actuar en idéntico tono y registro que en otras ocasiones. Quien sí se ha llevado el gato al agua es Laurent Lafitte, que por su histriónico papel del arribista que se trabaja los favores de la millonaria, logró el César al mejor actor en la pasada edición. Al fin y al cabo, el film se interesa más por esta relación entre una desmotivada zarina y su particular Rasputín, que en el entramado político que supuso el caso.

EL CHICO DE LOS PANTALONES ROSAS Mejor en el fondo que en la forma

Título original: Il ragazzo dai pantaloni rosa
Italia 2024 114 min.
Dirección
Margherita Ferri Guion Roberto Proia Fotografía Martina Cocco Música Francesco Cerasi Intérpretes Claudia Pandolfi, Samuele Carrino, Sara Ciocca, Andrea Arru, Corrado Fortuna, Pietro Serpi Estreno en Italia 10 octubre 2024; en España 17 abril 2026


El caso de Andrea Spezzacatena conmocionó a Italia en 2012 de la misma forma que otros similares lo hicieron en nuestro país y tantos otros del mundo. Se trata del bullying, esa práctica perversa que practican niños y adolescentes que se sienten fuertes y superiores, sobre otros de vulnerabilidad manifiesta. Un tema que a su directora, Margherita Ferri, parece interesarle bastante, habiéndolo ya tratado en su anterior y primer film, Zen sul ghaccio sotile, de 2018. No es sino un síntoma más de la falta de formación y educación que todavía se acusa a esa edad, lo que pone de manifiesto que más que tratar el problema desde la sensibilización del maltratador, conviene someterlo al análisis y el tratamiento de personas especializadas en las víctimas. Sólo mediante el proceso educativo seremos capaces de comprobar quiénes han asimilado esa formación que nos hace más sensibles, solidarios y maduros, y quiénes mantendrán esa perversidad que se hace patente en todos los ámbitos de nuestra vida y entorno.

Ahora que las redes sociales facilitan aún más esa perversión y ese escarnio al que se somete públicamente a jóvenes vulnerables, los casos se han disparado, y las consecuencias son en muchos casos tan trágicas como la que sufrió el joven Spezzacatena, de la que esta película estrenada en Italia hace casi dos años, se hace eco. Se trata de un film aseado y sencillo, de dramática fácil e intencionadamente edulcorada. Afortunadamtne su gramática se muestra sutil y delicada, sin evidenciar con toda su crudeza y contundencia el sufrimiento padecido por su protagonista, de quien muestra una adolescencia por una parte agradecida por su inteligencia y expediente académico, pero lastrada por la situación familiar e indicios de una sexualidad diversa que le hace padecer un primer choque con el amor no correspondido. Sus ansias de integración en el entorno y una sensibilidad extrema, se convierten en caldo de cultivo para sufrir el bullying aludido, pero en el camino se aprecia ilusión y esperanza.

Sus jóvenes protagonistas aciertan en la caracterización de sus personajes, pero junto al angelizado protagonista y su amiga confidente, destaca la ambigüedad impecablemente plasmada del centro de atracción del joven acosado, su compañero de clase al que da vida Andrea Arru, cuyo trabajo le ha reportado algún que otro premio de interpretación. El film se ve con interés y atención, echando de menos quizás un tratamiento cinematográfico más riguroso y creativo, pero agradeciendo su claridad y su vocación de denuncia, tan necesaria para acabar con un lastre imperdonable que afecta sobre todo a nuestro sistema educativo y los protocolos de prevención y actuación.

domingo, 19 de abril de 2026

UN POETA Esperanza para la inadaptación social

Colombia-Alemania-Suecia 2025 120 min.
Guion y dirección
Simón Mesa Soto Fotografía Juan Sarmiento G. Música Matti Bye y Trío Ramberget Intérpretes Ubeimar Ríos, Rebeca Andrade, Guillermo Cardona, Humberto Restrepo, Alisson Correa, Margarita Soto, Evelin Montoya Sánchez, William Montoya Estreno en el Festival de Cannes 19 mayo 2025; en Colombia 28 agosto 2025; en España 17 abril 2026

Con esta película colombiana se completa el estreno comercial en España, entre salas y plataformas, de los cinco títulos nominados al Goya a la mejor película iberoamericana de la pasada edición. A falta en la terna de El agente secreto de Kleber Mendonça Filho, ésta es sin duda la mejor de las cinco, por encima de La misteriosa mirada del flamenco (Chile), la inexplicable inclusión de la endeble La piel del agua (Costa Rica), la muy interesante Manas (Brasil) e incluso la tan convencional Belén (Argentina) que se llevó el gato al agua. No en vano, Un poeta inició su palmarés logrando el Premio del Jurado en la sección Un certain regard del Festival de Cannes, y el Horizontes a la mejor película iberoamericana en San Sebastián. Se trata de la mirada sincera y acertada, entre la sátira cómica y la crónica trágica y desesperada de un inadaptado social, espléndido Ubeimar Ríos como el poeta del título. El actor presta su singular y diríamos incluso grotesco físico para dar vida a este ser fracasado, alcohólico, incomprendido e inconformista personaje que acarició el éxito en su pasado joven como galardonado y reconocido poeta, y que tras entrar en crisis encuentra su destino en la ayuda que dispensa a una alumna aventajada que, sin embargo, no desea para sí el camino que le ha diseñado su mentor. Una forma también de acercarse a la hija que le repudia, lo que podríamos entender como un acto desesperado y decisivo de amor

Se trata, por lo tanto, de una suerte de búsqueda de la redención y la oportunidad perdida a través del talento ajeno, cuando las circunstancias sociales y económicas del país, que quedan así sutilmente reflejadas en un guion modélico al que su autor da la precisa estructura cinematográfica que demanda, no son propicias. Se revela así la película, segunda del joven y talentoso director, como una crónica de los males que azotan un país que quiere salir de la crisis permanente, mirarse en el espejo de esa Europa que queda tan lejos como el bienestar y la situación geográfica le propicia, pero tan cerca como la sensibilidad aprehendida le permite. Vanidades y perversidades quedan así expuestas en una galería en la que el personaje interpretado por un descomunal Ubeimar Ríos, cuyo difícil físico explota a discreción para provocar la reacción entre divertida y adversa que genera en el público, parece sentirse tan ajeno y fuera de lugar.

Alrededor surge todo un elenco de personajes que representan la avaricia, la pereza, la desgana, el rencor, el cariño y otros sentimientos que hacen de ésta una película tan tierna como desgarradora, con una fuerza tremenda que ayuda a reflexionar sobre este mezquino mundo al que tanto cuesta adaptarse, especialmente cuando no se pertence a la mediocridad imperante. Todo funciona gracias a su perfecto ensamblaje, si bien en su tercio final un giro dramático parece dar al traste con esa reconfortante generosidad y viaje hacia el reconocimiento a través de la formación y la educación que propone. Sin embargo, la habilidad y la claridad con la que su guionista y director maneja los resortes de su entretenida y constructiva trama, logra que la esperanza fluya al final con la misma naturalidad que lo ha hecho todo su entramado fabulador.

PRIME CRIME: A TRUE STORY Malogrado ejemplo de forma sobre fondo

Título original: Dead Man’s Wire
USA 2025 104 min.
Dirección
Gus Van Sant Guion Austin Kolodney Fotografía Arnaud Potier Música Danny Elfman Intérpretes Bill Skarsgard, Dane Montgomery, Cary Elwes, My’hala Herrold, Colman Domingo, Al Pacino, Kelly Lynch, John Robinson, Todd Gable, Mark Helms, Michael Ashcraft, Neil Mulac, Daniel R. Hill, Dean Curtis Estreno en el Festival de Venecia 2 septiembre 2025; en Estados Unidos 16 enero 2026; en España 17 abril 2026


Vaya por delante el nuevo desatino de la distribución española al bautizar con un título en inglés distinto del original la nueva película de Gus Van Sant. El original, Dead Man’s Wire Cable del hombre muerto, hace alusión al artilugio inventado por Tony Kiritsis, el personaje que protagoniza la película bajo la mirada algo desquiciada de Bill Skarsgard, para amenazar al magnate del préstamo M.L. Hall con matar a su hijo si no reparaba la estafa a la que según él había sido sometido, y a la vez hacer una disculpa televisada. Ocurrió en 1977 y el guionista Austin Kolodney, apenas artífice de un puñado de títulos irrelevantes y la codirección de una extravagante versión de Don Quijote hace una década, lo ha querido poner de manifiesto. Y ciertamente, como si de abanderar la lucha contra unos gigantes como molinos de viento, parece tratar esta fallida, a nuestro juicio, película. Para Gus Van sant supone el regreso al cine tras siete años de ausencia, desde la poco estimulante No te preocupes, no llegará lejos a pie, y sin que la anterior, El bosque de los sueños, alcanzase tampoco un eco relevante.

Atrás quedan los tiempos de Mi nombre es Harvey Milk, Elephant, Gerry, El indomable Will Hunting, Mi Idaho privado y Drugstore Cowboy. El director estadounidense ha ido perdiendo irremediablemente fuelle, y este intento de recuperar el prestigio es una demostración patente. Que los hechos sucedieran en 1977 le da pie para hacer una reconstrucción fidedigna de la época, y que el locutor y disc jockey radiofónico Fred Temple, interpretado por Colman Domingo, fuese su ídolo e inspiración, provoca que en su banda sonora, octava colaboración con Danny Elfman del director de Todo por un sueño, se sucedan éxitos del momento, de Deodato a Yes pasando por Burt Bacharach o Donna Summer. Más allá de estos atractivos estéticos, a los que se une cierta vocación de dar al conjunto aspecto de docudrama con cambios de texturas que imitan el video televisivo de la época, la película carece de la enjundia que su denuncia política y social promete y merece.

El círculo mediático que se construye alrededor del suceso no logra el efecto dramático que pretende, mientras su reparto se esfuerza visiblemente, con Skarsgard a la cabeza como ligeramente perturbado secuestrador y presunto justiciero, y Dane Montgomery como víctima que jamás cae en el exceso melodramático. Junto a ellos, un Cary Elwes irreconocible y el regreso de un anciano, muy preciso y perfectamente adaptado Al Pacino como imperturbable hombre de negocios al que van dirigidas las quejas del protagonista. Pero Sant no logra dosificar los elementos, cayendo en continuas pérdidas de ritmo, sometiendo algunos momentos, como las reuniones del comité de crisis, a montajes fatigosos e imposibles, mientras otros se hunden en lo premioso. Al final, la tesis queda poco profundizada y no invita ni siquiera a la reflexión, quedándonos esa impresión de que la forma impera sobre el fondo.