viernes, 10 de abril de 2026

ESTRENO EN EL REAL DE "LA NOVIA VENDIDA"

Vista la expectación generada por el estreno el próximo 14 de abril de la ópera checa por antonomasia, La novia vendida de Smetana, en el Teatro Real de Madrid, donde únicamente parece existir la Cultura según nuestros medios generalistas, recordamos la estupenda impresión que nos generó este título cuando la vimos en el Teatro Nacional de Praga hace casi tres años. Quizás sirva de referencia para quienes tengan la suerte de verla ahora, en un montaje ciertamente prometedor, en la capital.

ATRAPANDO A UN MONSTRUO Otro horrendo cuento infantil

Título original: Dust Bunny
USA 2025 106 min.
Guion y dirección
Bryan Fuller Fotografía Nicole Hirsch Whitaker Música Isabella Summers Intérpretes Mads Miklkelsen, Sophie Sloan, Sigourney Weaver, Sheila Atim, David Dastmalchian, Rebecca Henderson, Line Kruse, Caspar Phillipson Estreno en el Festival de Toronto 9 septiembre 2025; en Estados Unidos 12 diciembre 2025; en España 10 abril 2026

No vamos a negarle talento y creatividad a Bryan Fuller, creador de series icónicas como Short Treks o Discovery, ambas a partir del universo trekkie, o Hannibal, basada en el personaje de El silencio de los corderos. Pero no cabe duda de que este supuesto cuento infantil contemporáneo con el que debuta en el largometraje cinematográfico, constituye todo un despropósito en la línea de lo que nos tiene acostumbrados y acostumbradas el cine estadounidense de las últimas décadas. Así, a un imaginario fantástico y extremadamente creativo, se une la habitual violencia sin la que no parece avanzar prácticamente ninguna historia generada en el país norteamericano.

Una niña imagina un monstruoso conejo a partir de una pelusa - el conejito de polvo del título original -, pero son otros los peligros que le acechan a ella y a su desaparecida familia, por lo que el monstruo acabará convirtiéndose en su protector, con la ayuda inestimable de un misterioso vecino experto en artes marciales, que también resulta tener una violenta profesión y a quien da vida un algo despistado Mads Mikkelsen, auspiciado por una suerte de diabólica madame interpretada con cierto histrionismo por Sigourney Weaver. Por cierto, no falta el guiño a Alien.

Unos efectos visuales y una dirección artística sorprendentes, lo que convierte prácticamente al film en uno animado pero con incursiones humanas, no nos parecen motivo suficiente para celebrar una película en la que la violencia vuelve a tomar las riendas del asunto, esta vez además con niña protagonista, testigo de todo tipo de barbaridades, y pretendiendo en su conjunto erigirse en moderno cuento de hadas. Eso sí, el monstruo, gracias a un diseño acertadamente infantiloide, acaba resultando simpático, y la banda sonora de Isabella Summers, inspirada y magníficamente orquestada, quizás junto al diseño artístico, lo mejor de la cinta.

FRATERNIDAD ANDALUZA EN LA ROSS, A FALTA DE LA CARNAL

Sinfónico 10. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Jone Martínez y Auxiliadora Toledano, sopranos. Filip Filipoviç, tenor. Coro de la Orquesta Ciudad de Granada, dirigido por Héctor Eliel Márquez. Lucas Macías, dirección. Programa: Obertura Las Hébridas o La gruta de Fingal Op. 26, y Sinfonía nº 2 en si bemol mayor Op. 52 “Lobgesang”, de Mendelssohn. Teatro de la Maestranza, jueves 9 de abril de 2026


El décimo programa del abono sinfónico de esta temporada debía ser el más largo, con casi cuarenta minutos de primera parte y setenta de la segunda, separados por una pausa de más de veinte. La repentina indisposición de la soprano israelí Chen Reiss, obligó a suprimir parte del repertorio hasta dejarlo en apenas hora y media que discurrió sin pausa gracias al enorme desequilibrio entre las dos piezas que sobrevivieron del programa.

Es una pena que no pudiéramos disfrutar de las cuatro canciones seleccionadas de Fanny Mendelssohn, sobre todo porque son menos accesibles en la versión orquestal arreglada por Tal-Haim Samson. Era la única opción posible para justificar el título de la propuesta inicial, Fanny y Felix, relegando una vez más a la pianista y compositora a un papel absolutamente secundario frente a la popularidad de su hermano, a pesar de los esfuerzos que en los últimos años hemos experimentado de cara a reivindicar su talento como autora.

Tampoco pudimos escuchar otra pieza raramente programada, la escena dramática Infelice! Già dal mio sguardo, uno de los ejemplos más representativos del tímido acercamiento de Felix Mendelssohn a la ópera italiana, fruto de uno de los imprescindibles encargos de la Real Sociedad Filarmónica de Londres. Así las cosas, nos quedamos con la archiconocida y sobre programada obertura Las Hébridas, y la menos frecuentada, y más interesante de lo reconocido, Sinfonía nº 2 del compositor de El sueño de una noche de verano.

Una saludable colaboración

Empezó pausada y paladeada la famosa obertura mendelssohniana, con planos sonoros muy identificables y una transparencia estructural y sonora apabullante. Luego comenzó a atisbar ciertas caídas de tensión que distrajeron nuestra atención, si bien Lucas Macías logró momentos de gran intensidad dramática y figuración paisajística, tan elocuentes como evocadores.

Jone Martínez

En sus manos la pieza logró alzarse tras esos titubeos de arranque, acabando por resultar tan descriptiva como atmosférica, con la medida justa para lograr reflejar la grandeza y el fragor del mar. Quizás la organización de la plantilla, con violines y violas enfrentadas y los chelos al fondo, malogró el protagonismo de la cuerda grave. Por otro lado, Macías salvó con habilidad los notables crescendi que salpican la página.

El reclamo principal de este concierto, la Sinfonía nº 2, también conocida como Canto de alabanza, logró elevarse por encima de la media con una muy expresiva y matizada interpretación de la ROSS, previo refuerzo de efectivos y con la colaboración inestimable del Coro de la Orquesta Ciudad de Granada. Una iniciativa muy saludable, necesaria, entre orquestas de nuestra comunidad, que debería repetirse con mayor frecuencia.

A todos se unieron las voces del tenor croata Filip Filipoviç, la soprano cordobesa Auxiliadora Toledano y la soprano vasca Jone Martínez, que gracias a que interpretó la obra hace exactamente un año en la Semana de Música Religiosa de Cuenca, junto a la Sinfónica de Navarra y el tenor sevillano Juan Sancho, pudo hacerse cargo de la participación de Chen Reiss, contando para ello con el agradecimiento lógico y sincero de la orquesta y la organización.

El resultado fue una interpretación sobria y solemne, precisa y responsable, de una página a menudo despreciada incluso en los catálogos más informados, a pesar de contar con una notable inspiración melódica y una estructura insólita y original. El allegro inicial sonó agitado y vertiginoso, mientras el allegretto se salvó con más ternura y apaciguamiento de lo habitual, a lo que siguió un adagio más delicado y dulce que propiamente místico o religioso.

Filip Filipoviç

Tras estos primeros veinte minutos concentrados en los tres primeros movimientos, el cuarto, en forma de cantata religiosa (Todo lo que respira alaba al Señor), supera los cincuenta, dividiéndose en nueve números que alternaron las voces cálidas y bien proyectadas de Martínez y Filipoviç, sensacional en el conmovedor Stricke des Todes hatten uns unfangen (Las cuerdas de la muerte nos habían abrazado). Muy bien el dúo entre las dos sopranos, con voz más pequeña pero hermosa de Toledano, y exuberantes las intervenciones del coro granadino, a veces algo estridente en la zona más aguda y en ocasiones puntuales manifestándose algo endeble.

Pero salvaron con dignidad su buena reputación al frente de innumerables conciertos de la Orquesta Ciudad de Granada, en momentos álgidos como el impresionante final Nun danket alle Gott (Demos todos gracias a Dios). Macías y la ROSS siguieron con respeto y disciplina todo lo acontecido, y el público reconoció todo el esfuerzo con un cariñoso y dilatado aplauso.

Fotos: Marina Casanova
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 9 de abril de 2026

CALLE MÁLAGA Toda una vida, pasada y futura

Marruecos-España-Francia-Alemania-Bélgica 2025 116 min.
Dirección
Maryam Touzani Guion Maryan Touzani y Nabil Ayouch Fotografía Virginie Surdej Música Freya Arde Intérpretes Carmen Maura, Marta Etura, Ahmed Boulane, María Alfonsa Rosso, La Imén, Abdelilah Iramdane, Ghali Errazqi, Miguel Garcés, Tarik Rmili Estreno en el Festival de Venecia 29 agosto 2025; en el Festival de Málaga 9 marzo 2026; en salas 1 abril 2026

La nueva película de Maryam Touzani, tras el éxito cosechado con películas de tono igualmente amable y distendido como Adam o El caftán azul, mira hacia nuestro país como huella abandonada a la que una vez fue protectorado nuestro, Tánger, y donde el paso del tiempo no parece haber mermado el dominio, entre otras cosas, del castellano por parte de su población autóctona. Allí se desarrolla esta historia que parte de una situación cruel y algo forzada, en la que la necesidad económica de una enfermera de Madrid pone contra las cuerdas a su madre, afincada desde siempre en la ciudad donde nació, para obligarle a vender la casa donde vivió más de cuarenta años.

Este conflicto de intereses deviene en una moderadamente épica lucha de la casi octogenaria mujer para superar la adversidad y, de paso, redescubrir el amor y la sensualidad. Juega así la directora marroquí a exhibir la fuerza vital y seductora de una mujer madura, siguiendo una dialéctica y una narrativa convencional pero decididamente amable, aunque en el camino el proceso se antoje algo repetitivo y cansino. No obstante, se nota su vocación buenista destinada a alzarse con el premio del público en todo tipo de festivales internacionales, empezando por el de Venecia en el que se estrenó.

Un trabajo espléndido de la gran Carmen Maura se erige así en principal atractivo, por mucho que discrepemos del empeño en retratar a las ancianas de hoy como si fueran las de hace cuarenta años, con los mismos gustos musicales y los mismos enseres domésticos de nuestras bisabuelas. como si los setenta y los ochenta del pasado siglo no hubieran existido para ellas. En el camino, echamos de menos la voz desgarrada y personal de María Alfonsa Rosso, mientras disfrutamos con los paisajes anclados en el tipismo de Tánger, cafés incluidos y ese entrañable Teatro Cervantes que sigue aguardando destino, así como el imprescindible viaje a Asilah teñido de blanco y azul. La Calle Málaga del título es la dirección ficticia, en realidad se trata de la calle Italia, donde se encuentra el piso de la discordia.

miércoles, 8 de abril de 2026

LAPÖNIA Conflictos culturales y familiares

España 2026 82 min.
Dirección
David Serrano Guion Cristina Clemente y Marc Angelet, según su propia obra y de Jordi Casanovas Fotografía Joan Bordera Música Joan Martorell Intérpretes Natalia Verbeke, Julián López, Ángela Cervantes, Vebjørn Enger, Blanca Ramírez, Adrián Gamiz Estreno en el Festival de Málaga 9 marzo 2026; en salas 1 abril 2026

El director madrileño David Serrano saltó a la fama cuando creó el guion de El otro lado de la cama y su secuela, Los dos lados de la cama, para después saltar a la dirección con otros dos éxitos, Días de fútbol y Días de cine. Su estrella comenzó a languidecer hasta que recuperó el aliento con Voy a pasármelo bien, un musical adolescente a mayor gloria de Hombres G. Con Lapönia echa mano de un material ajeno, la obra de Cristina Clemente, Marc Angelet y Jordi Casanovas, una auténtica sitcom o comedia de situación en toda regla que no disimula su parecido con otras similares, también llevadas al cine, como Un dios salvaje de Yasmina Reza, cuya adaptación dirigió Polanski, y Sentimental de Cesc Gay.

Más cerca de la primera que de la segunda, por aquello de que el nudo de su trama parte de una disputa entre padres por la educación de sus hijos, la obra y ahora su película no deja de tener su propia personalidad, al apuntar a otros temas coyunturales como la necesidad de magia e ilusión en la infancia y, en general, en nuestras vidas, aunque ello conlleve la mentira, o las diferencias culturales de los fríos pueblos del norte frente a los del sur, o más concretamente, entre la fría y moderada Finlandia y la chirriante España. Siempre en un tono amable, sin estridencias ni salidas de tono, sus cuatro intérpretes se entregan a fondo para lograr que su apenas hora y media de duración mantenga todo el ritmo y la tensión que su trama exige, con especial mención para Natalia Verbeke, que comienza forzada y algo impostada para más tarde aprovechar al máximo las posibilidades de su a priori antipático papel.

También Julián López consigue destacar con un papel muy a la medida de sus capacidades, combinando comicidad con el trasfondo discretamente dramático que la cinta respira, mientras Ángela Cervantes se presta al juego con contención y cierto halo de madurez, a la vez que su pareja en la ficción, el noruego con perfecta dicción en castellano Vebjørn Enger, sufre un proceso contrario al de Verbeke, comienza más convincente de lo que termina. Todo hace que el film se disfrute sin alardes ni pretensiones, gracias también a una meticulosa puesta en escena que no esconde su origen teatral pero logra dar al conjunto el empaque cinematográfico que necesita, al que la música de Joan Martorell se presta con una hábil combinación de mickeymousing y melódica serenidad.

martes, 7 de abril de 2026

LA OJA SE DIVIERTE Y NOS EMOCIONA

Gran Selección. Orquesta Joven de Andalucía. Santiago Cañón-Valencia, violonchelo. Jaime Cobo, director invitado. Carlos Miguel Prieto, dirección. Programa: Sinfonía nº 2 “India”, de Carlos Chávez; Concierto para violonchelo nº 1 Op. 107, de Shostakóvich; Fandangos, de Roberto Sierra; Intermedio y danza de “La vida breve”, de Falla; Antrópolis, de Gabriela Ortiz; Huapango, de José Pablo Moncayo. Teatro de la Maestranza, lunes 6 de abril de 2026


Con conciertos como el de anoche y los que lleva brindándonos desde hace más de treinta años, la Orquesta Joven de Andalucía demostró una vez más que entra por derecho propio en esa gran selección del Maestranza que aglutina grandes formaciones sinfónicas de todo el orbe. En un alarde de acercamiento entre las dos orillas transoceánicas, ayer y el día anterior en Jerez nuestros músicos más jóvenes se dejaron llevar por el ritmo y el entusiasmo de su maestro de ceremonias, un Carlos Miguel Prieto en estado de gracia, para ofrecernos una de las veladas más electrizantes y vitalistas de los últimos años.

Todavía con el recuerdo del concierto que el trompetista Pacho Flores y el director Manuel Hernández Silva nos brindaron junto a la ROSS hace exactamente un año, el Maestranza volvió a llenarse de ritmo y color con un concierto en el que el primero de los conciertos que Shostakóvich dedicó al violonchelo, con toda su rabia y dolor concentrado, se vio rodeado de una enorme descarga de adrenalina. Pura fiesta de los sentidos en forma de ritmos latinos, a los que la joven plantilla respondió con todo el entusiasmo y la alegría que el programa exigía.

Lástima que una ocasión tan señalada no se viera favorecida por un aforo completo. Observándose tantos asientos vacíos, fue inevitable pensar en los muchos y muchas aficionadas que dejaron pasar la oportunidad de disfrutar con tan suculenta oferta. No es suficiente con destinar un considerable y necesario presupuesto a la excelente formación que reciben estos jóvenes músicos. Las instituciones deben después disponer de un aparato de divulgación fuerte y adecuado para que el esfuerzo llegue después al público y los medios como sin duda merece.

Un embajador convencido y un chelista excepcional

Haciendo alarde de ese carisma que caracteriza a los norteamericanos, pues no olvidemos que no sólo los estadounidenses merecen calificarse así, el insigne Carlos Miguel Prieto ilustró cada pieza con ahínco y espontaneidad, introduciéndonos la rica y autóctona percusión que debía presidir la pieza de Chávez, y que luego iría reapareciendo en momentos puntuales del resto de páginas programadas, así como invitándonos al final del concierto a entonar la célebre cuenta y posterior declamación de ¡mambo! que hiciera célebre Pérez Prado. Todo siempre con una elegancia y un dominio de la elocuencia como sólo ellos son capaces de desplegar.

Del fundador de la Orquesta Sinfónica de México, Carlos Chávez, la OJA interpretó su Sinfonía India, número dos de un catálogo de seis. Una obra breve pero muy completa, ya que sigue los movimientos clásicos de una sinfonía pero sin solución de continuidad. Una pieza que utiliza instrumentos de percusión yaqui, una comunidad de Sonora asentada en los márgenes del río del mismo nombre. El maestro, que consolidó el movimiento musical nacionalista en su país, encontró una respuesta enérgica pero equilibrada de cada familia instrumental, muy especialmente de una sección de percusión que nunca antes se había lucido tanto en los tradicionales conciertos del Lunes de Pascua.


El también joven violonchelista colombiano Santiago Cañón-Valencia fue el encargado de llevar a tan buen puerto la compleja gramática del Concierto nº 1 de Shostakovich, todo un laberinto emocional que las partes implicadas resolvieron con enorme acierto. En el allegretto inicial, Cañón-Valencia desplegó una enorme fuerza, enfrentándonos al abismo con un gran sentido de la dramaturgia, a lo que la orquesta se plegó con acierto y sensibilidad, que asomó ya de forma contundente en un segundo movimiento protagonizado por una desolación inusitada. Una página tremenda a pesar de su aparente contención, que el violonchelista resolvió con una técnica impecable, un sonido sedoso y el ropaje intenso que supo brindarle la entregada orquesta.

Una exhibición de sobrecogedora incertidumbre en la que el clarinete también supo lucirse ampliamente, así como una trompa que aunque no siempre acertó en el tono justo, desarrolló también una labor estremecedora. Después, Cañón-Valencia remató con una cadencia desgarradora, en la que los silencios pesaron tanto como la compleja retórica que la informa. Así hasta desembocar en un finale excesivo y espectacular, donde lo humorístico se dio la mano con lo grotesco al más puro estilo del atormentado compositor ruso, aunque sin llegar nunca a la socarronería con la que otras batutas lo despachan. El joven solista interpretó después como propina una pieza de su propia cosecha, Ad noctem, en la que coquetea con la literatura bachiana para entregarse a las esencias y ritmos de su tierra.

Ritmo trepidante

Muy interesante la pieza del contemporáneo puertorriqueño Roberto Sierra, Fandangos, en el que al modo de un La valse de Ravel, deconstruye esta forma de cante y baile, hincando sus raíces en Soler y Boccherini y logrando una hipnótica cascada de sensaciones en la que la percusión juega también un papel destacado. El autor reafirma así su querencia por el barroco, a lo que la OJA bajo la mirada atenta de Prieto, respondió con idéntica disciplina que la desplegada en las páginas anteriores, y una capacidad para emocionar sólo al alcance de los más curtidos.

Otro joven, Jaime Cobo, integrante del proyecto de formación de directores de la OJA, fue el encargado del Intermedio y Danza de La vida breve de Falla, que resolvió con profesionalidad y sentido dramático, dejando su huella en un feroz centro de la famosa danza. Después, todo se tiñó de fiesta y felicidad en la sorprendente pieza de la compositora mexicana Gabriela Ortiz, Antrópolis, en referencia a los antiguos antros de la capital en la que brillaban los sones autóctonos e importados, tal como se observó en una vibrante pieza en la que cumbia y mambo encontraron en la OJA y su flamante director el vehículo perfecto de expresión, lo que se notó especialmente en la alegría y la complicidad con la que abordaron la página. A destacar el trabajo de los timbales, especialmente el encargado de las generosas partes solistas de esta singular pieza.


La fiesta se coronó con el que muchos y muchas mexicanas consideran su segundo himno oficial, el Huapango de José Pablo Moncayo, quien a pesar de su corta vida logró erigirse en uno de los más reputados representantes del nacionalismo musical mexicano junto a grandes como Revueltas o el propio Chávez. Inspirado en sones veracruzanos como el siquirisi, el balajó y el gaviloncho, la pieza captura ritmos, sonidos y la inusitada energía de la música tradicional huasteca, hábilmente combinada con la gramática sinfónica, con destacadas intervenciones del trombón, la trompeta, el oboe y el arpa y un trabajo impecable de la cuerda grave, lograron que el Maestranza se convirtiera en una perfecta tarima de baile, ese huapango del título. A nosotros no nos queda otra que volver a darle la máxima calificación al singular evento, no sin antes destacar la insólita figura del concertino de la segunda parte, con la pierna escayolada elevada sobre un cojín, tal como se observa en la fotografía en tercera fila durante la primera parte del concierto. Y es que el entusiasmo y las ganas de estos jóvenes talentos no concibe ni de lejos una baja laboral.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 5 de abril de 2026

LA GRAZIA Un político que duda, reflexiona y escucha

Italia 2025 133 min.
Guion y dirección
Paolo Sorrentino Fotografía Daria D’Antonio Intérpretes Toni Servillo, Anna Ferzetti, Orlando Cinque, Massimo Venturiello, Milvia Marigliano, Giuseppe Gaiani, Giovanna Guida, Alessia Giuliani, Roberto Zibetti, Vasco Mirandola, Linda Messerklinger, Rufin Doh Zeyenouin Estreno en el Festival de Venecia 27 agosto 2025; en Italia 15 enero 2026; en España 1 abril 2026

L
ejos quedan sus primeros éxitos, Las consecuencias del amor y El amigo de la familia, e incluso su consagración definitiva con la muy aplaudida La gran belleza, y sin embargo Sorrentino nos regala de vez en cuando otra sorprendente y magnífica película, sin volver a cosechar los premios y reconocimientos a los que estos primeros títulos le acostumbraron. Cosa de modas y de novedades, seguramente. Tras coquetear con su devoción hacia la tierra que le vio nacer, en Fue la mano de Dios y Parthenope, el director napolitano nos ofrece ahora, a sus cincuenta y cinco años, su film quizás más sereno y reflexivo, echando mano una vez más de la política, que tan buenos réditos le dio en films como Il divo, donde retrataba los aspectos más sórdidos de la carrera de quien fuera jefe de gobierno Giulio Andreotti, Loro, aquí traducida como Silvio y los otros, donde indagaba sobre la estrambótica figura de Silvio Berlusconi, e incluso el Papa en las series que protagonizaron Jude Law y John Malkovich.

Pero ahora ya no le interesa tanto criticar y denunciar las estrategias y miserias del poder, sino fabular con un líder inteligente y moderado, un verdadero hombre de Estado capaz de poner en una balanza su propia ideología y aquello que, previo el acertado e imprescindible consejo de quienes le rodean, considere justo y equilibrado, aunque no se ciña a sus propios principios e intereses. Tenemos así a un Mariano De Santis, ficticio presidente de la República, a quien da vida el actor fetiche del afamado director, Toni Servillo, que también fue Andreotti y Berlusconi, y que aquí compone a un humanista curtido en leyes, demócrata conservador y católico, que antepone el amor a la ideología para pronunciarse sobre cuestiones que en el final de su mandato conviene dejar bien atadas para la posteridad. Una ley y dos indultos se convierten así en el perfecto mcguffin de un film que indaga sobre la fuerza del amor, con esa esposa fallecida a la que el presidente no puede dejar de olvidar y cuya presunta traición se empeña en descubrir.

Es el mismo amor que inspira la controvertida ley y las gracias que ha de ejercitar previo un proceso de reflexión, duda y convicción al que se presta con la inestimable ayuda de sus seguidores, desde la comprometida hija a la veterana y vividora amiga, su guardaespaldas o esas personas a quienes debe favorecer con esa gracia del título, que no sólo se refiere al indulto sino a toda la aureola que lo convierte en persona justa, libre, equilibrada y solemne, a quien un guion también en estado de gracia presta diálogos de enorme valor y tanta belleza como cada encuadre y puesta en escena que adorna esta hermosa película, favorecida también con una ecléctica y atractiva banda sonora. A la recurrente pregunta que salpica la función, ¿de quién son nuestros días?, nosotros aseveraríamos que pertenecen a quienes nos poseen, ese sistema que hemos aceptado y que todo lo tiene atado para que el mundo y la vida sean como se ha decidido.