lunes, 21 de septiembre de 2026

PIZZA MOVIES Amor, gastronomía y cinefilia

España 2026 95 min.
Dirección Carlo Padial Guion Carlo Padial, Desirée de Fez y Carlos de Diego Fotografía Patricio Vial Música Javier Rodero Intérpretes Berto Romero, Judit Martín, Bruna Cusí, Javier Botet, Miguel Noguera, Raúl Arévalo, Tamar Novas, Josep Seguí, Leon Martínez, Melina Matthews, Joaquín Reyes, Belén Barenys Estreno en el Festival de Málaga 11 marzo 2026; en salas (no en Sevilla) 15 mayo 2026; en Movistar Plus+ 18 septiembre 2026

Casi una década después de presentar, también de la mano del cómico Berto Romero, el muy discutible falso documental Algo muy gordo, y tras varios trabajos para la televisión, Carlo Padial parece haber dado en la diana con esta película que, tras su paso por el Festival de Málaga, encontró una muy limitada distribución en nuestros cines. Una plataforma digital la recupera ahora para deleite de aficionados y aficionadas al humor sutil, irónico e inteligente. Si además tenemos una especial relación con el mundo de la crítica cinematográfica, la empatía es aún mayor. Romero y la poco convencional y habitual colaboradora de Marc Giró, Judit Martín, dan vida a una pareja en crisis laboral. Él, diseñador gráfico, asume su trabajo de forma poco estimulante, mientras ella se da cuenta de que su oficio como crítica de cine está llegando al final, debido a la crisis en el sector. 
La solución llega de la mano de un negocio algo esperpéntico pero bastante divertido, al que alude el título del film.

A lo largo de hora y media asistimos a la gestación de una idea, alrededor de la cual van surgiendo una serie de personajes entre ruines y narcisistas, a los que prestan rostro un nutrido grupo de famosos. Mientras, una sucesión de divertidos gags, visuales y hablados, van dando forma a una comedia que por momentos nos recuerda a la celebrada serie de televisión Poquita cosa. Pero aquí el desarrollo es más lineal, respondiendo a unos parámetros más clásicos.

Poco a poco vamos entendiendo que no sólo hay queja por la paulatina falta de crítica profesional en esta comedia barcelonesa, sino una historia de comprensión y diálogo que cristaliza en una emotiva historia de amor y respeto, a la que ni las demandas judiciales ni el ruin despropósito de los envidiosos, pueden hacer sombra. Romero y Martín ayudan sobremanera con su acertada interpretación a que la historia avance y convenza, mientras Padial lo adereza todo con seriedad y acierto, dejando en manos de los guionistas, él incluido, que la comedia fluya con gracia y frescura.

BAD APPLES No es cosa de risa

Reino Unido 2025 99 min.
Dirección
Jonatan Etzler Guion Jess O’Kane, según la novela de Rasmus Andersson Fotografía Nea Asphäll Música Chris Roe Intérpretes Saoirse Ronan, Eddie Waller, Nia Brown, Jacob Anderson, Rakie Ayola, Robeert Emmas, Sean Gilder Estreno en el Festival de Toronto 7 septiembre 2025; en España 11 septiembre 2026; en Reino Unido 18 septiembre 2026

Se agradece que de vez en cuando haya alguna película que nos cuente algo nuevo y diferente, pero más si se hace de forma más hábil y coherente de lo que lo hace ésta. Es verdad que nos encontramos dentro de los parámetros siempre grotescos y absurdos de la comedia negra, más cerca del morbo turbio sueco, ya que su joven director lo es, que del más elegante y afable británico, que lo produce. Pero estamos hablando de educación, de esa terrible y mal pagada empresa del educador y la educadora, que tienen, o al menos deben, emplear toda su energía para lograr cierto equilibrio en el conjunto del alumnado que se les encomienda.

Es lo que le pasa al personaje que interpreta con acierto y ahínco Saoirse Ronan, que precisamente ha crecido ante nuestros ojos desde la ya lejana Expiación hasta nuestros días. Se topa con una manzana podrida – otra vez nuestros ingeniosos distribuidores nos han negado una traducción del título adecuado al tema – y adopta soluciones muy discutibles para zafarse de ella. Sin embargo, la personalidad constantemente cambiante de dicha manzana, lastra parte de los resultados, mientras el resto se evidencia algo falto de cohesión y convicción, de forma que el esperpéntico espectáculo se deja ver como lo que es, un divertimento excéntrico y hasta cierto punto sofisticado.

Por el camino, se van apuntando sin demasiada intensidad de análisis, otros perfiles igualmente tratables desde el punto de vista psicológico, generando un trío en cierto modo psicótico formado por la educadora, la manzana aludida y una niña que da tanto miedo como el propio retratado. Los tentáculos de la trama alcanzan finalmente a una sociedad que, una vez más, se nuestra tan podrida como lo es en realidad, primando el interés egoísta sobre la solución moderada y acertada, convirtiéndose esto y su depurada puesta en escena, en verdadero atractivo de una cinta que podría haber dado mejores frutos.

viernes, 18 de septiembre de 2026

UN RÉQUIEM DE VERDI ESTREMECEDOR

Ciclo Sinfónico 1 de la temporada 26/27 de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Masabane Cecilia Rangwanasha, soprano. Silvia Tro Santaffé, mezzosoprano. Enea Scala, tenor. Marko Mimica, bajo. Coro del Teatro de la Maestranza dirigido por Marco Antonio García de Paz. Lucas Macías, dirección. Programa: Messa de Requiem de Giuseppe Verdi. Teatro de la Maestranza, jueves 17 de septiembre de 2026

Santaffé, Rangwanasha y Macías

Ya sirvió para abrir temporada hace catorce años, entonces de la mano de Pedro Halffter y con el Coro del Maestranza reforzado con el de la Ópera de Málaga, seis años después de sonar por primera vez en este siglo en los atriles de la ROSS. Además, fue la pieza elegida en el excelente concierto que nos brindó Daniel Harding junto a la Orquesta y Coro de la Academia Nacional de Santa Cecilia de Roma hace poco más de un año, con resultados ya entonces extraordinarios.

No nos importa, sin embargo, volver a disfrutar de tan excelsa página, que tantos consideraron durante mucho tiempo la mejor ópera de Verdi, sobre todo si se ofrece con tan buenos ingredientes y una batuta tan esmerada como la de Lucas Macías, que ya demostró en su anterior y primera temporada como director titular de la Sinfónica que sabe llevar con talento y dignidad las riendas de nuestra querida orquesta.

Nos van a perdonar que echemos mano de las comparaciones y de la experiencia personal para escribir que llegamos a este concierto recién regresados de tierras napolitanas, donde pudimos comprobar lo muy orgullosos que debemos estar de nuestro teatro y nuestra orquesta, tras asistir a una sosa interpretación de la Séptima de Bruckner en el muy afamado Teatro San Carlo, de la mano de Marc Albrecht y la orquesta titular de este templo lírico. Un adecuado preludio, sin embargo, para acercarnos de nuevo a este título verdiano.

Enea Scala

Reflejo del dolor universal

Nos damos de bruces ahora con la emoción más pura y absoluta, gracias a la que desde ya consideramos la más estremecedora versión del Réquiem de Verdi que hemos escuchado jamás en directo. La conjunción de magníficas voces solistas, un coro extasiado y una orquesta a la que el descanso estival parece haberle sentado estupendamente, todo bajo la atenta y delicada batuta de Macías, logró el milagro, dotando a la pieza de ese carácter emocional y radicalmente humanista que le hace trascender de lo puramente tributario para erigirse en reflejo de un canto popular que desea abrirse camino ente tanto dolor e injusticia.

Así lo intuimos desde el muy delicado Introito, con el coro musitando el Requiem aeternam mientras los solistas se van abriendo paso en ese majestuoso e inquietante andante que da vida al Kyrie, en el que ya pudimos apreciar las magníficas dotes del cuarteto solista. Santaffé entonando con serenidad, Rangwanasha dotando su participación de inusitado temperamento, Scala exhibiendo un apasionado lirismo y Mimica aportando contundencia y dignidad. La larga Sequentia fue abordada por Macías como un acto lírico teatral de primer orden, de diálogo fluido e inflexiones dramáticas medidas y contundentes.

El coro entonó con fuerza y exuberancia el icónico Dies Irae que se repite otras dos veces a lo largo de la pieza. Faltó quizás algo más de vehemencia en los metales que protagonizan el Tuba mirum, repartidos en el escenario, las bambalinas y quizás alguna zona alta del teatro para causar el impacto deseado. Eso fue así al menos en el arranque, aunque fue mejorando hasta alcanzar esa fuerza inusitada que caracteriza al pasaje.

A partir de ahí, demostraciones sensacionales de sensibilidad y magnetismo por parte de coro y solistas, la mezzo española controlando todos los giros emocionales del Liber scriptus, el tenor italiano entonando con bravura el Ingemisco, seguido de una impecable interpretación del bajo croata en Confutatis, y terminando con una exhibición brillante, llena de pasión y lirismo, de la soprano sudafricana en el Libera me, germen de este sentido homenaje a otro considerado padre de la patria por los italianos, Alessandro Manzoni, autor de la muy venerada I promessi sposi.

Marko Mimica

También los dúos y pasajes de grupo resultaron brillantes, gracias a la complicidad de las voces junto a un acompañamiento orquestal atento y delicado según corresponde, contundente en otros casos, siempre perfectamente moldeados por el director, y con el coro funcionando como eje alrededor del cual se concentra todo el drama, esta vez dirigido con total acierto por Marco Antonio García de Paz.

Sólo hubo un par de concesiones místicas, en el Lacrymosa y el Offertorium, mientras el resto se abandonó sin complejos al drama profano más profundo y absoluto, y nosotros y nosotras con ellos a sentir una experiencia profundamente emotiva y estremecedora. Tras tanto esfuerzo y emoción, tendrán que enfrentarse a otra función esta tarde, sólo un día después, logrando sin alguna duda otra interpretación redonda.

Fotos: Luis Prieto
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 8 de septiembre de 2026

BLACK BOX: VUELO 298 Una mirada inquietante a las catástrofes aéreas

Título original: Black Box
USA 2026 85 min.
Fotografía y dirección
Steven Quale Guion Stephen Susco Música Raffertie Intérpretes Tom Brittney, Holly Leena White, Molly Belle Wright, Boadicea Ricketts, Betsy English, Dana Whyte O’Hara, Kaja Chan, Asa Ali, Ceallach Spellman, Georgina Leonidas, Hanneke Talbot, Danny Mac, Weronika Rosati, Anton Trendafilov, Vaughn Johseph, Giorgi S. Georgiev Estreno en Estados Unidos (Internet) 7 julio 2026; en España 4 septiembre 2026


Este verano un avión cayó sobre un mar infestado de tiburones en Deep Water, y otro, éste, se ha enfrentado a una serie de fenómenos inexplicables. En ambas estaba la niña Molly Belle Wright, a ver si ha tenido algo que ver en tan luctuosos incidentes. Nueve años después de dirigir su última película, una producción francesa titulada Renegados y protagonizada por J.K. Simmons, Steven Quale, que antes había dirigido Destino final 5 y En el ojo de la tormenta, puro cine de evasión, ofrece esta entretenida e imaginativa mezcla de géneros, a la que conviene acercarse a ella libre de información y prejuicios.

Tanto la sinopsis oficial como algunas de las críticas que rondan por ahí, revientan algunos de los giros más originales e interesantes de una cinta que, sin ellos, pierde gran parte de su atractivo. Del guion se encarga Stephen Susco, que adaptó El grito y su secuela junto a su creador, Takashi Shimizu. Un reparto coral de rostros desconocidos, se encarga de aportar el habitual factor humano en este tipo de producciones, en una película cuya intriga consiste en averiguar qué está pasando en un vuelo comercial enfrentado a grandes misterios.

Hecha con aplomo e interés, unos efectos visuales apañados y la ayuda inestimable de un nutrido equipo búlgaro, ya que está rodada en Sofía, se trata de un film simpático que acuña todas las constantes del cine de catástrofes aéreas, añadiendo un halo de fantasía televisiva y un inquietante toque final, todo a partir de un cortometraje de 2012 dirigido por un tal Clark Baker, Vessel. Sencillamente, para ver sin más exigencia que pasar un rato entretenido, intrigante y moderadamente inquietante.

ÚLTIMA ESCALA DE LA ORQUESTA DE BAYREUTH EN LA PENÍNSULA

Foto: Luis Pascual

La frustración acumulada tras la suspensión del concierto extraordinario de la Orquesta del Festival de Bayreuth el pasado miércoles en Sevilla, debido a un apagón de luz en el Teatro de la Maestranza que aún se encuentra bajo investigación, y los lazos sentimentales que nos unen a la ciudad del Turia,  permitió que retomáramos tan excepcional concierto en su parada en el Palau de la Música de València el domingo 6 de septiembre. Se trató del último concierto de la prestigiosa formación en la península, dentro de una insólita gira que rubrica la enorme sintonía que el director granadino Pablo Heras-Casado ha logrado mantener con un conjunto que, sin embargo, muda de piel en un considerable porcentaje cada nueva temporada del festival wagneriano.

Aunque la crítica hasta ahora se había volcado en elogios y parabienes, hubo también opiniones discrepantes, una de las últimas proveniente de su paso por el Teatro Real de Madrid. Y claro, tales opiniones hacen también hincapié en la nuestra propia y nos ayudan a comprender algunos detalles que quizás habíamos pasado por alto. Claro que con sólo cuarenta minutos despachados en Sevilla, sin que Klaus Florian Vogt hubiera afrontado aún su papel de Sigfrido, y ni siquiera haber aparecido en escena la soprano británica Catherine Foster, una de las grandes apuestas de la velada, nuestra impresión se quedaba bastante huérfana de referentes.

Foster y Vogt saludan al final de la primera parte

En Sevilla nos habíamos quedado en los murmullos del bosque, defendidos como el resto, con atención al detalle, formas cristalinas y seductoras y un sonido limpio que, sin embargo, algo palideció en el Palau comparado con la magia que desprende la acústica del Maestranza. Después, la esperada aparición de Foster, primero sola encarando la preciosa melodía del Idilio de Sigfrido con la que arranca el final entonado por Brunilda, Eterna fui, y que da paso al despertar y saludo con Sigfrido. Un dúo de amor que no logró levantar la emoción esperada, con la voz de Foster ligeramente avibratada, tremolante, imprecisa y desconfiada, nada que ver con la inmejorable impresión que dejó hace más de una década cuando interpretó el mismo papel en Sevilla, de la mano de Halffter y La Fura del Baus.

Toda la segunda parte estuvo dedicada, como se sabe, a El ocaso de los dioses, cuarto y último de los títulos que conforman El anillo. Aquí lució la orquesta en todo su esplendor, dada la abundancia de partitura estrictamente orquestal frente a la intervención vocal. Piezas mil veces escuchadas, animadas por batutas de toda índole y condición, como el Amanecer y viaje de Sigfrido por el Rin (Tagesgraven und Siegfrieds Rheinfart) del prólogo, y la estremecedora Marcha fúnebre (Trauermarsch) del acto tercero, encontraron en Heras-Casado y la muy disciplinada y experta orquesta una interpretación robusta y espectacular, evidenciando una vez más la enorme sintonía entre batuta y conjunto. Sin embargo, no nos asaltó ese estremecimiento que habíamos alcanzado con sólo escuchar el arranque del concierto, esa majestuosa Entrada en el Walhalla, en el Maestranza.

Vogt hizo todo lo que pudo en la Muerte de Sigfrido, ¡Brunilda, Santa esposa!, aunque no pudimos apreciar ese tono, autoridad y prestancia de auténtico helden tenor. Se quedó corto en proyección y en expresión, a la vez que mantuvo ese timbre discretamente metálico que no nos llegó a convencer tampoco como Sigmundo. Por su parte, Foster encaró valientemente toda la escena final, la inmolación de Brunilda, ¡Ponedme allí unos maderos!, con menos ímpetu del deseable, sin arrojo ni suficiente tono trágico, aunque mantuvo una línea de canto homogénea, salvando satisfactoriamente cada una de sus temibles inflexiones, y por supuesto se hizo oir en todo momento, a pesar de la a menudo decibélica intervención de Heras-Casado.

Brownlee, Foster y Vogt

En definitiva, los generosísimos vivas y aplausos se nos antojaron exagerados, si bien la ocasión podía merecerlos sólo por el gesto de haber recalado en nuestros teatros desde aquel profundo foso que tienen reservado en el teatro wagneriano. También aquí fue Nicholas Brownlee el más vitoreado. Por otro lado, la selección buscaba lograr resumir en apenas dos horas las dieciséis que dura la tetralogía completa, algo absolutamente imposible y, de hecho, malogrado. De esta manera, puestos a seleccionar auténticos highlights de la saga, se echaron en falta arias como Winterstürme de La valquiria, o momentos tan sublimes, llenos de sentimiento y corazón, como Selige Ode de Sigfrido. Al menos, la muy recurrente Cabalgata de las valquirias, en su versión de concierto, sólo instrumental, se interpretó como esperada propina, para regocijo absoluto de todos y todas las presentes.

A pesar de todo, nos damos por satisfechos al haber recuperado esta cita histórica e irrepetible, a la vez que lamentamos sobremanera el entuerto que ha supuesto para los responsables de nuestro teatro de la ópera, auténticos decepcionados de una gesta que llevaban tanto tiempo anunciando y preparando. Vaya para ellos y ellas nuestra simpatía y más sincera ovación, en la seguridad de que la excelente temporada que han preparado nos hará olvidar esta desgraciada experiencia. 

lunes, 7 de septiembre de 2026

CRONOS Las fichas del tablero

España 2026 118 min.
Dirección
Fernando González Molina Guion Alberto Marini Fotografía Pau Castejón Música Audrey Ismaël Intérpretes Enric Auquer, Diana Gómez, Mónica López, Xavi Sáez, Pablo Derqui, Israel Elejalde, José Pérez Ocaña, David Vert, Joan Amargós, Joan Pedrola, Mima Riera, Faouzia Chati Estreno 4 septiembre 2026

Acaban de cumplirse nueve años desde los atentados de Las Ramblas en Barcelona en los que murieron dieciséis personas, ampliadas con una más cuando el terrorista ejecutor de la masacre huía de la ciudad, y otra en Cambrils antes de que varios terroristas cómplices murieran abatidos por la policía. Unos trágicos episodios que la película de González Molina analiza con exactitud quirúrgica, aunque siempre desde un solo punto de vista, el de los cuerpos de seguridad de la Generalitat encargados del caso, bajo el mando y responsabilidad del célebre Josep Lluís Trapero, director de los Mossos d’Esquadra, miméticamente recreado por Pablo Derqui, y los agentes que intervinieron en la investigación inmediata a los hechos, especialmente los interpretados por Enric Auquer en Barcelona, este año muy próximo a la Ciudad Condal gracias también a su excelente trabajo en la serie de televisión Ravalear, y Mónica López en Ripoll, localidad de donde procedían algunos de los terroristas implicados. Un cuarto personaje, encargada de la imagen externa y relaciones con la prensa del cuerpo policial, interpretada por Diana Gómez, completan el cuarteto dramático sobre el que se asienta la milimétrica trama de una cinta, por otro lado, coral en la presentación y desarrollo de sus personajes y peripecias sentimentales.

Curtido en melodramas románticos, Tres metros sobre el cielo, Palmeras en la nieve, y thrillers literarios, la Trilogía del Baztán, no hay que olvidar que González Molina debutó con una serie policiaca, Los hombres de Paco, que a buen seguro le habrá venido muy bien a la hora de articular este thriller realista de suspense puesto en pie por Alberto Marini, guionista nacido en Italia pero forjado en nuestro país en títulos como Mientras duermes, El desconocido y El 47. Molina, además, presentó hace poco otro interesante film, su particular revisión del clásico de Jaime de Armiñán Mi querida señorita.

Una buena puesta en escena y una equilibrada dosificación de las fichas del tablero, así como un eficaz montaje que dota de ritmo y precisión a la crónica, completan un trabajo si no del todo apasionado, sí al menos respetuoso y emocionante, en el que caben señalar dos aspectos fundamentales, cómo ni siquiera a través de una educación en respeto y diversidad se logra atajar radicalismos como el fundamentalismo religioso que tanto gangrena nuestra sociedad. Y por otro lado, cómo la apropiación partidista y oportunista que las fuerzas gubernamentales y del orden hacen para ganar popularidad malogra el aspecto meramente sentimental de una tragedia de estas proporciones, cuando en el tablero lo que prima es la pérdida de vidas humanas y el dolor más atroz imaginable.

domingo, 6 de septiembre de 2026

JIM QUEEN Una atrevida fantasía animada

Francia 2026 85 min.
Dirección
Marco Nguyen y Nicolas Athane Guion Simon Balteaux, Brice Chevillard, Nicolas Athane y Marco Nguyen Música Kirosen Voces (en versión original) Alex Ramirès, Jérémy Gillet, Philippe Katerine, Shirley Souagnon, François Sagat, Harald Marlot, Elisabeth Wiener, Alexandre Brik Estreno en el Festival de Cannes 17 mayo 2026; en Francia 17 junio 2026; en España 4 septiembre 2026

Claro ejemplo de cine de animación exclusivamente para adultos, esta producción francesa agota todos los estereotipos de la comunidad gay con tanta gracia y frescura que resulta casi imposible no rendirse a sus encantos. Llega en un momento lamentablemente muy delicado para la prolongación de derechos y libertades cuya consecución ha provocado tanto dolor y sufrimiento. El mapa mundial, a expensas de ese mamarracho integral que ocupa de forma harto discutible la Casa Blanca cual emperador romano de la peor calaña, se está tiñendo de colores represores y reaccionarios, y la comunidad lésbica y homosexual debería ir tomando nota antes de que sea demasiado tarde y volvemos al Pleistoceno. Ya lo decía otra política lamentable, Giorgia Meloni, en sus proclamas electoralistas, abajo el lobby (¿) LGTBIQ+.

Nguyen y Athanel, en su primer largometraje, circunscrito además al formato de animación tradicional o en dos dimensiones, denuncian esta situación sin dejar de lado en ningún momento el carácter lúdico y tremendamente divertido de su propuesta. Convertir la población homosexual en heterosexual, justo cuando no sólo hemos aceptado nuestra condición, sino que la disfrutamos tan plenamente que desearíamos reencarnarnos de nuevo en lo que somos, es la principal amenaza que una sustancia maliciosamente vertida en el ambiente, aterroriza a una comunidad tan antigua y científicamente probada como el ser humano en sí mismo. Por medio, arremeter contra las principales filias de algunos de los diferentes grupos que engloban la comunidad, como el culto al cuerpo, y más concretamente al músculo, el fetichismo o el cuero, se convierte en razón para lograr tanto chiste como mordaz sátira, fácil de digerir y de entender.

El trazo preciso y muy expresivo de los caracteres, la singularidad de la voces, incluida la del popular actor porno gay galo François Sagat, y la acertada recreación de ambientes y situaciones, logran un film disfrutable, que no escandaliza ni en sus propuestas más presuntamente vulgares e incluso escatológicas. Seguramente será más adecuada para un público familiarizado con sus ingredientes que para el generalista, pero convendría comprobar si éste también lo disfrutaría, porque a nosotros nos ha parecido muy divertida.