domingo, 19 de abril de 2026

PRIME CRIME: A TRUE STORY Malogrado ejemplo de forma sobre fondo

Título original: Dead Man’s Wire
USA 2025 104 min.
Dirección
Gus Van Sant Guion Austin Kolodney Fotografía Arnaud Potier Música Danny Elfman Intérpretes Bill Skarsgard, Dane Montgomery, Cary Elwes, My’hala Herrold, Colman Domingo, Al Pacino, Kelly Lynch, John Robinson, Todd Gable, Mark Helms, Michael Ashcraft, Neil Mulac, Daniel R. Hill, Dean Curtis Estreno en el Festival de Venecia 2 septiembre 2025; en Estados Unidos 16 enero 2026; en España 17 abril 2026


Vaya por delante el nuevo desatino de la distribución española al bautizar con un título en inglés distinto del original la nueva película de Gus Van Sant. El original, Dead Man’s Wire Cable del hombre muerto, hace alusión al artilugio inventado por Tony Kiritsis, el personaje que protagoniza la película bajo la mirada algo desquiciada de Bill Skarsgard, para amenazar al magnate del préstamo M.L. Hall con matar a su hijo si no reparaba la estafa a la que según él había sido sometido, y a la vez hacer una disculpa televisada. Ocurrió en 1977 y el guionista Austin Kolodney, apenas artífice de un puñado de títulos irrelevantes y la codirección de una extravagante versión de Don Quijote hace una década, lo ha querido poner de manifiesto. Y ciertamente, como si de abanderar la lucha contra unos gigantes como molinos de viento, parece tratar esta fallida, a nuestro juicio, película. Para Gus Van sant supone el regreso al cine tras siete años de ausencia, desde la poco estimulante No te preocupes, no llegará lejos a pie, y sin que la anterior, El bosque de los sueños, alcanzase tampoco un eco relevante.

Atrás quedan los tiempos de Mi nombre es Harvey Milk, Elephant, Gerry, El indomable Will Hunting, Mi Idaho privado y Drugstore Cowboy. El director estadounidense ha ido perdiendo irremediablemente fuelle, y este intento de recuperar el prestigio es una demostración patente. Que los hechos sucedieran en 1977 le da pie para hacer una reconstrucción fidedigna de la época, y que el locutor y disc jockey radiofónico Fred Temple, interpretado por Colman Domingo, fuese su ídolo e inspiración, provoca que en su banda sonora, octava colaboración con Danny Elfman del director de Todo por un sueño, se sucedan éxitos del momento, de Deodato a Yes pasando por Burt Bacharach o Donna Summer. Más allá de estos atractivos estéticos, a los que se une cierta vocación de dar al conjunto aspecto de docudrama con cambios de texturas que imitan el video televisivo de la época, la película carece de la enjundia que su denuncia política y social promete y merece.

El círculo mediático que se construye alrededor del suceso no logra el efecto dramático que pretende, mientras su reparto se esfuerza visiblemente, con Skarsgard a la cabeza como ligeramente perturbado secuestrador y presunto justiciero, y Dane Montgomery como víctima que jamás cae en el exceso melodramático. Junto a ellos, un Cary Elwes irreconocible y el regreso de un anciano, muy preciso y perfectamente adaptado Al Pacino como imperturbable hombre de negocios al que van dirigidas las quejas del protagonista. Pero Sant no logra dosificar los elementos, cayendo en continuas pérdidas de ritmo, sometiendo algunos momentos, como las reuniones del comité de crisis, a montajes fatigosos e imposibles, mientras otros se hunden en lo premioso. Al final, la tesis queda poco profundizada y no invita ni siquiera a la reflexión, quedándonos esa impresión de que la forma impera sobre el fondo.

LA MOMIA DE LEE CRONIN Regreso al cine serio de terror

Título original: Lee Cronin’s The Mummy
USA 2026 133 min.
Guion y dirección
Lee Cronin Fotografía Dave Garbett Música Stephen McKeon Intérpretes Jack Reynor, Laia Costa, May Calamawy, Natalia Grace, Billie Roy, Verónica Falcón, Shylo Molina, Emily Mitchell, Hayat Kamille, May Elghety, Husam Chadat, Mark Mitchinson Estreno en Estados Unidos y España 17 abril 2026


Un título tan pretencioso y, sobre todo, presuntuoso como éste no podía prometer mucho. El director irlandés Lee Cronin, con apenas un par de largometrajes poco o nada memorables, Posesión infernal: El despertar y Bosque maldito, y una serie de televisión, 50 States of Fright, siempre a la sombra de Sam Raimi, se permite bautizar su tercer largometraje como si del Drácula de Bram Stoker, de Coppola, o el Frankenstein de Mary Shelley, de Branagh, se tratase, adjudicándose unas ínfulas autoriales que no posee ni como director ni mucho menos como autor literario. Sin embargo, nos hallamos ante un trabajo muy estimulante de recuperación del espíritu del cine de terror de los años setenta, con El exorcista y La profecía como máximos exponentes. 
Al mito de la momia se ha acercado el cine en innumerables ocasiones, desde el clásico de Karl Freund protagonizado por Boris Karloff a los intentos de convertirla en una saga al estilo de Indiana Jones, con Brendan Fraser al frente, o el fracaso que supuso la versión protagonizada por Tom Cruise, un híbrido entre el cine de terror y el de aventuras que supuso quizás el escalón más bajo experimentado por el popular actor.

Lo que Lee Cronin propone ahora nos lleva al cine más serio, lejos, al menos en tres cuartos de su metraje, del tren de la bruja al que nos tiene acostumbrados el cine de terror actual, centrado más en lo truculento, la sangre y las vísceras, que en un hilo narrativo y argumental mínimamente coherente. Sin embargo, poco o nada que ver tiene esta versión con la del monstruo que tanto y tan bien popularizó la Universal en los años treinta del pasado siglo. Nos encontramos ante un terrible drama familiar tras la desaparición de una niña en Egipto, donde su padre trabaja como corresponsal de una televisión norteamericana, y el posterior regreso de sus integrantes a Alburquerque, Nuevo México, hasta que un accidente fortuito trae a la pequeña de vuelta pero en extrañas circunstancias. La superchería y las posesiones diabólicas se suceden así de forma tan convincente como natural, mientras el drama va dando paso al terror, la intriga y una saludable inquietud que nos devuelve lo mejor del cine de género en mucho tiempo. La inclusión de material títpico de snuff movie, en cierto modo una tradición de la productora de Insidious y Paranormal Activity, Blumhouse, añade un morboso atractivo a la propuesta.

A estos aciertos no es ajeno el buen trabajo de su elenco interpretativo, con una Laia Costa a la cabeza que suscitó el interés del director cuando vio un tráiler de Cinco lobitos. La actriz ya había protagonizado varios largometrajes estadounidenses de bajo presupuesto, lo que demuestra su excelente nivel de inglés, a pesar de lo cual acaba resultando otra actriz española encasillada en papeles latinos. Oírla en inglés nos obligó a desplazarnos al único cine en Sevilla que la exhibe en versión original, sometiéndonos a una calidad ínfima de imagen, oscura, más aún que la intención del film, y sin brillo. Es el precio que tiene no mantener los equipos en condiciones, lo que a la larga se traduce en pérdidas de público y dinero. Es la mala exhibición a la que muchas veces nos enfrentamos quienes cada vez apostamos menos por el cine en el cine, donde ruidos de paquetes de comida, parloteos varios y sonidos de móvil nos van alejando más y confiando en los equipos domésticos para ver el cine en condiciones.

sábado, 18 de abril de 2026

LANDA Entre la admiración y la mirada crítica

España 2026 70 min.
Guion y dirección
Gracia Querejeta y Miguel Olid Fotografía Aitor Mendilibar Música Nerea Alberdi Documental Estreno en el Festival de Málaga 13 marzo 2026; en salas 17 abril 2026

Esta poliédrica revisión del trabajo y el talento de uno de los actores españoles más icónicos de todos los tiempos, es el resultado del empeño del sevillano Miguel Olid, ya con una generosa experiencia en el documental con trabajos como Trabajando con la muerte y Summers, el rebelde. Ahora, con el apoyo inestimable de Gracia Querejeta, traza un recorrido escueto y preciso sobre la trayectoria, fundamentalmente profesional, de Alfredo Landa, procurando no caer en el tópico de considerarlo un genio y hacer una caricatura hagiográfica del actor. De esta forma echa mano de los habituales testimonios de familiares, sus hijos Alfredo e Idoia, pero sobre todo de conocidos, allegados y críticos cinematográficos, entre la mirada complaciente de amigo de Miguel Rellán y la más dura de un Antonio Resines que no duda en mostrar su desprecio ante El crack de José Luis Garci, así como por aquel cine del franquismo que no había por dónde cogerlo y del que Landa fue todo un exponente. No en vano, Olid, antes que cineasta ha sido y sigue siendo, crítico de cine.

Olid y Querejeta desarrollan un esfuerzo documentalista considerable, analizando en la medida que su corta duración lo permite, una veintena de sus trabajos, desde los más celebrados de su etapa más comercial y cómica, como Cateto a babor o No desearás al vecino del quinto, hasta sus trabajos más celebrados en democracia, la película de Garci, El bosque animado y Los santos inocentes entre ellos. Procura, a través de intervenciones del actor en televisión y los susodichos testimonios convocados, diseñar una imagen del actor acorde a sus ideales y su temperamento, dejando claro su narcisismo lejos de cualquier humildad, su fuerte carácter y sus rencores hacia quienes no le bailaban el agua. Pero sobre todo destaca su talento como actor de mirada extremadamente expresiva, capaz de abordar cualquier trabajo, aunque su físico le condicionara a interpretar habitualmente una misma tipología de lo que se consideraba peyorativamente el españolito medio.

Puede parecer un trabajo aséptico y previsible, pero denota un esfuerzo detrás de documentación y producción que le otorga un acabado impecable en el que la radiografía humana y sentimental del homenajeado se da la mano perfectamente con su legado artístico, contando para ello con una meticulosa puesta en escena y una adecuada banda sonora para la que no se han escatimado medios. Es evidente que su destino definitivo será la televisión, pero de momento, acercarse al cine, a pesar de su rácana distribución, puede valer la pena, tanto para incondicionales como para críticos del actor, pero sobre todo para analistas de una época que no queremos que se repita. Valga como ejemplo el testimonio de Sacristán, que no duda en pasar por alto las notables dieferencias ideológicas entre él y su amigo Alfredo Landa, apostando por el respeto y el entendimiento en lugar de la crispación y el enfrentamiento que amenaza constantemente nuestra convivencia. 

viernes, 17 de abril de 2026

VÍNNITSKAYA TRIUNFA EN UN CONCIERTO DE LA ROSS MASACRADO

Sinfónico 11. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Anna Vínnitskaya, piano. Shi-Yeon Sung, dirección. Programa: Kauyumari para orquesta, de Gabriela Ortiz; Concierto para piano nº 3 en re menos Op. 30, de Rachmáninov; Suite de El pájaro de fuego (versión de 1945), de Stravínski. Teatro de la Maestranza, jueves 17 de abril de 2026


No debería ser tema relevante de un concierto sinfónico la agresividad con la que parte del público se despacha a su antojo tosiendo, tirando objetos al suelo y faltando de diversas formas al respeto que merece la plantilla de la orquesta y el público que sí asiste a escuchar música. Se trata ni más ni menos que de falta de educación. Habrá ruidos inevitables, pero tantos como para ahogar momentos cruciales de las partituras, lo dudamos.

Es exactamente lo que ocurrió con el sutil arranque de la breve pero intensa Kauyumari de Gabriela Ortiz, de quien precisamente disfrutamos hace sólo diez días, de la mano de la OJA, su festiva Antrópolis. Fue imposible concentrarse en la entrada lejana de las trompetas que preludian la celebración de ritmo y color en que consiste la pieza incluida en el laureado trabajo Revolución diamantina.

En esta segunda ocasión de la temporada en que la surcoreana Shi-Yeon Sung ejerció como batuta invitada, logró una respuesta sorprendente de la orquesta, cuidando cada detalle de forma que la nitidez de los planos sonoros se superpusieran de forma sensacional, y que la portentosa sección de cuerda grave potenciara el ritmo de la pieza. Quizás la colocación de violines traseros y contrabajos elevados contribuyera a crear este efecto mágico.

Rusia por triplicado

Dos compositores rusos y una pianista también rusa protagonizaron el resto del programa. La larga primera parte se completó con el Concierto nº 3 de Rachmáninov, que aunque parezca que se haya programado muchas veces, apenas recordamos la última vez, y no fue de la mano de la ROSS sino de la Conjunta con Óscar Martín al piano, ¡hace catorce años!

El que se considera uno de los conciertos más diabólicos para el solista, debido a su complejidad técnica, hoy disfruta de multitud de adeptos. Si hay algo en lo que los jóvenes pianistas salen bien formados de conservatorios y academias es precisamente el virtuosismo técnico. Más difícil es encontrar alguien capaz de exprimir toda la expresividad, la poesía y el encanto de una pieza como ésta. La joven Anna Vínnitskaya fue sin duda una intérprete ágil, vibrante y habilidosa, pero quizás sólo se quedó en eso.

Sung y la pianista despacharon el primer movimiento a un ritmo vertiginoso, lapidando parte de su fuerza poética. A pesar de ello no podemos negar a la directora lograr una arquitectura sólida de la pieza, mientras Vínnitskaya descargó una furia inusitada en su centro de acordes martillados, alternados por las dos manos. Una agresividad desatada que se repitió en las difíciles cadenzas, donde no dudó en incluir acordes de su propia cosecha. En todo caso, su línea melódica sonó precisa y nítida en todo momento, especialmente evidente en el intermezzo, en cuyo scherzo central volvió a hacerse patente el enorme respeto de la orquesta por plegarse a las necesidades de la solista, sin por ello malograr su inspirada voluptuosidad.

El movimiento final resultó vitalista y, por momentos, apabullante, con solista y orquesta en perfecta sintonía, y de nuevo desgarradores arranques de furia que provocaron una reacción casi unánime del público, en pie ovacionando la heroica y meteórica intervención de la pianista, que salvó la complejidad técnica con matrícula, no tanto su vertiente expresiva y estrictamente emocional.


Algo parecido a lo ocurrido con el arranque de Kauyumari, volvió a suceder tras el descanso con El pájaro de fuego, cuyo sutil, delicado y meticuloso inicio quedó eclipsado ante el torrente de toses e inexplicables caídas de objetos al suelo. Una vez más la Sinfónica optó por la tercera de las suites que Stravinski articuló en torno al ballet, por cierto interpretado completo en 2021 con Lucas Macías al frente, aunque la más recurrente sea la segunda. Curiosamente, dos años antes, Marc Albrecht la interpretó junto al Concierto nº 4 de Rachmáninov.

Afortunadamente, lo que siguió fue una lectura muy matizada de la pieza, buscando su lado más infantil, recreando el espíritu fabulador y orientalizante de la pieza, para lo cual Sung echó mano de altas dosis de sensualidad y ritmos centelleantes y juguetones. Así, hasta llegar al último bloque, ese espectacular crescendo que culmina en apoteósicas fanfarrias y un tutti orquestal abrumador. En este sentido, cabe destacar la magnífica labor de cada solista y conjunto orquestal, a un nivel técnico encomiable.

Fotos: Marina Casanova
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 16 de abril de 2026

ORLINSKI, IMPACTANTE Y ATREVIDO SEDUCTOR

Recital. Jakub Józef Orlinski, contratenor. Michał Biel, piano. Programa: Arias de Handel; Arias y canciones de Purcell; Canciones de Baird y Karlowicz. Teatro de la Maestranza, miércoles 15 abril de 2026


El de Jakub Józef Orlinski prometía ser un recital mucho más contenido, sobrio y melancólico del que celebró aquí mismo hace tres años, entonces ciñéndose al repertorio estrictamente barroco y con Il Giardino d’Amore como orquesta acompañante, pero su gracia y desenvoltura acabó por convencernos de lo contrario. La reciente edición del disco If Music… junto a su gran amigo Michał Biel, ha propiciado una nueva gira que le ha llevado por diversos países de Asia y que ahora ha arrancado en Europa, precisamente en Sevilla, otro acierto del actual equipo directivo del Maestranza. Aunque el teatro no se llenó, evidenció la enorme expectación suscitada por el joven y carismático contratenor, con público enfervorecido y presto a vitorearle el talento y agradecerle su enorme caudal de simpatía.

Esta vez Orlinski vino acompañado solo de su amigo pianista, con quien dio sus primeros pasos cuando se conocieron en la Academia Operowa, un programa para jóvenes artistas del Teatro Wielki, cerca de Varsovia. Cuando ambos estudiaban en el prestigioso Julliard School de Nueva York, Biel animó al contratenor a descubrir las canciones que autores polacos como Szymanowski, Czyk, Moniuszko, Karlowicz o Baird habían compuesto a lo largo de los siglos XIX y XX. El resultado fue una serie de conciertos que años después cristalizaron en el disco Farewells, el cuarto en solitario del contratenor, que ahora, aprovechando el segundo registro juntos, centrado en Händel y Purcell, vuelve a inspirar parte del repertorio.

Insólitos Händel y Purcell al piano

Y así, con esta rara pero eficaz combinación de ambos trabajos, volvimos a disfrutar del talento infinito de Jakub Józef Orlinski, que arrancó con Voi che udite de Agrippina, convenientemente precedido del recitativo Otton, qual portentoso fulmine, que al no contemplarse en el programa, despistó a la organización a la hora de proyectar los sobre títulos. Pudo apreciarse ya la furia latente del recitativo frente a la candidez melancólica del conmovedor aria, una constante que se mantuvo con el resto del repertorio handeliano, especialmente en Coronato il crin, de la misma ópera, que no aparece curiosamente en el disco de Orlinski y Biel.


El contratenor hizo también gala de un dominio técnico impecable y portentoso en Siam prossimi al porto, de Rinaldo, la ópera con la que pudimos escucharle por primera vez en directo en Sevilla, hace ocho años. Su voz homogénea y cautivadora, de timbre tan sedoso que no se permite ninguna estridencia y maneja a discreción, regulando volúmenes y logrando largos filados, se lució sobre manera en Furibondo spira el vento de Parténope, con el que terminó el programa antes de sumergirse en las generosas propinas, siempre con la complicidad del piano, que dio un cariz insólito a este singular repertorio.

La compenetración entre Orlinski y Biel fue total, logrando una perfecta simbiosis en el bloque dedicado a Purcell, con paradas estremecedoras en Sweeter than Roses o If Music Be the Food of Love, cuya breve pero intensa literatura nos conmovió y llegó al alma, sobre todo cuando realizó sorprendentes piruetas y un marcado progreso desde el pianissimo más delicado al forte más estremecedor en What Power Art Thou? de la semiópera King Arthur.

Embajadores perfectamente compenetrados

Pero fue especialmente en los dos bloques dedicados a la canción polaca donde esta compenetración brilló en todo su esplendor. De Tadeusz Baird, compositor que coqueteó con el serialismo imperante en los cincuenta del pasado siglo, pero tuvo que mantener la accesibilidad con el público que demandaba el régimen político de la época, Orlinski interpretó sus Cuatro sonetos de amor, según textos de Shakespeare, en consonancia con el repertorio purcelliano elegido.

La rara combinación de técnica y emoción que caracteriza estas piezas, encontraron en la voz de Orlinski y las manos de Biel el vehículo perfecto para sorprender, aunque con mayor efectividad en algunas piezas que en otras. Aquí el uso del piano resultó lógicamente menos atrevido y fuera de estilo que en esas arias handelianas que disfrutamos de un modo distinto y novedoso de como las habíamos disfrutado en otras ocasiones. Apreciamos el talento y la capacidad del contratenor para llevar estas piezas a tan buen puerto, a pesar de estar concebidas para barítono.


También para esa tesitura concibió Mieczyslaw Karlowicz, romántico tardío y maestro absoluto del poema sinfónico, sus más de veinte canciones conservadas hasta la fecha, de las que Orlinski entonó siete de diversa naturaleza, siempre con la emoción y el sentimiento como principal herramienta de seducción. Biel se reveló también aquí como perfecto apoyo y esencial colaborador, haciendo gala de una precisa digitación.

Era lógico que Ombra mai fu de Serse se reservara para las propinas, pues estar incluido en el disco y no en el programa resultaba chocante. Orlinski la cantó con una delicadeza extrema, granjeándose otra fulgurante ovación del público, que disfrutó también de las divertidas y desenfadadas locuciones del contratenor, en perfecta dicción castellana a pesar de su falta de dominio y conocimiento, y sobre todo en inglés.

El maravilloso Music for a While y el vigoroso Strike the Viol de Purcell, enriquecieron las propinas, el segundo propiciando el inevitable paso de break dance del joven contratenor, una de sus señas de identidad, y revelando otro talento oculto, cantar como un ventrílocuo. La tanda de propinas terminó con el tema principal de La princesa Mononoke, el descubrimiento de Joe Hisaishi que en sus propias palabras experimentó tras su reciente periplo por Japón.

Y quedó así puesta de manifiesto la inquietud del enorme artista por hacer cosas diferentes y atrevidas, otra manera de cautivar al público y atraer nueva afición, como se evidencia también en el disco #LetsBaRock, grabado junto a Aleksander Debicz, donde lleva el barroco al terreno estrictamente pop.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 15 de abril de 2026

DECORADO Prisioneros de una realidad calculada

España 2025 89 min.
Dirección
Alberto Vázquez Guion Alberto Vázquez y Francesc Xavier Manuel Ruiz Fotografía (animación) Martín Romero Música Joseba Beristain Voces Asier Hormaza, Aintzane Gamiz, Kandido Uranga, Mikel Garmendia, José Felipe Auzmendi, Ander Vildósola, Iñaki Beraetxe Estreno en el Festival de Sitges 11 octubre 2025; en salas 24 octubre 2025; en Movistar Plus+ 24 febrero 2026

El cineasta gallego, animador y autor gráfico, Alberto Vázquez, tiene un estilo visual y narrativo muy personal, especialmente evidente en el tono macabro que suele abundar en sus obras, ganadoras del Goya en cinco ocasiones desde que debutara con el cortometraje Birdboy y mantuviera la racha con el cortometraje Decorado en el que se basa esta película, y los largometrajes Psiconautas, Unicorn Wars y ahora, también, la cinta que comentamos. Insiste en un mundo distópico para denunciar la creciente ola de autoritarismo fascista que asola el planeta, a partir de una fábula en cierto modo deudora de El show de Truman, pero con objetivos e intenciones singulares.

Así, con un líder todo poderoso que encubre bajo un aparente carisma amable y preocupado por el semejante, se articula todo un sistema perfectamente articulado para convertir a la ciudadanía en esclava de sus intereses, bajo una aparente libertad que no lo es en absoluto y que marca el rol que cada uno y una debe mantener en tan preciso entramado social, político y económico. Vamos, la vida misma. Ahí una pareja de ratoncitos vive su particular crisis, que les lleva a descubrir esa verdad encubierta y rebelarse ante la misma, con ayuda de un presunto pirómano al que el propio sistema acaba corrompiendo, el fantasma de un marginado que lucha contra dicho sistema, y el juguete roto en el que se ha convertido una antigua leyenda de la televisión y el cine.

Ahora los dibujos son más luminosos y hasta el límite que se permite su autor, más tiernos. Pero sigue subyaciendo esa visión apocalíptica y amenazante del destino que cuenta con sus adeptos, si bien hay una amplia parte del público que renegará de tan siniestros postulados que hacen de ésta y el resto de la filmografía de Vázquez una auténtica animación adulta. Cuenta de nuevo con la música de Joseba Beristain, contribuyendo con su dominio de la gramática que propone el personal director, a todo ese devastador mundo que exhibe su universo. Su reciente Goya y adhesión a una plataforma digital, nos ha invitado a recuperarla.

lunes, 13 de abril de 2026

MI MITAD PERDIDA Una comedia seudorromántica diferente

Título original: Twinless
USA 2025 100 min.
Guion y dirección
James Sweeney Fotografía Greg Cotten Música Jung Jae-il Intérpretes Dylan O’Brien, James Sweeney, Aisling Franciosi, Lauren Graham, Tasha Smith, Chris Perfetti, François Arnaud, Susan Park Estreno en el Festival de Sundance 23 enero 2025; en Estados Unidos 5 septiembre 2025; en España 19 marzo 2026 (Movistar Plus+)


El joven actor y director James Sweeney parece especialmente interesado en las relaciones de pareja diversa, un gay y su mejor amiga en su anterior y primera película, Straight Up, un gay y un heterosexual ahora, maneniendo una entrañable relación a propósito de la pérdida que ambos han sufrido de un hermano gemelo. Con un tono distendido, dejando fluir la narración sin alardes pirotécnicos y un ritmo adecuado sin resultar aburrido, Sweeney va salpicando su enternecedor relato, siempre respetando una inconfundible y sincera vocación de comedia romántica original y diferente, de giros sorprendentes que van dando al conjunto una entidad propia y singular.

A ello se prestan tanto él, en modo enamorado obsesivo, como su pareja interpretativa, Dylan O’Brien, a quien hemos visto recientemente como coprotagonista junto a Rachel McAdams de lo último de Sam Raimi, Send Help. A ellos acompaña el habitual elenco dispar y atractivo, en el que destaca en un breve papel François Arnaud, protagonista de la historia paralela que se narra en la serie también gay Más que rivales (Heated Rivalry), así como participaciones de la veterana Lauren Graham, una divertida Susan Park como jefa de Sweeney, o la revelación de la cándida Aisling Franciosi.

Así es como se construye una comedia romántica agradable y original, sin pretensiones ni análisis profundos, aunque en el fondo subyaga una interesante tesis sobre la obsesión romántica y sus consecuencias, así como cierto interés en dejar constancia sobre el hueco emocional que deja un alma propiamente gemela.