domingo, 4 de octubre de 2026

DIGGER Grandilocuente pero eficiente farsa política

USA 2026 128 min.
Dirección
Alejandro González Iñárritu Guion Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelairs, Nicolás Giacobone, Sabina Berman y Jez Butterworth Fotografía Emmanuel Lubezki Música Cosmo Sheldrake Intérpretes Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Jesse Plemons, Michael Stuhlbarg, Sophie Wilde, Robert John Burke, Emma D’Arcy, Danny Kirrane, Burn Gorman, Mercedes Hernández Estreno en Estados Unidos y España 2 octubre 2026

Posiblemente Alejandro González Iñárritu y Yorgos Lanthimus representen una línea parecida de trabajo en el Hollywood actual, además de representar la rutinaria tendencia del cine estadounidense de vanagloriar talentos venidos de fuera, sea Europa en el caso del primero, o Latinoamérica en la del segundo. Ambos tienen tendencia también a hablarnos de cuestiones trascendentales haciendo uso de un lenguaje diferente y a menudo socarrón, más irritante en el caso del griego que en el del mexicano, al menos más asequible y hasta cierto punto convencional. Cierto tono grandilocuente impera en ambos casos, que en el de Iñárritu se ha traducido en películas de gran calado como Amores perros, El renacido o la muy celebrada, a nuestro juicio desmedidamente, Birdman, otras más discutidas, como Babel o Biutiful, y otras incomprendidas e injustamente despreciadas como Bardo. Con Digger ofrece un esperpéntico espectáculo, presumiblemente divertido, aunque muchos de sus gags no encuentren el eco deseado, en el que se mezclan todos los grandes temores actuales de una humanidad cada vez más próxima al ocaso.

Cruise va en busca, una vez más, del trabajo de prestigio que le aleje del héroe de acción con cuyo milagroso físico e indiscutible agilidad ha cultivado. Una forma de recuperar la faceta que ya exhibió en películas como Nacido el 4 de julio, Algunos hombres buenos, Magnolia o Eyes Wide Shut, y que ahora que la edad apremia necesita más que nunca si desea seguir en la cumbre. Y no lo hace nada mal, incluso si en algún momento resulta histriónico, el tratamiento del film lo justifica sobradamente. Interpreta a un magnate del petróleo tan importante o más que el propio presidente de Estados Unidos, cuya ambición desmedida ha provocado el mayor desastre imaginable en un planeta ya de por sí marchito. Un acertado argumentario, labrado fundamentalmente en una memorable secuencia asamblearia en la que Cruise echa mano de todos sus recursos interpretativos para clavar un exhaustivo monólogo, se convertirá en la mejor defensa de su personaje, y a la vez, reconocimiento de responsabilidad. Otro acertado monólogo de Jesse Plemons más adelante, se encarga de potenciar las virtudes de una película que acaba dando más de lo que se espera, especialmente por la cantidad de veces que hemos soportado su insufrible tráiler al son del clásico de Talking Heads Burning Down the House, ausente en el montaje final de la película, y que tanto nos hacía temer que se asemejara al famoso ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú de Kubrick, algo que finalmente queda en un segundo plano aunque la influencia sea clara y visible.

Iñárritu tiene su propio lenguaje, que a buen seguro no convencerá a muchos, pero atesora el suficiente talento para llevar a buen puerto un trabajo que nos habla de todos los males actuales de la humanidad, incluidas pandemias, desastres naturales provocados por el cambio climático, a su vez provocado por la ambición desmedida del hombre, la acentuación de la brecha entre pobres y ricos, las oligarquías, o la inmigración mal gestionada. Deja como última esperanza el papel de la cultura para paliar tanto horror y sufrimiento, aunque sea en el ámbito de una sociedad distópica, y redunda en la facilidad que tienen algunos para apasionarse con un animal doméstico, a la vez que despreciar al semejante, si bien lo mismo hasta tiene razón. Cabe destacar una imaginativa y creativa puesta en escena, mérito de una dirección artística impecable, indispensable para convencer con un trabajo tan singular y atrevido como éste.

VERITY: LA SOMBRA DE UN ENGAÑO Una intriga radicalmente absurda

Título original: Verity
USA 2026 114 min.
Dirección
Michael Showalter Guion Nick Antosca, según la novela de Colleen Hoover Fotografía Jim Fronha Música Volker Bertelmann Intérpretes Anne Hathaway, Dakota Johnson, Josh Hartnett, Ismael Cruz Cordova, Brady Wagner, Irina Dvorovenko, Sienna Kiulovitz, Michael Abbott jr. Estreno en Estados Unidos y España 2 octubre 2026


En nuestra opinión, ésta podría ser candidata con creces a la peor película del año. Una mezcla indigesta entre 50 sombras de Grey y La asistenta, dirigida sin pulso narrativo alguno, mal interpretada, carente de lógica y credibilidad alguna y pretenciosa en sus cometidos, que son analizar la relatividad de la verdad y criticar cómo habitualmente en este tipo de producciones, la mujer se lleva la peor parte.

Michael Showalter ya dirigió a Anne Hathaway en La idea de tenerte, un convencional melodrama romántico coprotagonizado por Nicolas Galitzine (Rojo, blanco y sangre azul, He-Man). Antes, se embarcó en una serie de cintas que, si no excepcionales, al menos no hacían vaticinar el batacazo ante el que nos encontramos. La gran enfermedad del amor, Los ojos de Tammy Faye, por la que Jessica Chastain obtuvo el Oscar a la mejor actriz, o Quédate a mi lado, un melodrama sentimental con Jim Parsons (Big Bang Theory) como protagonista, podían resultar medianamente estimables. Verity, título ya de por sí ridículo cuando de demostrar la manipulación de la verdad se trata, y que nuestros distribuidores se encargan de ridiculizar todavía más con ese subtítulo que le han puesto, es directamente una mala película que ni cuida ninguno de sus detalles, formales y de guion, cuenta con una de las direcciones artísticas más horrorosas imaginables, y se lanza a unas supuestas secuencias de sexo de boutique, aún más ridículas y pastelosas que todo el resto.

Pero lo que más sorprende de todo es que, participando Dakota Johnson y Hathaway en su producción, se muestren tan apáticas a la hora de abordar sus personajes, lo que en el caso de la segunda, resulta aún más sangrante, pues qué necesidad tenía de hacer una quinta película este año, enlazando éxitos como El diablo vestía de Prada 2, La odisea, El final de Oak Street, la menos afortunada en taquilla Mother Mary, y ahora este disparate absurdo y vergonzoso. Si al menos fuera entretenida, pero resulta hasta aburrida e incómoda.

lunes, 28 de septiembre de 2026

EN EL CORAZÓN DE LA BESTIA Cariño y fidelidad ante la adversidad

Título original: Heart of the Beast
USA 2026 101 min.
Dirección
David Ayer Guion Cameron Alexander Fotografía Mauro Fiore Música Jared Michael Fry Intérpretes Brad Pitt, J.K. Simmons, Anna Lambe Preestreno en el Festival de San Sebastián 22 septiembre 2026; estreno en España y Estados Unidos 25 septiembre 2026


Historias de amistad entre un hombre y su perro hay a montones, destacando siempre la absoluta e inquebrantable fidelidad del animal hacia su compañero. Quizás la más significativa de todas sea Hachiko, varias veces llevada al cine, la más popular de la mano de Lasse Hallström con Richard Gere como protagonista. Pero el guion de Cameron Alexander para En el corazón de la bestia parece entroncar más con el imaginario de Jack London, especialmente su novela corta The Call of the Wild (La llamada de la selva), llevada al cine al menos en tres ocasiones, con Clark Gable dirigida por William A. Wellman en 1935, con Charlton Heston dirigida por Ken Annakin en 1972, y con Harrison Ford dirigida por Chris Sanders en 2020. El apoteósico viaje del hombre duro junto a su perro, buscando un tesoro por tierras agrestes llenas de peligros, parece emparentar con esta historia de supervivencia en otro ambiente natural en principio indomable.

Los hombres duros parecen se la especialidad del director David Ayer, que sin atesorar precisamente ninguna obra maestra en su currículo, ha dirigido a Schwarzenegger en Sabotage, Jason Statham en Beekeeper: El protector y A Working Man, Keanu Reeves en Dueños de la calle, Christian Bale en Vidas al límite, Jake Gyllenhaal en Sin tregua y Will Smith en varios trabajos para el cine y la televisión, incluido Escuadrón suicida. Con Brad Pitt ya trabajó en Corazones de acero, y ahora repite en la que podríamos considerar la mejor película de este director, para deleite de incondicionales del actor, reafirmando su carácter de súper estrella, capaz de convencer con su apostura y condición física, a pesar de superar los sesenta, en un papel tan sufrido y esforzado. Con un argumento mínimo y el aliciente de contar con cuatro perros reales para dar vida a Odín, en lugar de los efectos digitales a los que se prestaba el perro de Harrison Ford, la película se disfruta por sus suntuosos paisajes en Alaska (en realidad Nueva Zelanda) y la frescura, llena de ternura, del animal.

Quizás el hecho de que Ayer sea especialista en hombres duros, provoque que Pitt interprete a un ex combatiente de las fuerzas especiales, justificando los traumas sufridos por él y su mascota, perro de combate. No hay que buscar más razones que nos conduzcan a un ideario reaccionario que nuble lo que verdaderamente importa, la extrema fidelidad y el amor profundo que se dispensan ambos protagonistas en una historia de supervivencia a la que, sin embargo, a menudo cuesta someterse, tal es la extrema gravedad de los peligros a los que se enfrentan. Merece destacarse la lírica banda sonora del desconocido Jared Michael Fry, que potencia el carácter místico y, a pesar de los terribles episodios narrados, relajante de esa naturaleza salvaje y hermosa, esperanza en un planeta que todavía respira. 

UNABOMBER El origen de un terrorista antisistema

USA 2026 97 min.
Dirección
Janus Metz Pedersen Guion Sam Chalsen y Nelson Graves Fotografía Yves Bélanger Música Marco Beltrami Intérpretes Russell Crowe, Jacob Tremblay, Annabelle Wallis, Shailene Woodley, Alexander Ludwig, Marc Menchaca, Steven Ogg, Matthew Kevin Anderson, Marc Camacho, David Webster, Gus Halper, Bruce Ramsay, Michelle LeBlanc Estreno en Netflix 25 septiembre 2026

Ted Kaczynski
fue entre 1978 y 1995 uno de los más temidos terroristas de Estados Unidos. Su caza y captura trajo de cabeza al FBI, de lo que se han hecho cargo multitud de documentales, películas y series de televisión. Paul Bettany le puso rostro en una serie de 2020, mientras Tobin Bell hizo lo propio en un telefilm de 1996. Ésta es la primera vez que el cine de ficción se hace cargo de su figura, aunque paradójicamente tampoco ha sido destinada a las salas, sino a Netflix. Se trata de un film correcto y escrupuloso, dirigido por el danés Janus Metz Pedersen, que conoció el éxito internacional con Borg McEnroe, y saltó al cine estadounidense con Una cita con el pasado y algunos episodios de Andor.

Tras un brillante paso por diversas universidades, incluida Harvard, el joven Kaczynski se dejó seducir por el neoludismo, una corriente filosófica que promulga la vuelta a los principios naturales y básicos, obviando el progreso industrial y tecnológico, que sólo ha proporcionado miseria e infelicidad. Autor de un manifiesto (La sociedad industrial y su futuro) en el que dejó claras sus teorías, tildadas a menudo como las de un lunático, aunque otros prefirieron considerarlas las de un clarividente, trazó desde 1978 a 1995 una escalada de terror que se saldó con tres muertos y veintitrés heridos, como consecuencia del envío de cartas bomba fundamentalmente a universidades y aerolíneas. De ahí su nombre, Unabomber, acrónimo de Bombardero de universidades y aerolíneas. En esta película se analiza el origen de su mal, posiblemente los experimentos que en plena guerra fría sufrió en Harvard con el fin de descubrir cómo algunos excombatientes de Corea habían sido convertidos al comunismo. Narrada en dos tiempos, su relación con el profesor de filosofía Henry Murray cuando sólo contaba dieciséis años y era alumno aventajado, y la operación del FBI que logró detenerlo cuando vivía con los recursos más básicos en una cabaña en Montana, el film se erige en duelo interpretativo entre Russell Crowe, que da vida al profesor, y Jacob Tremblay, al que vimos cuando era niño en La habitación y Wonder.

Todo, sin embargo, resulta demasiado aséptico y convencional, incluida una puesta en escena harto académica. Pero no se le puede negar habilidad para crear una atmósfera malsana y momentos de alta intensidad emocional, potenciada por una inspirada banda sonora de Marco Beltrami. Kaczynski se suicidó en prisión en 2023, cuando cumplía cadena perpetua. La película hace hincapié en el papel que Moby Dick de Herman Melville desarrolló en el protagonista para articular su teoría del mundo y la sociedad enferma que lo habita, partiendo de la Naturaleza como fuerza invencible frente a la estupidez humana.

domingo, 27 de septiembre de 2026

EARTH, WIND & FIRE (TO BE CELESTIAL VS. THAT'S THE WEIGHT OF THE WORLD) Una banda sin democracia

USA 2026 119 min.
Dirección
Shmir “Questlove” Thompson Fotografía Emily Topper Música Questlove y Ray Angry Documental Estreno en el Festival de Tribeca 3 junio 2026; en Estados Unidos (Internet) 7 junio 2026

Firme abanderado del orgullo de raza y la influencia de la música negra en Estados Unidos, Questlove saltó a la fama hace unos años con su documental Summer of Soul, sobre el Festival Cultural de Harlem que se celebró en 1969 y que le valió un Oscar, un Bafta y el premio al mejor documental en Sundance, donde también se alzó con el del público en esa categoría. Tras varios años ejerciendo como consultor y testigo en diversos trabajos de similar índole, vuelve a la dirección con este trabajo centrado en el mítico grupo de música afroamericana que vivió la cumbre de su éxito entre los años 1975 y 1980, Earth, Wind & Fire. Muchas personas compartimos con ellos adolescencia y nos enamoramos de su sonido y estilo. Emergieron a finales de los sesenta, buscando su voz y enlazando discos que fueron paulatinamente recibiendo el beneplácito de crítica y público, hasta que en el año referido lanzaron su primer sencillo sofisticado y profundamente comprometido, That’s the Way of the World, citado en el subtítulo de este documental pero cambiando camino por peso, pues la crónica se centra fundamentalmente en Maurice White, fundador y alma mater del conjunto.

Un personaje, como otros, marcado por una infancia difícil y cierta sensación de abandono que le llevó a polémicas decisiones en su vida personal y profesional. Una personalidad tan singular y marcada que no deja resquicio al resto de la banda para la toma de decisiones y el camino a seguir artísticamente, como bien afirma Philip Bailey, una de las voces más destacadas del grupo, cuando asegura que no hay democracia en una banda. Testimonios de destacadas personalidades como Stevie Wonder, Lionel Richie, Flea de los Red Hot Chilli Peppers, H.E.R. o los mismísimos Barack y Michelle Obama, fervientes admiradores del grupo que lanzó Boogie Wonderland y Let’s Groove, se alternan con miembros de la banda y colaboradores esenciales, como Verdine White, bajista y hermano del protagonista, o David Foster, que les ayudó a adaptarse a los sonidos de los ochenta, aunque ello conllevara el final de su marca. Relevantes resultan también los testimionios de familiares y allegados, como la viuda de White o sus hijos, legítimo e ilegítimo.

Todo eso aderezado con tal multitud de documentos gráficos que resulta casi imposible seguir todo al detalle, aunque por el camino advertimos anécdotas como que Stevie Wonder se inspiró en Shining Star para el riff con el que arranca I Wish , o que White compuso Fantasy inspirado por Encuentros en la tercera fase. De ahí la obsesión del líder por la vida extraterrestre y la cultura del antiguo Egipto, plasmada también en algunas de las portadas más icónicas del grupo. Sorprende además la clarividencia de White para montar conciertos espectáculo a imagen de los que hoy abundan, pero décadas antes. Se deja para el final un pequeño homenaje a September, tan emotivo como resplandeciente, aunque lamentamos que Questlove haya olvidado introducir la secuencia de Robot Dreams que ensalza la exultante alegría que transmite este icónico e imperecedero tema de los setenta.

sábado, 26 de septiembre de 2026

LA BOLA NEGRA Fresco ambicioso de un país siempre dividido

España-Francia 2026 158 min.
Dirección
Los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi) Guion Los Javis y Alberto Conejero, según su obra “La piedra oscura” basada en una idea de Federico García Lorca Fotografía Gris Jordana Música Raül Fernández Miró Intérpretes Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milo Quifes, Penélope Cruz, Glenn Close, Lola Dueñas, Antonio de la Torre, Albert Plá, Hugo Welzel, Antonio Dechent, Yenesi, Julio Torres, Natalia de Molina, Mona Martínez, Alberto Cortés, María Morales, Gio Torino, Francesco Migliori, Nuria Mencía Estreno en el Festival de Cannes 21 mayo 2026; en España 25 septiembre 2026

Hay películas a las que es imposible acercarse sin prejuicio alguno y sin haber sufrido tanta intoxicación previa que nos impida ser completamente objetivos y sinceros con lo que hemos visto y oído. Surge casi inevitablemente la decepción, sin que apenas logremos librarnos de ella salvo con una revisión o el imprescindible paso del tiempo. Habría que haber participado de su puesta de largo y esos veinte minutos históricos de ovación en Cannes para vivir esta película-acontecimiento con absoluta libertad de juicio. Desde entonces los elogios y los premios han sido tantos como vaticinios sobre los siempre codiciados aunque devaluados Oscar, a pesar de que una vez más se escapó la Palma de Oro y otros festivales sólo se han atrevido a premiarla con la bendición del público. Algo parecido a lo que le ocurrió el año pasado a Sirat, hasta que llegó Los domingos para poner fin a sus sueños de gloria. La historia se repite, con El Deseo, la productora de Almodóvar, otra vez liándola gorda. Pero esta vez la gesta ha sido épica, nunca antes una película española, y posiblemente de cualquier otro país, había logrado en nuestro país no sólo estrenarse en más de doscientas cincuenta cines, la mayoría duplicando, triplicando o incluso cuatriplicando salas y horarios el día del estreno, y con tanto vendido de antemano que se hacía misión imposible lograr una localidad decente para enfrentarse a lo que se considera ya la película del año.

Noventa años después del asesinato de Federico García Lorca a manos de las fuerzas golpistas franquistas, hecho execrable donde los haya y que pone muy de manifiesta la hoy tan por muchos venerada crueldad fascista, Los Javis lo recuerdan con una obra mastodóntica y definitiva. Lo hacen a partir de dos fuentes literarias, las escasas páginas conservadas de una obra póstuma del poeta granadino protagonizada por un alter ego decidido a reconocerse a sí mismo y confirmar su homosexualidad, y la obra de Alberto Conejero estrenada en 2015 y reconocida con cinco premios Max, en la que fantasea con este episodio conectándolo con la relación que surge entre un apuesto preso republicano, personaje real que fue última pareja de Lorca, Rafael Rodríguez Rapún, y su vigilante, un supuesto fascista traicionado por las fuerzas aéreas de Mussolini en un episodio que recuerda al Guernica de Picasso, estampida equina incluida. Unos trabajos muy depurados de Miguel Bernardeau, sobresaliente en La fiera y Querer, y el mejor debut de un actor en mucho tiempo, el cantautor Álvaro Lafuente Calvo, más conocido como Guitearricadelafuente. Los Javis aportan un tercer eje, en forma de hombre homosexual con pareja que vive con normalidad su condición en Madrid, como venimos haciéndolo muchos desde hace ya tiempo, sin que la crueldad ni la inmerecida vergüenza haya hecho mella en nosotros, gracias a la salvaguarda de un Estado humano, sensible y coherente con las demendas de una sociedad sana y justa.

Una estructura y una narrativa, en forma y fondo, que mucho nos recuerda a la fascinante Las horas de Stephen Daldry, también repartida en tres historias, con una escritora, Virginia Woolf, reprimiendo sus sentimientos, una ama de casa luchando por ser sincera consigo misma, y con las mismas consecuencias maternofiliales que se apuntan aquí, y una moderna señora Dalloway viviendo su condición con libertad y felicidad, mientras intenta poner orden en el pasado. Todo encaja, sin quitarle méritos a una producción expansiva y holgada, plagada de buenos momentos como el baile flamenco en el café granadino, ingrediente indispensable de la iconografía lorquiana, como también lo es la excelente actuación de Penélope Cruz como diva cabaretera, otro exponente del imaginario homosexual y lorquiano. Merece destacarse también la magia de la nieve, donde convergen la vergüenza y la desesperación de las desheredadas y los marginados, quienes sufren y han sufrido por su decisión de vivir el amor y el deseo con libertad y consecuencia. Se trata de otro de esos momentos con los que Los Javis parecen querer emular la poética lorquiana, quizás con más ambición que verdadero acierto, aunque no por quedarse cortos resultan menos emotivos.

Para que todo no sean parabienes, a La bola negra quizás le cuesta emprender vuelo, pero cuando lo hace, engancha y enamora, aunque quizás lo hubiera hecho todavía más si hubiésemos tenido el privilegio de adentrarnos en ella sin tanta intoxicación mediática. Glenn Close representa otro bastión en toda esta iconografía de nuestro siglo XX, cual Ian Gibson femenino que nos conoce mejor que nosotros mismos. Si no fuera por esa manía de hacer que los extranjeros dominen a la perfección la gramática española pero con un acento imposible, su participación habría resultado antológica. Mención especial merecen también la música, rabiosa y expresiva, de Raül Fernández Miró, más conocido como Raül Refree, y la oportuna y atrevida inclusión de fantasías militares homoeróticas para redondear todo ese misticismo gay que todavía resulta tan necesario reivindicar, por encima de otras consignas que sólo buscan la infelicidad y el trauma del semejante.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

TIEMPO DE VICTORIA La cuestión climática

Título original: Pressure
Reino Unido-Francia-USA 2026 101 min.
Dirección
Anthony Maras Guion Anthony Maras y David Haig, según la obra del segundo Fotografía Jamie Ramsay Música Volker Bertelmann Intérpretes Andrew Scott, Brendan Fraser, Kerry Condon, Chris Messina, Damian Lewis, Tamsin Topolski, Con O’Neill Estreno en Estados Unidos 29 mayo 2026; en Reino Unido 9 septiembre 2026; en España 18 septiembre 2026

Igual que el título original, Presión, juega al doble sentido de la presión atmosférica y la que se ejerece sobre una cuestión delicada cuando el tiempo apremia, la anodina traducción al castellano parece también querer jugar a ese doble sentido, en este caso en relación al tiempo, atmosférico y del calendario. Ocho años después de contarnos otra historia real, la que vivieron los huéspedes y trabajadores del hotel Taj Mahal en la película Hotel Bombay protagonizada por Armie Hammer, el director británico Anthony Maras, impulsado por los productores de otra historia bélica reciente, El instante más oscuro, nos ofrece ahora este interesante thriller que aborda el desembarco de Normandía desde un punto de vista prácticamente inédito, el de las condiciones meteorológicas para llevarlo a buen puerto. Churchill vuelve en cierta manera a estar detrás del argumento, como mandatario ausente pero fundamental para que Eisenhower confíe casi ciegamente en el meteorólogo James Stagg.

Película de despachos y amplias habitaciones en uno de esos castillos británicos de la antigua aristocracia que sirvieron de base a tantos destacamentos aliados durante la Segunda Guerra Mundial, no puede disimular su origen teatral, pero tampoco le hace falta. Unos buenos y documentados diálogos, unas interpretaciones sólidas y una precisa dirección capaz de dosificar los elementos para lograr, pese al conocimiento de la historia, la tensión necesaria, logran una estimable película que aporta otro aspecto destacable a una crónica, la del Día D, tantas veces llevada al cine. Arranca con el desastre de la Operación Tigre, unos ejercicios preparativos del desembarco que tuvieron lugar un par de meses antes y se saldaron, merced al clima y una serie de errores estratégicos, con la muerte de más de setecientos soldados inexpertos estadounidenses. Un dramático acontecimiento que sirve para mostrar la postura del general estadounidense frente al verdadero desembarco, meticulosa, precisa y sin concesión alguna al margen de error.

La obstinación de Stagg, magníficamente interpretado por Andrew Scott (Ripley, Desconocidos), y la lealtad ciega a su profesión, por encima incluso de dramas personales, se convierte en leit motiv de una cinta que muestra la lucha entre la precisión y la oportunidad, manifiesta en el otro meteorólogo al que da vida Chris Messina, mientras un estupendo Brendan Fraser, sacando una vez más provecho al Oscar recibido por La ballena, exhibe confianza y rabia a partes iguales como Ike. El resto del reparto cumple perfectamente, con Kerry Condon como comprensiva asistenta de Eisenhower, y Damian Lewis como el polémico general Montgomery, a la cabeza. Film correcto desde todo punto de vista, interesante en cuanto a cómo aborda un episodio tan trillado, e inquietante en cuanto a la forma de conducirlo su artesano realizador. La música de Volker Bertelmann, ganador de un Oscar por Sin novedad en el frente, potencia el carácter inquietante de la película.