viernes, 16 de enero de 2026

LA MISTERIOSA MIRADA DEL FLAMENCO Sexo y violencia con testigo inocente

Chile-Francia-Alemania-España-Bélgica 2025 110 min.
Guion y dirección
Diego Céspedes Fotografía Angelo Faccini Música Florencia Di Concilio Intérpretes Tamara Cortés, Matías Catalán, Paula Dinamarca, Pedro Muñoz, Luis Dubó, Claudia Cabezas, Vicente Caballero, Bruna Ramírez, Sirena González Estreno en el Festival de Cannes 15 mayo 2025; en España 16 enero 2026

Tiene mérito que el joven director chileno Diego Céspedes haya logrado con su primer largometraje, tras sólo un par de cortometrajes, convencer en Cannes, donde ha obtenido el premio a la mejor película en la sección Un certain regard, y en San Sebastián, donde se alzó con el premio de la juventud. Igualmente ha sido nominado a la mejor película iberoamericana en los Forqué y los Goya. Se trata sin embargo de un trabajo irregular, western se han apresurado a considerarlo gran cantidad de cronistas, quizás por el hecho de estar ambientado en pleno desierto en el seno de una comunidad de mineros, y más concretamente en la insólita cantina de travestís que amenizan sus tardes de ocio. 
Parece ser que todo obedece a unos recuerdos de infancia, cuando el joven realizador se crió en un ambiente similar, aunque en el film toma las riendas del argumento una niña adoptada por el pintoresco grupo de travestis y transexuales que adoptan nombres de animales, incluido el flamenco del título.

Corre el año 1982, cuando el sida comenzaba a hacer estragos, también en esta comunidad en cierto modo deudora del imaginario y la estética almodovoriana. En el confuso mundo que rodea a la joven protagonista, se suceden sin mucha consecuencia dramática cuestiones como la enfermedad, el odio, el machismo, la violencia y la venganza, sin que su ritmo premioso y sus incursiones en el realismo mágico logren atraparnos más allá de la mera contemplación y del cliché grotesco, actuación incluida en playback con la voz de la más grande, con el que se suele definir este tipo de personajes y ambientes en cierto modo sórdido.

Sorprende de cualquier forma que se ambiente en plena era Pinochet, ahora que la sombra del dictador vuelve a inundar el país, increíblemente a través del voto democrático, que cada vez más apuesta por esas extremas derechas que tanto daño hicieron y tantos derechos sesgaron. Cabe apreciar el buen trabajo de sus protagonistas, y una puesta en escena cuidada y colorista en la que cada escenario, desde una insospechada chabola a una charca fría, cobran su importancia.

LOS PRODIGIOSOS COLORES DEL VIENTO

Concierto #2 de la temporada 2025-2026 de la Orquesta Sinfónica Conjunta US-CSM Manuel Castillo. Camilo Irizo, dirección. Programa: Obertura Sinfónica Op. 80, de James Barnes; Sinfonía nº 3 “Slavyanskaya”, de Boris T. Kozhevnikov; Sinfonía nº 4 “El Coloso”, de Ferrán Ferrer. Centro Cultural Artillería, jueves 15 de enero de 2026


No parece que la sala central del nuevo Centro Cultural Artillería cumpla las condiciones ideales para convertirse en auditorio, siempre improvisado, con una sillería provisional, la ausencia de gradas y, aún peor, de una plataforma sobre la que elevarse los intérpretes. Todo eso hace que más allá de una tercera o cuarta fila resulte difícil ver a las y los músicos, lo que teniendo en cuenta el caso, una inmensa multitud de jóvenes maestros y maestras, resta atractivo a la propuesta. Afortunadamente consta de una acústica satisfactoria.

El segundo de los conciertos de esta temporada nº 15 de la Sinfónica Conjunta, se convocó por segundo año consecutivo casi sin previo aviso, sin una programación anunciada con antelación suficiente, lo que sin embargo no afectó a la concurrencia de público, imaginamos que en su mayoría invitado por los propios músicos, y parte de la comunidad académica. Se trató esta vez del habitual concierto sólo de vientos del que se encarga Camilo Irizo, con apoyo de la percusión y una mínima participación de cuerda grave.

Resulta prodigioso el trabajo que Irizo, como su colega Juan García Rodríguez, hace con estos jóvenes tan comprometidos y disciplinados, de forma que sonando tantos a la vez logren un sonido mayormente compacto y sincronizado. En el programa tres obras de muy distinta consideración, pero en todo caso ideales para la práctica de los instrumentos, con múltiples posibilidades de lucimiento para la plantilla y los solistas convocados.


Así se consiguieron tan buenos resultados en la primera página sobre los atriles, una obertura al más puro estilo estadounidense, del prolífico autor James Barnes
Una obra, como tantas otras, incluidas nueve sinfonías, concebida para banda de concierto. Teníamos el referente de Tokyo Kosei Wind Orchestra, que ha grabado mucha de la obra de Barnes, y apenas encontramos diferencias con la interpretación que nos brindó la Conjunta. Con una estructura tradicional de pasaje lento y melódico enmarcado en otros dos más vivos y dinámicos compartiendo acordes, en la tradición del estilo a la americana cultivado por autores como Aaron Copland o John Williams, la Conjunta exhibió seguridad y precisión, con solos sensacionales de saxo, clarinete y trombón.

Un espíritu y una combinación de colores completamente distinta asomó en la Sinfonía nº 3 “Eslava” del compositor y militar ruso Boris Kozhevnikov, una de sus obras más interpretadas precisamente por la popularidad que alcanzó entre las bandas norteamericanas en la década de 1990, cuarenta años después de su composición. La orquesta ofreció un primer movimiento vivo y agresivo, con ráfagas  puntuales de un contenido aroma lírico y melódico. Su carácter más impreciso e indefinido hizo que en algunas ocasiones el resultado global fuera relativamente caótico, pero manteniendo siempre su espíritu marcial y folclórico, demostrando que aún siendo tan jóvenes son muy capaces de plegarse a distintas atmósferas con una profesionalidad aplastante.

Así se sucedieron un vals característico, un scherzo juguetón y rítmico y un exuberante final, antes de que como colofón se interpretase la obra más interesante, El Coloso del valenciano Ferrán Ferrer. Se trata de una pieza de corte sinfónico y carácter programático, a través de la cual el autor imagina la historia detrás del famoso cuadro de Goya, precursor de sus pinturas negras. Rica en texturas y matices, la Conjunta con Irizo al mando ofreció una lectura apasionante, perfectamente estructurada, muy dinámica y absolutamente disciplinada en todas sus secciones, incluida una percusión precisa y una sección de cuerda, dos chelos y dos contrabajos, presta a potenciar el volumen y la intensidad de la pieza. El resultado fue apabullante, con aportación vocal incluida de los y las jóvenes intérpretes en modo aquelarre, y un final mastodóntico que quita la respiración. De esta forma cuesta considerar a estos y estas jóvenes como estudiantes en prácticas, en lugar de como músicos competentes y consumados.

 

Estreno en salas de TURNO DE GUARDIA

 Reseña de la película, estrenada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2025

jueves, 15 de enero de 2026

EL MAESTRANZA SE INUNDA DE MAGIA CON COPPÉLIA

Coppélia. Música de Léo Delibes. Ballet de la Ópera Nacional del Capitole de Toulouse. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Nicolas André, dirección musical. Beate Vollack, dirección de danza. Jean-Guillaume Bart, coreografía. Antoine Fontaine, escenografía. David Belugou, vestuario. François Menou, iluminación. Principales intérpretes: Natalia de Froberville, Ramiro Gómez Samón, Jérémy Leydier, Nino Gulordava, Alexandre De Oliveira Ferreira y Georgina Giovannoni. Teatro de la Maestranza, miércoles 14 de enero de 2026


En cierto modo, Coppélia representa la combinación perfecta del ballet romántico francés y los grandes ballets rusos. Su autor, emparentado con el escritor Miguel Delibes a través de un sobrino del primero que fue abuelo del segundo, fue alumno de Adolphe Adam, autor de Giselle, y a la vez precursor de los ballets de Chaikovski, en quien ejerció una notable influencia y también adaptó a Ernst Theodor Amadeus Hoffmann con El Cascanueces.

Del polifacético escritor alemán, el compositor francés eligió El hombre de arena, una fábula en la que la ingeniería protagoniza el anhelo del hombre por crear vida, a través del prodigio de los autómatas, tan de moda en su época. No hay que olvidar la ópera de Jacques Offenbach Los cuentos de Hoffmann, donde también cobra especial relieve la antigua y romántica inteligencia artificial.

Desde 2003 no se representaba en el Maestranza este título en el que brilla especialmente la majestuosa partitura de Delibes, de la que el todoterreno director Nicolas André logró sacar todo el brillo posible, a través de una Sinfónica de Sevilla entregada, voluptuosa y extremadamente disciplinada en todas sus secciones, desde una cuerda tersa y dinámica a unos metales refulgentes y perfectamente entonados.

Una compañía muy bien conjuntada

El bailarín y coreógrafo Jean-Guillaume Bart, al frente del Ballet de la Ópera Nacional de Toulouse, basa su trabajo en el original de Arthur Saint-Léon, que estrenó el título en la Ópera de París en 1870. Pero lo somete a continuas revisiones, siempre desde el respeto y la admiración, introduciendo aspectos de modernidad que sin llegar al concepto netamente vanguardista, logra insuflar de actualidad y frescura los movimientos originales.


La compañía brilló como conjunto, lográndose en las escenas corales una simbiosis y una perfección extraordinarias, sin grandes alardes ni acrobacias increíbles, pero manteniendo siempre esa compenetración y perfección de movimientos que tanto hace las delicias del público aficionado. En este sentido, Alexandre De Oliveira y Georgina Giovannoni como el burgomaestre y su esposa, lograron a través de una divertida caracterización y unos bailes henchidos de dinamismo, comandar un conjunto brioso y magníficamente sincronizado. La mazurka y las célebres czardas brillaron notablemente en el primer acto, como lo hicieron en el tercero la ristra de danzas que lo integran.

En el apartado solista, la bailarina rusa Natalia de Froberville encarnó a una Swanilda decidida y enérgica, que bailó el vals del principio con delicadeza y suma elegancia, mientras el cubano Ramiro Gómez Samón imprimió su personaje, Franz, de ternura e inocencia, con saltos y piruetas de gran vistosidad. Su paso a dos del primer acto no fue, sin embargo, un dechado de virtudes, destacando más por el sensacional solo del violín en la balada, de la misma forma que en el tercer acto, el paso a dos se benefició de un estremecedor canto del violonchelo solista.

Nino Gulordava resultó una muñeca tan flexible como vulnerable, mientras Jérémy Leydier realizó con el doctor Coppélius una interpretación perfecta en gestos y expresividad. En el más narrativo de los tres actos, el segundo, donde todos los intérpretes consiguieron insuflar de vida cada movimiento, brillaron los bailarines encargados de personificar a los autómatas, con movimientos espasmódicos de gran virtud, así como largas pausas en las que la quietud asomó perfecta y disciplinada.

Una escenografía romántica y un foso brillante

Más que la ópera, la danza se permite mantener esas escenografías antiguas de corte netamente romántico que reproducen a la perfección estancias y paisajes, renunciando a la vanguardia y a la reinterpretación intelectual del material dramático. En esta ocasión, Antoine Fontaine optó por unos decorados extremadamente románticos y coloristas, reproduciendo en los actos extremos la plaza de una aldea de atmósfera eslava, con efectos de profundidad muy conseguidos.


El acto central estuvo presidido por un laboratorio muy en consonancia con el del doctor Frankenstein, con el que el personaje de Coppelius guarda evidentes similitudes. En estos decorados, la directora de danza Beate Vollack logró que las coreografías brillaran en toda su plenitud. Un vestuario igualmente colorista y variado aportó también esa considerable dosis de ternura y encanto que presidió toda la función, contribuyendo a limar todos los aspectos sombríos que imperan en el cuento original, y que la música de Delibes ya se encargó de rebajar en su momento.

Absolutamente sensacional resultó la dirección de un enérgico desde el minuto uno al último Nicolas André, delineando cada pieza musical con un sonido claro y brillante. En sus manos la partitura nos guió de forma precisa por la narración, harto literal en el segundo acto, de la misma manera que en los extremos brilló el dinamismo y la vitalidad con la que la batuta animó a una orquesta cómoda y comprometida. Una auténtica delicia en todos los sentidos y una ocasión única para disfrutar de una partitura magistral, la mejor del compositor junto al también ballet Sylvia y la ópera Lakmé, lo que se traduce en que a menudo se interprete como suite de concierto.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 13 de enero de 2026

DIE MY LOVE Irritante psicodrama

USA 2025 118 min.
Dirección
Lynne Ramsay Guion Lynne Ramsay, Enda Walsh y Alice Birch, según la novela de Ariana Harwicz Fotografía Seamus McGarvey Música Raife Burchell, Lynne Ramsay y George Vjestica Intérpretes Jennifer Lawrence, Robert Pattinson, Sissy Spacek, Lakeith Stanfield, Nick Nolte Estreno en el Festival de Cannes 17 mayo 2025; en Estados Unidos 7 noviembre 2025; en España 14 noviembre 2025

Especializada en dramas psicoanalíticos, la realizadora británica Lynne Ramsay espacia mucho sus proyectos. Entre Tenemos que hablar de Kevin y En realidad nunca estuviste aquí pasaron seis años, y entre ésta y la que nos ocupa, ocho. La maternidad y la insatisfacción sexual se convierten en esta adaptación de una novela de cierto éxito, en tema para proponer una cita experimental en la que el desquicie de una mujer, y también de su pareja, un insufrible Robert Pattinson, se combina con secuencias oníricas, un montaje frenético y cierta sucesión de disparates que provocan también la desconexión desde prácticamente el arranque de la función.

De poco sirve pues que Jennifer Lawrence se entregue en cuerpo y alma a su cometido, desnudándose física y psicológicamente y prestándose a multitud de vejaciones con el fin de provocar en un espectador distraído y desinteresado, una pulsión anímica que se parezca lo más posible a la frustración experimentada por su atormentada protagonista. En este apartado tenemos que reconocer que, dentro de su extremista pesonaje, Lawrence logra cierta compostura sin entregarse a la sobreactuación prácticamente en ningún momento. Nada de esto sirve sin embargo a su cometido, mientras lo único que provoca es que miremos el reloj continuamente y luchemos por no quedarnos dormidos.

Que aparezca episódicamente Nick Nolte de poco sirve, pues apenas se le reconoce y a menos que la veamos con los deberes hechos, debido a la ausencia de créditos iniciales, una absurda moda que ya se alarga demasiado, no nos hacemos eco de su presencia en tan irritante película. Otro rescate de última hora cuando con lo poco que prometía cuando se estenó, decidimos obviarla. Ramsay, responsable también en parte de la banda sonora, se permite cantar en los créditos finales del clásico de The Curse Love Will Tear Us Apart, en una versión tan olvidable como la propia película.

BUGONIA El último timo de Lanthimos

USA-Irlanda-Reino Unido-Canadá-Corea del Sur 2025 118 min.
Dirección
Yorgos Lanthimos Guion Will Tracy Fotografía Robbie Ryan Música Jerskin Fendrix Intérpretes Emma Stone, Jesse Plemons, Aidan Delbis, Stavros Halkias, Alicia Silverstone Estreno en el Festival de Venecia 28 agosto 2025; en Estados Unidos 31 octubre 2025; en España 7 noviembre 2025

Nos resistimos a verla cuando se estrenó en salas, y ahora que nos encontramos en plena temporada de premios, la rescatamos, traicionando nuestra postura original de no dejarnos más embaucar por el cine de este farsante griego que se llama Yorgos Lanthimos. Con Emma Stone de nuevo como protagonista, tras serlo en La favorita, Pobres criaturas y Kind of Kindness, ahora también productora, Lanthimos adapta en esta ocasión un film coreano de culto, Salvar el planeta Tierra, dirigido por Jang Joon-hwan en 2003, pero sin duda con menos encanto y peor sentido del humor.

Hay, sin embargo,, que agradecerle que se haya tomado la empresa con algo más de tranquilidad, menos desquicie y un ritmo más pausado que sus precedentes. Esto no sirve para acabar rendidos a un material cuyo mensaje se antoja tan ingenuo e infantil, sin aprovechar las posibilidades que en plena estulticia mundial podría tener un argumento en el que conspiraciones paranoicas se dan la mano con vida extraterrestre y apocalipsis global. Nada de esto infunda atractivo a un film cuyo interés decae prácticamente desde el minuto cero, y al que las interpretaciones comprometidas de sus protagonistas, incluido un Jesse Plemons muy delgado, no aportan mayor atractivo.

Al final tenemos que confesar que esta reseña sólo es parcial, por cuanto dicha falta de interés provocó nuestro sueño en más de una ocasión a lo largo de su metraje, menos abultado de lo habitual en este pretencioso director que tantos consideran de culto. Sólo salvamos la secuencia final, un relativamente inquietante montaje que se beneficia de la voz de Marlene Dietrich y su particular versión del clásico de Pete Seeger Where Have All the Flowers Gone?

lunes, 12 de enero de 2026

JAY KELLY Vida personal

USA-Reino Unido-Italia 2025 132 min.
Dirección
Noah Baumbach Guion Noah Baumbach y Emily Mortimer Fotografía Linus Sandgren Música Nicholas Britell Intérpretes George Clooney, Adam Sandler, Laura Dern, Billy Crudup, Riley Keough, Grace Edwards, Stacy Keach, Jim Broadbent, Patrick Wilson, Eve Hewson, Greta Gerwig, Alba Rohrwacher, Lars Eidinger, Isla Fisher, Charlie Rowe, Louis Partridge, Josh Hamilton Estreno en el Festival de Venecia 28 agosto 2025; en Estados Unidos 14 noviembre 2025; en internet (Netflix) 5 diciembre 2025

Cabe preguntarse qué motivó que el director Noah Baumbach (Historia de un matrimonio, Una historia de Brooklyn y los guiones escritos para su esposa, Greta Gerwig y su amigo Wes Anderson) y la actriz Emily Mortimer (Match Point, La librería) se asociasen para escribir esta presuntamente amarga crónica sobre el precio del éxito en lo personal cuando se es una estrella de cine. Tratado como si una de esas veteranas y anticuadas estrellas del Hollywood clásico se tratara, George Clooney se pone en modo intenso y trascendental para dar vida al actor del título, cuyo abundante séquito, liderado por un representante incondicional y amigo al que da vida un excelente y conmovedor Adam Sandler, no logra sustituir esa familia y amistades sinceras que para muchos y muchas conforman la razón de mantener la ilusión en esto que llamamos vida.

Nos encontramos pues ante el enésimo llanto del pobre niño rico, el actor de éxito, venerado por todos y todas, admirado en todo el mundo, que sin embargo no goza del cariño de quienes importan. Una tesis muy trillada y siempre inclinada hacia el cliché que, sin embargo, cae en la contradicción cuando sus artífices incluyen otro personaje, también actor de éxito, que sí goza de todo aquello que Kelly echa de menos. Luego, dónde queda la teoría del pobre triunfador, incapaz de mantener una vida personal satisfactoria, y lo que es peor, de conocerse en lugar de interpretarse a sí mismo.

Con todo, Baumbach dirige con elegancia, sin renunciar a algunas secuencias algo disparatadas y, una vez más, echando mano del imaginario cinéfilo, desde Truffaut al inicio, con referencias a La noche americana, a Woody Allen y sus Recuerdos, que a su vez bebía del Ocho y medio de Fellini. Localizaciones en unos tópicos París y la Toscana y, sobre todo, un reparto multiestelar, algunos con momentos dramáticos brillantes, como Laura Dern o Billy Crudup, hacen que la experiencia de disfrutar de esta película resulte atractiva y reconfortante.