lunes, 26 de enero de 2026

HAMNET Ideas claras sobre una cuestión espesa

Reino Unido-USA 2025 125 min.
Dirección
Chloé Zhao Guion Maggie O’Farrell y Chloé Zhao, según la novela de la primera Fotografía Lukasz Zal Música Max Richter Intérpretes Jessie Buckley, Paul Mescal, Jacobi Jupe, Joe Alwyn, Emily Watson, Noah Jupe, Bodhi Rae Breathnach, Faith Delaney Estreno en el Festival de Toronto 7 septiembre 2025; en Estados Unidos 5 diciembre 2025; en Reino Unido 9 enero 2026; en España 23 enero 2026


La realizadora china nacionalizada estadounidense Chloé Zhao debutó con la interesante Songs My Brother Taught Me, nos cautivó con The Rider, ganó el Oscar con Nomadland y fracasó con su intento de aportar seriedad al mundo Marvel en Eternals. Con producción de Steven Spielberg y Sam Mendes, vuelve ahora a triunfar con su meticulosa y respetuosa adaptación de la galardonada y superventas novela de Maggie O’Farrell, escritora irlandesa de solvente reputación que en 2020 fabuló con el papel de la esposa de Shakespeare, Anne Hathaway (rebautizada como Agnes, otro nombre reconocido pero menos habitual) y el dolor de la pérdida y la muerte en la vida y obra del escritor, especialmente como influencia directa para su drama Hamlet. Adaptada para el teatro en 2023 y con Focus y Universal adquiriendo sus derechos un año después, la película de Zhao ha logrado aunar público y crítica desde su estreno en el Festival de Toronto, donde obtuvo el premio del público, el mismo que logró en Valladolid. Dos Globos de Oro y ocho nominaciones al Oscar completan ahora el palmarés de una película cuya emotividad y franqueza se ponen de manifiesto desde el primer momento, gracias a un acertado trabajo relativo a temas tan espesos como la ausencia, la incomprensión y la rabia que nunca supera los límites del abuso emocional.

Junto a esa gestión del dolor y la impotencia que marca la cinta en su tramo final, cobra especial relieve el papel del arte como consuelo y asunción de una tragedia inimaginable incluso en una época en la que era más frecuente sufrirla. Cabe destacar en este sentido la atención absoluta con la que el público asistente al estreno del drama del destronado danés sofoca sus sufrientes vidas. Con la ayuda inestimable de Jessie Buckley, a quien hemos visto en cintas como Wild Rose, Judy, La hija oscura, Men y Pequeñas cartas indiscretas, que aquí insiste en incorporar a una mujer rebelde y decidida, así como el buen trabajo de Peter Mescal interpretando con convicción y dulzura al escritor, Zhao logra un film cuya dureza queda solapada por un tratamiento lleno de ternura pero no de gratuita compasión que derive en lo lacrimógeno.

Destaca también la interpretación del niño Jacobi Jupe, que da vida al Hamnet del título, mientras su propio hermano, Noah Jupe se encarga de interpretar al actor que incorpora en el Globe a Hamlet, la pieza con la que el autor cura su propia catarsis emocional y la de su familia. Una puesta en escena más próxima a aquellos dramas clásicos de finales de los sesenta y principios de los setenta, como Paseo por el amor y la muerte o Hermano Sol, Hermana Luna, que al más recargado de la actualidad, completa la empresa y ayuda a dotar de discreción y sinceridad una película a la que el compositor Max Richter aporta su particular estética atmosférica y minimalista, aprovechando para insertar una vez más su archiconocido On the Nature of Daylight, justo en el momento más delicado de la función.

ÍDOLOS Una buena imitación de marca

España-Italia 2026 126 min.
Dirección
Mat Whitecross Guion Jordi Gasull, Inma Cánovas y Ricky Roxburgh Fotografía Félix Bonnin y Xavi Giménez Música Sara Josa Cercós Intérpretes Óscar Casas, Claudio Santamaría, Ana Mena, Enrique Arce, Saul Nanni, Simone Baldasseroni, Alessandra Carrillo, Mario Ermito Estreno 23 enero 2026

No faltarán quienes se apresuren a maltratar esta película y tildarla de burda imitación con escasa entidad dramática. Se trata de un film que dirige el británico Mat Whitecross, que dirigió junto a Michael Winterbottom aquel lejano Camino a Guantánamo, y desde entonces se ha dedicado a videos y documentales musicales, con la sola excepción de un biopic dedicado a Ian Dury que no podía llamarse de otra forma que Sex & Drugs & Rock & Roll. Para otros, entre quienes nos encontramos, se trata más bien de una buena copia, como esos relojes de marca que de vez en cuando encontramos a un alto precio pero mucho menos del que su original demanda, y acaban resultando tan bellos como el original, y eficaces de sobra. Copia en este caso de un cine que no se prodiga en nuestro país, salvo en casos excepcionales como las que dirige Daniel Calparsoro, y que demuestra la buena salud de nuestra industria, capaz de competir con más profesionalidad quizás que habilidad, con el cine que nos invade de fuera, especialmente de Estados Unidos.

La coproducción con Italia y la abundancia de marcas que aparecen en pantalla habrán sin duda propiciado la buena salud técnica de un film centrado el mundo de las carreras, más habituales en el cine cuando se trata de automovilísticas que cuando son, como en este caso, de motos. Sin ir más lejos, este año triunfó F1 de la mano de Brad Pitt, llegando incluso a cosechar cuatro nominaciones al Oscar, incluido el de mejor película, varios meses después de su estreno. En aquella la música la firmaba Hans Zimmer, que parece ser el modelo y referente también para la debutante Sara Josa Cercós, que aporta una apropiada y adrenalítica música a un film en el que el sonido importa y cumple sus cometidos con creces. Siguiendo idéntico esquema de combinar una historia emotiva y sentimental con la ambición deportiva, se presenta esta épica y espectacular aventura que se despliega con todos los recursos posibles, erigiéndose en un producto tan atractivo como competente.

Quizás falte a las carreras ese punto adicional de emoción e implicación que nos haga vivirlas con mayor énfasis y empatía. Pero no se le puede negar que haya cuidado todos sus aspectos, tanto técnicos como meramente dramáticos, de forma que su trío protagonista se entrega con ahínco a dotar de humanidad y emoción sus personajes y los lazos sentimentales que les unen, incluida Ana Mena, que tras algún titubeo con la interpretación, desde que con sólo doce años abordara un pequeño papel en La piel que habito, cumple con creces su cometido ahora como una de las protagonistas de la función. Pero sobre todo, más que el conflicto paternofilial que propone y el drama romántico que añade, sobresale su capacidad para plantear cuestiones de rivalidad entre miembros de una misma escuadra, a la vez que apuesta por la redención y la toma de conciencia para limar asperezas y derivar en colaboración y compañerismo. La presencia de figuras relevantes del deporte, como Jorge Martínez Aspar o Marc Márquez, contribuye también a forjar y potenciar esas semejanzas con productos similares de cinematografías más potentes.

sábado, 24 de enero de 2026

CATÁSTROFE Y DINOSAURIOS EN LAS BUENAS MANOS DE LA ROSS

Feeling ROSS. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Anthony Gabriele, dirección. Programa: Jurassic Park in Concert. Auditorio de FIBES, viernes 23 de enero de 2026

Foto: Marina Casanova

Enmarcado dentro del ciclo Feeling ROSS que tan acertadamente ha instaurado el director gerente de la orquesta, Jordi Tort, para atraer nuevos públicos y crear afición, FIBES acogió por segundo año consecutivo la proyección de un clásico moderno del cine, palomitero todo hay que decirlo, para acompañar en vivo su banda sonora. Esta vez se trató de Parque Jurásico, nada más y nada menos que del compositor vivo más querido y admirado del mundo, no sólo en el campo cinematográfico sino en cualquier otro musical que se precie.

Velocirraptores, braquiosaurios, tiranosaurios y otras criaturas prehistóricas estuvieron acompañadas en sus ataques y carreras por una orquesta que brilló por su precisión, su perfecta sincronía con la imagen y un sonido depurado que en nada hizo añorar la banda sonora tan apreciada y tantas veces editada de la película, desde la original de 1993 a la más completa, remasterizada y extendida de 2016. El responsable de que todo funcionara a la perfección fue Anthony Gabriele, que ya en febrero de 2020 nos deleitó con una interpretación sincronizada en directo del oscarizado musical de Vincente Minnelli Un americano en París.

Esta fue, sin embargo, la primera vez que este especialista en la materia se puso al frente de la ROSS, una orquesta por otro lado curtida en el género, gracias a los excelentes conciertos de música de cine que celebró en los años más fructíferos de los Encuentros Internacionales, así como las diversas ocasiones en las que ha acompañado clásicos del cine mudo. Ésta ha sido, sin embargo la segunda vez que interpreta en directo y sincronizado un título legendario del cine moderno, tras el estupendo bautismo del año pasado con la primera entrega de El señor de los anillos.

Allí la música sonaba con mayor frecuencia que en Parque Jurásico, lo que permitió esta vez a los y las integrantes de la numerosa plantilla descansar con cierta frecuencia. De las algo más de hora y cuarto de música que John Williams concibió y grabó para una película que dura poco más de dos horas, quizás en pantalla suene música sólo la mitad. Se da la circunstancia de que fue la primera vez que Spielberg no pudo asistir a las sesiones de grabación, por encontrarse en Polonia iniciando el rodaje de La lista de Schindler.

Foto: Marina Casanova

El sueño de Spielberg

Tras el triunfante estreno de la película, Spielberg confesó que siempre le habían fascinado los dinosaurios, y que uno de sus ídolos de juventud era Ray Harryhausen, artesano de los efectos visuales que revivió criaturas de la prehistoria gracias a la técnica del stop-motion, con títulos como Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra, precisamente homenajeado como slogan en la sala principal del parque del megalómano John Hammond, interpretado por otro director de cine, Richard Attemborough.

Las técnicas digitales experimentadas por John Cameron en Abyss y Terminator 2, y perfeccionadas por Robert Zemeckis en La muerte os sienta tan bien, y la novela de Michael Crichton, ofrecieron a Spielberg la excusa perfecta para revivir a lo grande estas criaturas extinguidas, y junto a la animatrónica ofrecer el espectáculo definitivo en la materia, todavía hoy, más de treinta años después, fresco e impactante.

Por su parte, el idolatrado Williams firmó junto a Spielberg y Lucas algunos de sus títulos más celebrados, desde Tiburón, de la que el director confesó inspirarse para realizar su película de dinosaurios, a Hook pasando por las trilogías de La guerra de las galaxias e Indiana Jones o las obras maestras Encuentros en la tercera fase y E.T. El año en que obtuvo su quinto Oscar, por La lista de Schindler, no estuvo sin embargo nominado por Parque Jurásico, a pesar de la popularidad de la banda sonora y de que Williams ha sido el compositor que más veces ha logrado una doble nominación en una misma edición de los premios de la Academia.

Inspiración bajo una batuta especializada

La popularidad creciente de los principales leit motivs de la película, el asociado a los majestuosos e inofensivos dinosaurios herbívoros y el que acompaña las aventuras en la isla, ha resistido perfectamente el tiempo, logrando ser reconocible por las generaciones posteriores a la irrupción del fenómeno. La Sinfónica se adaptó como un guante al sonido genuinamente a la americana del compositor, que por cierto firma unas entrañables notas incluidas en el programa de mano. Un sonido compacto que se tornó emocionante no sólo en los majestuosos acordes que acompañan el viaje a la isla, uno de los fragmentos musicales más inspirados de la partitura, aunque en esta ocasión prescindiera del coro que lo acompaña, sino también en los más desafiantes que tanto contribuyen a provocar el terror que abunda en la cinta.


También abunda la ternura en la partitura, por aquello del descubrimiento del sentimiento paternal por parte del protagonista, el doctor Grant, interpretado por Sam Neill, mientras seguimos opinando que resulta aún más terrorífica su continuación, titulada El mundo perdido en homenaje a Arthur Conan Doyle, y así supo reflejarlo también el compositor en su banda sonora. Otros temas, como el que acompaña a la expedición de los científicos y los niños por las instalaciones del parque, exigen mayor flexibilidad por parte de la orquesta, incorporando electrónica y percusión en un estilo que ya experimentó Williams en su tema de los conspiradores para JFK. A todo ello se adaptó la Sinfónica con una disciplina y profesionalidad digna de todos los elogios.

Fue, en definitiva, una ocasión extraordinaria para recuperar un título mítico, que abrió nuevas posibilidades a la técnica digital y virtual en el cine, a la vez que ofreció un espectáculo de primera categoría para públicos de todas las exigencias, y que aún mantiene su frescura y originalidad. Todo ello gracias en buena parte a una excelente banda sonora, perfectamente recreada en el estudio de grabación erigido para la ocasión en el escenario de un auditorio FIBES a rebosar para dejarse seducir por tan estimulante espectáculo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 21 de enero de 2026

JEAN-GHIHEN QUEYRAS TRASCIENDE A BACH

Jean-Ghihen Queyras, violonchelo. Programa: Suites para violonchelo solo nos. 1 en Sol mayor, 2 en re menor, 3 en Do mayor, 4 en Mi bemol mayor, 5 en do menor y 6 en Re mayor BWV 1007-1012. Espacio Turina, martes 20 de enero de 2026


Destacábamos a propósito del concierto que en esta misma sala ofreció el violonchelista alemán Nicolas Alstaedt hace cinco años, que se combinara el talento de un intérprete descomunal con la riqueza de una obra tan trascendental como son las seis suites para violonchelo de Johann Sebastian Bach, a la altura de sus archifamosas sonatas y partitas para violín, también seis. Y volvió a repetirse el prodigio con uno de los más reconocidos violonchelistas de la actualidad, el por otro lado ya veterano Jean-Ghihen Queyras, canadiense afincado en Francia que ofreció una lectura tan sorprendente como personal de estas irrepetibles páginas.

Pudimos disfrutar de su arte y su talento hace tres años, cuando compareció junto a la Akademie fürAlte Musik Berlin también en este Espacio Turina que tantas alegrías nos sigue dispensando. Pero ahora venía solo, desnudo frente a lo que podemos considerar toda una catedral de la música, sin partitura y dispuesto a sorprender con sus matizadas, sinceras, tan analizadas como interiorizadas versiones de las suites de Bach, como explorando tan a fondo sus posibilidades estéticas y expresivas para que el conjunto sonara nuevo, a descubrir.


Coincide esta interpretación con el estreno dentro de unos días en el Cartuja Center de la obra Música para Hitler de Yolanda Gª Serrano y Juan Carlos Rubio, que tiene como personaje protagonista a Pau Casals, precisamente quien redescubrió este conjunto de suites y las revalorizó hasta hacerlas pasar de meros estudios académicos, posiblemente orientados a la práctica del violonchelo, a magistrales obras de concierto destinadas al deleite y la reflexión tanto de sus intérpretes como de los oyentes. Afortunados fuimos quienes llenamos el aforo del Turina ante el derroche de creatividad que exhibió Queyras. El músico exploró todas las tonalidades y posibilidades tímbricas el instrumento, desde la profunda y melancólica suite nº 2 a la suprema brillantez de la 6, que atacó con el mismo instrumento en lugar del piccolo al que va destinada, lo que aumenta su complejidad, aunque logrando imitar su sonido gracias a una afinación harto apropiada.

Con un fraseo extremadamente limpio y unas articulaciones muy vivas, Queyras alcanzó el equilibrio justo entre el virtuosismo extremo, la elegancia suprema y esa rica expresividad cargada de suntuosa ornamentación que hace de una interpretación musical una experiencia memorable. De ahí que su concepción de las diferentes sarabandas ahondaran en una intensa expresividad, que en el caso de la suite nº 5 llegó a resultar misteriosa e inquietante gracias a unos pianissimi susurrantes. Pero fue la de la 6, por encima incluso de la más recurrente nº 4, la que acaparó una mayor intensidad lírica e incluso mayor densidad y cuerpo debido precisamente al uso del violonchelo tradicional en lugar del piccolo de cinco cuerdas.


Del carácter sobrio del BWV 1007 pasó al más doloroso del 1008, con un preludio angustioso puntualmente aliviado, una allemande en el mismo tono de gravedad y una sarabande plena de grandeza y serenidad. Sólo el fogoso y arrebatado courante y los graciosos y tiernos minuetos lograron consolar el dolor imperante, rematado con una gigue impetuosa aunque igualmente sombríaFue quizás en la suite nº 3 donde se atrevió a arrancar la allemande con un sorprendente punteado de cuerda a la manera de la guitarra, a partir de lo cual prosiguió con grandes acordes y frecuentes arpegios, hasta desembocar en una nº 4 serena y maravillosamente articulada, coronada con una difícil gigue resuelta con admirable presteza y dominio técnico.

Dejó para la segunda parte las dos últimas y más largas suites, con lo que el instrumento venía ya scordado de bambalinas. El preludio de la nº 5 resultó intenso pero no pomposo, con mucho acierto en sus pasajes fugados y un magistral control del ritmo, derivando en una sarabande noble y delicada. Tras unas emotivas palabras en recuerdo del trágico accidente ferroviario del pasado domingo, dedicó la sexta a las víctimas y sus familiares, asegurando el papel de consuelo y alivio que representa la música en estos casos de dolor y llanto. Y ofreció una sensacional interpretación de esta particular página, haciendo acopio una vez más de una rica ornamentación, una sensibilidad extrema y una enorme capacidad para trascender al autor y ofrecer una lectura significativamente diferente de tan descomunal obra.

Fotos: Luis Ollero

martes, 20 de enero de 2026

BELÉN Grito necesario de libertad

Argentina 2025 105 min.
Dirección
Dolores Fonzi Guion Laura Paredes, Dolores Fonzi, Agustina San Martín y Nicolás Britos Fotografía Javier Juliá Música Marilina Bertoldi Intérpretes Dolores Fonzi, Camila Plaate, Laura Paredes, Julieta Cardinali, Sergio Prina, Luis Machín, César Troncoso Estreno en Argentina 18 septiembre 2025; en España (Amazon Prime) 14 noviembre 2025

Ganadora del Premio a la mejor película latinoamericana en los Premios Forqué, y candidata en la misma categoría a los Goya, se trata de la segunda película como directora de la actriz Dolores Fonzi (El aura, Paulina, La cordillera), tras Blondi en 2023, y un alegato contra la marginación de la mujer y el derecho a disponer de su cuerpo en libertad a través del aborto, a partir de hechos reales ocurridos en Tucumán en 2014. Represión y corrupción política, policial y judicial se dan la mano en este terrible suceso que condenó a una mujer joven a perder varios años de su vida en una cárcel por supuestamente cometer un aborto inducido.

Un film por lo tanto necesario ahora más que nunca, cuando los derechos adquiridos en el pasado, en este caso muy reciente, apenas cinco años, corren el peligro de sufrir la misma involución que estamos percibiendo en otros aspectos, muy especialmente en países que han optado democráticamente por regímenes propios de una dictadura, como es el caso de Argentina, y más recientemente hemos observado con ojos muy incrédulos en Chile. Fonzi pone interés y entusiasmo como directora a la hora de abordar esta terrible historia, de forma muy académica y profesional, más incluso que como protagonista, la abogada defensora de la infortunada, cometido que aborda con cierto distanciamiento emocional.

El film discurre por caminos muy convencionales, de manera que entretiene más que conmueve, siguiendo una línea directa y cómoda desde el punto de vista narrativo. Lástima que la trama se vaya resolviendon de forma atropellada conforme avanza su metraje, incluido el clamor popular que provocó el episodio y colaboró en la ley que permite el aborto en Argentina. Cabe reconocer la habilidad del cine de ese país para combinar denuncia social y política con recursos propios del thriller.

lunes, 19 de enero de 2026

UN FRUSTRADO MENSAJE DE ESPERANZA

Gran Selección. Orquesta y Coro Nacionales de España. Katharina Konradi, soprano. José Antonio López, barítono. Josep Pons, dirección. Programa: Ein Deutsches Requiem, de Brahms. Teatro de la Maestranza, domingo 18 de enero de 2026


Hace más de veinte años que no nos visitaba la Orquesta Nacional de España. Lo hizo entonces de la mano de quien era su titular, el añorado Rafael Frühbeck de Burgos. Por su parte, no nos parece recordar que el Réquiem de Brahms sonara en el Maestranza desde 1995, en la clausura de aquella temporada de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, también con el Coro Nacional de España acompañando entonces a la dirección de Víctor Pablo Pérez. La cita por lo tanto de este pasado domingo era imprescindible para acercarse a tan magistral e imponente obra y recibir a la orquesta de todos y todas fuera de su entorno natural, el Auditorio Nacional de la capital.

Con el aforo lleno, asistíamos a este canto de esperanza y optimismo que celebra la vida a través de la muerte justo cuando ésta asomaba de la forma más cruel y trágica tan cerca, en forma de accidente ferroviario, una paradoja terrible y conmovedora. A los fallecidos y fallecidas parecía estar involuntariamente dirigida esta interpretación del Réquiem que Brahms dedicó a la humanidad, inspirado en la fe depositada en él por Schumann, que consideraba que su gran obra llegaría cuando combinase voces e instrumentos en una pieza monumental. La muerte de su mentor y, posteriormente, la de su propia madre, motivarían la escritura de esta particular misa de difuntos, pero la dedicatoria acabó del lado de todas y todos nosotros.


Por eso Un Réquiem Alemán demanda una lectura que se base fundamentalmente en su carácter y espíritu netamente humano y reconfortante. De ahí que Brahms no siguiera los textos del ritual litúrgico convencional, sino una selección de textos de la Biblia luterana que ofrece bienestar a los afligidos en vez de inmortalidad a los muertos. Lástima que no se proyectaran estos textos en pantalla para seguir cada inflexión dramática de la música y entender mejor el significado de cada movimiento. Publicarlos en la web del Maestranza no cumple el requisito por la molestia que supone consultar los móviles, mientras traerlos impresos tampoco es procedente debido a la oscuridad que domina en la sala.

Más vehemente que dulce

La lectura de Josep Pons, director honorífico de una orquesta que actualmente finaliza su relación de David Afkham, a la espera de que se haga cargo de ella Kent Nagano, empezó algo desvaída, lánguida e imprecisa, con caídas de ritmo y tensión, así como cierta falta de cohesión interna. Sensación que se potenció en el segundo movimiento (Toda la carne es como la hierba), cuando Pons se decantó por reducir la carga dramática que poseen sus amenazantes acordes, a pesar de que los timbales cumplieron a la perfección su misión de dar el enfoque de marcha fúnebre que precisa. En todo momento se optó por tempi considerablemente rápidos, no tanto como la histórica grabación de Klemperer, pero tampoco como la muy paladeada del ahora tan de moda Nézet-Seguin, por poner dos ejemplos, llegándose a una duración estándar de casi setenta minutos.

A mitad de este segundo movimiento atisbamos el buen trabajo del coro, pero de espíritu más vehemente de lo deseable. Ya en el tercero (Señor, enséñame) pudimos apreciar el trabajo del barítono José Antonio López, tantas veces disfrutado en Sevilla en óperas y conciertos. Su voz mantiene la potencia y el brillo que le caracteriza, pero asoma engolada y sin la firmeza suficiente para resultar contundente en sus proféticas exclamaciones. Más convincente nos pareció la voz diamantina, de holgada emisión y dulce espíritu de la soprano Katharina Konradi, cuyo ejemplar control de la respiración y refinada belleza, además de acertados agudos, lograron que su mensaje sonara como un bálsamo angelical en el quinto movimiento (Ahora estáis tristes).


Antes, en el cuarto (¡Qué deliciosas son tus moradas!) Pons logró una lectura amable y sosegada, un equilibrio perfecto entre el coro y la orquesta en esta suerte de vals lento y melancólico. El tercio final, esos dos mastodónticos movimientos que lo cierran, acusaron una vehemencia quizás inoportuna, presente en la partitura de forma más discreta y solapada que como la concibió el director catalán, más furiosa. El sonido de la orquesta resultó en todo momento algo áspero, sin el brillo y la luminosidad acostumbrados en la generosa acústica del Maestranza, mientras los metales fueron más perceptibles en el movimiento final (Bienaventurados los difuntos), aunque acusaron puntuales imperfecciones técnicas.

Las voces masculinas brillaron algo más que las femeninas, si bien el resultado global fue bastante satisfactorio, mereciendo incluso en el sexto movimiento (No tenemos un hogar permanente) un inoportuno y desquiciado bravo que rompió la liturgia del momento. En definitiva, aunque Pons logró ajustar el tamaño de las fuerzas vocales e instrumentales, adaptándose a cada movimiento, su lectura nos pareció demasiado furiosa, echando de menos algo más de esa espiritualidad y consuelo que parecía invocar el autor cuando concibió tan magistral página. Con todo, una lectura correcta y un esfuerzo titánico para poner en pie tan imponente partitura.

Corrección: La última vez que sonó la obra en el Maestranza fue en 2012 a cargo de Günter Neuhold al frente de la ROSS y el Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 18 de enero de 2026

HEDDA Retrato distorsionado de arribismo femenino

USA 2025 107 min.
Guion y dirección
Nia DaCosta, según la obra de Henrik Ibsen Fotografía Sean Bobbitt Música Hildur Gudnadóttir Intérpretes Tessa Thomson, Nina Hoss, Imogen Poots, Tom Bateman, Nicholas Pinnock, Finbar Lynch, Mirren Mack, Jamael Westman, Saffron Hocking Estreno en el Festival de Toronto 7 septiembre 2025; en Estados Unidos 22 octubre 2025; en España (Amazon Prime) 29 octubre 2025

La obra teatral de Ibsen Hedda Gabler ha sido llevada al cine y la televisión en multitud de ocasiones. Algunas de las más celebradas son la que interpretó Ingreid Bergman en 1962 para la televisión, así como la de Diana Rigg de 1981 para el mismo medio. Rosalind Russell interpretó a una actriz que daba vida en el escenario al personaje, con el que mimetizaba su propia experiencia, en Cae el telón de 1948, mientras Glenda Jackson se hizo cargo del personaje en 1975, y en 2004 se presentó una versión ambientada en época actual. La última adaptación fiel tuvo lugar en 2014. 
La que ahora firma una directora en auge como Nia DaCosta, de quien se acaba de estrenar en salas la cuarta entrega de la saga 28 días después, se traslada de la Noruega de finales del siglo XIX al Reino Unido de la década de 1950, además de tomarse la libertad de convertir a su protagonista en mujer de raza negra (también lo es el juez Brack) y bisexual, de la misma forma que el amante Eilert pasa a ser la amante Eileen.

Aparte de esas licencias, ¿qué aporta esta nueva aproximación a la obra maestra de Ibsen? Confusión principalmente, porque no acierta a definir a su protagonista como lo que de verdad es, una arribista sin escrúpulos, fría y manipuladora. Sólo con trazo grueso y muchas explicaciones dialécticas logra, a mitad de metraje, retratarla, pero entonces resulta impostado y frívolo. Mientras tanto asistimos a un suntuoso melodrama reducido a una sola noche en un solo espacio, una mansión británica, y una dislocada fiesta. Ahí se aloja la combinación de egos e intrigas que propone una trama mucho más maquiavélica y perversa de lo que es capaz de plasmar la realizadora con la ayuda de Tessa Thompson, que protagonizó su ópera prima, Little Woods, y aparecer en The Marvels, su particular incursión en la saga comiquera.

Por lo demás, nos encontramos de nuevo ante un equivocado y peligroso retrato de mujer, perversa por un lado y desquiciada por el otro (Eileen Lovborg, personaje interpretado por cierto de manera magistral por la alemana Nina Hoss). Una inquietante e inspirada banda sonora de Hildur Gudnadóttir, incluido un tema principal que parece inspirado en el poco allegretto de la Sinfonía nº 3 de Brahms, y una esmerada puesta en escena no acaban de resultar alicientes suficientes para elevar la película a la categoría que sin duda ambiciona.