jueves, 25 de junio de 2026

DIEZ CITAS MUSICALES IMPRESCINDIBLES EN EL ALCÁZAR

Actidea pone en marcha esta noche, en colaboración con el Patronato del Real Alcázar y el Ayuntamiento de Sevilla, su vigésimo séptima edición de las Noches en los Jardines del Real Alcázar, con su habitual estructura en efemérides y celebraciones del año en curso. Esta vez con la particularidad, cada vez más asentada, de contar con un mayor número de conjuntos y artistas, de forma que apenas un puñado, concentrados en los ciclos de flamenco, músicas de raíz europea y otras músicas, repiten o triplican sus propuestas. En los que más dominamos, de música clásica y antigua, casi ninguno lo hace, por lo que la oportunidad de disfrutarlos hay que cogerla al vuelo. Destacamos diez de más de sesenta citas programadas, de entre las que nos parecen más atractivas.

París evocada por Claudio Constantini

Foto de Jaime Massieu

Peruano de nacimiento y residente desde hace tiempo en nuestro país, Claudio Constatini se ha labrado un exitoso porvenir como uno de los más reconocidos bandoneonistas del mundo, como ya ha demostrado en anteriores ediciones de este mismo ciclo estival sevillano desde 2021. Precisamente ese mismo año tocó junto a la OJA en el Teatro Central, alternando su faceta al instrumento aerófono con su talento al piano, ofreciendo una Rapsodia en Blue sensacional.

Hoy inaugura estas noches en solitario, alternando también ambos instrumentos y evocando el París de entre los siglos XIX y XX a través de Satie, Chopin, Piazzolla y una composición propia. La capital francesa será protagonista de un buen puñado de propuestas en esta nueva edición de las noches del Alcázar.

María Malibrán recreada por Soraya Méncid


La hija de Manuel García y hermana de Pauline Viardot, protagonista de un popular álbum de Cecilia Bartoli hace ya algunos años, será recordada en el aniversario número ciento noventa de su muerte, por la soprano onubense Soraya Méncid. Descubierta en musicales montados por el Liceo de Moguer, como El fantasma de la ópera o los autóctonos Germinal y El médico, Méncid dio el salto definitivo a la lírica tras obtener el primer premio del Certamen Nuevas Voces de Sevilla de 2024. Ha colaborado en varias ocasiones con la Compañía Sevillana de Zarzuela, y demostrado por qué su voz es tan hermosa y singular en recitales líricos.

Entonará canciones de Malibrán y una selección de arias de títulos operísticos asociados a la celebrada artista de origen sevillano. Será Zerlina en Don Giovanni y Susana en Las bodas de Fígaro, además de encarar piezas de La sonámbula de Bellini, María Estuardo y El elixir de amor de Donizetti, y Guillermo Tell de Rossini. Al piano le acompañará en esta cita del próximo sábado Manuel Navarro, un más que competente artista sevillano que repetirá unos días después con la soprano también sevillana Paula Ramírez, igualmente asociada a la Compañía Sevillana de Zarzuela, en un repertorio íntegramente español.

Axabeba Dúo evoca el pensamiento de Averroes


Este año recordamos novecientos años del nacimiento del pensador, médico y filósofo musulmán Averroes, puente entre las culturas islámica, la antigüedad clásica y el medievo europeo, y auténtico estandarte de la convivencia y el diálogo entre pueblos y culturas de nuestro país. En formación de dúo, el conjunto liderado por el experto en cuerdas medievales, José Luis Pastor, un incondicional de estas noches estivales, evocará la España de Averroes con la complicidad de Ángeles Núñez, que entonará piezas del Libre Vermell de Montserrat, las Cantigas de Martín Codax y las de Alfonso X el Sabio, así como de los Carmina Burana, y otras tradicionales sefardíes, tunecinas y marroquíes. Un fascinante viaje al siglo XIII, cuando la península ibérica se enriquecía con las Tres Culturas, que disfrutaremos el viernes 3 de julio, y que Pastor y Núñez repetirán el sábado 1 de agosto.

Mozart en manos de Patricia Arauzo

Foto de Michal Novak

Se cumplen doscientos setenta años del nacimiento del genio salzburgués, y Actidea lo celebra con la participación de la pianista local y catedrática del Conservatorio Superior de Sevilla, Patricia Arauzo, con quien el y la melómana sevillana está bien familiarizada a través de sus celebrados recitales, sola o acompañada, en diversos escenarios de la ciudad. En esta ocasión su impecable digitación hará dialogar el clasicismo del homenajeado, con su Sonata nº 13, con su influencia en el incipiente romanticismo de Schubert, de quien interpretará su Sonata nº 21. Será ya entrado el mes de julio, el sábado 4.

Jesús Pineda contextualiza a Falla


Si se hubiese descubierto alguna manera de perpetuar nuestra existencia, Falla hubiera cumplido ciento cincuenta años y habría podido disfrutar de su música en las manos expertas del guitarrista Jesús Pineda, que para la ocasión pondrá al autor gaditano en contexto, con obras de Albéniz, Turina y Rodrigo acompañando una elocuente selección de piezas del autor de El amor brujo. Desde que se alzara con el primer premio en el Concurso Andrés Segovia de Linares, Pineda ha ido escalando puestos en una fulgurante carrera que le ha convertido en una de las voces más informadas y respetadas de la guitarra clásica dentro y fuera de nuestro país. El sábado 11 podremos comprobarlo.

Otros artistas de tan sólida raíz sevillana, como el flautista de la ROSS Vicent Morelló y el pianista italiano afincado en nuestra ciudad, Tomasso Cogato, se encargarán el sábado 12 de septiembre de celebrar también esta efeméride. También el Dúo Almaclara y el formado por la violista Marian Herrero y el pianista Daniel del Pino, abordarán en sus programas obras en recuerdo de Falla.

Natalia Labourdette, una flor en el jardín


La soprano madrileña protagonizará el sábado 25 otro recital que auguramos inolvidable, abordando la canción de concierto con una formación inusual, junto al arpista murciano José Antonio Domené. Labourdette entonará piezas de Ravel, Fauré, Debussy y Hahn, así como las Siete canciones populares de Falla, en una cita transversal que evocará el París de la Belle Époque y el aniversario de Falla.

El público sevillano está familiarizado con esta joven soprano desde que en 2018 protagonizara un recital en el Maestranza junto a la ROSS dirigida por su entonces titular, John Axelrod. Después, la hemos visto y escuchado en La mujer tigre de Manuel Busto, con la Sinfónica Conjunta en la Cantata para América Mágica de Ginastera, en Falstaff de Verdi, Las bodas de Fígaro y el montaje de Villalobos para Cosí fan tutte.

El Rey Sol y Felipe V en el centro del aniversario de Marin Marais


El violagambista y compositor francés Marin Marais cumple trescientos setenta años, y las flautas de Rafael Ruibérriz y Alberto Trujillo, junto al archilaúd de Rafael Arjona, han aprovechado la ocasión para hacernos una ambiciosa propuesta digna del Femás. Se trata de conectar su música con la de sus contemporáneos Jean-Baptiste Lully y de Robert de Visée, siempre para esta singular formación, tratando así de recrear el ambiente musical de la corte francesa de Louis XIV y la de Felipe V de España, nieto del primero y de María Teresa de Austria.

El principal reclamo de este concierto recae en una pieza de Pierre Boucquet, la suite nº 12 de piezas para dos flautas traveseras sin bajo, publicada en Sevilla en 1734, durante una estancia de parte de la corte del rey español en nuestra ciudad. La cita, el sábado 29.

La boda del XVI también tiene eco en estas noches de verano


Sevilla se ha volcado con el 500º aniversario de la boda de Carlos V e Isabel de Portugal precisamente entre los muros del Real Alcázar, y estas noches en sus jardines no podían quedarse al margen. Varios serán los artistas que aborden este acontecimiento, de entre los que destacamos a la soprano valenciana Mariví Blasco, que el sábado 4 de septiembre entonará junto a la guitarra barroca de Álex Pernas, piezas de Tomás Luis de Victoria, Cristóbal de Morales, Josquin des Prés y, sobre todo, Juan del Encina, que ayudarán a contextualizar la ceremonia a través de una estructura tripartita que propondrá un recorrido por lo divino y lo solemne, el amor y la herencia cultural monárquica a través del Cancionero de Palacio, y la fiesta y el alborozo con ritmos populares y danzas palaciegas.

Otros artistas que se unen al recuerdo de la boda de la primavera de 1526, serán Andreas Prittwitz a los metales, junto a la cuerda pulsada de Ramiro Morales, el conjunto Dura Sorte, o la soprano Inés Alonso junto a la vihuela de Ariel Abramovich.

John Coltrane y Miles Davis cumplen cien años


El cupo jazzístico, de quien Miguel Ángel González, de Actidea, es un ferviente admirador, tiene su cita más sobresaliente el jueves 17 de septiembre, cuando el saxo y la flauta de Bernardo Parrilla, junto al piano de Daahoud Salim, hijo del legendario saxofonista tejano afincado en Sevilla, Abdu Salim, recuerden la música del también saxofonista y flautista John Coltrane, y del trompetista Miles Davis, a través de las músicas de Charlie Parker, Thelonius Monk o Duke Ellington que sus interpretaciones hicieron brillar. Toda una fiesta para los amantes del jazz clásico, en manos tan refinadas como las de los músicos convocados. Cabe recordar que la faceta como compositor de Salim ha sido reconocida incluso por la ROSS.

Manu Brazo nos hará bailar


Otro saxofonista insigne, el utrerano Manu Brazo, que tantos y tantas admiradoras atesora, protagonizará la penúltima velada de esta vigésimo séptima edición de las Noches del Alcázar. Será el viernes 18, junto a la violonchelista Rosa García Varela, rebautizada como Rosa Gavare, con quien forma también el conjunto Kumpania, integrado así mismo por el pianista Pepe Fernández, con quien Brazo nos encandiló hace cinco años en este mismo escenario, y que esta vez protagonizará junto al violinista Adrián Fernández otro de los recitales dedicados al París de finales del siglo XIX.

Brazo y Gavare interpretarán una serie de danzas con vocación internacional, de Piazzolla a Granados, pasando por otros compositores menos conocidos, como Paulsson, Henryson o Elizondo, de quien se interpretarán unas suculentas danzas latinoamericanas. Ritmo y precisión técnica para refrescar la que seguramente seguirá siendo una de esas tórridas noches estivales de septiembre.

Fotos: Actidea

martes, 23 de junio de 2026

LA FUERZA ARROLLADORA DE LA CONJUNTA

Concierto #5 de la temporada 2025-2026 de la Orquesta Sinfónica Conjunta US-CSM Manuel Castillo. Pablo Biruk Abad, violín. Juan García, dirección. Programa: Concierto para violín nº 4 en Re mayor, K. 218, de Mozart; Sinfonía nº 6 en La mayor A. 106, de Bruckner. E.T.S. Ingenieros, lunes 22 de junio de 2026


La Sinfónica Conjunta despidió su décimo quinta temporada de conciertos con el verano recién estrenado, arropada por su incondicional y entusiasta público, y con la justa dedicatoria al director del Conservatorio Manuel Castillo, Israel Sánchez López, que en breve dejará el cargo, tras haberse erigido en uno de los principales pilares de apoyo a tan sensacional iniciativa.

Siempre hemos destacado como uno de los principales atractivos de esta joven orquesta, los programas diseñados por su titular, Juan García. Constituyen a menudo la única oportunidad que tenemos en nuestra ciudad de enfrentarnos a páginas tan insignes como las que en esta ocasión ocuparon los atriles de la orquesta. Se trató de dos atrevidas propuestas, la de Mozart por la ligereza implícita en su música, aderezada con una intervención solista de auténtica responsabilidad y enjundia. Y la de Bruckner por la espesura de su arquitectura y la fuerza arrolladora de su gramática.

Un joven violinista con un estilo personal

García arrancó el Concierto nº 4 para violín de Mozart evidenciando ya en el largo preludio orquestal del allegro inicial algunas deficiencias de cohesión y ensamblaje, especialmente en una cuerda aguda a la que costó en todo momento sintonizar con el resto del conjunto, mejor entonado. La notable reducción de efectivos tendría que haber permitido una mayor ligereza que la percibida en una página que se nos antojó algo densa, no obstante destacar el notable trabajo del joven solista Pablo Biruk Abad, primer premio en el Concurso Solista 2025 del Conservatorio Manuel Castillo. Ya desde el principio demostró virtuosismo y dominio técnico, con una interpretación un tanto personal, plagada de trinos, arpegios y notas picadas, a pesar de poseer un sonido a nuestro juicio algo estridente y poco pulido, sin duda presto a mejorar conforme acumule experiencia y esfuerzo.

Faltó un mayor desarrollo melódico y poético en el andante central, no obstante la evidente cantabilidad del solista, sin interrupciones, alcanzando una discreta melancolía en sus acordes finales. Biruk se  mostró saltarín y decididamente alegre en el rondó final, alternando sus pasajes más líricos con los más atrevidos, siempre bajo un control absoluto, y arropado por un conjunto en el que ya pudo atisbarse el excelente trabajo de maderas y metales, aún su discreta participación en esta rupturista y aparentemente desenfadada página del genio salzburgués.


La fascinación de Bruckner

Son pocas las ocasiones que tenemos en Sevilla de disfrutar de la música de Bruckner. Gracias a la Conjunta, hemos escuchado sus sinfonías nº 8 en 2012 y la nº 2 en 2015. El año pasado sonaron en la Catedral Aequelis y algunos motetes. La OJA nos ha brindado las sinfonías números 4 y 7, mientras ésta volverá a los atriles de la ROSS la próxima temporada. La sexta es posiblemente una de las que menos se programan del compositor austriaco, y sólo desde hace relativamente poco. Se trata sin embargo de una de las páginas de las que debió sentirse más satisfecho, a juzgar por la ausencia de revisiones que sufrió, algo habitual en su catálogo. Pero atesora multitud de ideas sorprendentes y atractivas, de las que el conjunto liderado por García supo hacerse eco de forma tan inteligente como disciplinada.


Dirigida con mucho ímpetu rítmico y tonificante, exige una amplia reflexión y análisis antes de abordarla, dándole aire a sus felices ideas para que respiren sin presión ni prisas. Debe abordarse además sin pesadez ni rigidez formal, con fluidez y luminosidad, y todo eso lo consiguió milagrosamente un conjunto tan novel y poco experimentado. Una de esas proezas a las que nos ha acostumbrado esta magnífica orquesta cuyos integrantes, por propia definición, cambian cada temporada.

Sólo el adagio y el scherzo se estrenaron en vida del compositor, encargándose Mahler de la dirección de la sinfonía completa en Viena en 1899, tras someterla a numerosos recortes. Disfrutarla así, en todo su esplendor y con la complicidad unánime de la frondosa plantilla, más de ochenta jóvenes sobre el escenario, fue un privilegio del que salimos bastante satisfechos, lo que no es decir poco a juzgar por la complejidad de la partitura. De hecho, para Bruckner era Die Keckste, la más descarada de sus sinfonías.

La cuerda grave volvió, sin embargo, a evidenciar ciertas carencias de tono y cohesión, especialmente en la zona aguda, a menudo destemplada y hasta estridente, mientras en la grave exhibió un sonido más puro y aterciopelado. Fueron las demás secciones las que desempeñaron un papel ejemplar, empezando por una cuerda grave de considerable cohesión, especialmente relevante en los fulgurantes contrabajos, atacados con tanta vehemencia que aportaron un enorme peso al conjunto.


Las maderas hicieron un trabajo formidable, sobre todo los solos de oboe, que tan majestuoso sentimiento elegíaco aportan en el conmovedor adagio. El trabajo del timbalero fue en todo momento magistral, medido y elegante sin sacrificar espectacularidad. Los metales brillaron en todo su esplendor, desde el fulgurante scherzo, plagado de pausas y cambios de registros resueltos con una maestría extraordinaria, y continuando con su importante contribución en el finale. En general, llegó a alcanzarse un clima fantástico y legendario, intenso y poderoso. A ver qué nos depara la próxima temporada. De momento, agradeceríamos que se anticipara su programa de forma global y no por sorpresa, como viene ocurriendo en las últimas temporadas.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía


lunes, 22 de junio de 2026

EL DÍA DE LA REVELACIÓN Magia infantil

Título original: Disclosure Day
USA 2026 145 min.
Dirección
Steven Spielberg Guion David Koepp y Steven Spielberg Fotografía Janusz Kaminski Música John Williams Intérpretes Emily Blunt, Josh O’Connor, Colin Firth, Eve Hewson, Colman Domingo, Wyatt Russell, Elizabeth Marvel, Henry Lloyd-Hughes, Hettienne Park, Courtney Grace Estreno en Estados Unidos y España 12 junio 2026


Steven Spielberg se lo puede permitir
, hacer una película a partir de un argumento delirante y un punto disparatado, y de paso recuperar el tipo de historias que le hicieron célebre a finales de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado. Para ello vuelve a colaborar con David Koepp, con quien además de otros títulos, renovó muy satisfactoriamente La guerra de los mundos, el drama radiofónico con el que Orson Welles saltó a la fama en la década de los treinta de ese mismo siglo. Consigue mantener a lo largo de un buen metraje de la película, la misma intriga con la que nos ha seducido durante meses gracias a una estrategia comercial extraordinaria, que acaba entroncando con situaciones que nos recuerdan mucho a uno de sus primeros y más fascinantes trabajos. Pero en su desarrollo reclama la confianza y complicidad de un público que asiste algo atónito a una propuesta que derrocha magia, a veces e forma algo inexplicable, y apuesta de nuevo por la ingenuidad que hemos perdido tras abandonar la infancia. Es por ello que saludamos esta nueva película de una filmografía apasionante, como el nuevo capricho de un director que se niega a madurar, que prefiere sentirse niño y hacernos disfrutar con otro cuento de alguna manera infantil, referencias explícitas incluidas, sin renunciar a cuestiones que nos preocupan como seres humanos, tantas veces temerosos y temerosas de nuestra propia extinción.

De esta forma, la creciente proliferación de guerras que acucia al planeta, aunque sospechosamente responsabilizando a mandatarios como Pionyang o Putin antes que mojarse con Trump o Netanyahu, se combina con el maltrato medioambiental y otros miedos recurrentes. En el fondo, el esfuerzo por mantener el secreto de relevantes informaciones, se convierte en principal tema de una película en la que los elegidos son permanentemente perseguidos por quienes salvaguardan los referidos secretos sin desclasificar, generando situaciones tan espectaculares y adrenalíticas como el choque ferroviario. No obstante, no se trata de una película que busque el efecto visual deslumbrante. De hecho, ya se guarda Janusz Kaminski, habitual director de fotografía de Spielberg, de dar al conjunto el aspecto más verosímil posible, sin grandes alardes tecnológicos que sitúen su acabado formal parejo al de las grandes superproducciones de súper héroes y similares. Cabe apreciar la capacidad inmarchitable de su director para entretener y sorprender, rodeándose de sus habituales colaboradores, entre quienes destaca la enésima colaboración con John Williams, que a sus noventa y cuatro años sólo se permite volver a componer si es para su gran amigo, y aunque no aporta una de sus bandas sonoras más inspiradas, demuestra una vez más por qué tantos nos hemos aficionado a la música de cine.

En el apartado interpretativo destacan especialmente ellas, Emily Blunt dándolo todo y Eve Hewson aprovechando lo que podría ser su oportunidad definitiva. Dogmas de fe, creencias religiosas y confianza en un universo generoso, completan la visión de un director que sigue haciendo nuestras delicias, aunque sea con trabajos aparentemente menores, a los que el paso del tiempo deberá juzgar para hacernos o no cambiar de opinión. Pero se trata, sobre todo, del trabajo de un cineasta que se niega dejar de ser niño y se atreve a delirar y disparatar, aunque sólo sea en apariencia, pues analizándolo bien, todo lo que parece fantástico podría hasta ser real.

TOY STORY 5 Reivindicación de la infancia tradicional

USA 2026 102 min.
Dirección Andrew Stanton Guion Andrew Stanton y McKenna Harris Fotografía Matt Aspbury y Jean-Claude Kalache (animación) Música Randy Newman Voces (en versión original) Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Greta Lee, Conan O’Brien, Tony Hale, Craig Robinson, Shelby Rabara, Scarlett Spears, Mykal-Michelle Harris, Bonnie Hunt Estreno en España 17 junio 2026; en Estados Unidos 19 junio 2026

Creador, entre otros históricos de Pixar, de esta pionera saga, Andrew Stanton se ha encargado hasta ahora de colaborar en los guiones de las anteriores entregas, pero nunca a dirigirlas. Sí estuvo a cargo de la dirección de otros títulos míticos de la casa, como Wall-E o Buscando a Nemo, e incluso ha probado fuera de la empresa con películas como John Carter o, este mismo año, En un instante, drama de vidas cruzadas con un toque de ciencia ficción. Stanton debuta con la quinta entrega en la dirección de su propia creación, alargándola sin renunciar al consabido mensaje educativo, esta vez orientado a reivindicar el juguete tradicional y el juego en compañía, frente a la soledad y prematura madurez que proporcionan tablets y teléfonos móviles.

De esta forma, la villana de turno es un iPad que condiciona la avidez de una niña por ser aceptada e incluida entre otras de su edad. La misión de los juguetes protagonistas será ayudarla en su cometido, hasta encontrar la compañera de juegos ideal que garantice el normal desarrollo de una infancia sana y adecuada. El relevo lo protagoniza en esta ocasión la vaquera Jessie, relegando a un segundo plano a Woody, mientras Buzz Lightyear se mantiene en su habitual segundo puesto, aunque multiplicado en ejército, uno de los principales hallazgos de una película que no hace tanto alarde narrativo y técnico como anteriores entregas.

Cabe apreciar el esmero puesto para que, a pesar de los más de treinta años transcurridos desde el primer capítulo, el cambio estético y tecnológico no rechine demasiado. Por lo demás, se agradece su mensaje, hábilmente dirigido al público infantil que se preste a verla, así como a sus progenitores, como forma de mantener la misma ilusión que disfrutaron ellos y ellas. En el apartado musical, Randy Newman recupera el espíritu desplegado a lo largo de la serie, fiel a su estilo y con puntuales referencias a icónicos temas compuestos para capítulos anteriores. Pero como el resto de la función, no hace especial alarde creativo sin más intención que perpetuar la empresa.

domingo, 21 de junio de 2026

AIDA EN EL IMPERIO GALÁCTICO

Ópera de Giuseppe Verdi. Libreto de Antonio Ghislanzoni y Camille du Locle, inspirado en un texto de Auguste Mariette Bey. Daniele Callegari, dirección musical. Paco Azorín, dirección escénica, escenografía e iluminación. Carlos Martos de la Vega, movimiento y dramaturgia. Ana Garay, vestuario. Pedro Chamizo, diseño de video. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Coro Teatro de la Maestranza (Íñigo Sampil, dirección). Con Marigona Qerkezi, Alejandro Roy, Ketevan Kemoklidze, Ernesto Petti, Insung Sim, Manuel Fuentes, Néstor Galván, Patricia Calvache y el funambulista David Marco. Nueva producción del Teatro de la Maestranza, en colaboración con ABAO Bilbao Ópera, Auditorio de Tenerife, Teatro Municipal de Santiago de Chile y Teatro Nacional de Sâo Carlos de Lisboa, con la participación del Festival Perelada. Teatro de la Maestranza, sábado 20 de junio de 2026


Ha tenido suerte la antepenúltima ópera de Verdi en nuestro teatro. Pudimos disfrutarla mucho hace trece años, cuando nos llegó de la mano de los suntuosos decorados de papel de Josep Mestres Cabanes, de lo poco que no pereció en el devastador incendio del Liceo de 1994. Se trataba entonces de una minuciosa recreación de ese Egipto que hemos aprehendido en nuestra memoria y que se ha perpetuado en producciones cinematográficas de gran calado épico. La propuesta de Paco Azorín para esta nueva producción del propio Maestranza en colaboración con las óperas de Bilbao, Tenerife, Santiago de Chile y Lisboa, así como el Festival de Perelada, tiene también su referente cinematográfico. Pero esta vez nos lleva más bien a un futuro de tintes galácticos, en una operación que en cierto modo nos recuerda a la que realizó La Fura dels Baus para el ya mítico Anillo de Les Arts. 

Así, Azorín apuesta por una puesta en escena tecnológica, unos figurines muy trabajados a nivel conceptual, y una concepción global del espectáculo tan medida como decididamente efectiva. Pero no traiciona ni en una sola coma la dramaturgia a la que sirve, logrando una narrativa tan fluida, precisa y sencilla, que la trama se sigue sin esfuerzo alguno, y sin la tan temida pretensión de tantos autores de dejar su huella con ocurrencias más o menso acertadas que enturbian el concepto original del título en cuestión. Tan sólo un personaje extra, el joven Odiseo, que viaja del futuro al pasado para constatar que todo sigue siendo igual, guiado por las pasiones que construyen, fundamentalmente el amor, y las que destruyen, la ambición y el sadismo hacia el prójimo.

Equilibrio conceptual y literal

Sin embargo, y a pesar de que la intención del director artístico queda manifiestamente patente por sus propias palabras, a nosotros el viaje se nos antojó al revés, de un pasado opresor y sanguinario a un Egipto futurista, a través de un portal quizás inspirado en el que atravesaban James Spader y Kurt Russell en Stargate, precisamente para enfrentarse a un Egipto dominado por extraterrestres, aquí la autoridad eclesiástica. En ese espacio, Odiseo asiste perplejo a las intrigas políticas de una civilización en guerra con el pueblo etíope, primero con carácter de mero observador, después participando activamente y tomando partido por la desdichada protagonista.

David Marco y Marigona Qerkezi

El excepcional equilibrista y acróbata circense David Marco presta su físico trabajado al extremo a este personaje adicional que nos pone el alma en vilo mientras atraviesa el escenario de lado a lado sobre la cuerda floja, haciéndola suya y demostrando un dominio extraordinario de su cuerpo y flexibilidad. Claro que el atrevimiento tiene también su contrapartida, y es que su casi omnipresencia llega en algunos momentos a distraer nuestra atención, incluso por encima del bello canto de la esclava etíope.

Hermosísimas proyecciones sobre paneles de gran resolución, de nuevo obra de Pedro Chamizo, ya presente en el anterior título de la temporada, Marina, se erigen en principal escenografía, evocando pirámides, desiertos, frisos, jeroglíficos y despiadadas deidades de extraordinaria belleza estética. De las alturas descienden grandes portales geométricos de neón, de entre los que destaca naturalmente el que tiene forma de triángulo piramidal. Jaulas y artilugios de guerra ornamentados con barras de neón que evocan espadas láser, completan una inteligente escenografía que se enriquece con un esmerado vestuario también inspirado en el imaginario cinematográfico, tanto histórico como futurista.


Especialmente destacable es la decisión de ilustrar el mítico desfile glorioso de las hordas egipcias tras el triunfo sobre los etíopes, al que acompaña la célebre marcha Gloria a Egipto, no con fastos y bailes, sino con trofeos humanos, esas víctimas torturadas y masacradas con las que acaban ensañándose las guerras, un terrible espectáculo que todavía hoy ocupa los espacios centrales de nuestros informativos.

Una batuta con clarividencia y autoridad

La producción de Azorín se beneficia además en Sevilla de un elenco vocal muy satisfactorio y una batuta con ideas muy claras y soluciones a la altura del acontecimiento. La dirección del maestro Daniele Callegari, gran conocedor del universo verdiano, como se desprende tanto de su currículo como de su forma de abordarlo en la práctica, logró momentos de enorme inspiración lírica, así como otros perfectamente al servicio de la épica propuesta, muy en especial el famoso himno-marcha ya aludido, en el que resplandecieron las fanfarrias bajo responsabilidad de las así llamadas trompetas de Aida, situadas de forma estratégica sobre el foso a ambos lados del escenario.

Callegari estuvo atento a todas las inflexiones de índole orientalista de la obra, sacando el máximo partido de los quejumbrosos solos del oboe y las mezclas cromáticas entre la flauta grave y el arpa egipcia, y en general de toda la fastuosa y colorista instrumentación, tan mágica en las noches junto al Nilo como dramáticas en los incesantes cuadros que se van paulatinamente formando entre las distintas voces concurrentes. Como de costumbre, la Sinfónica respondió a todas estas exigencias con ahínco y responsabilidad, logrando una interpretación memorable de tan insigne página.

La voz estremecedora de Marigona Qerkezi

Qerkezi y Ketevan Kemoklidze

Desde su primer aria trascendente, Ritorna vincitor, la capacidad de la soprano kosovar Marigona Qerkezi para estremecer y encandilar quedó manifiesta. Ideal en el rol, por su calidad como soprano lírico spinto, de íntimo lirismo e intensidad dramática, volumen de sobra y dulce timbre a pesar de tratarse de una voz gruesa, Qerkezi convenció más en su línea de canto, siempre fluida y atenta a los matices, que en su talento interpretativo, evidenciándose algo corta como actriz. De haber combinado ambas facetas con mayor acierto, su Aida habría conseguido una aceptación unánime. Aún así, nos quedamos con su talento musical, manifiesto también en un escalofriante O patria mia del tercer acto, y un conmovedor O terra, addio final.

A su lado, Ketevan Kemoklidze, todavía fresca en nuestra memoria su Carmen de hace un lustro, se esmeró en definir su ambiguo y contradictorio personaje, que no llega a ser una malvada de libro, combinando venganza y generosidad siempre con la misma intención, captar el amor de Radamés. A ese propósito encomendó una Amneris poliédrica, tan medida como matizada. Y a ella prestó un canto flexible y a la vez contundente, de voz potente y cálida y una capacidad extrema para pasar por diferentes estados de ánimo. Holgada en el registro agudo, Kemoklidze brilló en gran parte de su actuación, también en el aspecto estrictamente actoral.

Alejandro Roy y Ernesto Petti

Por su parte, Alejandro Roy, que el año pasado debutó con el mismo rol en el Met, y de quien en el Maestranza nos hemos acostumbrado a sus papeles zarzueleros, fue de menos a más. Y no porque el complejo Celeste Aida arranque nada más empezar la función, sino porque la recitó de manera muy rígida, casi sin fluidez ni legato. Hubo que esperar a los actos tercero y cuarto para disfrutar de su potente voz, ágil y dramática, también con ese punto heroico que caracteriza al guerrero Radamés.

El resto se movió con destreza y profesionalidad, destacando el tono amenazador, lúgubre e inquietante de Insung Sim como el sumo sacerdote Ramfis, catalizador como pocos del anticlericalismo verdiano, ampliamente desarrollado tanto por su esmerada recreación del personaje como por la atinada dirección de Paco Azorín. También estuvo acertado Ernesto Petti como Amonasro, un barítono potente con una interesante línea de canto. Algo menos, un avibratado Manuel Fuentes como rey egipcio, y conciso en su breve aparición el tenor tinerfeño Néstor Galván como mensajero. Fuera de campo, brilló Patricia Calvache como gran sacerdotisa, que supo dar a su canto el timbre, entre sensual y misterioso, que demanda Possente, possente Fthá, una de las páginas más exóticas de la partitura.

Roy, Manuel Fuentes y Kemoklidze

Tanto en éste como en los numerosos pasajes en los que interviene, el coro estuvo inconmensurable, con momentos álgidos como el estremecedor grito de guerra, o su canto glorioso en la popular marcha. Todos y todas al servicio de un espectáculo de gran categoría, hermoso en lo estético, estupendo en lo musical, glorioso en todo lo demás. Aunque lo verdaderamente glorioso será asistir algún día a una función en la que no caigan objetos contundentes al suelo, no suene ningún móvil y apenas se escuche alguna tos, que sea inevitable y perdonable. No fue el caso.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

DREAMS Atracción fatal

México-USA-Reino Unido 2025 100 min.
Guion y dirección
Michel Franco Fotografía Yves Cape Intérpretes Jessica Chastain, Isaac Hernández, Rupert Friend, Marshall Bell, Wes Chapman Estreno en el Festival de Berlín 15 febrero 2025; en México 11 septiembre 2025; en España 19 junio 2026

Con una escueta filmografía, especialmente sus cuatro últimas películas y anteriores a ésta, Michel Franco se ha labrado cierto reconocimiento internacional. Siempre con miras cosmopolitas, lo descubrimos con Las hijas de Abril, protagonizada por Emma Suárez, a la que siguieron un devastador golpe de estado narrado en Nuevo orden, la tormentosa relación matrimonial de Tim Roth y Charlotte Gainsbourg en Sundown y el no menos inquietante reencuentro entre Jessica Chastain y Peter Sarsgaard en Memory. Ahora regresa con la actriz estadounidense para ofrecernos otra historia de atracciones fatales y desencuentros amorosos, en esta ocasión con la inmigración ilegal y la soberbia y prepotencia estadounidense como ejes sobre el que articula una historia de manipulación sentimental y profesional de consecuencias inimaginables.

Tras conocerse en México y entablar una relación erótico sentimental en el que el físico imponente del bailarín Isaac Hernández tiene mucho que ver, la más madura Chastain, que interpreta a una dama de la alta sociedad estadounidense, empeñada en las típicas obras filantrópicas con las que sanar su complejo de clase pudiente y acomodada, desprecia a su juguete sexual cuando éste la busca en San Francisco, donde pretende fraguar una carrera en la danza que le lleve a los máximos niveles de exigencia. Franco desglosa este material dramático con más dispersión y falta de interés real de lo deseable, mientras la venerada actriz se entrega a un espectáculo erótico con el habitual recato hollywoodiense, mientras su compañero se permite algo más de exhibicionismo.

Más de una hora de idas y venidas, que no aprovecha si quiera las posibilidades dancísticas del protagonista y su obligado progreso dentro del Ballet de San Francisco, algunos y algunas de cuyos miembros se prestan como figurantes. Sólo al final se atisba una mayor carga dramática, si bien tan excesiva y definitivamente cruenta que no alcanza a captar toda nuestra credibilidad y convicción, siempre a merced de una denuncia que queda así definitivamente expuesta, con toda la carne en el asador y sin ningún tipo de discreción ni pudor.

DOS PELÍCULAS MÁS DEL FESTIVAL DE SEVILLA QUE NO SE ESTRENAN AQUÍ

A lo largo de los años son muchas las películas que pasan por el Festival de Cine Europeo de Sevilla y después no encuentran espacio en la ciudad cuando se estrenan en todo el país. Otro ejemplo más de graves deficiencias en nuestra gestión cultural.

Es el caso de estas dos películas que se han estrenado este fin de semana, con cuyas reseñas correspondientes os dejamos:

Caso 137

Bajo el mismo sol