lunes, 19 de octubre de 2026

EL MAL HIJO Deliberadamente sórdida

España 2026 106 min.
Dirección
Jaime Lorente Guion Jaime Lorente y Salvador S. Molina Fotografía Elías M. Félix Música Luismi Glez Bedmar Intérpretes Miguel Ángel Puro, Susi Sánchez, Hugo Arbúes, Óscar de la Fuente, Abel de la Fuente Estreno en el Festival de San Sebastián 18 septiembre 2026; en salas 16 octubre 2026

Salto a la dirección de Jaime Lorente, a quien hemos visto en series de éxito como La casa de papel, en papeles de duro como el de 42 segundos, otros más extravagantes como en Disco, Ibiza, Locomía, o thrillers con estilo como el de Reversión. Ahora rescata un género antaño muy querido por los cineastas españoles, y que quizás con los nuevos aires de desesperanza y rencor que se avecinan, encaje bien. A nosotros, desde luego, no nos convencen estos dramas de carácter veladamente social en los que reina la crudeza, la falta de objetivos y la caída constante en la miseria y la desesperación.

No hay nada en el debut como director de Lorente que invite a la esperanza, que nos desahogue entre tanto maleante y gente de poca o ninguna moral. Ni siquiera su joven protagonista, Hugo Arbúes, puede huir del estereotipo de persona desgraciada y sin horizonte, dentro de ese tipo tan recurrente que combina cultura de la calle con modales moderadamente exquisitos, incluso en el habla. Quiere quizás demostrar, especialmente a través del personaje de la abuela y su presunta habilidad para presagiar la fatalidad, que ésta se transmite inevitablemente de generación a generación.

Lo peor, sin embargo, es la escasa habilidad del novel director para contar la historia de manera mínimamente coherente, echando mano constantemente de la elipsis y ahorrando deliberadamente información sobre los personajes, sus motivaciones y sus actividades. Mucho queda a la imaginación o la interpretación intelectual del público, hastiado quizás de tanta acumulación de clichés sobre personajes malvados y sin esperanza, con secuencias que parecen desordenadas y una relación abuela-nieto que no acaba de aprovechar toda su ternura y amabilidad. Esta falta deliberada de información no hace sino perder paulatinamente el interés. Una canción original del Niño de Elche pone punto final a este crudo y áspero dislate.

WHALEFALL Terror en el estómago

USA 2026 105 min.
Dirección
Brian Duffield Guion Brian Duffield y Daniel Kraus, según la novela del segundo Fotografía Aaron Morton Música Joseph Trapanese Intérpretes Austin Abrams, Josh Brolin, Elisabeth Shue, John Ortiz, Jane Levy, Emily Rudd Estreno en Estados Unidos y España 16 octubre 2026

Más cerca de Pinocho, por aquello de que su protagonista es engullido por una ballena cuando sale a buscar a su padre en el océano, que de Jonás y la ballena, por la falta absoluta de imaginario religioso que tiene esta película, es sin embargo Moby Dick, la gran novela americana con la que Kraus parece querer identificarse, la que marque un mayor parecido con esta lucha existencial del hombre y la Naturaleza. Brian Duffield no se ha caracterizado hasta el momento ni por haber dirigido grandes películas (Espontánea en 2020, Nadie te salvará en 2023) ni haber escrito geniales guiones (La venganza de Jane, De amor y monstruos, Underwater), pero quizás ha conseguido con esta original y sorprendente película su mejor trabajo hasta la fecha. 
Por muy inverosímil que parezca la aventura a la que se arroja literalmente su protagonista, al parecer ha habido más de un caso en el que una persona ha sido tragada por una ballena y después expulsada. Aunque más que una ballena, la fiera Goliat a la que se enfrenta este particular David parece ser un cachalote, si bien su título original encaja en la historia, toda vez que en inglés se denomina genéricamente Whale (ballena) a toda la familia de los cetáceos.

Tras la pesadilla de supervivencia a la que se sometió en la reciente Resident Evil, Austin Abrams se ha convertido en el actor de moda para sufrir experiencias límite. Su magnífico trabajo encaja a la perfección en este drama radicalmente terrorífico que se desarrolla a partes iguales en el interior de un cachalote, y con cierta intención de alivio, en los flashbacks que ilustran la tortuosa relación con su padre, un Josh Brolin en perfecta forma física y actoral. De hecho, parece que esos flashbacks sirvan a un doble propósito, proporcionar al aterrorizado protagonista las herramientas para sobrevivir a tan extremista experiencia, y a la vez generar un paralelismo entre la relación del protagonista con el cetáceo y con su propio padre. La presencia de Elisabeth Shue como madre del protagonista, añade atractivo a la propuesta.

Mención especial merecen, naturalmente, los esmerados efectos especiales y la acertada dirección artística, imágenes muy realistas y documentadas, sumamente alejadas de la fantasía con la que este tipo de aventuras se ilustraban en la literatura del diecinueve y el cine del veinte, baste recordar Viaje fantástico recreando el interior del cuerpo humano. Y no podemos olvidar su acertado ritmo y el alcance que su propuesta tiene para generar auténtica tensión, asfixiante suspense y demoledor terror, todo lo cual provoca un interés mayor que la media en este tipo de producciones. Aparte, constituye un acertado documento de cara a concienciar sobre el respeto a la Naturaleza, y exhibir a la vez la dureza y la crudeza que le caracteriza, ejemplificada en gigantescos pulpos y agresivas orcas. Veterano ya en el mundo de las bandas sonoras, Joseph Trapanese firma con éste su mejor trabajo hasta la fecha, combinando a la perfección trepidante música de acción e intimistas acordes afines al drama materializado.

LA INVITACIÓN Versión mejorada del original español

Título original: The Invite
USA 2026 108 min.
Dirección
Olivia Wilde Guion Rashida Jones y Will McCormack, según la obra “Los vecinos de arriba” de Cesc Gay Fotografía Adam Newport-Berra Música Devontè Hynes Intérpretes Seth Rogen, Olivia Wilde, Penélope Cruz, Edward Norton Estreno en el Festival de Sundance 24 enero 2026; en Estados Unidos 10 julio 2026; en España 16 octubre 2026

Sentimental
ha convertido a Cesc Gay en el autor cinematográfico español más adaptado internacionalmente, junto a Javier Fesser y sus Campeones. Pueden contarse versiones llegadas de Alemania, Francia, Holanda y esta estadounidense a cargo de una actriz con mucha inquietud, Olivia Wilde. Aparte de las numerosas ocasiones en las que ha intervenido en pantalla, generalmente como secundaria, Wilde ha dirigido la muy acertada comedia adolescente Súper empollonas y el más artificioso thriller No te preocupes querida, a mayor gloria de Florence Pugh y Harry Styles. Algo más de lo que lo hizo a nosotros le ha debido interesar a Wilde la obra del catalán Los vecinos de arriba, luego convertida en la película aludida. Lo cierto es que ha sabido aprovechar su potencial para generar un film estimable, menos vodevilesco y decididamente más serio que su referente.

A la actriz/directora le interesa menos explorar el comportamiento sexualmente reprimido de sus protagonistas, para someterlos al espejo que les proporcionan sus más desinhibidos vecinos, de cara a analizar su vida conyugal, su convivencia y los lazos que después de muchos años de matrimonio apenas les unen. En el camino, por supuesto, provoca situaciones más o menos divertidas, apoyándose tanto en la imagen como en el texto, muy bien desarrollado, siempre desde un prisma distinto al original, por Rashida Jones y Will McCormack.

El apartado de las interpretaciones acaba por dar lustre al film, siempre desde una vocación humilde, sin grandes pretensiones, lo que también se agradece. Quizás sea Wilde quien más se sobrepase en su actuación, mientras Rogen demuestra una vez más que es un actor para tomarlo en serio más de lo habitual, y Cruz borda su personaje, dándole dimensión y comicidad, patente incluso en ese doble uso del castellano y el inglés, sólo perceptible en su versión original. También Norton se luce, encajando a la perfección en su personaje de maduro interesante y sexualmente atractivo. Claro que la empresa no acaba de suscitar excesivo entusiasmo, pero se deja ver con amabilidad y cierto interés, acertando en algunos de sus postulados y, a nuestro juicio, mejorando el muy celebrado texto original en el que se basa.

sábado, 17 de octubre de 2026

LUMINOSA INAUGURACIÓN DE TEMPORADA DE LA OBS

Concierto I de la Temporada 2026/2027 de la Orquesta Barroca de Sevilla. Rafael Ruibérriz de Torres, flauta travesera; Fumiko Morie, violín; Alberto Grazzi, fagot; Mercedes Ruiz, violonchelo; Ventura Rico, contrabajo; Alejandro Casal, clave y órgano; Pedro Castro, oboe, flauta de pico y dirección. Programa: Concerti da Camera de Antonio Vivaldi (Conciertos en Do mayor RV 88, Re mayor RV 84, Re mayor RV 90, Re mayor RV 92, Sol mayor RV 107 y Fa mayor RV 98). Espacio Turina, viernes 16 de octubre de 2026


Hace poco más de una semana, el pasado martes día 6, se presentó la nueva programación de la Orquesta Barroca de Sevilla. Lo hizo en el Espacio Turina, donde la formación ostenta el título de orquesta residente, y que en los últimos años, con Fernando Rodríguez Campomanes y un equipo responsable y comprometido al frente, se ha ido consolidando como uno de los referentes absolutos de la música seria no sólo en nuestra ciudad, sino en toda la comunidad autónoma, con una programación cuidada y exquisita que no deja de sorprendernos y estimularnos.

Ayer tuvo lugar el concierto inaugural de la orquesta, con tan buen juicio que lo hizo en forma camerística, resaltando las cualidades de algunos y algunas de sus integrantes más relucientes, con la complicidad del portugués Pedro Castro, que tantas veces junto a este conjunto sevillano y otros de diversa índole, nos ha seducido y deleitado. Castro se hizo cargo de la dirección, desde la humildad y la discreción, de un singular concierto integrado por seis de los veintitrés conciertos de cámara de Antonio Vivaldi, todo un dechado de creatividad y desenfadada alegría, de lo que el conjunto supo hacerse eco con una fluidez, una sensibilidad y una gracia absolutas.


Fue quizás Rafael Ruibérriz de Torres quien más oportunidades de lucimiento tuvo en esta ocasión. Recién desembarcado de otra importante inauguración, la de la tercera edición de la Ruta Turina, una iniciativa transversal que este año celebró su puesta de largo en el recién recuperado Lope de Vega, Ruibérriz protagonizó gran parte de concierto, casi en todo momento dialogando con el resto de los intervinientes, pero con una voz claramente dominante frente al conjunto. Hizo gala una vez más de una fluidez y un control de la respiración encomiables, a pesar de que en un par de ocasiones sufrió algún desliz que se le fue de las manos pero no empañó una interpretación magistral y llena de musicalidad de los conciertos programados.

Junto a él, fue la violinista de la Barroca, Fumiko Morie, quien disfrutó por fin de un protagonismo a la altura de su talento y sus habilidades. La felicidad y el entusiasmo que esta espléndida solista insufla ya desde su expresividad facial, se contagió también a la música, plena de gozo y alegría, si bien el sonido acusó puntualmente asperezas y alguna salida de tono, pero no cabe duda de que atesora una fluidez y una agilidad encomiables. También el prestigioso fagotista Alberto Grazzi demostró presencia y habilidad, además de un rotundo control del fiato, mientras Castro se desenvolvió con soltura y aparente facilidad en sus intervenciones tanto al oboe como a la flauta de pico.


Los y las siete músicos convocados lograron hacer respirar con generosidad la efervescente música de Vivaldi, identificable en todo momento gracias a movimientos tan elegantes y pausados como los lentos de los conciertos RV 88 y RV 84, y con especial hincapié en el melódico largo del 107. La alternancia entre instrumentos solistas y el elocuente diálogo entre los mismos se hizo especialmente relevante y enfático en el RV 98, Tempesta di mare, que fue el más reconocible junto al RV 90, Il gardellino, por sus más divulgadas versiones para orquesta reforzada, y que en el caso del segundo brindó a Ruibérriz la ocasión de mostrarse distendido y hasta cierto punto divertido amulando los sonidos del jilguero aludido.


Como no cabía esperar menos, el continuo formado por Mercedes Ruiz al violonchelo, Ventura Rico al contrabajo y Alejando Casal a los teclados, estuvo a la altura, si bien en los dos primeros conciertos nos pareció más endeble de lo habitual la aportación de Ruiz, felizmente recuperada en el resto del programa, con ese particular cuerpo del que es capaz de dotar al conjunto. Un, por lo tanto, feliz reencuentro con una orquesta que tantos buenos momentos nos ha regalado, y que a buen seguro seguirá haciéndolo en esta temporada recién estrenada.

Este mismo concierto lo repetirán este fin de semana en Aranjuez y Barcelona, y el próximo martes en Palma de Mallorca, mientras nosotros disfrutaremos de una nueva cita el 20 de noviembre, de nuevo con Vivaldi y sus imperecederas Cuatro estaciones, y Stefano Barneschi liderando la formación desde su responsabilidad como violín solista.


Especial mención merecen las espléndidas fotografías facilitadas por el operador oficial, Luis Ollero, de las que sólo ofrecemos una mínima muestra, pero que en conjunto son susceptibles de protagonizar una exposición de gran calidad y relevancia, como lo son todas las que nos ofrece cada vez que es el responsable gráfico de la función.

miércoles, 14 de octubre de 2026

SOMBRA NÓMADA Rebelde saharaui

España- Francia-USA 2025 82 min.
Guion y dirección
Eimi Imanishi Fotografía Frida Marzouk Música Clara Aguilar Intérpretes Nadhira Mohamed, Suleiman Filali, Omar Salem, Eddami Elabed, Check Mehdi, Khadija Najem Allal, Guizlane Lkoucha Estreno en el Festival de Toronto 8 septiembre 2025; en España 2 octubre 2026

Japonesa-estadounidense, cabe preguntarse qué genera en Eimi Imanishi este particular interés por la causa saharaui, que le llevó hace una década a dirigir el cortometraje Batallion to My Beat y ahora este debut en el largometraje, con producción fundamentalmente española, estrenado en el Festival de Toronto del año pasado, y que tras un sinfín de pases en todo tipo de festivales cinematográficos, recibe su bautismo comercial en nuestro país, si bien sólo en algunas ciudades, con escalas puntuales de carácter especial en otras, como Sevilla. Una vez más, pases a los que acuden quienes ya están familiarizados y concienciados con un problema de carácter social y político, algo habitual en este tipo de producciones que deberían ser de obligado visionado entre jóvenes y adultos de toda condición, en lugar de acabar relegados a salas y pases tan limitados que exigen una planificación esmerada por parte de quienes acuden a verlos.

En este caso, Imanishi fija su atención en una joven que ha conocido durante toda una década lo que es vivir en libertad, buscando su propio destino, en una democracia consolidada, aún en peligro de dejar de serlo, como España. Detenida y deportada, la protagonista deberá convivir de nuevo con unas formas de vida encorsetadas que poco o nada tienen ya que ver con sus ansias de libertad y ambición. Nada, sin embargo, que no ocurriera en ninguna otra parte del mundo donde los derechos humanos y libertades fundamentales no acaban de convertirse en realidad, lo que hace que este viaje al Sáhara ocupado apenas difiera del que pudiera realizarse incluso al país invasor, Marruecos, donde las diferencias con occidente son ampliamente visibles, a pesar del esfuerzo oficial por convencernos de lo contrario. De este modo, más que enfrentarnos a la causa saharaui, apenas esbozada en una penosa e insignificante revuelta rodada y planificada con tanta torpeza que deja ver con claridad sus limitados recursos, sólo alcanzamos a seguir a esta joven deportada por paisajes familiares y traumas del pasado, incluido un ex novio acechado por una inexplicable sombra, dado el contexto.

A la vez, asistimos a un toma de identificación con costumbres ancestrales tan arraigadas como puntualmente simpáticas, siempre dentro de un ambiente que exhala represión y falta de oportunidades que, repetimos, son consustanciales a estos países, libres o no de una colonización mal acabada y una ocupación bendecida por los todopoderosos Estados Unidos. Hubiésemos preferido que el conjunto expidiera un aroma más divulgativo y educacional, sin quedarse en este tipo de producciones rutinarias que hacen de la escasez de medios, su particular mérito e idiosincrasia. La paulatina falta de esperanza y libertad a la que va sometiéndose la apurada protagonista, recibe su particular toque poético a bordo de una barcaza de pescadores.

EL PRECIO DE LA RED Lastrada por exceso de datos y palabrería

Título original: The Social Reckoning
USA 2026 112 min.
Dirección
Aaron Sorkin Guion Aaron Sorkin y Jeff Horwitz Fotografía Jeff Cronenweth Música Alexandre Desplat Intérpretes Mickey Madison, Jeremy Allen White, Jeremy Strong, Wunmi Mosaku, Betty Gilpin, Billy Magnussen, Bill Burr Estreno en Estados Unidos y España 9 octubre 2026


Concebida como continuación o complemento de La red social, la nueva película de Aaron Sorkin (Molly’s Game, El juicio de los 7 de Chicago, Ser los Ricardo), retoma su propio guion para la celebrada película de David Fincher, para en esta ocasión indagar sobre los aspectos nocivos de la mayor plataforma digital de redes sociales del mundo, especialmente entre los jóvenes. Parte de la investigación que un apócrifo como Jeff Horwitz, periodista del Wall Street Journal y 
co autor también del guion, realizó en colaboración con una ingeniera decepcionada con su trabajo en Facebook, para desentrañar las miserias de la monstruosa empresa concebida por el genio de la informática Mark Zuckenberg. El siempre efectivo Jeremy Allen White, que encarnó hace poco a Bruce Springsteen en el biopic Deliver Me from Nowhere, y la joven Mickey Madison, ganadora del Oscar por un papel diametralmente opuesto a éste en Anora, dan vida a estos dos personajes, mientras el inquietante Jeremy Strong, el abogado Roy Cohn en The Apprentice: La historia de Trump, compone un ambiguo pero siniestro Zuckenberg ya desde su primera aparición en pantalla.

Lástima que el guion se pierda frecuentemente en tecnicismos ininteligibles y una diarrea verbal que hace no ya difícil seguir la complicada trama, sino abstraerse de ella y despreciar sus más que estimulantes premisas. Queda, por lo tanto, conformarse con su estructura y la idea base que la sustenta, una denuncia atrevida y valiente al poder de la red para propagar bulos, sustentar sistemas y favorecer la violencia, como queda constatado en su papel decisivo en el ataque al Capitolio del final de la primera legislatura trumpista. Su título traducido al castellano pierde el doble sentido que tiene en inglés, no sólo el valor o el precio de la red, sino también un ajuste de cuentas con ella.

El suculento prólogo hacía esperar más de una película que acaba resultando anodina y fallida, a pesar de que su conexión con el resto de la narración se hace esperar en exceso. Todo acaba, sin embargo, diluyéndose, incluida la música del a menudo brillante Alexandre Desplat, en un conjunto que no llega a alzar el vuelo, al que le falta la chispa necesaria para emocionar e irritar en su justa medida, alcanzando así sus legítimos y loables objetivos.