domingo, 8 de noviembre de 2026

SEFF 2026 PEAU D'HOMME Un cuento didáctico y desenfadado

Título internacional: A Man’s Skin
Francia 2026 104 min.
Dirección
Léa Domenach Guion Léa Domenach y Clémence Dargent, según el cómic de Hubert y Zanzim Fotografía Elin Kirschfink Música Bryce Dessner, Claire Pommet y Eddy de Preto Intérpretes Claire Pommet, Catherine Deneuve, Karin Viard, Stefan Crepon, Louis Peres, Eddy de Preto Estreno en el Festival de Venecia 11 septiembre 2026; en Francia previsto 27 enero 2027


Desde un principio se nota la influencia, llamémosla mejor homenaje al cine de Jacques Demy en este cuento de costuras medievales propuesto por Léa Domenach a partir de un cómic del malogrado Hubert y su colaborador Zanzim, hábil sátira contra el patriarcado y el puritanismo religioso. Frente a un arranque algo descorazonador, con coreografías y canciones que tanto hacen añorar las de las películas del director de Las señoritas de Rochefort, nos adentramos en breve en una divertida y atinada crítica, sin acidez pero con mucho ingenio, del machismo, la intolerancia, la persecución de la diversidad y, sobre todo, la vileza religiosa.

Todo desde un prisma desenfadado, ameno y divertido, con un toque queer muy saludable y estimulante, y un sabor a cuento tradicional tremendamente didáctico y oportuno, limpio de toda pátina de polvo rancio imaginable en una empresa propicia a acumular tópicos y mensajes equivocados o, al menos, mal plateados.

Todo rezuma alegría y desenfado, mientras la elocuente presencia de Catherine Deneuve bajo peluca de rizo grueso y blanco, quizás otro guiño a Demy, especialmente a Piel de asno, posiblemente la película de su musical filmografía a la que más se parece esta agradable y absolutamente desenfadada fábula ética y constructiva, ideal para avisar contra el regreso a la oscuridad cavernaria en tiempos tan adversos a la celebración del joie de vivre.

SEFF 2026 EL CONFIDENTE Raquítica crónica de una lucha sin cuartel

España 2026 108 min.
Dirección
Daniel Calparsoro Guion Daniel Calparsoro y Fernando Navarro Fotografía Tommie Ferreras Música Audrey Ismaël Intérpretes Javier Gutiérrez, Miguel Herrán, Itsaso Arana, Emilio Palacios, Víctor Clavijo, Miguel Garcés, Patricia Vico Estreno en el Festival de Valladolid 30 octubre 2026; en España previsto 29 enero 2027

A la sombra de La infiltrada de Arantxa Echevarría y Una sombra en la batalla de Agustín Díaz Yanes, la nueva película del incombustible Daniel Calparsoro propone otra historia ambientada en la lucha antietarra, esta vez con un joven de la kale borroka reclutado por la policía secreta para suministrar información de la banda obtenida desde dentro, más concretamente desde la retaguardia en el país vasco francés.

Floja y falta de cualquier atisbo de interés casi desde el principio, a pesar de una impactante secuencia inicial que muestra con toda su crudeza los estragos de la barbarie injustificable terrorista, Calparsoro abandona su estilo estricto de cine de acción y presunto ritmo trepidante para intentar ponerse muy serio y, tirando de un guion saturado, adoptar una postura más ambiciosa, quiérase pretenciosa, y arañar así la complacencia de un público y una crítica que a buen seguro no sucumbirá ante su arquetípica propuesta. Gutiérrez pone todo el tiempo cara de hombre duro, cigarrillo permanentemente en boca, mientras Herrán se muestra más convincente e implicado, y sólo el tercio final de la película remonta.

Conecta entonces con la actualidad mediante un sistema político y judicial empeñado en reducir a escombros a todo aquel o aquella que realmente hace algo por nuestra convivencia, mostrando así un patriotismo mucho más sincero y útil que el que reivindican quienes elevan el brazo al aire en actitud abiertamente fascista. Proyección especial en el Festival de Sevilla, tras su paso por la sección oficial del de Valladolid.

sábado, 7 de noviembre de 2026

SEFF 2026 NI VUE, NI CONNUE Divertido ejercicio de metacine

Título internacional: All About Corinne
Francia 2026 86 min.
Guion y dirección
Marc Fitoussi Fotografía Jérôme Almerás Música Bertrand Burgalat Intérpretes Isabelle Huppert, Sandrine Kiberlain, Anne Marivin, Ana Girardot, Diane Kruger, Emmanuelle Bercot, Vincent Dedienne Estreno en el Festival de Locarno 15 agosto 2026; en Francia 7 octubre 2026


Un caso insólito de cine dentro del cine en el que todos y todas se interpretan a sí mismo, menos su atribulada protagonista, una Isabelle Huppert que luce espléndida tanto a nivel físico como actoral. Sátira sobre el mundo del cine, rodada con buen gusto y sentido frívolo, donde una actriz que sobrevive como extra mientras jamás se rinde en su deseo de encontrar alguna vez la oportunidad que le permita demostrar su talento, renueva su esperanza cuando conoce a la actriz Sandrine Kiberlain y comienza una amistad aparentemente sincera con ella.

Película, por lo tanto, de amistades femeninas, impulsos y traiciones, dentro de un mundo despiadado que su director describe sin perder nunca ese estilo de comedia sofisticada y desenfadada que la película acuña desde el primer momento. Incluso la banda sonora de Bertrand Burgalat juega en esa división, con ciertos aires morriconianos que potencian este trabajo amable y a la vez amargo, en el que nadie duda en satirizarse a sí mismo como al mundo que recrean, logrando entre todos y todas un producto tan agradable como sano en su cometido. Su director, Marc Fitoussi, ya trabajó con Huppert en Luces de París, y con Kiberlain en Pauline detective.

SEFF 2026 ¡VIVA CARMEN! Destino de mujer

Título original: Carmen, l’oiseau rebelle
Francia 2026 86 min.
Dirección
Sébastien Laudenbach Guion Sébastien Laudenbach y Santiago Otheguy, según la ópera de Bizet Música Amin Bouhafa e Isabelle Laudenbach Voces (en versión original) Camélia Jordana, Milo Machado-Graner, Soumaye Bocoum, Carl Malapa, Silvia Pérez Cruz, Evan Paturel Estreno en el Festival de Cannes mayo 2026; en Francia previsto 16 diciembre 2026


Una variante del mito de Carmen, más a partir de la ópera de Bizet que de la novela de Merimée, que invita a reflexionar sobre el destino y la posibilidad de cambiarlo. Unos niños que malviven en las calles de una Sevilla recreada concienzudamente, intentan evitar que se cumpla la malaventura que un mendigo ciego ha vaticinado a Don José, empeñándose en ello a través de una aventura en la que abunda el desequilibrio, de forma que junto a escenas con cierta acción y algo de tensión, otras resultan morosas, oscuras y poco relevantes.

A esto hay que añadir una estética deliberadamente descuidada, con personajes apenas esbozados, de trazo esquemático, a pesar de lo cual mantienen una evidente expresividad, sobre fondos de la ciudad tal como debió ser a mitad del siglo XIX, con la construcción del Puente de Isabel II, la muralla adosada a la Torre del Oro, las puertas de entrada a la ciudad o el barrio Santa Cruz perfectamente recreado.

Es ahí quizás donde más interesa una película cuya banda sonora se construye a partir de los temas de Bizet, con canciones añadidas de Camélia Jordana, triunfadora de un talent show galo, que pone voz a la famosa heroína. Presentada en la Quincena de realizadores del Festival de Cannes, su director, Sébastien Laudenbach, que hace algunos años logró cierta notiriedad con La doncella sin manos, tardó casi cinco años en rodar esta película y documentarse sobre la ciudad en la que se desarrolla.

viernes, 6 de noviembre de 2026

UNA DESGARRADORA QUINTA DE SHOSTAKÓVICH

Ciclo Sinfónico 3 de la temporada 26/27 de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Valeriy Sokolov, violín. György Györivanyi Ráth, dirección. Programa: Concierto para violín en Re mayor Op. 35, de Chaikóvski; Sinfonía nº 5 en Re menor Op. 47, de Shostakóvich. Teatro de la Maestranza, jueves 5 de noviembre de 2026


Para su tercer programa del ciclo sinfónico, la orquesta ofreció dos visiones distintas y complementarias del arte compositivo ruso, dos épocas también muy distintas, el zarismo con el que convivió Chaikóvski y la revolución que sufrió Shostakóvich. Épocas convulsas ambas, cada una a su modo, que representan parte de la compleja historia rusa y que sus representantes musicales diseñaron de forma tan certera como deliberadamente incisiva.

Para dar forma al acontecimiento se contó con György Ráth, de nuevo director invitado de la formación sevillana, con la que tan bien sabe sintonizar, que conoce además el terreno y sabe sacarle todo el partido que requiere, como demostró acompañando con mimo y deleite al violinista y, sobre todo, firmando una antológica y muy meditada interpretación de la Sinfonía nº 5 de Shostakóvich, la más programada de su fascinante ciclo sinfónico junto a la muy efectista y popular nº 7 Leningrado.

Un violinista con impulso y coraje

Aclamado y laureado en plazas y certámenes, el violinista ucraniano Valeriy Sokolov se hermanó en este concierto con la música eminentemente rusa en un ejercicio de confraternización tan oportuno como emotivo, echando la vista atrás a una época en la que ambos países vivieron bajo la misma bandera obligados por los opresivos, aunque de distinta índole, regímenes. La suya fue una interpretación frecuentemente aristada, recreando con su violín un sonido en general poco complaciente pero deslumbrante a nivel técnico.


De hecho, para el compositor se trataba de una página de rutilante virtuosismo, inspirada por la Sinfonía española de Lalo. El suyo fue el primer concierto para violín ruso que se impuso en el repertorio del instrumento. En el allegro inicial, algo lento para nuestro gusto, Sokolov se mostró seguro y flexible, pero ya con ese sonido romo y un punto áspero que caracterizó su estilo, y enfrentándose a la difícil aunque poco inspirada cadenza de forma brillante y responsable.

Logró que la canzonetta sonara hermosa y nostálgica, siempre bajo un control absoluto que se tradujo en la seguridad con la que abordó el largo trino que sirve de transición a un allegro final tan llamativo como centelleante y vivaz, logrando elevarlo por encima de su discutible calidad. Remató con un final de intenso y acrobático impulso dinámico, realzado con cierto frescor popular, avivado con el más que competente y disciplinado acompañamiento de la orquesta y la complicidad absoluta de la batuta.

Una quinta atinada y desoladora

Quizás por esa deliberada intención de Shostakóvich de complacer a quienes tanto le criticaron por su atrevida Lady Macbeth de Mtsensk, la aparentemente accesible Sinfonía nº 5 cuenta con una mayor divulgación que el resto de su vasto catálogo sinfónico. Aquí la hemos disfrutado en muchas ocasiones, pero quizás fue ésta la que más nos ha conmovido, gracias a una respuesta de Ráth tan equilibrada en lo formal como en el contenido, estudiada a fondo para lograr extraer de la misma toda la rabia y amargura que encierra tras unos mimbres aparentemente inofensivos.


György Ráth logró que la pieza sonara discretamente ácida y definitivamente atractiva, con cierto nerviosismo angustiado en el moderato inicial, alternando serenidad con puntuales estallidos de fuerza, especialmente logrado en la rabiosa y exacerbada marcha con ese punto ragtime que tanto encandila a mitad del movimiento. El trabajo de la flauta, el clarinete y la cuerda grave ayudó sobremanera a generar este clima angustiado puntualmente aliviado con brotes de serenidad. El final, con el solo agudo del violín y la cromática aportación del arpa y la celesta, fue sencillamente brillante.

Un allegretto conciso y despreocupado, cargado de humor pero exento de la vulgaridad con la que lo abordan otros, posiblemente con acierto, dio paso al lirismo y la meditación con la que el director acertó a recrear el intenso y conmovedor largo, una angustiosa página que entronca con la estética chaikovskiana, y que de nuevo se benefició de imponentes aportaciones del arpa, la flauta y el oboe. Lástima que aquí reaparecieran las temibles e impertinentes toses y otros indescriptibles ruidos que tanto agreden al talento y el ingenio de la partitura. Antes, en el concierto de Chaikóvski, Ráth tuvo el acierto de parar los aplausos entre el primero y el segundo movimiento.

En el último, fueron los metales quienes se impusieron, sin fisura alguna, haciendo alarde de una fuerza y una seguridad extraordinarias. Ráth fue capaz de insuflar la página de un ritmo vitalista y contundente, aparentemente fiestero pero definitivamente ácido, cargado de ironía hasta su deslumbrante y apoteósico final, consiguiendo que su aparente triunfalismo sonara más bien desolador y hasta cierto punto desgarrador.

Fotos: Luis Prieto Fernández
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 4 de noviembre de 2026

COLISIÓN Tema y variaciones

España 2026 105 min.
Dirección
Daniel Sánchez Arévalo Guion Daniel Sánchez Arévalo y Ramón Campos Fotografía Rafa García Música Federico Jusid y Lorenzo Perelmuter Intérpretes Laia Costa, Karra Elejalde, Luis Zahera, Álvaro Cervantes, Tamar Novas, Lluís Homar, Adriana Ozores, Luz Valdenebro, Víctor Duplá Estreno en Netflix 30 octubre 2026

Acostumbrados a ver el nombre de Daniel Sánchez Arévalo asociado al género de la comedia, a menudo sentimental, como bien demuestra que hace tan sólo unos meses estrenara Rondallas, resulta sorprendente ver ahora todo un thriller de holgado presupuesto y considerables ambiciones llevando su nombre no sólo en la dirección sino también en la escritura compartida. Propone un atraco a un banco en los espinosos tiempos de la crisis del 2008, bien adentrada cuatro años después, cuando ya había hecho estragos en la población, mientras los bancos se veían rescatados generosamente por el gobierno de Mariano Rajoy.

Como si de un ajuste de cuentas, una venganza o una compensación de daños se tratara, cuatro personajes perpetran el atraco, que irá dejando una serie de pistas, siempre desde el punto de vista de la fantasía, pues se dan cuatro alternativas distintas, que no sabemos muy bien si destinadas a que el todo consista en construir un puzle con el que acercarse a la verdad, o sencillamente quedarse con la alternativa que más nos guste. El problema es que el supuestamente ingenioso guion no está suficientemente desarrollado, como si viajara a ninguna parte.

Lástima, porque el punto de partida resultaba interesante y original, y podría haber dado lugar a un buen thriller, recursos no le faltan. Sánchez Arévalo se maneja, sin embargo, bien en la dirección de actores y actrices, extrayendo del quinteto protagonista un trabajo sólido y solvente, mientras puesta en escena y apartado técnico se nutren de una buena producción con el sello Netflix. Acaba siendo un producto entretenido, algo repetitivo y decepcionante en su segunda mitad, pero destinado indefectiblemente a olvidarse fácilmente.

martes, 3 de noviembre de 2026

MÚSICA PARA EL DESCANSO ETERNO

Gran Selección. Gwendoline Blondeel, soprano. Marie Henriette Reinhold, mezzosoprano. Raffaele Giordani, tenor. Sebastian Myrus, bajo. Vox Luminis XL. Camerata Salzburg. Lionel Meunier y Gregory Ahss, directores artísticos. Programa: Misa en re menor “Misa in Angustiis” Hob. XXII:11, de Haydn; Misa de Réquiem en re menor K. 626, de Mozart. Teatro de la Maestranza, lunes 2 de noviembre de 2026


Si ya era apropiado programar el Día de Difuntos el Réquiem de Mozart, más lo fue ajustándose a los trágicos y luctuosos acontecimientos vividos estos últimos días que tanto nos han conmocionado. Para ello, el ciclo Gran Selección abrió esta temporada con un conjunto que no recordamos haber recalado en nuestra tierra, la Camerata Salzburg, acompañada por un coro que, afortunadamente, sí que nos ha visitado con cierta asiduidad en los últimos tiempos, Vox Luminis XL.

Siempre junto a la prestigiosa Barroca de Friburgo, el conjunto vocal liderado por el bajo Lionel Meunier ha interpretado en el Maestranza las dos grandes pasiones de Bach, además de otras obras de índole más marginal en el Espacio Turina. La discutible disposición en doble coro, con las voces agudas enfrentadas a las graves, se hizo aun más incómoda según la posición en la que nos encontráramos. Al no tratarse de obras escritas para dos coros, si como nosotros nos situábamos a un extremo del escenario, la percepción quedó especialmente alterada, malogrando el disfrute general de la propuesta.

Una Misa Nelson adecuadamente pomposa

Otra de las discutibles decisiones de la noche fue prescindir de un director en sentido estricto, de forma que fue el concertino, Gregory Ahss, también director artístico del evento, quien de forma puntual se dedicó a estos menesteres. Algo inexplicable dado el volumen que alcanzan tanto esta primera pieza programada, la Misa in Angustiis de Haydn, también conocida como Misa Nelson, como en el popular Réquiem de Mozart, seguramente responsable de que el teatro luciera un lleno tan saludable y absoluto.


Volumen acústico y artístico, pues ambas piezas convocan un numeroso equipo de voces e instrumentos, con los que encontrar el equilibrio justo se convierte en tarea más difícil si no hay una batuta que lo dosifique. Aún así, la calidad y la profesionalidad de todos y todas las intervinientes, logró un trabajo encomiable, majestuoso y pomposo de principio a fin, sobre todo con la obra de Haydn que tanto lo demanda.

Ya desde el Kyrie inicial se atisbó esta tendencia, con el apoyo de unos metales poderosos y una precisa sección de madera, integrada en la partitura con posterioridad al propio Haydn, que había prescindido de ellas y sustituido por el órgano, ausente en esta ocasión, lo que adulteró la intención sonora inicial del compositor. El trabajo global fue, aún así, disciplinado y refulgente, pero la colocación atrás de los solistas, entre los dos coros, restó eficiencia al resultado.

Sólo la soprano belga Gwendoline Blondeel se situó en un par de ocasiones al frente, sobre un podio, destacando por su voz luminosa y una técnica excepcional, emocionalmente conmovedora. Así fue en los jubilosos Gloria y Quoniam tu solus Sanctus, y el más etéreo y refinado Et incarnatus est. También el bajo barítono Sebastian Myrus tuvo ocasión de subirse al podio y regalarnos un perfectamente entonado y un punto conmovedor Qui tollis peccata mundi. El coro, quizás por esa disposición que hizo que apreciáramos en nuestro caso más las voces agudas, sonó algo histrión, estridente, aunque en general su trabajo, omnipresente, resultó encomiable.

Un Réquiem impecable

Siempre se acierta cuando se programa el Réquiem de Mozart, asegurando llenos como el de anoche, ya sea por circunstancias absolutamente musicales o de otra índole, incluso frívola. El que nos brindaron los conjuntos convocados fue impecable, en el mejor y el peor sentido del término, por cuanto todo estaba en su sitio y todo sonó bien, pulcro y disciplinado, pero falto de verdadero aliento, de ese algo que hiciera la interpretación única y especial.

La orquesta sonó suntuosa, incluidos unos trombones primitivos, de época, tan difíciles y aún así precisos y contundentes, sin nota alguna fuera de lugar. También el coro actuó con solvencia, incluso reduciendo ese particular defecto que apreciamos en la pieza de Haydn. Nada que reprochar tampoco a los y las solistas, de nuevo destacando la voz preciosa y aterciopelada de Blondeel, esta vez deleitándonos junto a la mezzo alemana Marie Henriette Reinhold con el imprescindible Benedictus, una de las geniales aportaciones de Süssmayr para completar la obra mozartiana. También el tenor Raffaele Giordani y el barítono se acoplaron con fluidez y sentido de la compenetración en ésta y otras de las delicadas piezas de la misa.

El coro sonó con rabia y vehemencia en el Confutatis, con contundencia y majestuosidad en el Kyrie, y adecuado sentido piadoso en un Lacrimosa algo acelerado. Pero de nuevo atisbamos ese inconveniente de la disposición, afectando a los juegos dinámicos que se esperan de las voces, y dejando inapropiadamente atrás a los solistas, que afortunadamente ofrecieron un volumen y una proyección suficientes para no desmerecer del conjunto. El también inmensamente popular Ave verum corpus de Mozart sirvió como propina, cantado quizás con un carácter demasiado apagado, casi mortecino, dentro de un concierto impecable en lo técnico, pero un poco decepcionante en el ámbito estrictamente emocional.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía