Reino Unido 2026 114 min.
Dirección Wash Westmoreland Guion Alice Oseman, según su novela gráfica Fotografía James Rhodes Música Adiescar Chase Intérpretes Kit Connor, Joe Locke, William Gao, Yasmin Finney, Corinna Brown, Kizzy Edgell, Tobie Donovan, Jenny Walser, Rhea Norwood, Jack Barton, Anna Maxwell Martin, Eddie Marsan, Derek Jacobi, Richard Clifford Estreno en Netflix 17 julio 2026
Con precedente en un par de novelas cortas que escribió en 2017 bajo el título de Nick y Charlie, Alice Oseman inició con tan sólo veintitrés años su novela gráfica Heartstopper, que conoció hasta seis volúmenes antes de adaptarse a la televisión, con ella misma como guionista, en 2022. Tres temporadas protagonizadas por esta entrañable pareja de adolescentes gais confluyen ahora en un largometraje concebido directamente para la misma plataforma digital que lanzó con éxito la serie. Un trabajo que viene a ser algo así como el epílogo a un culebrón romántico que ha inspirado a nuevas generaciones de jóvenes todavía cohibidos por la homofobia reinante, y que ahora se convierte en más necesaria aún debido a la invasión reaccionaria que nos acucia. De hecho, uno de los momentos más inspirados de esta, por otro lado, algo insípida película, lo protagoniza Elle, el personaje trans de la historia, cuando manifiesta su temor porque la ola política reaccionaria acabe con los derechos adquiridos tras tantos años de lucha y reivindicación. En cuanto al resto, Kit Connor y Joe Locke, ya más creciditos, continúan su relación, ahora tensionada por sus respectivas responsabilidades escolares y extraescolares, mientras mirar al horizonte y desconfiar de esa regla no escrita de que los primeros amores rara vez se extienden a perpetuidad, se convierte en leit motiv de esta despedida que parece definitiva.
Todos los méritos de una serie absolutamente necesaria, que tanto ha ayudado a nuevas generaciones y tanto ha hecho por normalizar una situación inevitable e irrenunciable, se perpetúan quizás de forma reiterativa y superficial en este largometraje dirigido por Wash Westmoreland, realizador junto a Richard Glatzer de Quinceañera, La última aventura de Robin Hood, con Kevin Kline y Susan Sarandon, y Siempre Alice, con Julianne Moore, y que ya en solitario presentó cintas como Colette, con Keira Knightley, y La música del terremoto, con Alicia Vikander. No se esmera demasiado en dar continuidad al excelente trabajo desplegado por Euros Lyn y Andy Newbery durante las tres temporadas de la serie, aunque no renuncia a momentos tiernos que provocan una sincera, fresca y natural reacción emocional, gracias en gran parte a la pareja protagonista y a un elenco, que, salvo contadas excepciones, como la de Olivia Coleman, ahora reemplazada por Anna Maxwell Martin, repite en su integridad.
Especial mención merece la tierna participación de Derek Jacobi y Richard Clifford como ejemplo de ese amor eterno, profundo y crepuscular por el que la cinta parece abogar contra toda corriente. No obstante, el conjunto adolece de consistencia, resulta reiterativo y no parece conseguir un rumbo adecuado, no al menos cuando la serie precedente tanto hizo por la inclusión de la diversidad en edades tan tempranas, algo así como la serie Algo más que rivales hizo en el encorsetado mundo del deporte.





