miércoles, 4 de marzo de 2026

LA RESIDENC(IA) Rutinaria intriga en torno a la amenaza virtual

Título original: Dalloway
Francia-Bélgica 2025 110 min.
Dirección
Yann Gozlan Guion Yann Gozlan, Nicolas Bouvet y Thomas Kruithof, según la novela “Les fleurs de l’ombre” de Tatiana de Rosnay Fotografía Manuel Dacosse Música Philippe Rombi Intérpretes Cécile de France, Lars Mikkelsen, Anna Mouglalis, Frédéric Pierrot, Freya Mavor y la voz (en versión original) de Myléne Farmer Estreno en el Festival de Cannes 16 mayo 2025; en Francia 17 septiembre 2025; en España 27 febrero 2026


El director francés Yann Gozlan siente una especial atracción hacia los thrillers con mensaje, como ya demostró en El hombre perfecto y Black Box, ambas protagonizadas por Pierre Niney. La novela de la autora de La llave de Sarah, Tatiana de Rosnay, que podríamos traducir como Las flores de la sombra, le ha proporcionado la base de su última película, una intriga con cierto aire distópico que juguetea con los peligros que acechan a la humanidad a través de la inteligencia artificial. De hecho, el término utilizado para su publicidad en Francia, paranoIA, ha inspirado a nuestros ingeniosos distribuidores para modificar el título original por el de La residencIA, así con las dos últimas letras en mayúscula. El original alude sin embargo al personaje de la célebre novela de Virginia Woolf, cuyo principal objetivo en la vida era hacerle más fácil la existencia a cuantos le rodeaban, sin pensar en las fatídicas consecuencias que este afán podía provocar.

Así parece comportarse la asistente virtual del personaje interpretado con ahínco y convicción por Cécile de France, una escritora con trauma incluido que busca inspiración en la fundación del título español que proporciona inspiración virtual a creadores y creadoras en crisis. Siendo la cultura y el arte el principal bastión con el que cuenta la humanidad para hacer frente a los desatinos políticos y económicos que nos acucian, resulta inquietante que sea fagocitada por sistemas artificiales que funcionen al antojo de burócratas con cierto perfil autoritario. Pero ahí queda toda la estimulante tesis de una película que se pierde en un metraje a menudo innecesario, con tantos lugares comunes y tanta previsibilidad que resta interés al conjunto, por muy cuidada que esté la puesta en escena y mucho que juegue con los principales miedos de la sociedad actual, pandemias y cambio climático incluidos.

Este moderno HAL 9000 no provoca la inquietud del programa informático diseñado por Kubrick. Algo más de intensidad encontramos en la voz rotunda y amenazante de Anna Mouglalis, mientras Lars Mikkelsen, hermano de Mads y recientemente visto en el Frankenstein de Guillermo del Toro, añade un poco de intriga a una película definitivamente falta de mayor fuerza y rigor. Una lástima, porque a priori contaba con ingredientes suficientes para lograr un resultado más apasionante e inquietante del que finalmente ofrece.

No hay comentarios:

Publicar un comentario